sábado, julio 18, 2026

Tan Bionica & Andrés Calamaro

 

Joaquín Sabina

 Joaquín Sabina, a los 77 años: “Me arrepiento de haber perdido tanto tiempo en los bares”

Su último álbum, que documenta la gira con la que el músico se despidió de los escenarios, sigue dando que hablar.

En medio de las repercusiones, una de sus reflexiones más personales volvió a tomar fuerza entre sus seguidores..

A lo largo de casi cinco décadas, el cantautor español Joaquín Sabina marcó a varias generaciones con las letras de sus canciones, pero también con sus reflexiones sobre el paso del tiempo, los excesos, las decisiones tomadas y aquello que, al mirar hacia atrás, hubiera hecho de otra manera.

Una de esas confesiones volvió a circular en los últimos días y llamó la atención de sus seguidores. En ella, Sabina reconoció que, si pudiera cambiar algo de su historia, no tendría que ver con su carrera artística, sino con las noches y el tiempo que sintió haber perdido.

La frase volvió a tomar fuerza en medio de las repercusiones que continúa generando "Hola y adiós", el álbum en vivo que documenta la gira con la que el músico se despidió de los escenarios en noviembre del año pasado.

Joaquín Sabina: su reflexión sobre el paso del tiempo, los excesos y las decisiones que marcaron su vida

En una entrevista con la agencia EFE en 2017, mientras presentaba el álbum "Lo niego todo", Sabina hizo un balance de su vida y reconoció que, si hubiera algo que modificar, no tendría que ver con su carrera sino con el tiempo que sintió haber desperdiciado.

"Yo, con mi biografía, no estoy muy en desacuerdo. Tal vez estoy en desacuerdo con haber perdido tantas noches y tanto tiempo haciendo el idiota por los bares en lugar de escribir", confesó en aquel entonces.

Durante la charla, el músico también repasó algunos de los momentos más difíciles que atravesó en su vida, como el ictus que sufrió en 2001 y la diverticulitis que enfrentó una década después. Lejos de mostrarse amargado por esas experiencias, aseguró que terminaron reforzando su manera de mirar el paso del tiempo.

"Superviviente, sí, y nunca me cansaré de celebrarlo", expresó entre risas, al citar una frase de Lágrimas de mármol, una de las canciones de aquel álbum.

En esa misma entrevista, Sabina también habló sobre la generación a la que perteneció y los excesos que marcaron aquella época.

"Como mucha gente cercana a mí, soy de una generación que anduvo con la heroína. No yo, porque no la he probado nunca, pero sí con determinados excesos; es una generación muy loca y mucha gente, a veces la mejor, se quedó por el camino", reflexionó.

Lejos de mostrarse nostálgico, explicó que prefiere hablar de memoria antes que de melancolía. "No soy nostálgico, no tengo nostalgia de nada, pero sí tengo memoria y la memoria a veces se agarra a cosas hermosísimas, a ese minuto que te pasó una vez y a esa felicidad que dura tan poco pero que es inolvidable", aseguró. Nota aquí.









La Mina

 


Arco

 


