sábado, agosto 08, 2026

Nuevos Bares Notables

 Dónde quedan y sus historias: Buenos Aires sumó 12 nuevos Bares Notables, de La Boca a Núñez

Con estas incorporaciones, el programa reúne 90 cafés, bares, billares y confiterías porteñas

El gobierno porteño reconoció a 12 nuevos bares como notables, es decir, espacios que forman parte de la identidad de los barrios y conservan una porción de la historia de la ciudad. En un acto en la Casa de la Cultura, se entregaron los diplomas a El Portuario, Josephina’s Café, Vía 71, Confitería El Greco, Bar Conde, La Escuela, La Orquídea, Plaza Café, Café Rivas, La Ópera, Boca a Boca y Café Cortázar. Con estas incorporaciones, el catálogo quedó integrado por un total de 90 espacios.

Los establecimientos fueron incluidos por decisión de la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables, que evalúa las postulaciones y reconoce aquellos espacios que se destacan por su antigüedad, su arquitectura, su relevancia cultural o su vínculo con la historia y la identidad de los barrios porteños.

“Muchos creían que estos espacios ya eran bares notables porque forman parte de la vida de sus barrios y son reconocidos por quienes los frecuentan. A partir de ahora, ese valor también cuenta con un reconocimiento formal que permite seguir preservando y difundiendo su historia”, expresó la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, que entregó los diplomas.

Durante el encuentro también se presentó La Ruta de los Notables, una serie documental que recorre algunos de los cafés más representativos de Buenos Aires. La producción fue realizada por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), a través de la Cámara de Bares, con el apoyo de Mecenazgo y el auspicio de la Fundación Santander.

Además, se anunció que el próximo 24 de septiembre se realizará una nueva edición de La Noche de los Bares Notables, con propuestas en los distintos locales.

A continuación, los doce nuevos espacios reconocidos, con la reseña sobre ellos del gobierno porteño.

Bar Conde, Colegiales

En la intersección de Conde y Federico Lacroze, este típico bar-almacén porteño data de 1902. Según la reseña de la Ciudad, con techos altos y un ambiente fresco es un lugar ideal para reposar tomando un vermouth un día de calor.

Es un sitio familiar donde el 90% de su clientela son vecinos del barrio o pacientes dle cercano Sanatorio Colegiales. Es un clásico café de Buenos Aires, referente arquitectónico del siglo XX.

Café Rivas, San Telmo

Está situado en uno de los rincones más representativos de San Telmo, en la esquina de Estados Unidos y Balcarce. Instalado en una antigua casona, dialoga con sus vecinos, el Bar Sur y la Nueva Librería. El interior presenta un salón de doble altura, pisos de madera, boiserie, una barra longitudinal que estructura el espacio y un entrepiso con barandas esterilladas.

Su estructura presenta una marquesina de hierro sobre la entrada de la ochava y amplios ventanales tipo guillotina. También se puede observar sobre Estados Unidos la enredadera de Santa Rita y el reloj colgante.

Confitería El Greco, Caballito

Comenzó su historia en 1906 bajo el nombre de El Campidoglio, funcionando hasta 1949. En 1952 se construye el edificio que contiene a la Confitería El Greco, sus tres salones para fiestas y las viviendas de los pisos altos y el fondo de comercio fue adquirido por un grupo de accionistas, quienes lo renombraron con la denominación que mantiene hasta hoy.

Situado en Rivadavia al 5300, quizás el encuentro más destacable que vieron sus muros fue el de alumnos del Instituto Dámaso Centeno que integraban distintas bandas, entre ellos, Charly García, y culminó en la formación de una nueva banda que iba a marcar a las siguientes generaciones: Sui Generis.

Josephina’s Café, Recoleta

Fue fundado por el empresario alemán Bernd R. Hettel, quien se estableció en Buenos Aires luego de vender su empresa automotriz en Estados Unidos y en Alemania. El café se encuentra en Guido al 1500 desde 2001, cuando Hettel compró dos locales de un mismo edificio para instalar Josephina’s Café con un marcado estilo parisino, que se impuso rápidamente como un lugar de encuentro tanto de los amigos argentinos como de personas de todo el mundo.

Frente a la plazoleta Pedro Miguel Obligado, es un espacio social, de encuentro habitual de amigos, vecinos y distintas personalidades del ambiente empresarial, cultural y político del país.

