miércoles, marzo 11, 2026

El Roto

 


martes, marzo 10, 2026

Chambao, Rozalén & Kase.O

 


Rafa Pons

 


Alfredo Bryce Echenique

 Muere Alfredo Bryce Echenique, escritor vitalista y gigante de las letras latinoamericanas

El peruano, autor de ‘Un mundo para Julius’ o ‘La vida exagerada de Martín Romaña’, es una de las figuras clave de la generación ‘post-boom’

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique ha muerto en Lima a los 87 años, según han confirmado fuentes cercanas al autor. Se ha marchado el autor cuya única pretensión era siempre tener un cuento que contar. Un creador desfachatado que huía de la solemnidad. Era imposible resistirse a su prosa, así como a su oralidad, sazonada con mil y una anécdotas.

Fue uno de los referentes de la generación post-boom de la narrativa latinoamericana, o el último del boom, según se mire, ya que fue contemporáneo de los grandes escritores de aquel movimiento, pero comenzó a publicar cuando este ya había explotado. Su primera novela, Un mundo para Julius, donde retrata las apariencias de la alta burguesía limeña desde la mirada de un niño que vivía en una mansión, fue también su gran obra. Con ella ganó el Premio Nacional de Literatura de Perú en 1972 y fue galardonada con el premio a la Mejor Novela en Francia en 1974. Fue el escritor que retrató a los ricos desde dentro, algo inédito para la época.

Su amigo, el también escritor Jorge Eduardo Benavides, ha lamentado su muerte en las redes sociales. “No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, lleno de deliciosos hallazgos (...) fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones”, se lee en su página de Facebook. También Álvaro Vargas Llosa, hijo del Nobel peruano, mostró su pesar ante el fallecimiento de Bryce Echenique, “uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española”. “Su obra sobrevivirá”, escribió.

Sus amigos siempre han destacado de él su inagotable picardía. “Pidió permiso para vivir e incluso para retirarse. Novelista disparatado, nostálgico de oficio, el último de una estirpe que aprendió a escribir como quien confiesa un pecadillo en un bar a punto de cerrar”, escribió su biógrafo Daniel Titinger en su último cumpleaños. Bryce Echenique no tuvo más pretensiones que escribir, nunca quiso ser el autor de la novela total. Era de los escritores desordenados —la antítesis de Vargas Llosa— cuya vida fue una eterna parranda.

“Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, dejó una huella significativa en varias generaciones de lectores”, escribió en X la agencia gubernamental Casa de la Literatura Peruana. La Presidencia y el Congreso de Perú expresaron también sus más sentidas condolencias por el fallecimiento del célebre autor.

Entre sus cuentos y novelas figuran la citada Un mundo para Julius (1970), La felicidad, já já (1974), La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995), novela cuyo título adquiere tintes irónicos, propios del autor, tras su fallecimiento en este mes de marzo.

Alfredo Bryce Echenique nació el 19 de febrero de 1939 en Lima (Perú), en una familia de banqueros. Hizo primaria en el Colegio Inmaculado Corazón hasta su ingreso, con 15 años de edad, en el internado inglés San Pablo. Luego empezó Derecho en la Universidad Nacional de San Marcos de su país, donde también cursó Letras, carrera en la que se doctoró años después por La Sorbona de París.

Viajó a Europa a mediados de los sesenta, persiguiendo el sueño del escritor latinoamericano que debía cruzar el charco para consagrarse. En París, Bryce Echenique fue acogido por Julio Ramón Ribeyro, cuentista peruano, delgado como un alfiler, con quien tejió una amistad inseparable. Fue Ribeyro quien le obsequió el nombre de su ópera prima: Huerto cerrado, su primer libro de cuentos, publicado en 1968, año en el que contrajo matrimonio con Maggie Revilla. Nota aquí.



Coque Malla & Leiva

 


La Banda Sabinera

 


Rafa Mora

 CLAROOSCURO

Con prisa nos movemos por los recovecos del mundo.
Llevamos, en los ojos, la inercia de la muerte.
Y el azul oscuro del mar,
cuando los párpados de dios se cierran y dejan vislumbrar, al fin, las hermosas montañas, los verdes valles y las transitadas ciudades.
Llevamos la señal de Caín marcada en carne viva.
Y el victimismo de Abel, enrocado y destructivo,
como un ADN programado para el sufrimiento y la tristeza.
Vagamos en el interrogante, anclamos la duda en el fondo abisal y lloramos sobre la calavera del tiempo, que ríe, siempre, con irónica vehemencia.
Y, mientras, la alegría discurre al otro lado del camino.
Y nos vaciamos.
Dejamos la luz encendida.
Y tememos a la vida.
Esa que, aunque no lo sintamos, siempre otorga otra oportunidad.



