jueves, mayo 21, 2026

Roberto Musso

 

Bar Santi

 El bar de toda la vida en el barrio: «Está abierto desde 1967 y yo nací aquí, pero de verdad»

Francisco Javier Martínez repasa casi seis décadas de historia familiar en el número 12 de la calle Fernando de Rojas.

En el número 12 de la calle Fernando de Rojas, en pleno corazón de Van Dyck, hay un local que forma parte de la historia cotidiana de Salamanca. El 'Bar Santi' no necesita presentaciones entre generaciones de salmantinos. Lleva abierto desde el año 1967 y, casi seis décadas después, sigue siendo uno de esos bares donde la barra conserva memoria, donde cada tapa cuenta una historia y donde el trato cercano sigue siendo tan importante como la cocina.

A día de hoy, lo regentan Francisco Javier Martínez y su hermano Santi, segunda generación al frente del negocio familiar. De sus padres, heredaron una clientela fiel, recetas de toda la vida y una forma de entender la hostelería basada en la constancia. También algo más difícil de conservar: el vínculo emocional con un barrio entero.

Un negocio que, desde siempre, ha sido hogar

Cuando Francisco Javier recuerda sus inicios, lo hace desde una verdad literal: «Yo nací aquí en el bar». En aquellos años, como ocurría en muchos negocios familiares, el local era también vivienda. Trabajo y vida personal compartían el mismo espacio.

«El bar era la vivienda también. La cocina y todo», rememora. Y es que aquellas paredes no solo vieron servir cafés y pinchos, también presenciaron la infancia de dos hermanos que crecieron entre taburetes, conversaciones de barra y jornadas interminables. Francisco Javier recuerda que no hubo un momento exacto en el que decidieran dedicarse al negocio. La transición llegó casi sola: «Venías del colegio y te metías a echar una mano a tu padre porque, si había jaleo, pues ayudabas». Primero, como ayuda puntual; después, como rutina y, más tarde, como profesión.

La esencia de siempre, en la barra

En una zona donde la competencia hostelera es enorme, el 'Bar Santi' ha sabido mantenerse fiel a sí mismo. Sin artificios, sin modas pasajeras y sin renunciar a lo que siempre funcionó. «La carta que tenemos es prácticamente la misma que tenían mis padres», reconoce Francisco Javier con una frase que resume la filosofía del negocio: conservar lo bueno y no complicar lo sencillo.

Y es que la cocina que llevan haciendo años destaca por una amplia variedad de pinchos recientes, apetecibles y de buena calidad. Entre sus especialidades, sobresalen los rejos de calamar, la jeta frita o asada y unos montaditos de jamón cortado a cuchillo que se han convertido en una referencia para muchos clientes. «La jeta es tradicional de mi madre, de toda la vida», explica con orgullo.

¿Cómo ha cambiado Van Dyck?

La evolución del bar va de la mano con la transformación de Van Dyck. Francisco Javier recuerda una zona mucho más familiar, más vecinal y más cercana. «Antes conocías a toda la gente y toda la gente te conocía», señala. «Ahora, igual te suena la cara de alguien, pero ya no es lo mismo», añade.

Con los años, llegaron nuevos bares, más movimiento, visitantes de fuera y una oferta gastronómica que convirtió el barrio en referencia del tapeo salmantino. Lejos de verlo con nostalgia amarga, lo valora con realismo. «Ha evolucionado mucho. Hay bastantes bares, hay buen servicio y es una zona que está muy bien para tapear», comenta. Y, en ese entorno competitivo, mantenerse durante casi 60 años no se explica solo por la antigüedad. Se explica por la fidelidad que genera el trabajo bien hecho.

Una reforma que abrió una nueva etapa

Hace aproximadamente una década, el local acometió una importante reforma que modernizó su imagen y dio impulso al negocio. «Antes era un bar de barrio, y con el cambio que le hicimos, se ha notado mucho», explica. Ese nuevo aspecto permitió atraer también a otro tipo de público. «Se ha notado en el madrileño, en el turista, en la gente de fuera», comenta.

