martes, julio 16, 2024

Ramón Serrano

 INVENTARIO

Si yo fuera un juego de barcos
me habrían tocado dos veces
y después hundido en el océano
si yo fuera una flor margarita
tendría un sí y un no a la vez en cada mano
de ser el poeta que me habría gustado ser
me abriría como un capullo de rosa
y perfumería sonetos y barcarolas
pero sólo soy un amanuense aplicado
que cultiva un jardín de palabras
les saco brillo y les hablo
les cuento cómo fue mi vida
cuando era un humilde payaso
ahora que envuelvo con cariños
unos versos trabajados
los peino y los perfumo
para que niños y mayores
rían y queden encantados
no me considero poeta
de fragancias y bel canto
salgo al campo a recitar
y a la primera estrofa
me siento payaso fracasado
prometo que voy a esmerarme
tomaré cincel y buril
y grabaré el mejor poema de vida
en el mármol de la muerte
con olorosas palabras.



Lisandro Aristimuño

 

Revivir la Azucarera


 

Fito Páez

 “Yo era un pibe triste y encantado, de Beatles, caña Legui y maravillas…”



Salvador Amor

 

Benjamín Prado


 

Tute


 

lunes, julio 15, 2024

El Iberia y el Español

 “Piñas, botellazos y heridos”: cuando la Guerra Civil Española enfrentó a republicanos y franquistas en la Avenida de Mayo

Los españoles en Buenos Aires vivieron con pasión la contienda interna de su país y encontaron su refugio en el bulevar porteño que estos días cumple 130 años: los republicanos, en el café Iberia y los franquistas, en el Español.

El martes 9 de julio se cumplieron 130 años de la inauguración de la Avenida de Mayo. Desde los primeros tiempos, este elegante bulevar porteño que une la Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso en el barrio de Montserrat se distinguió por ser un lugar de encuentro de la comunidad española en Buenos Aires. Pese a que la inspiración urbanística de la que fuera la primera avenida de Sudamérica provino de París, fue la gran oleada de inmigrantes hispánicos quienes principalmente le imprimieron su espíritu. Los españoles trajeron su cultura, sus tradiciones y sus costumbres a la floreciente arteria porteña. Pese a estar lejos de su hogar, la patria continuaba latiendo en ellos. Así, cuando en 1936 estalló en España la guerra civil, la Avenida de Mayo se transformó también en un escenario de refriegas y conflictos continuos entre los partidarios de ambos bandos en disputa.

La apertura de la avenida se produjo en 1894. “Su inauguración significó un corte con el pasado colonial de Buenos Aires y el comienzo del crecimiento de la ciudad hacia un futuro que se preveía promisorio”, dice a LA NACION Liliana Massocco, presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Montserrat, que añade: “El bulevar nació con mucho ímpetu y empezó a ser un centro cultural de la ciudad, que concentraba hoteles, teatros, bares...”.

Ese porvenir lleno de promesas que se cristalizaba en el esplendor de la nueva avenida fue, quizás, lo que atrajo al país a una gran cantidad de inmigrantes europeos que buscaban una tierra próspera donde vivir. Eran principalmente italianos y españoles. Hubo mucha afluencia de ellos a fines del siglo XIX y principios del XX. De acuerdo con el censo de 1909, en la primera década del siglo XX arribaron al país unos 170.000 españoles. Según un artículo del historiador Rodrigo Salinas, casi el 60 por ciento de ellos se afincaron en los barrios de San Nicolás y Montserrat, es decir, en las inmediaciones de la joven avenida.

Estalla la Guerra Civil y llega a Buenos Aires

“Surgieron allí muchos cafés a la española, que incluso preparaban el chocolate con churros y otras tradiciones de allá. Y los españoles eran muy de los bares y se encontraban tanto los inmigrantes como sus descendientes con amigos, paisanos, revivían festividades regionales, compartían noticias de sus pueblos, sus alegrías, sus tristezas. Compartían su vida entre ellos”, dice Massocco. Estos establecimientos, con sus mesitas puestas en la vereda, dotaron a la avenida de un aire madrileño. En ellos también se encarnaría el drama de la guerra civil. Especialmente en dos bares: el Iberia y el Español. Nota aquí.



