lunes, junio 22, 2026

Tute

 


domingo, junio 21, 2026

Hilda Lizarazu

 

El Montero

 90 años de El Montero, el mítico bar gallego de Brooklyn

En 1939 una pareja coruñesa abrió en Brooklyn Heights un local que es historia viva de Nueva York. Sanó la morriña de los marineros que arribaban desde el otro lado del Atlántico y luego regó las noches de la diáspora cultural española. Pepe, octogenario hijo de los fundadores, acaba de vender este museo de la memoria de España en la ciudad y… karaoke

Hace años, desde el puerto de Brooklyn se intuía Galicia. Los muchachos de los muelles la buscaban al acabar la jornada para calentarse los huesos con whisky, compañía y caldo gallego. Había que ponerse de espaldas a la bahía y la silueta de Manhattan, caminar por la avenida Atlantic arriba tras tripulaciones recién desembarcadas, y dejarse llevar por la sucesión de neones de la esquina española de Brooklyn Heights: el barrio rojo donde se buscaban la vida gentes llegadas de las costas españolas atendiendo a estibadores, marineros que atracaban por unos días y los que varaban indefinidamente. Una decena de bares, muchos de apellido español, flanqueaban la calle como la puerta de entrada al continente. La colonia vivió y murió dentro de sus fronteras no escritas en la gran ciudad, a medio camino entre el desarraigo y la morriña. La agonía llegó con el cierre de los muelles en los setenta. Los marineros se fueron, los alquileres se estiraron, los gallegos buscaron nuevos puertos: algunos de vuelta en su orilla del océano, algunos tierra adentro, algunos bajo tierra. Solo dos bares, el Long Island y el Montero, regentados por dos hermanos que pasaron 50 años en aceras enfrentadas sin dirigirse la palabra, resistieron a los años y el dinero por la consigna familiar de comprar en vez de alquilar, y esa noción grabada en el subconsciente de los viejos emigrantes de asegurar un sitio en el que caerse muerto. El Long Island fue traspasado hace años. El Montero va a cumplir nueve décadas al lado del puerto. Todavía se habla español, pero no por mucho tiempo. El último reducto gallego de la avenida Atlantic acaba de cambiar de manos.

Llegas atraído por el neón rojo. Cruzas la puerta en el muro de pavés y entras a una postal de lo que fue Brooklyn. Es estrecho, profundo y oscuro. Las paredes son de madera, pero no hay un palmo al descubierto: salvavidas naranjas colgados del techo; retratos de marineros de nombre olvidado, parroquianos hace tiempo desaparecidos y la familia Montero; timones, escotillas, nudos, remos; maquetas de barcos que los marineros construían en altamar para matar el aburrimiento. A la izquierda está la barra, formica roja sobre ladrillos de vidrio. A la derecha, dos cabinas telefónicas que hace medio siglo ya eran viejas. Una mesa de billar. Sobre las seis de la tarde de un viernes cualquiera beben cinco personas; en unas horas el karaoke que rejuvenece el antro de jueves a domingo estará atestado. Al fondo del bar, sentado en su taburete, suele estar Pepe.

El último gallego de la avenida Atlantic —pelo blanco, gorra del bar, camisa, vaqueros, nada del otro mundo— habla español con acento de Brooklyn. Enfatiza las frases con oh yeah’s, allright’s, you know’s. Va a cumplir 80 años; al pensar en ellos sonríe a medias, enseña los dientes y sugiere más que cuenta. Su padre, Joseph Montero, llegó desde Meirás. Su madre, Pilar Montero, una neoyorquina de Sada de Arriba, nació en el Little Spain de Manhattan cuando 30.000 españoles habitaban Nueva York. Los Montero abrieron el bar en el 56 de la avenida Atlantic en 1939. La construcción de la Brooklyn-Queens Expressway, la autopista que une la isla con el continente, tumbó el local original y convirtió aquella esquina del barrio en arcén y direcciones fantasma. Tras la demolición, Joseph Montero se endeudó dos veces sin pasar por el banco, compró un edificio en el número 73 de la acera de enfrente y construyó otra taberna.