Benjamín Prado

 


Antonio Flores

 


Guada

 


Lucas Masciano

 Elena nos cuenta por Facebook.

En el alma y los Sueños de @lucas_masciano_oficial
El placer de verlo de nuevo en un escenario es infinito. Acompañado por @alexandrerexach y @pablocruzmusic ofreció un delicioso concierto.
Este carismático compositor y músico argentino ha vuelto para deleitarnos con sus bellas canciones, su voz profunda y su magnética presencia que emana luz y buenas vibraciones.
Inició su carrera musical en 1997 en su tierra natal y en 2003 emprendió la aventura de su vida emigrando a #barcelona donde empezó a cantar guitarra en mano en el Metro y en alguna de las calles emblemáticas de la ciudad. Desde entonces nos ha regalado temas cargados de artesanía y de verdad. Nos ha mostrado su alma y nos ha mostrado su forma de ser a través de las confesiones hechas canciones.
Talento, actitud y aptitud en una música con raíces entre Buenos Aires y Barcelona, y a día de hoy podríamos sumar alguna ciudad más que le ha visto crecer a nivel humano.
Baraja sonoridades entre el #folk el #pop y el #rock
Un directo íntimo y personal. Una propuesta cercana y honesta. Una proyección de su propia alma y de su evolución como persona y como artista.
Tiene un Don a la hora de conectar con su gente y compartir su magia y saberes, enamora con su esencia y con su presencia.
Un recorrido cronológico de su trayectoria musical que ha sabido equilibrar sus temas más folklóricos con sus cortes más representativos.
Cada disco y cada canción son una necesidad de un momento concreto. Una revelación de ese instante.
Todos elementos variados a nivel estilístico, de composición , de lírica tienen un factor común en un Masciano: la sensibilidad y la belleza. Hemos descubierto a un artista más maduro, con otras inquietudes pero con la misma sonrisa y el mismo magnetismo que te invita a querer volver a sus conciertos. Salud y bienvenido.














La Vela Puerca

 


Iñaki y Frenchi

 


lunes, marzo 09, 2026

La Banda Sabinera

 


Félix Maraña

 FUNDIR DOS SOLEDADES

Sabemos que el amor es un invento
para fundir distintas soledades,
para juntar en una dos verdades,
para soldar mirada y sentimiento.
El amor es noción y filamento
de una corriente de electricidades,
se emborracha de ajenas cualidades
que dan forma, sentido y fundamento.
Como calor herido de la estufa,
como brasa que arroja su contento,
funde los versos en compacta trufa.
Modela los impulsos del momento,
disipa los excesos de la mufa
y da por concluido el argumento.
[La idea del amor como conjunción de dos soledades es constante en la literatura, sobre todo en la cultura occidental, después de Petrarca. Don Antonio Machado, en sus "Canciones a Guiomar", tiene un verso ("Dos soledades en una") y el filósofo José Ortega y Gasset dejó escrito que "el amor es el ensayo de conjugar dos soledades". Cito de memora, pero creo que es fiel la cita.



Víctor Fernández

 


Ismael Serrano

 

Juan Gómez-Jurado

 “Mi trabajo no es elevar la literatura, sino invitar a más gente a la fiesta”

El autor superventas estrena ‘thriller’, ocasión propicia para ahondar en el personaje y descubrir qué hay detrás de este extraordinario fenómeno editorial.

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 48 años), uno de los escritores en español más vendidos del mundo, tiene miedo “a todo”: a los coches, a los metales, a la muerte, a que no lo quieran. “Es importante temer las cosas para poder retratarlas. Es inseguridad, también, ¿eh? Es más un defecto de carácter que una fortaleza. No puedo evitar el hecho incontrovertible de que mi madre me dejara abandonado en las escaleras de un hospital”, aseguraba esta semana en un hotel del centro de Madrid. Durante más de dos horas, el autor de thrillers como Todo arde se expande, usa anécdotas, recurre al relato confesional, saca algún conejo de la chistera, habla con furor de su trabajo y reconoce sin rubor que detrás de todo existe un personaje: “Hay una armadura. Es como un traje de rey mago. Si te lo pones y vas a un colegio o a un hospital y se te acercan niños, tú estás en modo personaje. Porque eres consciente de que en ese momento y en ese lugar estás haciendo feliz a alguien. Y es lo que hago yo cuando me subo al escenario: me pongo un traje que tiene escrito por todas partes ‘leer es muy divertido”.