Sin embargo, la esencia no cambió. El cliente de siempre siguió encontrando el mismo trato, los mismos sabores y la misma cercanía.

Una vida de puro sacrificio

Francisco Javier no idealiza la profesión. Cuando se le pregunta qué es lo más difícil de regentar un bar, responde sin rodeos: «La cantidad de horas que tienes que estar aquí. Prácticamente estás casi todo el día».

Detrás de una barra, hay compras, cocina, limpieza, atención al público y una disponibilidad casi total. Durante décadas, además, los horarios fueron todavía más duros. «Yo me acuerdo de abrir muy pronto y terminar muy tarde. Eso ahora ya no», relata. Con el paso de los años, la hostelería también ha cambiado en ese aspecto. «Ahora se respetan más los horarios y eso es bueno», viene a resumir.

La pandemia, el golpe más duro

Como tantos pequeños negocios, el 'Bar Santi' sufrió especialmente durante la crisis sanitaria. El cierre, los gastos y la incertidumbre pusieron a prueba la resistencia del local. «Lo pasamos muy mal», admite Francisco Javier. «Mantener esto cerrado fue muy duro», añade. Pero, aun así, lograron seguir adelante. La experiencia acumulada y la fortaleza de un negocio familiar fueron decisivas para soportar uno de los periodos más difíciles que recuerda el sector.

Un consejo para los más jóvenes

Después de una vida entera tras la barra, Francisco Javier tiene claro qué le diría a quien sueñe con abrir un negocio hostelero. «Se tiene que tener mucha paciencia y mucho esfuerzo. Se tiene que aguantar».

No promete riqueza rápida ni éxito fácil. Habla desde la experiencia de quien ha visto madrugones, crisis, reformas, cambios de costumbres y generaciones enteras pasar por delante de la barra. «Aquí haces muchas horas», insiste, añadiendo, además: «Y hay que saber mantener a la gente y traer a más gente». Nota aquí.



Jesús Gutiérrez

 


Tanxugueiras

 

Juanlu Mora

 


Frank Delgado

 


Cucuza Castiello

 

Amaia

 Amaia lo consigue otra vez: deslumbra en Cannes al piano cantando ‘Volver’

La artista navarra participa en la última película de Pedro Almodóvar, a quién ha acompañado en su presentación en el festival de cine este martes.

Este martes el Festival de Cannes estuvo protagonizado por Pedro Almódovar, que volvió a darse un baño de masas en Francia al concursar en la sección oficial con su último largometraje, Amarga Navidad. Entre el equipo que lo acompañó estaba la cantante Amaia Romero, que participa en la cinta y que, ya de noche y una vez fuera del Gran Teatro Lumière, se atrevió a interpretar al piano canciones como Volver, tema principal de la obra homónima del manchego, o C’est la vie, tema propio de su disco Si abro los ojos no es real. La cantante, acostumbrada a ofrecer actuaciones que no dejan indiferente como la que ofreció recientemente en el Tiny Desk con su flauta silla, y su comentada interpretación en La revuelta, vuelve a estar en boca de todos.

Este momento de la cantante en la fiesta posterior, con un vestido de cuadros y sentada al piano en una terraza, ha sido compartido en redes sociales con comentarios como “no hay nada que haga mal” o “tremendo talento”. La artista navarra ha participado en la última película del cineasta como parte del reparto y cantando una versión de Las simples cosas, interpretada antes por Chavela Vargas. Es curioso que Amaia eligiese Volver, que precisamente ha sido junto a a Amarga Navidad, los dos únicos estrenos del director manchego que han tenido lugar semanas antes de Cannes.