Pepe nació en el último piso sobre el nuevo Montero en 1947, el año que el bar cruzó la calle. Lo trajeron al mundo dos hermanas inglesas “que eran casi un hospital”. En la escuela pensaban que era “¿cómo se dice?, bobo”, hasta que descubrieron que solo era español. Creció dentro de los límites de aquel mundo entre dos aguas rodeado de acentos de paso, paisajes enmarcados de Galicia y memorias heredadas de la patria desconocida. Joseph y Pilar atendían la barra desde las ocho de la mañana, cuando terminaba el turno de noche de los estibadores, hasta las cuatro de la madrugada, cuando los últimos marineros amenazaban con desplomarse. Pepe jugaba en la calle con niños gallegos. No aprendió la lengua de su país natal hasta que con seis años empezó el colegio y avistó el horizonte más allá de la avenida Atlantic.

Dice que eran tiempos más simples. Tal vez lo fueran. Los muelles eran el hábitat natural de tipos con su propia idea del honor y la moralidad. En las noches del puerto había violencia, drogas y sexo por dinero. Tras la Segunda Guerra Mundial, también hambre. Nota aquí.








Santiago Alonso & Manu Clavijo

 


Ismael Serrano

 

Alejandro Sanz

 Alejandro Sanz cautiva con la nostalgia en su concierto en Madrid

El cantautor español congrega a 55,000 personas en el estadio Metropolitano en una noche marcada por sus grandes éxitos, que resisten en el presente.

Minutos antes de las 21.00 apareció, guitarra en brazo, vestido de negro, cadenita al cuello y gafas de sol, en lo alto de una escalera. El rugido que salió de las 55.000 almas que abarrotaban el estadio Metropolitano de Madrid es el que consiguen despertar solo las grandes estrellas. Y Alejandro Sanz (Madrid, 57 años) lo conoce perfectamente. Su historia con la capital española es una historia de idilio. Fue ahí donde se disparó su carrera en 2001 con un concierto en el estadio Vicente Calderón abarrotado de público, algo hasta entonces solo al alcance de los Rolling Stones. Y ahí también, en el mismo escenario 16 años después, despidió la historia musical del emblemático campo antes de ser demolido, con un homenaje a su álbum Más, el disco español más vendido de la historia —2,2 millones de copias en España.

Este sábado llegaba a su ciudad de nuevo, pero con 37 años de carrera a cuestas y una pregunta, la que le da nombre a su nuevo disco y a la gira con la que ya recorrió Latinoamérica antes de recaer en España, merodeando: ¿Y ahora qué?

La clave de un éxito tan sostenido la tiene su legión de devotos seguidores que horas antes de su concierto en Madrid ya llenaban la explanada del Metropolitano con música y camisetas dedicadas al cantante. “Hemos envejecido, y él también, pero hemos sentido más sus canciones, nos han pasado las cosas que cuentan. Las entendemos mejor”, explica Katerina, de 40 años y que ha viajado junto con un grupo de amigas desde Gran Canaria —“Porque él nunca va a Canarias, pon ahí que no va nunca”, reclama socarrona— al concierto.

Su grupo, también representado por el de Carmen Ramjo y sus 12 amigas, mujeres de entre 40 y 50 años que han dejado “a los hombres en casa”, encarna perfectamente a la generación que ha acompañado al cantante éxito tras éxito. En el concierto hay una inmensa mayoría de mujeres, casi todas de 40 o cincuenta y pocos años, que se partieron el corazón al mismo tiempo que la canción. Y desde entonces, hasta hoy, la relación sigue firme. “Me ha acompañado en cada etapa de mi vida. Cada canción significa algo”, dice Ramjo.

También hay hombres, desde luego, pero basta acercarse a ellos para entender que, en muchos casos, es la pareja quien más idolatra al madrileño. A Julián de Pinto se le escapa un: “¡Ah! esa sí me gusta", mientras camina de la mano con Yolanda y de los parlantes de uno de los puestos de comida sale Corazón partío. “Bueno, me gusta mucho también, pero la fan fan es ella”, matiza después. Cuesta encontrar, entre 55.000, personas que hayan nacido antes de ese histórico álbum Más (1997), pero hay algunas. Ema y Lucía, de 12 y 18 años, vivieron ambas su primer concierto de Alejandro todavía en la panza de su madre. Desde entonces la acompañan a cada espectáculo en lo que ya se ha convertido en un ritual. “Las tengo un poco machacadas”, reconoce ella ante la risa de sus hijas.

