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martes, julio 28, 2026

Estopa

 

martes, julio 21, 2026

Estopa & Amaral

 

martes, julio 14, 2026

Estopa

 


lunes, diciembre 08, 2025

Estopa

 

viernes, enero 31, 2025

Diego Torres & Estopa

 

miércoles, enero 15, 2025

Estopa

 

sábado, enero 04, 2025

Estopa

 

viernes, enero 03, 2025

Estopa

 

lunes, diciembre 30, 2024

Estopa & Amaral

 

sábado, diciembre 28, 2024

Estopa

 

viernes, diciembre 27, 2024

Estopa & Rosario Flores

 

jueves, diciembre 26, 2024

Estopa & Dani Martín

 


domingo, noviembre 24, 2024

Barcelona amb Valencia


 

sábado, octubre 19, 2024

Dani Martín

 Dani nos cuenta en Facebook.

De mi salud nació este corto.













domingo, octubre 13, 2024

Estopa

 

jueves, septiembre 26, 2024

Dani Martin

 

domingo, julio 14, 2024

Estopa

 Estopa: cuando lo normal es extraordinario

Unos emocionados hermanos Muñoz montaron su barrio en el Estadio Olímpico de Barcelona ante 60.000 personas rendidas y exultantes.

El barrio, con su ética, estética, valores y sentido del humor, vino a la capital para decir que también existe, que puede no ser cosmopolita, sofisticado, sutil, menos aún turístico y exportable, pero que es una realidad más tangible que un bloque de granito en la autopista: se puede simular que no se ve, pero si no se maniobra estamparse contra su realidad resulta impepinable. El barrio, los barrios de toda Cataluña y en especial los de la zona metropolitana que David Muñoz listó en un momento de su concierto, esos barrios en los que suena la rumba y el flamenco ante una tapita de rejos, en un bar que perfectamente puede llamarse La Española, como en el que crecieron, son el humus del que hace 25 años surgió Estopa, que se coronaron en el Estadio Olímpico este miércoles en un concierto cuyo significado permanecerá en la memoria musical de Barcelona. Hubo mucho de reivindicación no manifestada como agravio, sino como celebración, hubo un mirarse al espejo y verse guapo, lucir hermosa en el hormigón y decir con alegría que esos lugares en los que se habla de “racholas” forman parte de lo que somos.

Fue por lo tanto un concierto de emocionante autoafirmación. En todo. David, el de verbo más fluido de la pareja, siempre secundado por la sonrisa de sabia aprobación de Jose y su sempiterna coletilla colgando de la nuca, se puso humorísticamente a la altura de Springsteen mientras se bebía una cerveza en escena, “Bruce no tiene huevos de tomarse una birra aquí”, y de Rammstein (reyes del fuego), “esos no encendieron el pebetero, nosotros lo queríamos hacer y nos dijeron que no había gas, vaya excusa de gilipollas”, dijo entre risas. Incluso al final parecía achispado, aunque debía ser la emoción. Se rieron también de manera implícita de los efectos especiales, pues la aparición de un Seat Panda en Camiseta de rockanrol se hizo empujándolo, pura tracción animal, e incluso que sólo funcionara un mustio limpiaparabrisas denotaba la palmaria ancianidad del vehículo. En pantalla obras, andamios, zanjas, bloques de periferia, trenes de cercanías –parados- y viaductos, paisajes reales que suelen esconderse y que en el Olímpico se lucieron. En la boca bares, alegría, cervecita fresca y la celebración de la proximidad, ese concepto preexistente a su moderna utilización. Todo era nítido, no había segundas lecturas. Sólo les faltó decir “vimos eso de las pulseritas con lucecitas de Coldplay y pensamos, ¡qué guapo!, lo haremos también nosotros”. Lo hicieron. No pareció una copia, sino el uso de un recurso que quizás no vieron y menos aún vivieron bastantes de los allí presentes, parte activa de aquel tapiz de luciérnagas. Nota aquí.



viernes, julio 12, 2024

Estopa

 Elena nos cuenta por Facebook.

