jueves, julio 23, 2026

Nito Mestre

 Nito Mestre en Bariloche: “Sui Generis fue el sueño del pibe”

El músico actuará el sábado en Wesley.

La llegada de Nito Mestre a Bariloche, a partir de la presentación que realizará el sábado en el Tap Garden de Wesley Brewery, devino en una visita del músico a la redacción del diario El Cordillerano. Llegó acompañado por el reconocido fotógrafo Diego Ortiz Mugica, con quien, tras saludar a los periodistas y sacarse fotos con aquellos que se lo solicitaron, ingresó al estudio radial.

Durante el programa Chocolate por la noticia, Nito mantuvo una extensa conversación con uno de los conductores de la emisión, Daniel Pardo.

Al finalizar el programa, Nito traspasó la puerta del estudio y ya se dirigía a la salida cuando fue interceptado por este cronista "pesado", que le propuso sentarse a charlar… ¡de nuevo!

El músico, lejos de poner reparos, aceptó de buena gana… 

—¿Qué se siente subir a un escenario en este momento de la vida?

—Es divertido. También lo es grabar, pero se trata de dos mundos distintos. Yo soy más un animal de gira, de actuar, por el contacto con la gente y todo lo que genera actuar, las pruebas de sonido en lugares distintos… Tocar en vivo me hace sentir joven.

—¿Y cómo recordás los primeros tiempos, los inicios artísticos?

—A veces, como si se tratara de algo que le hubiese sucedido a otro. Me pasó a mí, pero lo veo lejano en el tiempo. Lo recuerdo con cariño, pero como si no hubiese sido yo.

—Y recurriendo a aquel Nito de sus comienzos, ¿cómo se tomó la decisión de iniciar el álbum debut de Sui Generis, Vida, con Canción para mi muerte? 

—En realidad, el disco se llama Vida por el último tema (previo al instrumental Posludio), que es Cuando comenzamos a nacer. Ese era nuestro caballito de batalla e iba a ir primero, pero Jorge Álvarez (en aquel momento, 1972, al frente de la marca discográfica Talent), con muy buen criterio, dijo: “No, primero irá Canción para mi muerte, en cambio, Cuando comenzamos a nacer va a gustar con el tiempo y lo van a empezar a respetar, pero Canción para mi muerte 'pegará' directo”. Jorge, entonces, sostuvo: “Ese es el single”. En aquel momento, estaban los vinilos, así que ponías la púa y el primer tema tenía que “entrar” rápido, para que escucharan todo el disco. Si después del primero, no te gustaba el segundo, sacabas la púa y no escuchabas nada más. Entonces, las primeras canciones de los dos lados, sobre todo del A, tenían que “pegar”.

—Lo último que grabaron como Sui Generis, a partir de un registro en vivo, fue Si (detrás de las paredes), de 2001…

—Ese disco no me gusta nada, directamente. La pasé mal. Me parece un mazacote. Eso no es Sui Generis. El criterio de ese disco iba a ser otro. La realidad es que, cuando empecé a escuchar la grabación en vivo, la banda algunas veces aparecía, otras no… Hacían de cuenta que tocaban, estaban fuera de tiempo…  Y se empezó a corregir y corregir y corregir, pero cuando corregís todo es como agarrar una comida que está más o menos hecha y empezás a meter especias para mejorarla y queda cualquier cosa. Ese disco fue de goma, largo. Se empezó a emparchar y emparchar… El comienzo iba a ser tipo Steely Dan (un dúo de una elegancia sonora notable), pero hay trece mil billones de teclados por todos lados. A Charly le agarró lo de “la pared de sonido” (método que utilizaba el productor musical Phil Spector, superponiendo instrumentos hasta conformar una especie de muro sonoro). Adiós Sui Generis (1975), que es en vivo, no se corrigió, sólo se masterizó, y está bárbaro, es diez mil veces más prolijo que Si, que terminó como una pasta pasada…

—Por las sobregrabaciones...

—Sí, me resulta saturado. 

—¿Y qué te sucede con Sinfonías para adolescentes, la placa anterior, con la que Sui Generis había regresado? 

