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domingo, junio 28, 2026

Antonio López

 Antonio López a los 90 años: 

"Estoy enamorado de mi pueblo, pero no de Madrid. La vida me ha traído aquí, pero son cosas distintas"

El artista manchego, considerada una de las grandes figuras de la pintura contemporánea, siempre ha tenido una vinculación especial con la capital española, la cual ha retratado en multitud de ocasiones a lo largo de su extensa carrera.

o es Madrid el lugar de origen de Antonio López, pero sí aquel en el que aprendió a mirar. En él modeló el pintor parte de su talento además de su sensibilidad artística, ya que se convirtió en un territorio al que ha vuelto una y otra vez con la devoción de quien todavía encuentra algo nuevo interesante en lo que fijarse. "No sé si Madrid lo ha significado todo en mi carrera, pero sí mucho", concedió el pintor a nuestra cabecera en un reportaje en el que habló acerca de su vínculo con esta urbe que es para él fuente de inspiración inagotable.

Llegó a la capital española de adolescente para ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde su Tomelloso natal, el rincón de Ciudad Real en el que aprendió a manejar los pinceles y al que no duda en regresar siempre que puede. "Estoy enamorado de mi pueblo, pero no de Madrid. La vida me ha traído aquí, pero son cosas distintas", afirmó.

Madrid ha sido una de las grandes protagonistas de la obra de Antonio López desde sus inicios. No como una ciudad monumental ni turística, sino como un espacio que cambia de piel constantemente. Ha pintado la Gran Vía vacía al amanecer, edificios suspendidos, azoteas en las que el tiempo parece detenerse y vistas panorámicas que convierten el caos urbano en algo sorprendentemente sereno. "Si te gusta lo que tiene que ver con las personas, el lugar donde viven..., eso es un documento excepcional. No sé si retrato rincones maravillosos, son los lugares que a mí me han parecido interesantes", explicó el manchego de ahora 90 años, quien tiene en su mirada una voluntad de fijar algo más profundo que la arquitectura.

"Tú puedes pintar una cosa que es horrible porque, simplemente, está cerca de ti, te parece interesante y quieres transmitir tu visión del mundo. En la historia de la pintura dentro del mundo de la figuración no han ido a las cosas hermosas", argumentó el que está considerado uno de los artistas españoles más admirados de las últimas décadas.

Esa relación íntima que Antonio López mantiene con Madrid le ha llevado a ser una figura inseparable de la identidad visual de la ciudad. Sus vistas urbanas de Gran Vía, Campo del Moro, Vallecas, la Puerta del Sol o Torres Blancas son ya parte de la memoria contemporánea colectiva. "Lo interesante para mí es mi mirada, traducirla desde la pintura, que todo lo cambia. El hecho de pintarlo, en vez de apretar el botón de una cámara fotográfica, estar delante del caballete, que se vaya uniendo la pintura..., todo eso lo aparta de la objetividad. Hay un espacio que ya no es objetivo, que es subjetivo, que tiene que ver conmigo, y la persona que lo contemple y entienda la pintura, lo va a notar", subrayó a Harper's Bazaar. Nota aquí.





sábado, mayo 03, 2025

Antonio López

 “Madrid se ha pintado poco y tarde”

Es el gran pintor de Madrid. Nos citamos con él en su estudio del distrito de Chamartín para hablar de una urbe que ha pisado tanto como ha pintado, desde la humanidad de su extrarradio hasta la irrealidad que exuda la Gran Vía.

Los balcones han sido una revelación iniciática en el caso de Antonio López (Tomelloso, 89 años). Plantarse en las aceras, una declaración de intenciones. Con las ventanas abiertas de su casa de infancia manchega comenzó a intuir que le atraía el exterior de sí mismo más que las tribulaciones interiores para pintarlo desde cierta altura. Lo hizo primero en su pueblo natal, con un primer cuadro de la calle de Carboneros, que aún conserva y del cual no se va a deshacer nunca, dice, “si es posible…”. Después continuó esa senda como estudiante en la pensión madrileña de la calle de la Independencia que daba directamente a la plaza de Isabel II, en Madrid, cuando se trasladó a la capital para estudiar Bellas Artes. Pronto quiso bajar con el caballete y los pinceles al asfalto. Pisarlo, mirar desde allí, dejarse empapar por el aire, aunque estuviera contaminado y por el milagro de los enigmas de una luz tan esquiva como cambiante.

Lo hizo a conciencia y pronto. “Tuve la suerte de intuir cuáles eran mis temas como artista desde muy joven. Y, aparte del cuerpo humano, el hombre, la mujer, los niños, los árboles, las flores, uno fundamental era la vivienda y, otro, la ciudad”.

