miércoles, octubre 14, 2026

Rozalén & Paula Mattheus

 

Estopa

 Estopa hace historia: la cadena de montaje a los 17, la fama a los 20, la universidad a los 50... y vuelta al inicio

Los hermanos Muñoz rescatan su prehistoria en la universidad donde David estudia desde el curso pasado: nuevo disco con canciones inéditas de su mítica maqueta y anuncio de conciertos en Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia.

Antes de empezar el curso académico 2025/2026, la decana de la Facultad de Historia de la Universidad de Barcelona quiso reunirse con el profesor de la asignatura Pensar la historia que se imparte en el primer curso. La medievalista Maria Soler quería comentarle al especialista en cultura clásica Manel García que él sería el primero que tendría en clase a ese alumno singular. Su presencia podía provocar algún tumulto entre sus compañeros. Era David Muñoz, el hermano mayor de Estopa. Ha sido un estudiante modélico por las notas —alguna matrícula— y por sus compañeros —ha asistido a alguna fiesta de aniversario de chavales de menos de 20 años—. A Manel García, antes de conocerles, le sonaba vagamente que existía una canción con un estribillo que algo decía de la raja de una falda. Nada más.

Si Estopa son historia viva del pop español del último cuarto de siglo, su prehistoria se desarrolló durante los años centrales de la última década del siglo XX: el tiempo entre la adolescencia y la juventud de José (47 años) y David (50 años) que incluyó la composición, grabación y éxito fuera de los canales comerciales de una maqueta prácticamente casera que se viralizó antes de la civilización de las redes sociales. En esos años ayudaban a sus padres en el bar La Española, trabajaban en una empresa de automoción que fabricaba para la SEAT y seguían veraneando en Zarza Capilla (666 habitantes en 1991, ahora menos de 300). Escuchaban la rumba que le gustaba a su padre, punk urbano español (incluida La Banda Trapera del Río o Chusma de Cornellà) o cantautores de los setenta. “A Albert Pla en vena”, dicen casi a coro.

De la cadena de montaje a la universidad: los irónicos homeros del polígono —de orígenes extremeños y crecidos en la periferia barcelonesa— han presentado este martes el rescate de su Santo Grial en el Aula Magna de la Facultad de Geografía e Historia. El 20 de noviembre se publicará un doble disco titulado La Maketa. En uno se incluyen siete canciones aún inéditas de esa maqueta original que han grabado otra vez, más tres piezas de aquella época que conservaban en la memoria remota de hace treinta años. El otro disco reproduce la maqueta editada por fin de manera oficial, a partir del máster original, con las letras sin cambio alguno. Han anunciado cuatro conciertos para junio de 2027: Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia.

En clase, en el instituto, compusieron algunas letras. “Papa, quiero dejar de estudiar”, le dijo David Muñoz a mediados de los noventa (lo contó en un artículo en Tinta Libre con un título cargado de pasado y de futuro: El hijo del obrero, a la Universidad). “Él con 17 se fue a la fábrica y yo con 18, a la Autónoma”, contó su compañero de curso e instituto Jordi Évole. David Muñoz se matriculó en Historia a través del programa de mayores de 45 años. Después del runrún de los primeros días de clase, la realidad común fue la normalidad de un estudiante que se comportaba como una antiestrella. Nota aquí.




Emiliano del Río

 


Kiko Veneno

 

Jorge “Locomotora” Castro

Murió Jorge “Locomotora” Castro

El ex campeón mundial de boxeo se descompensó se descompensó esta madrugada, en Morón.

El ex boxeador Jorge “Locomotora” Castro murió este miércoles a los 59 años en la localidad bonaerense de Morón.

El ex campeón del mundo de peso mediano, también conocido como “Roña” Castro, sufrió una descompensación esta madrugada, cuando se encontraba en el Bingo de Morón.

Castro, quien padecía de diabetes, estaba en el interior de la sala de máquinas cuando se descompensó. Personal del bingo pidió asistencia médica, que al llegar al lugar constató el fallecimiento del ex deportista.

Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, el 18 de agosto de 1967, Castro fue campeón argentino, sudamericano, latinoamericano y seis veces campeón mundial de boxeo.

A lo largo de su carrera profesional, de dos décadas, cosechó 130 victorias y casi un centenar de nocauts. Se consagró a nivel internacional el 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México, cuando logró una remontada épica ante John David Jackson y revalidó su corona.

