La historia detrás del Obelisco
Una carta decisiva y una prueba de fuego, los hitos que esconde el monumento de 170 toneladas
“Como la Torre Eiffel de París o el Big Ben de Londres, el Obelisco es el símbolo de Buenos Aires, su representación, su marca, su logotipo”, dijo el escritor y periodista Antonio Requeni.
Los primeros obeliscos surgieron en el Antiguo Egipto, originalmente en honor al dios Ra. Con el paso del tiempo, estos monumentos se popularizaron dentro y fuera de Egipto. Distintas ciudades del mundo levantaron los suyos: algunos funcionaron como trofeos de guerra, otros como regalos entre naciones y muchos terminaron convirtiéndose en fragmentos vivos de la historia. Buenos Aires también siguió esa tradición y mañana el ícono indiscutido de la ciudad cumplirá 90 años desde su inauguración.
En 1936, la ciudad de Buenos Aires celebraba el cuarto centenario de su primera fundación por parte de Pedro de Mendoza. En ese contexto, la intendencia comenzó a pensar en una gran obra para festejar el aniversario. El Obelisco fue la opción elegida.
El intendente Mariano de Vedia y Mitre y sus secretarios firmaron el 2 de febrero de 1936 el decreto que disponía su construcción. “A la significación del acontecimiento debe corresponder la ejecución de una obra de carácter extraordinario, que señale al pueblo de la República la verdadera importancia de aquella efeméride”, sostenía el texto oficial.
El 4 de febrero, el arquitecto Alberto Prebisch, que luego quedaría a cargo del diseño del monumento, recibió una carta confidencial para convocarlo al proyecto.
“Mi querido amigo Prebisch: con motivo de la próxima terminación de la Plaza de la República, he propuesto al Intendente una idea que él ha recogido con todo entusiasmo. Se trataría de erigir en el centro de esa plaza un obelisco. Indudablemente no será posible construir un verdadero monolito al estilo oriental, es decir, de una sola pieza; pero como no deseo abandonar mi proyecto, que me parece realmente bueno, quisiera conversar con usted y pedirle su inteligente opinión para mejor realizarlo”, decía la carta escrita por Atilio dell’Oro Maini, secretario de Hacienda y Administración de la ciudad.
Se eligió la Plaza de la República para levantar en su centro el Obelisco. El terreno había sido intervenido por el proceso de modernización urbana de la ciudad, en el marco del proceso de la apertura y ensanche de avenidas como la 9 de Julio y la Diagonal Norte.
Además, el sitio tenía otras dos razones históricas que lo volvían simbólico. Según distintos registros, allí habría estado emplazado el listón de madera con el que Pedro de Mendoza fundó simbólicamente la ciudad en nombre de España.
En ese mismo espacio se había levantado además la histórica iglesia de San Nicolás de Bari, demolida en 1931. Ese templo ocupaba un lugar clave en la historia porteña: fue el primer sitio de la ciudad en el que se izó la bandera nacional, el 23 de agosto de 1812. Nota aquí.

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