viernes, octubre 02, 2026

Dani Flaco

 


Liuba María Hevia

 

John Lennon

 


Miguel Campello

 

Hombres G

 

Víctor Heredia

 


Ricardo Soulé

 Murió Ricardo Soulé, líder de Vox Dei y pionero del rock argentino

Ricardo Soulé, líder Vox Dei y pionero del rock argentino, murió este viernes. Tenía 76 años y se había retirado de los escenarios por problemas de salud.

El músico falleció a primera hora de esta mañana. La intención de su familia es que el velatorio sea en la Municipalidad de Quilmes, desde las 17 hasta el mediodía de mañana.

Soulé formó parte del grupo de pioneros del rock nacional. Cantante y compositor, tocaba la guitarra y el violín.

Guitarrista, violinista, cantante y compositor, Soulé es una figura central del rock argentino. Fue parte fundamental en La Biblia, la primera ópera rock argentina hace 55 años y autor de Presente, entre muchos otros temas que dejaron huella en la cultura argentina.

La muerte de Soulé fue comunicada por sus hijos. “Con un inconmensurable dolor tenemos que comunicar la partida física de Ricardo Soulé, nuestro padre”, escribieron en su cuenta oficial de Instagram. Nota aquí.



Tute

 


jueves, octubre 01, 2026

Joaquín Lera

 SABINA 23 puertos.

