viernes, marzo 13, 2026

Joan Manuel Serrat

 Joan Manuel Serrat conmueve a Mendoza: este fin de semana recibe un doctorado honoris causa y brinda una charla abierta

En un encuentro con la prensa local, el cantautor catalán habló del auge de la ultraderecha entre los jóvenes. “Más que por un análisis de la situación, lo que aquí puede es el instinto”, reflexionó

“Venir aquí me ha servido como excusa para venir a este país al que llevaba bastante tiempo, casi dos años, sin venir. He vuelto con muchas ganas de ver a algunos amigos que todavía están por ahí, afortunadamente. Venir aquí y oler el otoño que se acerca, es maravilloso y me devuelve a la memoria situaciones, tiempos, que forman parte de mí”, dijo con una sonrisa Joan Manuel Serrat al comienzo de la conferencia de prensa que brindó el jueves por la noche en la ciudad de Mendoza. “Muy feliz de estar en esta tierra del agua... Y del vino”, remató su comparecencia ante los medios locales, antes de que comiencen los actos en su homenaje que, en la noche del jueves, incluyó un concierto sinfónico-coral en su honor.

Con paciencia y buen humor, Serrat respondió sobre una esperable variedad temas -de la realidad argentina al clima sociopolítico mundial, pasando por su visión de la música contemporánea, la calidad del Malbec mendocino, sus biesnietas por nacer y la irrupción de la inteligencia artificial. “Soy un hombre retirado”, dijo, lacónico, ante una de esas preguntas que le arrojaron buscando una clarividencia que no tiene o más bien, que parece no tener interés en compartir a esta altura de su vida. Cuando le preguntaron sobre Javier Milei, lo definió diplomáticamente como un “presidente muy expresivo”.

Cuando le preguntaron por el auge del discurso de ultraderecha en importantes porciones de la juventud, Serrat respondió que ese “fenómeno” ocurre porque “Quizás no saben muy bien lo que es y más que un análisis político de esta opción, aquí puede el instinto. Tal vez los sectores que han gobernado no han hecho suficiente para que toda esta cantidad de gente joven, que sigue siendo minoritaria respecto al resto de la juventud (lo que pasa que es más ruidoso), les preste atención. Fíjese que estamos hablando de un sector que apenas está empezando a votar. Pero ¿qué está pasando? Está virando en este sentido porque no se le han dado las soluciones que se debían dar desde gobiernos más preocupados por mantenerse en el poder que por solucionar los problemas cotidianos de la gente".

“Hay una gran cantidad de gente que está derivando de unas posiciones de izquierda, a posiciones que no saben bien qué son y de las que no saben qué hay detrás”, prosiguió. “Tendríamos que hablar de la defensa de las escuelas, de las universidades, de lo público. Es decir, no hay que ir más lejos: informar de qué se trata, qué hay detrás de cada cosa, quiénes están moviendo las piezas para que estas cosas parezcan razonables cuando son absolutamente desproporcionadas. En fin, todas estas cosas tendríamos que ponerlas encima de la mesa. Aquí entraría una canción que dice ‘Quién dijo que todo está perdido?”, remató en alusión a la canción “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez. Nota aquí.



Viviana Cordero

 


Benja Torres

 


Gabriel Tuya

 Gabriel nos cuenta por Facebook.