A partir de ahí, la quiso captar de manera obsesiva. Primero Tomelloso, después Madrid. Hoy es, sin duda, el pintor de la capital, su cronista en imágenes plásticas, su mejor aliado en los lienzos, el amante en color que la urbe anduvo esperando largo tiempo. Quien más a fondo la conoce, el que con más mimo la ha tratado. “Es una ciudad con un riquísimo contenido, el de su gente, pero una digna modestia”, asegura.

Lo dice en la casa donde habita con estudio cercano a Chamartín, empapados los membrillos —sobre todo el que retratara en su película Víctor Erice—, los limoneros y olivos en su jardín, un día de abril con lluvia. Allí sabe guiarnos entre un laberinto de telas, escayolas, pinceles secos que apuntan al cielo, espátulas cansadas y caballetes expectantes siempre de servicio, trazos verdosos en el suelo para delimitar su posición correcta a la hora de pintar y rayas en la pared a la altura de sus ojos para marcarle sin tregua la perspectiva. Él nos recibe ataviado con su atuendo marcado a borbotones discretos de pintura, la mirada fija y las palabras exactas para expresar la concreción de lo que persigue y la mística del oficio que guía sus manos.

“Madrid se ha pintado poco y tarde”, a su juicio. España, como tema de paisaje, también. Eso, para él, lejos de ser un inconveniente, ha supuesto su principal ventaja. Tenía todo el carril para explorarlo a fondo. Un maestro precedente al respecto fue Aureliano de Beruete (Madrid, 1845-1912), dice López, aunque en otros lugares del país también destacaran figuras como Sorolla o su tío, Antonio López Torres, quien lo inició a él en el arte desde niño.

Hacerlo como se debe, según el creador, es decir, al natural, a campo abierto, in situ, se terciaba imposible antes de los impresionistas. “No se habían inventado los tubos y no podías trasladar nada a ninguna parte”. Pero aquel arrojo duró poco. “Luego vino la modernidad y la vanguardia con sus nuevos lenguajes y, entre ellos, no estaba el paisaje ni la naturaleza”. Aun así, Madrid no tuvo antes esos pintores que emularan el impulso de otros maestros del norte de Europa, como Durero, su primer gran referente en ese sentido; los hermanos Van Eyck, Vermeer y sus vistas de Delft o, ya en el sur, Canaletto entregado a Venecia.

Como López es hijo del eclecticismo y lo disfruta, se ha convertido en el gran paisajista urbano de nuestro tiempo a placer. Para eso tuvo que vencer desde muy temprano cierta timidez a plantarse con toda la parafernalia de un pintor en la calle: “Es que resulta violento”, admite. Lo fue cuando comenzó a concebir el ya legendario cuadro de la Gran Vía en el cruce con Alcalá. Lo empezó en 1974. “Vivía Franco”, recuerda. Y lo terminó en 1981. Es, por tanto, quizás, la obra maestra en silencio y con las aceras vacías de la transición democrática. Una metáfora de aquella tensión expectante acaso sin que él lo pretendiera. No le costó encontrar la mejor perspectiva, aquella isleta en la intercesión de ambas avenidas: “Se divisaba todo el comienzo de la Gran Vía de forma maravillosa, no había otro sitio, anduve merodeando, encontré la forma de colocarme, a lo mejor no siempre lo consigues, pero creo que fue el punto exacto”.

Trabajó en verano, por las madrugadas. “Me cuesta levantarme temprano, pero me gustaba tanto la experiencia que hice ese esfuerzo. Había días que no era capaz de plantar el caballete y me volvía a casa. Me resultaba muy violento, lo era el hecho de estar allí, debía superar esa primera dificultad. Ahora, si lograba colocarme con la luz justa, me enganchaba y me quedaba atrapado por esa cosa tan extraordinaria, por el lugar, por esa calle con alturas parecidas, muy contaminada también”.

Ya nunca abandonó aquel lugar, quiso pintarlo de nuevo después desde el amanecer en altura y continuar hasta el atardecer en la plaza de España, donde le dejaron un balcón no muy alto en la Torre de Madrid. Allí captó el último rayo de sol. Siguió de este a oeste en siete cuadros con distintos ángulos de la Gran Vía en más series. Hoy continúa su experiencia en Callao con un nuevo intento, una nueva visión de su arteria obsesiva. “La Gran Vía es algo irreal, no una calle para vivir. Para mí representa un fenómeno de formas vistas desde arriba con la luz del verano, me impresiona mucho, se produce una sensación muy onírica, irreal. Voy a continuar estos próximos meses ahí, desde primeros de mayo hasta septiembre, ese es el tiempo ideal para abordar ese tema”, explica.

No rematará esta vez en la plaza de España. “Lo han cambiado ya y no puedo seguir. Muchas de las ideas que he empezado a elaborar sé que no las voy a continuar, cambian las cosas y cambias también tú. A mí me resulta muy fácil comenzar, pero me canso a veces porque no voy a encontrar modelo, porque me voy a aburrir, pero no me importa”.

