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lunes, octubre 19, 2026

Woody Allen

 Woody Allen enaltece el Museo del Prado: “En Nueva York no hay nada así”

El cineasta estadounidense visita la pinacoteca en medio del rodaje de su filme madrileño, que empezó el 5 de octubre y cuya duración prevista es de seis semanas.

El cineasta estadounidense Woody Allen (Nueva York, 90 años) ha aprovechado el rodaje de su nueva película en Madrid para hacer una visita el Museo del Prado. “Vivo en Nueva York, donde hay varios museos, pero no hay nada como el Prado. Nunca he visto nada igual, es realmente un placer y un privilegio poder estar en una sala de un museo con una colección enorme y estupenda como esta”, ha dicho en un breve vídeo difundido por la propia pinacoteca en su cuenta de Instagram, donde el director aparece ante la obra de Goya ‘El 3 de mayo en Madrid’ (‘Los fusilamientos’).

Allen se halla a la mitad del rodaje de su película madrileña, la 51ª de su amplia trayectoria. La filmación comenzó el pasado 5 de octubre y tiene prevista una duración de seis semanas. El cineasta es reconocido por sus películas sobre romance y crisis existenciales, así como los homenajes que suele rendir a las ciudades que forman parte de su cartografía sentimental. Pero también ha dedicado espacio los museos. Un ejemplo de ello es el filme Sueños de un seductor (1972), donde su personaje (un excéntrico amante del cine que alucina con Humphrey Bogart) visita el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Sobre el Prado, Allen ha enaltecido las obras que atesora: “La colección es estupenda, todos los cuadros son magníficos, no los puedes ver en ningún otro lugar del mundo; y las pinturas españolas, los Velázquez, los Murillos y los Goyas... Es simplemente un banquete”. Nota aquí.




sábado, octubre 17, 2026

Bar La Copita Asturiana

 El mítico bar de Madrid en el que se rodó 'La bola negra': ambiente tradicional, regentado por una familia y abierto desde 1959

Los cineastas ya conocían el local y lo frecuentaban como clientes, algo que terminó influyendo en la elección del establecimiento como una de las localizaciones de la película.

Madrid está lleno de restaurantes con historia, pero... ¿Cuántos pueden presumir de haber pasado de servir mesas a convertirse en escenario de una película? Esto es precisamente lo que ha ocurrido con un pequeño rincón de La Latina que lleva más de seis décadas ligado al barrio y que ahora aparece en 'La bola negra', la nueva película de Los Javis.

Pero el vínculo entre el restaurante y Los Javis no nació con el rodaje. Los cineastas ya conocían el local y lo frecuentaban como clientes, algo que terminó influyendo en la elección del establecimiento como una de las localizaciones de la película. Se trata de 'La copita Asturiana', un pequeño comedor de La Latina pasó durante unas horas de servir fabadas y cachopos a convertirse en un plató de cine.

De restaurante de barrio a escenario de cine

Sin duda, el rodaje transformó por completo la rutina del establecimiento durante una jornada. El comedor se llenó de focos, cámaras, cables y técnicos. Hubo que reorganizar las mesas, adaptar el espacio y repetir la escena en varias ocasiones para conseguir los distintos planos. También la cocina tuvo que responder a las necesidades del rodaje, especialmente por un detalle que acabó convirtiéndose casi en protagonista: la fabada.

Cada toma debía mantener la misma continuidad visual, por lo que el plato tenía que conservar un aspecto prácticamente idéntico durante horas. Una exigencia más propia de un set cinematográfico que de un servicio habitual de restaurante, pero que resume bien la singularidad de la jornada.

Raíces asturianas desde 1959

La historia del establecimiento se remonta a 1959, cuando una pareja llegada desde el concejo asturiano de Valdés tomó las riendas de un local que hasta entonces había funcionado como despacho de vinos.