Para la madre, Susana, vivir esta experiencia significa “juventud”. Otras cambiarán la palabra por “nostalgia”. Lo de esta noche en Madrid fue un triunfo de la nostalgia.

Y Sanz lo sabía. Articuló un concierto basado en sus grandes éxitos, clásicos obligatorios, y con algunas muestras de su nuevo disco —solo cinco de 21 canciones interpretadas—. Empezó con Desde cuando, ante el baile de miles de abanicos que recibían la primera ola de calor apabullante del año en la capital española. “Gracias a todos los que habéis venido, de donde sea que hayáis venido. Volver a casa y sentiros así es una cosa increíble. Os quiero mucho. Viva la música, quiéranse sin permiso y a gozar”, dijo el cantante. Siguió con Capitán Tapón y Por bandera, esa oda a la paz que compuso en 1994 y que, dijo, “lo peor de todo es que la letra hoy cada día tiene sentido”. Nota aquí.






Ciro y Los Persas

 


David Uclés

 

Félix Maraña

 República popular

La República Española,
construida con fervor,
fue aplastada con furor
y aarrasada por la ola,
niña huérfana y muy sola,
por culpa de gobernantes
europeos y tunantes,
que oregurieron a Franco,
el inglés, también el franco,
con alianzas repugnantes.
Dignos, los trabajadores,
las mujeres, los mineros,
los estudiantes y obreros,
los niños y sus mayores.
Querían días mejores,
pan, trabajo y libertad,
una historia de igualdad
y modernos diccionarios,
cultura, escuelas, salarios,
un plus de modernidad.
Y los poetas y el pueblo,
y el pueblo con sus poetas
propusieron nuevas metas,
en concubino tinieblo,
unidos, sólido reblo,
pusieron la historia en marcha,
canciones, coplas y jarcha
para uncir el compromiso.
Pero el fascio dio el aviso
y aplicó la contramarcha.
Pero le esperaba a España,
para darle un tajo fuerte
que se pintara de muerte
la tierra, que una guadaña,
muy afilada, con saña,
aventara la venganza
cortara toda esperanza
y liquidase el futuro.
Luego vino un tiempo oscuro,
de prisiones y matanza.
Sacristías y misales,
rezos y más rogativas,
Falange y las fuerzas vivas
culpaban de muchos males
a unos intelectuales
que soñaron el progreso.
Algunos, de mucho peso,
serían asesinados,
como Lorca, o rematados,
y Miguel aún sigue preso.



María Tena

 


Hernán Casciari

 

Rodolfo Serrano

 EL CORAZÓN DE LOS OTROS

A Manuel, Pablo, Mario,
Julia, Lila y Mateo,
mis nietos
(Habitaciones 318 y 319)
No envidies el triunfo de los otros.
La gloria, si es ajena, nunca quita
la sed de la conquista y la batalla.
No persigas jamás a tu enemigo.
El odio es un camino sin retorno.
Si amas, nunca esperes que te amen
con la misma pasión, pues todo es nada.
Y la vida es un paso entre dos luces
donde el amor nunca iguala a los amantes.
Cuando busques la paz nunca prepares
la guerra, aunque muchos lo aconsejen.
Pues la batalla la ganan las espadas
y la razón siempre cae ante la fuerza.
Recuerda que los vinos emborrachan
en soledad, por eso busca siempre
al amigo que bebe sin preguntas
y al camarero que invite a la penúltima.
Oculta tu saber, nunca presumas
de conocerlo todo, siempre hay alguien
que se puede aprender la enciclopedia.
Los datos nada valen por sí mismos.
Elige con cuidado a tus amigos.
Y llora, sin vergüenza, por su ausencia.
Que el dolor, siempre injusto, de los niños
eterna, eternamente te conmueva.
Y que el recuerdo, el fin de lo que fuimos,
quede en el corazón de nuestro hermano.