Desde hace años se dedicaba al trabajo social y solidario, en su gimnasio de la localidad bonaerense de Temperley y en sus cuatro comedores brindaba, además de un plato de comida para quien lo necesitara, bolsones de comida, mercadería y hasta materiales para la construcción, como chapas, puertas y bolsas de cemento.

Meses atrás, en una entrevista con Página 12, contó que debido a la crisis social y económica agravada por el plan del gobierno libertario sus comedores estaban saturados.

“Me da bronca ver cómo está nuestra gente. Este es un país muy rico y mirá la miseria que hay. Tiene que terminar esto, tenemos que cambiar el gobierno. Le dimos la oportunidad dos años y medio”, dijo entonces. Y cuestionó las cifras de pobreza difundidas por Javier Milei: “Cada vez tenemos más gente en los comedores (...) Lo vemos todos. Gente grande que hace cola para recibir un táper de comida. Eso me parte. Los jubilados vienen un montón, gente de 75 años que viene y llora porque no tiene para los remedios. Todos los días me pasa, todos los días”.

Esta situación, comentó, lo empujaba a evaluar su lanzamiento como politíco.“En algún momento me voy a tirar a la pileta, no sé cuándo y no sé si habrá agua en la pileta, pero tengo intenciones y quiero ayudar. Hay mucha gente que necesita y necesita alguien como yo. No quiero comandar la Argentina solo quiero que haya oportunidades iguales para todos”. Nota aquí.



Nito Mestre

 


Tute

 


martes, octubre 13, 2026

Dani Martín

 

María Guivernau

 


Pez Mago

 


La Trova Rosarina

 

Carlos Santamaría

 Carlos Santamaría contó cómo se hizo actor por un consejo de Vinícius de Moraes

Invitado a lo de Mirtha Legrand, sorprendió a Juana Viale con un romance de su hermano que terminó haciéndole descubrir su vocación.

Este sábado, en su pasó por la mesa de Mirtha Legrand, pero otra vez con la conducción de su nieta, Juana Viale, el actor Carlos Santamarina contó cómo se volcó hacia la actuación. Y el relato tuvo un plus que sorprendió a todos cuando aseguró que, en su decisión, fue decisivo el consejo de nada menos que Vinicius de de Moraes, la gloria de la música brasileña.

“Es que mi hermana estaba casada con Vinícius de Moraes”, contó el actor. “Y yo viajé a Río porque abrieron un bar con unos socios argentinos, entonces me fui allá como un año. Era enla zona de Leblon. ¿cómo se llamaba el bar? Cirrosis, le puso. Y fue Vinícius el que me dijo: ‘Vos tenés que ser actor, vos tenés que estudiar teatro’. Vinícius era muy de ‘sacarle la foto’ a la gente. Nos reíamos muchísimo con Vinícius, era muy gracioso. Vinícius tenía sesenta años y mi hermana veintidós..."

Luego continuó: “Cuando yo empecé con el boliche, empezaron a venir muchos actores, ahí empezó a interesar y después me quedó lo de Vinícius dando vuelta en la cabeza. Empecé a estudiar teatro y me pasó eso que te pasa cuando descubrís algo que te gusta mucho y decís: ¡Esto es espectacular! Porque hasta ese momento yo iba más para Agronomía, Administración de Empresas, todas las cosas que uno estudia para que tus viejos se queden tranquilos. De golpe estudio teatro y dije: ‘Esto es lo máximo’. ¿Viste cuando te pasa que te identificás con algo?"

Juana quise saber, claro, cómo había caído en casa eso de que la pareja de “la nena” fuera ¡40 años mayor! “Me imagino esa casa, ¿no?“ ”Bueno, la acompañás vos entonces. Entonces, yo era medio chaperón", siguió contando Sanatamaría. “Fueron varios años yendo a Río, digamos, a visitarla a mi hermana, y me quedaba allá dos meses y qué sé yo. Después me fui a vivir un tiempo. Mi hermana estuvo con Vinícius cinco años. Y sí, se puede decir que soy actor por Vinícius”.

Y enseguida hizo un repaso de los pergaminos del carioca... “Él fue el que inventó la bossa nova con Dorival Caymmi y Antonio Carlos Jobim. También Baden Powell... Digamos que cambiaron la música brasilera. Y en esa época yo iba mucho; me enganché justo un show que hacían Jobim, Vinícius, Miúcha, la hermana de Chico Buarque. También estaban Toquinho, Roberto Carlos o Caetano, digamos. Iban de invitados los fines de semana y yo estaba en el camarín con ellos... No, mi hermana es abogada. Ahora, viste, nada, tiene otra vida. Se casó después, tuvo hijos. Este, pero, pero fue un gran momento poder estar al lado de personas tan grosas”.