Ismael Serrano


 

Raquel del Rosario

 

Luis García Montero

Cuentos verdaderos

Leo Cuentos verdaderos (Alfaguara, 2024), un libro en el que Rosa Montero ha reunido algunos de sus reportajes o algunas de sus crónicas escritas en El País entre 1978 y 1988. Con vocación literaria, con la voluntad de cuidar un lenguaje propio y de organizar la estructura de su narración, la periodista nos cuenta el viaje de un papa, unos días de gira con Miguel Ríos, un atentado asesino en un despacho de abogados, las alegrías y pesares de los buscadores de fotos para la prensa del corazón o las torturas sufridas entre las paredes de una comisaría, con desaparición incluida del cuerpo roto. La escritora que siempre fue Rosa Montero se valía del protagonismo disciplinado de una mirada capaz de intuir las historias que se encarnan en los paisajes de la vida cotidiana. Una escena, un rostro o un objeto pueden ponerse a hablar con más sinceridad que muchos personajes entrevistados.

Se trata de un libro para todos los públicos, porque los lectores jóvenes tienen la oportunidad de conocer el país que salió de la dictadura franquista en los años 70. Y los más viejos nos sentimos invitados a recordar y comprobar, porque a veces se nos olvida, todo lo que una sociedad puede cambiar para bien en 40 años de democracia. En medio de la crispación política actual, cuando pensamos que España vive un tiempo difícil, conviene recordar aquellos años en los que el paro se multiplicaba día a día, el terrorismo llenaba de cadáveres las calles y los periódicos, el fascismo contaba con un ejército propio para desear golpes de Estado, la droga se metía por las venas de las familias y las fuerzas del orden público conservaban en cárceles y sótanos la costumbre franquista de usar el poder, dar palizas o corromperse en todo tipo de negocios oscuros. Recordar todo lo que ha cambiado este país sirve para revivir con alegría los caminos recorridos y para comprender que a veces exageramos en los diagnósticos de la mala situación actual. Pero, sobre todo, sirve para asumir la necesidad de defender con militancia cotidiana todo lo conseguido. Nota aquí.



Yamila Cafrune

 


Abel Pintos

 


Javier Cercas

 Javier Cercas regresa a Random House con un libro sobre el papa Francisco que se publica en abril de 2025

“El Vaticano jamás le había abierto de par en par sus puertas a un escritor (y mucho menos a un escritor ateo como yo)”, señala el narrador.

El 31 de agosto de 2023, el portal Religión Digital publicó una información que pasó desapercibida. En el titular se destacaba que Javier Cercas formaría parte de la comitiva que acompañaba al papa Francisco durante su viaje apostólico a Mongolia desde ese día al 4 de septiembre. También lo adelantó la agencia latinoamericana Télam. El novelista Cercas sería uno de los 66 periodistas que irían con el Pontífice. No iba para escribir artículos. Tenía otro proyecto. Lo acreditó el Dicasterio de Comunicación y la Editorial Vaticana. Porque, como escribió José Lorenzo, aquellos días en Mongolia le servirían “para escrutar de cerca a un Papa de quien está escribiendo un libro que será publicado por la editorial del Vaticano”. La noticia se ha confirmado. En abril de 2025, Random House publicará El loco de Dios en Mongolia.

El 23 de junio de 2023, Cercas había sido uno de los 200 artistas invitados por el Papa a una audiencia en la Capilla Sixtina. El pretexto era la conmemoración de la exposición de arte moderno en las Galerías Vaticanas. Tras escuchar un discurso de 15 minutos, los presentes saludaron a Francisco. Aunque en el vídeo colgado por Vatican News no llega a aparecer, el Papa no se limitó a estrecharle la mano a Cercas. “El proyecto de libro estaba en ciernes”. El libro ahora es una realidad. “Ningún escritor ha tenido nunca la oportunidad de escribir un libro como éste, entre otras razones porque el Vaticano jamás le había abierto de par en par sus puertas a un escritor (y mucho menos a un escritor ateo como yo)”, ha declarado Cercas en la nota de prensa distribuida por la editorial.

Porque Cercas, que fue elegido en junio para ocupar el sillón R de la Real Academia Española (RAE), vuelve al grupo editorial del que se fue en 2019 al ganar el Premio Planeta con la primera entrega de la saga Terra alta. “Es una gran noticia volver a publicar a Javier Cercas”, afirma Pilar Reyes —directora editorial del sello—. También es un regreso al género de Anatomía de un instante: “novela sin ficción”, en expresión de Miguel Aguilar —el director del sello Random House donde se publicará el libro en abril de 2025—.