En una entrevista en RAC1, durante la promoción de la cinta, el director explicó cómo tras elegir este tema pensó inmediatamente en Amaia: “Tenía el guion terminado y estábamos a punto de empezar la película y la vi en un concierto en Madrid. Además de tener una voz prodigiosa y un encanto impresionante. Ya tenía escrito que alguien cantara esa canción y al verla cantar en vivo quería que fuese ella. En sus últimas intervenciones, el cineasta también ha alabado los dotes como actriz de la navarra y ha dicho que es un “animal de escena”: “Tiene una espontaneidad que ojalá no pierda nunca. Empieza a cantar y es estremecedor oírla. Hace falta muchísimo talento para hacer esa escena”. Explicó además que una vez dijo sí, ella adaptó la versión de Chavela Vargas y la hizo suya.

Amodóvar y Amaia ya habían protagonizado un momento muy comentado en la presentación de la película en marzo cuando ambos se atrevieron a cantar ante el público la canción de esta cinta. Nota aquí.



Raúl Porchetto

 


Tute

 


miércoles, mayo 20, 2026

Amaral

 

Fernando León de Aranoa

 Resistir y vencer

Los campamentos en mitad del desierto, en que se refugia el pueblo saharaui, llevan los nombres de las ciudades que dejaron atrás, evocándolas.

Los festivales de cine nacidos en contextos de opresión o desarraigo son los más bellos, porque devuelven a las películas su sentido esencial, el de crear comunidad y reforzar la identidad, el de llevar algo de luz a donde más se necesita. El Festival Internacional de Cine del Sáhara, nacido hace 20 años en los campos de refugiados saharauis de Tindouf, es uno de ellos.

Allí se habla un español perfecto, y los más mayores recuerdan a Serrat o a Nino Bravo con la misma vividez con la que recuerdan el mar que les quitaron, porque no hace tanto eran ciudadanos españoles. Te enseñan con orgullo sus DNI de entonces, te preguntan por el Loco de la colina, Pilar Bardem o Julio Anguita, añoran el L&M y quieren que el Cervantes abra una sede en su desierto, para que esta bendita lengua en la que escribo no se pierda allí, como se perdieron tantas otras cosas.

España se retiró de la que había sido su colonia en 1976 incumpliendo sus obligaciones como potencia administradora y dejando a sus ciudadanos sin patria. Por apátridas, hoy les niega expresamente el acceso a una regularización que beneficiará a otras 500.000 personas. El castigo es así doble, alcanza rango de crueldad.

Los campamentos en los que desde entonces se refugian en mitad del desierto llevan los nombres de las ciudades que dejaron atrás, evocándolas. En ellos encontramos gente digna y clara, de una hospitalidad tan grande que a duras penas contiene el desierto inmenso que les acoge. Escuelas de boxeo rebeldes, españoles con sensibilidad y memoria, cooperantes que hablan una misma lengua, la de la solidaridad, en todos los idiomas del mundo, la firme horizontalidad de los que son perseguidos. E incluso una escuelita de cine, la primera creada en un campo de refugiados.

Sus alumnos filman ya cortometrajes que cuentan sus historias cotidianas, las que se escriben en minúsculas, con la letra pequeña de la costumbre. Pero también la del éxodo forzoso de su pueblo, que dura ya 50 años. Rara vez mencionan en ellas el mar, porque los más jóvenes ni siquiera saben que una vez lo tuvieron.

Allí escuchamos, compartimos dudas y experiencias. Y dimos lectura a un cuento que escribí hace ya muchos años, y sigue al pie de la letra los consejos del poeta salvadoreño Roque Dalton: conserva para los que vengan el tiempo que nos toca. Cuenta la historia de Abdel, un ingeniero naval que vive en el desierto. Y no es realismo mágico, es su dura realidad.

Siendo muy joven, sus padres le enviaron al extranjero a hacer sus estudios universitarios. Cuando regresó, Abdel era ingeniero naval, pero su país había perdido el mar. Se lo quedó Marruecos aprovechando la salida de España, que confinó al pueblo saharaui al interior del desierto. Desde entonces todos le llaman Abdel, el de los barcos, porque sabe cómo hacerlos, pero vive en el desierto.