—Sinfonías me gusta más, pese a que tiene algo de desborde, pero cuenta con cosas más artísticas. De alguna manera, fue más arriesgado, pese a que hay muchos covers, y resultó divertido. El comienzo de la grabación fue medio enquilombado, porque Charly tenía una forma de grabar y yo otra, hasta que llegamos a unirlas. Habrán pasado cuatro o cinco sesiones y me empezó a gustar. En cambio, en el otro (Si), el proceso resultó engorroso, eran parches… En Sinfonías, en cambio, no había parches, aunque tampoco me “chifla” demasiado cómo está mezclado. En realidad, en ninguno de aquellos dos discos estaba muy de acuerdo con las mezclas, porque el técnico tenía mucha tendencia a Charly, no a Sui.

—Para vos, entonces, Sui Generis sería el de los inicios, no el del retorno del 2000…

—En aquel regreso, parte de Sinfonías está bien, pero el Sui verdadero es el de los tres primeros discos. Lo otro quedó bajo la influencia de Say No More, así que lo que siguió es y no es Sui. En Sinfonías hay más; en Si, muy poco.

—¿Cómo definirías a cada uno de aquellos primeros tres discos? Es decir, Vida, Confesiones de invierno y Pequeñas anécdotas para las instituciones.

—Los tres me gustan, cada uno a su manera. Con el tiempo, los escucho y, claro, hay una cosa con el sonido a la que uno se tiene que acostumbrar; el primero es súper inocente.

—Entre Vida y el tercero, Pequeñas anécdotas para las instituciones, no pasó mucho tiempo —el primero es de 1972; el otro, de 1974—, pero se nota una gran diferencia en el modo de abordar el sonido.

—En Instituciones cambió... En realidad, el cambio ya se había iniciado con Confesiones de invierno, porque Vida lo habíamos grabado en cuatro canales, era muy básico. En el segundo pasamos a ocho canales y fue otra cosa. Y en el tercero teníamos dieciséis.

—De aquella etapa también es Porsuigieco (la unión de Sui Generis con María Rosa Yorio, Raúl Porchetto y León Gieco)…

—El disco lo grabamos de a poquito, cada semana poníamos algo. Tardamos un año. Nunca coincidimos los cinco en el estudio. Cada uno tenía su carácter. Raúl era el que menos iba. De hecho, cuando hubo que hacer una foto de prensa no fue, así que puse, en un árbol, un cartel que decía “Porchetto”, y así quedó la fotografía. La gira estuvo divertida; era muy familiar, todos nos llevábamos bien. En cuanto a la grabación del álbum, cuando salió de nuevo (se reeditó en 2025, a cincuenta años de su registro), lo fuimos a escuchar juntos, y cuatro de los temas los oímos de la cinta original. Sonaban súper bien, como si estuviésemos tocando ahí; fue muy agradable. Nota aquí.






Esther Zecco

 


Leiva

 

Félix Maraña

 República popular (1931-1939)

La República Española,
construida con fervor,
fue aplastada con furor
y aarrasada por la ola,
niña huérfana y muy sola,
por culpa de gobernantes
europeos y tunantes,
que protegieron a Franco,
el inglés, también el franco,
con alianzas repugnantes.
Dignos, los trabajadores,
las mujeres, los mineros,
los estudiantes y obreros,
los niños y sus mayores.
Querían días mejores,
pan, trabajo y libertad,
una historia de igualdad
y modernos diccionarios,
cultura, escuelas, salarios,
un plus de modernidad.
Los poetas con el pueblo
y el pueblo con sus poetas
propusieron nuevas metas,
en concubino tinieblo,
unidos, sólido reblo,
pusieron la historia en marcha,
canciones, coplas y jarcha
para uncir el compromiso.
Pero el fascio dio el aviso
y aplicó la contramarcha.
Todos aquellos valores,
democráticos principios,
en ciudades, municipios,
crecieron como las flores,
republicanos colores
de abril por la primavera.
Pero acechando la fiera,
militar para más señas
y las fascistas enseñas
cercenaron la quimera.
Porque le esperaba a España,
para darle un tajo fuerte
que se pintara de muerte
la tierra, que una guadaña,
muy afilada, con saña,
aventara la venganza
cortara toda esperanza
y liquidase el futuro.
Luego vino un tiempo oscuro,
de prisiones y matanza.
En tapias de cementerio,
en cunetas, en las fosas,
mataron a nuestras Rosas,
y por dios y por su imperio,
mataron al Magisterio
de Giner y de Machado.
No hubo piedad ni cuidado
y mataron a inocentes.
Contra el derecho de Gentes,
el miedo quedó instalado.
Sacristías y misales,
rezos y más rogativas,
Falange y las fuerzas vivas
culpaban de muchos males
a unos intelectuales
que soñaron el progreso.
Algunos, de mucho peso,
serían asesinados,
como Lorca, o rematados,
y Miguel aún sigue preso.
(C) Félix Maraña
[En las imágenes, las alegrías de la República, la Española y la Vasca, esta, una generación de 1931
del fran pintor Guezala].