Aguilar ha dado más pistas sobre el espíritu de El loco de Dios en Mongolia: “Logra enlazar sus obsesiones más íntimas con una de las preocupaciones fundamentales de la sociedad actual: el papel de lo espiritual y lo transcendente en la vida humana”. Nota aquí.



Luis Quintana


 

Tute


 

domingo, julio 14, 2024

Xoel López

 

Jarabe de Palo


 

Familia Machado

 Cipriana, Ana, o Matea: historia del matriarcado que forjó a la familia Machado

Una exposición en Sevilla saca a la luz cartas y documentos que certifican la importancia que el matriarcado ejerció en una de las sagas intelectuales más importantes de España.

“¿Llegaremos pronto a Sevilla?”. En esta pregunta se condensa de la manera más certera y dramática, la tragedia del exilio y la muerte ignominiosa de Antonio Machado y la de su madre, ocurrida solo tres días después del fallecimiento de su hijo. La sentencia, a medio camino entre el delirio y la poesía, la pronunció la madre del poeta, Ana Ruiz, a sus 85 años, esa mujer menuda con la mente ya nublada, durante la tortuosa travesía a pie para huir de la Guerra Civil: desde Barcelona hacia la frontera con Francia en brazos del escritor Corpus Barga, en aquel enero de 1939 en el que la lluvia y el viento gélido del Ampurdán no dieron tregua. Ante tanto dolor, su memoria prefirió refugiarse en los días felices y el sol de la infancia de su ciudad natal.

La muerte de la madre de Antonio y Manuel Machado fue un mazazo difícil de digerir por cuanto había sido el bastión fundamental de la familia: acompañó a Antonio en el dramático exilio —un convoy en el que también iban su hermano José, la mujer de este, Matea, y las tres hijas de ambos— de Madrid a Rocafort, en Valencia; luego de allí a Barcelona y de la capital catalana hacia el terrible final en Colliure, la ciudad francesa donde murieron. Pero nunca dejó atrás la memoria de su otro vástago. “Ya en Valencia daba síntomas de ir perdiendo la cabeza, pues preguntaba continuamente por Manuel, como si les acompañara en el viaje, y Manuel había quedado aislado en Burgos”, relata el escritor sevillano Antonio Rodríguez Almodóvar, que ha desempolvado del ingente legado machadiano que conserva la Fundación Unicaja en Sevilla las pruebas documentales que certifican la influencia decisiva de las mujeres de esta extraordinaria saga en la vida y la obra de los poetas. Nota aquí.



Andrés Suárez & Tanxugueiras

 

Karel García


 

Estopa

 Estopa: cuando lo normal es extraordinario

Unos emocionados hermanos Muñoz montaron su barrio en el Estadio Olímpico de Barcelona ante 60.000 personas rendidas y exultantes.

El barrio, con su ética, estética, valores y sentido del humor, vino a la capital para decir que también existe, que puede no ser cosmopolita, sofisticado, sutil, menos aún turístico y exportable, pero que es una realidad más tangible que un bloque de granito en la autopista: se puede simular que no se ve, pero si no se maniobra estamparse contra su realidad resulta impepinable. El barrio, los barrios de toda Cataluña y en especial los de la zona metropolitana que David Muñoz listó en un momento de su concierto, esos barrios en los que suena la rumba y el flamenco ante una tapita de rejos, en un bar que perfectamente puede llamarse La Española, como en el que crecieron, son el humus del que hace 25 años surgió Estopa, que se coronaron en el Estadio Olímpico este miércoles en un concierto cuyo significado permanecerá en la memoria musical de Barcelona. Hubo mucho de reivindicación no manifestada como agravio, sino como celebración, hubo un mirarse al espejo y verse guapo, lucir hermosa en el hormigón y decir con alegría que esos lugares en los que se habla de “racholas” forman parte de lo que somos.