LOS BARES DE LA VIDA... A raíz de una nota aparecida en el periódico La Nación de Argentina sobre los bares montevideanos, dice mi amigo Alejandro Romano que cuando leyó la nota se acordó de mí y hace un rato, dice más mi hermano de vida, el Pope Terevinto, que a esta misma hora está sentado en el Bar Hispano y que también se acordó de mí. Hace ya mucho tiempo que no voy a Montevideo... la vida se fue construyendo de a poco en varios lugares del mundo pero principalmente aquí en Madrid. Nosotros, los montevideanos le decimos “boliche” al bar que sentimos como propio. Y yo, que me crié entre las mesas de un boliche llamado “Bar Capitol”... bar cuyo dueño era mi padrino... el viejo y querido Don Pedro “Tití” Scasso, en la esquina de Boulevard Artigas y Cuaró (hoy llamada Carlos Solé). En verano, cuando estaba de vacaciones, el lunes era el día elegido para aquella tertulia... Yo, como mi cortado y mis medialunas y comenzaban a llegar... por supuesto que el primero era mi padrino, luego iban llegando... Don Carlos Solé, el maestro de los relatores deportivos uruguayos, Pablo Víctor Vaga, juez de fútbol y creador de un nuevo estilo en el arbitraje. El Dr. Blanco (nada que ver con el canciller de la dictadura.) uno de los tipos más simpáticos que conocí en mi vida, pero también gran, pero gran jodedor... El “Bebe” Walter Carvidón, uno de los mejores porteros del viejo Wanderers que dio el fútbol uruguayo allá por los años 40. El Dr. “X” (no lo menciono por motivos obvios...), médico de todas las familias del barrio, y gran hincha de Rampla Jrs., además de ser gran borracho... El viejo Mendoza. Un enigma para todos... Levantaba quiniela clandestina en el bar. Dueño de una memoria increíble... era capaz de recitar de memoria cualquier delantera que se le pidiera. Don Julio Moro, fundador de una de las empresas fúnebres más importante, allá en el barrio de Sayago. Y por supuesto, mi padrino Tití... el viejo Scasso. Yo, con 6 añitos y en medio de aquellos viejos sabios... pero sobre todo... viejos bandidos. Pero con ellos aprendí a escuchar y aprender... aquello era un curso acelerado de filosofía y tango. “Tití” siempre me decía... –lo que se aprende en esta mesa no se comenta afuera de ella-. Aquello me hacía sentir un sentido de pertenencia. Luego fui creciendo y “Tití” ya no estaba. Yo ya tenía hijos y vivía lejos del Capitol. Pero cada vez que podía me pasaba por el boliche y allí estaban... los que habían sido empleados del bar Capitol ahora eran sus dueños. Walter y José María... y en el horno de pizza seguía Miguelito... ya con canas pero haciendo el mejor fainá de Montevideo. Me tomaba uno o dos whiskys en la barra, una pizza a caballo y me iba. Otro “boliche” que fue mi casa era una parrillada que el gran Pepe Sasía había abierto cerca del Mercado del Puerto... El Pepe te servía un whisky y servía otro para él... el “boliche” iba bien... trabajaba mucho pero el Pepe cometió un error. Puso al “Canario” Luna detrás de la barra y no delante... Y el Canario se agarraba terribles pedos y no sabía que cobrar a los clientes que se iban sin pagar... Eso sí, amanecimos varias lunas cantando retiradas de “Asaltantes con Patente” y de los “Diablos Verdes”.... Recuerdo que a veces, a las 5 de la mañana, cuando la parrilla estaba humeando, el “Pepe” Sasía echaba unos troncos y nos comíamos unos buenos churrascos... Cuántos recuerdos... que lo parió! Y ya hablé en post anteriores del "Bar Hispano"... el que fue mi casa y donde también me sentí como en mi casa. Yo estoy convencido de que cuando necesito borrar los mares y las fronteras, solo me basta con entrar a uno de mis boliches aquí en Madrid. Y no sé si estoy en Montevideo o en Madrid... Cuando me siento en la barra del “Libertad 8”, su dueño... Julián no tiene ni idea de lo que siento. O sí... claro que tiene idea! Allí fue que conocí a Elena.... la camarera más hermosa y con la que compartí casi 10 años de mi vida. Lamentablemente el boliche de Jesús, pegadito al Libertad 8 ya cerró sus puertas pero ahí también me pasaba lo mismo y ni que hablar de cuando voy al “Respiro” de la calle Infantas, donde su dueño, también llamado Jesús me pone unas tapas de paella, conejo o jamón serrano que ni te cuento. Pero lo que más me gusta es cuando me dice “espera...” y se va a la cocina y me trae unos tomates que trajo de su pueblo cortados a la mitad y les pone sal gruesa y los baña en aceite de oliva... y es el mismo sabor de los tomates que me servía mi abuela... Otro bar que quiero y mucho es el “Bar Las Charcas”... cuando recién llegué a Madrid, vivía en Carabanchel. En la esquina de casa estaba este bar... Allí estaba José, el dueño. Un español que le daba trabajo a varios dominicanos, todos sin papeles... pero que les pagaba hasta el último céntimo... Y allí estaba Eva, una negraza dominicana que con el tiempo se transformó en mi hermana... En ese bar yo grité los goles de Luis Suárez en el mundial de Sudáfrica... mientras Eva me hacía unos bocadillos de lomo que ni te cuento... Por todo esto, es que cuando entro a un “boliche” de los míos aquí en Madrid, es como si estuviera entrando a uno de los “míos” allá en Montevideo. Se borran las fronteras y a veces también el tiempo... mientras aguanto una barra de mostrador y veo a aquel niño que fui, al mismo que desayunaba en el Bar Capitol. Al que aprendió de dados, timba, filosofía y de los códigos del barrio y del boliche. Así... como en un cuadro de Hopper, sentado en el ventanal de un bar cualquiera... siempre sentiré que las distancias y los mares se borran. Y para el final... como decía “El Sabalero”... –Lindo haberlo vivido, para poderlo contar.- Salud!!!