Aquel negocio comenzó poco a poco a transformarse en una taberna de comidas, pues en sus mesas se reunían vecinos del barrio para jugar al dominó, tomar vino y compartir platos sencillos. No obstante, la cercanía con el antiguo mercado de pescado de Puerta de Toledo hizo que también empezaran a pasar por allí camioneros, trabajadores y taxistas.

Con el tiempo, el restaurante fue ganando clientela y la cocina asturiana empezó a tener cada vez más peso. Lo que había nacido como una taberna madrileña terminó convirtiéndose en un pequeño rincón del Principado en pleno centro de Madrid.

Fabada, cachopo y cocina tradicional

La identidad del restaurante se fue construyendo alrededor de una carta de cocina casera en la que las recetas asturianas acabaron imponiéndose. La fabada, las fabes con almejas, las verdinas, el pote asturiano, el cachopo o el chosco de Tineo forman parte de una propuesta que mantiene un fuerte vínculo con la tradición. Junto a estos platos conviven otras recetas clásicas de taberna, como los callos o el lacón, además de carnes, pescados y postres caseros.

Pero lo cierto es que buena parte del atractivo el restaurante está también en el propio espacio: el local conserva elementos históricos como el mostrador y la fachada, que permiten mantener el aspecto de una taberna antigua en una zona de Madrid cada vez más transformada por el turismo y la hostelería moderna.

El efecto 'bola negra' ya se nota en el local

La aparición en 'La bola negra' ha dado ahora al restaurante un giro inesperado. La película inspirada en un texto inacabado de Federico García Lorca ha llevado el nombre de 'La copita Asturiana' más allá de Madrid y ha despertado la curiosidad de espectadores interesados en conocer una de sus localizaciones. Nota aquí.





jueves, octubre 15, 2026

Manuel Jabois

El aviso de los acampados en Sol en la madrugada: “No habrá más Maricármenes”

El traumático desahucio de la mujer de 87 años que falleció ayer fue el último que la sociedad española toleró antes de proyectar una revuelta. “Gracias por cambiar España”, escribe una mujer frente a la que fue su casa durante 70 años.

La fulminante noticia de la muerte de Maricarmen Abascal se acogió primero como broma de mal gusto por parte de muchos en Sol, y cuando empezó a coger vuelo y se iluminaron los móviles dentro y fuera de las tiendas de campaña, llegó la consternación seguida de la furia. Mientras tanto, tal y como los pájaros anticipan las catástrofes climáticas, ya estaba la policía tomando posiciones alertada de lo que podía significar esta muerte. Las sirenas nunca traen buenas noticias.

“¡La han asesinado!” fue la rápida conclusión principal. “Me dijeron ‘ha muerto Maricarmen’ y respondí sin pensar: déjate de hostias. No te lo crees hasta que piensas que por qué no te lo vas a creer, si era una mujer mayor, hospitalizada, desahuciada de su casa. No ha podido ni volver a ella”, dice Rober, un chico que está encendiendo una vela mínima en la acampada de Sol. “Tened cuidado, joder”, se queja un compañero suyo: la gente se amontona tanto en algunas zonas que alguno termina pisando velas.

La noticia cayó a plomo mientras muchos activistas trabajaban dentro del campamento en el mantenimiento de esta comunidad improvisada. Y cayó de tal forma que durante unos segundos se produjo un silencio extraño. Ese silencio se rompió con gritos y organización de marchas y vigilias; a las 22.30, volvió de nuevo la calma y la resistencia pacífica pero obstinada contra el folclore turístico. “Estoy seguro de que estos ―por los curiosos― se enteraron de la muerte de Maricarmen y se vinieron por aquí a echar fotos como en el zoo”, se queja Xabi, de Santiago.

Pasadas las diez había gente sentada en el suelo o sobre cajas, corros de chavales dentro iluminados por velas, muchachos que seguían trabajando en la supervivencia de la acampada asegurando lonas que los protejan del frío y la lluvia. Se hacen nuevos carteles de protesta actualizados con la muerte de Maricarmen. Y alrededor de esta gigantesca acampada en el centro de Madrid, decenas de personas se sientan delante de velas que rodean casi toda la Puerta de Sol.