Fue por lo tanto un concierto de emocionante autoafirmación. En todo. David, el de verbo más fluido de la pareja, siempre secundado por la sonrisa de sabia aprobación de Jose y su sempiterna coletilla colgando de la nuca, se puso humorísticamente a la altura de Springsteen mientras se bebía una cerveza en escena, “Bruce no tiene huevos de tomarse una birra aquí”, y de Rammstein (reyes del fuego), “esos no encendieron el pebetero, nosotros lo queríamos hacer y nos dijeron que no había gas, vaya excusa de gilipollas”, dijo entre risas. Incluso al final parecía achispado, aunque debía ser la emoción. Se rieron también de manera implícita de los efectos especiales, pues la aparición de un Seat Panda en Camiseta de rockanrol se hizo empujándolo, pura tracción animal, e incluso que sólo funcionara un mustio limpiaparabrisas denotaba la palmaria ancianidad del vehículo. En pantalla obras, andamios, zanjas, bloques de periferia, trenes de cercanías –parados- y viaductos, paisajes reales que suelen esconderse y que en el Olímpico se lucieron. En la boca bares, alegría, cervecita fresca y la celebración de la proximidad, ese concepto preexistente a su moderna utilización. Todo era nítido, no había segundas lecturas. Sólo les faltó decir “vimos eso de las pulseritas con lucecitas de Coldplay y pensamos, ¡qué guapo!, lo haremos también nosotros”. Lo hicieron. No pareció una copia, sino el uso de un recurso que quizás no vieron y menos aún vivieron bastantes de los allí presentes, parte activa de aquel tapiz de luciérnagas. Nota aquí.



El Kanka

 

Diego Ojeda

 


Metallica

 El dónut de Metallica vuela la cabeza a 65.000 espectadores en el Metropolitano

El grupo californiano llena el estadio del Atlético de Madrid con una reinvención que los mejora estética y musicalmente.

La última vez que Metallica visitó Madrid, en julio de 2022, fue como un día cualquiera en la oficina: un The Ecstasy Of Gold para empezar, una docena de veloces solos de Kirk Hammett por allá, un Nothing Else Matters de carril, un escenario clásico… Todo correcto, todo rutinario. Un trabajo profesional falto de sorpresas y donde había que escarbar para encontrar pasión. El cuarteto fue consciente de que vivía instalado en su zona de holgazanería, tomó nota y le dio una vuelta al asunto. Anoche empezamos a ver el resultado. Otros Metallica tomaron el estadio del Atlético de Madrid, y gustan bastante más que los vistos en las últimas visitas.

Muchas cosas se salieron de lo habitual anoche en el Metropolitano. El grupo entró al recinto por un pasillo a ras de suelo, con lo que podían saludar a los aficionados que se agolpaban a ambos lados en esa zona. El escenario, en forma de dónut, se instaló en el centro del césped, por lo que no había zonas ciegas en todo el estadio. Fue un concierto con una visión 360, que se dice, concepto que ya utilizaron en otras giras, pero ahora resulta más apabullante. Los cuatro músicos se movieron con libertad por el escenario circular. ¿Dónde está Kirk? En aquella curva, hurgando en las cuerdas de su guitarra. ¿Y James? Míralo, subido en una tarima, dejándose las amígdalas con Creeping Death. Incluso Lars Ulrich dispuso de hasta cuatro baterías situadas en lugares distintos del rosco. Instalaron también ocho torres con una especie de lata gigante arriba que sirvieron como pantallas para amplificar lo que ocurría en el escenario o ilustrar con motivos artísticos la historia de la canción que sonaba. La verdad es que los californianos pusieron el estadio rojiblanco del revés.

Más novedades. Se trata de un fin de semana con Metallica (M72 World Tour. No repeat Weekend, se llama la gira), dos jornadas (ayer viernes y mañana domingo) en el mismo lugar, donde se interpreta un repertorio diferente cada día y con dos teloneros distintos por noche. La entrada para el fin de semana costaba unos 145 euros, y muchos de los allí presentes (65.000, lleno) las compraron hace un año y medio. El plan estaba claro: que el aficionado se rascase el bolsillo, porque si solo acude una noche puede que no escuche varias de sus canciones favoritas, que sí interpretarán en la siguiente jornada. Es un desembolso importante, pero el grupo te devuelve el dinero con un gran espectáculo. Nota aquí.






Ismael Serrano


 

El Roto

 


sábado, julio 13, 2024

Lila Downs, Niña Pastori & Soledad

 

Daniel Hare


 

León Gieco, Ricardo Mollo & Luna Monti xxx

 León Gieco, Ricardo Mollo y Luna Monti cantan para Mercedes Sosa

Este 9 de julio de 2024 se cumple el 89º aniversario del nacimiento de Mercedes Sosa, reconocida por todos como "la gran cantora argentina". A modo de regalo de cumpleaños, este día se estrena este video, un homenaje de León Gieco a "la voz de América", para "disfrutarlo, sentirlo y cantarlo".