Marwán

 


El Roto

 


jueves, marzo 12, 2026

La Banda Sabinera

 De gira por Argentina, los músicos de Joaquín Sabina revelan cómo mantendrán vivo su legado: “Él nos dio su bendición”.

Tres meses y medio luego del retiro del cantautor español de los escenarios masivos, La Banda Sabinera -el grupo conformado por sus laderos artísticos- inició una tour internacional que los trajo aquí casi por casi un mes. En un mano a mano con Revista GENTE recorren su historia “junto al maestro” y, entre anécdotas imperdibles de ayer y de siempre, cuentan que le dijo él a cada uno ante el nuevo desafío.

Falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco, en el ambiente, iluminándolos sin robarse los reflectores, como una brújula que no indica el camino y, sin embargo, lo acompaña y hasta lo custodia. Una presencia que en otras giras de La Banda Sabinera (nacida dos décadas atrás bajo el nombre de Noche sabinera) permanecía etérea aunque latente, distante pero de manera momentánea "hasta que el jefe decidía volver a subirse al escenario con nosotros y todos saliéramos de nuevo de gira con él". Una presencia fulgurante que, desde que "el jefe" anunció su retiro de los escenarios a fines de 2025, se convirtió en ausencia definitiva, ya no solo para las incursiones del grupo sin él, sino para siempre...

Y sí, falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco. Alguien y algo que a partir de ahora siempre faltarán: Joaquín Sabina (76) y su bombín.

-¿Qué les dijo cuando le comentaron la idea de seguir adelante girando por el mundo, pero ya ahora sin él? ¿Hubo alguna bendición especial o alguna advertencia de esas que solo Joaquín sabe dar?

Mara Barros (voz): La nuestra siempre fue una formación paralela a las giras de Joaquín, cuando él descansaba, y así continuará. La novedad es que es la primera que hacemos desde que anunció su jubilación, pero es algo que venimos experimentando hace años. Por lo tanto, contamos con su bendición y su más sincera aprobación. Nosotros seguiremos manteniendo viva su obra.

Paco Beneyto (batería): Generoso siempre él, sólo nos pidió que disfrutáramos del momento.

Laura Gómez Palma (bajo): Joaquín está repleto de gestos humanos y cercanos. Es una persona muy entrañable. En las giras siempre se preocupaba por que estemos a gusto. Particularmente, cuando entré a su mundo se enteró de que yo había escrito algunos libritos de poesía y quiso acercarse para verlos, con una generosidad y una humildad no habituales. Eso no cambió nunca, estemos o no en tour con él.

Antonio García Diego (teclados y voz): Pues nada, Joaquín no sólo nos apoya, sino que dice que mientras él está descansando, pintando y leyendo tranquila y cómodamente en su casa, "mis muchachos van por ahí refrescando las canciones por el mundo". E incluso, con cierta sorna suele añadir: "... y así a la vez me generan un poquito de platita". También suele rematar que le da mucha envidia.