Isabel Allende

 


M-Clan

 

Merino

 

Ángel González

 Camposanto en Colliure

Aquí paz,
y después gloria.
Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco’s Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.
Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
paz
y después…
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.
Sí; después gloria.
Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
paz…,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
…sin gloria.
Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.
¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas…,
ante la gloria ésta
…de reseco laurel
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.
Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.
Esto no es nada
Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.



Homenaje a Carlos Cano

 


El Roto

 




miércoles, julio 22, 2026

Ale Kurz & Un Muerto Más

 

Rubén Pozo

 


Luis Pastor

 Que fue de los cantautores?

Éramos tan libertarios, casi revolucionarios
Ingenuos como valientes, barbilampiños sonrientes
Lo mejor de cada casa, oveja negra que pasa de seguir la tradición
Balando a contracorriente de la isla al continente, era la nueva canción
Éramos buena gente, paletos inteligentes
Barbudos estrafalarios, obreros chicos de barrio
Progres universitarios soñando en una canción
Y viviendo la utopía convencidos de que un día vendría la revolución
Aprendiendo a compartir la vida en una sonrisa
El cielo en una caricia, el beso en un calentón
Fuimos sembrando canciones en esta tierra baldía
Y floreció la poesía y llenamos los estadios
Y en muchas fiestas de barrio sonó nuestra melodía
Tardes y noches de gloria que cambiaron nuestra historia
Y este país de catetos, Fascistas de pelo en pecho
Curas y monjas serviles, grises y guardias civiles
Funcionarios con bigote y chusqueros de galón
Al servicio de una casta que controlaban tu pasta
Tu miedo y tu corazón
Patriotas de bandera, españoles de primera
De la España verdadera, aquella tan noble y fiera
Que a otra media asesinó. Brazo en alto y cara al Sol
Leales al movimiento, a la altura y al talento del pequeño dictador
Que fue caudillo de España por obra y gracia de Dios
Toreando en plaza ajena, todo cambió de repente
Los políticos al frente de comparsa al trovador
Se cambiaron las verdades, tanto vendes, tanto vales y llegó la transición
La democracia es la pera, cantautor a tus trincheras
Con corona de laurel y distintivos de honor
Pero no des más la lata, que tu verso no arrebata
Y tu tiempo ya pasó
¿Qué fue de los cantautores?
Preguntan con aire extraño cada cuatro o cinco años despistados periodistas
Que nos perdieron la pista y enterraron nuestra voz
Y así van para más de treinta con la pregunta de marras, tocándome los bemoles
Me tomen nota señores que no lo repito más
Algunos son diputados, presidentes, concejales, médicos y profesores
O ejerciendo asesoría en la sociedad de autores
Otros están y no cantan, otros cantan y no están
Los hay que se retiraron, algunos que ya murieron
Y otros que están por nacer
Jóvenes que son ahora también universitarios
Obreros chicos de barrio, que recorren la ciudad
Un CD debajo el brazo, la guitarra en bandolera
Diez euros en la cartera, cantando de bar en bar
O esos raperos poetas, que en sus panfletos denuncian
Otra realidad social
Y mujeres, ni se sabe
Y sobre todo si hablamos de las primeras gloriosas
Que tuvieron los ovarios y el coraje necesario
De subirse a un escenario de aquella España camposa
¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen Señores
Como en mis tiempos mejores dando el cante, que es lo mío
Y aunque en invierno haga frío, me queda la primavera
Un abril para la espera y un gran dola en el corazón
¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
Aun vivito y coleando
Y en estos versos cantando nuestras verdades de ayer
Que salpican el presente y la mierda pestilente que trepa por nuestros pies
¿Qué fue de los cantautores?
¿De los muchos que empezamos? ¿de los pocos que quedamos?
¿De los que aun resistimos? ¿de los que no claudicamos?
Aquí seguimos, cada uno en su trinchera
Haciendo de la poesía nuestro pan de cada día
Siete vidas tiene el gato
Aunque no cace ratones
Hay cantautor para rato
Cantautor, a tus canciones
Zapatero a tus zapatos