La canción "A Mercedes" forma parte del álbum "Mercedes Florecida" (2023), a la que interpreta junto a Ricardo Mollo y Luna Monti. "Mercedes Florecida", producido por Popi Spatocco, fue galardonado este año con el Premio Gardel “Mejor Álbum Conceptual”. Nota aquí.



Kevin Johansen & Liniers

 

Rafa Pons


 

La Unión

 “Se nos fue totalmente de las manos”: historia oral de La Unión y su ‘Lobo-hombre en París’

Rafa Sánchez, Nacho Cano, Luis Bolín, Iñigo Zabala y Javier Adrados recuerdan los inicios, las dificultades, el éxito, las drogas, las desavenencias y el fin de uno de los grupos más inclasificables y vigentes de los años ochenta en España.

Lobo-hombre en París no solo fue la canción del verano de hace 40 años: fue mucho más. Aquel primer single de cuatro muchachos que venían de la nada batió un récord en España (13 semanas en el número uno) que todavía no se ha superado, con una misteriosa letra inspirada en un relato corto del escritor francés Boris Vian. El tema pasó a formar parte de nuestra memoria popular, aquí y en toda Latinoamérica y propulsó una carrera que, contra todo pronóstico, se mantiene hasta nuestros días. La Unión, en efecto, permanece en activo, pero de un modo radicalmente diferente a como comenzó en algún momento de 1982, cuando Rafa Sánchez (voz), Luis Bolín (bajo), Iñigo Zabala (teclados) y Mario Martínez (guitarra, fallecido en 2022 por un cáncer de laringe) se conocieron y decidieron montar un grupo. Hemos hablado con los tres supervivientes de la banda original, con su productor y pigmalión, Nacho Cano [en una charla mantenida antes de su mediática detención), y con su biógrafo, Javier Adrados, autor del libro La Unión. Viviendo al este del edén (Libros Cúpula-Planeta, 2013), para reconstruir la historia de una de las canciones más importantes y singulares del pop español y la de una amistad que se terminó deteriorando hasta romper.

Luis Bolín: La Unión es un grupo de personas que se aglutinaron a mi alrededor. Yo era el más joven: todos ellos eran del 61, pero yo del 63. Iñigo, Mario y yo nos conocimos estudiando Publicidad en el Centro Español de Nuevas Profesiones, en Madrid. Ya el primer día de clase, nos bajamos al bar de la esquina y nos pusimos a hablar.

Iñigo Zabala: Fue un flechazo a primera vista, porque en aquella época la forma de vestirse y de comportarte te definía mucho. Curiosamente, en nuestra clase estaba también Coloma Fernández Armero, quien por entonces era la novia de Nacho Cano. Inmediatamente, Luis, Mario y yo nos sentamos juntos y empezamos a compartir nuestro amor por la música y a los grupos de aquella época, y decidimos formar uno. Mario era el que tenía más recorrido entonces, había estado en una banda mod que se llamaba Los Nocturnos, con cierta trascendencia. Para mí, era mi primera experiencia. Nota aquí.



Pez Mago

 

Javier Ruibal

 


Tute




viernes, julio 12, 2024

Kevin Johansen

 “Estoy a favor de la zona de confort, es donde caen las ideas”

El músico argentino, de gira en España, asegura que ninguna fuerza de poder, ni siquiera Milei, es capaz de destruir a la cultura.

Con casi 25 años de carrera y 10 discos a sus espaldas, el músico argentino-estadounidense Kevin Johansen (Fairbanks, Alaska, 60 años) ya tiene asociado a su nombre características inconfundibles: la fusión entre el folclore latinoamericano y el rock pop, el buenrollismo que desprenden sus letras ―no preocuparse tanto por el futuro, sentirse satisfecho con lo que se tiene― y una voz suave que canta sobre la condición de pertenecer al Sur global con cierta socarronería. Hijo de padre estadounidense y madre argentina, llegó a Buenos Aires cuando iba cumplir 12 años y volvió a territorio norteamericano, a Nueva York, en 1990 para emprender su carrera musical.