Lo que sí terminará sin duda es su visión a 360 grados de la Puerta del Sol. “Es un tema que me ha interesado desde hace mucho tiempo, pero siempre que he empezado había obras. Mala suerte. Ahora han parado y, por fin, lo estoy pintando. Me coloqué en la mitad medida en pasos. En el punto exacto entre las calles de Carretas, Alcalá, Arenal y Mayor. Casi enfrente del edificio de la comunidad”. Nota aquí.





lunes, noviembre 20, 2023

Antonio López

 La belleza de la semana: “La Gran Vía”, de Antonio López

El representante del realismo español muestra su mirada única de la Gran Vía de Madrid, que pintó durante siete años.

En el trasfondo del bullicio urbano, Antonio López García, pintor y escultor español, ha plasmado su visión única de la Gran Vía de Madrid. Durante muchos veranos, a la misma hora y desde el mismo punto, López se sumergió en la tarea de representar esta emblemática arteria madrileña. En una entrevista, el artista expresó su deseo de capturar la escena desde la perspectiva del peatón, destacando la conexión profunda de este lugar con aquellos que por allí transitan y, a su vez, con su propia llegada a Madrid desde su pueblo natal.

López confesó en la misma entrevista no estar seguro de por qué madrugaba durante meses para acercarse a la Gran Vía. Sin embargo, afirmó que algo en ese espacio lo atraía de manera inexplicable. La elección de pintar durante las primeras horas del día buscaba despojar la escena del ajetreo característico, ofreciendo así una representación más serena y pura de este icónico rincón madrileño.

Antonio López García nació el 6 de enero de 1936 en Tomelloso, Ciudad Real. Hijo mayor de labradores acomodados, desde temprana edad, mostró una inclinación hacia el dibujo, influenciado, en parte, por su tío, el pintor Antonio López Torres. Esta temprana vocación y las influencias familiares lo encaminaron hacia una carrera dedicada a la pintura.

En 1949, se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se vinculó con otros artistas notables, con quienes conformó lo que se conocería como la Escuela madrileña. Permaneció allí entre 1950 y 1955 y luego fue becado por el Ministerio de Educación para viajar a Italia en 1955, donde experimentó una transformación al confrontar las obras maestras italianas del Renacimiento. Nota aquí.



miércoles, septiembre 27, 2023

Antonio López

«España está poco pintada»

La Pedrera acoge al primera gran retrospectiva en Barcelona del artista manchego

Un Antonio López 'mínimo' en un espacio 'máximo'

Cambio de guardia en La Pedrera. Se va Jaume Plensa y entra Antonio López (1936). Sale la escultura humanística del catalán y entra el realismo mágico y figurativo del de Tomelloso. Así que adiós a Flora, la monumental testa que dialogaba desde la calle con el edificio de Gaudí, y cálidos abrazos de bienvenida para 'Carmen dormida', cabeza de bronce que preside desde el patio de la Casa Milà la primera gran retrospectiva que Barcelona le dedica al artista manchego. Un completo y generoso repaso a más de siete décadas de carrera que viaja desde las azoteas de 'Niño con tirador', uno de sus primeros óleos, a la montaña de Montjuïc, donde empezó a pintar hace un par de años un paisaje de Barcelona.

Sobre el lienzo, una mancha central de color en la que se distinguen las Torres Venecianas de plaza España, las columnas de Puig i Cadafalch y las dos esculturas que flanquean la escalinata del MNAC. «1 ¼ Final de Enero 2022. Empecé 25 enero», puede leerse en uno de los laterales de la tela, una de las seis obras inacabadas y «en proceso» que incluye la exposición. A su lado, un amplísimo muestrario de pintura, escultura y dibujo («el dibujo siempre me ha sugestionado mucho», celebra) que reivindica a López como maestro de lo cotidiano y gran retratista de la vida misma.

Porque, asegura, para que haya arte tiene que haber vida. Y la pintura española, lamenta, tenía una manera de pintar la vida que en sus comienzos no lograba descifrar. «Yo iba al Museo del Prado todos los domingos, primero a misa y luego al Prado, y no me alcanzaba. Miraba devotamente todo aquello, que era enorme. Y cuando tenía dificultades en la escuela iba allí, pero no me servía absolutamente de nada. Nunca hubo una respuesta», evoca el manchego a la hora de recordar lo mucho que le costó sintonizar de joven con según qué artistas. «La vida, la vida de España, hasta que llega Goya solamente la ves en Velázquez. Y la ves siempre. En esos desnudos, en esas piernas... Pero a mí me costaba mucho ver el arte español; fue un esfuerzo enorme. Es un arte tan sumamente antirretórico que hace falta saber de la vida y saber mucho de todo», explica.