Ismael Serrano

 

Cucuza Castiello

 


Roberto Bolaño

 


El Kanka & Ricardo Moya

 

Museo Histórico de la Boca

 


Miguel Hernández

 


Ainda

 

Miguel Campello

 


Claudio “Pato” Strunz

 A los 59 años, murió Claudio “Pato” Strunz, exbaterista de la banda de metal Hermética

Tras la disolución de Hermética, continuó su carrera en Malón y luego impulsó nuevos proyectos musicales y la sala de ensayo 'La cueva'.

El heavy metal argentino está de luto por la muerte de Claudio “Pato” Strunz, el histórico baterista de las bandas Hermética y Malón. Las razones del deceso del músico, de 59 años, no fueron difundidas.

La noticia fue dada a conocer por el grupo Malón en sus redes sociales oficiales. “Q.E.P.D PATO STRUNZ. Por todos los buenos momentos compartidos, los kilómetros recorridos juntos. Queda la música. Buen viaje”, escribieron.

El grupo no indicó si se realizará un velorio público para que los fanáticos puedan acercarse a dejarle el último adiós al músico.

El baterista nació el 11 de noviembre de 1966 en la localidad bonaerense de La Tablada. En los 80 fundó la banda Heinkel, con la que actuó en vivo muchos años. Sin embargo, un momento crucial en su carrera sucedió en 1991 al unirse a Hermética, grupo de heavy metal liderado por el legendario Ricardo Iorio, que se convirtió en un exponente nacional del género.

Con Pato Strunz ocupando la silla de batería tras un reemplazo a último momento, la agrupación lanzó los míticos álbumes Ácido Argentino y Víctimas del Vaciamiento. Los seguidores del grupo afirman que durante su estancia en Hermética, Strunz fue parte integral de la etapa más gloriosa de la banda. Además de llenar los estadios Obras en varias oportunidades, la banda traspasó fronteras y compartió escenario con gigantes internacionales como Black Sabbath, Slayer y Kiss, consolidándose como titanes del thrash metal en toda América Latina. Nota aquí.


Tute

 


martes, julio 21, 2026

Rafa Pons & Javi Ros

 

Miguel de Unamuno

 El día que empezó la agonía de Unamuno

El 12 de octubre de 1936 se enfrentó a los novios de la muerte en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, su verdadera casa.

De todas las agonías que padeció Miguel de Unamuno, la que más le duró fue la última. Comenzó el 12 de octubre de 1936 y terminó el 31 de diciembre. Aunque toda su vida fue una lucha constante contra su espíritu agónico y su angustia irredenta, no tuvo conciencia el filósofo bilbaíno de que el fin de este mundo había comenzado hasta que se enfrentó a los novios de la muerte en el Paraninfo de su universidad, la universidad salmantina que el autor del libro 'Del sentimiento trágico de la vida' consideraba su verdadera casa. Cuando a las horas de aquel incidente en momento límite bajó al Casino, notó los menosprecios y desafíos de las miradas de algunos concurrentes. Unamuno, que siempre se había enfrentado con coraje y arrojo al poder (en 1924, al rey y al general Primo de Rivera), pensó que su tiempo había terminado. Desde ese día, don Miguel, el ciudadano de honor de la II República, que cinco años antes había presidido la multitudinaria manifestación republicana del 1º de Mayo en Madrid, se retiró a su residencia oficial de la calle de Bordadores para esperar el último suspiro.