La imagen impresiona por su parálisis: es como si el tiempo se hubiese detenido en torno a esas pequeñas llamas: ni gritos, ni coros, sólo una profunda y casi palpable conmoción. Pocos metros arriba de la Carrera de San Jerónimo, una manifestación se planta delante del Congreso justo hasta donde les deja avanzar la policía, agitando banderas rojas y coreando lemas: “Que no, que no, que no hay otra manera”, “vergüenza me daría, desalojar a una familia” o “vergüenza me daría, ser un policía”. Los agentes hacen guardia frente a los furgones mientras a su alrededor revolotean cámaras y reporteros.

El abanico de edad de la concentración es amplio: no sólo hay veinteañeros. Muchos mayores, gente removida por dentro, impactada. César, de Pontevedra, comenta que su madre está preocupada: no hay una Maricarmen, pueden ser muchas. El hijo la tranquiliza al teléfono. “Desalojan a otra mujer mayor después de esto y arde España, algo avanzamos”. Un hombre mayor, de más de 60 años y con polo gris, mira la muchedumbre con los ojos brillantes. “Hay que estar vivos”, dice, aunque él no grita. Muchas luces azules intermitentes y sirenas rompen la noche y el tráfico a estas horas. Un taxista se quejará sobre la medianoche: “Cuando no es una cosa es otra”.

Poco después de que se conociese la noticia, en la calle Sainz de Baranda de Madrid, a la altura del portal del edificio del que fue desahuciada Maricarmen en camilla, varias personas encienden velas alrededor de un árbol y dejan mensajes y carteles escritos a mano. “Gracias por cambiar España”, dice una. Mucha gente quiso acercarse a dejar testimonio de lo que ha pasado en estos vertiginosos quince días en los que una mujer de 87 años ha reventado el mapa social y político de España. Sin hacer nada, sin levantar banderas ni discursos, sin proponerse ser imagen o símbolo de nada. Víctima de un desahucio en teoría como tantos. Pero no. Es curioso tratar de averiguar, más allá de las vergonzosas, casi inhumanas circunstancias (edad, salud), por qué Maricarmen fue la última mujer de la que la sociedad española toleró, resistiéndose, su desahucio antes de proyectar una revuelta. Nota aquí.





martes, octubre 13, 2026

Pancho Varona

 Pancho nos cuenta por Facebook.

El otro día pasé por mi antigua casa en Madrid. Calle de San Bruno 1, esquina a calle de Toledo.
Detrás de ese balcón hicimos:
Con la frente marchita
Con un par
A la orilla de la chimenea
Peor para el sol
Conductores suicidas
No me importa nada
Quiero beber y no olvidar
La del pirata cojo
Pastillas para no soñar
Y si amanece
Pobre Cristina
La canción de las noches perdidas
Los cuentos que yo cuento
Las mentiras del viento
Y 9 canciones para el dísco de Ana Belén "Como una novia"
Etcétera
Mi casita de aquellos años



Ismael Serrano

 Canciones para el déficit de empatía

En Rivas viven múltiples afectos para Ismael Serrano, comparte amistades, ha grabado varios momentos de su carrera y también parece el molde adecuado para este formato de guitarra y voz.

Durante casi 30 años de carrera las canciones de Ismael Serrano han servido para la búsqueda de encuentros, entre las y los que creíamos (antes y ahora) que debemos conectar con el otro desde la empatía, la amabilidad y la humanidad compartida para generar un cambio real. Y desde luego que con sus cientos de canciones ha dado lenguaje a lo que vive la gente.

Se presentaba el cantautor madrileño la tarde del domingo en un lugar muy conocido para él, el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid. En Rivas viven múltiples afectos para Ismael Serrano, comparte amistades, ha grabado varios momentos de su carrera y también parece el molde adecuado para este formato de guitarra y voz donde demuestra que en otros escenarios es posible llevar la narrativa de lo cotidiano a la periferia de los grandes recintos.