La Orquídea, Almagro

Desde 1953 en la esquina de Corrientes y Acuña de Figueroa, debe su nombre a que nació de la mano de los trabajadores del Mercado de las Flores, que fueron sus primeros clientes. Cuando el mercado se mudó, trajo aparejada la renovación del público.

Por sus mesas, bajo ventanas fileteadas por el maestro Gustavo Ferrari, hoy pueden verse a escritores como Martín Kohan o Liliana Lukin, jóvenes que salen de los boliches vecinos, viejos tangueros que llegan de madrugada, pastores evangelistas y fieles de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que funciona en el galpón del exmercado.

Respeta el mobiliario porteño: mesas y sillas de madera, barra y paredes revestidas del mismo material, ventanas “guillotina” y vidrios fileteados.

La Escuela, Núñez

Un bar que combina pasión futbolera, herencia gastronómica y un amor profundo por la identidad barrial, en la esquina de Manuela Pedraza y Vidal. El nombre se debe a la Escuela N° 12 Profesor Rodolfo Senet, ubicada frente al bar.

El alma de este espacio es Kike Spinelli, nieto de inmigrantes españoles ligados al rubro, que heredó la posta familiar.

El bar guarda tesoros como el corbatín que usaba el mismísimo Roberto Goyeneche, vecino del barrio. En los estantes se mezclan fotos antiguas, recuerdos del Club Atlético Platense (cuya cancha originaria funcionó donde ahora está la escuela) y platos que vuelan de la cocina con generosidad porteña.

Bar El Portuario, La Boca

A fines del siglo XIX, el barrio de La Boca se convirtió en un lugar de inmigrantes europeos, marineros que estaban de paso, numerosas pulperías y almacenes. Ese fue el escenario en el que abrió sus puertas El Portuario. Fue en 1915 cuando, en la esquina de Pinzón y Caboto, se inauguró este almacén con despacho de bebidas. Desde ese momento, mantuvo su actividad en forma ininterrumpida y se transformó en un rincón protagónico.

El edificio conserva su diseño y materiales originales. Adentro se puede observar una gran barra confeccionada por un carpintero boquense, autor de obras de arte y barcos de madera. Funciona como un espacio cultural independiente, con tango, folklore, ciclos de cine y de teatro, así como exposiciones permanentes.

Boca a Boca, La Boca

Desde 1902, el bar de ubica en la esquina de Av. Benito Pérez Galdós y Ministro Brin, con características italianizantes. Supo ser una antigua despensa barrial a la que con posterioridad se le anexó un espacio para el consumo de bebidas.

Su fachada, su mostrador de madera y su interior en general se conservan intactos desde su origen, razón por la cual el bar se utilizó para ser escenografía de películas, series, publicidades y vídeos de época.

Tiene un fuerte vínculo con su entorno, ya que allí se llevan a cabo eventos solidarios vinculados a las necesidades de La Boca, por lo que se consolidó como un referente indiscutible para el barrio.

Bar Vía 71, San Nicolás

En Viamonte 1771 y desde 1971, es famoso por sus sándwiches de pan francés con manteca y un excelente jamón crudo. Al entrar, un bello trabajo del exquisito arte del fileteado porteño anuncia: “Café-Bar y sandwiches”. El mismo fileteado se repite en la vidriera.

A principios de 1971 el matrimonio gallego/asturiano de Dina Muñiz y Manuel Fernández tuvieron la idea de instalar un bar. Jorge Francisco Busto Carril compró el fondo de comercio en 1985 junto a su tío José María. De la mano del “Gallego”, su hijo Sebastián Busto Ventura, continúa la tradición familiar del bar.

Toda la sandwichería se elabora en el momento y, como en todo emprendimiento gastronómico de raíces españolas, no falta tampoco la clásica tortilla de papas.

La Ópera, San Nicolás

Fundada en 1928, La Ópera siempre fue punto de encuentro de figuras como Alberto Olmedo, Jorge Porcel, los presidentes Arturo Frondizi y Fernando de La Rúa, el escritor David Viñas, Enrique Santos Discépolo o el mencionado Horacio Ferrer.

Hoy restaurante, bar y confitería, La Ópera nació como confitería hasta que su oferta gastronómica fue modelando su condición actual que, además de las clásicas minutas, ofrece una cocina gourmet.

En la emblemática esquina de Corrientes y Callao, es un testigo de la historia porteña y argentina.

