domingo, marzo 15, 2026

El Kanka e Ismael Serrano

 


Javier Gurruchaga

 Gurruchaga está cabreado: “Vivimos unos tiempos autoinquisitoriales terribles”

‘Showman’ incansable de la escena, el cine y la televisión, el fundador de la Orquesta Mondragón celebra con una gira los 50 años de la banda. Y aprovecha para insistir en una de las cosas que mejor se le dieron siempre: no callarse.

Al final, no fue ni el empleado de banca que querían sus padres ni el estudiante de Filosofía y Letras que quería él. Pero como ya con cuatro añitos contaba chistes en público, como se ve que el escenario lo quería y como su ama venía de una familia de txistularis y le obligó a estudiar solfeo, Javier Gurruchaga (San Sebastián, 68 años) iba a acabar ganándose la vida algo más que decentemente con la música. Con el show. En 1976 fundó junto con varios amigos la Orquesta Mondragón, un disloque creativo y transgresor a medio camino entre el rock and roll, el circo… y el manicomio. No por casualidad en Mondragón estaba el psiquiátrico de Santa Águeda, célebre en el habla popular de los guipuzcoanos: “¡Tú estás como para que te lleven a Santa Águeda!”.

Gurruchaga, Popotxo Ayestarán, Jaime Stinus y los demás parieron, desde una contrastada calidad musical que bebía de fuentes como Elvis Presley, John Lennon, Lou Reed y la música negra, sucesivos himnos al cachondeo. Sus títulos: Viaje con nosotros, Ellos las prefieren gordas, Corazón de neón, Ponte la peluca, Bésame, tonta… Todo ello, sin olvidar la vis interpretativa en el cine, el teatro y la televisión de un Javier Gurruchaga que marcó un antes y un después en la historia de los programas televisivos de entretenimiento con sus intervenciones en espacios como La bola de cristal, Viaje con nosotros o algún otro como el descacharrante Especial Nochevieja de 1988. La Mondragón celebra este año sus bodas de oro con una gira cuyas próximas citas serán este viernes 20 en el Circo Price de Madrid, el 26 de abril en Bilbao y el 7 de mayo en San Sebastián.

Otra vez en la carretera. Otra vez en el escenario. ¿No puede vivir sin él? ¿Hay un síndrome escenario?

Sí, sí, yo no puedo estar sin subirme a uno. Empecé a hacerlo con 12 años como presentador de un concurso de cuentos infantiles en la Biblioteca Municipal de San Sebastián, así que imagínate. Bueno, con cuatro ya contaba chistes en público en las Escuelas Nacionales del barrio de Amara y enseguida vi que la gente se descojonaba. Además, yo era buen estudiante, y un chaval guapito. Uno se da cuenta muy pronto de si tiene capacidad de seducción. Lo del escenario es adrenalínico. Yo, cuando acabo un concierto, tardo varias horas en bajar, y en coger el tono para poder dormirme, que, por cierto, me gusta dormirme muy tarde.

¿Es como que cuesta incorporarse a la vida normal?

Sí, yo no sé si es la serotonina o qué otra otonina o qué, o el hecho de estar con el público, esa química…, hay como una relación amorosa con el público, hay como unos rayos eléctricos que fluyen, es una ceremonia, ¿cómo no te va a gustar eso? Y es mutuo. Y eso lo ves desde arriba.

¿Porque usted lo ve, ve las caras y los gestos del público?

Lo veo, lo veo, aunque tengo que confesar que me ha ayudado bastante mi astigmatismo miópico, porque así he vencido un poco mi timidez. Si hubiera visto siempre las caras de la gente, probablemente me habría asustado. Como las veo desenfocadas, pues me lanzo más. Nota aquí.



Miguel Mateos


 

Jorge Drexler

 

Ramón Serrano

 LA CONSTANCIA DE LA MEMORIA

Marcadas en el cerebro
las putrefacciones de la infancia
los caballos del Corpus Christi
al trote casullas blancas
su estiércol en el asfalto
la blasfemia y el palo alto
después el escupitajo
del balcón la desconfianza
las gitanas con sus claveles
sobre los delantales manchados
aquel campo espigas de oro
quemando los cuatro pajares
muleros calle del aire
por el asfalto corren exhaustos
los camiones cargados
de jaleos y tiroteos
sus puños bayonetas en alza
en la comuna de los maderos
hozan los cerdos la grana
chillan los chinches la sangre
borrachas de humo acre
en las tapias del cementerio
el plomo canta epitafios
en las esquinas del asfalto
muñones de carne humana
moscones y escarabajos
siembran de miedo la plaza
el cielo dibuja las rayas
de reflectores y sirenas
donde antes cantaban campanas
la memoria son tres charcos espesos
tras los vidrios de las ventanas
generales sedientos de sangre
gritan capotes de lana
la vida es un estallido
en la oscuridad baila la llama
por el barranco bajan furiosos
los recuerdos de la infancia.