Rozó las dos horas y media el repaso a la extensa discografía acompañándolo de sus habituales interludios entre canción y canción, y animando al público a que pidiese canciones a modo de guitarreada propia. Y así fueron cayendo, muy equitativamente, canciones de todos los discos del madrileño, las inevitables “Sin ti a mi lado”, “ Un muerto encierras” (bajada de tono para hacerla aún más triste), pero también alguna que abofetea el cliché del cantautor maldito, “Cállate y baila”. Y esa versión del “Inevitable” de Shakira que es el empeño de Ismael en patear al algoritmo. Animó a militar en el optimismo; y esa ola es la que parece estar enfrente a nosotros en otra última oportunidad para que demos la importancia debida a cuidar de nuestra comunidad con mención a la muerte desahuciada de Maricarmen.

Le dice Juan Diego Botto a Ismael Serrano: “Por fin tienes la edad que le corresponde a la nostalgia de tus canciones”. Lucio Batisti lo expresaba de forma magnífica cuando un niño no entendía porque el vestido de flores de su madre aún no estaban marchitas de tanto ponérselo. Ismael Serrano afirma que sus canciones son un último ejercicio de resistencia y que la música le permitió acortar las distancias. Esa distancia y esa nostalgia retumbaron con “Papa cuéntame otra vez” o “Vine del norte” . Marchó el público y se podía intuir las estrofas del poema de Gabriel Celaya, “¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo / y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.” Nota aquí.



sábado, octubre 10, 2026

Silvio Rodríguez

 Una noche mágica en la Taberna Garibaldi con Silvio Rodríguez y muchos compañeros.







jueves, octubre 08, 2026

Maricarmen

 Muere Maricarmen, la mujer que encendió la lucha contra los desahucios en España

La mujer de 87 años ha fallecido este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, según ha confirmado el Sindicato de Inquilinas en un comunicado.

Maricarmen Abascal, la mujer que encendió la lucha contra los desahucios en España, ha fallecido este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón a los 87 años, según ha confirmado el Sindicato de Inquilinas en un comunicado. El 23 de septiembre fue desahuciada de su casa de Retiro, en la que vivió durante siete décadas. Seis años antes, una empresa compró su piso por un precio irrisorio para la zona precisamente porque ella vivía en él. Con una pensión de 1.400 euros, la mujer nunca dejó de pagar el alquiler, de renta antigua, y las facturas: unos 500 euros al mes en total. En 2020 los propietarios le dijeron que debía dejar el apartamento, porque el contrato ya había sido subrogado dos veces, primero a su madre ―que no constaba como inquilina, por una ley franquista― y luego a ella. Y desde entonces la intentaron desalojar cuatro veces y no aceptaron ninguna de las propuestas que recibieron para o bien pagar la diferencia del alquiler (le pedían 1.600 euros) o comprar el apartamento.

En ese comunicado, firmado también por su familia y su abogada, recuerdan que permanecía hospitalizada desde el desahucio. “Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, lamentan. Los firmantes consideran que lo ocurrido tras su desalojo ―manifestaciones multitudinarias, acampadas en las plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general― supone “un antes y un después en la historia de este país”, pero advierten de que “el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”. Y se despiden con la petición que ella les repetía: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.

Gracias a la presión social, por primera vez en España una persona desahuciada estuvo a punto de regresar a su casa después de que la empresa propietaria accediera a hacer un nuevo contrato de alquiler. Aun así, el desalojo y los intentos previos hicieron mella en el cuerpo de Maricarmen, que en sus últimos años solo podía desplazarse en silla de ruedas y necesitaba ayuda para las tareas diarias. A sus espaldas, casi siete años de procedimientos judiciales para quedarse en su hogar. En los últimos meses, su estado físico había empeorado. Había perdido masa muscular, tenía dificultades para comer y decía que hasta su voz había cambiado. “Me ha afectado en todo. Yo ahora no soy yo”, contó dos días antes de dejar su casa.

