viernes, mayo 15, 2026

Los Pérez García & Manu Moretti

 

Maggie Cullen

 


Rodolfo Serrano

 Rodolfo nos cuenta por Facebook.

He ido hoy a decir adiós a Sol Gallego. Fue mi jefa y siempre me trató con cariño. Yo siempre la traté con respeto, cariño y admiración.
Siempre estuvo cerca, amigable, humana. Recuerdo que en uno de los viajes a Argentina, acompañando a mi hijo Ismael, y siendo ella corresponsal de El País, apareció Sol, con su luminosa sonrisa, en el local de Buenos Aires donde estábamos, para acompañarnos y darnos un abrazo. Siempre tuvo conmigo detalles como éste.
Dicen que Sol era dura. Nunca lo fue conmigo. Me llamaba, a veces, con un diminutivo cariñoso (siendo yo mayor que ella), igual que hacía Belén Cebrián, otra persona muy querida y también ya desaparecida.
Contaré brevemente una anécdota. Una noche que estaba Sol al cierre (creo que era un sábado o domingo) me llamó y me dijo que tenía que marcharse y que yo, redactor raso, me ocupara de la responsabilidad del cierre. Con exquisito cuidado lo hice. Ya, finalizando, se me acerco alguien de talleres para decirme que todo estaba en orden y que diera la orden.
Me quedé patidifuso. Y entonces recordé y dije eso de: “Que arranquen las máquinas”, con la sonrisa cómplice del compañero de talleres. Sol me elevó a la categoría máxima en periodismo.
Dije hace poco que me gustaria que me juzgaran por la calidad de mis amigos. Hoy , con la muerte de Sol y el recuerdo de tantos compañeros desaparecidos, vuelvo a repetirlo.
Un beso, Sol, estés donde estés.
Un día Sol me dijo que le encantaba esta canción de Ismael Serrano


Colectivo Panamera

 


César de Centi & Tato López

 


Silvina Moreno & León Gieco

 

María Guivernau

 


Ismael Serrano

 


Yami Safdie

 

Rafa Mora

 SOLILOQUIO

Este poema, habla de ti.
De tu bello reflejo sobre el cristal en noche cerrada.
De tu tiempo en las estancias
de mi tiempo.
Este poema habla de tu mar,
de tu luz en la arena.
De canciones que acompañan
la esquiva madrugada.
Este poema eres tú.
Luna que llenas este cielo plomizo y desgastado.
Y tocas con tus dedos,
el calor de tu cuerpo sobre el mío.
Este poema habla sin voz,
sin sentencias,
con convencimiento,
y habla de ti.



Pancho Varona

 


Tute

 


jueves, mayo 14, 2026

Eladio y los Seres Queridos & Vega

 


Juanlu Mora

 


El Kanka


 

El Cabrero

 

Ramón Serrano

 HIMNO FRATERNAL

a Mikis Theodorakis
In Memoriam
Ahora quiero poner en pie al entero mundo
vamos todos a bailar
ahora viene el mar con sus espumas
el agua toda con su balanceo de libertad
vienen las olas sin peces muertos
cantemos todos en solidaridad
demos las manos al que está a nuestro lado
que viene el mar con su beldad
azul el cielo
azul el mar
bailemos todos nuestra hermandad
quiero poner en pie
al mundo entero
vámonos todos a bailar.



Carla Pugliese

 


Pedro Pastor

 

Yoani Sánchez

 Yoani nos cuenta por Facebook.