Alma Delia Murillo

 


Guillermo Francella

 

Morgan

 Elena nos cuenta por Facebook.

Un esbozo de imágenes de @morgan_musica de la entrevista de @chosagnier de #veladassonoras para el diario @sport y del posterior concierto que dieron en #barcelona en la @razzmatazzclubs el pasado 24 de enero.
Instantáneas que desprenden lo que esta banda es: sensibilidad, naturalidad, honestidad y complicidad.
Bellísima y bellísimos en actitud y aptitud.
La Música en su vertiente más humana, cuando se fundamenta en pasión y en verdad. Gracias #morgan por ser como sois y por vuestras creaciones artísticas que nos elevan y nos hacen emocionar y sentir.








Love of Lesbian

 


El Roto

 


sábado, marzo 14, 2026

Joan Manuel Serrat

 Serrat en la UNCUYO: una noche inolvidable.

Nuestra Universidad homenajeó a Joan Manuel Serrat con el concierto “Folclore Sinfónico-Coral”, de la mano de la Orquesta Sinfónica, el Coro de Cámara y el Coro de Jóvenes junto a solistas invitados.
La emoción se potenció hacia el final de la velada en la @nave_uncuyo, cuando el propio Serrat subió al escenario y cantó “Serenata para la tierra de uno” de María Elena Walsh, provocando una ovación del público dentro y fuera de la sala.
Una noche especial en la antesala del Doctorado Honoris Causa que recibirá el artista catalán.









Carlos Chaouen

 


Macaco

 

Mario Casas

 “Se me puso la etiqueta del actor que se quitaba la camiseta, pero gracias a ella he seguido trabajando”

El actor lleva años poniéndose a prueba para escapar de clichés, pero en su última película, la superproducción de espías ‘Zeta’, se muere de ganas de abrazarlo.

La primera vez que vio el cartel de Zeta, su nueva película, a Mario Casas (A Coruña, 39 años) se le escapó una sonrisa. “Me vi ahí con un arma, con una explosión detrás, como el héroe de acción de una película americana. Me hizo muchísima gracia”. Posiblemente se acordó de todas las horas que había pasado viendo películas como aquella. “Soy de una generación que tiene idealizado el cine. Mi infancia fueron las películas, los videoclubs. Llegabas a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli. Yo con 13 o 14 años, mientras mis colegas jugaban al fútbol, cogía el autobús del centro comercial para ir al cine solo”.

En aquella época, cuenta, aún no se fijaba en lo que hoy le obsesiona, que es el trabajo de los actores. Cuando era un chaval de la periferia de Barcelona, a Mario Casas le volvía loco el cine de terror, las historias a lo grande. “Me acuerdo de Spielberg, de Parque Jurásico, de aquellas películas tan bestias, de entretenimiento, un cine muy comercial pero que también lo llevamos dentro”.

Sin embargo Zeta, dirigida por Dani de la Torre y que se estrena el 20 de marzo en Prime Video, no solo encaja en la biografía de Mario Casas por ser un artefacto de entretenimiento con un ritmo tan preciso y alambicado como el mecanismo de una bomba. También porque, desde hace años, Mario Casas se ha habituado a interpretar a hombres en busca de sí mismos. Solo en el último año y medio el actor español más popular de su generación ha encarnado a un atónito militar franquista en La cena (Manuel Gómez Pereira, 2025), a un paranoico incomprendido en Escape (Rodrigo Cortés, 2024) y a un emigrante que busca su identidad —y su sexualidad— en Muy lejos (Gerard Oms, 2025). Es decir, una comedia, una historia inclasificable y un drama realista.

Tres personajes fuertes e indecisos, hombres vulnerables que se vuelven creíbles gracias a la mirada adusta, a su gesto de concentración y a la voz inconfundible, no exenta de cierta timidez, de este actor empeñado en ponerse a prueba más allá de los clichés. Su segunda nominación al Goya, de hecho, la ha logrado con la película de Oms, una producción pequeña e independiente que ha crecido con parsimonia hasta convertirse en una de las cintas de la temporada y darle, de entrada, su segundo premio Gaudí.