Sentado a la puerta de su jaima, con un cigarro en la mano, Abdel entorna a veces los ojos y en el horizonte infinito de arena, entre las dunas, ve alejarse la silueta de los barcos que nunca hizo, sus bodegas llenas de los sueños no cumplidos de su pueblo. Nota aquí.



Carlos Chaouen

 


Mon Laferte

 

Ismael Serrano

 "A  Antonio Machado lo mató el ver a su hermano hacer loas al caudillo"

El cantautor da un triple salto mortal y abre la puerta a la interpretación teatral con un montaje en el que repasa la vida del autor de 'Campos de Castilla' a través de la obra de otro "gigante": Serrat.

Ismael Serrano vuelve a Antonio Machado porque todos los caminos llevan al poeta. El cantautor revisita la catedralicia figura del padre de 'Campos de Castilla' a través del álbum que le dedicó Serrat en 1969. Una empresa que, con estas cartas sobre la mesa, bien podría presentarse en un disco o un concierto. Pero no. Serrano ha optado esta vez por el teatro para dar un triple salto mortal hacia adelante en su carrera y probar suerte en estas lides con 'Golpe a golpe verso a verso', en el Infanta Isabel, Madrid.

No esconde el músico su vértigo al pisar un nuevo terreno. Sin embargo, es su nueva realidad por mucho que, de vez en cuando, le entre "un arrebato de cordura" y se pregunte "qué estoy haciendo aquí". Lo asegura un hombre que ya en sus últimos conciertos había optado por una fórmula más "teatralizada", indica. "Incluso una de las últimas giras, la anterior al 'Sinfónico', la hacía con una actriz con la que tenía como un diálogo, pero no dejaba de interpretarme a mí mismo". Esto es diferente. Teatro puro y duro. "Aquí tengo que ponerme en la piel de otro personaje. Antes ni estaba a las órdenes de un director ni en un proyecto de esta envergadura, así que se puede decir que es otra cosa, es otro código. Otra forma de estar. Y sí, me da miedo".

Aun así, sonríe. "Me estoy divirtiendo mucho".

El músico define este paso como la "fantasía" de alguien al que le "gusta mucho contar historias", confiesa quien ya se había acercado al teatro con 'El absurdo de los delfines'. Aquella obra, que llegó publicarse y a leerse en la Sala Mirador, la resume ahora su autor como la historia de "una oficina en la que poco a poco va desapareciendo gente. Habla de la incomunicación, de la incapacidad para atender al otro, para escuchar. La sociedad en la que vivíamos...". "Y vivimos", corrige.

–¿Y quién es el culpable de la incomunicación en 2026?

–Podríamos pensar en las redes sociales, que han demostrado no funcionar o no cumplir con aquellas promesas que nos hicieron al respecto de la comunicación. Nos iban a tener más informados, nos iban a unir más... Y lo que hacen es precisamente lo contrario. El algoritmo fomenta nuestros prejuicios. Genera grupos cerrados de gente con intereses afines. Nos deseduca en la idea en la pluralidad, en escuchar a gente que piensa diferente o músicas distintas... El algoritmo te propone cosas que tienen que ver con tus hábitos y tu forma de pensar. Te vuelve dogmático y te lleva a abandonar el hábito de hablar con gente que piensa diferente a ti.

No obstante, Serrano no es optimista si de derrotar al algoritmo se trata: "No se ajusta a la realidad. Los dueños de las grandes empresas, de las redes sociales y demás, no van a permitir que hagamos un uso diferente al que se plantea. Las redes podrían ser de otra manera, pero están diseñadas para amplificar el ruido y la crispación; y están pensadas así porque el ser humano es mucho más activo a través de la indignación –desarrolla–. Hay que ponerle coto a ese tecnofederalismo que nos trata como servidores de contenido. Estamos al servicio de esas plataformas. Tienen más poder que los Estados en muchos aspectos. De hecho, se enfrentan de tú a tú a ellos: tratan de influir en elecciones e intentan legislar. Es una pugna que parece simétrica cuando no debiera serlo, el Estado debería estar por encima". Nota aquí.