Y en cuanto a esa curiosa historia de amor que, paralelamente, terminaría haciéndole descubrr su vocación, detalló: “Aparte mi hermana escribe, escribe muy bien. Ella lo conoció porque escribió un poema y se lo mostró un día en Punta del Este, que estaba ahí, no sé qué, qué sé yo. El viejo hizo tin, tin... Una morocha linda, viste, de veintidós y ahí surgió el amor. Tiempo después ella se vino a Buenos Aires y él le mandaba todos los días once rosas a la casa de mis viejos”. Nota aquí.



Hilda Lizarazu

 


Sole Giménez & Joan Manuel Serrat

 

Pancho Varona

 Pancho nos cuenta por Facebook.

El otro día pasé por mi antigua casa en Madrid. Calle de San Bruno 1, esquina a calle de Toledo.
Detrás de ese balcón hicimos:
Con la frente marchita
Con un par
A la orilla de la chimenea
Peor para el sol
Conductores suicidas
No me importa nada
Quiero beber y no olvidar
La del pirata cojo
Pastillas para no soñar
Y si amanece
Pobre Cristina
La canción de las noches perdidas
Los cuentos que yo cuento
Las mentiras del viento
Y 9 canciones para el dísco de Ana Belén "Como una novia"
Etcétera
Mi casita de aquellos años



Natalia Menéndez

 


Piero

 

Ismael Serrano

 Canciones para el déficit de empatía

En Rivas viven múltiples afectos para Ismael Serrano, comparte amistades, ha grabado varios momentos de su carrera y también parece el molde adecuado para este formato de guitarra y voz.

Durante casi 30 años de carrera las canciones de Ismael Serrano han servido para la búsqueda de encuentros, entre las y los que creíamos (antes y ahora) que debemos conectar con el otro desde la empatía, la amabilidad y la humanidad compartida para generar un cambio real. Y desde luego que con sus cientos de canciones ha dado lenguaje a lo que vive la gente.

Se presentaba el cantautor madrileño la tarde del domingo en un lugar muy conocido para él, el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid. En Rivas viven múltiples afectos para Ismael Serrano, comparte amistades, ha grabado varios momentos de su carrera y también parece el molde adecuado para este formato de guitarra y voz donde demuestra que en otros escenarios es posible llevar la narrativa de lo cotidiano a la periferia de los grandes recintos.

Rozó las dos horas y media el repaso a la extensa discografía acompañándolo de sus habituales interludios entre canción y canción, y animando al público a que pidiese canciones a modo de guitarreada propia. Y así fueron cayendo, muy equitativamente, canciones de todos los discos del madrileño, las inevitables “Sin ti a mi lado”, “ Un muerto encierras” (bajada de tono para hacerla aún más triste), pero también alguna que abofetea el cliché del cantautor maldito, “Cállate y baila”. Y esa versión del “Inevitable” de Shakira que es el empeño de Ismael en patear al algoritmo. Animó a militar en el optimismo; y esa ola es la que parece estar enfrente a nosotros en otra última oportunidad para que demos la importancia debida a cuidar de nuestra comunidad con mención a la muerte desahuciada de Maricarmen.

Le dice Juan Diego Botto a Ismael Serrano: “Por fin tienes la edad que le corresponde a la nostalgia de tus canciones”. Lucio Batisti lo expresaba de forma magnífica cuando un niño no entendía porque el vestido de flores de su madre aún no estaban marchitas de tanto ponérselo. Ismael Serrano afirma que sus canciones son un último ejercicio de resistencia y que la música le permitió acortar las distancias. Esa distancia y esa nostalgia retumbaron con “Papa cuéntame otra vez” o “Vine del norte” . Marchó el público y se podía intuir las estrofas del poema de Gabriel Celaya, “¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo / y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.” Nota aquí.



El Templo Blog




Fito Mansilla

 


El Roto

 


lunes, octubre 12, 2026

Rosa Montero

 


Frank Sinatra

 Él siempre a su manera. O sea, Sinatra

Es complicado seguirle la ruta artística y existencial. El gran seductor también conoció la ruina y el olvido. Pero se reinventa, vuelve a ocupar el trono que corresponde a los dioses.