Su papel en Zeta podría parecer una metáfora de su profesión: interpreta a un espía del CNI que cambia de piel, de nombre y de país en un suspiro, pero que es incapaz de huir de su propia historia. “Son personajes muy interesantes porque yo soy muy así”, reconoce. “Soy actor y de repente me pongo a dirigir. Y tengo la necesidad de ver qué sucede ahí, de tirarme al vacío. Todos estos personajes tienen algo de eso. Creo que no me conozco lo suficiente, y cuando sales de la zona de confort empiezas a pensar en quién eres realmente. Me gusta no estar cómodo en la vida. Lo sufro, porque me obsesiono fácilmente con las cosas, pero me gusta estar en los personajes”. Nota aquí.



Fernanda Trías

 


Tanxugueiras

 

Ismael Serrano

 Ismael Serrano abraza Tenerife en un concierto íntimo lleno de emoción y magia

El cantante presentó su nueva gira 'Guitarra y voz' en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones.

El reconocido cantautor Ismael Serrano ofreció este jueves una velada acústica en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones. De este modo, interpretó los repertorios más emblemáticos de su trayectoria y presentó su último trabajo, Grabaciones Insospechadas. Con más de 30 años de recorrido en la industria, el madrileño demostró una vez más su capacidad para conectar con la audiencia mediante letras cargadas de sensibilidad, memoria y compromiso social.

Con un ligero retraso, apareció sobre la tarima acompañado de su guitarra y con su característico tono cercano. Tras invitar a los presentes a unirse desde los primeros compases, ofreció una declaración de intenciones sobre el significado de su profesión. Dedicando un guiño a Joaquín Sabina, afirmó que cantar “a veces trata de regresar a lugares donde has sido feliz”.

El programa combinó clásicos como Un muerto encierras, Vértigo o Ana con temas más recientes, entre los que se incluyeron Qué andarás haciendo y Cállate y baila. Entre cada actuación, el artista compartió reflexiones sobre el proceso creativo y las historias que inspiraron sus composiciones, generando un diálogo constante con quienes se encontraban en el auditorio.

Durante la velada, el cantautor recordó sus inicios en la universidad, cuando descubrió que las canciones “desafiaban las leyes del tiempo y el espacio”, permitiéndole tanto congelar instantes como viajar al futuro con la esperanza de construir un mundo mejor. Entre juegos de luz y suaves velos de humo, el espectáculo se desplegaba en una atmósfera tan mágica que nadie osaba interrumpir. Con Hoy es siempre, inspirado en los versos de Antonio Machado, invitó a los asistentes a encontrar poesía en la vida cotidiana y a valorar los pequeños momentos que a menudo pasan desapercibidos.

Uno de los actos más anecdóticos se produjo cuando tocó Inevitable de Shakira, intervalo donde el músico aprovechó para abordar el poder de los algoritmos en redes sociales y la importancia de utilizarlas de manera responsable. Todo ello fomentando el debate con quienes piensan distinto sin imponer superioridad. “El pesimismo, a menudo, es una herramienta política para que creamos que no podemos actuar. Ser optimista es una militancia necesaria, no un ejercicio ingenuo. Hay que generar vínculos para entender que no estamos solos y que tiempos mejores pueden venir”, afirmó.

El punto culminante de la noche llegó con Papá, cuéntame otra vez, un tema de protesta que rescata la memoria histórica española y la experiencia de quienes lucharon contra el franquismo. A su parecer, la Transición supuso una etapa de promesas de cambio que, décadas después, siguen sin cumplirse de todo. De ahí brotaron largos minutos donde la música se transformó en una vía para recordar la necesidad de no olvidar las lecciones del pasado.

Finalmente, el broche de oro del evento fue un cierre cargado de afecto, un abrazo compartido que resonó entre aplausos y elogios constantes. Ismael Serrano se despidió con afecto: “Gracias por todo, cuídense mucho. Hasta siempre”. Como resultado, se vivió una jornada en la que la música, reflexión y emoción se entrelazaron para dejar una huella imborrable. Nota aquí.




