sábado, abril 18, 2026

Tanxugueiras

 

Iván Noble

 


Ramón Serrano

 OBITUARIO LIGERO

a Beatriz de Moura
In Memoriam
Se van yendo
¡qué se sacion de impunidad la vieja dama!
cuchilla a cuchilla
siega las ilusiones ahora ya vanas
aquellos bellos ojos
en el recuerdo aquella limpia mirada
tras el oleaje de las aguas turbias
emborronada pizarra
de súbito desaparecen tantos álbumes
tantas canciones y silencios
y enriquecidas palabras
se van yendo como plumas al viento
como copas apuradas
bergantines a horizontes lejanos
cae la noche tras los opacos cristales
viejos ventanales de la infancia
ahora tragaluces del cuarto oscuro
no hay más camino que la bruma
la vendimia se ha terminando
brillantes recuerdos ajustados
como pantalones tejanos
humo atrapado tras el espejo
aquel mar se ha secado.



Sidecars


 

Rolo Sartorio

 

Gustavo Cordera

 


Jaime Urrutia

 La desconocida historia de supervivencia de Jaime Urrutia, ex Gabinete Caligari: un infarto y más problemas de salud de un grande de la Movida

Este gran compositor del pop-rock en castellano, que lleva más tiempo en solitario que con la banda con la que hizo historia, sigue en activo humildemente. Pocos saben de sus problemas de salud: trastornos cardiovasculares y una cadera rota. “Caí en picado”, confiesa

Diciembre de 2025. A Jaime Urrutia (Madrid, 67 años) un agente de la Policía Nacional lo da por muerto. Este redactor va en el coche cuando un control policial rutinario lo para a la altura de la madrileña glorieta del Marqués de Vadillo. En el asiento del copiloto descansa el vinilo Patente de corso, el primer disco en solitario de Urrutia, lanzado en 2002. Uno de los agentes se encarga de pedir la documentación cuando el otro, desde la otra ventanilla, ve el álbum, en el que el músico sale de perfil, con gafas de sol y tupé rutilante mientras se lee su nombre en letras grandes. “¿Este no era el que cantaba en Gabinete Caligari?”, pregunta el policía veterano. La respuesta no admite dudas: “Efectivamente, y he quedado con él ahora”. El hombre duda y, como si la respuesta fuera la típica que le dan aquellos que ocultan algo a las fuerzas del orden, mete la cabeza por la ventanilla. “Eso no puede ser. Este músico está muerto”, dice con aplomo mientras su compañero en la ventanilla del volante se endereza en señal de alerta. Se masca cierta tensión innecesaria, pero, al final, no hace falta bajarse del coche ni llamar a ningún abogado para convencerlo de que “el que cantaba en Gabinete Caligari” está vivo. “Prosiga y conduzca con cuidado”, dice para despedirse el agente veterano antes de echar un último ojo al disco del autor de canciones que forman parte de la memoria colectiva española como Camino Soria, La culpa fue del chachachá o Al calor del amor en un bar.

Vivo, aunque como una estatua de sal, Jaime Urrutia espera ese día sentado en el camerino del Palacio de Vistalegre. Tiene concierto. Le cuesta moverse, pero su sonrisa de viejo camarada de barra es firme. Desprende el aura de un superviviente. No es para menos. Meses atrás, la realidad casi le da la razón al policía. Después de arrastrar problemas cardiovasculares durante años, el músico venía de sufrir un infarto que lo tuvo en coma durante 15 días, y de romperse la cadera. Todo le llevó a “estar en un pozo”. “Desde la pandemia, no hice otra cosa que caer en picado”, dice esa tarde. Una frase repetida varias veces durante los dos años de seguimiento para un reportaje que iba a ser la historia de un grande de la Movida que, con mucho menos público, resistía como músico humilde fuera de los focos, pero que, finalmente, se convirtió en un relato de auténtica supervivencia.