Dormir también es un privilegio en La Habana
Todo el mundo habla de lo mismo en la calle. "Anoche no pude dormir ni una hora", le cuenta una joven a una anciana que se cruza mientras camina por la Calzada del Cerro. Yo voy detrás, con ese paso torpe del que pasó la madrugada en vela, la anterior apenas pegué un pestañazo y la de más arriba tuve, si acaso, un par de horas de sueño. La vigilia a la que obliga la mezcla de apagones y calor nos pesa a todos en esta ciudad.
Antes de las cinco de la mañana de este martes ya me he tomado un par de tazas de café. A las siete tengo los ojos abiertos como platos y salgo a la calle, pero me equivoco al doblar a la derecha en Rancho Boyeros, en lugar de seguir recto, y termino en los talleres de trenes de Ciénaga. Atravieso la avenida y decido seguir a pie hasta la Esquina de Tejas. Los robles están florecidos en toda la ciudad, así que a cada paso me topo con un tapiz de pétalos en el suelo. Una alfombra mullida que me revuelve los bostezos. Solo pienso en almohadas, cobijas y en una habitación fresca para roncar por largas horas.
Varias cuadras antes de llegar a la oficina de la Dirección de Migración y Extranjería, veo la muchedumbre. Son decenas, muy probablemente cientos, de personas que han amanecido en el lugar para solicitar un pasaporte. El éxodo sigue imparable. Una mujer alardea frente a otros de que ella pasó la noche en casa de un amigo que tiene generador eléctrico y que durmió "a pierna suelta y con aire acondicionado". Las miradas que le regresan los que escuchan sus bravuconerías son como flechas envenenadas.
La nueva clase que emerge es la que puede aislarse de los apagones y entrar en la etapa de sueño profundo, indispensable para la recuperación física. La gente con recursos ya no se detecta tanto por la ropa de marca, el auto que conduce o las bebidas con las que brinda. Ahora la fractura social más honda está entre quienes pueden contar con un suministro energético que les permita descansar durante las madrugadas, y los que viven ese momento del día entre picadas de mosquitos, sudor y sobresaltos.
En la cara llevamos nuestro estatus. Con largas ojeras aquella señora; seguro que no tiene ni un ventilador recargable para refrescarse en la oscuridad. Con bolsas abultadas debajo de los ojos aquel joven; probablemente vive en una cuartería sin ventanas y tiene un niño pequeño al que abanicar toda la noche. Con mejillas que no están rematadas por una mancha oscura en su parte superior; ahí tenemos al nuevo rico. El dueño del Ecoflow más potente, de la batería más duradera y del generador con más combustible es ahora el maceta del barrio.
Llego hasta la Esquina de Tejas. Los bancos del parque en los bajos de los dos edificios de 20 plantas están llenos de familias. Algunos niños duermen cuan largos son sobre el granito, mientras las madres baten un cartón cerca de su cuerpo. Estas torres, que veo desde mi casa, pasan buena parte de las noches a oscuras. Cuando siento que a mi bloque eléctrico lo maltratan más que al resto, basta mirar al horizonte hacia las ventanas de estos edificios apagados, para recordarme que en esta ciudad siempre hay alguien que puede estar peor, mucho peor.
Doblo por la calle Infanta. En varios centros de trabajo estatales han dado la orden de que limpien el pedazo de suciedad que tienen frente a su fachada. Así que hay varios empleados escoba y recogedor en mano quitando un papel aquí, unos cartones allá, en medio de una avenida repleta de inmundicias. Cuando el sol comienza a picar se guarecen en las oficinas con cierto gesto de deber cumplido, mientras afuera las montañas de basura siguen dominando el panorama. Uno de los entusiastas limpiadores ha olvidado el cesto con los desechos acumulados que un carretillero vuelca sin querer y todo vuelve a caer en la vía pública.
Le compro un poco de café a una vendedora callejera. Nunca consumo el producto después de las ocho de la mañana para evitar posteriores problemas con el sueño nocturno, pero a quién le importa un poco más de cafeína en una ciudad donde, de todas formas, no se puede dormir. La pequeña dosis viene con azúcar incluida, pero me da igual, solo quiero espabilarme y llegar a mi destino. Alcanzo el Parque de la Normal.
En una esquina, una mujer se ha quedado dormida recostada al tronco de un árbol. Es un roble. Las flores han seguido cayendo y tiene los hombros, la falda y la bolsa cubierta de esos pétalos tan frágiles que se malogran nada más desprenderse.