Mati Morata

 


Lila Downs

 

Félix Maraña

 CUBA RESISTE

Lanza amenazas a Cuba,
mientras ahoga sus días,
un bloqueo de energías,
Trump es una muy mala juba,
construyendo gruesa duba
para provocar la hambruna.
Es tan voraz que la luna
tiembla ante estas amenazas
de un hombre rudo y bocazas,
ladrón de toda fortuna.
Mientras, el pueblo resiste,
se rebela y se preocupa,
porque USA es un ocupa,
una obsesión que consiste,
desde que el yankee persiste
en matar al comunismo.
Trump representa el fascismo
en la democracia inserto.
Y, como asesino experto,
quiere aplastar al vecino.



La Banda Sabinera

 


Jack Johnson & Hermanos Gutiérrez

 

Gloria Fuertes

 SOLO TRES LETRAS

Sólo tres letras, tres letras nada más,
sólo tres letras que para siempre aprenderás.
Sólo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, sólo tres letras.
Sólo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la Z de zafiro o de zagal.
De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.
No hace falta ser sabio,
ni tener bayonetas,
si tú te aprendes bien,
sólo estas tres letras,
úsalas de mayor y habrá paz en la tierra.



Juan Tata Cedrón & Mauricio Kartun

 


Tute

 


viernes, marzo 13, 2026

Jorge Drexler

 

Pancho Varona

 Elena nos cuenta por Facebook.

Crónica del siempre bello paso de @varonamente por el mítico @lonclejackmusiccocktailbar
Este compositor y músico se define como un guitarrista insurgente del Atleti.
Compañero de batallas de #joaquinsabina durante casi cuatro décadas. Desde 1982 han sido partícipes de cientos de las canciones que nos han acompañado durante toda nuestra vida. Hace menos de un lustro sus caminos se escindieron y ahora en solitario, viaja regalando esos icónicos y legendarios temas y las historias que les acompañan y que hablan de cómo nacieron o cuál fue el motivo de inspiración o el lugar de su creación. Bonitos relatos o divertidas anécdotas que engalanan con nuevos detalles esos temas y que nos hace verlos de otra manera y así adquieren una nueva dimensión y significación.
Es magnífico como puede cambiar la audición de una canción cuando conoces alguno de sus secretos y cuando te descubren a quién va dedicado o porqué se escribió. Es maravilloso.
Con Varona sucede eso en cada una de las composiciones que interpreta.
Su sentido del humor, su talento y su genialidad y basta experiencia no pueden dar otro resultado que un #concierto personal y entrañable. Melancólico y energizante.
Pancho explica casi siempre toda la verdad o tal vez la mitad es mentira… pero la otra mitad es verdad. Claro!
Que corto se nos hizo el encuentro contigo en ese templo que es el Oncle.
Que más se puede pedir un domingo por la tarde que escuchar líricas rotundas en la voz de uno de sus creadores, tomando un cocktail bien elaborado por José, pura Elegancia y Arte.
Panchito, Panchito! Vuelve pronto, se te quiere un montón.
Sigue paseando tu arte por las salas y contando y cantando esas vidas y esas historias mitad verdad mitad lo que quieras creer de Peor para el Sol, Conductors Suicidas (Un guiño y todo el respeto s Manolo Tena), Medias Negras, La del Pirata cojo, Esta noche Contigo, Y sin Embargo.
La memoria colectiva y la banda sonora de nuestra vida están construidas con esos relatos.









Marwán

 


Rolo Sartorio

 

Ramón Serrano

 HOMO AFINIS ERECTUS

¡Ya era hora!
al fin llegasteis
distraídos por los elefantes
que si el homo antecesor
que si los neardentales
vosotros tan sapiens
habéis tardado más de un millón de años
muchos más
en encontrarme cuatro huesos roidos por el tiempo y las humedades
vosotros qué sabéis tanto
os perdono porque me habéis llamado Rosa
la flor de la fragancia
la melodía
la armonía y el ritmo
ella me levantó para mirar en lontananza.