Además, añade, «España está poco pintada». «Ves a todos los pintores del Quattrocento y los fondos son sus ciudades. Velázquez hace también los fondos que necesita, pinta un paisaje, pero no les presta atención. Tienen que llegar los alemanes, con el maestro Durero, y descubrir la belleza de una planta; del bichito que sube por el tallo. ¿Por qué no fue un español? Porque nos creemos que el hombre es el centro de la creación, y eso ha hecho mucho daño», relata. Nota aquí.




martes, septiembre 05, 2023

Antonio López

 Antonio López y su agosto en la Puerta del Sol: “Trabajo como los pintores antiguos”

El veterano pintor ha pasado el verano en el centro de Madrid, dibujando frente a turistas y espontáneos “la luz de pleno verano” y aparca el cuadro hasta mayo de 2024.

Un hombre de 87 años camina por la Puerta del Sol. Viste con bermudas, camisa de rayas, chanclas, calcetines blancos y una vieja gorra de un museo de Boston. Antonio López aparece con el cuadro a cuestas, acompañado por Isidro Brunete, amigo y pintor, que le ayuda a transportar los bártulos. Entonces despliega el caballete, coloca el lienzo y saca los pinceles de una caja de vino reciclada.

Durante todo el mes de agosto, madrileños y turistas se han acercado a la Puerta del Sol para ver pintar a Antonio López en el pequeño estudio que ha desplegado periódicamente frente al kilómetro cero. Se quedaba ahí durante varias horas, rodeado de espontáneos y móviles, bajo un sol de justicia, en el centro de una plaza que sataniza las sombras y odia los árboles. Concentrado en el lienzo, el pintor levantaba la cabeza de vez en cuando. Miraba al frente, mojaba los pinceles, tomaba mediciones y volvía al lienzo. Donde los demás veían una abarrotada plaza de cemento donde el sol caía a plomo sobre edificios pastel, él tiraba largas líneas de acuarela con mil tipos distintos de amarillo por donde no asomaba un solo ser humano. Otras veces no entendía nada y alzaba la vista distraído por el grupo de tiktokers que se grababa con bailes y música estruendosa a pocos metros de él. “Pero no me importa”, dice. “Tengo una gran capacidad para abstraerme. Concibo el trabajo como un médico que debe operar en la guerra”.

Antonio López nació en Tomelloso (Ciudad Real) en 1936. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y se inició en la pintura retratando los paisajes de La Mancha junto a su tío Antonio López Torres. Después de una primera etapa influida por el cubismo y el surrealismo, desarrolló un lenguaje personal más próximo a la objetividad que necesita la calle, “como Sorolla o Van Gogh”, para plasmar lo que quiere. Figura clave de los realistas de Madrid, su obra forma parte de la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y de Patrimonio Nacional, entre otras instituciones. En el año 2008 se convirtió en el pintor español vivo más cotizado —en el 2011 fue superado por Miquel Barceló, con su obra Faena de muleta (4,4 millones de euros)— cuando su cuadro Madrid desde Torres Blancas, una impresionante vista urbana de la Avenida de América, se subastó en Christie’s por 1,74 millones de euros. El cuadro, que el artista pintó entre 1976 y 1982, era la única de sus grandes obras que hasta entonces no había salido a subasta.

El improvisado estudio de Antonio López en la Puerta del Sol han sido una silla de playa y dos marcas de tiza en el pavimento donde encajaba los pies para encontrar cada día, siempre, la misma perspectiva del díptico de la plaza que comenzó este año. Para no olvidarse del lugar preciso, llevaba apuntada la piedra en la que debía ubicarse: “Entre la 9 y la 10″, se ha escrito en el antebrazo. Nota aquí.






lunes, mayo 22, 2023

Antonio López

 El pintor Antonio López, mecenas de ‘Valduero con las Bellas Artes’

Bodegas Valduero promueve desde 2015 una iniciativa de apoyo a los nuevos talentos. Antonio López, el pintor español vivo más cotizado de la historia, ha presidido el jurado de la VII edición, que cuenta con el respaldo de la Universidad Francisco de Vitoria.

En 2015, Bodegas Valduero, una de las pioneras en la Denominación de Origen Ribera del Duero, tuvo una artística iniciativa para inmortalizar su 30 aniversario: realizar una exposición de barricas pintadas o intervenidas por estudiantes de Bellas Artes.

Ocho años después, el VII certamen Valduero con las Bellas Artes se celebra en la prestigiosa Universidad Francisco de Vitoria (UFV), a iniciativa de su facultad de Bellas Artes y de Bodegas Valduero. Esta vez, 20 de sus alumnos han competido de nuevo con una intervención sobre una barrica de vino para transformarla en una obra de arte, como en aquella filosofía inicial.