Café Cortázar, Palermo

Un café literario emplazado en la esquina de Cabrera y Medrano. Este reducto “cortazariano”, inspirado bajo esta idea, se despliega en dos pisos de una vieja casona de 1889. La inauguración tuvo lugar en 2014, con una muestra de un joven fotógrafo que vivió dos años en la casa de la calle Artigas, en el barrio Rawson, donde el escritor pasó su juventud junto a su madre y su hermana. La exposición mostró los interiores de la casa, del edificio y del barrio.

Las paredes del café están adornadas con dibujos, fotos, caricaturas, y un menú que lo referencia. El logotipo que se luce en su cartel al frente del local fue realizado por el arquitecto y pintor Horacio Spinetto y está inspirado en la famosa foto de Sara Facio. La tipografía utilizada es la de la máquina Olivetti Lettera 22, con la que solía trabajar el escritor argentino.

Café Plaza, Caballito

Entre la tranquilidad de un parque y una febril avenida, es un clásico del barrio que ocupando un sitio preferencial en Rivadavia al 4700. La amplitud y la luminosidad que le confieren sus amplios ventanales se ven acrecentadas por el Parque Rivadavia, que se combina con el febril movimiento de la avenida.

Su nombre inicial fue Bar Lezica, en alusión al apellido de los propietarios de la quinta que iba desde el Normal N° 4 hasta la actual Avenida La Plata. Tiene fachada revestida de granito negro y el interior recubierto con una sobria boiserie y pisos de mosaico blanco y negro.

El escritor Conrado Nalé Roxlo, los pintores Rodrigo Bonome y Manuela Arrieta, y el poeta Antonio Requeni fueron habitués ilustres. Nota aquí.














Miguel Campello

 


Iván Ferreiro

 


Isabel Allende

 


Glen Hansard

 

Merino

 

Mara Barros

 


Ramón Serrano

 FIN DEL POEMA

a Teddy Sindreu
...Y nunca más la volví a ver
cada vez más un recuerdo sepia
en lontananza
quizás en el bar de una noche estrellada
puede que en la blanca Casiopea
tomándose un helado con cucharilla de plata
en copa pompadour
dos bolitas de nada.



Pedro Pastor

 

Alberto Leal

 


Jorge Messi

 Murió Jorge Messi, el papá de Lionel Messi

El deceso ocurrió ayer, a las 22. Estaba internado en una clínica de la ciudad de Rosario, Argentina

Jorge Messi, el padre de Lionel Andrés Messi, murió anoche, a las 22, en un sanatorio de la ciudad de Rosario, en Argentina, según supo Infobae. El empresario y representante del futbolista y capitán de la selección argentina de fútbol tenía 68 años y atravesaba una larga enfermedad.

Marido de Celia Cuccittini, padre de Lionel, Rodrigo, Matías y María Sol, Jorge fue el pilar para la estelar carrera futbolística de su hijo. Fue el líder de familia que se convirtió en guía y se encargó de comandar todas sus obligaciones fuera del campo de juego. Fue el que peleó por conseguir el tratamiento necesario para Leo cuando era apenas un juvenil de Newell’s y el que se quedó con él en Barcelona cuando iniciaron la aventura de probar suerte en Europa, mientras su madre organizaba la otra parte familiar en Rosario.

Su figura era omnipresente alrededor del crack. Estaba custodiando sus espaldas siempre en silencio. Su voz casi no se conoció. Apenas brindó unas pocas entrevistas a lo largo de los años (con El Gráfico, Kicker de Alemania o en el Informe Robinson de España, por ejemplo) y aportó su testimonio para algunos libros que contaron la vida de su hijo. Pero se refugió en el silencio. Su cuenta de Instagram tenía publicaciones esporádicas destacando los logros de Lionel, pero también celebrando con cada uno de sus hijos, nietos o sobrinos.

Era habitual verlo entrar con el grupo familiar a los Mundiales y es por eso que llamó la atención la ausencia de imágenes de los Messi en Estados Unidos durante la Copa del Mundo, más allá de la presencia de Antonella con sus hijos, Ciro, Mateo y Thiago. Nota aquí.






Tute

 


viernes, agosto 07, 2026

El Plan de la Mariposa

 


Bar La Escuela

 Distinguen como "Bar Notable" al Bar "La Escuela", clásico reducto a metros de Saavedra y Coghlan

La tienda está situada en la emblemática esquina de Manuela Pedraza y Vidal, frente a la antigua cancha de Platense.