El Kanka

 


Rozalén

 

Manuel Jabois

 Manuel Jabois, escritor y periodista: “Lo peligroso de las mentiras es que, si son demasiado bellas, nadie las contrasta”

El autor explora las relaciones familiares en ‘La víspera’, su nueva novela

Para conocer la historia de los países basta con ir a las bibliotecas, consultar los libros, mirar la Wikipedia. En cambio, la historia de las familias suele permanecer en un extraño silencio, dispersa en memorias, secretos, gestos inadvertidos, conflictos soterrados. No está escrita en ninguna parte, se contiene en diferentes cerebros: conocerla requiere cierta investigación, hacer preguntas quizás inconvenientes, porque muchas veces el silencio y el olvido son el armazón que mantiene a la familia en pie. ¿Querríamos a nuestra familia si supiéramos toda la verdad?

Manuel Jabois (Sanxenxo, 48 años), escritor y periodista de EL PAÍS, trata de entender estos asuntos en su nueva novela La víspera (Alfaguara). “Aunque a lo mejor”, dice, “no hay que entender nada de esta novela. A lo mejor hay que abolir esta moda de querer entenderlo todo”.

Pregunta. Pero una de sus características, también en sus columnas, es la reflexión sobre el mundo emocional, sobre la comunicación, sobre la relación entre las personas.

R. Igual es que estoy cansado de intentar atrapar las cosas (ríe). En mi anterior novela, Mirafiori, se hablaba de esto en el orden sobrenatural: por qué tenemos que buscarle explicación a todo.

P. Una de esas reflexiones suyas es sobre la mentira.

R. Me fascina ese momento en el que los niños descubren la mentira, cuando saben que pueden engañar. Es un momento fundacional del ser humano. Hay varios: uno es cuando dejamos de señalar las cosas para ponerles nombre, otro es cuando articulamos las palabras y otro cuando sabemos —somos complejos por eso— que podemos engañar. Y que podemos generar otra realidad que hacerle creer a los demás.

P. Eso es la literatura.

R. Es que ese engaño está en el origen de contar historias. Lo peligroso de las mentiras es que, si son demasiado bellas, o si nos dan la razón, nadie las contrasta.

En La víspera se cuenta la historia, claro está, de una familia. Todo en un solo día. Chami, un hijo torrencial, estrella del fútbol retirada y envuelta en un torbellino de drogas y escándalos, regresa a la casa familiar, en Galicia (tiene Jabois querencia por los escenarios de su tierra natal), para el cumpleaños de su madre, Amalia, que llega a los 65 y se afana en despellejar un conejo para la celebración. Unas muy metafóricas ratas hacen ruido en el desván.

En ese momento el pueblo permanece paralizado, entre policías y periodistas, por la misteriosa desaparición de dos niños que coincide con la también desaparición del hermano de Chami, exalcohólico ahora en paradero desconocido. Dicen que se fue a Vigo. Un libro que, dice el autor, no se parece mucho a la idea inicial: “Los libros degeneran de dos maneras: una es cuando los empiezas a escribir y otra cuando empiezas a hablar de ellos, como estamos haciendo ahora”, bromea.

P. En el personaje Amalia se retrata a esa ama de casa plenipotenciaria, atenta a todo, que “no se sienta nunca”.

R. Eso era mi abuelo, y mi madre salió idéntica, no puede estar sentada, porque puede estar pasando algo que no controla. Mi abuelo, por cierto, un día se sentó y le dio un ictus. Amalia descubre a una cierta edad que está harta de ser querida: en realidad, quiere ser admirada. Nota aquí.



