sábado, junio 20, 2026

Fabián D. Cuesta

 


Roberto Bolaño

 El magnetismo inagotable de Roberto Bolaño: “No hay nadie que hoy pueda ignorarlo”

Una biografía y una colección de entrevistas con el autor de ‘Los detectives salvajes’ traen al chileno a la mesa de novedades y el Festival de Avignon regresa a su figura.

No hay efeméride en este 2026 que conmemorar, pero el magnetismo que la obra y la vida de Roberto Bolaño ejercen se mantiene y se celebra. Así, en vísperas de que se cumplan 23 años de su fallecimiento, acaecido el 15 de julio de 2003, la obra del chileno volverá a sacudir el Festival de Avignon este mes de julio, una década después de que el montaje de la novela 2666 de 12 horas de duración triunfara en la gran cita del teatro europeo. Esta vez la pieza, a cargo del mismo director Julien Gosselin, durará cinco horas y enfrentará en un diálogo imaginario al escritor chileno con el gran poeta del XIX, Lautréamont. La obra se titula Maldoror, y se propone explorar el acercamiento de los autores al mal y a la violencia.

El estreno en Avignon se suma a dos novedades editoriales que han traído de vuelta la figura de Bolaño a la mesa de novedades. Y también a la exposición Roberto Bolaño: el visitante del futuro que hasta finales de marzo se ha mostrado en la casa Saladrigas de Blanes, el pueblo costero donde el escritor vivió desde 1985 y cuya biblioteca comarcal lleva su nombre. “Bolaño se está convirtiendo en un gran clásico del siglo XXI. Viene después del bum y las vanguardias y libra el combate contra eso”, reflexiona al teléfono Juan Insúa, comisario de la muestra en la que incluyó mucho material inédito sacado del archivo que custodia la familia. “Muchos lectores jóvenes entran en su literatura; luego los expertos, críticos y escritores. No hay nadie que hoy pueda ignorar a Bolaño”.

El sello Alfaguara, que desde 2016 tiene los derechos de la obra de Bolaño y ha reeditado sus libros, ha reunido ahora en Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003 medio centenar largo de conversaciones con el escritor publicadas o emitidas en medios. El volumen incluye unas breves notas escritas por el propio Bolaño de donde se toma el título, y dos entrevistas que él realizó. No hay índice, ni una cronología de su vida. “Hemos tratado de rescatar al escritor en primera persona, sus palabras, para que lleguen sin persona interpuesta. Porque muchos de sus lectores no llegaron a escucharle”, explica la editora Carolina Reoyo al teléfono. “Cuando un autor no está físicamente el reto es cómo acercarlo a nuevos lectores. Bolaño conecta absolutamente con los jóvenes por su forma de vida, su postura de colocar la literatura por encima de todo, ese romanticismo vivido desde la precariedad”.

El autor de Nocturno de Chile encarnó la figura del escritor que sella un pacto de vida con la literatura, aventurero, osado, crítico y rebelde. Incluido en todas las listas internacionales de las novelas fundamentales de las décadas, la vida y las obras de Roberto Bolaño han fascinado y fascinan a sus lectores, y cuenta José Serralvo que ese fue el germen de la biografía La sombra de los perros románticos (Navona), que incluye un prólogo de Juan Bonilla y epílogo de Valerie Miles. “No es una vida difícil de investigar”, afirmaba una mañana de finales de mayo en Madrid este novelista y jurista que reside en Ginebra donde trabaja para Cruz Roja Internacional.

Serralvo no ha tenido acceso al archivo del escritor, aunque ha consultado correspondencia y otros archivos como el de Carlos Edmundo de Ory y Bruno Muntané. Tampoco ha hablado con su familia más cercana, pero dice haber pasado 15 años reuniendo y buceando en todo tipo de documentación sobre Bolaño. Su libro se detiene en 1996 con la publicación de Estrella distante, en Anagrama. “Se trataba de armar el puzle de su vida, un relato coherente. Hay muchos materiales dispersos que añaden color”, apuntaba. “He tratado de alejarme de un tono académico y acercarme al relato de aventuras, desde el respeto y la verdad factual. Él maquillaba su biografía, mezclaba realidad y ficción. Tuvo una vida riquísima que le permitió entender el mundo de una forma muy personal, y tenía también una cultura vastísima, porque lo leía todo, lo absorbía todo: lo pop, lo vanguardista, lo académico”.