Nacho Ruíz (guitarra y voz): Ojalá a mí me hubiese dicho algo... Ya me lo cruzaré en persona (inspira las risas de sus colegas, el más novato del grupo).

“Todos sabemos el vínculo especial que hay con Argentina: ustedes escuchan los temas de Sabina, no sé si más emocionada pero sí más apasionadamente que ningún otro público”, admite quien ha puesto música a varios de los versos más sagrados del poeta de Úbeda cuando le consultamos sobre nuestro fervor ante canciones que acá se transitan como himnos. “Guardamos una devoción especial por tu pueblo a partir de cómo se vuelca y entrega con el artista, sobre todo hacia Joaquín que es el motor de todo esto. Y ello también nos hace sentir halagados y reconocidos en nuestro trabajo. Argentina es un país que valora mucho al músico, al profesional, en definitiva al artista”, redondea su percepción Antonio García de Diego (76), el líder, por derecho, de La Banda Sabinera.

-Ahora que usted es el capitán del barco sobre el escenario, ¿qué fue lo que más le costó ‘re-arreglar’ para que la ausencia de Sabina no se sintiera como un vacío, sino como un homenaje?

-Es cierto que soy el mayor del grupo, el que más tiempo lleva con Joaquín y el que de alguna manera más ha trabajado directamente con él haciendo arreglos, componiendo canciones y produciendo discos, pero aquí existe una dinámica sencilla basada en que tenemos sus canciones muy arraigadas en el corazón y en el alma. Así que no hace falta replantear nada-nada: somos las mismas personas en escenarios más chicos, livianos e intimistas. Es cierto que el hecho de tocar con Joaquín le daba otra grandiosidad. Cuando ensayábamos para alguna de sus giras, quizá había una cierta, llamémoslo profesionalidad rutinaria, hasta que llegaba él, se ponía a cantar y todo tomaba un tono más exquisito, cierto, real. Aunque nosotros también lo hacemos más o menos bien, Sabina simplemente ponía las canciones en otro lugar. 

-¿Siente que el público argentino les exige una entrega distinta, en base al conocimiento casi enciclopédico que registran de su obra?

-Argentina siempre ha sido un refugio, con un vínculo especial para Joaquín y también para nosotros, y no creo que eso cambie la actitud en el escenario exceptuando alguna señal puntual con algún gesto. Porque mientras vas cantando sabiendo el público que tienes delante, el público también sabe a quiénes tiene enfrente. La comunión es intrínseca: el artista busca transmitir emoción sabiendo a quién va dirigida.

-Si debiera elegir un solo tema del repertorio que defina su conexión creativa con Sabina, ¿cuál sería y por qué?

-Con la que más identificado estoy es con Peces de ciudad, sobre todo por lo que está contando y andado. En la segunda parte entro en una especie de éxtasis musical y emocional. Creo que es la canción que elegiría para morirme, pero de placer, obviamente. Nota aquí.











Funambulista & Dani Fernández

 

Ari Jiménez & Amigos


 

Félix Maraña

 EL AÑO AQYEL DE LAS CEREZAS

Todas las derrotas nacieron
del mismo fuego de la tierra
y crecieron con la humildad del agua
que el arroyo siembra y distribuye
por las cañaveras infinitas del subsuelo.
Para hablar con la Tierra,
el poeta Jorge Oteiza apostaba
su oído contra el suelo,
esperando los dictados sabios de la Naturaleza.
Tras recibir el mensaje,
el poeta se recogía a meditar.
Al enterarse, algunos dudaron
de la salud mental del de Orio,
salvo Gabriel Aresti y yo mismo.
Aresti lo dejó escrito
en el más largo y hondo de sus poemas.
Siento crecer de su vocabulario
para decir que Oteiza hablaba con la Tierra.
Pero sé que las buenas gentes me creerán.
Sabed que es verdad,
porque Jorge también me lo dijo a mí,
un día de aquel año
en que hubo, créedme, por favor,
una cosecha abundante de cerezas.