Yoani Sánchez

 Una pizarra basta para entender la inflación en Cuba

No hace falta un informe económico ni una tabla llena de estadísticas. Basta detenerse unos minutos frente a la pizarra de cualquier mercado para comprender cómo se encoge el bolsillo de los cubanos.
La libra de arroz, ese alimento que durante décadas fue el centro de la mesa familiar, ya cuesta 360 pesos. El frijol negro llega a 450. El kilogramo de harina de trigo supera los 1.000 pesos. Un cartón de huevos ronda los 3.000 y un litro de aceite vegetal rebasa los 2.000 pesos.
Mientras tanto, el salario promedio mensual en Cuba sigue sin alcanzar los 7.000 pesos.
Uno mira estos números escritos sobre una pizarra blanca y siente que no son simples precios. Son decisiones. ¿Compro arroz o aceite? ¿Llevo huevos o dejo el dinero para el transporte? ¿Cocino frijoles hoy o espero al próximo mes para hacerlo?
La inflación hace mucho que no es una palabra reservada en esta Isla para los economistas. Tiene el rostro de la madre que vuelve a contar los billetes antes de entrar a la tienda. Del jubilado que da otra vuelta a la cuadra con las manos vacías. Del trabajador que cobra y, antes de terminar la primera semana, descubre que su salario ya perdió otra batalla.
Los datos oficiales muestran que en junio los precios volvieron a subir, con especial fuerza en los alimentos y el transporte, mientras en el mercado informal el incremento sigue siendo todavía más acelerado. La inflación acumulada continúa deteriorando el poder adquisitivo de sueldos y pensiones, y la sensación en la calle es que los precios suben mucho más rápido que cualquier ingreso.
Lo más duro es que hay quien termina acostumbrándose.
Hace unos años, encontrar una libra de arroz a 360 pesos habría parecido un disparate. Hoy muchas personas leen esa cifra, suspiran y extienden la jaba al comerciante. La capacidad de asombro también se devalúa, la piel se nos hace más gruesa ante el absurdo cotidiano.
Quizás eso sea lo más preocupante: que la inflación no solo encarece la comida. También desgasta las expectativas, obliga a renunciar a alimentos nutritivos, reduce las porciones sobre el plato y convierte cada visita al mercado en un ejercicio de matemáticas de supervivencia.



Cucuza Castillo & Hugo Rivas

 


Rolo Sartorio

 

Lionel Scaloni

 El liderazgo de Scaloni: cómo la psicología y la neurociencia explican el éxito del DT argentino

La Albiceleste superó a Inglaterra y buscará el título ante España. El estilo del DT se destaca por la empatía, la cercanía y la transparencia, alejándose del mando tradicional, en un entorno donde las individualidades se subordinan al objetivo colectivo

La Selección Argentina remontó otro partido épico, venció a Inglaterra y se clasificó para la final del Mundial 2026, que va a disputar el domingo contra España.

Tras un nueva contienda para el infarto, el foco se vuelve a poner en el DT de la Selección, Lionel Scaloni y en la Albiceleste que consiguieron la “Triple Corona” consecutiva, bicampeones de América, ganadores de la Finalissima y Campeones del Mundo, y se preparan para una nueva final.

Más allá de los nombres propios en el plantel, la base de los logros alcanzados se encuentra en un liderazgo de trabajo, discreto y positivo, que ha resultado clave para consolidar un equipo con grandes figuras, según explican los expertos en managment, psicología y neurociencias.

¿Qué es lo que Scaloni hace diferente?

En diálogo con Infobae, el doctor Claudio Waisburg, médico neurólogo y neurocientífico, director del Instituto Soma (MN 98.128), afirmó que Scaloni hace cosas que “casi ningún líder hace. No grita, no impone miedo. Cuando Argentina perdió contra Arabia Saudita en el Mundial de Qatar, Scaloni no entró al vestuario a explotar, sino a contener, a generar seguridad, a sostener emocionalmente a sus jugadores antes de pedirles algo. Eso no es debilidad. Eso es neurociencia aplicada al liderazgo", detalló el experto.

Por su parte, el doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, explicó a Infobae que Lionel Scaloni representa un nuevo concepto de liderazgo que se aleja del modelo autoritario y cerrado, todavía presente en algunas estructuras.

El liderazgo tradicional se basaba en “un autoritarismo, en un cierto blindaje, en el que la opinión, refutación o agregado que el otro tenga para hacer no son escuchados”. En la actualidad, el liderazgo efectivo se caracteriza por la apertura y la transversalidad, detalló.

“Son liderazgos donde aquel que forma parte del equipo que coordina y que dirige ese líder es no solo oído, sino escuchado, al que se le pregunta, al que se le permite dudar, con el que podemos debatir una determinada idea", dijo Abadi.

Y completó: “No hay el ‘obedecé’ como una forma de sometimiento que garantiza la seguridad del líder, como era antes, sino que existe una libertad para crear y aceptar el movimiento creativo, sin perder la conciencia de los roles que se tienen en el grupo, en el que quien tiene la última palabra es el líder coordinador, pero sí con la permeabilidad para escuchar y cambiar de acuerdo a lo que le digan los otros. El nuevo líder de hoy crea pequeños líderes alrededor, no sometidos". Nota aquí.