En sus paseos por la ciudad vasco-francesa de Urrugne Unamuno leyó en más de una ocasión la inscripción latina 'Vulnerant omnes, ultima necat', está en la fachada de la iglesia de San Vicente. Algunos escritores, como José de Arteche, solían citar esta sentencia del tiempo resumiéndola: 'Ultima necat'. Pero Unamuno quiso ser distinto hasta en eso, y prorrogó la agonía por un trimestre. Él, que había sido el intelectual más influyente en la Europa de su tiempo, traducido a los idiomas más diversos del mundo, que tenía un yo imposible de dominar, se retiraba derrotado a su casa, con la soledad del mundo a cuestas, pues había enterrado a sus seres queridos, su esposa Concha Lizarraga y su hija Salomé, casada con el poeta José María Quiroga Pla, a quien había tratado como hijo.

Lo que ocurrió en el grave incidente del 12 de octubre, frente a Millán Astray, su legión facciosa, el poeta José María Pemán y la mujer de Franco, lo conocemos por el testimonio que recompuso Luis Portillo, republicano exiliado en Londres, que en 1941 lo contó en un artículo en la revista 'Horizon'. Hay quien niega que la intervención de Unamuno fuera como relata Portillo, pero es fácil deducirlo de las notas que tomó en el reverso de la carta que la esposa de su amigo Atilano Coco le remitió pidiéndole clemencia para su marido, pastor protestante. «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha: razón y derecho».

No esperaba a buen seguro Unamuno pasar a la historia del común por este incidente, que le colocó ante una situación límite y por el que nuevamente sería castigado por el poder, destituyéndole como rector. Tampoco hubiera querido que su memoria se prolongara por las circunstancias en las que murió. En este momento se escribe, se aventura y se especula sobre si el filósofo bilbaíno murió asesinado. La autopsia de sus restos es la única vía para poder afirmar o negar esa circunstancia. No es algo banal. Sucede que don Miguel, para la izquierda, por resumir, fue un franquista que se sumó a la sublevación contra la República; para la iglesia católica, un estorbo a su dogma; para la derecha, por resumir, un español muy español, a secas.

Unamuno quería pasar a la historia como un hombre de pensamiento, como un poeta de la altura y significación de su admirado Camoens, como un nuevo Cervantes que resumía en su poesía –porque Unamuno ante todo fue poeta– la conciencia de la universalidad de la lengua, de la dignidad del ser humano y de la sublimación del espíritu. Machado, que tenía a don Miguel por guía de pensamiento y moral, lloró la muerte del filósofo y resaltó su bondad inmensa.

No le dolió al vasco que le quitasen la rectoría y los honores. Lo que más le hirió de muerte fue haberse dado de frente con la soledad. De soledad también se muere. Incluso Unamuno, aunque la ciencia forense pueda demostrar lo contrario. Nota aquí.



María del Mar Bonet

 


Mon Laferte

 

Ramón Serrano

 NO QUIERO ESTAR

a propósito de Luis Cernuda
In Memoriam
Donde habite el olvido
no quiero estar
donde reine silencio absoluto
no quiero estar
en el mar moribundo
en la frondosa selva
vacía de luz y alimañas
en el cementerio sin cuerpos
en la oquedad de tu pensamiento
en el blanco de tus letras
en la desmemoria de las noches sin cuentos
en tu Pirekua ausente
no quiero estar
no quiero estar
en tus sueños deshabitados
en los páramos inciertos
en tus mares revueltos
en el pedigrí de sepulcros
sin olores a muertos
sin flores secas ni huesos
en los otros mundos desiertos
no quiero estar
no quiero la ausencia
la memoria callada
en la fe del carbonero
sólo quiero estar muriéndome siempre
ya que vivir siempre no puedo
morir eternamente en tus sueños
morir y resucitar a cada momento
sin tener que aguardar las aguas del cielo
morir y resucitar en cada nota de tu Voz
en los filamentos de tu jilguero
en cada sonrisa de tus alimentos
no quiero habitar la oquedad del silencio
de mis versos en tu pensamiento
habitar en el hipotálamo
de Male Yadiraku por siempre
morir y resucitar en tu pentagrama
siempre y sin desaliento
por los siglos de los siglos
Amén