Pedro Pastor

 


Pedro Aznar & David Lebón

 

Rafa Pons

 


Ramón Serrano

 LA NUEVA SOLEDAD

Cuando uno se siente más solo que la una llama al amigo, al portero, al médico, al sursuncorda y nada de nada. La soledad sigue pegada entre las neuronas de la memoria de toda una vida y más. No hay tutía. He llegado a hablar con mi madre desde este lado y me ha consolado. He vuelto a pasear por el parque de enfrente y las acacias muy calladitas han mirado hacia el asfalto. Tomo el celular y busco el amigo ideal de entre los 2000 y pico que tengo registrados y sólo encuentro guerras y muertos callados. Eesa es la triste verdad.
De pronto suena un WhatsApp. ,¿Quién será? ¡Un audio de Yadira, desde Morelia Michoacán! ¡Qué dulce es la soledad con la Voz de la esmeralda cantando frente a la mar!



Paula Mattheus


 

María Guivernau

 


Víctor Manuel


 

Andrés Suárez

 

Pedro Pastor

 


Rafa Mora

 MIENTRAS DUERME LA POESÍA

Mientras duerme la poesía,
pierden los poetas su fe en el mundo.
Los dioses reinventan la historia para mantenerse erguidos.
Hay humo en lugar de aire.
Sangre en lugar de vida.
Cenizas en lugar de sol.
Mientras duerme la poesía,
brotan enredaderas en todos los espejos.
Es estéril la tierra, pues destruye sus frutos.
Es baldío el esfuerzo, pues lo usurpa el hastío.
Es abstracto el futuro, pues desarma los sueños.
Mientras duerme la poesía,
estalla el ritmo en cristales afilados.
Ya no quedan luces para llorar ausencias.
Y huye, herido, el silencio
en mitad de la noche.
Despertad a la poesía,
pues sin ella,
el tiempo está vencido.



Fernando Lobo

 


Tute

 


miércoles, marzo 11, 2026

Joaquín Sabina

 Joaquín Sabina despide con dos poemas a su amigo Alfredo Bryce Echenique: “Pluma traviesa, amígdalas inglesas”

EL PAÍS reproduce dos piezas inéditas del músico dedicadas al escritor, que ha fallecido a los 87 años

Joaquín Sabina y Alfredo Bryce Echenique, que ha fallecido este martes a los 87 años, vivieron una relación muy estrecha. Fueron amigos que compartieron mesa, cuitas de la vida y charlas sobre poesía. El músico, abatido tras saber la noticia del fallecimiento, ha escrito estos dos poemas a la memoria del escritor peruano.

In memoriam

Puntos y comas, verbena del idioma, buzón del aire,

balas de goma, renglones con aroma a sillón Voltaire,

luna de día, lágrimas de alegría sin telarañas,

chabulerías, Inés del alma mía, Martín Romaña.

Pluma traviesa, amígdalas inglesas, pluma con peros,

vino de mesa, tu Tarzán es mi César sin aguacero,

tuya es mi casa, cholita satanaza tan pituquita,

hielo que abrasa, lagrimón que se casa con doña Anita.

Habana loca, Cádiz en carnavales, barrio latino

Lima que enroca los puntos cardinales de mi destino

Lope, Quevedo y el manco de Lepanto no se me piquen

curen de espanto con el canto de Alfredo Bryce Echenique.

Soneto con Alfredo en la memoria

El country Club sin Bryce y sin Alfredo

portandísimo pésimo conmigo

multiplica la ausencia del amigo

que ve tan doble como mis quevedos.

Chabuco de los húmeros mal quedos

que ponen a Vallejo por testigo

del huayno, de las quenas, del ombligo

de mis amaneceres, de tus miedos.

Le falta sal a Lima cuando bajo

al bar y no me esperas en tu silla

y el cielo es una mancha del carajo.

Y el corazón en solfa bastardilla

y dos pájaros tristes sin trabajo

y un manco de Lepanto en cada orilla.

Nota aquí.



Rafa Pons

 


Colectivo Panamera & Georgina

 

Víctor Claudín


 

David Trueba

 Ni mujer, ni vida, ni libertad

Nada apunta a que estemos viviendo un gran momento para el feminismo en Oriente Próximo.