Es un privilegio ser uno de los puertos de este libro de Christian Masello con prólogo de Luis Garcia Gil.
Aquí os dejo alguno de los fragmentos:
*JOAQUÍN LERA, cantante y poeta.
El músico es oriundo de Corcubión, provincia de A Coruña, Galicia.
Lera ha viajado por medio mundo... tal vez un poco más.
Y en su recorrido se cruzó con Sabina, lo que parece haberle dejado
una marca indeleble.
Así lo demuestra la misiva, repleta de imágenes que hablan de
recuerdos:
Son las cuatro de la mañana, o quizás las seis.
Llega un momento en que uno no sabe, dadas las zancadas, qué hora es, ni le interesa.
Es tanto el regocijo, el aprendizaje y la gratitud al humo del antro donde hemos pasado las últimas horas, entre cuerdas, copas, damas y papeles de fumar, que a la luna no podemos decirle más que «gracias por flotar a nuestro lado».
LUNA Y COMPANÍA...
DISFRUTANDO.
.
Todo empezó como empiezan las novelas: contando historias de nunca acabar.
El cuento de la buena pipa. Relájate...
Las ganas, la ilusión, una guitarra con balas de cristal y escalas en el traste del desastre que haría rico a más de uno;
tiempos de transición y revolución erótico-musical.
Las endorfinas dentro y fuera del pentagrama... adoquinadas al son del son que se llamaba «mi sofá es Madrid» (nadie sabía dónde estaba la casa).
Así era... porque en aquellos días el salón y el dormitorio eran barrios enteros y dormirse era perder el tranvía de la utopía hecha realidad.
Dicen, y doy fe, que algunos sueños se cumplen;
cuando los deseas y te
pones las pilas alcalinas, simplemente se cumplen.
¡Quién iba a decir, por ejemplo, que Bob Dylan tenía un hermano gemelo que hablaba en castellano y componía igual o incluso mejor que él…!
Fue entonces cuando nos hicimos hermanos, además de amigos, allá por el 79 o el 80, más o menos.
Lera describe aquellos tiempos:
Hablo de cuando el humo era de contrabando.
Cuando componer una canción era el mayor de los tesoros...
Y añade:
Sabina empezaba a despuntar en los ambientes intelectuales madrileños, mientras yo lo hacía en los soportales de la Plaza Mayor y la calle Preciados, pero las noches eran largas y siempre acabábamos encontrándonos en algún tugurio para estrenar nuevas canciones que almacenábamos en el desván de nuestro cerebro: vivencias, estribillos, egos, caricias…
Así llegaron las colaboraciones:
Mi tocayo siempre fue un tipo generoso, y a mí me lo demostró... Yo traté de recompensarlo (no sé si lo conseguí) cuando me invitó a hacer coros en su disco
Ruleta rusa, concretamente en las canciones «Pisa el acelerador» y «Eh, Sabina»... sin pedirle a cambio ni un solo centavo.
Faltaría más.
Compartimos escenario en varias ocasiones, y tuve el placer de componer junto a él, en su casa de La Latina, una bella canción sobre una letra que me puso encima de la mesa.
Tema que yo canto porque me gusta y me lo piden desde entonces:
«De Madrid a Granada».
(LA SENSIBILIDAD EN LAS LETRAS ES EL MÁXIMO Y SUTIL DE LOS ORGASMOS...)
La epístola incluye una anécdota de camaradería y trenes casi perdidos:
Una tarde me llamó Sabina por teléfono me y dijo:
-Joaquinito, ¿quieres venir a cantar conmigo a Vigo?
-Eso está hecho...
-Pues acelera que el tren sale en una hora...
Llegué a la estación del Norte con la lengua fuera y el tren echando humo...
Mi tocayo, descojonado de risa, me daba ánimos desde una de las ventanas del vagón litera...
-Vamos, campeón...
Me había confundido de andén, como tantas veces, y casi lo pierdo.
Cuando conseguí recuperar mi presencia de espíritu, cenamos en el vagón-restaurante y charlamos hasta las montañas del alba, donde el color verde renueva los sentidos, antes de que nuestros ojos bajaran las persianas...
Para el acontecimiento me regaló una corbata de seda de un color indescifrable, que en un principio estrené y enseguida tuve que quitar porque me apretaba tanto la nuez que no podía respirar, y con los nervios, que inundaban mis adentros, no digo más...
Creo que sigue en el armario de los recuerdos, con el mismo nudo. La corbata no se hizo para mi cuello cantarín.
Otra historia de la época:
Una vez Sabina fue jurado en un concurso de cantautores en una sala de Madrid.
Long Play se llamaba.
Concurso que gané con unas de mis primeras composiciones: Amo la música.
Algo en lo que, seguro, él tuvo que ver.
—Vas a ganar, eres el mejor.
-Si tú lo dices.
Y así fue...
La correspondencia revela más detalles:
La verdad es que nos teníamos y nos tenemos un gran cariño.
Sigue siendo un geniecillo travieso.
Con o sin lámpara.
Lástima que, por circunstancias de la vida (su creciente fama, mis miedos; yo no estaba preparado para tanto barullo... el gentío que lo rodeaba me daba sarpullidos), dejamos de vernos con tanta frecuencia.
Yo aún tenía mucho que aprender y él, de la noche a la mañana, se había convertido en una estrella mediática.
Mientras tanto, seguí buscándome la vida en pequeños garitos.
En aquel tiempo, Panchiño, Pancho Varona, fue mi guitarrista o compañero de viaje durante una pequeña temporada, hasta que un día me dijo:
—Me ha llamado otra vez Sabina para que entre en su banda. ¿Qué hago?
-¡Pues decirle que sí! Inmediatamente.
Y se convirtió en su mano derecha.
Un gran tipo Pancho, y pedazo de músico.
Hoy por hoy, con Sabina nos vemos poco, pero seguimos siendo coleguitas.
Cada uno en su casita y los recuerdos en Calle Melancolía.
Lera, en su libro La fragilidad de los espejos, incluye, bajo el título «El espejo de la cajita de música», unos versos dedicados a Sabina en los que,entre otras cosas, dice:
“La resaca me llevó a la orilla.
Escuché su melodía.
Hablé con el silencio.
Como un jinete solitario salí airoso del cráter donde muchos se quemaron”.
En su carta, el músico gallego habla del afecto mutuo entre los Joaquínes:
Sé que me quiere como se quiere a un hermano pequeño con pantalón corto. Y yo siempre le estaré agradecido por dejarme entrar en su casa, en su mundo y en algún que otro escenario, como cuando me dedicó unas bellas palabras cuando fui su artista invitado en la Praza da Quintana, allá en Santiago de Compostela, en su gira 19 días y 500 noches:
«Este es el tipo que me enseñó a hacer canciones».
Cómo te pasas, tocayo.
En todo caso, fue al revés.
Podría escribir un montón de anécdotas, de noches y días interminables,
pero esto es todo lo que quiero contar sobre mi amistad con mi tocayo.
Al que quiero, admiro y, a veces, incluso, echo de menos...
Y a modo de posdata:
Ya no hay Elígemes, ni Mandrágoras, ni Song Parnass allá en Lavapiés, con Hans, ese pintor que llegó de Berlín como anfitrión... pero nos quedan los olivos, el mar y el abrazo cómplice, cariñoso y largo de siempre.
Y tu voz, que llena estadios, plazas, teatros y el espacio que habito.
Tal vez mañana vuelva a ser tu telonero...
¡Que no pare la música!