Para una tienda gastronómica que la lucha día a día contra la coyuntura económica, las tendencias de moda y el paso del tiempo, recibir una distinción no es algo para dejar pasar. Mucho menos, cuando se trata de uno de los mayores reconocimientos que se puede alcanzar en la Ciudad de Buenos Aires, a partir de su trayectoria. Por eso, el "Bar La Escuela" vive un clima de alegría que alcanza a los vecinos barrios de la Comuna 12, a partir de su reconocimiento como "Bar Notable" recibido en la última semana por parte del Gobierno porteño.

Este bar es un clásico para la zona. Si bien técnicamente está situado en Núñez (Vidal y Manuela Pedraza), al estar frente a la que fuera la cancha histórica de Platense, y muy pocas cuadras de Saavedra y Coghlan lo hace parte extensible de nuestra comuna. De allí son muchos de sus clientes, entre los que se encuentra nada menos que Roberto Goyeneche hijo.

"La Escuela" recibió la distinción de "Bar Notable" este martes, en un acto en el antiguo Palacio Municipal (hoy Casa de la Cultura, en Avenida de Mayo al 500). Como representantes oficiales, estuvieron el Ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi, y la Ministra de Cultura, Gabriela Ricardes. Fueron 12 en total los nuevos espacios que se sumaron a la exclusiva categoría de "bares notables" de la Ciudad, que alcanza ahora 90 miembros.

De los que se sumaron en esta camada, no hubo ninguno de la Comuna 12 (la mayoría fue del Centro porteño), pero por la ligazón emocional y geográfica, la distinción a "La Escuela" se sintió como propia. Cabe recordar que hasta ahora el único representante de la zona es "El Café de la U", de Villa Urquiza, que formará parte de la "Noche de los Bares Notables" que como cada año se realizará en septiembre.

Estos espacios son designados por la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables, que evalúa las postulaciones y reconoce aquellos espacios que se destacan por su antigüedad, su arquitectura, su relevancia cultural o su vínculo con la historia y la identidad de los barrios porteños. La Legislatura porteña había aprobado el listado a fin de año pasado, y la formalización llegó en la última semana, cumplidos los procesos burocráticos.

La historia del Bar "La Escuela"

Cabe recordar que "La Escuela" fue fundado en 1988 por Humberto Spinelli, quien había tenido una tradición en distintos locales del rubro gastronómico. El nombre fue elegido por la cercanía con la escuela Rodolfo Senet, situada frente, dentro del predio que supo ser del estadio de Platense.

Spinelli llevó allí distintos objetos de colección de varias décadas que pertenecieron a sus bares, y le agregó otros referidos al "Polaco" Goyeneche, indiscutido ídolo de la Comuna 12 y del propio Spinelli, que le aportó su espíritu al lugar. En la década del 90, con Humberto ya fallecido y su esposa e hijo "Kike" haciéndose cargo, les llegó una oferta para venderlo, pero no quisieron hacerlo. Pero por la recesión de aquel período, "Kike" debió abrirse y el bar atravesó un momento de fuerte crisis y descuido.

Regresó en 2011, y le cambió la cara al lugar. Pudo atravesar la pandemia y ahora incorporó elementos al menú, ya que a la tradicional opción de cafetería, le sumó los típicos platos de bodegón. Así, la comida, los precios, la decoración y el clima que se respira, convierten a este bar en una opción como pocas en la Comuna 12 y alrededores. Reconocida ahora con el sello de "Bar Notable". Nota aquí.




Ismael Serrano

 

Adriana Varela

 


George Best

 “Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y autos; el resto lo despilfarré”: la frenética historia de uno de los futbolistas más icónicos

George Best brilló por talento y carisma en el Manchester United, pero su estrella se apagó rápido por los excesos. Murió a los 59 años.

“Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y autos veloces. El resto lo despilfarré”

George Best nació con el talento suficiente para ser el mejor futbolista del mundo y con la personalidad necesaria para destruirlo todo. El extremo norirlandés del Manchester United, que a los 22 años ganó la Copa de Europa y el Balón de Oro, murió a los 59 en una cama de hospital en Londres, con el hígado destrozado y el cuerpo reducido a poco más de 40 kilogramos. Antes de morir, permitió que lo fotografiaran en ese estado. Quería que la imagen circulara. Sus últimas palabras fueron: “No mueran como yo”.

Esa frase condensa una vida que fue, al mismo tiempo, una obra maestra y una catástrofe anunciada. “Nací con un gran don y eso viene a veces con una racha destructiva”, solía decir Best. Pocos hombres en la historia del deporte encarnaron esa contradicción con tanta intensidad.