Jaime Urrutia, el artista al que Andrés Calamaro calificó como uno de los mejores compositores en castellano, estaba vivo y quería estarlo más que nunca.

Septiembre de 2024. La silueta de Urrutia se distingue de las demás gracias a los dos accesorios que más le caracterizan: su gorra chulapa y sus gafas de sol oscuras de aviador. Está haciendo algo de promoción por la reedición de Cuatro rosas, el segundo álbum de Gabinete Caligari, que, publicado en 1985 por Dro / Tres Cipreses, se convirtió en el primer disco de oro de una compañía independiente en España. Recibe en El Capote, el bar taurino cerca de su casa donde suele tomar el aperitivo. “Me compré la casa por estar cerca de las Ventas. Me encantan los toros, pese a que no tengan la popularidad de antes”, explica. Él tampoco la tiene. Fuera del radar mediático, este representante esencial de la Movida y uno de los compositores más importantes del pop-rock en castellano sigue activo. Mantiene una discreta carrera en solitario en la que toca con su banda allí donde le llamen. No le llaman mucho, pero lo hacen. “Veladas no me faltan”, señala. Salas pequeñas de ciudades o pueblos, festivales nostálgicos de los ochenta o cruceros aún más nostálgicos, como el que hizo por Italia y en el que participaron No me Pises que Llevo Chanclas o Rafa Sánchez, de La Unión. “Me toca los cojones que lo llamen el festival ochentero o el barco ochentero. Yo vivo en el año en el que estoy”, asegura. Nota aquí.



Celtas Cortos

 


Tute

 


viernes, abril 17, 2026

Las Pastillas del Abuelo

 

Pepo Paz Saz

 


Michel Rolland

 “Paren de arrancar Malbec, por favor”.

Así de visionaria fue la expresión de Michel Rolland cuando llegó a la Argentina. Una convicción que, con el tiempo, ayudó a consolidar el destino de la cepa que hoy representa al vino argentino en el mundo. Michel la defendió, la impulsó, la llevó como bandera.
Su influencia fue decisiva para reconocer ese potencial y proyectarlo internacionalmente. En Clos de los Siete, esa mirada sigue viva en nuestro vino, donde la cepa insignia ocupa el centro del ensamblaje: el blend de Malbec más exportado del país.
Hoy celebramos su día honrando no solo al Malbec, sino también a una de las figuras que más contribuyó a su consolidación y reconocimiento global.
17 de abril — Día Mundial del Malbec



Miguel Ríos


 

Siloé

 

Begoña Olavide

 


Félix Maraña

 EL VIAJERO Y LOS CRISTALES

Pisando la dudosa luz del día.
Camilo José Cela
Pisando la dudosa luz del día,
los árboles, los grillos, la campiña
curan el tiempo de vital morriña
y brindan al viajero nueva vía.
El lujo de vivir no se entendía
en el campo frugal de garapiña.
Las nubes son águilas rapiña
que restan a la luz su fantasía.
Entonces nace el hombre sin complejos,
y saltan los relojes y las fuentes
en los valles donde crece la natura.
La luz se despereza en sus espejos,
ayuda a resolver inconvenientes
en un mundo sin red ni cobertura.
© FÉLIX MARAÑA
[Para mi amigo, el músico Txetxo Bengoetxea , cantante y slms de "21 japonesas", donostiarra sin complejos].



A mis Amigos

 


Xoel López

 

Andrés Suárez

 


Rafa Mora

 Te buscaba.

A oscuras.
Bajo la penumbra inerte de los días sombríos.
En el silencio alado de un tiempo sin red.
En la muerte de otra vida.
Ahí,
entre versos anclados y melodías diarias.
En ventanas al mar.
Yo te buscaba.
Y entonces,
todo fue luz.



Fito Mansila

 


El Roto

 


jueves, abril 16, 2026

Pancho Varona

 

Ismael Serrano


 

Félix Maraña

 Félix nos cuenta por Facebook.