Rafa Pons

 


Arde Bogotá

 

Fernando Trueba

 Gracias, Gonzalo

El cineasta Fernando Trueba recuerda a su compañero de profesión Suárez como un genio desenfadado que no se montó al tren de ninguna moda.

Soy fan de Gonzalo Suárez desde que leí sus libros y vi sus primeras películas de adolescente en mi barrio de Estrecho. Regalaba a mis amigos ejemplares de De cuerpo presente, que se saldaban en la Cuesta de Moyano. Rocabruno bate a Ditirambo era libro de cabecera. Luego le conocí, le hablé en el estreno de La Regenta; más tarde, en Canet-sur-Plage, viendo películas prohibidas. Luego le entrevisté. Y nos hicimos amigos. Y eso hemos sido durante casi medio siglo y vamos a seguir siéndolo. Me enamoré de él, como ya lo estaba de sus libros, y de Hélène, y pasaron a ser miembros de la familia.

Cuando hice mi primera película, fue al único que se la enseñé y me sugirió cambiar una escena de lugar. Tenía toda la razón, y ese cambio, nada pequeño, mejoró significativamente la película.

Porque Gonzalo era inteligente, de una inteligencia nada común ni convencional. Una inteligencia única, brillante, deslumbrante. Gonzalo era dos cosas que nunca van juntas, o rara vez: era divertido y era profundo. Siempre he pensado que hubiera sido un filósofo excepcional, de esos que no abundan, en ningún lugar ni en ninguna época. Y la verdad es que lo fue. Aunque solo lo sabemos los que tuvimos el privilegio de conocerle.

Podía convertir una ceremonia solemne en un vodevil o en una escena de los hermanos Marx. Sobre cualquier tema podía hacer reflexiones, divagar y siempre llegar a hallazgos, y también a carcajadas. Escribiendo un guion con mi hermano David, nos invitó a ir a Asturias, a su casa, donde él estaba escribiendo otro. Nunca me he reído más en mi vida. Y confieso que otra cosa no habré hecho en mi vida, pero reír... Llegué a amenazarle, porque me dolía todo el cuerpo: la cabeza, los huesos, el estómago. Su humor nunca era chusco ni banal, pero podía ser desternillante.

El genio pertenece a la personalidad. Gonzalo era un genio. Era genial. No repetía lo que otros habían dicho antes. Pensaba por sí mismo. Era único. No había nadie como él.

Tenía algo de Stevenson, Melville y Mark Twain, mezclado con Bergson, Brassens y Groucho Marx. No tenía fecha. No era de ninguna época, de ninguna moda, de ningún grupo, de ninguna tendencia, de ningún partido. Era de siempre o de nunca.

No puedo pensar que no voy a hablar más con él, que no vamos a cenar más los cuatro, con Hélène y Cris. Sonrío pensando en él cuando debería estar triste. Nota aquí.



León Gieco




Nya de la Rubia & Lin Cortés

 

Nelson Mandela

 


Silvio Rodríguez

 


Cruzando el Charco

 

Leiva

Música

Un Leiva gigante cierra en Madrid la gran gira de su vida: "Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año"

El madrileño pone fin a un tour de 42 conciertos en el que ha vendido más de 400.000 entradas con su cuarta noche en el Movistar Arena.

"Estás en tu mejor momento / de largo / Puedes decirlo bien alto". De impoluto blanco, con una camisa negra moteada como contraste, envuelto en el rojo intenso de las luces, volvió a aparecer Leiva en Madrid para su última noche. Por ahora. Y sería fácil hacer la analogía con la última cena de Jesucristo y su finísima figura, pero no. Porque, lejos de acercarse a la muerte, el madrileño, como bien recordó ya desde el inicio, está en su mejor momento y de alto que lo dijo se hizo realidad.

Son más de 400.000 entradas las que el ex integrante de Pereza ha vendido en los 42 conciertos que han compuesto esta gira por España de Gigante, dividida en dos tramos entre 2025 y 2026 y cerrada anoche. Solo en sus últimos cuatro conciertos de Madrid, Leiva ha congregado a 60.000 seguidores en un Movistar Arena lleno y bien caldeado. Por ponerlo en el actual contexto de la música de nuestro país, los 41 conciertos de despedida de Joaquín Sabina, la gira más multitudinaria de 2025, no llegaron a esa cifra de 400.000.