El niño de Belfast que un ojeador llamó “genio”

George Best nació el 22 de mayo de 1946 en Belfast, en el barrio de Cregagh, al este de la ciudad. Sus padres lo inscribieron cinco días después del parto con el nombre de Ronald Samuel, aunque nadie lo llamó así jamás. Desde pequeño, todos decían lo mismo de él: era “un niño bonito con un juego bonito”. De físico esmirriado, tenía una habilidad poco común para pasar a los defensores como si no existieran, tanto desde la posición de mediapunta como de extremo derecho.

Creció en una familia de seis hermanos y sus primeros pasos en el fútbol los dio en el Cregagh Rangers Boys Club. Era buen estudiante y obtuvo una beca para el Grosvenor Grammar School, pero el plan de estudios solo contemplaba rugby. La obsesión de Best era el fútbol. Empezó a faltar a clases y, por influencia de un amigo de la infancia llamado Dominic Campbell Harris, comenzó a frecuentar el ADN Lounge Club. Tenía menos de quince años y ya bebía.

Sus padres lo trasladaron al Lisnasharragh Secondary School, donde retomó el fútbol. Allí lo conocían como “Bazuka Best”, aunque el club local, el Glentoran, lo rechazó por su físico. La suerte cambió cuando un ojeador del Manchester United en Belfast, Bob Bishop, le envió un telegrama al legendario entrenador Matt Busby: “Creo que te he encontrado un genio”.

Best tenía 15 años. Para que pudiera integrarse a las divisiones inferiores del United, sus padres debieron firmar un permiso especial. La reglamentación impedía incorporar jugadores de Irlanda del Norte siendo menores de edad, así que el club le consiguió un trabajo como cadete en el Canal de Manchester. Eso le permitía, de manera formal, entrenar el resto del tiempo.

El debut, los nervios y el marcador que solo vio su espalda

El 14 de septiembre de 1963, Best debutó en Primera División con una victoria del Manchester United por 1-0 ante el West Bromwich Albion. Antes de anunciarle que sería titular, Busby lo dejó almorzar. “De lo contrario, creo que no habría probado un bocado”, recordó Best años después.

Su marcador ese día fue el galés Graham Williams, quien tuvo que soportar una tarde entera de gambetas sin poder darle la vuelta. Años más tarde, cuando ambos habían dejado el fútbol, se encontraron en un acto de beneficencia. Williams le dio un golpe suave en la espalda. Best giró y le preguntó qué era de su vida. La respuesta fue directa: el golpe era solo para verlo de frente, “porque en aquel partido sólo te conocí la espalda”. Los dos se rieron y se abrazaron.

Esa temporada terminó con seis goles en 26 partidos. El Manchester United fue segundo en la liga y llegó a semifinales de la Copa Inglesa, pero Best ganó la FA Cup juvenil, la primera que lograba el club desde el accidente aéreo de Múnich en 1958. Fue leído como una señal de resurgimiento.

“El Quinto Beatle” y la noche en Lisboa

La consagración definitiva llegó en 1966. Best tenía 19 años cuando convirtió dos goles al Benfica de Eusebio, Coluna y Simoes en el Estadio da Luz, por los cuartos de final de la Copa de Campeones de Europa. Los periodistas portugueses lo bautizaron esa noche como “El Quinto Beatle”: usaba el pelo más largo que cualquier otro jugador y su imagen encajaba con el fenómeno cultural que en ese momento dominaba la música desde la vecina Liverpool. Best era el Beatle de Manchester.

Integraba entonces un trío que los hinchas del Manchester United llamaban “La Santísima Trinidad”: él, Bobby Charlton y Dennis Law. Hoy hay una estatua de los tres en los alrededores de Old Trafford. En la temporada 1966/67 convirtió 10 goles en 45 partidos y el equipo ganó la liga. Fue también el primer partido transmitido por televisión en colores en la historia del fútbol inglés. Nota aquí.






Alejandro Sanz & Eden Muñoz

 

Javier Ruibal

 


Juanlu Mora

 


Eneko

 


jueves, agosto 06, 2026

No Te Va Gustar

 

Iván Noble

 


Laura Madrueño

 Laura Madrueño, periodista española: “Tenemos la tienda de vinos más antigua de Madrid, que abrió mi bisabuelo en 1895”

La conductora contó que su familia es dueña de una de las primeras bodegas de la capital española.

De hecho, hace dos años la empresa lanzó un vino en su honor.

