miércoles, septiembre 06, 2017

Cristina Narea


Silvio Rodríguez

Va lo de Nueva York

Cuando empezó a anunciarse el concierto en Nueva York, dije que lo confirmaría cuando tuviéramos las visas. Desde que presentamos la petición en la embajada de los Estados Unidos, en agosto, recibimos los permisos para todos los músicos y técnicos, excepto el de Niurka y el mío.

Mientras nos hemos ido acercando a la fecha prevista, lógicamente, ha ido en aumento la inquietud de personas que esperaban por mi confirmación. Algunos porque viajarían desde otros países, otros porque debían trasladarse desde varias ciudades de Norteamérica. Les pido disculpas, pero hasta este momento no había noticias que aportar. Crónica aquí.


Mundo Chillón

Javier Batanero


El Roto


martes, septiembre 05, 2017

Marwan

«Me hizo falta psicoterapia para entender la falta de compromiso en el amor»

El artista madrileño publica el libro-disco «Mis paisajes interiores», su primer trabajo para Sony Music.

El poeta y cantautor Marwan es ya uno de los artistas más reconocidos del circuito de salas en España, con llenos en todas las ciudades que pisa, y con unos números espectaculares también en algunas ciudades de Latinoamérica a pesar de ser un artista independiente sin ayuda de ningún sello discográfico. Ahora, la carrera de este madrileño de padre palestino y madre española ha dado un nuevo salto al fichar con una multinacional con la que edita su nuevo trabajo, «Mis paisajes interiores», un libro-disco en el que, efectivamente, hay tanta música como poesía.
La portada muestra la sombra de una mujer sobre su rostro. ¿Una pista de lo que encontramos en el interior?
Sí, tiene que ver con lo que llevo dentro. El disco habla sobre el desamor mayormente, sobre fantasmas interiores... por eso la portada es muy propia. Nota aquí.

Martín Acosta


Carlos Salem

CABALGAMOS

Sabes
que los perros de la memoria
muerden
pero ya casi no ladran.

El porvenir nunca viene
-que ya lo advirtió don ángel-
pero vienes tú
derritiendo aceras
licuando soledades.

Completo aquí.


Ismael Serrano


Fundación Soldi


Diego Ojeda

María Guivernau

LLAVES 

Perdí las llaves
de todas mis puertas,
así que dejé abiertas las ventanas
por si decides asomarte
en forma de viento
y regalarme un soplido
de tu aire fresco,
por si te haces lluvia
y te cuelas
para empaparme a cuentagotas,
por si te alías con el sol
y amaneces sobre mi colchón
vistiéndome la piel
con destellos de calor.
Perdí las llaves,
de nada sirven las cerraduras,
trepa por mi fachada para entrar
y quédate ahí,
al fondo, en lo más profundo,
muy dentro.


El Roto


lunes, septiembre 04, 2017

El Kanka

Joaquin Pérez Azaústre

Descalzos por Venecia

Robert Reford y Jane Fonda regresan con el mapa de grietas cincelado en sus rostros

Cuando ella le preguntó qué haría mañana, él respondió que seguir adelante y encontrar algo sencillo. Recordamos la escena vagamente: se han vuelto a encontrar en una cafetería. Ella regresará a su vida de periodista en una gran ciudad y él volverá a refugiarse en las montañas o encontrará trabajo en algún rancho. A él le gusta estar entre caballos y ella necesita esa pulsión sobre la inmediatez de la noticia, y conquistar el techo de los áticos. Él prefiere una vida sin un techo sobre su cabeza, con esa infinitud de cielo abierto sólo recortado entre las cumbres. En el final de El jinete eléctrico, la película de Sydney Pollack que logró unir por tercera vez a Robert Redford y Jane Fonda, ya estamos en la madurez del amor. Antes, en La jauría humana, esa película escalofriante sobre la maldad natural del ser humano y su bestialidad, un poco a la manera de La barraca de Blasco Ibáñez, la pureza del mal y su arrebato de la destrucción, aunque eran marido y mujer, eran sobre todo los amantes juveniles que habían sido cuando la vida muestra su primera luz. Nota aquí.