Cada uno de los que habían pagado su entrada para ver a Leiva sabían exactamente lo que se iban a encontrar: el pop-rock que el madrileño lleva casi tres décadas despachando. Más desvergonzado en sus inicios en Pereza, aún presente en el tramo final del repertorio. Más íntimo en esta etapa en solitario, donde comparece acompañado por una banda de guitarras, bajo, saxofón, teclado, batería, trompeta y percusión. Sin necesidad de grandes cambios, esa música no solo sigue llegando a sus fans, sino que estos van creciendo.

Junto a su banda, el madrileño va saltando mayormente por los temas que conforman su último disco, Gigante, el que da nombre a la gira. En una primera parte más enérgica suenan Bajo presión y precisamente Gigante; en la parte central, más sentimental, Ángulo muerto, Shocky adrenalina y El polvo de los días muertos, que se cantó a pleno pulmón en el centro de Madrid pese a ese rotundo "odio la ciudad" con el que arranca. Y, entre medias, Leiva fue salpicando algunos de los temas que aún siguen resonando de sus discos anteriores, Terriblemente cruel -en una versión menos enérgica-, Superpoderes, Breaking Bad o Sincericidio.

"Encaramos el último concierto de la gira [con abucheo de decepción del público] y ha sido un episodio súper inesperado. Espero que esa sensación de nostalgia no lo gobierne todo y me gustaría que prestáramos atención en que estamos un miércoles 16.000 personas cantando aquí juntos", dijo el cantante, ya bien avanzado el show, en la primera interacción con su público. "La gente pensará que a partir de mañana yo me voy a una isla de vacaciones, pero mis vacaciones reales consisten en poder ponerme malo de la garganta sin sufrimiento. [...] Hoy después de la celebración, llegaré a casa, me desnudaré, beberé una jarra de agua helada, pondré el aire acondicionado al siete y me pondré una bolsa de hielo en el cuello para coger una faringitis sin perjudicar a miles de personas. Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año". Queda claro.Nota aquí.



Pez Mago

 


Milo J & Mon Laferte

 

Ernesto Sábato

 


Tato López

 


El Roto

 


miércoles, septiembre 30, 2026

Ismael Serrano

 «El algoritmo está empobreciendo nuestra riqueza cultural»

El cantautor madrileño actúa en el Fórum Evolución este sábado, 3 de octubre, a partir de las 21 horas

«Hace treinta años, por estas fechas, estaba preparando mi primer disco... Yo venía de tocar en los cafés y un productor me ofreció grabar unas maquetas. Se las presentamos a Polygram y de ahí salió 'Atrapados en azul' [1997]», recuerda Ismael Serrano (Madrid, 1974), que este sábado regresa a Burgos para interpretar, en formato de guitarra y voz, un buen puñado de los temas que albergan su extenso cancionero. Será a las 21 horas, en el auditorio del Fórum Evolución (a partir de 32 euros, en Teleentradas).

Quién no recuerda a ese racimo de jovencísimos cantautores que emergieron a mediados de los 90 y se colaron como polizones en las radiofórmulas y en los programas de televisión entre el 'grunge' norteamericano y el pop español más ligero. Javier Álvarez, Tontxu o el propio Serrano entonaban unas letras muy cercanas que interpelaban a aquella sociedad, especialmente a la juventud, que veía en el horizonte más cercano un siglo XXI con menos brillo del que nos prometieron.

En 'Atrapados en azul', que contiene algunos de los éxitos imprescindibles en los conciertos del músico vallecano, aparecen temas como 'Vértigo', 'Amo tanto la vida' o 'Papá, cuéntame otra vez', que se presentan como canciones sorprendentemente maduras para el joven que las escribió a mediados de los años 90. «Eso me lo dijo Juan Diego Botto hace poco en un concierto... Por fin tienes la edad que le corresponde a la nostalgia de tus canciones», ríe. «Si para algo sirven las canciones es para combatir el paso del tiempo. Escribirlas responde a un déficit, a nuestra incapacidad para lidiar con la pérdida... Cuando tenía veintitantos años tenía una melancolía que no me correspondía por la edad, pero creo que es parte de esa mirada que define a un cantautor, que da un vuelo poético a la experiencia cotidiana y se resiste a ese paso del tiempo que comentábamos».

Canción de autor

Ismael Serrano es uno de los pocos músicos que en la actualidad cuidan y comparten la herencia recibida de leyendas de la guitarra como Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Guerrero o Luis Eduardo Aute. Hay una canción maravillosa de otro referente, Luis Pastor, en que se pregunta ya desde el título «¿Qué fue de los cantautores?». Serrano, con su verbo cálido y siempre certero, responde a este interrogante y al papel de la canción de autor en estos días.

