domingo, marzo 29, 2026

Joaquín Lera

 FECHA DE CADUCIDAD

El agua tiene sed.
Si le quitamos la tilde al corazón
no existirían los latidos.
Perdería su encanto la ternura.
Seríamos adornos sin cabeza.
Músculos sin sangre en el museo del abismo.
Las velas están llorando.
Parecen prisioneras en llamas.
Trozos de tela a la deriva pidiendo auxilio. Rezando.
Pañuelos secándose las lágrimas.
Náufragos pescando espejismos.
El oxígeno está asfixiado.
Odia los tubos de escape, las chimeneas de los desatinos.
Los pulmones adoran las montañas y los árboles sagrados.
Con él las células se sienten aves del paraíso.
La tierra no se tiene en pie.
Está borracha de golpes bajos y disparates.
Harta del desaforado consumismo.
Lleva siglos diciendo: “Cuidarme”.
Estoy perdiendo la fe.
Su belleza es incuestionable.
Necesita mimos.
Reflejos, aciertos y contrastes.
El agua apaga las velas.
Las velas necesitan oxígeno.
El oxígeno es esencia en la Tierra.
La tierra ama el equilibrio.
Nos envía telegramas parecidos
a auténticos mensajes divinos:
Decidle a la esperanza que pase.
Que no se quede en el pasillo.
Hay infinitas señales
avisándonos del peligro.
Decidle al odio que se aparte.
Que nunca será bienvenido.
Que la libertad no es un parche
para ocultar sus delirios.
Decidle a la bondad que hable.
Que no nos pida permiso.
Es urgente echarle a la vida un cable.
Tratémosla con cariño.
Decidle… que todos tenemos fecha de caducidad.



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