jueves, marzo 12, 2026

La Banda Sabinera

 De gira por Argentina, los músicos de Joaquín Sabina revelan cómo mantendrán vivo su legado: “Él nos dio su bendición”.

Tres meses y medio luego del retiro del cantautor español de los escenarios masivos, La Banda Sabinera -el grupo conformado por sus laderos artísticos- inició una tour internacional que los trajo aquí casi por casi un mes. En un mano a mano con Revista GENTE recorren su historia “junto al maestro” y, entre anécdotas imperdibles de ayer y de siempre, cuentan que le dijo él a cada uno ante el nuevo desafío.

Falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco, en el ambiente, iluminándolos sin robarse los reflectores, como una brújula que no indica el camino y, sin embargo, lo acompaña y hasta lo custodia. Una presencia que en otras giras de La Banda Sabinera (nacida dos décadas atrás bajo el nombre de Noche sabinera) permanecía etérea aunque latente, distante pero de manera momentánea "hasta que el jefe decidía volver a subirse al escenario con nosotros y todos saliéramos de nuevo de gira con él". Una presencia fulgurante que, desde que "el jefe" anunció su retiro de los escenarios a fines de 2025, se convirtió en ausencia definitiva, ya no solo para las incursiones del grupo sin él, sino para siempre...

Y sí, falta alguien y algo allí, alrededor de ellos cinco. Alguien y algo que a partir de ahora siempre faltarán: Joaquín Sabina (76) y su bombín.

-¿Qué les dijo cuando le comentaron la idea de seguir adelante girando por el mundo, pero ya ahora sin él? ¿Hubo alguna bendición especial o alguna advertencia de esas que solo Joaquín sabe dar?

Mara Barros (voz): La nuestra siempre fue una formación paralela a las giras de Joaquín, cuando él descansaba, y así continuará. La novedad es que es la primera que hacemos desde que anunció su jubilación, pero es algo que venimos experimentando hace años. Por lo tanto, contamos con su bendición y su más sincera aprobación. Nosotros seguiremos manteniendo viva su obra.

Paco Beneyto (batería): Generoso siempre él, sólo nos pidió que disfrutáramos del momento.

Laura Gómez Palma (bajo): Joaquín está repleto de gestos humanos y cercanos. Es una persona muy entrañable. En las giras siempre se preocupaba por que estemos a gusto. Particularmente, cuando entré a su mundo se enteró de que yo había escrito algunos libritos de poesía y quiso acercarse para verlos, con una generosidad y una humildad no habituales. Eso no cambió nunca, estemos o no en tour con él.

Antonio García Diego (teclados y voz): Pues nada, Joaquín no sólo nos apoya, sino que dice que mientras él está descansando, pintando y leyendo tranquila y cómodamente en su casa, "mis muchachos van por ahí refrescando las canciones por el mundo". E incluso, con cierta sorna suele añadir: "... y así a la vez me generan un poquito de platita". También suele rematar que le da mucha envidia.

Nacho Ruíz (guitarra y voz): Ojalá a mí me hubiese dicho algo... Ya me lo cruzaré en persona (inspira las risas de sus colegas, el más novato del grupo).

“Todos sabemos el vínculo especial que hay con Argentina: ustedes escuchan los temas de Sabina, no sé si más emocionada pero sí más apasionadamente que ningún otro público”, admite quien ha puesto música a varios de los versos más sagrados del poeta de Úbeda cuando le consultamos sobre nuestro fervor ante canciones que acá se transitan como himnos. “Guardamos una devoción especial por tu pueblo a partir de cómo se vuelca y entrega con el artista, sobre todo hacia Joaquín que es el motor de todo esto. Y ello también nos hace sentir halagados y reconocidos en nuestro trabajo. Argentina es un país que valora mucho al músico, al profesional, en definitiva al artista”, redondea su percepción Antonio García de Diego (76), el líder, por derecho, de La Banda Sabinera.

-Ahora que usted es el capitán del barco sobre el escenario, ¿qué fue lo que más le costó ‘re-arreglar’ para que la ausencia de Sabina no se sintiera como un vacío, sino como un homenaje?