La mujer es ya un símbolo, en España y otras partes del mundo. Aun fuera de su hogar, animaba a los ciudadanos a defender sus derechos. “Me gustaría estar ahí con vosotros, acompañaros en vuestra acampada, en vuestra lucha, pero no tengo esa suerte. Por lo tanto, desde aquí os pido a todos valor. Luchad, defended lo que es vuestro y, por favor, tened cuidado. Seguid acampando hasta que vuestro cuerpo aguante”, apeló a los manifestantes desde el hospital, agotada tras el desahucio. Los miles de personas que, indignadas e impulsadas por su historia, protestaban en Madrid, y después en otras ciudades españolas, compartían y atesoraban sus vídeos. La persona que lo inició todo les pedía aguantar. Y lo hicieron.

Todos la llamaban Maricarmen, pero su nombre completo era María del Carmen Abascal. En 1956 su padre alquiló el piso del barrio de Ibiza y allí pasó ella prácticamente toda su vida, junto a su madre y su hermano. Estudió taquimecanografía y secretariado, trabajó 34 años como secretaria del consejo de administración de una empresa farmacéutica y se jubiló en 1998. Nota aquí.



martes, octubre 06, 2026

Pedro Pastor

 Pedro nos cuenta por Facebook.

“Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte en plena luz”.
Gracias Silvio por cumplirme dos sueños, abrazarte y abrir tu concierto en el Movistar Arena de Madrid.
Gracias a todo el equipo y al público que nos recibió como si fuéramos los que tocábamos allí.
04.10.26 para siempre Silvio Rodríguez Domínguez



Silvio Rodríguez

 Un mes con Silvio Rodríguez en España: “El mundo parece estar sumiéndose en una edad oscura”

El músico cubano finaliza su gira española de 10 fechas con llenos, un público conmovido y un llamamiento poético a la esperanza y a seguir luchando.

Silvio Rodríguez se levanta de la silla y deja a un lado la guitarra. Es la única vez en un concierto que dura dos horas que va a interpretar una canción de pie. Los músicos se marchan. Solo se queda en el escenario la familia: su pareja, la flautista Niurka González, y la hija de ambos, Malva, de 23 años, acompañando a las voces y al piano. Una reunión íntima, casi como si coincidieran en la cocina de su casa. La canción que interpretan no la firma el cubano. “Enemigo de la guerra y su reverso la medalla”, entona Silvio con esa voz inconfundible y aún vigorosa a sus 79 años. El público estalla en una ovación. Muchos no pueden contener las lágrimas; otro espectador grita: “¡Viva la revolución!”. La belleza, esa canción que compuso Luis Eduardo Aute contraponiendo la armonía humana a la barbarie, embaucó a un repleto Movistar Arena, en Madrid, el pasado domingo en el último de los 10 conciertos que el legendario músico ofreció en España.

Silvio Rodríguez se levanta de la silla y deja a un lado la guitarra. Es la única vez en un concierto que dura dos horas que va a interpretar una canción de pie. Los músicos se marchan. Solo se queda en el escenario la familia: su pareja, la flautista Niurka González, y la hija de ambos, Malva, de 23 años, acompañando a las voces y al piano. Una reunión íntima, casi como si coincidieran en la cocina de su casa. La canción que interpretan no la firma el cubano. “Enemigo de la guerra y su reverso la medalla”, entona Silvio con esa voz inconfundible y aún vigorosa a sus 79 años. El público estalla en una ovación. Muchos no pueden contener las lágrimas; otro espectador grita: “¡Viva la revolución!”. La belleza, esa canción que compuso Luis Eduardo Aute contraponiendo la armonía humana a la barbarie, embaucó a un repleto Movistar Arena, en Madrid, el pasado domingo en el último de los 10 conciertos que el legendario músico ofreció en España.