«Hay que recuperar el hecho de cantar al nosotros, a los anhelos y sueños colectivos. Creo que es algo que se ha perdido en la música en términos generales... El 15-M trajo de nuevo ese ansia por hacer una crónica social desde las canciones en grupos indies y hasta pop. Luego se abandonó, porque la gente quería volver al escapismo... Y es esas estamos ahora, viviendo un gran individualismo, aunque ahí tenemos lo que pasa ahora mismo en la Puerta del Sol y otras plazas», señala. «También te digo que el término cantautor está estigmatizado, no tanto por el rollo político o social, sino porque contamos historias con su presentación, nudo y desenlace. Y eso, en un contexto de gran déficit de atención, juega en nuestra contra».

Serrano siempre habla de la bondad como uno de los caminos más importantes por los que hay que transitar en la vida. Pero si últimamente son malos tiempos para la lírica, peores son para este sentimiento. «De hecho se premia la crueldad. Y lo peor es que hay gente que ha sabido entenderlo y ha asumido un papel de villano que le da réditos, sobre todo en lo que respecta a la atención, algo valiosísimo en estos tiempos. Ridiculizar todo acto de bondad es la mejor forma de justificar el cinismo con el que abordan la vida muchas personas... El odio está en alza y el algoritmo lo recompensa. Y no nos damos cuenta que las redes sociales tiene un carácter performativo, lo que hacemos allí acaba educándonos y llegando a la vida real», subraya.

Versiones y teatro

A principios de este año, Ismael Serrano sorprendía a sus seguidores con un EP de cinco canciones titulado 'Grabaciones insospechadas', cinco temas donde el músico versiona temas de Extremoduro, Rocío Dúrcal, Joan Manuel Serrat, Juan Luis Guerra y Shakira. «Es un proyecto que surge, precisamente, de intentar torcerle el brazo a un algoritmo que lo único que hace es proponerte cosas que tiene que ver con tus hábitos de escucha y que está empobreciendo la riqueza que debiera definir nuestro mundo cultural. Si tu escuchas a Ismael Serrano, difícilmente te va a recomendar a Shakira [Serrano versiona 'Inevitable'] o a Rocío Dúrcal ['La gata bajo la lluvia']. Pues aquí están», ríe.

En unas semanas, además de con la guitarra, Serrano se subirá a los escenarios del Infanta Isabel con una segunda temporada de 'Golpe a golpe, verso a verso', una obra de teatro de José Velasco y Paco Gámez con canciones de Joan Manuel Serrat donde el músico interpreta a Antonio Machado. «Ha sido un experiencia maravillosa y es una buena oportunidad de reivindicar una figura no solamente desde lo poético, sino también desde un pensamiento que tiene una vigencia absoluta, en especial ese 'Juan de Mairena' cuando habla de política, de filosofía... El teatro siempre me ha atraído y algunos de mis espectáculos musicales han tenido ese componente», indica y cita la gira del disco 'Seremos'.

Gira de aniversario

El año que viene va a ser muy especial para Ismael Serrano. Además de un nuevo disco hará una gira especial soplando las 30 velas de su primer trabajo discográfico. «Después de esta gira más íntima vamos a hacer una con más celebración, con una banda potente, con nuevas canciones», asevera. «Eso sí, cuando tenga que confeccionar el repertorio lo voy a tener difícil. Por un lado, no puedo dejar de tocar canciones que siempre están y que la gente se reconoce en ellas, pero por otro lado me gustaría recuperar alguna que otra que hace tiempo que no canto», señala. «En mi último disco ['La canción de nuestra vida', 2023] recuperé 'Un muerto encierras', que aparecía en el primero. Es un tema que he cantado muy poco y me gustó volver a ella, con otros arreglos... En estos últimos años la he interpretado mucho sobre el escenario. Es un buen ejemplo de que ahora tengo la nostalgia que me corresponde para cantarla, no hace treinta años», ríe. Nota aquí.



Daniel Cros

 


Franco Luciani, Victoria Birchner & León Gieco

 

Juan Gabriel Vásquez & Daniel Mordzinski

 


Charles Bukowski

 


Ferran Exceso

 


Arde Bogotá

 

Javi Robles

 


Ramón Serrano

 MEDITACION

Yadira al atardecer
Yadira y las esmeraldas
Yadira su devocion
jardín de Amor las aguas
Yadira abismo el dolor
dónde muere la luz de nácar
dónde esconde su fulgor
la Voz espuma las esmeraldas.