Nacido en Santiago de Chile en 1953, la familia de Bolaño se trasladó por distintas ciudades del país hasta recalar en 1968 en México. Allí arrancó la forja del escritor, que abandonó la escuela a los 16 años. Su regreso a Chile, donde llegó tras un largo viaje por el continente pocos días antes del golpe contra el gobierno de Salvador Allende en 1973, su salida de allí tras ser detenido unos días, el retorno a México previo paso por El Salvador, la creación del grupo de poetas infrarrealistas y su salto a Europa a finales de esa década, donde tuvo todo tipo de trabajos, fueron material para sus libros, escritos cuando estaba asentado en Cataluña, donde pasó el resto de su vida. “No era del todo chileno, ni mexicano, ni español, pero en España le reivindicamos poco y aquí escribió la mayor parte de su obra”, subraya Insúa. Nota aquí.



Fran Fernández


 

Rolo Sartorio

 

Ramón Serrano

 FIESTA GRANDE EN EL CAMPO DE LAS SOMBRAS

Bella la noche de la felicidad
sueños tiernos
elegancia de las sombras
en el portal de la ilusión
fascinante cordura
las acacias contemplan el iluminado cielo de las orugas
lejos suena la canción preferida de Carol
un cuc de terra
un pobre cuc
va enamorarse d'una estrella
ell era petit, faixut, peruc
ella una hermosa maravella...
el resplandor de la luciérnaga
no llegará al horizonte de luceros
rielará la luna sobre el terciopelo
las aguas son un campo inquietantes violetas muertas
fiesta grande en el parque de las sombras
hoy toca la gran orquesta del silencio
ese que mira a través de la Harmonía
el sofá vacio
tras el reluciente verde de las esmeraldas bellas
¡Cómo canta la Musa-nieta la Pirekua de las estrellas!



Pancho Varona

 


Merino

 

Rosa Montero

 


Maricarmen se queda

 


El Roto

 


viernes, junio 19, 2026

Maggie Cullen & Kevin Johansen

 


Charles Bukowski

 


Frank Delgado

 


Ricardo Soulé

 


Andrea Mazas

 PARA NO DOLER

Me voy a veces, ahora por ejemplo,
de algunas personas, ciertos lugares
para coserme y no seguir sangrando.
Para no doler rompo corazones
vacíos para llenarlos, llenarme
y remendarnos, querernos así
también rotos, curando, como ahora.
Los puntos de partida son heridas
en la urgencia y estas cicatrices secas
que ya no rezuman miedo. Doy puntos
de ternura con los hilos dorados
de este amor y sus rotos que nos cuidan.



Homenaje a Carlos Cano

 


Soledad & Zoe Gotusso

 


Ramón Serrano

 CUESTION DE POLVOS

Me acosté a medianoche
más exacto a las 00,28
me dormí enseguida
llevo varios días que duermo poco
posada sobre el verde que balancea
la tentación de dormir en el cáliz
asustada me desperté a las 3,27
algo me dice que puedo intoxicarme
estoy desde ayer en la misma planta
un hibisco de flores rojas
desmelenado y medio torcido
saca unos pétalos gigantes
viven un día
a veces dos
llegaron de China un año muy lejano
cuando la metamorfosis era un arte consumado
vengo de un rosal exquisito
amarillo y de colección clasificado
no puedo dormir porque se me disparan
un par de patas renqueantes
ya digo bien porque mis antenas están intactas
no puedo volar
no será porque no tenga alas
¡y bien bonitas que son!
con gran arte diseñadas
lindos dibujos de colores
nada que envidiar a las monarcas
atrapada en la flor encarnada
no puedo levantar el vuelo
me quedé sin polvo en las altas alas
resbalé de un pétalo a la zona baja
gracias a los sépalos que me frenaron
ya no pude remontar por la textura
las paredes del cáliz son una trampa
me quedaré quieta y callada
en el gineceo de polen irisado
aquí me quedo presa de la belleza
por una cuestión de polvos en mis alas dibujadas.



Guido Mazzoni

 


Niña Pastori

 


Rafa Mora

 NO SÉ

No sé si en algún instante preciso,
la dureza de tus ojos tornará remanso de tiempo.
Que haya paz en las sombras.
Luz en nuestras rendijas heridas.
No sé si tus breves años de ahora, puedan contemplar a los del mañana como gigantes y jamás como aspas de molino.
Que el camino que andemos juntos sea tierra fértil para marcar firmes las huellas y que nuestro cielo sea un soplo de viento oxigenado.
Que la vida nos acontezca sin la sordidez de las crisálidas.
Y que nuestro paisaje sea inmensidad y no fuego.
No sé si las luciérnagas danzarán al son de la noche tranquila o si iluminarán el espejo por ambos lados para que no haya rencor en las enredaderas.
Que nos suceda la vida sin reproches ni destierros.
Que tu mirada de niño sea limpia y justa para el adulto por venir.
Tal vez sea un sueño,
Pero sé,
que lo quiero contigo.