María Vittoria Calvi

 


Zambayonny

 

Juan Rulfo

 


Javier Ruibal

 


Tute

 


sábado, junio 20, 2026

La Mare & El Jose

 


Octavio Paz

 


Carles Francino

 


Fabián D. Cuesta

 


Roberto Bolaño

 El magnetismo inagotable de Roberto Bolaño: “No hay nadie que hoy pueda ignorarlo”

Una biografía y una colección de entrevistas con el autor de ‘Los detectives salvajes’ traen al chileno a la mesa de novedades y el Festival de Avignon regresa a su figura.

No hay efeméride en este 2026 que conmemorar, pero el magnetismo que la obra y la vida de Roberto Bolaño ejercen se mantiene y se celebra. Así, en vísperas de que se cumplan 23 años de su fallecimiento, acaecido el 15 de julio de 2003, la obra del chileno volverá a sacudir el Festival de Avignon este mes de julio, una década después de que el montaje de la novela 2666 de 12 horas de duración triunfara en la gran cita del teatro europeo. Esta vez la pieza, a cargo del mismo director Julien Gosselin, durará cinco horas y enfrentará en un diálogo imaginario al escritor chileno con el gran poeta del XIX, Lautréamont. La obra se titula Maldoror, y se propone explorar el acercamiento de los autores al mal y a la violencia.

El estreno en Avignon se suma a dos novedades editoriales que han traído de vuelta la figura de Bolaño a la mesa de novedades. Y también a la exposición Roberto Bolaño: el visitante del futuro que hasta finales de marzo se ha mostrado en la casa Saladrigas de Blanes, el pueblo costero donde el escritor vivió desde 1985 y cuya biblioteca comarcal lleva su nombre. “Bolaño se está convirtiendo en un gran clásico del siglo XXI. Viene después del bum y las vanguardias y libra el combate contra eso”, reflexiona al teléfono Juan Insúa, comisario de la muestra en la que incluyó mucho material inédito sacado del archivo que custodia la familia. “Muchos lectores jóvenes entran en su literatura; luego los expertos, críticos y escritores. No hay nadie que hoy pueda ignorar a Bolaño”.

El sello Alfaguara, que desde 2016 tiene los derechos de la obra de Bolaño y ha reeditado sus libros, ha reunido ahora en Notas para una autobiografía. Entrevistas 1975-2003 medio centenar largo de conversaciones con el escritor publicadas o emitidas en medios. El volumen incluye unas breves notas escritas por el propio Bolaño de donde se toma el título, y dos entrevistas que él realizó. No hay índice, ni una cronología de su vida. “Hemos tratado de rescatar al escritor en primera persona, sus palabras, para que lleguen sin persona interpuesta. Porque muchos de sus lectores no llegaron a escucharle”, explica la editora Carolina Reoyo al teléfono. “Cuando un autor no está físicamente el reto es cómo acercarlo a nuevos lectores. Bolaño conecta absolutamente con los jóvenes por su forma de vida, su postura de colocar la literatura por encima de todo, ese romanticismo vivido desde la precariedad”.

El autor de Nocturno de Chile encarnó la figura del escritor que sella un pacto de vida con la literatura, aventurero, osado, crítico y rebelde. Incluido en todas las listas internacionales de las novelas fundamentales de las décadas, la vida y las obras de Roberto Bolaño han fascinado y fascinan a sus lectores, y cuenta José Serralvo que ese fue el germen de la biografía La sombra de los perros románticos (Navona), que incluye un prólogo de Juan Bonilla y epílogo de Valerie Miles. “No es una vida difícil de investigar”, afirmaba una mañana de finales de mayo en Madrid este novelista y jurista que reside en Ginebra donde trabaja para Cruz Roja Internacional.

Serralvo no ha tenido acceso al archivo del escritor, aunque ha consultado correspondencia y otros archivos como el de Carlos Edmundo de Ory y Bruno Muntané. Tampoco ha hablado con su familia más cercana, pero dice haber pasado 15 años reuniendo y buceando en todo tipo de documentación sobre Bolaño. Su libro se detiene en 1996 con la publicación de Estrella distante, en Anagrama. “Se trataba de armar el puzle de su vida, un relato coherente. Hay muchos materiales dispersos que añaden color”, apuntaba. “He tratado de alejarme de un tono académico y acercarme al relato de aventuras, desde el respeto y la verdad factual. Él maquillaba su biografía, mezclaba realidad y ficción. Tuvo una vida riquísima que le permitió entender el mundo de una forma muy personal, y tenía también una cultura vastísima, porque lo leía todo, lo absorbía todo: lo pop, lo vanguardista, lo académico”.