Me parece un basurero al gusto de la clase media, clónico en sus planteamientos, pero tampoco ignorante sobre algo llamado calidad. Hablo de Netflix, esa plataforma en la que vive o sobrevive todo cristo. Sus notas aclaratorias sobre lo que nos ofrecen y los problemas que podremos tener con sus contenidos son cómicos. También sus resúmenes escritos sobre la calidad o los contenidos que albergan. Pero siempre existen cosas que se desmarcan del embrutecimiento. Tiene que haber cerebros sofisticados y poderosos dirigiendo ese negocio tan inquietante.

Por ejemplo, me quedo extasiado con un documental muy largo sobre Frank Sinatra. Ya saben. Era aquel fascinante fulano que alguna vez afirmó: “Yo no vendo voz, vendo estilo”. Qué mentiroso, qué manipulador. Por supuesto que poseía toneladas de estilo, pero también sabía que hacía milagros permanentes con esa voz maravillosa. Fraseaba, la modulaba, le imprimía sentimiento, exaltación, tristeza, seducción. Dotaba de una fuerza fascinante a los sentimientos, a la soledad, al amor. Poseía clase, erotismo, esas cosas.

Y es complicado seguirle la ruta artística y existencial. El gran seductor también conoció la ruina y el olvido. Pero se reinventa, vuelve a ocupar el trono que corresponde a los dioses. Este hombre, aunque durmiera casi siempre con las mujeres más hermosas, habló inmejorablemente de lo aislada que se puede sentir el alma. Y sufrió que la gran Ava Gardner, que se parecía y actuaba como él, le destrozara el corazón con múltiples cornamentas y que mandara a tomar por culo al eterno seductor.

Siempre tuvo buenos contactos con la Mafia, pero se sintió intolerablemente despreciado por su adorado John F. Kennedy. Y es un fulano complejo el tal Sinatra. Pero yo le amo incondicionalmente cuando escucho, antes borracho, ahora sobrio, canciones como Rain in my heart, My way, New York, New York y Strangers in the Night. Le ocurre lo mismo a mi alma con Van Morrison, con Léo Ferré, con la Marianne Faithfull de los últimos años. ¿Qué fibra tan profunda me tocan? Creo adivinarla. Que siga ahí hasta el último día. Nota aquí.



Carlos Chaouen

 


Joaquín Sabina

 

Bebe

 Bebe, la joven de espíritu punk a la que la maternidad le cambió la vida: “No entiendo mi carrera de otra manera que no sea la de emocionarme”

"Pa’ fuera telarañas" fue el disco que, hace dos décadas, la convirtió en una de las voces más importantes de la música española.

Y vuelve a la Argentina a repasar ese álbum. "Nunca me dejé avasallar", le dijo a Clarín.

María Nieves Rebolledo Vila, más conocida como Bebe, vuelve a encontrarse con el público argentino en el marco de su gira Pa’ fuera telarañas 20 años tour, el disco que hace dos décadas transformó no solo su vida, convirtiéndola en una de las voces más importantes de la música española, sino que algunas de esas canciones fueron banda sonora de las luchas feministas en todo el mundo hispanoparlante. Lo hará este jueves 15 de octubre en el teatro Opera.

La mirada de Bebe dice tanto como sus palabras. Mira claramente a los ojos cuando quiere dejar claro un concepto y la mirada se vuelve más intensa cuando trata de reafirmar algo. También se pierde en los rincones cuando las preguntas van a los lugares comunes de una entrevista y fluye cuando el arte se transforma en eje.

La madurez de los años pareciera que le dieron serenidad, pero no la corrieron ni un milímetro de sus convicciones. “Nunca me dejé avasallar”, dice en charla con Clarín.

Aquellas canciones

La gira mundial por los 20 años del álbum la devuelve a canciones como Malo, Ella y Siempre me quedarán, pero también a una mujer que ya no es aquella joven de espíritu punk que las escribió. La maternidad, las pérdidas, el paso del tiempo y una mirada más serena atraviesan hoy esas mismas canciones. Antes de su regreso a la Argentina, Bebe habla de aquel éxito inesperado, de las canciones que hoy volvería a escribir de otra manera y de por qué nunca aceptó hacer otro Malo para satisfacer al mercado.

-¿Qué te pasa cuando volvés a encontrarte con esas canciones, dos décadas después?