Pablo Guerrero y un amigo suyo
En Rabanera del Pinar (Burgos), en los encuentros de música y poesía, organizados por Iñaki Auzmendi Lacunza, Javi Martín y Fran Espinosa , unas jornadas de 2022, inolvidables.
Me preguntan sobre los grados de la amistad con Pablo. No se pueden medir. He contado cómo fue en 1972, en un noviembre nevado y forzosamente muy frío, cuando sentimos en Pamplona el calor de su voz, sus canciones, su intención cultural, su visión histórica. Pablo cantaba en el colegio mayor Roncesvalles, donde sólo residían chicas. Los novios teníamos opción a acudir a esos actos culturales, lo que hizo posible aquel encuentro. Pablo estaba acompañado a la guitarra por Nacho Sáenz de Tejada, que venía de Nuestro Pequeño Mundo, aunque entonces aún seguía en el grupo. Era un dúo perfecto. Pablo cantó ya las principales canciones que han marcado su estilo, su conducta y su memoria. Con un magnetófono que me prestaron, que pesaba lo suyo, pero que apoyé en el escenario del colegio mayor, le hice una entrevista a Pablo, que publique en el periódico donostiarra "La Voz de España", y creo que se publico en algún otro periódico de los llamados del Movimiento, propiedad del Estado. Desde ese día tanto Pablo, como Nacho, como yo mismo, nos hicimos amigos, sintiéndonos parte de algo que había de venir, de un futuro mejor. Recuerdo que meses después le conté lo que había sido aquel encuentro a Joaquín Díaz González en Valladolid, quien, evidentemente, ha sido y es el mentor principal de la difusión, creacionista y proyección de la canción dignamente folklórica en España.
Con Pablo nos vimos la última vez en 2022, en el encuentro de Rabanera del Pinar a que se alude al principio. Fueron unas horas maravillosas. Me dijo que quería comer y cenar conmigo, pero que le tenía que perdonar, porque de vez en cuándo tenía que salir fuera a fumar un cigarrillo. Posteriormente, hemos hablado varias veces por teléfono. Y una larga conversación, que mereció haber sido grabada, sobre la publicación de su poesía completa. Pablo Guerrero sabía perfectamente que a su muerte, si me precedía, yo iba a escribir algo para él. Lo hice en los periódicos, y justo ese mismo día escribía el soneto que he incluido en la contraportada de mi libro "Vivir entre comillas. 20 poemas de amor y otras canciones sin fecha" (Búho Búcaro Poesía, 2025). Javi Martín, que comenzó en la música fijándose en el timón de Pablo Guerrero, le ha puesto música y lo canta. Se puede reproducir en el código QR que aparece en dicha contraportada.
De Nacho Sáenz de Tejada, artista desde la cuna, sólo diré que fue un periodista excelente, que hizo valer, en El País sobre todo, pero también en otras publicaciones, la misión, sí, misión, de los cantautores. Murió muy joven, pero es costumbre que no se puede corregir. Nos sobrevive su afecto por la cultura, su criterio, su sentido del humor y su discreto andar en este proceloso mundo de la creación. Va por ellos!

[Foto: Koro Saavedra]



Pipi Piazzolla

 


Carlos Chaouen

 


Rafa Mora

 CERTEZA

Hay certeza en mis ojos entreabiertos por el tiempo.
En la cotidiana casa donde un faro ilumina los rincones y las grietas.
Hay certeza cuando digo que te nombro en las cosas,
cuando nos perdemos, a veces, en el frío oleaje de los náufragos rotos,
-que pienso demasiado, me dices siempre dulce-
y asiento con la luz de mis noches sin memoria.
Porque habito tus ojos para pronunciar la vida,
en este amanecer que exhala silencios en voz alta.
No quiero ser llorando tu barro de tristeza.
Ni el invierno que destemple de frío tus espejos.
Ni un atisbo de duda que ensombrezca este árbol,
repleto de guirnaldas y bienaventuranzas.
Hay certeza en mis alas para volar contigo.
Porque soy compañero en los días felices,
también en las tristes calaveras que aguardan feroces en noches sin luna.
Detrás de cada puerta yo siempre sueño contigo.
Y jamás pronuncié un nombre con tanta delicadeza.
Jamás sitié al vértigo para avanzar en anhelos.
Jamás avisté tierra con tan serena claridad.
Es certeza de vida.
De saber que es eterno este vaivén elegido.
Yo que jamás pude ni supe,
pronunciar con tal fuerza,
un sincero te amo.
Este hermoso, te amo.