La española Laura Madrueño construyó su carrera en el mundo de la televisión, primero como presentadora meteorológica en Mediaset y, más tarde, al frente de Supervivientes. Sin embargo, detrás de su trayectoria en los medios existe una historia familiar vinculada al sector vinícola.

En conversación con Jesús Calleja, la periodista reveló un dato poco conocido sobre sus orígenes. "Tenemos un negocio familiar. Tenemos la tienda de vinos más antigua de Madrid, que la abrió mi bisabuelo, Mariano Madrueño, en 1895", contó.

La historia de la bodega familiar de Laura Madrueño que lleva más de un siglo en Madrid

La presentadora forma parte de la cuarta generación de los Madrueño, una familia que lleva más de 125 años ligada al mundo del vino.

La empresa nació en 1895 como una destilería dedicada a la elaboración de anisados, licores y jarabes. En sus primeros años solo vendía productos de fabricación propia y de terceros, además de vermuts y vinos.

Con el paso del tiempo, la empresa ganó reconocimiento y, en 1978, cuando la tercera generación tomó las riendas, se especializó en la venta y distribución de vinos nacionales y licores de calidad.

La firma cerró sus puertas en 1999, pero la familia decidió reinventar el proyecto. "Nos caracterizamos por ofrecer la mejor calidad poniendo el máximo cariño y dedicación en cada botella que vendemos", aseguran desde la empresa.

En la actualidad, conserva dos locales en Madrid: uno en Callao y otro en el barrio de La Latina.

Aunque la televisión marcó gran parte de su carrera, Laura nunca se alejó del negocio familiar. Durante los años en los que pasó varios meses en Honduras por las grabaciones de Supervivientes, compaginó su trabajo con la empresa.

Sin embargo, siempre contó con el apoyo de su padre, que nunca la obligó a seguir la tradición familiar. "Mi padre siempre me ayudaba a relegar lo del negocio familiar y siempre me ha dicho: 'Tú haz lo que quieras'", recordó.

En febrero de 2022, la bodega lanzó Apnea Barrica, un vino dedicado a la presentadora. El nombre hace referencia a su pasión por el buceo y la apnea, una disciplina que practica desde hace años.

"La apnea te permite viajar hasta la inmensidad del océano y de tu interior en una travesía en la que conectas con los orígenes del ser humano y te sumerges en una nueva dimensión de sensaciones. De ahí el nombre del vino que da sentido a todo este gran proyecto", explicó la marca en redes sociales. Nota aquí.








Conociendo Rusia

 

Cucuza Castiello

 


Ramón Serrano

 CEMENTERIO DE VERANO

De aquel verano recuerdo el frescor
de los versos arracimados
como uvas esperando
la noche con sus grillos
entre las sombras de los gatos
las begonias escuchando
los aromas de la luna
las luciérnagas y los aplausos
celebrando la noche oscura
sólo un verso que nos alumbraba
ahora todo es distinto
ni begonias ni metáforas
el llanto de los bordones
de una triste guitarra
donde mueren tantos hombres
en las guerras desenfrenadas
no hay fragancia de begonias
ni luciérnagas estrelladas
el largo silencio de la luna
sobre las tumbas de tantos años
flores muertas en las hojas de mi cartapacio.



Fabiana Cantilo

 

Diego Savoretti

 


Valeria Castro

 Valeria Castro, conexión entre cuerpo, corazón y cabeza en Cap Roig

La artista canaria intimó con su público en el festival de Cap Roig, ya en el tramo final de su gira que pasará en octubre por el Sant Jordi

Nada suele ser como parece, y en nuestra mirada hay un algo que proyecta los propios anhelos de quien mira. Desde fuera la vida de un artista parece una maravilla que encadena maravillas, aunque cantar sea al fin y a la postre un trabajo más, con sus durezas, con sus compensaciones, con su presión, con sus angustias. Es un trabajo en el que parece que sólo el éxito premia, mientras que en otros, el simple desempeño honesto basta, es suficiente. O debería serlo. Valeria Castro, que lleva encima una larguísima gira de presentación de el cuerpo después de todo, ya pasó por Barcelona en abril y lo volverá a hacer para despedirla en octubre, registró una queja precisamente de su cuerpo, hubo de parar y cuando su cabeza estuvo de nuevo en disposición la volvió a continuar. Sí, su trabajo es maravilloso, pero hay peajes que ella sí quiso mostrar, heridas que lastran y de las que hay que sanarse. En Cap Roig pareció que esas heridas quedaron atrás como aviso de que hasta la más deseada ocupación hay que encararla sabiendo que, después de todo, quien se desgasta es el cuerpo.