-Es cierto que soy el mayor del grupo, el que más tiempo lleva con Joaquín y el que de alguna manera más ha trabajado directamente con él haciendo arreglos, componiendo canciones y produciendo discos, pero aquí existe una dinámica sencilla basada en que tenemos sus canciones muy arraigadas en el corazón y en el alma. Así que no hace falta replantear nada-nada: somos las mismas personas en escenarios más chicos, livianos e intimistas. Es cierto que el hecho de tocar con Joaquín le daba otra grandiosidad. Cuando ensayábamos para alguna de sus giras, quizá había una cierta, llamémoslo profesionalidad rutinaria, hasta que llegaba él, se ponía a cantar y todo tomaba un tono más exquisito, cierto, real. Aunque nosotros también lo hacemos más o menos bien, Sabina simplemente ponía las canciones en otro lugar. 

-¿Siente que el público argentino les exige una entrega distinta, en base al conocimiento casi enciclopédico que registran de su obra?

-Argentina siempre ha sido un refugio, con un vínculo especial para Joaquín y también para nosotros, y no creo que eso cambie la actitud en el escenario exceptuando alguna señal puntual con algún gesto. Porque mientras vas cantando sabiendo el público que tienes delante, el público también sabe a quiénes tiene enfrente. La comunión es intrínseca: el artista busca transmitir emoción sabiendo a quién va dirigida.

-Si debiera elegir un solo tema del repertorio que defina su conexión creativa con Sabina, ¿cuál sería y por qué?

-Con la que más identificado estoy es con Peces de ciudad, sobre todo por lo que está contando y andado. En la segunda parte entro en una especie de éxtasis musical y emocional. Creo que es la canción que elegiría para morirme, pero de placer, obviamente. Nota aquí.











Funambulista & Dani Fernández

 

Ari Jiménez & Amigos


 

Félix Maraña

 EL AÑO AQYEL DE LAS CEREZAS

Todas las derrotas nacieron
del mismo fuego de la tierra
y crecieron con la humildad del agua
que el arroyo siembra y distribuye
por las cañaveras infinitas del subsuelo.
Para hablar con la Tierra,
el poeta Jorge Oteiza apostaba
su oído contra el suelo,
esperando los dictados sabios de la Naturaleza.
Tras recibir el mensaje,
el poeta se recogía a meditar.
Al enterarse, algunos dudaron
de la salud mental del de Orio,
salvo Gabriel Aresti y yo mismo.
Aresti lo dejó escrito
en el más largo y hondo de sus poemas.
Siento crecer de su vocabulario
para decir que Oteiza hablaba con la Tierra.
Pero sé que las buenas gentes me creerán.
Sabed que es verdad,
porque Jorge también me lo dijo a mí,
un día de aquel año
en que hubo, créedme, por favor,
una cosecha abundante de cerezas.



Pedro Pastor

 


Pedro Aznar & David Lebón

 

Rafa Pons

 


Ramón Serrano

 LA NUEVA SOLEDAD

Cuando uno se siente más solo que la una llama al amigo, al portero, al médico, al sursuncorda y nada de nada. La soledad sigue pegada entre las neuronas de la memoria de toda una vida y más. No hay tutía. He llegado a hablar con mi madre desde este lado y me ha consolado. He vuelto a pasear por el parque de enfrente y las acacias muy calladitas han mirado hacia el asfalto. Tomo el celular y busco el amigo ideal de entre los 2000 y pico que tengo registrados y sólo encuentro guerras y muertos callados. Eesa es la triste verdad.
De pronto suena un WhatsApp. ,¿Quién será? ¡Un audio de Yadira, desde Morelia Michoacán! ¡Qué dulce es la soledad con la Voz de la esmeralda cantando frente a la mar!



Paula Mattheus


 

María Guivernau

 


Víctor Manuel


 

Andrés Suárez

 

Pedro Pastor

 


Rafa Mora

 MIENTRAS DUERME LA POESÍA

Mientras duerme la poesía,
pierden los poetas su fe en el mundo.
Los dioses reinventan la historia para mantenerse erguidos.
Hay humo en lugar de aire.
Sangre en lugar de vida.
Cenizas en lugar de sol.
Mientras duerme la poesía,
brotan enredaderas en todos los espejos.
Es estéril la tierra, pues destruye sus frutos.
Es baldío el esfuerzo, pues lo usurpa el hastío.
Es abstracto el futuro, pues desarma los sueños.
Mientras duerme la poesía,
estalla el ritmo en cristales afilados.
Ya no quedan luces para llorar ausencias.
Y huye, herido, el silencio
en mitad de la noche.
Despertad a la poesía,
pues sin ella,
el tiempo está vencido.