La Banda Sabinera

 


Enrique Bunbury

 

Joan Manuel Serrat

 Joan Manuel Serrat conmueve a Mendoza: este fin de semana recibe un doctorado honoris causa y brinda una charla abierta

En un encuentro con la prensa local, el cantautor catalán habló del auge de la ultraderecha entre los jóvenes. “Más que por un análisis de la situación, lo que aquí puede es el instinto”, reflexionó

“Venir aquí me ha servido como excusa para venir a este país al que llevaba bastante tiempo, casi dos años, sin venir. He vuelto con muchas ganas de ver a algunos amigos que todavía están por ahí, afortunadamente. Venir aquí y oler el otoño que se acerca, es maravilloso y me devuelve a la memoria situaciones, tiempos, que forman parte de mí”, dijo con una sonrisa Joan Manuel Serrat al comienzo de la conferencia de prensa que brindó el jueves por la noche en la ciudad de Mendoza. “Muy feliz de estar en esta tierra del agua... Y del vino”, remató su comparecencia ante los medios locales, antes de que comiencen los actos en su homenaje que, en la noche del jueves, incluyó un concierto sinfónico-coral en su honor.

Con paciencia y buen humor, Serrat respondió sobre una esperable variedad temas -de la realidad argentina al clima sociopolítico mundial, pasando por su visión de la música contemporánea, la calidad del Malbec mendocino, sus biesnietas por nacer y la irrupción de la inteligencia artificial. “Soy un hombre retirado”, dijo, lacónico, ante una de esas preguntas que le arrojaron buscando una clarividencia que no tiene o más bien, que parece no tener interés en compartir a esta altura de su vida. Cuando le preguntaron sobre Javier Milei, lo definió diplomáticamente como un “presidente muy expresivo”.

Cuando le preguntaron por el auge del discurso de ultraderecha en importantes porciones de la juventud, Serrat respondió que ese “fenómeno” ocurre porque “Quizás no saben muy bien lo que es y más que un análisis político de esta opción, aquí puede el instinto. Tal vez los sectores que han gobernado no han hecho suficiente para que toda esta cantidad de gente joven, que sigue siendo minoritaria respecto al resto de la juventud (lo que pasa que es más ruidoso), les preste atención. Fíjese que estamos hablando de un sector que apenas está empezando a votar. Pero ¿qué está pasando? Está virando en este sentido porque no se le han dado las soluciones que se debían dar desde gobiernos más preocupados por mantenerse en el poder que por solucionar los problemas cotidianos de la gente".

“Hay una gran cantidad de gente que está derivando de unas posiciones de izquierda, a posiciones que no saben bien qué son y de las que no saben qué hay detrás”, prosiguió. “Tendríamos que hablar de la defensa de las escuelas, de las universidades, de lo público. Es decir, no hay que ir más lejos: informar de qué se trata, qué hay detrás de cada cosa, quiénes están moviendo las piezas para que estas cosas parezcan razonables cuando son absolutamente desproporcionadas. En fin, todas estas cosas tendríamos que ponerlas encima de la mesa. Aquí entraría una canción que dice ‘Quién dijo que todo está perdido?”, remató en alusión a la canción “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez. Nota aquí.



Viviana Cordero

 


Benja Torres

 


Gabriel Tuya

 Gabriel nos cuenta por Facebook.