Bonacorso & Manu Clavijo

 


Eduardo Sacheri

 

Federico García Lorca

 


Patricia Sosa

 


Estopa & Amaral

 

Julio Escámez

 Chile rescata un mural ocultado por la dictadura de Pinochet tras el golpe de Estado de 1973

La obra ‘Principio y fin’, creada por Julio Escámez, fue hallada bajo 12 capas de pintura en la Municipalidad de Chillán. El descubrimiento recupera una pieza marcada por el exilio del artista y el asesinato del alcalde que la inauguró.

El artista chileno Julio Escámez (Antihuala, Chile, 1925) murió en Heredia, Costa Rica, en 2015, a los 90 años. Uno de los dolores que cruzaron su vida, junto al exilio, fue creer que el mural Principio y fin, que pintó entre 1970 y 1972 dentro de la Municipalidad de Chillán, en la zona centro sur de Chile, durante la Unidad Popular que lideró Salvador Allende (1970-1973), había sido destruido por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. No solo él estaba seguro, sino también su familia y miles de chillanejos, pues la obra, de unos 42 metros cuadrados y que refleja simbólicamente la lucha de clases, desapareció, hace 53 años, de un día para otro. Permaneció oculta por más de medio siglo, hasta que unos primeros fragmentos fueron descubiertos en 2021 y, cinco años después, en julio pasado, arrancaron los trabajos definitivos para su recuperación: sacar, milímetro por milímetro, las 12 manos de pintura blanca que le echaron encima para intentar eliminar el mural de la historia.

Enterarse de la destrucción de Principio y fin, cuenta a EL PAÍS Catalina Sverlij, sobrina nieta del artista, de la Fundación Escámez, provocó que Julio Escámez tuviera que ocultarse, primero en Concepción y luego en Santiago, hasta salir al exilio en 1974. “Lo que él sentía respecto de lo que pasó con su mural condensaba la imagen de dolor que le quedó con Chile. Él nunca lo superó, porque lo vio como una afrenta directa, muy por el contrario de lo que le vivió en Costa Rica”.

Principio y fin es una de las varias obras del artista, que incursionó en técnicas múltiples, entre ellas el dibujo, el grabado, la pintura y la escenografía teatral. Pero esta tiene una particularidad que va más allá, incluso, de su recuperación. La historia está cruzada, trágicamente, por el asesinato de Ricardo Lagos Reyes, el alcalde socialista que inauguró el mural, en el salón del concejo del municipio, el 24 de junio de 1972. Fue ejecutado en su casa tres días después del golpe de Estado, el 16 de septiembre, junto a su esposa embarazada, Alba Ojeda, y su hijo Carlos Lagos, de 19 años.

La obra fue encargada en 1969 por el antecesor de Reyes, el alcalde Eduardo Contreras Mella (PC), fallecido en mayo de 2024, y quien en 1998 presentó la primera querella contra Pinochet, que investigó el juez Juan Guzmán. Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, envió unas palabras para la inauguración y dijo que “la pintura de Escámez y su carrera estética eran un lujo” para Chile. “Vemos cómo en su obra se han reconocido las esencias más extraordinarias de la creación, que tienen la quietud de la profundidad, de la verdad. Admiro en él tantos aspectos de una presencia creadora que es como una flor en su unidad maravillosa (...) Por una rara coincidencia, un libro mío toma el mismo tema que Escámez: el inmenso desgarramiento de un artista ante el espectáculo que agoniza, que se estremece para dar luz un nuevo concepto de la sociedad humana”, señaló el poeta.

Dos meses después, el 20 de agosto de 1972, otro hito marcó a Principio y fin. Ese día Allende fue nombrado Hijo Ilustre de Chillán y se fotografió junto al mural, en una imagen que marcó la historia de la obra. Nota aquí.



Uxía, Javier Ruibal & Marcos Teira



El Roto

 


lunes, julio 20, 2026

Ainda

 

Andrea Mazas

 


Gisela Juárez & Emiliano del Río

 


Rosa León & Andrés Suárez