Fernando Lobo

 


Tute

 


miércoles, marzo 11, 2026

Joaquín Sabina

 Joaquín Sabina despide con dos poemas a su amigo Alfredo Bryce Echenique: “Pluma traviesa, amígdalas inglesas”

EL PAÍS reproduce dos piezas inéditas del músico dedicadas al escritor, que ha fallecido a los 87 años

Joaquín Sabina y Alfredo Bryce Echenique, que ha fallecido este martes a los 87 años, vivieron una relación muy estrecha. Fueron amigos que compartieron mesa, cuitas de la vida y charlas sobre poesía. El músico, abatido tras saber la noticia del fallecimiento, ha escrito estos dos poemas a la memoria del escritor peruano.

In memoriam

Puntos y comas, verbena del idioma, buzón del aire,

balas de goma, renglones con aroma a sillón Voltaire,

luna de día, lágrimas de alegría sin telarañas,

chabulerías, Inés del alma mía, Martín Romaña.

Pluma traviesa, amígdalas inglesas, pluma con peros,

vino de mesa, tu Tarzán es mi César sin aguacero,

tuya es mi casa, cholita satanaza tan pituquita,

hielo que abrasa, lagrimón que se casa con doña Anita.

Habana loca, Cádiz en carnavales, barrio latino

Lima que enroca los puntos cardinales de mi destino

Lope, Quevedo y el manco de Lepanto no se me piquen

curen de espanto con el canto de Alfredo Bryce Echenique.

Soneto con Alfredo en la memoria

El country Club sin Bryce y sin Alfredo

portandísimo pésimo conmigo

multiplica la ausencia del amigo

que ve tan doble como mis quevedos.

Chabuco de los húmeros mal quedos

que ponen a Vallejo por testigo

del huayno, de las quenas, del ombligo

de mis amaneceres, de tus miedos.

Le falta sal a Lima cuando bajo

al bar y no me esperas en tu silla

y el cielo es una mancha del carajo.

Y el corazón en solfa bastardilla

y dos pájaros tristes sin trabajo

y un manco de Lepanto en cada orilla.

Nota aquí.



Rafa Pons

 


Colectivo Panamera & Georgina

 

Víctor Claudín


 

David Trueba

 Ni mujer, ni vida, ni libertad

Nada apunta a que estemos viviendo un gran momento para el feminismo en Oriente Próximo.

La mañana del sábado 28 de febrero, cuando EE UU e Israel comenzaron su ataque contra Irán, una diputada conservadora de nuestro Parlamento escribió en redes: “hoy es un gran día para el feminismo”. Bendito entusiasmo, aumentado al saberse que el ayatolá Jameneí había sido ejecutado en un ataque junto a otros miembros de la cúpula dirigente de la dictadura iraní. Sin embargo, inmediatamente después conocimos que otro de los lugares machacados había sido una escuela infantil y que había decenas de niñas muertas por una de las dos operaciones bélicas en curso. La israelí se llama Rugido del león y la estadounidense Furia épica. Los dos títulos suenan a película taquillera, machirula y mala, pero sobre todo confirman la delirante infantilización en que vivimos. Esta supuesta operación conjunta con dos cabezas ha forzado al presidente Trump y a sus hormonados jefes de filas a improvisar justificaciones cada rato más erráticas en las que suman finalidades estratégicas como quien sale de paseo en bici y duda entre si está participando en el Tour de Francia o dándose un garbeo hasta la hora de comer.

Ante este desconcierto es fácil concluir que quienes sí tenían un plan anticipado y previsto eran las fuerzas israelíes. No así los norteamericanos que parecen haberse sumado por si las consecuencias del ataque les resultaban favorables. Nada mejor que propiciar un cambio de régimen, que derribar una dictadura cruel y sanguinaria para lucir la medalla de mérito ante una población tan poco informada como ingenua. El hecho de no haber advertido a las naciones colindantes, de no haber permitido el regreso de turistas y transeúntes, no haber coordinado las acciones con las empresas energéticas, no haber buscado el menor atisbo de acuerdo internacional podría haber desencadenado una tragedia colectiva mucho mayor que la que estamos viendo. Era evidente que Rusia iba a dejar tirado al socio iraní que le había surtido de drones durante su guerra particular en Ucrania, pero resultaba menos fácil de predecir el grado de respuesta desesperada que Irán iba a poner en marcha. Incluso contra sus propios ciudadanos, muchos de ellos valientemente enfrentados a la cúpula clerical en favor de libertades y reformas y cuyo destino en las cárceles es ahora más incierto que nunca.

