El bar de Sevilla que sobrevive al turismo masivo: nació como ultramarinos hace un siglo y es famoso por sus albóndigas y espinacas con garbanzos
Este negocio familiar situado en el Centro de la capital hispalense ofrece una cocina tradicional andaluza con recetas que han pasado de generación en generación
En pleno Centro de Sevilla se esconde un rincón gastronómico que ha conseguido mantenerse intacto a pesar del paso de los años y continuar sirviendo los mejores guisos a precios de antes sin la masificación que presenta gran parte de los negocios de esta zona. Se trata del bar Dueñas, un negocio familiar en el que los platos de siempre y los sabores de antaño son su mayor emblema.
El bar Dueñas abrió sus puertas por primera vez en el año 1973 de la mano de la familia Boa en su actual ubicación, en la calle Gerona, muy cerca del Palacio de Dueñas.
Un negocio con origen en un antiguo ultramarinos
Sin embargo, los orígenes de este establecimiento se remontan mucho atrás, sobre el año 1929, cuando este local era una tienda de ultramarinos y un almacén en el que se vendían bebidas, conservas y demás productos.
Sin embargo, en 1973 fue adquirido por José Boa, quien lo convirtió en un bar y empezó a servir tapas y guisos elaborados por su esposa, Conchita Limón.
Unas recetas que han pasado de generación en generación hasta mantenerse en la actualidad y en la que brillan platos como sus famosas y contundentes albóndigas de la casa, las espinacas con garbanzos o el cocido.
Un local que mantiene la estética sevillana de antaño
Pero este negocio no solo ha mantenido su recetario durante décadas, sino también su estética, pues aún se puede encontrar en su local el mismo mostrador de manera de caobilla, el techo alto y la distribución que presentaba cuando era una tienda de ultramarinos.
Además, este entorno sevillano es un ejemplo perfecto de la estética más tradicional de los negocios sevillanos de antaño, con paredes llenas de cuadros de Semana Santa, fotos antiguas y azulejos.
Tapas y guisos tradicionales desde 3 euros
Un negocio que aún recibe a parroquianos y vecinos, además de algún visitante curioso que busca probar la comida sevillana de verdad, y que sigue en manos de la familia Boa.
Además, este entorno sevillano es un ejemplo perfecto de la estética más tradicional de los negocios sevillanos de antaño, con paredes llenas de cuadros de Semana Santa, fotos antiguas y azulejos.
Del pescaíto frito al secreto ibérico en su carta
Un refugio gastronómico que recibió en innumerables ocasiones a la duquesa de Alba para probar algunos de sus platos de la cocina tradicional andaluza, como sus boquerones, gambas rebozadas, croquetas caseras, pescaíto frito y chocos de Huelva, así como el secreto ibérico, los chipirones o el lomo de atún.
"Es la típica taberna sevillana muy bien decorada, con gente muy agradable, comida típica y bien elaborada", recalcan sus propios clientes a través de las reseñas del bar. Además, indican: "Nos ha gustado tanto todo que hemos pedido de más y nos lo hemos llevado a casa".
Un bar sin agobios turísticos en pleno centro
De igual modo, entre los comentarios se puede leer: "Es un buen bar para tapear sin los agobios del turisteo que ha acaparado otros bares de Sevilla". Nota aquí.






















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