-Es muy bonita la pregunta, porque la razón de hacer estos conciertos vino un poco por eso. Yo pensaba hacer, por los 20 años, un concierto especial, solamente uno. Pero me propusieron hacer una gira y yo tenía sentimientos encontrados. Pensaba: ¿por qué volver a hacer esas canciones si ya estaba trabajando en el siguiente disco? Un disco que saldrá el año que viene, por cierto.

Un día lo hablé en casa con mi familia, con quienes siempre hablamos las cosas y me gusta que me den su mirada. Mi madre, que es una mujer muy sabia y esto además lo cuento en los conciertos, me dijo: “Cariño, deberías hacer una gira porque tú, en ese momento de tanta exposición y velocidad, estabas a tope de trabajo y fuiste la que menos disfrutaste de todo”.

Y tenía razón. Cuando cantaba esas canciones sola en los bares las disfrutaba. Después salió el disco y entré en una vorágine de viajes, conciertos, entrevistas y flashes, en la que no había un tiempo de tranquilidad para poder disfrutarlas.

Entonces mi madre me dijo: “Creo que te debes a ti misma volver a cantarlas, a emocionarte con ellas, a emocionarte con la gente”. Y la verdad es que fue muy acertado. Yo no lo había pensado así y está siendo. Y ha sido este año, de tantos conciertos, algo súper emocionante.

-No es lo mismo encontrarse con esas canciones a los 26 años con espíritu punk que hacerlo ahora.

-Seguro. Yo ya no tengo 20 años, entonces la lectura que hago de esas canciones es otra. Es mucho más tranquila, más consciente. Y valoro cada canción, cómo cada una de ellas cambió mi vida y cómo la gente cambió mi vida para poder dedicarme a lo que más me gusta.

-Pensando en cada una de ellas, ¿cuál creés que está hoy en su mejor momento, y con cuál discutirías con la Bebe que la escribió hace tantos años?

-Siempre pienso que Me enseñarás, que es la primera del disco, y Siempre me quedarán son canciones que, después de 20 años, musicalmente están muy bien. Son atemporales. A otras les daría una vuelta de tuerca. Por ejemplo, hay cosas de La Tierra tiene fiebre que, al escucharlas, me parece que ya no la harías así. De hecho, no la suelo cantar porque ahí siento que yo era más pequeña al escribir ciertas cosas. Está bien, pero ahora mismo cambiaría algunas cosas.

Y después está la lectura que yo les hago a las propias canciones, desde el lugar donde las canto. Cada creación, cada canción, cada hecho artístico hace su propio recorrido después de que uno lo suelta al viento. Nota aquí.







Carlos Bardem

 


Jesús Lorenzo & Kutxi Romero

 

Ramón Serrano

 LAS MEMORIAS QUE NUNCA ESCRIBIRÈ

Las llevo escritas en mi cerebro. Pero ya es tarde. No veo para escribir largo y tendido. Ya me comprendéis.
Me oresentè al certamen de Espejo de España con unas Memorias que ahora no suscribiría en buena parte, y fue seleccionada pero Lara el viejo se opuso a mí candidatura por ser yo íntimo amigo del director Rafael Borras. Manuel Fraga, entonces del jurado, recomendó a Planeta la publicación de aquellas memorias, pero me llamó Carlos Pujol, secretario del Jurado, para explicarme que ya había un Candidato ganador y que no podían publicar mi texto, tal como Fraga recomendaba, porque yo era un nombre conocido y no podía quedar segundo, que era condición necesaria para ser editado. Hice ver que me lo creía y aquí se acaba la historia. Ahora, hace un par de meses, las mandé destruir. Dos o tres años después escribi a Fraga para que me ratificara su recomendación y me respondió que sí. Corrían los años 80s, puede que 1984 o 85. No había ganado el Ateneo de Sevilla. Gentes de la soledad lo ganó en 1991.
Las nuevas Memorias empiezan de la siguiente manera.
Capítulo primero: LA VIOLACION, la narración de mis 14 años, salida del internado de los Salesianos de Sarriá donde estudié Comercio y trabajo en las oficinas de la fábrica de motores de aviación y violación continuada de mi jefe y mi denuncia y expulsión.
Sigue el Capítulo titulado
EL CÍRCULO CATÓLICO DE GRACIA.
El tercer Capítulo de titula
DE LA SOLEDAD AL HOT CLUB DE BARCEELONA
El cuarto ,capitulo se llama
MI BARCELONA CANALLA
este está ya muy maduro y voy a intentar ofrecerlo aquí, en mi muro de Facebook dentro de unos días. Quizás un par de semanas.Os advierto que es de escándalo. Que nadie se rasgue la camiseta. Los sucesos son de 1949 a 1952.
El quinto capitulo lleva el nombre más importante de mi vida
CAROL
Cómo nos conocimos, noviazgo, boda y quince años de pareja . Llegan Àfrika y Juan.
A partir de ahí ya seremos cuatro.
El siguiente habla de mis inicios literarios cuya primera parte publiqué aquí con el título MI PRIMERA TERTULIA.
Después seguirán el capítulo AFROASIA, EL TERCER MUNDO y tras él el capítulo para mí más sugerente DE ESCRITOR A EDITOR.
Otro día, más.