LOS BARES DE LA VIDA... A raíz de una nota aparecida en el periódico La Nación de Argentina sobre los bares montevideanos, dice mi amigo Alejandro Romano que cuando leyó la nota se acordó de mí y hace un rato, dice más mi hermano de vida, el Pope Terevinto, que a esta misma hora está sentado en el Bar Hispano y que también se acordó de mí. Hace ya mucho tiempo que no voy a Montevideo... la vida se fue construyendo de a poco en varios lugares del mundo pero principalmente aquí en Madrid. Nosotros, los montevideanos le decimos “boliche” al bar que sentimos como propio. Y yo, que me crié entre las mesas de un boliche llamado “Bar Capitol”... bar cuyo dueño era mi padrino... el viejo y querido Don Pedro “Tití” Scasso, en la esquina de Boulevard Artigas y Cuaró (hoy llamada Carlos Solé). En verano, cuando estaba de vacaciones, el lunes era el día elegido para aquella tertulia... Yo, como mi cortado y mis medialunas y comenzaban a llegar... por supuesto que el primero era mi padrino, luego iban llegando... Don Carlos Solé, el maestro de los relatores deportivos uruguayos, Pablo Víctor Vaga, juez de fútbol y creador de un nuevo estilo en el arbitraje. El Dr. Blanco (nada que ver con el canciller de la dictadura.) uno de los tipos más simpáticos que conocí en mi vida, pero también gran, pero gran jodedor... El “Bebe” Walter Carvidón, uno de los mejores porteros del viejo Wanderers que dio el fútbol uruguayo allá por los años 40. El Dr. “X” (no lo menciono por motivos obvios...), médico de todas las familias del barrio, y gran hincha de Rampla Jrs., además de ser gran borracho... El viejo Mendoza. Un enigma para todos... Levantaba quiniela clandestina en el bar. Dueño de una memoria increíble... era capaz de recitar de memoria cualquier delantera que se le pidiera. Don Julio Moro, fundador de una de las empresas fúnebres más importante, allá en el barrio de Sayago. Y por supuesto, mi padrino Tití... el viejo Scasso. Yo, con 6 añitos y en medio de aquellos viejos sabios... pero sobre todo... viejos bandidos. Pero con ellos aprendí a escuchar y aprender... aquello era un curso acelerado de filosofía y tango. “Tití” siempre me decía... –lo que se aprende en esta mesa no se comenta afuera de ella-. Aquello me hacía sentir un sentido de pertenencia. Luego fui creciendo y “Tití” ya no estaba. Yo ya tenía hijos y vivía lejos del Capitol. Pero cada vez que podía me pasaba por el boliche y allí estaban... los que habían sido empleados del bar Capitol ahora eran sus dueños. Walter y José María... y en el horno de pizza seguía Miguelito... ya con canas pero haciendo el mejor fainá de Montevideo. Me tomaba uno o dos whiskys en la barra, una pizza a caballo y me iba. Otro “boliche” que fue mi casa era una parrillada que el gran Pepe Sasía había abierto cerca del Mercado del Puerto... El Pepe te servía un whisky y servía otro para él... el “boliche” iba bien... trabajaba mucho pero el Pepe cometió un error. Puso al “Canario” Luna detrás de la barra y no delante... Y el Canario se agarraba terribles pedos y no sabía que cobrar a los clientes que se iban sin pagar... Eso sí, amanecimos varias lunas cantando retiradas de “Asaltantes con Patente” y de los “Diablos Verdes”.... Recuerdo que a veces, a las 5 de la mañana, cuando la parrilla estaba humeando, el “Pepe” Sasía echaba unos troncos y nos comíamos unos buenos churrascos... Cuántos recuerdos... que lo parió! Y ya hablé en post anteriores del "Bar Hispano"... el que fue mi casa y donde también me sentí como en mi casa. Yo estoy convencido de que cuando necesito borrar los mares y las fronteras, solo me basta con entrar a uno de mis boliches aquí en Madrid. Y no sé si estoy en Montevideo o en Madrid... Cuando me siento en la barra del “Libertad 8”, su dueño... Julián no tiene ni idea de lo que siento. O sí... claro que tiene idea! Allí fue que conocí a Elena.... la camarera más hermosa y con la que compartí casi 10 años de mi vida. Lamentablemente el boliche de Jesús, pegadito al Libertad 8 ya cerró sus puertas pero ahí también me pasaba lo mismo y ni que hablar de cuando voy al “Respiro” de la calle Infantas, donde su dueño, también llamado Jesús me pone unas tapas de paella, conejo o jamón serrano que ni te cuento. Pero lo que más me gusta es cuando me dice “espera...” y se va a la cocina y me trae unos tomates que trajo de su pueblo cortados a la mitad y les pone sal gruesa y los baña en aceite de oliva... y es el mismo sabor de los tomates que me servía mi abuela... Otro bar que quiero y mucho es el “Bar Las Charcas”... cuando recién llegué a Madrid, vivía en Carabanchel. En la esquina de casa estaba este bar... Allí estaba José, el dueño. Un español que le daba trabajo a varios dominicanos, todos sin papeles... pero que les pagaba hasta el último céntimo... Y allí estaba Eva, una negraza dominicana que con el tiempo se transformó en mi hermana... En ese bar yo grité los goles de Luis Suárez en el mundial de Sudáfrica... mientras Eva me hacía unos bocadillos de lomo que ni te cuento... Por todo esto, es que cuando entro a un “boliche” de los míos aquí en Madrid, es como si estuviera entrando a uno de los “míos” allá en Montevideo. Se borran las fronteras y a veces también el tiempo... mientras aguanto una barra de mostrador y veo a aquel niño que fui, al mismo que desayunaba en el Bar Capitol. Al que aprendió de dados, timba, filosofía y de los códigos del barrio y del boliche. Así... como en un cuadro de Hopper, sentado en el ventanal de un bar cualquiera... siempre sentiré que las distancias y los mares se borran. Y para el final... como decía “El Sabalero”... –Lindo haberlo vivido, para poderlo contar.- Salud!!!