Carlos Chaouen

 


Tute

 


jueves, junio 18, 2026

Fabián D. Cuesta

 Fabián: «Estar fuera» (2026)

Un disco de Fabián D. Cuesta, hombre de talento evidente y gusto finísimo, siempre es una noticia esperanzadora para la música en castellano, pero Estar fuera representa, además de 10 nuevos argumentos para creer a pie juntillas en su firmante, un doble motivo de satisfacción. Y de las grandes. Por un lado, representa el regreso del leonés siete años después de su anterior entrega, El rumor de los tiempos, un disco precioso que, inevitablemente, ya se nos iba difuminando en la memoria. Y, por otro, implica que su autor ha ido ahuyentando fantasmas, sacudiéndose zozobras y doblegando, al menos en unas cuantas batallas, a esos siniestros enemigos del espíritu que, desde su aparente invisibilidad, a tantos atenazan, acongojan y convierten la vida misma en un abismo cotidiano.

Por todo ello hay ahora tanto que celebrar con un álbum no ya hermoso, que lo vuelve a ser (¡como si eso fuera poco!), sino esperanzador y henchido de orgullo humilde. El trabajo de un trovador ultrasensible que regresa acaso sin grandes expectativas, y el mismo título de la colección así nos lo hace sospechar, pero sí con argumentos incontestables para quien tenga el buen criterio de dedicarle media hora larga a este cancionero menudo y adorable.

La conexión entre comunicador y oyente ya implica un guiño de complicidad añadida en el hecho de que Fabián haya optado por apartar su séptimo elepé de las plataformas, a las que apenas han llegado un par de adelantos, y animarnos a entablar contacto a través del formato físico y la descarga digital. Puede ser una manera de decirnos que, igual que nosotros añorábamos sus canciones, él también necesitaba de nuestro aliento y del abrazo: una reciprocidad insólita en tiempos de individualismos rampantes, baños de masas y burdo colegueo falsario en tantos cientos de posados con muchos más filtros que alma. Fabián Díez Cuesta prefiere, alabado sea, estrecharnos la mano y confiarnos desde muy cerca la calidez de sus susurros, el amor que destila esa garganta frágil y esperanzada.

Es un maestro Fabián en el arte de los tiempos medios y de la media voz, de las canciones que van empapándonos la memoria sin que nos percatemos de ello, en esa manera de duplicar las voces para hacerlas más cálidas y amorosas, para complementar el primor de sus guitarras acústicas, el compromiso para la ternura: esa para la que siempre debería haber tiempo. Con todo y eso, hay dos canciones aquí que elevan el pulso y el ánimo, que abrazan el pop pluscuamperfecto y deberían sonar bien alto en cualquier rincón, porque en ambos casos elevan el tiro rítmico, sonoro y estilístico. Hablamos de Estibadores en Baltimore y La noche es nuestra, estallidos de plenitud para cualquier público, ejemplos evidentes de lo que nos estamos perdiendo mientras Fabián siga siendo solo un nombre familiar para unos pocos curiosos bien informados.

Sigue produciendo ese aliado fiel que siempre será Juan Marigorta (Zabriskie), otro escribidor de trascendencia pública muy por debajo de su excelencia autoral. Y continúa escribiéndole Fabián a la esperanza y la resiliencia, a ese rearme interior que en Tarde de junio se afianza con uno de los versos más esclarecedores: “Vamos a seguir bailando mientras aún tengamos tiempo”. Son canciones de amor y canciones de lo cotidiano, incluso autoparodias como ¿Por qué tantos pájaros, Fabián?, donde el propio firmante se interroga por su pasión ornitológica a lo largo de seis deliciosos minutos de in crescendo. “Tienes que bailar si quieres que la música no pare”, nos resume este leonés artísticamente redivivo en otro título inequívoco, Tienes que bailar. Y hasta los más torpes bailaremos, Fabián, con tal de que no pare la música. El vals de Estar fuera, sin ir más lejos: tan quiquegonzalesco. Qué menos. Nota aquí.



Cucuza Castiello

 


Kase.O

 

Charles Bukowski

 


Víctor Manuel

 


Mon Laferte

 

Enrique Santos Discépolo

 Cafetín de Buenos Aires 

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabiondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.



Lebón & Aznar

    



Álvaro Olmos

 

Juan Rulfo

 


Sergio Más

 


miércoles, junio 17, 2026

Juan Carlos Baglietto

 

Indio Solari

 


La Noche de los Cantautores

 


Gaspar Benegas

 

María Guivernau

 ESTÍO

Apacigua el verano
las tormentas del invierno,
los aguaceros,
el tiempo apremiando.
Y el hambre.
Adormece el sol
los sentidos,
ralentiza el paso de las horas,
hay siempre un vacío
a media tarde,
el silencio,
el calor flotando en el aire.
El mar, aún tan lejos.
El río sin corriente.
Y la sed,
esa maldita sed,
que no se calma.
(La Cabrera, un respiro)



Antonio Birabent & Tiago Galindez