Javier Ruibal

 


El Roto

 


viernes, julio 17, 2026

Ismael Serrano

 

Silvina Garré

 


Ernest Hemingway

 


Mon Laferte

 

Salvador Amor

 


Ramón Serrano

 EN EL ESTRIBO

a Berta Guerra Burgos
A poco del gran salto
al vacío
en la noche sin fin
al pozo abisal de los pecios degradados
pegado aún a este suelo
oscuro reino de taifas
falsa gravedad sin remedio
aguardo ver el halo de los Dioses
oír el canto de las Musas de mis versos
el eco de las ninfas en celo
en el bosque encantado de los besos
Oh gran Vate de los infinitos Poemas
adquiriré boleto al otro lado
donde el espejo sea el claro de luna que me proteja
de la ira de los cielos
decir adiós
un hasta luego engañoso
largo fue el camino del duelo
magullado y en silencio
sin pretensiones de vuelo
con la soledad como cayado
seguiré el camino incierto
a sabiendas de que el río de la noche
es el mudo torrente de las negras sombras de los cuervos.

Foto de Es Vedrà. Cortesía de Iñaki Anasagasti





Querido

 

Marina Rosell

 


Luis Goytisolo

 El último hermano de los Goytisolo

Ha muerto Luis, que ha sido el más longevo y también el más diverso. Escribió libros, intervino en películas y en viajes que luego convertiría en su manera de ver el mundo y la vida

Fue durante muchos años el menor de los Goytisolo, hasta que se quedó como el único de la estirpe. En un tiempo, cuando los tres vivían aun, Luis Goytisolo decía que desde la Academia Sueca les habían avisado de que un día serían, juntos, ganadores de esa gran medalla. Luego Luis se reía, pero la historia tuvo ese momento. El momento de los Goytisolo.

Murió primero José Agustín (1928-1999), el poeta. Juan (1931-2017) murió después. Los tres eran muy distintos, de aire y de vida. Juan vivió por el mundo, y sus regresos a España, a Cataluña, eran parte de sus viajes, siguiendo, por ejemplo, a Susan Sontag. En los tiempos de las guerras en Europa, en el mundo, era su introductora ante las terribles batallas de entonces. José Agustín murió en un accidente terrible, como sucede con las muertes que van más allá de las explicaciones. Había sido, me parece, el más feliz de los Goytisolo, el poeta de las noches y de esos mundos, y en sus últimos años venía a Madrid a encontrarse con amigos, también poetas, que le hacían reír cuando era muy difícil levantarle el ánimo.

Y ahora ha muerto Luis, Luis Goytisolo, que ha sido el más longevo y también el más diverso. Pues escribió libros, pero también intervino en películas y en viajes que luego convertiría en su propia manera de ver el mundo, los mundos, y la vida.

Era una vida que a veces utilizó en sus propias ficciones. Pero en persona, es decir, cuando se encontraba con sus interlocutores, siempre estaba pendiente de lo que ocurría fuera del mundo inventado, sobre todo cuando quería salía a encontrarse con el filme o con la escritura. En cuanto a lo que está fuera de la ficción, le pregunté cómo le había afectado la vida. Había sido un joven que miraba y que vivía y le habían sucedido hechos, despedidas, muertes. Así pues, ¿cómo le fue con la vida?

Esto me dijo el más chico de los Goytisolo: “Más o menos como a todo el mundo. Desde el punto de vista profesional soy un desastre en el sentido de promocionarme o de crearme una plataforma. A veces no he contestado a cartas que debía haber contestado, no por falta de ganas sino porque se me olvidaban o quedaban traspapeladas”. Era, por eso, un sabio que caminaba como si estuviera buscando, en la lentitud, lo que se le había quedado pendiente. Siempre pendiente. “No hacía las llamadas que tenía que haber hecho, o no guardaba mis manuscritos, los iba rompiendo hasta que acababa la novela”.

Carmen Balcells, que era la madre de todos ellos, uno por uno, pues cada una de los Goytisolo era un mundo y no tan solo una literatura, le dijo una vez que “estaba loco si rompía manuscritos como los de Teoría del conocimiento, la última parte de Antagonía. Además, todo lo escribo en manuscrito. A partir de entonces lo conservo todo”

En aquella parte de la conversación Luis Goytisolo explicó que ese descuido había resultado “una tranquilidad absurda”: “Eso no puede ser así, y me ha afectado negativamente como escritor”. Momentos malos de su vida, me dijo, fueron los que pasó en la cárcel, aunque luego resultó que eso le sirvió para la vida literaria y así compensó el futuro. “Otra época muy dura fue la muerte de mi primera mujer; no pude escribir absolutamente nada”.