Con su nuevo libro, Mentira (Ediciones B), Gómez-Jurado ha huido del universo Reina Roja, el conjunto de novelas, incluida la que da título a la serie, que lo convirtió en un extraordinario fenómeno comercial. Según los datos de Penguin Random House, casa matriz de su editorial, acumula cuatro millones de ejemplares vendidos, a los que hay que sumar el medio millón de las aventuras infantiles que escribe con su mujer, la psicóloga Bárbara Montes, y traducciones a medio centenar de idiomas. “Te voy a decir la verdad, necesitaba salir de ahí”, asegura antes de parar un buen rato, como hará varias veces a lo largo de la conversación, para trazar en su mente, mirada hacia arriba, la respuesta. Después, se fija un momento en el reloj Casio amarillo que lleva en la muñeca (como Eva Ramos, su protagonista), machaca un tapón metálico que mueve nervioso entre sus manos, bebe agua, suspira y cuenta la historia de Eva Ramos, la real, su amiga, la mujer que le salvó la vida, asegura, fallecida de cáncer con 41 años justo antes de que se pusiera a escribir Mentira. “Yo soy lo que soy y la única manera de hacerle justicia era poniendo su nombre a un personaje. Lo hice con miedo y no sé con qué más”, remata.

Mentira es un thriller que nos presenta una mujer de acción metida en serios problemas, tras una carrera delictiva llevada con habilidad y sufrimiento desde la adolescencia. Pasadas más o menos 100 páginas, de sus casi 700, el asunto se complica en todos los sentidos y se abre la puerta a otro tipo de escenario, y de novela. Decir más sería estropearlo, y quienes frecuentan este género lo comprenderán enseguida. Mentira será un libro bueno, buenísimo para algunos, o mediocre, quizás directamente malo para otros, depende de lo que cada cual pida a la lectura; uno, eso sí, en el que funciona cada mecanismo puesto para pasar a la página siguiente y a la siguiente. Pero esto no es una crítica, así que veamos qué piensa su autor del lugar que ocupa en el mundo editorial.

—¿Cambiaría un millón de ejemplares por el Premio Nacional de Narrativa?

—No. Cada uno de nosotros en este precioso universo de la literatura cumplimos una función. Algunos tenemos el trabajo de contaminar la pasión por la literatura a los demás. Nuestro trabajo no es elevarla, sino invitar a más gente a la fiesta. Y acepto orgulloso. No podría recibir ese premio, porque no me lo merezco y tampoco cambiaría ese millón de ejemplares por nada, porque son muchas personas enganchadas a la lectura. El único premio que quiero ganar en la vida es el del fomento a la lectura, ese sí me lo merezco. Nota aquí.



Víctor Claudín

 


Hovik Keuchkerian

 


María Guivernau

 


Pedro Guerra


 

Juanes

 


Pedro Almodóvar

  “Mi pudor se ha resquebrajado. Ahora me siento más desnudo”

La nueva película del director, ‘Amarga Navidad’, es su obra más íntima: un relato sobre el duelo y la depresión que se pregunta hasta qué punto un cineasta puede inspirarse en las vidas ajenas. En ella, todos los espejos reflejan su propia imagen.

A Pedro Almodóvar lo vemos primero de lejos, desde la calle: en el segundo piso del edificio, una mata de pelo blanco y una silueta vestida de colores vivos se distinguen tras el cristal. Está inclinado sobre la mesa, trabajando con la concentración obstinada de quien sigue corrigiendo una frase que otros ya habrían dado por buena. La oficina de su productora, El Deseo, ocupa una travesía discreta junto a Las Ventas, más próxima a la M-30 que al lujo añejo de la Castellana, en ese Madrid lateral que aún conserva algo de barrio antiguo. Al subir, aparece sentado en un despacho que tiene algo de museo doméstico. A un lado, sobre una pared azul con matices de turquesa, un mosaico inmenso de fotos enmarcadas —retratos con sus actrices, instantáneas de grupo, recuerdos de sus rodajes— funciona como reflejo de toda una vida consagrada al cine. Al otro, una estantería reúne libros de arte, fotografía y moda, junto a varios trofeos —vemos un Bafta, un César, un Goya, pero no sus dos Oscar— y dos carteles de películas: los de Ocho y medio y Eva al desnudo, faros de una trayectoria dedicada a fabricar imágenes.