El Plan de la Mariposa

 


Fito Páez

 

Isabel Allende

 


Marta Espinosa & Elba Puerta

 


Manuel Jabois

 

Gonzalo Suárez

 Muere Gonzalo Suárez, referente del cine y la literatura españoles, a los 92 años

El cineasta, autor de obras míticas como ‘Remando al viento’, ‘Ditirambo’ o ‘El detective y la muerte’, y gran reportero de fútbol había recibido el Goya de Honor el pasado febrero.

Gonzalo Suárez, escritor, cineasta y una de las voces más singulares de la cultura española contemporánea, ha fallecido este martes en Madrid a los 92 años. Pero sobre todo, ha sido uno de los creadores más juguetones y traviesos en unos años de panorama grisáceo en una España acartonada. “Aprendí a no llegar. Quizá tiene que ver con mi escapada del éxito. Lo cierto es que tengo la impresión de que no he llegado y que por eso he venido haciendo tantas cosas”, contaba en febrero sobre una carrera que definía “de suerte, no de éxito”. Si el éxito es poder hacer la obra con la que se disfruta, Suárez ha sido uno de los más grandes, al contrario de su autodefinición.

Nacido en Oviedo en 1934, Suárez desarrolló a lo largo de varias décadas una trayectoria muy iconoclasta y diversa: fue novelista, director de cine, guionista, periodista y cultivó distintos lenguajes creativos sin detenerse en las fronteras entre ellos. En sus libros y películas convivieron el humor, la literatura fantástica, la reflexión sobre la creación artística y una particular fascinación por los personajes que parecían vivir entre la realidad y el sueño. Por si fuera poco, en torno a 1960 inventó un alter ego, Martín Girard, a través del cual escribió crónicas deportivas. “Uno no deja de ser periodista nunca. Aunque soy un hombre de ficción: opté por ella porque no me gusta la realidad de las guerras y las bombas, y sigue sin gustarme, lo que me gustaría es volver a ser yo el entrevistador. Del periodismo, me gusta la entrevista”, contaba el año pasado.

Películas como Ditirambo, Remando al viento, El detective y la muerte, Mi nombre es sombra o La reina anónima revelaron a un creador libérrimo, y por la primera, en 1988, fue recompensado con el Goya a mejor dirección y con la Concha de Plata en el festival de San Sebastián gracias a Remando al viento. Su cine ha sido tan extraño como elegante, tan curioso como provocador.

Su obra literaria compartió esa misma libertad. En ella, la realidad podía deformarse hasta convertirse en ficción y los personajes podían asumir identidades inesperadas. “Al margen de inteligencias artificiales y otras realidades virtuales, el cine es el último reducto con el que podemos soñar despierto, y me remite a ese primer bisonte que nuestros ancestros pintaron en una caverna”, declaraba el pasado febrero al recibir el Goya de Honor de la Academia de Cine, en una de sus últimas apariciones públicas.

A Suárez el inicio de la Guerra Civil le pilla con casi dos años en Madrid, porque su padre, catedrático de francés, había venido a presidir unos exámenes desde Oviedo. Su progenitor, apartado de su trabajo por haber sido socialista, se encargó de su educación hasta que entró en el madrileño Liceo Francés. Tras estudiar Filosofía y Letras empezó con la pintura, y escribió y protagonizó obras de teatro, hasta que se cansó de aquella España plúmbea y se mudó a París, donde conoció a su esposa, Anne-Hélène Girard. Cuando volvió en 1958 a Barcelona, se dedicó al periodismo deportivo bajo el pseudónimo de Martín Girard, apellido de su esposa, y publicó en La Vanguardia y El Noticiero Universal, entre otros periódicos. “Todo empezó con una entrevista a Helenio Herrera [mítico teórico del fútbol conocido como El mago, entrenador de enorme éxito, además de pareja de la madre del cineasta], para el que hacía informes cuando entrenaba al Inter. Iba todas las semanas a Milán haciendo escala en Niza. Contribuí a que el Inter ganara dos Copas de Europa. Iba a los campos rivales y la gente me tiraba monedinas porque me veía escribiendo. Era sospechoso. Sigo siéndolo, pero ahora no sé de qué”. Nota aquí.



Camila Guevara

 


Franco Luciani