Los malos momentos. Me dijo, al respecto: “Las heridas, las cicatrices. Queda una especie de punto oscuro que ha cicatrizado pero que tienes presente. Un agujero negro que no sé muy bien lo que es”. Fue un agujero que no afectó a la literatura, porque “en cierto modo estimula con alguna perspectiva o dimensión nueva todo lo que escribes. No creo que sea una experiencia castradora”.

En cuanto a su libro mayor, Antagonía, de 1.112 páginas, ¿cómo había que leerlo? Con su ironía de un muchacho, me dijo el joven Goytisolo: “De principio a fin. Se entiende perfectamente, no es una literatura difícil”.

Entonces estaba feliz con un lugar bellísimo que había descubierto en Tarragona. Le pregunté por el mundo que ahora se parece al de hoy. “Bastante difícil veo la realidad. Pero no soy enteramente pesimista. La gente dice que las cosas nunca volverán a ser como antes, fíjate si no pensarían lo mismo del mundo entero en 1939: termina la guerra española, pleno nazismo en Alemania, Stalin en la URSS, empieza la guerra mundial. Todo el mundo pensaría que las cosas nunca volverían a ser lo mismo y aquello fue bastante peor que lo que estamos viviendo”.

El tiempo vino oscuro, como ahora se ve. Él me dijo: “Quizá volveremos a tropezar con la misma piedra al cabo de unos cuantos años”.

La piedra está ahora a flor de piel. Nota aquí.



El Roto




jueves, julio 16, 2026

Pez Mago & Pedro Pastor

 

Skay y Los Fakires

 


Lionel Scaloni

 “Estos jugadores son como indios, se han criado en las situaciones más extremas, no temen a nada”

El seleccionador argentino, que se cruzará en la final con su profesor Luis de la Fuente en el curso de entrenadores, concede todo el mérito a sus futbolistas. “Yo no soy un mago”

“Se me quiebra la voz”, dijo Lionel Scaloni nada más sentarse ante los periodistas. Sus jugadores le llaman “la llorona”, como confesó él mismo hace unos días, y el seleccionador argentino no tardó en admitir su emoción después de alcanzar su segunda final consecutiva del Mundial. “El fútbol y la vida es esto: dar todo hasta el final. Este equipo es una demostración de muchas cosas: de grupo, hermandad... Estos jugadores son como indios, que se me entienda la palabra. Se han criado en situaciones extremas, donde no tenían miedo a nada. No les pesa la responsabilidad, juegan como si tuvieran siete u ocho años”, explicó Scaloni.

“Cuando mejor juegan es cuando están en dificultades. Si el rival duda, vemos la sangre y vamos”, describió con mucha elocuencia. Después de la agonía imprevista con Cabo Verde, la remontada al límite a Egipto y la supervivencia a sus propias precariedades ante Suiza, quedaba otra más. “Pensábamos que lo de Egipto era lo máximo, pero lo de hoy lo superó”, afirmó.

En esta ocasión, eso sí, lo logró con una ventolera de juego que se llevó por delante a Inglaterra. “El fútbol es lo que hemos hecho en los últimos 40 minutos. Una demostración de todo lo que es el juego. ¿Y qué hubiera pasado si no llega a entrar ninguna oportunidad? Pues contentos a casa porque no podíamos hacer más", expuso Scaloni, que concedió todo el mérito a los jugadores. “Sin ellos no vamos a ningún sitio. Yo no soy un mago. Vamos a intentar ganar la final, pero a mí estos chicos ya me han emocionado. Los que han entrado desde el banquillo han sido clave”, destacó.

Si caía en semifinales, según contó, hubiera llamado a Luis de la Fuente, su profesor en el curso de entrenadores para tratar de ayudarlo con Inglaterra. Ahora, se impone el silencio hasta el abrazo sobre el césped de Nueva Jersey un minuto antes de la final. “Yo tenía una relación especial con él. España fue justa ganadora en la semifinal ante un equipo [Francia] que todos pensaban, y yo también, que era difícil de vencer”, analizó.