Días antes del concierto de Madrid, en conversación con EL PAÍS, Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba) explica por qué eligió La belleza: “Eduardo, además de compañero de oficio, era y sigue siendo para mí un hermano. Su familia es mi familia. Por eso hacemos La belleza a nivel familiar. Es una canción hermosísima, entre las muchas bellezas que compuso. Pude haber escogido otra, aunque me pareció que esta le hubiera gustado especialmente”. Aute (fallecido en 2020) y Rodríguez compartieron amistad, confidencias, temores y un disco en directo histórico donde se entrelazaron sus universos musicales y poéticos, Mano a mano (1993).

Media hora antes de la cita madrileña, Silvio Rodríguez llegaba a Movistar Arena acompañado de su esposa y su hija. Paso tranquilo, un “buenas tardes” al personal del recinto, y una cámara de fotos en la mano. Luego, dejaría su Canon R8 reposando en una mesa con sus cosas de escenario, como un vaso con un brebaje para oxigenar la voz. “Silvio es un gran fotógrafo y le gusta, al acabar el concierto, tirar algunas fotos del público y de los músicos. Pero esta vez se le olvidó, sin duda por toda la emoción de la noche”, relata Daniel Mordzinski, ilustre fotógrafo argentino que ha acompañado al músico en la decena de fechas españolas.

Los músicos de la banda calientan musculatura en el camerino con unos ligeros movimientos de brazos. El espigado Pedro Pastor, que ejerce de telonero, recibe en el camerino la visita de sus padres, los también músicos Luis Pastor y Lourdes Guerra. “Es tremendo, porque las letras de Silvio están hoy casi más vigentes que en los setenta. El mundo se va al carajo y él lo lleva contando desde hace mucho tiempo”, cuenta Pastor, de 32 años.

En las antípodas de moralismos y de mensajes panfletarios, Rodríguez dejó cada noche que la poesía hablara con un repertorio de alto contenido emocional y simbólico. En Ala de colibrí apostó por la solidaridad y la ternura contra la brutalidad del mundo (“Hoy me propongo fundar un partido de sueños”), en Eva cantó a la emancipación femenina, transformando el relato bíblico (“Eva no quiere ser para Adán… Eva deja de ser costilla”), en Venga la esperanza incitó a seguir la lucha a pesar del peso del desánimo (“Venga la esperanza, venga sola a mí. / Lárguese la escarcha, vuele el colibrí. / Hínchese la vela, ruja el motor. / Que sin esperanza ¿dónde va el amor?”). Nota aquí.





jueves, octubre 01, 2026

Silvio Rodríguez

 


Leiva

Música

Un Leiva gigante cierra en Madrid la gran gira de su vida: "Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año"

El madrileño pone fin a un tour de 42 conciertos en el que ha vendido más de 400.000 entradas con su cuarta noche en el Movistar Arena.

"Estás en tu mejor momento / de largo / Puedes decirlo bien alto". De impoluto blanco, con una camisa negra moteada como contraste, envuelto en el rojo intenso de las luces, volvió a aparecer Leiva en Madrid para su última noche. Por ahora. Y sería fácil hacer la analogía con la última cena de Jesucristo y su finísima figura, pero no. Porque, lejos de acercarse a la muerte, el madrileño, como bien recordó ya desde el inicio, está en su mejor momento y de alto que lo dijo se hizo realidad.

Son más de 400.000 entradas las que el ex integrante de Pereza ha vendido en los 42 conciertos que han compuesto esta gira por España de Gigante, dividida en dos tramos entre 2025 y 2026 y cerrada anoche. Solo en sus últimos cuatro conciertos de Madrid, Leiva ha congregado a 60.000 seguidores en un Movistar Arena lleno y bien caldeado. Por ponerlo en el actual contexto de la música de nuestro país, los 41 conciertos de despedida de Joaquín Sabina, la gira más multitudinaria de 2025, no llegaron a esa cifra de 400.000.