La mañana del sábado 28 de febrero, cuando EE UU e Israel comenzaron su ataque contra Irán, una diputada conservadora de nuestro Parlamento escribió en redes: “hoy es un gran día para el feminismo”. Bendito entusiasmo, aumentado al saberse que el ayatolá Jameneí había sido ejecutado en un ataque junto a otros miembros de la cúpula dirigente de la dictadura iraní. Sin embargo, inmediatamente después conocimos que otro de los lugares machacados había sido una escuela infantil y que había decenas de niñas muertas por una de las dos operaciones bélicas en curso. La israelí se llama Rugido del león y la estadounidense Furia épica. Los dos títulos suenan a película taquillera, machirula y mala, pero sobre todo confirman la delirante infantilización en que vivimos. Esta supuesta operación conjunta con dos cabezas ha forzado al presidente Trump y a sus hormonados jefes de filas a improvisar justificaciones cada rato más erráticas en las que suman finalidades estratégicas como quien sale de paseo en bici y duda entre si está participando en el Tour de Francia o dándose un garbeo hasta la hora de comer.

Ante este desconcierto es fácil concluir que quienes sí tenían un plan anticipado y previsto eran las fuerzas israelíes. No así los norteamericanos que parecen haberse sumado por si las consecuencias del ataque les resultaban favorables. Nada mejor que propiciar un cambio de régimen, que derribar una dictadura cruel y sanguinaria para lucir la medalla de mérito ante una población tan poco informada como ingenua. El hecho de no haber advertido a las naciones colindantes, de no haber permitido el regreso de turistas y transeúntes, no haber coordinado las acciones con las empresas energéticas, no haber buscado el menor atisbo de acuerdo internacional podría haber desencadenado una tragedia colectiva mucho mayor que la que estamos viendo. Era evidente que Rusia iba a dejar tirado al socio iraní que le había surtido de drones durante su guerra particular en Ucrania, pero resultaba menos fácil de predecir el grado de respuesta desesperada que Irán iba a poner en marcha. Incluso contra sus propios ciudadanos, muchos de ellos valientemente enfrentados a la cúpula clerical en favor de libertades y reformas y cuyo destino en las cárceles es ahora más incierto que nunca.

Igual de terrible es considerar que las niñas sin nombre asesinadas en aras de la liberación de la mujer iraní son meramente un daño colateral. No, son exactamente el producto habitual de la guerra. El ejemplo de Afganistán tras 20 años de invasión estéril es elocuente. Allá han quedado las mujeres humilladas, sometidas y despreciadas. Ni liberación ni progreso. La dictadura religiosa de Irán, situada en un entorno en el que el sometimiento de la mujer es mandato divino, podrá reciclarse tras aceptar que su país pase de patrocinar gran parte del terrorismo internacional a convertirse en otro Estado reducido a escombros y surtidor de petróleo para las grandes corporaciones. Toda nación bajo las bombas tiende a la unidad patriótica o a desmembrarse en una guerra civil. Cualquiera de esas dos soluciones no ayudará a la liberación de la mujer iraní. No, nada apunta a que estemos viviendo un gran momento para el feminismo en la región. Ya nos gustaría. Pero basta ver a Trump ungido por las manos de pastores religiosos en su Despacho Oval, a Netanyahu citando los textos sagrados y al hijo de Jameneí ser nombrado sucesor de su criminal padre para intuir que la liberación de la mujer no es una prioridad en este conflicto. Nota aquí.



Luis Pastor

 


Meliza Blanco

 


Adriana Varela

 


María Guivernau

 


Alberto Ballesteros

 


El Roto

 


martes, marzo 10, 2026

Chambao, Rozalén & Kase.O

 


Rafa Pons

 


Alfredo Bryce Echenique

 Muere Alfredo Bryce Echenique, escritor vitalista y gigante de las letras latinoamericanas

El peruano, autor de ‘Un mundo para Julius’ o ‘La vida exagerada de Martín Romaña’, es una de las figuras clave de la generación ‘post-boom’

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique ha muerto en Lima a los 87 años, según han confirmado fuentes cercanas al autor. Se ha marchado el autor cuya única pretensión era siempre tener un cuento que contar. Un creador desfachatado que huía de la solemnidad. Era imposible resistirse a su prosa, así como a su oralidad, sazonada con mil y una anécdotas.