La final la alcanzó tras el tanto en el minuto 92 de Lautaro Martínez, que había salido poco antes por Nicolás Tagliafico. “Lo soñé, te lo juro. Se lo dije a Alexis [Mac Allister], que iba a hacer un gol”, exclamó. “Este equipo sigue demostrando de qué está hecho. Ellos se cansaron. Presionaron 60 minutos y ya no daban más. Con el gol se metieron atrás y eso nos generó más tranquilidad. Hicimos ancho el campo”, indicó.

“No estuvimos al nivel”

“¿Qué más tiene que hacer Messi para ser el mejor futbolista de la historia?“, preguntó al aire Scaloni. “Ha sido increíble lo que ha venido haciendo este grupo”, afirmó el aludido. “Fue otra demostración más de carácter, de fútbol, de fe, otra vez en la final del Mundial. Fue un día increíble. Era solo un partido de fútbol, pero especial jugarlo ante Inglaterra y en una semifinal de la Copa del Mundo”, contó la estrella, que disputará su tercera final del Mundial. La primera la perdió con Alemania en 2014, la segunda se la ganó a Francia en Qatar 2022 y la tercera se la competirá a España el próximo domingo. “Es una selección enorme, con juego, grandísimos jugadores y muchos años jugando de una manera. Varios están en el Barcelona, equipo al que quiero y sigo. Un partido especial, será muy bonito”, añadió la Pulga.

En la otra orilla, Thomas Tuchel asumió sin dramatismos a la vista una derrota que también lo deja a él señalado por los cambios y la condensación en vano de defensas en el tramo final. “Hemos concedido demasiadas ocasiones tras marcar. No mantuvimos la posesión, permitimos muchos centros y no estuvimos al nivel. Tras el 1-0, sabíamos que íbamos a recibir muchos centros y queríamos ser fuertes por arriba. La responsabilidad de la derrota es mía. Es fácil decir si las cosas no van bien que el problema es del entrenador. No tengo la sensación de que con cambios ofensivos íbamos a ganar. Pero no hay problema, puedo entenderlo. Hemos estado bien, pero no pudimos aguantar”, cerró el técnico alemán de Inglaterra. Nota aquí.



Chaqueño Palavecino & Axel

 

Fabiana Cantilo

 


Argentina

 Argentina impone respeto y tiene lo que las otras selecciones no tienen: las claves que llevaron a la Selección a una nueva final del Mundial

En otra demostración de valentía, coraje y amor propio, el plantel que dirige Lionel Scaloni venció 2-1 a Inglaterra para llegar a la definición de la Copa del Mundo. Juegue o no juegue bien, el corazón es un arma letal de esta generación que encabeza el capitán Messi

(Desde Estados Unidos) El mundo del fútbol quedó atónito luego de la recuperación de la selección argentina. Una más. Cómo cuando se repuso de los dos empates tras ir ganando frente a la sorprendente Cabo Verde en Miami. O aquella épica jornada ante Egipto, cuando pasó de estar con un pie afuera del Mundial y en 13 minutos se recuperó de un 0-2. Y lo de este miércoles ante Inglaterra ya quedó guardado como uno de los capítulos más ilustres en una de las rivalidades con mayor historia en la Copa del Mundo.

Mientras todos daban a Francia como candidata número 1 a quedarse con este Mundial en Norteamérica, o ahora pondrán el foco en una España que lleva 37 partidos invicta, acá hay un seleccionado que tiene todo lo que hay que tener para triunfar e impone un respeto que, con el paso del tiempo, se hace más grande. Como ya lo había hecho en los partidos previos, el equipo que dirige Lionel Scaloni mostró mística, garra y valentía. Conceptos que se pueden escribir en los libros, pero primero hay que demostrarlos en el campo de juego. Y si hay algo que esta Selección ha hecho es presentarlo en sociedad a todo el planeta.