Puede que por lo tanto sea la bien intencionada mirada del público la que mostró una Valeria Castro más garbosa, moviéndose suelta por el escenario, tendiendo más puentes que nunca con su público, tejiendo con él una complicidad que tiene el enamoramiento, el desnudarse en cada frase y la pausa de una música calma y dicha con celo sus argumentos principales. No cambió tanto el cancionero, a grandes rasgos el mismo en la gira, como el interpretarlo sabiendo que cada día es un pequeño milagrito, un minúsculo regalo que se habría de disfrutar plenamente pero, ya se sabe, sólo valoramos cuando falta. Como a Valeria ese milagrito le fue hurtado mientras hubo de suspender la gira, desenvolver en cada concierto este ofrecimiento ha vuelto a tener valor. Pequeñas grandes cosas. Canciones que compartir.

Y Valeria las comparte, las compartió en Cap Roig, manteniendo una contención interpretativa que aproxima más si cabe su sentimiento al público. No es la suya una voz pirotécnica, sino vestida en tonos graves que en ocasiones arrastra hasta casi apagarlos. Se imagina la voz que tendrá cuando envejezca, ganará poder y la melancolía del tiempo pasado, al fin y al cabo hoy sólo tiene 27 años, “una chavala” dijo ser, y aún tendrá más materia que evocar, más pequeños momentos a los que la distancia agrandará en el recuerdo. Por ejemplo, en abril del pasado año su abuela, a la que dedicó Guerrera, aún vivía, de forma que en Cap Roig su vista fue al cielo al concluirla. Su madre, la otra mujer a quien dedica una pieza que habla de mujeres, aún está con ella, pero a Valeria la vida ya le ha quitado a alguien importante que ha marchado con un tiempo que da y quita.

Además de la voz y de una forma de interpelar al público que busca complicidad, la delicadeza de los arreglos volvió a ser un elemento diferencial en el concierto. Clarinete y clarinete bajo son esenciales en el vuelo de las canciones, que cuando pierden la batería, siempre matizada, parecen volar aún más, sin sujeción a tierra, apelando a la ingravidez, como ocurrió en Poquito. Las cuerdas, guitarras acústicas, violín –con cuerda frotada y pulsada-, ronroco (una especie de charango) y bajo, son igualmente esenciales en un sonido que bascula entre el folk y cierta melodiosidad pop con acentos también latinoamericanos, una suerte de ranchera en Debe ser y la cumbia final de Sentimentalmente. También hubo temas desnudos, como Devota, una composición emparentada con el folclore canario que interpretó sola en escena, con las cuerdas de la guitarra sobre sus muslos y percutiendo con las manos en su caja de resonancia. Tampoco hay que dejar de lado los teclados y voz con vocoder de Meritxell Neddermann, otro sostén, vaporoso, de unas canciones que tiene las raíces y en el paisaje natal un anclaje sin el que Valeria Castro no sería lo que es. Nota aquí.






Estopa

 

David Moya

 


Félix Maraña

 LOSTALÉ

Quien lee ya vive más,
dice Javier Lostalé,
y quien no lee no ve,
camina sin un compás.
Mas quien lee, por demás,
cura sin más tratamiento,
bebe ideas, pensamiento,
disfruta de algo sensible.
Y puede, porque es posible,
contarlo y vivir del cuento.
[La RAE debería admitir LOSTALÉ como sinónimo de poesía].



Viva Suecia, Rozalén & Las Migas

 

Revolver

 


Éric Cantona

 “Le tenía que haber dado más fuerte”: 

Éric Cantona, el futbolista que convirtió una patada a un racista en un evento social

El futbolista reconvertido en actor sigue en activo en la pantalla con un documental sobre su vida, una comedia como protagonista y la serie ‘El viajero’, que acaba de estrenar en Cosmo.

Se retiró del fútbol a los 31 años, así que, más que un futbolista que se dedica a la actuación, podríamos decir que Éric Cantona (Marsella, 60 años) es un actor que un día fue futbolista. Tras más de tres décadas de carrera actoral a sus espaldas no deja de sumar títulos: presentó tres trabajos en el último festival de Cannes —un documental sobre su figura (Cantona), una película (Las mañanas maravillosas) y un cortometraje (The Sentinel)— y acaba de estrenarse en Cosmo El viajero, una serie protagonizada por él. Dijo adiós a los estadios a una edad en la que un futbolista todavía está en plena forma, pero este francés nada convencional lo tuvo claro a pesar de las ofertas millonarias para continuar en activo. “Cuando me retiré, sentí que ya no podía mejorar más. Y al mismo tiempo perdí la pasión. La pasión viene con la motivación de mejorar. Si pierdes la pasión, pierdes la motivación”, sentenció.