El jurado de esta edición ha tenido como presidente de honor al pintor Antonio López, universalmente conocido como El pintor de Madrid. Le acompañaban Pablo López Raso, director de los grados en Bellas Artes y Diseño de la UFV; Mar Solís, escultora y profesora del Grado en Bellas Artes de la UFV; Roberto Campos, Coordinador de proyectos de diseño en el grado de diseño de la UFV; Irene Solís Cobo, gestora cultural en el departamento de actividades culturales de la UFV; Yolanda García Viadero y Carolina García Viadero, consejeras de bodegas Valduero; Óscar Vázquez, Subdirector de Antena3 Noticias, y Manuel Villanueva, Director general de Contenidos culturales de Mediaset.

El primer premio del certamen, consistente en la matrícula del grado en Bellas Artes y Diseño impartido por la Universidad Francisco de Vitoria, ha recaído en Irene Oriol Llabrés, alumna del Grado en Bellas Artes. Su escultura, en palabras de Antonio López, “destila una enorme fuerza”. La propia alumna explicó su intención con la obra: “Es una escultura abstracta cuya forma recuerda a una explosión, haciendo referencia a la sensación que uno tiene cuando aspira el vino por primera vez”, comentó. “He querido jugar con las formas, los colores y los materiales de la propia barrica o del vino, para hacer así una oda a la barrica, como contenedor de un tesoro. De ahí que se remate con pan de oro, en los puntos donde ha sido ‘herida’ la madera”, concluye Irene Oriol. Nota aquí.



domingo, febrero 05, 2023

Isabel Santaló

 La rabia de Isabel Santaló: la artista ninguneada que Antonio López reivindica

La sobrina de una de las pintoras más vibrantes de la vanguardia española rescata del olvido una figura tan misteriosa como actual.

¿Quién era Isabel Santaló? ¿Una artista que destacó en la generación de los 50 para caer luego en el absoluto olvido o es ese misterioso espejo en el que ahora se mira Irene M. Borrego, su sobrina y la directora del documental La visita y el jardín secreto? A la primera pregunta va respondiendo en la película el pintor Antonio López, el único que parece recordar a la pintora. La respuesta al segundo enigma está en el propio filme, aunque sus capas no puedan resolverlo del todo.

Por lo que vemos, Isabel Santaló (Córdoba, 1923- 2017) acabó siendo una anciana hosca, solitaria y malhumorada, a la que le bastaba la compañía de Ramsés, un gato gigante, gordo y muy mimado. En una de las secuencias de La visita y el jardín secreto, la mujer que trabaja en su casa se pelea con Ramsés para poder hacer la cama mientras el gato se niega a moverse del colchón. La plácida pachorra del animal marca la energía general de una casa en la que, al parecer, Santaló guardó sus cuadros en un cuarto al que no dejaba entrar a nadie. “Su pintura estaba alejada de la búsqueda del éxito, despojada de retórica”, evoca Antonio López, el único que tiene alguna pista, algún recuerdo sobre quién era Isabel Santaló. “La pintura de Isabel era luminosa y seca, de formas simples, un poco áspera, honesta y auténtica. Era muy secreta: era como ella. Un jardín secreto con cosas bonitas, pero parecía que ella no quería mostrarlas”, añade López. Nota aquí.




lunes, noviembre 28, 2022

Antonio López

 “Las protestas en los museos por el cambio climático me parecen algo sucio, desagradable y basto”

El maestro del realismo, de 86 años, sigue entregado cada día a su obra, concentrado en un “reportaje pintado” de unas 25 obras sobre él y su familia.

Desde hace unos cinco años, Antonio López García se despierta “regular”. “Sueño cosas feas”, dice. Nacido el 6 de enero de 1936 en Tomelloso (Ciudad Real), uno de los artistas españoles más grandes del último siglo tiene que dejar cada mañana que pasen los minutos para que todo en su cabeza vuelva a su sitio. Entonces también puede ponerse a pintar, por ejemplo, esas flores —uno de sus motivos predilectos— que tiene en su casa desde hace un par de años y en las que plasma cómo se las come el tiempo, con la minuciosidad y realidad poética características de su arte.

El pasado jueves, el maestro del realismo, de 86 años, premio Príncipe de Asturias de las Artes y premio Velázquez de las artes plásticas, dejó los pinceles para reunirse durante tres horas con una veintena de personas en la sede de la empresa cultural La Fábrica, en Madrid, dentro de un ciclo titulado Campus, en el que se invita a figuras de la cultura española a charlar con un grupo en petit comité. Un rato antes concedió esta entrevista en exclusiva, a la que acudió vestido con su habitual sencillez, que no casa con ese complejo laberinto que para él es el arte y que, sin embargo, parece tener ordenado en la cabeza. Hablar con él es como viajar por la historia del arte, de las pinturas de las cuevas de Altamira al genio que más admira, Velázquez, y de Fidias al arte contemporáneo. Lo hace con frases lapidarias, pero sin vehemencia, y para no caer en la solemnidad rompe de vez en cuando su discurso con alguna carcajada. “No soy optimista, es difícil serlo, aunque me gusta el mundo y estar con la gente”.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra tras la pandemia?