Daniel Cros & Mariano Morales


 

Paula Mattheus & Pol

 

Luis García Montero

 En la plaza

Aleixandre no quiso quedarse en la orilla, olvidar a García Lorca, el sufrimiento de la gente que soporta los enjambres de monedas furiosas.

Es hermoso, hermosamente humilde, vivificador y profundo, sentirse aquí bajo la lluvia o bajo el sol, entre los demás, mezclado, esperado, conducido, rumorosamente arrastrado. Uno siente que no es bueno quedarse en la orilla, como el molusco que ya se ha convertido en roca. Uno siente la dicha de fluir y adentrarse en el mar o en la Puerta del Sol, encontrándose en el movimiento de las olas o en el gran corazón de la ciudad, la vida que palpita, cuerpos que bajan las escaleras de sus casas para adentrarse valientemente en la multitud, sentir la esperanza, la resolución, la fe, y caminar por una gran plaza que conoce desde antiguo el olor de la existencia. Y pasa el viento como la mano amiga pasa por las cabezas, y las ilusiones de cada soledad se convierten en un latido común, y los sueños no se buscan en el espejo, sino en las miradas de las demás, porque allí están todos, los unos en los otros, buscándose. Entro en la multitud como el bañista que introduce sus pies en la espuma, y nota después el agua en su cintura, y vive el mar, confía, abre los brazos, canta y se siente joven al nadar, se siente él mismo al estar en la plaza. ¡Oh pequeño corazón que quiere latir y sentirse parte de la vida!

Vicente Aleixandre publicó en 1954 el libro Historia del corazón. En medio del franquismo condujo los sentimientos de su poesía surrealista hacia una voz común, solidaria, capaz de convertir el dolor propio y la rebeldía en una confianza compartida. Con el poema En la plaza, se alejó de los catedráticos del negocio para situar sus palabras entre la gente. Recordó las manifestaciones vividas en la Segunda República y sintió la necesidad de nadar hacia el futuro. No quiso quedarse en la orilla, olvidar a García Lorca, el sufrimiento de la gente que soporta los enjambres de monedas furiosas. Estos días, una vez más, yo he recordado el poema de Aleixandre en la acampada de la Puerta del Sol. Nota aquí.



Carlos Chaouen

 


Pedro Pastor

 

Ismael Serrano

 Ismael Serrano canta entre montañas

El cantautor protagoniza la edición de otoño del festival Sierra Sonora de Viniegra de Abajo con un recital de canciones y chascarrillos.

El festival Sierra Sonora de Viniegra de Abajo ha alcanzado este sábado su segundo hito con el concierto de Ismael Serrano, justo un año después de la actuación allí de Rozalén. En su edición de otoño, la última del año, tras la actuación de Juventude y Oslo Ovnies el viernes, y antes de los conciertos en la noche de Puño Dragón, Colectivo Panamera y Belén Natalí, Ismael Serrano ofreció ante unos 500 espectadores un recital en el jardín del alojamiento turístico Casa Montero, un precioso edificio indiano como casi todos los que hacen del pueblo del Urbión una preciosidad.

El cantautor quiso iniciar su repertorio sin presentación, con el tema 'Amores imposibles', pero a los pocos segundos desistió por problemas técnicos, así que se vio obligado, mientras se solucionaba el imprevisto, a improvisar unos tópicos como que este es «un festival entrañable» en «un entorno maravilloso…». También avanzó que el concierto sería «un repaso, que intentaré que sea equilibrado, de toda mi discografía, empezando por mis primeros trabajos, aunque sigo siendo jodidamente joven». Lo cierto es que el tiempo que empleó Ismael Serrano en hablar fue casi similar al que utilizó en cantar pero el músico estuvo -como se dice vulgarmente- sembrado. «El que venga por primera vez a un concierto de Ismael Serrano dirá «Joder, cómo habla» pero cuando el tiempo pasa y las canciones van adquiriendo matices conviene aclarar ciertas cosas. Pasados los 50, fundamentalmente, es para tomar un respiro», confesó.