Igual de terrible es considerar que las niñas sin nombre asesinadas en aras de la liberación de la mujer iraní son meramente un daño colateral. No, son exactamente el producto habitual de la guerra. El ejemplo de Afganistán tras 20 años de invasión estéril es elocuente. Allá han quedado las mujeres humilladas, sometidas y despreciadas. Ni liberación ni progreso. La dictadura religiosa de Irán, situada en un entorno en el que el sometimiento de la mujer es mandato divino, podrá reciclarse tras aceptar que su país pase de patrocinar gran parte del terrorismo internacional a convertirse en otro Estado reducido a escombros y surtidor de petróleo para las grandes corporaciones. Toda nación bajo las bombas tiende a la unidad patriótica o a desmembrarse en una guerra civil. Cualquiera de esas dos soluciones no ayudará a la liberación de la mujer iraní. No, nada apunta a que estemos viviendo un gran momento para el feminismo en la región. Ya nos gustaría. Pero basta ver a Trump ungido por las manos de pastores religiosos en su Despacho Oval, a Netanyahu citando los textos sagrados y al hijo de Jameneí ser nombrado sucesor de su criminal padre para intuir que la liberación de la mujer no es una prioridad en este conflicto. Nota aquí.



Luis Pastor

 


Meliza Blanco

 


Adriana Varela

 


María Guivernau

 


Alberto Ballesteros

 


El Roto

 


martes, marzo 10, 2026

Chambao, Rozalén & Kase.O

 


Rafa Pons

 


Alfredo Bryce Echenique

 Muere Alfredo Bryce Echenique, escritor vitalista y gigante de las letras latinoamericanas

El peruano, autor de ‘Un mundo para Julius’ o ‘La vida exagerada de Martín Romaña’, es una de las figuras clave de la generación ‘post-boom’

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique ha muerto en Lima a los 87 años, según han confirmado fuentes cercanas al autor. Se ha marchado el autor cuya única pretensión era siempre tener un cuento que contar. Un creador desfachatado que huía de la solemnidad. Era imposible resistirse a su prosa, así como a su oralidad, sazonada con mil y una anécdotas.

Fue uno de los referentes de la generación post-boom de la narrativa latinoamericana, o el último del boom, según se mire, ya que fue contemporáneo de los grandes escritores de aquel movimiento, pero comenzó a publicar cuando este ya había explotado. Su primera novela, Un mundo para Julius, donde retrata las apariencias de la alta burguesía limeña desde la mirada de un niño que vivía en una mansión, fue también su gran obra. Con ella ganó el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 y fue galardonada con el premio a la Mejor Novela en Francia en 1974. Fue el escritor que retrató a los ricos desde dentro, algo inédito para la época.

Su amigo, el también escritor Jorge Eduardo Benavides, ha lamentado su muerte en las redes sociales. “No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, lleno de deliciosos hallazgos (...) fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones”, se lee en su página de Facebook. También Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel peruano, mostró su pesar ante el fallecimiento de Bryce Echenique, “uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española”. “Su obra sobrevivirá”, escribió.

Sus amigos siempre han destacado de él su inagotable picardía. “Pidió permiso para vivir e incluso para retirarse. Novelista disparatado, nostálgico de oficio, el último de una estirpe que aprendió a escribir como quien confiesa un pecadillo en un bar a punto de cerrar”, escribió su biógrafo Daniel Titinger en su último cumpleaños. Bryce Echenique no tuvo más pretensiones que escribir, nunca quiso ser el autor de la novela total. Era de los escritores desordenados —la antítesis de Vargas Llosa— cuya vida fue una eterna parranda.

“Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, dejó una huella significativa en varias generaciones de lectores”, escribió en X la agencia gubernamental Casa de la Literatura Peruana. La Presidencia y el Congreso de Perú expresaron también sus más sentidas condolencias por el fallecimiento del célebre autor.