Nacido en Santiago de Chile en 1953, la familia de Bolaño se trasladó por distintas ciudades del país hasta recalar en 1968 en México. Allí arrancó la forja del escritor, que abandonó la escuela a los 16 años. Su regreso a Chile, donde llegó tras un largo viaje por el continente pocos días antes del golpe contra el gobierno de Salvador Allende en 1973, su salida de allí tras ser detenido unos días, el retorno a México previo paso por El Salvador, la creación del grupo de poetas infrarrealistas y su salto a Europa a finales de esa década, donde tuvo todo tipo de trabajos, fueron material para sus libros, escritos cuando estaba asentado en Cataluña, donde pasó el resto de su vida. “No era del todo chileno, ni mexicano, ni español, pero en España le reivindicamos poco y aquí escribió la mayor parte de su obra”, subraya Insúa. Nota aquí.



Fran Fernández


 

Rolo Sartorio

 

Ramón Serrano

 FIESTA GRANDE EN EL CAMPO DE LAS SOMBRAS

Bella la noche de la felicidad
sueños tiernos
elegancia de las sombras
en el portal de la ilusión
fascinante cordura
las acacias contemplan el iluminado cielo de las orugas
lejos suena la canción preferida de Carol
un cuc de terra
un pobre cuc
va enamorarse d'una estrella
ell era petit, faixut, peruc
ella una hermosa maravella...
el resplandor de la luciérnaga
no llegará al horizonte de luceros
rielará la luna sobre el terciopelo
las aguas son un campo inquietantes violetas muertas
fiesta grande en el parque de las sombras
hoy toca la gran orquesta del silencio
ese que mira a través de la Harmonía
el sofá vacio
tras el reluciente verde de las esmeraldas bellas
¡Cómo canta la Musa-nieta la Pirekua de las estrellas!



Pancho Varona

 


Merino

 

Rosa Montero

 


Maricarmen se queda

 


El Roto

 


viernes, junio 19, 2026

Maggie Cullen & Kevin Johansen

 


Charles Bukowski

 


Frank Delgado

 


Ricardo Soulé

 


Andrea Mazas

 PARA NO DOLER

Me voy a veces, ahora por ejemplo,
de algunas personas, ciertos lugares
para coserme y no seguir sangrando.
Para no doler rompo corazones
vacíos para llenarlos, llenarme
y remendarnos, querernos así
también rotos, curando, como ahora.
Los puntos de partida son heridas
en la urgencia y estas cicatrices secas
que ya no rezuman miedo. Doy puntos
de ternura con los hilos dorados
de este amor y sus rotos que nos cuidan.



Homenaje a Carlos Cano

 


Soledad & Zoe Gotusso

 


Ramón Serrano

 CUESTION DE POLVOS

Me acosté a medianoche
más exacto a las 00,28
me dormí enseguida
llevo varios días que duermo poco
posada sobre el verde que balancea
la tentación de dormir en el cáliz
asustada me desperté a las 3,27
algo me dice que puedo intoxicarme
estoy desde ayer en la misma planta
un hibisco de flores rojas
desmelenado y medio torcido
saca unos pétalos gigantes
viven un día
a veces dos
llegaron de China un año muy lejano
cuando la metamorfosis era un arte consumado
vengo de un rosal exquisito
amarillo y de colección clasificado
no puedo dormir porque se me disparan
un par de patas renqueantes
ya digo bien porque mis antenas están intactas
no puedo volar
no será porque no tenga alas
¡y bien bonitas que son!
con gran arte diseñadas
lindos dibujos de colores
nada que envidiar a las monarcas
atrapada en la flor encarnada
no puedo levantar el vuelo
me quedé sin polvo en las altas alas
resbalé de un pétalo a la zona baja
gracias a los sépalos que me frenaron
ya no pude remontar por la textura
las paredes del cáliz son una trampa
me quedaré quieta y callada
en el gineceo de polen irisado
aquí me quedo presa de la belleza
por una cuestión de polvos en mis alas dibujadas.



Guido Mazzoni

 


Niña Pastori