“Llegábamos cuestionados, con mucha duda, pero yo sabía que este grupo siempre compite, siempre da más. Cuando está junto saca de donde no tiene. Estaba seguro que íbamos a estar entre los cuatro y hoy gracias a Dios nos metimos entre los dos mejores. Venimos de ser campeones del mundo, venimos de ser los mejores del mundo durante los últimos cuatro años. Duela a quien duela, digan lo que digan. Y hoy lo demostramos una vez más en la cancha. Nadie nos regala nada y nos volvemos a meter entre los mejores del mundo, así que es una alegría muy grande”, dijo Lionel Messi durante su paso por la zona mixta en la que participó Infobae.

Después de un primer tiempo parejo, Argentina parecía que iba a ser dueño del juego en el complemento, pero el gol de Anthony Gordon a los 10 minutos fue un golpe. O al menos lo pareció hasta que rápidamente este combinado volvió a sacar ese plus que lo define. Tomó el rumbo del juego y fue de manera incansable hasta que logró doblegar al arquero Pickford con un disparo espectacular de Enzo Fernández.

“Sabemos todo el sentimiento que viene detrás, de todo lo que pasó con nuestro héroes de Malvinas. Hoy salió todo eso a flote. La verdad que el equipo pudo representar a Argentina de la mejor manera y nos llevamos la victoria”, expresó el volante surgido en River Plate en la charla con los medios. También mencionó que en su habitación, que comparte con Julián Álvarez, estuvieron viendo el partido contra los ingleses y los goles de Maradona en México 86. Un ejemplo más de alimentarse de la emoción pasada para ponerla al servicio del presente.

La actuación del seleccionado fue tan contundente que después de estar 0-1, Inglaterra sólo tuvo un 12% de posesión de la pelota. Eso significó que la Albiceleste se adueñó del balón y no le tuvo miedo al escenario adverso. Es más, volvió a convertir dos goles en el epílogo del encuentro. En relación a eso, hay una estadística que marca la resistencia física y aún más la emocional de este plantel: de los 19 tantos que anotó la Selección en los siete partidos de Copa del Mundo, 12 fueron anotados más allá del minuto 76 de juego. Clarito, no.

Como sucedió en el cruce por las semifinales o hace algunos días contra los egipcios en los octavos, este grupo impone respeto. Dentro y fuera de la cancha. El que lo describió de una manera perfecta fue Nicolás Tagliafico. Frente a la pregunta de cómo se entiende esto que sucede con el equipo, el lateral izquierdo fue contundente: “No se explica, se siente, se vive y se disfruta. Se disfruta porque no es normal lo que está pasando y hay que disfrutarlo. No sabemos cuántos años más van a pasar para que se logre esto. Entonces, disfrutémoslo hoy. Hagamos todo lo posible para vivir este sueño y después darlo todo para lo que viene”, dijo a corazón abierto el número 3 de Argentina. Nota aquí.




Tute, Caloi, Max Aguirre, Liniers & Alejandra Lunik







miércoles, julio 15, 2026

The Rolling Stones

 

Mario Benedetti

 


Diego Ojeda

 


Emmanuel Horvilleur & Fito Páez

 

Andrea Mazas

 


Ferran Exceso

 


Daniel Osvaldo

 

Benjamín Prado

 «Soy muy miedoso, muy gallina, y me gusta mucho estar vivo»

Benjamín Prado publica sus memorias, 'Qué estoy haciendo aquí', un tributo a la amistad y la literatura, al tiempo que lucha contra el párkinson.

Nada más cruzar el umbral, levanta la vista y cruza el vestíbulo a toda prisa con el tróley. Saluda y toma asiento, sin preámbulos, en un sillón del hotel Meliá. No le hace falta subir a la habitación: quiere empezar ya, con la disposición de quien aprovecha el tiempo al máximo. Enseguida se le acerca una camarera y lo que parecía trámite se enreda: pide una Estrella Galicia, no hay, todo es Mahou, y se le recita una sarta de variedades hasta marear. Él corta el lío al instante y escoge una Alhambra Verde. «Con los años uno sabe lo que quiere», recalca Benjamín Prado (Madrid, 1961), antes de quitarse las gafas de sol.