Sus primeras presentaciones las hizo en el CBGB del Lower East Side, templo mítico del punk que vio nacer a bandas como The Ramones o Talking Heads. Ya desde entonces, junto a su grupo The Nada, se dedicaba a hacer rocambolescas mezclas de ritmos: en una misma canción puede haber acordes de rumba porteña con pop y en otra escucharse igual el golpeteo de chacarera con un profundo bajo de reggae. Caben tanto en un disco referencias a Leonard Cohen como a Atahualpa Yupanqui. Con la boca siempre abierta para esbozar una sonrisa, responde las preguntas en Casa América de Madrid, ciudad donde cantará el sábado, 13 de julio, en Las Noche del Botánico. Al día siguiente, el 14, en Pontevedra, y finalmente el 23, en la capital de nuevo, en el teatro Albéniz.

Pregunta. España, después de Uruguay, fue el primer país donde hizo una gira. ¿Qué significa este país para usted?

Respuesta. Desde un primer momento me pasaron cosas mágicas en España, desde que empecé a venir en 2002 con el disco The Nada. Recuerdo una pareja española que estaba con un amigo argentino y le dijeron frente a mí: “Tienes que escuchar la música de este tío”. Hay una conexión importante con el público local y, por supuesto, con los latinoamericanos que andan desperdigados por el mundo, incluida España.

P. Con 60 años, ¿cómo enfrenta esta etapa de su carrera?

R. Con mucha alegría y agradecimiento. Suena muy cliché, pero es verdad. Intentando mantener la capacidad de sorpresa, no estar de vuelta de todo. Lo que menos le deseo a mi persona y a cualquiera es estar de vuelta. Intento siempre sorprenderme a mí mismo.

P. ¿Estudia constantemente la música para mantener esa capacidad de sorpresa?

R. Para nada. Quizá sea un estudioso intuitivo, sin hacer ínfulas de dar cátedra de nada. Uno aprende y aprehende mucho. Escuché en mi infancia folclore del norte y del sur, folk de Joan Báez a Violeta Parra, de Cat Stevens a León Gieco o Charly García. De algún modo, ese aprender y aprehender te permite aceptar ser permeable a las influencias, con la responsabilidad de ponerle tu propia impronta. Nota aquí.



Raquel del Rosario

 

Joaquín Calderón


 

Paris Joel

 Vino el Verano!!

Llegó como el canto del gallo,
Como una ola segadora,
Como la risa escandalosa
Atronando colores anaranjados.
Llegó con paso de Baobab extasiado,
Como el shock de una carta de Hacienda,
Con la libertad pactada del corsario,
Y por haber estado tantos meses llegando,
Que yo, con la arritmia del asombro,
Y, con el rostro humedecido
Por la alegría del rocío,
Quiero vivirlo sin tener que imaginarlo.
Y en esas estoy,
Y en esas
Estamos.



Carlos Chaouen

 

LeturAlma

 


Estopa

 Elena nos cuenta por Facebook.

@estopaoficial Histórico, Emotivo y Espectacular.
Con Cornellà como telón de fondo, los Estopa desgranaron repertorio, empatía y ilusión y partieron la pana.
Llegó el momento de vivir el esperado acontecimiento de ver a los hermanos Muñoz jugando en casa, con un lleno histórico, 60 mil personas en el @estadiolimpic dispuestas a dejarse el alma y compartir corazón y canciones con los de Cornellà.
Su fenómeno va más allá del gusto por un estilo musical concreto. El concepto que une al universo Estopa es las ganas de celebrar la vida, la energía contagiosa, la alegría regenerativa y el buen rollo. En esencia el ser capaces de crear sentimientos y emociones a través de la lírica. Su #poprock con toques de rumba catalana, flamenco y #folckrock les ha permitido pasear su humor y su sonrisa por el mundo.
Desde 1999 los hemos visto crecer y evolucionar sin perder el norte, tocando con los pies en el suelo y sin abandonar sus orígenes. Pasean orgullosos su Sant Idelfons natal, ser charnegos y sentirse bien hablen lo que hablen y en que lengua lo hagan.
Estopa lo da todo. No defrauda. No vende humo. Son lo que ves, son lo que sientes. Son los colegas con los que podrías estar horas riendo y unas birras. Son genuinos, de verdad. Son el arte que emana directamente del corazón. Su rumba canalla arrasa por donde pasa.
El magnetismo de David y Jose es indudable.
Piel de Gallina viendo al Estadi Lluis Companys ser una sola voz, interpretando al unísono temas que son himnos y forman parte del imaginario de la banda sonora de nuestra vida. Temas que reivindican la senzillez del amor, de la amistad, del homenaje, de un momento cotidiano hecho eterno.
Ojalá haya sido capaz de inmortalizar alguno de esos instantes efímeros y fascinantes de los Estopa donde transmiten lo que son, lo que somos.
Si no existierais habría que inventaros!
GRACIAS