Alberto Alcalá

 


Mafalda Cardenal

 

Totó La Momposina

 Muere Totó La Momposina, la voz de la cumbia colombiana

El Ministerio de las Culturas confirma la muerte de Sonia Bazanta Vides, quien anunció su retiro en 2022 después de una larga carrera internacional representando los ritmos colombianos de la costa Caribe.

Ha muerto una voz insignia para la cumbia, el porro, el bullerengue y el mapalé. La colombiana Sonia Bazanta Vides, mejor conocida como Totó La Momposina, ha fallecido este martes 19 de mayo, a sus 85 años. La noticia fue anunciada por el Ministerio de las Culturas colombiano con un mensaje en redes sociales. “Hoy despedimos a la eterna Totó“, dice este. ”A la eterna momposina que habló de la música tradicional del Caribe, la potenció y la enriqueció durante décadas para escribir un capítulo entero de la historia cultural de nuestro país”. Es un día para tocar la tambora, como ella lo cantó en varias de sus canciones. "Que yo vi que me llevaban; que yo vi que me enterraban; que yo vi que me llevaban; que yo vi que me lloraban", dice su voz en La Candela Viva. La candela que llevaba Totó la Momposina en la voz ha muerto.

“Murió tranquila”, dijo su hijo, Marcio Vinicio, a la emisora Blu Radio. ”Para nosotros es un descanso, porque una mujer como ella, con tanta vitalidad y tanta energía, ya no respondía físicamente”, añadió. Contó que desde octubre del año pasado estaba casi siempre en cama, con cuidados paliativos. En 2022 ya había anunciado su retiro de los escenarios para cuidar su salud, por dificultades neuro-cognitivas. Falleció en México, donde residía hace un tiempo. “Ha muerto Toto la Momposina, mi familiar y excelsa del arte y la cultura caribeña colombiana. Que vuele alto hasta las estrellas”, dijo el presidente Gustavo Petro al conocer la noticia.

Totó la Momposina nació en 1940 a la orilla del río Magdalena, en el municipio de Mompox. Es un antiguo puerto fluvial del Caribe colombiano, donde la herencia cultural incluye ritmos como la cumbia y el bullerengue. El Pescador, del compositor José Benito Barros, fue uno de sus éxitos musicales, y uno de los cantos que hace honor al mundo frente al río que inspiró su carrera. Es la canción de un hombre que va en su canoa de bareque, en una noche oscura con la corriente subiendo, y “no tiene fortuna, solo su atarraya”. Otra fue Yo me llamo Cumbia, donde hace honor a los ritmos de su tierra y al poder de su voz: Nota aquí.



Moncho Otero

 


El Roto

 


martes, mayo 19, 2026

Pedro Pastor

 

Los Gabrieles

 Los Gabrieles reaparece en la escena madrileña con una garnacha de culto que no es para todos los bolsillos

Tras más de dos décadas cerrado, Los Gabrieles recupera su espíritu histórico con taberna, restaurante y música en vivo, una cocina madrileño-andaluza y una bodega donde brillan los jereces y los pequeños productores.

Los Gabrieles ha reabierto en pleno Barrio de las Letras como uno de esos lugares que no solo regresan, sino que recuperan memoria, carácter y conversación. Por su valor patrimonial, pero también por su actualizada propuesta, es, sin duda, la apertura del año.

Fundado en 1907 y reconvertido hoy en taberna, restaurante y espacio musical, el histórico tablao vuelve a la calle Echegaray 17 tras un profundo proceso de recuperación patrimonial que ha restaurado su conjunto cerámico y lo ha acompañado de nuevas piezas contemporáneas.

Los Gabrieles ha reabierto en pleno Barrio de las Letras como uno de esos lugares que no solo regresan, sino que recuperan memoria, carácter y conversación. Por su valor patrimonial, pero también por su actualizada propuesta, es, sin duda, la apertura del año.

Fundado en 1907 y reconvertido hoy en taberna, restaurante y espacio musical, el histórico tablao vuelve a la calle Echegaray 17 tras un profundo proceso de recuperación patrimonial que ha restaurado su conjunto cerámico y lo ha acompañado de nuevas piezas contemporáneas.