Ha venido esta semana a presentar 'Qué estoy haciendo aquí' (Alfaguara), unas memorias que reivindican la amistad, la vocación y «una cabezonería sin límites». Ni la cocaína ni los muchos desfases vitales –con adicciones y una vida sentimental agitada de las que no da detalles en el libro– consiguieron que descarrilara su proyecto más importante: hacerse un hueco en el mundo de las letras. Poeta, novelista, letrista, columnista, tertuliano y actor ocasional, siempre ha dado la impresión de ser un hombre con habilidad para caer siempre de pie. Se coloca donde más le conviene, tiene una estampa inconfundible y es sobrio en el gesto.

A su manera, sigue el ejemplo de su dios particular, José Ángel Iribar. «Después de esta entrevista, me iré a tocar su estatua en San Mamés y luego, como siempre hago en Bilbao, comeré con él». Su devoción por el Athletic se la debe a su tío Arsenio, que vivía aquí y nunca dejaba de llevarlo a La Catedral cuando venía a visitarlo. «Mi corazón es rojiblanco y siempre lo será. Fue mi primer amor. El carné del Madrid me lo hice en segundas nupcias, porque Luis García Montero me apuntó para vernos cada quince días en el palco del Bernabéu».

Sonríe y apura la cerveza. Hace poco reveló que padece párkinson, y todavía no se ha recuperado de la avalancha de cariño que ha recibido. Medio en broma, medio en serio, reconoce que tiene la sensación de haber asistido a su propio entierro. «Soy muy miedoso, muy gallina, y me gusta mucho estar vivo». Ganador del Premio Hiperión y del Generación del 27, ha publicado más de una decena de poemarios y siete novelas del detective Juan Urbano, la última, 'El anillo del general' (2024). Su libro anterior fue el poemario 'La edad de los fantasmas' (ed. Visor), un ejercicio de duelo y gratitud donde convocaba a los amigos que ya no están. La literatura continúa alimentando sus sueños pero ya nada es igual. Tras el diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa incurable, tiene claro que la razón principal para luchar son sus cuatro hijos. «El menor tiene once años. No me quiero morir», zanja con los ojos clavados en su interlocutora.

Ilusión de un actor primerizo

El Benjamín risueño, el que todo el mundo conocía y aplaudía, era un personaje que le caía simpático. Se había aprendido muy bien el papel y no tenía necesidad de aprender nada nuevo. Ahora le toca improvisar, con la certeza de que «la gasolina se acaba y hay que acelerar». Moverse es lo suyo desde siempre: fue periodista cultural en 'Diario 16' y después en 'El País', sin dejar nunca de escribir poesía y novela en paralelo. Esa misma inquietud lo llevó, hace un par de años, a aceptar un papel en la serie 'Los años nuevos', de Rodrigo Sorogoyen, donde interpretaba al padre del protagonista. «Al principio tuve muchas dudas porque yo soy un perfeccionista y me aterraba hacerlo mal». Quien le tranquilizó fue su amigo Javier Reyes, al advertirle que el oficio de actor es «el más generoso que existe». El fracaso de uno arrastra a todos y hunde el producto, «así que nadie desea que hagas el ridículo». La experiencia le gustó tanto que este año se ha animado a rodar un capítulo de la segunda temporada de 'El otro lado', de Berto Romero.

«Cuando te pones a hacer de actor es muy parecido a hacer de cualquier otra cosa»: todo se limita a asumir un rol, algo que ha hecho siempre desde que se encontró con Rafael Alberti en un bar del barrio madrileño de Las Rozas. Tenía 17 años y era buen lector de poesía. Había estudiado en el Colegio Virgen de Europa –uno de los mejores de Madrid– y estaba cursando COU en un instituto con el escritor Fernando Borlán como profesor de Literatura. Ya fantaseaba entonces con dedicarse a escribir versos, y el trato con Alberti, que se prolongó durante quince años intensos y casi diarios, no solo selló una relación estrechísima, sino que marcó a fuego su conducta cívica: el compromiso de Prado con la literatura incluye siempre al prójimo. «Yo nunca seré un 'poeta sentado'. A mí me gusta moverme y ver qué le pasa a la gente real», remata con una brújula que apunta siempre a la justicia, por encima de militancias de carné y soflamas. «La política no me interesa. Mi criterio es mío y de nadie más. ¿Por ejemplo? No me entra en la cabeza que el directivo de una hidroeléctrica cobre 45.000 euros al día mientras hay jubilados que no llegan a fin de mes».