Héctor Durigutti

 

Ismael Serrano


 

El Roto

 


jueves, julio 11, 2024

Juan Luis Guerra

 Bilirrubina de la buena

Juan Luis Guerra me inoculó el veneno hace 30 años y, desde entonces, no puedo ni catarlo sin que se me desmanden las caderas, o las lágrimas, según me vengan dadas esa racha.

Fui a mi primer concierto de Juan Luis Guerra hace treinta y muchos años, a mis veintipocos, con las hormonas en flor, el corazón en ascuas y todo el futuro por delante para comerme el mundo crudo o echarlo a perder eligiendo el menú equivocado. Fue en Benidorm y no fue un gran recital ―el recinto era malo y el sonido, pésimo―, pero sí una gran noche. A esa edad, la música la llevas dentro y nada ni nadie te agua la fiesta si no te dejas. Ni siquiera el aguacero que arrasó la gala y nos expulsó de ese paraíso al de la playa, del que salí bautizada cual neófita de un nuevo credo. Sí. Guerra me inoculó el veneno de La bilirrubina buena y, desde entonces, no puedo catarlo ni en la radio del coche en medio de un atasco del demonio sin que se me desmanden las caderas, o las lágrimas, según me vengan dadas esa racha.

Cuento todas estas cursiladas para que se entiendan las expectativas con las que acudí el martes a mi segundo concierto, después de tres décadas de victorias y derrotas de mujer privilegiada del primer mundo. Lo que vi y escuché me reconcilió con el prójimo y conmigo misma. Vi a 15.000 almas de toda edad y pasaporte poseídas por una energía irresistible. Escuché un rosario de himnos ante el que es imposible permanecer ni indiferente ni sentado. Ese Te regalo una rosa cuando te las han regalado. Ese Coste de la vida, cuando la desigualdad te mata. Ese Ojalá que llueva café en el campo cuando solo llueven piedras. Esa Visa para un sueño cuando siguen llegando cayucos a Canarias y justo cuando Lamine Yamal, un chaval de 16 años, nieto de emigrantes africanos, marcó el gol decisivo y metió a España en no sé qué final de no sé qué Eurocopa y yo, la soberbia que se creía inmune a la pasión del fútbol, me puse a berrear el lololó de los forofos como si me fuera la vida en ello. Y claro que me iba. No es amor, no es sexo, no es poder, no es dinero, no es pan, no es circo, no es fútbol. Lo que nos mantiene en pie cada día es la alegría de estar vivos. Total, que salí del Wizink Center de Madrid en vísperas de los 60, con el corazón cansado, las hormonas mustias y algún que otro plato tóxico en la dieta, igual que de la playa de Poniente de Benidorm a los 20. En estado de gracia. Dicen que, hace no tanto, Juan Luis Guerra se cayó del estrellato, vio a Dios y jura que, ahora, es Jesús quien le dicta los temazos al oído. No seré yo quien lo ponga en duda. Pocos santos acreditan tal milagro. Nota aquí.



Salvador Amor


 

Fetén Fetén & Travis Birds

 


Julieta Cardinali & Vera Spinetta

 Julieta Cardinali y Vera Spinetta: "La obra habla sobre el avance de los discursos de odio y las derechas"

Se trata de la adaptación de Heldenplatz, la pieza escrita por el austríaco Thomas Bernhard en la década del 80. Es, también, el debut como directora de Rita Cortese y la primera obra teatral en la que actúa Spinetta, quien sostiene que el espectáculo "no baja línea, sino que te hace reflexionar sobre la condición humana".