Cada uno de los que habían pagado su entrada para ver a Leiva sabían exactamente lo que se iban a encontrar: el pop-rock que el madrileño lleva casi tres décadas despachando. Más desvergonzado en sus inicios en Pereza, aún presente en el tramo final del repertorio. Más íntimo en esta etapa en solitario, donde comparece acompañado por una banda de guitarras, bajo, saxofón, teclado, batería, trompeta y percusión. Sin necesidad de grandes cambios, esa música no solo sigue llegando a sus fans, sino que estos van creciendo.

Junto a su banda, el madrileño va saltando mayormente por los temas que conforman su último disco, Gigante, el que da nombre a la gira. En una primera parte más enérgica suenan Bajo presión y precisamente Gigante; en la parte central, más sentimental, Ángulo muerto, Shocky adrenalina y El polvo de los días muertos, que se cantó a pleno pulmón en el centro de Madrid pese a ese rotundo "odio la ciudad" con el que arranca. Y, entre medias, Leiva fue salpicando algunos de los temas que aún siguen resonando de sus discos anteriores, Terriblemente cruel -en una versión menos enérgica-, Superpoderes, Breaking Bad o Sincericidio.

"Encaramos el último concierto de la gira [con abucheo de decepción del público] y ha sido un episodio súper inesperado. Espero que esa sensación de nostalgia no lo gobierne todo y me gustaría que prestáramos atención en que estamos un miércoles 16.000 personas cantando aquí juntos", dijo el cantante, ya bien avanzado el show, en la primera interacción con su público. "La gente pensará que a partir de mañana yo me voy a una isla de vacaciones, pero mis vacaciones reales consisten en poder ponerme malo de la garganta sin sufrimiento. [...] Hoy después de la celebración, llegaré a casa, me desnudaré, beberé una jarra de agua helada, pondré el aire acondicionado al siete y me pondré una bolsa de hielo en el cuello para coger una faringitis sin perjudicar a miles de personas. Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año". Queda claro.Nota aquí.



domingo, septiembre 27, 2026

Rosa León

 


jueves, septiembre 24, 2026

Maricarmen Abascal

 Maricarmen, de 87 años, es desahuciada de su casa y se irá temporalmente con unos familiares

La vecina de Retiro ha rechazado la plaza de emergencia gratuita en una residencia que le ofrecía el Ayuntamiento de Madrid

Maricarmen Abascal está en la calle a los 87 años. Falta un minuto para la una de la tarde de este miércoles cuando sale recostada en una camilla y la suben a una ambulancia del Samur, que se pierde entre las calles del barrio madrileño de Retiro rumbo al hospital Gregorio Marañón, en medio de un funeral de lágrimas, gritos y ansiedad de las cientos de manifestantes que la han defendido hasta el final. Maricarmen ha cerrado la puerta de su casa por última vez. No podrá volver, por mucho que haya vivido 71 años en ella. “Este desahucio es un asesinato”, gritan unos activistas mientras otros lloran, aún incrédulos. “Nadie hizo nada por ella”, lamenta un vecino.

Es el cuarto y definitivo intento de desahucio de esta mujer, que llevaba ocho años luchando por quedarse en el piso de alquiler frente a los propietarios, Urbagestión S. L., que han rechazado todas las ofertas de ayuda, todas las gestiones del Ministerio de Vivienda y todos los intentos de mediación del Sindicato de Inquilinas. Maricarmen se irá a vivir temporalmente con un primo al que llama hermano, tras rechazar la plaza de emergencia gratuita en una residencia que le ofrecía el Ayuntamiento. En la Comunidad de Madrid hay, de media, tres desahucios al día y este se ha convertido en símbolo del movimiento por el derecho a la vivienda.