Liliana Felipe

 


Sebastián Zuccardi

 

Xoel López

 


Daniel Binelli

 Daniel Binelli cumple 80 años y los celebra en Buenos Aires

Se presentará junto su pareja, la pianista uruguaya Polly Ferman, y la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto..

Daniel Binelli cumple 80 años. Y viene a celebrarlo a Buenos Aires, con música. Su música, que tanto tiene que ver la ciudad en la que dio sus primeros pasos como bandoneonista y compositor. El miércoles 15 a las 20 en la Sala Argentina del CCK, Binelli se presentará junto a su compañera, la pianista uruguaya Polly Ferman, y la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, en esta oportunidad dirigida por Pablo Boggiano. Será la primera de una serie de celebraciones, que continuarán el viernes 17 junto a la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía” – a las 18.30 en la Bolsa de Comercio–, el 14 de mayo en el Salón Dorado del Teatro Colón y el 20 de mayo, justo en el día de su cumpleaños, en Bargoglio (Bacacay 2414).

Tres movimientos concertantes para bandoneón y orquesta y Homenaje al Tango, un doble concierto para piano y bandoneón, serán las piezas centrales de un repertorio que se completará con más obras de Binelli para piano y bandoneón con orquesta, como la enérgica Metrópolis y la suite Imágenes de Buenos Aires, además versiones de “A Fuego Lento” de Horacio Salgán y “Oblivion” de Astor Piazzola, que redondean la idea de un tango abierto y cosmopolita sobre la que trabaja el compositor. “En el arreglo que hice para estas dos últimas obras elaboré largas introducciones al piano para Polly”, dice Binelli al comenzar la charla con Página/12. “Hace más de 20 años que con ella compartimos la vida y la música. A dúo o con orquesta, hemos tocado por todo el mundo, y me gusta la idea de celebrar mis 80 años tocando juntos en Buenos Aires. Cuando nos radicamos en Nueva York, ella fue la que me alentó para componer obras sinfónicas, para abrir mi experiencia en el tango hacia un formato orquestal”, continua Binelli. “Este doble concierto que vamos a tocar con la Filiberto fue compuesto pensando en ella, y está dedicado a Pugliese y a Piazzolla, por eso tiene una carga evocativa muy importante”, agrega el bandoneonista y compositor.

Osvaldo Pugliese y Astor Piazzolla, figuras centrales en la historia del tango que tiene mucho que ver con la vida musical de Binellli. “Tenía 23 años cuando entré a la orquesta de Osvaldo Pugliese. Yo venía de Quilmes y no había tocado en ninguna orquesta importante”, cuenta Binelli. “Me acuerdo que Enrique Lannoo y Mauricio Marcelli estaban haciendo un arreglo ‘A Evaristo Carriego’, –tango de Eduardo Rovira–. Ya lo habían elaborado bastante y faltaba la variación del final. Bueno, me dieron para hacerla. Cuando Pugliese la vio, le gustó y la incluyó. Justo estaban además probando bandoneonistas jóvenes, me tomó una prueba muy exigente, y ya entré en la orquesta como bandoneonista y arreglador. Ahí me recibí de músico profesional”, recuerda Binelli.