Por la prepotencia del hacer y el placer de trabajar entre amigas. Este fue el germen de No tiene un desgarrón, la obra teatral que los jueves a las 20 sube a escena en el teatro Dumont 4040 (Santos Dumont 4040). Adaptación de Heldenplatz, la pieza escrita por el austríaco Thomas Bernhard en la década del 80, la obra es el resultado de las ganas de trabajar juntas de Rita Cortese (que debuta en la dirección) y de Julieta Cardinali, amigas en la vida real que entre comidas y copas de vino le fueron dando forma al deseo de encontrarse sobre el escenario. Así fue que, primero, apareció la obra (que la misma Rita había protagonizado años atrás en el Teatro San Martín) y después la certeza de que debían sumar a Vera Spinetta como coprotagonista. “Las cosas hay que desearlas, buscarlas y trabajarlas para que se puedan concretar”, afirma Cardinali, junto a Spinetta, en la entrevista con Página/12.

No solo bastaba el deseo de trabajar juntas para subir al escenario. Había que encontrar una obra. Y no una cualquiera, sino una que dijera algo sobre esta realidad que vive el mundo y la Argentina. “Es una obra que Rita y Carito Santos trabajaron mucho, porque en realidad es la adaptación del primero de los tres actos de Plaza de héroes. Es una obra que pese a que fue escrita hace 40 años, resulta muy actual, porque habla del avance de los discursos de odio, tan en boga hoy en día. Parece escrita para esta realidad, los textos resuenan en el ahora, con tanto discurso de odio dando vueltas, el avance de las derechas en el mundo y lo que pasa en las distintas clases sociales”, detalla Cardinalli. Nota aquí.



Diego Ojeda


 

Rozalén & Chiqui Calderón

 

Álvaro Ruiz


 

Vinicius de Moraes

 Hoy se cumple otro aniversario de la muerte de Vinicius. Queremos recordarlo con esta semblanza, escrita en ocasión de la inauguración de la expo Vinicius Saravá! Vinicius nos dejó físicamente, pero está vivo en cada canción y en cada poema, en su maravillosa obra, en su sabia convicción de que la vida es el arte del encuentro.

Muchacho Natural
Vinicius de Moraes probablemente comenzó a soñar con ser poeta en sus escapadas a la playa, de madrugada, en Ilha do Governador, cerca de Río de Janeiro donde veraneaba de chico con su familia. O cuando observaba a su padre, Clodoaldo Pereira da Silva Moraes, poeta aficionado, a quien le robó poemas para conquistar chicas, pero muy parco en palabras y con quien intercambió muy pocas durante su vida, aunque se amaban.
Un punto de inflexión en su vida fue cuando recorrió en los ’40 el Brasil profundo, acompañando al escritor norteamericano Waldo Frank. Ese viaje lo volvió “un antifascista confeso” y lo alejó de la elite a la que pertenecía, quien nunca le perdonó su cambio de enfoque. Vinicius, que era un altísimo poeta, con el tiempo diría “sólo me gustan los intelectuales yendo de vacaciones a Europa o durmiendo el sueño de los justos”.
Y se fue volviendo un poeta y compositor cada vez más popular, que era en definitiva lo que él quería. Un hito en ese camino fue cuando cayó en los brazos musicales de Antonio Carlos Jobim (y viceversa) y juntos compusieron, entre otras canciones, A Garota de Ipanema, la segunda más interpretada y grabada del mundo, después de Yesterday, de Los Beatles. Y la bossa nova explotó por todas partes.
Con Renata (Schussheim) también tuvimos un sueño: celebrar a Vinicius en su centenario con una exposición, en una ciudad como Buenos Aires, que él amó y que le devolvió ese amor con creces. Renata se ocupó de la dirección artística, con su maravillosa impronta creativa, y el resultado fue Vinicius saravá!, que presenta una selección de noventa fotografías e instalaciones digitales, pero que es mucho más que lo tangible. No se pierdan las palabras recordando al poeta, de sus hijas, de sus amigos Chico Buarque, Francis Hime, Edu Lobo, Miucha, Lyra, Baden Powell, Caetano, Toquinho, Ferreira Gullar, en el excelente documental “Vinicius” de Miguel Faría Jr. y su hija Susana de Moraes, que se exhibe en la expo en el Recoleta. Y la síntesis que hace María Bethania: “Vinicius vino al mundo con una misión: dar amor y recibir amor a cambio”. Como dice la canción “Nature boy”, que a él tanto le gustaba. Marta Rodríguez