Entre sus cuentos y novelas figuran la citada Un mundo para Julius (1970), La felicidad, já já (1974), La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995), novela cuyo título adquiere tintes irónicos, propios del autor, tras su fallecimiento en este mes de marzo.

Alfredo Bryce Echenique nació el 19 de febrero de 1939 en Lima (Perú), en una familia de banqueros. Hizo primaria en el Colegio Inmaculado Corazón hasta su ingreso, con 15 años de edad, en el internado inglés San Pablo. Luego empezó Derecho en la Universidad Nacional de San Marcos de su país, donde también cursó Letras, carrera en la que se doctoró años después por La Sorbona de París.

Viajó a Europa a mediados de los sesenta, persiguiendo el sueño del escritor latinoamericano que debía cruzar el charco para consagrarse. En París, Bryce Echenique fue acogido por Julio Ramón Ribeyro, cuentista peruano, delgado como un alfiler, con quien tejió una amistad inseparable. Fue Ribeyro quien le obsequió el nombre de su ópera prima: Huerto cerrado, su primer libro de cuentos, publicado en 1968, año en el que contrajo matrimonio con Maggie Revilla. Nota aquí.



Coque Malla & Leiva

 


La Banda Sabinera

 


Rafa Mora

 CLAROOSCURO

Con prisa nos movemos por los recovecos del mundo.
Llevamos, en los ojos, la inercia de la muerte.
Y el azul oscuro del mar,
cuando los párpados de dios se cierran y dejan vislumbrar, al fin, las hermosas montañas, los verdes valles y las transitadas ciudades.
Llevamos la señal de Caín marcada en carne viva.
Y el victimismo de Abel, enrocado y destructivo,
como un ADN programado para el sufrimiento y la tristeza.
Vagamos en el interrogante, anclamos la duda en el fondo abisal y lloramos sobre la calavera del tiempo, que ríe, siempre, con irónica vehemencia.
Y, mientras, la alegría discurre al otro lado del camino.
Y nos vaciamos.
Dejamos la luz encendida.
Y tememos a la vida.
Esa que, aunque no lo sintamos, siempre otorga otra oportunidad.



Benjamín Prado

 


Antonio Flores

 


Guada

 


Lucas Masciano

 Elena nos cuenta por Facebook.

En el alma y los Sueños de @lucas_masciano_oficial
El placer de verlo de nuevo en un escenario es infinito. Acompañado por @alexandrerexach y @pablocruzmusic ofreció un delicioso concierto.
Este carismático compositor y músico argentino ha vuelto para deleitarnos con sus bellas canciones, su voz profunda y su magnética presencia que emana luz y buenas vibraciones.
Inició su carrera musical en 1997 en su tierra natal y en 2003 emprendió la aventura de su vida emigrando a #barcelona donde empezó a cantar guitarra en mano en el Metro y en alguna de las calles emblemáticas de la ciudad. Desde entonces nos ha regalado temas cargados de artesanía y de verdad. Nos ha mostrado su alma y nos ha mostrado su forma de ser a través de las confesiones hechas canciones.
Talento, actitud y aptitud en una música con raíces entre Buenos Aires y Barcelona, y a día de hoy podríamos sumar alguna ciudad más que le ha visto crecer a nivel humano.
Baraja sonoridades entre el #folk el #pop y el #rock
Un directo íntimo y personal. Una propuesta cercana y honesta. Una proyección de su propia alma y de su evolución como persona y como artista.
Tiene un Don a la hora de conectar con su gente y compartir su magia y saberes, enamora con su esencia y con su presencia.
Un recorrido cronológico de su trayectoria musical que ha sabido equilibrar sus temas más folklóricos con sus cortes más representativos.
Cada disco y cada canción son una necesidad de un momento concreto. Una revelación de ese instante.
Todos elementos variados a nivel estilístico, de composición , de lírica tienen un factor común en un Masciano: la sensibilidad y la belleza. Hemos descubierto a un artista más maduro, con otras inquietudes pero con la misma sonrisa y el mismo magnetismo que te invita a querer volver a sus conciertos. Salud y bienvenido.














La Vela Puerca

 


Iñaki y Frenchi

 


lunes, marzo 09, 2026

La Banda Sabinera