Dejó tras de sí una carrera que incluye cuatro títulos de la Premier League con el Manchester United y una liga francesa con el Marsella. Pero su mayor legado futbolístico es su actitud, su figura inimitable, siempre con la espalda recta, alerta, con el pecho hinchado y los cuellos de la camiseta levantados, una aportación que The New York Times incluyó entre los treinta elementos más icónicos de la Premier League. “¿Cuál es la definición de arrogancia?”, se preguntaban. “¿Cómo se definiría la arrogancia en términos de objetos? ¿Un sombrero de copa? ¿Un abrigo de piel y una corona? Creemos que es un cuello levantado. Concretamente, el cuello levantado de Eric Cantona”.

Él no le da tanta importancia. “Me puse la camiseta. Hacía frío. El cuello se mantuvo levantado, así que lo dejé así. Ganamos, así que se convirtió en una costumbre jugar con el cuello levantado”. Siempre fue más que un futbolista un personaje. Un tipo que adora a Rimbaud y el fauvismo, un hombre solitario que prefiere una vida tranquila en el campo a los lujos que rodean a la mayoría de las estrellas del balón. “El dinero no ha cambiado mi vida”, declaró en la cima de su estrellato en Manchester, “y nunca la cambiará. Quizás les parezca extraño que piense que la felicidad no proviene de poder comprar el coche que uno desea o de tener dinero en una cuenta bancaria. No lo creo. Todo es cuestión de educación”.

Hablando de coches: tuvo un Rolls-Royce Corniche que donó en 2013 en beneficio de las personas sin hogar y tras ser tuneado por el grafitero JonONe alcanzó un precio de 113.000 euros. Son detalles que sorprenderán a quienes solo lo conozcan por un gesto que marcó su carrera hace tres décadas. Su legendaria patada voladora a un hincha del Crystal Palace en 1995 después de que le gritase: “¡Vete a tu país, hijo de puta francés!”. En ese momento Cantona se dirigía al túnel de vestuario tras haber sido expulsado y al escucharlo saltó sobre el espectador y le propinó una patada de kung-fu. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. A pesar de las consecuencias –una suspensión de ocho meses, un cargo penal de agresión y 120 horas de servicio comunitario que cumplió entrenando a niños en las instalaciones del Manchester United–, nunca se arrepintió. “Le tenía que haber pateado más fuerte. Lo merecía. Lo hice y no lo lamento”, asegura en el documental sobre su figura presentado en mayo en el certamen francés.

Es el incidente más llamativo, pero no el único de una carrera trufada de expulsiones, incidentes verbales y peleas tanto con jugadores rivales como con sus propios entrenadores o con la prensa. Incluso contra el Comité Disciplinario Francés. Tras lanzar un balón al árbitro durante un partido de la liga fue suspendido durante un mes. Su respuesta fue llamar idiotas a todos los miembros del comité.

Aquella patada causó una controversia monumental en Inglaterra. Hubo quien pidió su deportación e incluso que se le prohibiese jugar al fútbol de por vida. Para quien no hubo debate fue para la afición del Manchester. Su vuelta al equipo fue un acontecimiento. En su retorno marcó de penalti y dio un pase de gol. Sus seguidores se volvieron locos; eran los mismos que no lo habían abandonado tras la suspensión y él, que en ese momento valoraba dejar el fútbol inglés, lo apreció. “Me gustó cuando estaba en el juzgado y los aficionados me apoyaban. Viajaron desde Manchester, a mitad de semana, hasta Croydon. Pude sentir ese apoyo y me ayudó mucho. El club también me apoyó. Así que me quedé”, reconoció. Adoraban al “Rey Éric”; no era el mejor jugador de la Premier, tenía un buen disparo, claridad de pase e iba bien de cabeza, pero no era un virtuoso. Lo que ofrecía era otra cosa: electrificaba a la afición, su energía hacía mejores a sus compañeros; cuando estaba en el campo, pasaban cosas. Era, como escribió en EL PAÍS Julio César Iglesias, “un tipo avinagrado capaz de maldecir como un demonio y de jugar como un ángel”. Nota aquí.