Alfaro & Flores


El Roto


domingo, septiembre 03, 2017

Marwan

El Campo de Cebada


Santy Pérez


Joaquín Sabina

Sabina como un ladrón en la noche

Dicen que, huyendo por arrabales úteros, Sabina anduvo suelto por Jerez. La noche del pasado viernes 1 de septiembre, el cantante volvió diez años después a tocar en el Estadio Municipal de Chapín. El verano estaba caliente. El graderío rebosaba ese público heterogéneo que desde el fin de siglo viene acompañando al trovador de Úbeda: desde el minerío hasta el biempensante socialdemócrata, pasando por la pija y la crema de la intelectualidad. No sorprende toparse con la juventud triunfante ni, cómo no, con los últimos reductos del golferío militante que desde los 80 poblaban sus conciertos. Todos vienen a rendir tributo a este transcendente sátrapa. Nota aquí.






Jorge Kamankola


Pablo Milanés

Algo más que una velada entre amigos
Así definió el cantautor cubano a una lista de canciones en la que supo combinar esos títulos que esperaban todos con algunas páginas menos conocidas de su rica historia. El show estuvo inevitablemente teñido por el reclamo por la aparición de Santiago Maldonado.
La previa en el hall del Teatro Coliseo advertía que no iba a ser un recital más de Pablo Milanés. Si bien cada visita del cantautor bayamés a Buenos Aires siempre estuvo matizada por algún condimento especial, desde su debut en la Argentina en 1984 junto a Silvio Rodríguez, en la noche del viernes la muchedumbre se notaba más encendida que de costumbre. Por lo que la gran mayoría, especialmente el público que arribó a la sala procedente de la Marcha por Santiago Maldonado en Plaza de Mayo, parecía esperar algún gesto que la abrazara e incluso que la envalentonara. Sin embargo, una vez adentro, la distensión se adueñó por un rato de un aforo henchido. Cuando el acto local Fer Grill acabó su breve intervención, no pasaron ni diez minutos para que la banda que acompaña actualmente al cofundador de la Nueva Trova Cubana apareciera en el escenario. A la que le secundó, tras la introducción de la canción “Marginal”, incluida en el álbum Orígenes (1994), la salida del artista, recibido con una gran ovación. Nota aquí.


Bruno Bonacorso


El Roto


sábado, septiembre 02, 2017

Castaña & Varela

Claudio H


Rozalén

Pedro Pastor


Marwan














Samir


Íñigo Coppel


El Roto


viernes, septiembre 01, 2017

Atahualpa Yupanqui

Tras los arpegios de Atahualpa Yupanqui.

Perseguido por las dictaduras en Argentina, Atahualpa Yupanqui decidió hacer de su vida un “ir y venir” de canciones, versos y acordes que marcarían para siempre la historia del folclore en Argentina.

Héctor Roberto Chavero, ese era su nombre real. También era conocido como “don Ata”. Pero, a decir verdad, su seudónimo de Atahualpa Yupanqui es el que será recordado por todos los que se han atrevido a conocer la música argentina y los pasos de artistas que, como él, hicieron de su don un acto de emancipación.
Desde los 13 años decidió hacerse llamar Atahualpa, tiempo después decidió agregar el Yupanqui y así hacer alusión al lenguaje Quechua donde el significado de su nombre se entiende como aquel que viene de tierras lejanas a dar su relato. Y efectivamente gracias a esa identidad personal fue que este guitarrista que nació al 31 de enero de 1908 en Buenos Aires logró expandir su mensaje de libertad y autoconsciencia en Europa y Latinoamérica. Nota aquí.

Luis García Montero


Paris Joel

Una pesadilla. - 

Soñé que los edificios se derretían como chocolate,
que el asfalto era chapapote movedizo 
y tu mano un geranio esquivo, 
un aroma que invadía la ciudad de cocodrilos.


Completo aquí.



Marwan


Rodolfo Serrano

Una foto antigua
Está muy seria, en pie. Mira de frente.
Sostiene un bolso en la mano que parece
haber vivido tiempos más felices.
Rodea con su brazo la belleza
de un joven -¿su hijo, alguien amado?-
que sonríe y la mira con ternura.

No sé sus nombres ni nada de sus vidas.
Pero me quedo prendido de los ojos
de esa mujer que mira con fiereza.
Que muestra al mundo entero que ha vencido
en el muchacho a esa vida
perra que adivino
en la ropa de saldo y mercadillo.
No hay fuerza como la que asoma
en el rostro cansado y desafiante.
En ella está el orgullo, la soberbia
bendita del que nunca tuvo nada.
Pero sabe que, a veces, la belleza
se detiene a su lado. Su dios joven
la abraza. Y no habrá nadie
que pueda cambiar, jamás, ese momento.


Fernando Maés


Forges