Almodóvar ha dormido mal y reconoce que está algo disperso. “No sé qué versión de mí mismo va a aparecer en esta entrevista”, dice el director, consciente de contener multitudes. Está contento y, tal vez, algo preocupado. Se dice satisfecho con su última película, Amarga Navidad, que llegará a los cines españoles el 20 de marzo. En los primeros pases, asegura, la respuesta ha sido unánimemente buena. “Las primeras reacciones siempre te dan una idea de cómo va a ser el futuro de una película. Esta pinta bastante bien”. A la vez, sabe que, en esta historia, un relato poliédrico y en clave autobiográfica, se ha expuesto como nunca. “Soy una persona pudorosa, pero he ido perdiendo el pudor en mis últimas películas. No he querido que se supiera absolutamente nada de nadie que haya formado parte de mi vida, ni de los hombres ni de las mujeres. He mantenido siempre esas puertas cerradas. En los últimos años, eso ha cambiado un poco”, reconoce.

Amarga Navidad, titulada como el famoso bolero, alterna dos tiempos y dos relatos que terminan reflejándose el uno en el otro. El primero transcurre en diciembre de 2004, durante el largo puente de la Constitución. Gira en torno a Elsa (Bárbara Lennie), realizadora de publicidad y cineasta “de culto” con la única película que dirigió tiempo atrás, marcada por el duelo por su madre y rodeada por dos amigas, Patricia y Natalia (Victoria Luengo y Milena Smit), que también arrastran sus propias pérdidas. La segunda sucede en el verano de 2026 y tiene como protagonista a Raúl Rossetti (Leonardo Sbaraglia), guionista y director de éxito que, al borde de los 60, atraviesa una larga sequía creativa. Vive recluido en un universo cada vez más reducido: su compañero Santi (Quim Gutiérrez) y su asistente Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), su mano derecha, que acaba de abandonarlo para ocuparse de un asunto personal. Muy pronto se revela que la historia de Elsa no es sino el guion que Raúl escribe en busca de una salida a su crisis de escritura: un relato alimentado por su memoria, por su intimidad y por las vidas de quienes lo rodean, utilizadas sin su consentimiento. Elsa es un alter ego de Raúl, y este, a su vez, ejerce de doble del propio cineasta, quien también se refleja en Elsa, una versión remota de sí mismo. En Amarga Navidad, todos los espejos devuelven una y otra vez la imagen de su autor.

En el cine de Almodóvar, lo escrito, lo filmado y lo vivido siempre han funcionado como vasos comunicantes. Amarga Navidad lleva al primer plano esa porosidad entre realidad y ficción, entre memoria e invención, y también el dilema moral que se abre cuando un creador decide utilizar las vidas ajenas en sus películas. Con permiso de Dolor y gloria, a la que él mismo califica como “una película hermana”, nunca ha rodado nada tan próximo a la autoficción. “Es una película que claramente me refleja”, admite. “Hay mucha ficción, pero ningún invento. Estoy absolutamente presente y totalmente ficcionado. En realidad, si hiciera una película hablando de mí, sería muy aburrida. La ficción es necesaria siempre”.

Aun así, no todo coincide. A diferencia de Raúl Rossetti, hundido en una crisis creativa severa, Almodóvar insiste en que él atraviesa un momento muy fértil, aunque reconoce en ese personaje algunos rasgos propios: la soledad y la desorientación de la madurez, la convicción de que su única pasión verdadera, lo único que da sentido a su vida, sigue siendo hacer cine. “Raúl Rossetti solo vive para contar historias que le arrebaten. Hasta que las encuentra, todo es vacío e insatisfacción”, relata. De nuevo, aparece un reflejo familiar: su fama de obsesivo y estajanovista le precede. Nota aquí.