Respuesta. ¡Tendría que decir que bien! Pero lo de la covid creo que es el resultado del comportamiento que tenemos. Es síntoma de una forma indebida de relacionarnos con los animales.

P. ¿En qué está trabajando ahora?

R. Casi nunca he estado con una sola cosa, quizás es algo que aprendí cuando fui estudiante de Bellas Artes [comienzos de los cincuenta] y teníamos cuatro asignaturas al día, alternábamos pintura, escultura. Yo estoy todo el día en la tarea y me resulta más difícil llevar una sola cosa que varias a la vez.

P. Cuáles son las más urgentes que debe terminar.

R. Casi todas son elegidas por mí, menos algún encargo. Llevo unos cinco años trabajando sobre mi vida en mi casa, una especie de reportaje pintado de mí y de mi familia. Son unas 25 obras que cojo y dejo. Luego están las tres puertas para la catedral de Burgos. Para esto voy a la fundición casi todos los días, he acabado la segunda y vamos por la tercera. Nota aquí.




viernes, agosto 26, 2022

Antonio López

 Antonio López se sube al cielo de Madrid para retratar la Gran Vía

El artista manchego es visto en lo alto de un edificio en la plaza de Callao trabajando en un nuevo cuadro de la capital española.

El pintor manchego Antonio López, de 86 años, ha regresado al corazón de Madrid para retratar el paisaje urbano. Desde las alturas del edificio de El Corte Inglés en la plaza de Callao, el artista ha sido visto este miércoles intentando plasmar sobre el lienzo el tramo de la Gran Vía que preside el edificio Carrión, con su famoso cartel luminoso de Schweppes, uno de los puntos más reconocibles de la capital. Muchos visitantes del centro comercial se han parado a observar curiosos la labor de López, situado frente a un ventanal que le da la vista perfecta del espacio que quiere pintar.

El manchego, pintor de estilo hiperrealista, es dado a salir de su estudio para retratar paisajes urbanos. Ya lo hizo en julio del año pasado en la misma ciudad, situándose en la Puerta del Sol para concluir una obra que dejó sin terminar en 2010. Aquel año se vio abrumado por los centenares de curiosos que se acercaban para verlo trabajar. También los medios de comunicación, que trataban de captar cada gesto suyo. Se convirtió prácticamente en un atractivo turístico más de la capital. El verano pasado no causó tanta expectación, pero sufrió otro tipo de molestias: dos policías municipales que no reconocieron al pintor y que lo confundieron con un artista callejero llegaron a pedirle la documentación. A comienzos de 2022, López fue visto en Barcelona pintando desde enclaves tan conocidos como el Parque Güell, la Sagrada Familia y el Montjuïc. Nota aquí.



sábado, agosto 21, 2021

Antonio López

 Antonio López pintando, la última atracción de la Puerta del Sol de Madrid

Desde principios de julio, el pintor y escultor, de 85 años, coloca todos los días su gran caballete y su lienzo, mientras una multitud de compradores, gente paseando y amantes del arte se reúne a su alrededor.

No es frecuente tener la oportunidad de ver a un maestro trabajando, pero los madrileños han podido contemplar recientemente a uno de los mayores artistas vivos de España instalando su estudio bajo un sol abrasador en la famosa plaza de la Puerta del Sol.

Desde principios de julio, el pintor y escultor Antonio López, de 85 años, coloca todos los días, de 18.30 a 21.00 horas, su gran caballete y su lienzo y comienza a mezclar sus pinturas, mientras una multitud de compradores, gente paseando y amantes del arte se reúne a su alrededor.

Ver un rostro tan famoso instalado entre las tiendas turísticas y los puestos de lotería de la Puerta del Sol ha entusiasmado a muchos vecinos. "Es un momento único (...) Antonio López es una leyenda viva del arte español", dijo el profesor de arte Javier Mateo, de 33 años, que se inspiró en López para estudiar arte él mismo. Nota aquí.





jueves, julio 08, 2021

Antonio López

 "He rozado la depresión"

Es el pintor español más admirado y cotizado. Pero a sus 85 años se enfrenta a una polémica sin precedentes por el encargo de unas puertas de bronce para la fachada de la catedral de Burgos y a la infinita tristeza de haber perdido a su mujer. Él mismo nos lo cuenta.

Antonio López (Tomelloso, 6 de enero de 1936) sufre aún las secuelas del duelo de su mujer, la también pintora María Moreno –Mari–, fallecida hace algo más de un año, casi al mismo tiempo que estalló la pandemia. «La echo de menos constantemente», afirma sobre su ausencia.