Entre 1968 y 1982, Binelli integró la orquesta de Pugliese, con la que tocó y grabó, en lo que recuerda como una de sus grandes escuelas. “La orquesta de Pugliese era un laboratorio donde todos los músicos jóvenes que ingresábamos teníamos la oportunidad de escribir, sobre todo los bandoneonistas”, continua y recuerda la línea de bandoneones encabezada por Arturo Penón, en la que tenía como compañeros a Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini. “Tuve la inmensa satisfacción de poder compartir arreglos musicales y elaborarlos también al lado de Pugliese, con su sabiduría desde el piano, y compartir también con otros grandes compañeros de la orquesta. Además de las actuaciones del fin de semana, hacíamos dos ensayos largos e intensos por semana y nos llevábamos a nuestra casa las inquietudes que nos dejaba el maestro. En los ensayos cada uno traía su idea de cómo podría ser cierto arreglo, que muchas veces se terminaba en la orquesta en un trabajo colectivo”, continua Binelli. Nota aquí.



Quique González

 


Ele Mariani

 

Rafa Pons

 


María Guivernau

 


Diego Ojeda

 


Diego Ojeda & Edgar Oceransky

 


Miguel Hernández

 Una nueva herida: Miguel Hernández, escritos inéditos de guerra

Un libro recupera artículos periodísticos del autor que permiten conocer mejor la Guerra Civil

Apenas unos meses antes de concluir la Guerra Civil, Miguel Hernández tenía terminado su último libro, El hombre acecha, que no vería la luz en España hasta 1981. Desde entonces no ha dejado de crecer su figura y su obra, dentro y fuera de España. Una de las facetas más reveladoras, pendiente todavía de explorar, sigue siendo su trabajo periodístico durante el conflicto. Se trata de una serie de escritos, apenas conocidos hasta hoy de manera fragmentaria, inseparables de su compromiso y de su obra poética, que muestran la verdadera extensión de la herida con la que Hernández sintió la guerra. No en vano, su trabajo como reportero del frente terminaría costándole la vida. Un libro, con estudio introductorio y notas de Joaquín Riera Ginestar, recupera ahora más de treinta y cinco artículos inéditos suyos, e identifica, además, aquellos otros que el poeta de Orihuela había escrito bajo seudónimo. El resultado es la satisfacción de ver completada toda una obra que ilumina su poesía y que abre una ventana a la propia historia social de la Guerra Civil. Una oda al lenguaje, a las costumbres, a las vivencias populares que encarnaban el rostro del joven Ejército Popular de la Republica.

A diferencia de muchos otros escritores de aquella época que firmaron crónicas del frente, José María Pemán o Manuel Chaves Nogales, por citar solo dos ejemplos opuestos, Hernández sí que estuvo allí. Tras ser movilizado en Madrid por el Quinto Regimiento del Partido Comunista, donde sufre el primer ataque frontal a la ciudad, los bombardeos y los combates por la Carretera de la Coruña, sigue buena parte de la guerra en los frentes secundarios del interior. Aquellos en los que nunca pasa nada, pero en los que se decide todo. Se mueve con bastante rapidez por los caminos de Andalucía oriental, donde asiste al asedio republicano del Santuario de la Virgen de la Cabeza (Andújar, Jaén).

Uno de los primeros episodios que narra con detalle y del que se conserva numerosa correspondencia con los combatientes. Pasa después a Extremadura, donde estuvo concentrado en el entorno de Castuera, para partir de nuevo hacia Aragón. Pronto su voz cruzaría las líneas enemigas a través del servicio de altavoces del frente. Miguel, “ruiseñor entre fusiles”, tiene clara su función como intelectual entre todas las atribuciones que el Comisariado de Guerra guarda desde su creación. Y encuentra un formato, el periodístico, que le permite desplegar su prosa humana para describir los horrores de la guerra, acusando directamente al enemigo y sus apoyos extranjeros, al tiempo que supervisar la línea ideológica de las distintas publicaciones de cada batallón. Todo lo que escribe se convierte en un arma, un dique contra la propaganda enemiga que busca y consigue, poco a poco, extender la desmoralización, forzar el abandono y la deserción entre las filas republicanas. Nota aquí.



Paula Ferré & Yoli Campos