Iván Noble

 


Berry Navarro

 

Fernando Lobo


Vaya mayo puñetero
que has llegado con dolor
llevándote a un cantaor
tan subversivo y certero...
Hoy se ha marchado el Cabrero
pero su voz desafía
a la muerte, tan sombría
y seguirá resonando
y seguirá pregonando
el cante y la rebeldía.



Maggie Cullen

 


Siloé

 

Alba Muñoz Carbonell

 


Carlos Recio

 


El Roto

 


miércoles, mayo 13, 2026

Gouras

 

Rafa Mora

 PEDALADAS

​La vida es lanzarse,
sin frenos,
sobre un triciclo maltrecho,
cuesta abajo,
y con el alma en vilo.
Alcanzar velocidad y sentir que adquieren
lucidez los días.
¿Qué sería la vida sin vértigo?
Tal vez un paseo anodino y tedioso.
Caeremos, claro.
​Una y mil veces, por supuesto.
Y en cada caída habrá de inmediato
un acto reflejo de levantarse.
Así pasan los años.
Y ante la travesía que finaliza,
nuestro viejo triciclo maltrecho,
será el testigo locuaz de
que nos bebimos la existencia,
saboreando cada sorbo,
en cada pedalada.



Fran Fernández

 


Fito Páez

 

Juan Miguel Morales

 LA CABRA NOS HA DEJADO

Su voz siempre será eterna





El Drogas

 


Silvina Moreno & Maggie Cullen

 

Kutxi Romero

 Hoy, el llanto de la vieja Andalucía anega los corazones de todos los que alguna vez quisimos ser como el viento de poniente. Mañana crecerá la grama en las veredas y del tronco negro del Faraón brotará un dolor nuevo, pero nunca tan profundo como el pozo de tu alma, jamás tan oscuro como el mundo al que te enfrentaste. Ahora, por fin, podrás ser lo que siempre soñaste: pastor de nubes. Hasta pronto Cabrero, José, amigo. Aquí estaremos, con Elena y los tuyos, junto a tu raíz, esa que ni siquiera los malditos potros del tiempo pudieron ni podrán arrancar.



César de Centi & Tato López

 


Tanxugueiras

 


El Cabrero

 Muere El Cabrero, el cantaor más contratado de su tiempo, la voz flamenca de los silenciados

Retirado desde hace siete años por problemas de salud, su fallecimiento supone el adiós definitivo al artista que, con sus letras incendiarias, cantó las verdades del pueblo llano. Ha muerto a los 81 años

José Domínguez Muñoz (Aznalcóllar, 1944 - Bormujos, 2026), más conocido por El Cabrero, ha muerto este miércoles a las siete de la mañana en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, centro donde, después de una larga enfermedad, se encontraba ingresado a la espera de que se le realizase un TAC por una mancha que se le había detectado en el pulmón.

Tan popular cantaor contaba con 81 años de edad y estaba retirado de los escenarios desde hacía siete años, a raíz de que se le sobreviniera un ictus apoplético, quedando, empero, en el recuerdo y la memoria de sus incontables seguidores como el cantaor más contratado de su tiempo, dado que provocaba el delirio entre unos aficionados que, paradójicamente, peregrinaban desde los puntos más distantes de la geografía española y resto de Europa a fin de encontrar en la voz de El Cabrero el santuario de sus devociones sonoras.

La capilla ardiente quedará instalada en el Teatro Municipal de Aznalcóllar, a fin de que puedan despedirlo los amigos, compañeros y seguidores, para al día siguiente ser incinerado ante la privacidad familiar de su mujer, Elena Bermúdez, hijos y nietos, que encuentran la continuidad de su legado en su hijo El Crespo Zapata. Nota aquí.



Encuentro de Cantautores