Colectivo Panamera

 


Idígoras y Pachi

 


domingo, marzo 08, 2026

Coque Malla, Dani Martín, Rulo y la Contrabanda

 

Félix Maraña

 Medio siglo de poesía

Hay que tener mil reaños
para ser un editor
de poesía y valor,
para, tras 50 años,
avanzar nuevos peldaños,
persistiendo en el empeño.
Pero se ha cumplido el sueño
de coronar una obra
que, pasado el tiempo, cobra
un objetivo risueño.
De este modo en Huerga & Fierro
han traspasado el umbral,
esa cima cultural
de impreso grabado a hierro,
con más acierto que yerro,
con coraje y trayectoria
confirmando asi una historia
en el mundo editorial,
tarea consustancial
de luz, testigo y memoria.
Sea en la feria de Soria,
en Fuencarral o Madrid,
Txaro logra en buena lid
una presencia notoria
en cada convocatoria
con éxito más que fijo
pues logra con su botijo
de barro y de poesía
regalarnos alegría
y vender con regocijo.
Yo me tatuaré un botijo,
en el centro de la nalga,
esperando porque salga,
y así lo pido y exijo,
un recompensado alijo
de lírica y narrativa,
cosecha de letra viva
hecha gozosa canción,
una excelsa creación,
la mejor que se conciba.



Luar Na Lubre

 


Rozalén

 

Alejandro Sanz

 Así fue el primer show de Alejandro Sanz en Buenos Aires: fotos y videos de un amor incondicional

El español se presentó en el Campo Argentino de Polo con localidades agotadas y un vínculo recíproco que parece eterno. Repite esta noche y el domingo se despide de la Argentina con un concierto en Córdoba

El Campo Argentino de Polo en Buenos Aires se colmó para recibir a Alejandro Sanz en la primera de sus dos fechas previstas en la ciudad, en el marco de la gira internacional ¿Y Ahora Qué?. El cantante español ofreció un repaso sostenido por los temas más reconocidos de su repertorio y las canciones de su último álbum, acompañado por su banda y por una audiencia que agotó la capacidad del predio y dándose el gusto de estrenar un tema con una cantante argentina.

A lo largo de más de dos horas, el vínculo entre el artista y el público se mantuvo constante, reforzado por gestos y mensajes que pusieron en primer plano la reciprocidad de afecto con sus seguidores argentinos. La minigira argentina que comenzó el 4 de marzo en el Autódromo de Rosario, continuará esta noche en el reducto de Palermo y concluirá el domingo 8 en el Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba.

Antes del concierto, el español mostró la gran cantidad de obsequios con los que lo esperaban sus fans. Collages de fotografías, flores, camisetas y banderas argentinas, así como globos en forma de corazón. El cantante compartió un video en sus redes sociales donde mostró estos regalos, evidenciando la gratitud y la relación especial que mantiene con su audiencia local. Y que repitió al finalizar el show, donde publicó un mensaje en el que destacó la particular energía de la capital argentina: “Buenos Aires tiene esa costumbre. Te canta una noche, y ya te quedas un poco a vivir en ella”.

Con ocho músicos en escena y una puesta imponente en la que se destacó una pantalla concavoconvexa de 300 metros cuadrados, Sanz revalidó sus credenciales de más de tres décadas con el público porteño. Canciones como “Desde cuando”, “Mi soledad y yo” y “Hoy no me siento bien” manejaron los climas y las emociones de una noche en la que hasta la lluvia pareció asociarse. El cielo que amenazó durante toda la jornada desplegó unas tenues gotas, las justas para condimentar el espectáculo.

Durante la parte más intimista del concierto, el madrileño se sirvió unos mates e invitó a la argentina Yami Safdie a estrenar el tema que grabaron juntos. Todavía inédito, “Cuéntame” se publicará el 26 de marzo y los afortunados que asistieron al Campo de Polo tuvieron la oportunidad de testearlo en vivo y en directo.

Pero Sanz también usó el escenario para dejar un mensaje de paz en un mundo convulsionado. Lo hizo a través del arte, con una intervención y la palabra graffiteada en diferentes idiomas a modo de plegaria, mientras empuñaba la bandera argentina a modo de gratitud. También interactuó con cada uno de sus músicos, haciéndolos parte de su gran fiesta, y de esa conexión con el público local que se reatroalimenta en cada visita. Y que tuvo en “Corazón partío” el final tan esperado como emotivo. Nota aquí.









María Tena

 


Día Internacional de la Mujer

 


sábado, marzo 07, 2026

Bares de Montevideo

 Comó es el renacer de los bares históricos de Montevideo, del preferido de Benedetti al elegido por los marineros

En la capital uruguaya, emprendedores recuperan edificios del siglo XIX y XX y les suman cocina y música; cuatro paradas con historia.