El pintor español más reconocido y admirado, que encabeza la lista de los artistas vivos más vendidos, está a sus 85 años en el cénit de su carrera; sin embargo, vive tiempos revueltos. Hace dos años, el Arzobispado de Burgos le hizo el encargo de realizar unas puertas de bronce para la fachada de la catedral, en sustitución de las de madera del siglo XVIII que no eran las originales del templo. El motivo era hacer algo especial para celebrar el octavo centenario de la catedral gótica a través de la intervención artística de un creador de indiscutible prestigio nacional e internacional. Lo que parecía que iba a ser una buena noticia se ha convertido en un enfrentamiento entre la sociedad burgalesa. Lo nunca esperado. Un pintor local lidera la oposición del encargo a López y ha recogido más de 65.000 firmas en contra.

La campaña para impedir la reforma del artista de Tomelloso no acaba en la ciudad de Burgos y ha llegado hasta el Vaticano y la Unesco, que amenaza con retirar el estatus de Patrimonio de la Humanidad a la catedral. Visiblemente afectado, Antonio López nos recibe en su casa y estudio madrileño. Está pintando sus habituales temas cotidianos como la mesa frente a la que nos recibe, con unas flores secas y aún con las medicinas de su mujer, inertes como un bodegón. Compagina el trabajo en el estudio con las visitas a la fundición, donde, a pesar de todo, sigue trabajando en las puertas. El desenlace sobre si sus tres portones que representan a la Virgen, a Dios y al Niño Jesús acabaran decorando la fachada del monumental templo de Burgos todavía es incierto. Mientras tanto, el artista no quiere alimentar más la polémica y afirma tajante no gustarle «nada esta batalla». «Si la pintura fuera así en todas las cosas, yo no sería pintor», puntualiza. Nota aquí.



domingo, julio 04, 2021

Antonio López

 Antonio López vuelve a pintar en la Puerta del Sol

El pintor ha retomado el cuadro que empezó a pintar en 2010 y que se vio ralentizado por la expectación que causaba su presencia en la plaza.

El pintor Antonio López volvió este jueves a la Puerta del Sol de Madrid para concluir el cuadro que dejó inacabado en 2010. El artista se situó en el mismo ángulo que aquel año, en la zona central de la plaza, desde donde se aprecia la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, y la calle Mayor. Y a diferencia de entonces, ayer no había demasiados curiosos a su alrededor y pudo gozar de cierta intimidad para desarrollar su trabajo.

Vestido con pantalón corto, camisa de rayas, zuecos y gorra roja, el pintor se mostró contento con el trabajo de la tarde, que, pese al calor de la jornada en Madrid, consideró “muy bonita y con buena luz”, en declaraciones a Efe. Antonio López anunció el pasado mes de abril que quería volver este verano al centro de la capital para terminar ese paisaje que comenzó a pintar y abandonó en 2010: “Este verano, si Dios quiere, me gustaría seguir la pintura que empecé hace años, en la Puerta del Sol, así que vendré por las tardes”. Nota aquí.



jueves, marzo 18, 2021

Antonio López

 “El arte sobrevive si está hecho con la nobleza de la verdad”

Antonio López nació en Tomelloso el día de Reyes del año que abortó la guerra civil. Tiene 85 girasoles y un estudio lleno de proyectos: dos paisajes de Sevilla, unas flores al lienzo, una exposición en Valencia, las puertas de Burgos, un autorretrato escultórico del artista que fue bebé… Su casa está llena de marcas verdes para orientar la composición, porque también está retratando los espacios de su vida. Sereno, pinta y esculpe a cinco bandas mirando por el retrovisor, como de lejos, el apocalipsis de la pandemia.

Manchego universal. Más Sancho que don Quijote. Un realista coherente que lleva trabajando con pasión desde hace 72 primaveras. Al pan, pan. Al vino, vino. Ni oráculos, ni dramas. Ni idolatrías, ni ego. Sensato. En forma. El artista de nuestra época es una buena persona. Un pacífico peleón. Un sonriente genio. Una Gran Vía con escaparates de virtudes en toda su gama de colores.

Es viernes tarde y acaba de terminar su jornada laboral. En zapatillas de pintar por casa, con un mandil de chef de arte, abre la puerta un hombre que lleva décadas subrayado en los libros de texto. En mesa de camilla, conversamos con un veterano jovial buscando los colores más apropiados para esbozar cada palabra. A su izquierda, una foto de su difunta esposa, Mari. A su espalda, la bella espalda sin límites de La Venus del espejo. A sus pies va y viene Leona, su perra fiel. Y en frente, preguntas. Nota aquí.



sábado, mayo 09, 2020

Antonio López

No creo que salgamos mejores de esta crisis

El artista, que perdió a su esposa, la pintora María Moreno, poco antes del confinamiento, trabaja en un autorretrato de su infancia.