La oferta gastronómica, firmada por el chef Ander Galdeano, bebe de la cocina tradicional y del recetario popular con una mirada madrileño-andaluza, mientras que el gran foco de esta nueva etapa está también en la bodega, diseñada por Rebeca Bellido.

Su planteamiento reúne más de 200 referencias que combinan vinos icónicos y proyectos de pequeños productores, con protagonismo para los generosos andaluces y una selección por copas de Jerez que busca hacer el vino más accesible, versátil y presente en la experiencia del cliente. Nota aquí.





Ariel Rot

 


Silvina Moreno

 

Rafa Mora

 Hay noches

Anochece.
La cadencia del cuerpo acompasa el latido.
La pupila dilata la caricia.
Entrecortado crece el aliento.
Ávido el deseo.
Se impregna la saliva sobre la herida abierta.
El corazón sale del pecho
y rompe contra la piel.
Así. Lento.
Con su ritmo marcado.
Roza el tacto el tejido.
Y tierna y creciente se torna la boca,
que abarca su espacio,
su lugar exacto.
Así suena el silencio.
Lejano. En segundos.
En fragmentos de luz.
Se eriza la palabra.
Y un tenue brillo desvela los labioa mojados.
Desprovisto de cordura,
lengua contra lengua,
se humedece el tiempo.
Inevitable.
Temblor que entrelaza las manos.
Vaivén mecido.
Lava que abrasa la llaga.
La humedad de la tierra.
La cicatriz cerrándose.
El grito. El origen.
Huele a mar.
A espiga.
A vida.
Y el amanecer,
será de nuevo horizonte.



Frank Delgado

 


Niña Pastori

 

Ramón Serrano

 ERROR

Me equivoqué una vez más
ni subí ni bajé
pendiente de mi voluntad
no supe ni sabré
es el miedo lo que me atrapa
al que llamó silencio o soledad
un error llamarle error
ni pecado ni devoción
tela de araña y nada más
suelo andar sobre las sombras
confundirme con lapasión
me equivoqué en el pasado
hoy vuelvo de nuevo con los besos de aire
no hay error en mi equivoco
es la pura ensoñación
el error es la realidad.



Zambayonny

 


Andrés Suárez

 

Luis Miguel Malo Macaya

 DE PALBRAS HAMBRE TUVE

De palabras hambre tuve
y me las comí sin hambre.
Sed tuve de decir cómo
decirlo y jamás saciarme.
Hambre y sed de poema nunca
capaz de escribirlo: hambre
de nombre, sed de no sé
qué beberme al publicarme...
Sed sin hambre, hambre sin sed
-¡son los desiertos tan grandes
que no tengo más remedio
ni más fe que en un oasis
no por falso necesario:
sueño de espumas y dátiles!-.
¡Allá qué versos se hicieron
la ilusión de estar ganándose
para nada más ni menos
de inanición acabarse!
Espejismo en verso para
escribirse nunca en nadie.



Gioconda Belli

 


Ismael Serrano

 Ismael nos cuenta por Facebook.

Familiares y amig@s:
Me embarco en un nuevo e ilusionante proyecto. Voy a interpretar a Antonio Machado, en la obra de teatro musical “Golpe a golpe, verso a verso” en la que las canciones de Serrat formarán parte de la banda sonora de la memoria del poeta andaluz.
En el tramo final de su vida, Antonio Machado cruza a pie los Pirineos junto a su madre, camino al exilio tras la Guerra Civil española. En esa frontera física y simbólica, cuando la muerte se percibe cercana, los recuerdos se abren paso.
Estrenamos el día 20 de mayo en el Teatro Infanta Isabel.
Gracias a toda la gente que me acompaña en este hermoso viaje. Hoy es siempre todavía.



Siloé

 

Charles Bukowski

 


The Guapos

 


Tute