El cantautor consiguió crear un silencio, una sensación de intimidad, de complicidad, de diálogo con el público muy difícil de alcanzar actualmente en un concierto con barra de bar. Quizá pudo influir el escenario, un agradable jardín con mullido césped que contribuía a la relajación, con montañas como telón de fondo, un cielo abierto azul marino como techo y con cencerros, ladridos y el murmullo de un arrollo como bases rítmicas de fondo. «Cuando compuse esta canción hacer un concierto a estas horas me hubiera parecido algo terrible y, curiosamente, ahora creo que es lo que procede», admitió pasadas las 14.00 horas.

A pesar de que los temas resultaron entrañables, casi fue mejor lo que dijo en los márgenes. «La gente sale de los conciertos de Ismael Serrano diciendo «Qué bien lo hemos pasado, cómo hemos llorado…» Juan Diego Botto me ha dicho que por fin he llegado a la edad que corresponde a la nostalgia de mis canciones», explicó. Todos estos preámbulos a veces se alargaban más que los propios temas, a pesar de ser consciente de que «algo que no se debe hacer es presentar las canciones».

Cabe señalar que, haciendo gala de su condición de autor de canción social, hizo mención a la crisis migratoria de Ceuta, el desahucio de Maricarmen y el genocidio de Gaza, todo muy aplaudido por el público. «Empecé Ciencias Físicas en la Complutense y, si fuera político, podría decir que terminé la carrera», bromeó. También fue crítico y acertado cuando justificó su versión de 'Inevitable' de Shakira porque «es de su primera época, antes de que la poseyera el rencor; uno compone desde el rencor pensando en que le va a llegar a la otra persona cuando la otra parte está a su bola».

Y aún hubo más momentos hilarantes: «Como dijo Woody Allen, si me propusieran vivir la vida otra vez elegiría vivirla al revés: empiezas cobrando una pensión, tienes achaques pero vas mejorando, el día que empiezas a trabajar te hacen una fiesta y te regalan un reloj y cuando conoces gente primero te decepcionan y después te crean ilusión. […] Y al final estás en un líquido como en un spa». Tras una hora y media de actuación que finalizó con la clásica 'Papa, cuéntame otra vez' hubo un reclamado bis en el que interpretó 'Fábula de los conejos', la canción más animada del repertorio, y 'Vine del norte'. Nota aquí.




El Kanka

 


EFFE

 

Alina Ruiz

 “Se estaban perdiendo”: desde una finca en las puertas de El Impenetrable, una chef hace lucir recetas ancestrales

La chaqueña Alina Ruiz ganó esta semana el premio más prestigioso de gastronomía nacional; su restaurante, ubicado en medio del monte nativo, recibe turistas de todo el país.

“Dimos prioridad a la sangre, fue un plato visceral”, dice orgullosa la chef Alina Ruiz, al referirse a la chanfaina, la preparación que eligió para competir -y ganar- el Prix Baron B Edition Cuisine, el premio más prestigioso de gastronomía de nuestro país, que se realizó el pasado 27 de agosto en el Art Faena Center de la Ciudad de Buenos Aires, con un jurado presidido por Mauro Colagreco, el único chef argentino que suma ocho estrellas Michelin. El plato también fue sometido al escrutinio de tres de las más notables figuras de la gastronomía nacional: Dolli Irigoyen, Gonzalo Aramburu y Gabriel Oggero. Entre todos, consagraron al que consideraron el mejor proyecto gastronómico.

“Se come lo que hay”, dice Ruiz, al referirse al menú de “Anna Restaurante”, ubicado en la Colonia 44, a seis kilómetros de Castelli, en las puertas de El Impenetrable, Chaco. “Una cosa es llegar a Resistencia, otra es acá”, dice. Es el único bosque seco subtropical del mundo, aún continúa siendo uno de los territorios menos explorados y su naturaleza espinal lo hace precisamente eso: impenetrable. Los pueblos originarios que vivieron (sus descendientes aún lo hacen) fueron los últimos en someterse al imperio español. “Este premio visibiliza esa parte de la provincia”, afirma Ruiz, quien hace foco en un país que pocos conocen o eligen no ver.