En los paisajes urbanos de Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 84 años) raramente se ven personas. Sus fantasmales escenas de la Gran Vía madrileña son ahora más realistas que nunca por culpa de la pandemia. Al contemplar las fotografías de las ciudades vacías de estos días, aprecia su valor estético, pero le impacta la falta de vida y una soledad que para él ahora es más real que nunca. El 17 de febrero murió su esposa, la pintora María Moreno, de la que no se había separado apenas desde que se conocieron en los años cincuenta en la academia de Bellas Artes. Pocas semanas después, se proclamó el estado de alarma y la reclusión le impidió salir a retratar la ciudad. No le importa demasiado; tiene mucho trabajo por hacer. Nota aquí.


jueves, marzo 26, 2020

Antonio López

«No quiero entregarme al desánimo»

El artista manchego, que perdió el pasado 17 de febrero a su esposa, la también pintora María Moreno, afronta en su estudio este nuevo revés: el confinamiento por el coronavirus. Es el único superviviente de los realistas de Madrid.

Ni las crisis, ni los coronavirus, ni el destino, si lo hay, entienden de genios. Y si no que se lo pregunten al pintor y escultor Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936), para quien este 2020 está siendo un año durísimo. El pasado 17 de febrero llegaba la primera crisis (personal, vital): moría su esposa, la también pintora María Moreno, tras una larga enfermedad. Se apagaba su luz. Así solía referirse a Mari, como la llamaba. Y, tan sólo un mes después, cuando aún no ha tenido siquiera tiempo de superar el luto, llega el mazazo de una nueva crisis (sanitaria y también económica). Demasiados reveses seguidos para este hombre menudo –y menudo hombre–, de 84 años, que se refugia, solitario, como siempre ha hecho, en su estudio. Ayer, allí estaba puntual, fiel a su cita con su otro gran amor, el arte. Es el único superviviente de los realistas madrileños: allí estaban María Moreno, Isabel Quintanilla, Amalia Avia, Julio y Paco López Hernández, Esperanza Parada... y un abstracto de adopción, Lucio Muñoz.
¿Cómo está viviendo esta crisis?
Hay gente a la que su vida ha cambiado muchísimo, porque trabaja fuera de su casa, con otras personas, pero mi trabajo es muy independiente, solitario. Los pintores, en general, seguimos haciendo la vida de siempre. Mi vida no ha cambiado prácticamente nada. Me impresiona lo que estoy viendo, pero ha pasado muchas otras veces. El hombre tiene hoy demasiadas necesidades, y es muy invasivo. Se acabará volviendo contra él. Nota aquí.

martes, noviembre 07, 2017

Antonio López

Antonio López estrena web oficial

En la página dedicada al pintor y escultor se incluye un mini site de su esposa, la también artista María Moreno.

El pintor y escultor Antonio López (Tomelloso, 1936) estrena página web oficial (https://www.antoniolopezweboficial.com/), donde también se encuentra alojado, provisionalmente, el mini site de su esposa, la también artista María Moreno, mientras se construye su propio portal.
En la página web se halla todo tipo de información sobre ambos artistas, incluyendo sus biografías, exposiciones, recorrido virtual por algunas de sus obras más representativas, la película de Víctor Erice «El sol del membrillo» -que trata del proceso creativo de Antonio López y donde participaron ambos pintores, ejerciendo María Moreno de productora ejecutiva-, así como enlaces a artículos, noticias y documentales sobre sus trayectorias y obra. Nota aquí.

jueves, septiembre 21, 2017

Antonio López

"El arte es una profesión de riesgo"

El pintor reúne en un lujoso libro sus cuadros dedicados a cuerpos humanos y flores, los dos temas centrales de 60 años de carrera
Antonio López vive envuelto por una burbuja sofisticada e impecable, escoltado por marchantes y editores bien trajeados. En su interior, López camina con sus zapatos un poco manchados de pintura y sus maneras de maestro de escuela rural. Fijaos en los zapatos, dice alguien, como si el desaliño del pintor fuera una broma encantadora que justificara el refinamiento.
Cuánto refinamiento: López espera en el Museo Thyssen de Madrid para presentar Cuerpos y flores (Artika), un libro de artista, una edición limitada que se vende como una obra de arte (4.500 euros).Mide casi un metro de alto y está confeccionado con cuidados artesanales cuya descripción puede llegar a abrumar. "Es un libro verdaderamente excepcional. Hay muy pocos libros que se hagan así", dice López."Es un verdadero regalo que me hacen los años y estoy muy agradecido.Este tamaño y esta precisión en la reproducción añaden muchísima expresividad a las imágenes". Nota aquí.