Fue uno de los referentes de la generación post-boom de la narrativa latinoamericana, o el último del boom, según se mire, ya que fue contemporáneo de los grandes escritores de aquel movimiento, pero comenzó a publicar cuando este ya había explotado. Su primera novela, Un mundo para Julius, donde retrata las apariencias de la alta burguesía limeña desde la mirada de un niño que vivía en una mansión, fue también su gran obra. Con ella ganó el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 y fue galardonada con el premio a la Mejor Novela en Francia en 1974. Fue el escritor que retrató a los ricos desde dentro, algo inédito para la época.

Su amigo, el también escritor Jorge Eduardo Benavides, ha lamentado su muerte en las redes sociales. “No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, lleno de deliciosos hallazgos (...) fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones”, se lee en su página de Facebook. También Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel peruano, mostró su pesar ante el fallecimiento de Bryce Echenique, “uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española”. “Su obra sobrevivirá”, escribió.

Sus amigos siempre han destacado de él su inagotable picardía. “Pidió permiso para vivir e incluso para retirarse. Novelista disparatado, nostálgico de oficio, el último de una estirpe que aprendió a escribir como quien confiesa un pecadillo en un bar a punto de cerrar”, escribió su biógrafo Daniel Titinger en su último cumpleaños. Bryce Echenique no tuvo más pretensiones que escribir, nunca quiso ser el autor de la novela total. Era de los escritores desordenados —la antítesis de Vargas Llosa— cuya vida fue una eterna parranda.

“Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, dejó una huella significativa en varias generaciones de lectores”, escribió en X la agencia gubernamental Casa de la Literatura Peruana. La Presidencia y el Congreso de Perú expresaron también sus más sentidas condolencias por el fallecimiento del célebre autor.

Entre sus cuentos y novelas figuran la citada Un mundo para Julius (1970), La felicidad, já já (1974), La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995), novela cuyo título adquiere tintes irónicos, propios del autor, tras su fallecimiento en este mes de marzo.

Alfredo Bryce Echenique nació el 19 de febrero de 1939 en Lima (Perú), en una familia de banqueros. Hizo primaria en el Colegio Inmaculado Corazón hasta su ingreso, con 15 años de edad, en el internado inglés San Pablo. Luego empezó Derecho en la Universidad Nacional de San Marcos de su país, donde también cursó Letras, carrera en la que se doctoró años después por La Sorbona de París.

Viajó a Europa a mediados de los sesenta, persiguiendo el sueño del escritor latinoamericano que debía cruzar el charco para consagrarse. En París, Bryce Echenique fue acogido por Julio Ramón Ribeyro, cuentista peruano, delgado como un alfiler, con quien tejió una amistad inseparable. Fue Ribeyro quien le obsequió el nombre de su ópera prima: Huerto cerrado, su primer libro de cuentos, publicado en 1968, año en el que contrajo matrimonio con Maggie Revilla. Nota aquí.



Coque Malla & Leiva

 


La Banda Sabinera

 


Rafa Mora

 CLAROOSCURO

Con prisa nos movemos por los recovecos del mundo.
Llevamos, en los ojos, la inercia de la muerte.
Y el azul oscuro del mar,
cuando los párpados de dios se cierran y dejan vislumbrar, al fin, las hermosas montañas, los verdes valles y las transitadas ciudades.
Llevamos la señal de Caín marcada en carne viva.
Y el victimismo de Abel, enrocado y destructivo,
como un ADN programado para el sufrimiento y la tristeza.
Vagamos en el interrogante, anclamos la duda en el fondo abisal y lloramos sobre la calavera del tiempo, que ríe, siempre, con irónica vehemencia.
Y, mientras, la alegría discurre al otro lado del camino.
Y nos vaciamos.
Dejamos la luz encendida.
Y tememos a la vida.
Esa que, aunque no lo sintamos, siempre otorga otra oportunidad.



Benjamín Prado