Montevideo es una ciudad que mira a la costa rioplatense todo lo que puede, donde convive el presente con el pasado, y el ritmo es ameno. No se ve ese acelere caótico de otras capitales, como Buenos Aires. Entre palmeras, monumentos antiguos, callecitas, avenidas, parques inmensos, se erigen diferentes bares y cafés, que después de tener años de esplendor, pasaron décadas olvidados, relegados y hasta un poco marginados, vistos como algo turbio, peligroso.

“Durante décadas, Uruguay fue reconocido por su cultura cafetera y su red de bares tradicionales. Pero la falta de políticas públicas que los protegieran y el avance de otros formatos gastronómicos llevaron a que muchos de esos lugares quedaran estigmatizados”, dice Joaquín Casavalle, actual dueño de Paysandú, Montevideo al Sur y Santa Catalina, tres bares antiguos e históricos del Barrio Sur y Ciudad Vieja.

En los últimos diez años tanto él como otros emprendedores uruguayos apostaron a reimaginar la gastronomía local y el barrio y a revalorizar muchos de estos lugares, emplazados en edificios patrimoniales, no para destruirlos, sino para visibilizarlos y revalorizarlos.

“El problema de los bares patrimoniales de Uruguay es que van desapareciendo, tristemente”, afirma Germán Medina, gerente de Bar Arocena. Hoy se está impulsando un proyecto que busca reconocer y recuperar los cafés y bares patrimoniales de la ciudad, creados entre el siglo XIX y XX, para volver a darle vida a zonas como el Barrio Sur o Ciudad Vieja, que durante años permanecieron olvidadas y marginadas. “Nosotros no queremos que la gastronomía sea moda, sino cultura viva, por fuera de los circuitos gourmet. Creo en el bar de la esquina como lugar de encuentro y de pertenencia”, dice Casavalle.

Abierto desde 1929, en el bar Arocena se autoadjudican una valiosa insignia: “El mejor chivito de Montevideo”. Según Media, es un mote que ha puesto la gente, pero como todo el que va lo dice, aceptan el reconocimiento. Él tiene 30 años y junto con José Luis Mallón, el dueño, actualmente llevan el día a día tanto de la primera sucursal, en Carrasco, como de las nuevas, en Punta Carretas, Montevideo; en Canelones y Punta del Este. También llevan el mismo apellido que Roberto Mallón, un gallego que tomó las riendas del lugar en 1974 junto a Mallón, y se lo compraron a Don Manuel Loureiro y sus socios.

El Arocena nació como un almacén y proveeduría, punto neurálgico y obligado para cualquier habitante de Carrasco. En ese entonces el balneario tenía calles de arena y no había nada, salvo un hotel antiguo, muy pintoresco, con un casino, que hoy es el Sofitel.

En el primer Arocena pasaba de todo: la gente iba a buscar una lata de conservas, se tomaba una copa, fumaba, o tomaba whisky sin parar, durante las 24 horas que permanecía abierto. Nunca cerraba, tenía un kiosco en la puerta, un sector de quiniela y, como la mayoría de bares de Montevideo en ese entonces, solo los hombres lo frecuentaban. “Vos venías acá con tu abuelo a tomarte un whisky, o con tu padre o con tus amigos. Como funcionaba 24 horas también era el remate después del boliche, o de un casamiento. Era el único lugar donde había teléfono. Entonces venían sanitarios, electricistas, a esperar que los llamen”, dice Medina.

En 1974, los nuevos dueños siguieron la misma tradición del bar, que puede verse desplegada en las mil fotos de diferentes generaciones que pasaron por el lugar, al que fueron y van actores, músicos, políticos, deportistas de todo el mundo, y también un público cautivo que se ha hecho amigo de los mozos, y se ha juntado a festejar años nuevos, navidades, los han invitado a sus casamientos.

En La Sociedad de la Nieve (2023), en una escena se lo menciona: una publicidad que podría haber salido carísima, pero fue espontánea. “¿Sabés lo que me comería yo? Un chivito del Bar Arocena”, dice uno de los personajes, representando al plantel. Los jugadores del Old Christians Club de Uruguay lo frecuentaban, y los sobrevivientes aún siguen yendo. El director de la película, Juan Antonio Bayona, rescató este dato en charlas y relatos y lo sumó en el guión. Tiempo después fue a probar el chivito y quedó encantado. Nota aquí.










Gilberto Gil