Hijo de un escolta motorizado de Franco, se ríe cuando se le recuerda que Joaquín Sabina y Luis García Montero también tenían progenitores que trabajaban al servicio de las fuerzas de seguridad en los tiempos de la dictadura. «Los tres adorábamos a nuestros padres. Aprendimos a querer más allá de la ideología. Nos repugnaba lo que pensaban pero eran muy buena gente». Esa misma lealtad le llevó a reivindicar a Mario Vargas Llosa cuando le acusaban de departir con un «facha», y a no olvidar tampoco a los ausentes: en sus memorias reabre el desencuentro que mantuvo con María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, a quien acusó de marginar del legado del poeta a Aitana, la hija que este tuvo con María Teresa León; y lamenta que a Alfredo Bryce Echenique, fallecido este año y a quien prologó, la sombra del plagio le hurtara el reconocimiento que merecía.

La viva imagen de su madre

Entre sus maestros cita a Ángel González, a quien acompañaba al médico, y a Javier Marías: «Era un tipo cariñoso, generoso, divertido hasta ponerte malo; le gustaba hacerse el cascarrabias, pero era todo lo contrario». También sigue con entusiasmo a nuevas voces como Elvira Sastre, poeta y traductora a la que él mismo prologó su primer libro, y Loreto Sesma, cuyos poemarios sobre el desamor y el duelo admira sin reservas. De la narrativa más joven destaca especialmente a Sara Barquinero: le sedujo 'Los escorpiones', un relato de ambición desmedida sobre una secta que utiliza la hipnosis y los mensajes subliminales para empujar al suicidio a sus víctimas.

«La originalidad está más allá de las posibilidades de la IA. Esa facultad es algo intrínsecamente humano. ¡Dejar algo que antes no existía! Cuando Neruda llama a unas tijeras 'pájaro que vuela por las peluquerías', hay algo que no estaba antes; eso no lo hará ninguna máquina». Confía en el futuro de la literatura y, en cuanto a su presente, las conversaciones con su madre no se han roto. En su día le dedicó un poema – 'Su viva imagen'– que muy pocas veces lee en voz alta porque no puede llegar hasta el final. El último verso es «María Ángeles Prado, la mujer de mi vida». Hace tiempo que falleció pero nunca ha dejado de ponerla al corriente de su día a día. Se resiste a darla por perdida. Así es Benjamín Prado, un hombre que se niega a hundirse. «He conocido a gente que tenía mucho más talento que yo pero se tiraron del barco antes de llegar a la costa». Él sigue agarrado al timón. Nota aquí.



Víctor Fernández

 


Tute

 


martes, julio 14, 2026

Ismael Serrano

 

Fran Fernández

 


Ramón Serrano

 CONSEJOS A UN GRAN AGNÓSTICO

No sé qué decirte amigo Prado
no sé
voy a intentar ser de la vida un poco prócer
refúgiate en los grandes pensadores
refúgiate en Platón
en Goethe y en Tagore
ponte a pensar como Borges
como Sartre o como Unamuno
sin olvidar a Lin Yutang
refúgiate en los Poetas
como Elliot
como Pound o como Vallejo
ponte a Neruda en la mesita de noche
a Pavese o a Pessoa
piérdete por el Condado de Yoknapatawpha del gran Faulkner
tampoco s Hesse o Mann
refúgiate en los pintores y músicos enormes
refúgiate en las Meninas y en las Señoritas de Avignon
refúgiate en las Sinfonías y en las Odas
refúgiae en las maravillas del mundo
en las Pirámides
en la Muralla China
en todas las altas torres
tómate una ración de Mozart
de Wagner o de Beethoven
de Miles Davis y de Monk
y de la Voz de la Holiday
otra de Stendhal y dos de Aristóteles
de la Odisea o de las Mil y una noches
no te emborraches de las pequeñas cosas
deja las ginebras y las pelotas
olvídate de las facturas y las amistades de baja estofa
olvídate de las quinielas y las esquelas
no pienses en los uniformes
báñate en las grandes pasiones
en los Océanos
en los Mitos y en las futuras Ilusiones
refúgiate mi querido agnóstico
refúgiate en todos los Grandes Dioses.