“Es intenso tu plato, como intenso es tu proyecto”, dijo Colagreco cuando describió, delante de Ruiz, el menú que ella había elegido para representar su gastronomía. Su menú tiene un fuerte anclaje en las recetas que conoció de niña y que aún continúan vigentes en el primitivo ecosistema del espinal chaqueño, al que pocas especies animales y vegetales se han podido adaptar. En el verano, la temperatura puede trepar arriba de los 50 grados y en invierno, ronda los 30. Apenas 600 mm de lluvia caen del cielo. El agua es un bien escaso.

Su plato fue y es una declaración de principios: lingote de cabrito, chanfaina y papel de nuestro ordeñe —un papel de leche de sus propias vacas—. “No es nada atractivo, es poco glamoroso y tiene un color raro”, dice Ruiz al referirse a la chanfaina. Se come en las carneadas de chivo que se hacen en lo profundo de El Impenetrable. Tiene un origen criollo y profundamente arraigado a la identidad de las poblaciones de estos parajes con tierra apergaminada y caminos arcillosos. El proceso es cultural e interviene toda la familia. “Es un plato hecho para seguir trabajando”, dice.

¿Cómo se hace la chanfaina? Cuando se mata al chivo, se le corta la cabeza, se le sacan las vísceras y se las pone a hervir en agua con sal. La sangre que brota inmediatamente después del sacrificio del animal es derramada en una batea y puesta en la sombra, también le agregan sal. Como en lo profundo de esta tierra no hay electricidad, la sal es el método de conservación más usual. Cabeza y vísceras son hervidas y, cuando ya están cocidas, a la primera la parten al medio y le separan la quijada, el seso y la lengua. “En algunos casos, los ojos también”, dice Alina. Todo es cortado en trozos muy pequeños y puesto a sofreír en una sartén en aceite y acompañado de cebolla. “La cebolla es el caballito de batalla de El Impenetrable”, comenta.

Cuando están cocidas las vísceras, se agrega la sangre en la sartén, minutos después, la preparación está lista. “Se come de parado, sin cubiertos, con un pedazo de pan”, dice ella.

Un restaurante en medio del monte nativo

“Mi objetivo principal es que la chanfaina no se deje de hacer”, sostiene la cocinera, que tiene su restaurante en el patio de la casa de sus abuelos, en la finca familiar. De las 50 hectáreas, 20 son de monte nativo. La Finca “Don Miguel” —así se llama— abastece a todo Castelli y alrededores. También es la fuente orgánica del menú de Ruiz. Su restaurante solo atiende 20 cubiertos por turno. Está rodeado de árboles frutales cítricos; son los que más soportan esta naturaleza salvaje.

Para llegar a tener el restaurante que hoy es el eje principal por donde gira el proyecto gastronómico ganador del Prix, su vida debió transitar muchos capítulos. También muchos obstáculos. A los 9 años, Alina cocinaba bajo la sagrada protección de su abuela Anna y vendía canelones de ricota para costearse su viaje de estudios. Ya de grande, se animó a soñar con montar un restaurante, pero no tenía oportunidades laborales y se fue a trabajar a Buenos Aires como empleada doméstica. Mes a mes, juntaba dinero para comprar vajillas, cubiertos, copas y todo lo que le hacía falta.

En 2009, tomó un micro de larga distancia y le dijo adiós a la gran ciudad. En su maleta llevaba todos los elementos para cumplir su sueño. Hizo 1200 kilómetros hasta llegar a su tierra caliente. Llegó a su casa y armó una mesa para diez personas. Cocinó su menú, le sacó fotos, las encarpetó y salió por su pueblo a ofrecer sus platos y comunicar que una vez por mes tomaría reservas. “Así fue como se formó Anna Restaurante, con una sola mesa”, recuerda Ruiz. “Y no estaba tan bien visto en el pueblo”, agrega. Las ideas que cambian realidades tienen algo en común: siempre generan un rechazo en sus orígenes.

La mala impresión duró poco; Alina y toda su familia son muy queridos en el monte. “Mi menú fue hecho siempre para clientes de mi pueblo”, sentencia Ruiz. La enorgullece esta señal local. Conoció a quien hoy es su pareja y partner en el proyecto, Pablo Olender y viajó por Latinoamérica, haciendo pasantías en Bogotá y Lima. En 2016, de vuelta a su pago, su padre, atento al esfuerzo que ella hizo, le dio un regalo: el salón donde hoy está su restaurante. Nota aquí.














Hilda Lizarazu

 


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