La madrileña ha recibido durante más de 12 horas el apoyo de 500 personas, entre ellas Ana Belén, Carlos Bardem y Juan Diego Botto. Un centenar pasó la noche en las escaleras del número 46 de la calle del Alcalde Sainz de Baranda, donde Maricarmen trató de descansar rodeada de su primo, su sobrina y un círculo cercano del sindicato. Abajo, en el portal, transcurría una noche de vigilancia, tensión e incertidumbre. Fuera, desde antes de las 6.00, decenas de activistas, vecinos y políticos ocuparon los dos lados de la calle, ya cortada. En medio del cordón policial se montaron tiendas y se organizaron asambleas para gestionar la resistencia, después de un emotivo discurso de Maricarmen. “No me quiero ir, pero esta gente por dinero hace lo que sea. Es muy difícil vivir siete años con la daga en la cabeza”, dijo este martes, después de meses en los que pasó de andar enérgica, a estar en silla de ruedas, con menos masa muscular y más demacrada. Nota aquí.







miércoles, septiembre 23, 2026

Café Libertad 8

 


lunes, septiembre 21, 2026

Joaquín Pérez Azaústre

 


domingo, septiembre 20, 2026

Jorge Drexler


 

sábado, septiembre 19, 2026

Edgar Oceransky & Amigos

 


martes, septiembre 15, 2026

Woody Allen

 Woody Allen comienza a rodar su nueva película en Madrid el 5 de octubre

El filme, que cuenta con una aportación de tres millones de euros de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, estará protagonizado por Peter Vives, único español en el reparto.

Woody Allen comenzará a rodar en Madrid su nueva película el próximo 5 de octubre. El cineasta neoyorquino se dividirá entre el centro de la ciudad y Aranjuez, en el sur de la comunidad. La película, según informa Wanda Visión (distribuidora del filme), está protagonizada por Alexi Wasser (Messy), Jemima Kirke (Girls, Sex Education), el por ahora único español Peter Vives (El tiempo entre costuras, Velvet), Marton Csokas (El señor de los anillos: los anillos del poder, The Equalizer) y Jakob Oftebro (Kon-Tiki, Hamilton).

La película se presentará ante la prensa el 1 de octubre en una de las localizaciones del rodaje, la Real Academia de Bellas Artes. El filme, que se estrenará en todo el mundo, también será presentado en un festival internacional y se preestrenará en tres ciudades internacionales. Producido por Wanda Visión, Gravier (la productora de Allen) y 3Six9 Studios, será la película número 51 escrita y dirigida por Allen.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, de Isabel Díaz Ayuso, patrocinará con 1,5 millones de euros la nueva película de Woody Allen, como parte de una campaña de promoción de la capital, según el contrato publicado en el portal de contratación pública de la CAM, que fue adjudicado el 24 de octubre de 2025. El filme, según el documento, tiene el título provisional de Wasp 2026, aunque el acuerdo establece que tendrá que incluir el nombre de Madrid. La cantidad se dividirá en tres pagos. Un primero este 2025, de 150.000 euros; 600.000, en 2026; y 750.000, en 2027. El acuerdo incluye un plazo de 26 meses para su realización, “debiendo finalizar necesariamente antes del 31 de diciembre de 2027”.

El filme cuenta también con patrocinio del Ayuntamiento de Madrid. Entre las dos administraciones, Woody Allen recibirá tres millones de euros, con el objetivo de fomentar el turismo cinematográfico, promoviendo “nuevos flujos de visitantes interesados en recorrer las localizaciones que puedan aparecer en la película, y para afianzar Madrid como un destino deseado a nivel internacional”, según el consistorio madrileño.

Allen, que cumple 91 años en noviembre, está considerado como uno de los cineastas más relevantes de las últimas décadas. Dirigió 50 películas que han retratado ciudades del mundo como Nueva York, Roma, París, Barcelona, Oviedo y Londres. Esta será la tercera película del director situada en España tras Vicky Cristina Barcelona (2008) y Rifkin’s Festival (2020). Su último filme fue Golpe de suerte, localizado en París, estrenado en 2023 y presentado en el festival de Venecia. Nota aquí.



domingo, septiembre 06, 2026

Antonio Orozco


 

sábado, septiembre 05, 2026

Javier Bergia