@estopaoficial Histórico, Emotivo y Espectacular.
Con Cornellà como telón de fondo, los Estopa desgranaron repertorio, empatía y ilusión y partieron la pana.
Llegó el momento de vivir el esperado acontecimiento de ver a los hermanos Muñoz jugando en casa, con un lleno histórico, 60 mil personas en el @estadiolimpic dispuestas a dejarse el alma y compartir corazón y canciones con los de Cornellà.
Su fenómeno va más allá del gusto por un estilo musical concreto. El concepto que une al universo Estopa es las ganas de celebrar la vida, la energía contagiosa, la alegría regenerativa y el buen rollo. En esencia el ser capaces de crear sentimientos y emociones a través de la lírica. Su #poprock con toques de rumba catalana, flamenco y #folckrock les ha permitido pasear su humor y su sonrisa por el mundo.
Desde 1999 los hemos visto crecer y evolucionar sin perder el norte, tocando con los pies en el suelo y sin abandonar sus orígenes. Pasean orgullosos su Sant Idelfons natal, ser charnegos y sentirse bien hablen lo que hablen y en que lengua lo hagan.
Estopa lo da todo. No defrauda. No vende humo. Son lo que ves, son lo que sientes. Son los colegas con los que podrías estar horas riendo y unas birras. Son genuinos, de verdad. Son el arte que emana directamente del corazón. Su rumba canalla arrasa por donde pasa.
El magnetismo de David y Jose es indudable.
Piel de Gallina viendo al Estadi Lluis Companys ser una sola voz, interpretando al unísono temas que son himnos y forman parte del imaginario de la banda sonora de nuestra vida. Temas que reivindican la senzillez del amor, de la amistad, del homenaje, de un momento cotidiano hecho eterno.
Ojalá haya sido capaz de inmortalizar alguno de esos instantes efímeros y fascinantes de los Estopa donde transmiten lo que son, lo que somos.
Si no existierais habría que inventaros!
GRACIAS









domingo, junio 23, 2024

Estopa

 Estopa da rumba, voz y orgullo a la España madrugadora del extrarradio

Los hermanos Muñoz se regalan en el estadio Metropolitano de Madrid un concierto pletórico ante 55.000 fieles, el más multitudinario en sus 25 años de carrera.

Los hermanos Muñoz representan en el pop peninsular el equivalente a Andrés Iniesta para la parroquia futbolera: podrás ser culé, merengón o de la Unión Conquense, pero es casi imposible que te caigan mal. Son buenos músicos y mejor gente, llevan un cuarto de siglo dando la matraca y ni nos cansan ni se nos casan, y este sábado fueron capaces de abarrotar el estadio Metropolitano, en Madrid, sin que ni con esas se les sube la tontuna a la cabeza. Tendrán la libreta de ahorro más saneada que cuando trabajaban en la Seat, lucen las canas incipientes y reglamentarias de los casi cincuenta y se les va viendo menos garbosos, pero eso es exactamente lo mismo que le sucede a usted, a los integrantes del grupo de wasap del cole y a la práctica totalidad de los vecinos de su portal. ¿Cómo no vamos a sentir, partiendo de tantas complicidades, que los Estopa son de los nuestros?

Nadie en su sano juicio habría pronosticado, allá por los estertores del siglo XX, que aquellos chavales genuinos y resalaos de Cornellà acabarían reventando el aforo de un estadio capitalino, en el que se congregaron casi 55.000 personas. Y los primeros en asumir la insensatez del pronóstico habrían sido, claro, ellos mismos. Lo reconocía el propio David, el hermano mayor y el que lleva la voz cantante, que se puso socarrón y sentimental en cuanto finiquitó la segunda canción de la noche. “Impresionante, cabrones y cabronas. Nos habéis visto crecer desde los tiempos del Café de La Palma y el Suristán”, suspiró en referencia a sus primeras incursiones matritenses, dos salas en las que apenas podían apretujarse un centenar de almas. Y en esas, levantó la mirada, oteó la marabunta y resumió: “¡Se ha quedado buena noche!”.

La ocasión era tan propicia para el colegueo, la jarana y el subidón que a nadie pareció importarle que el sonido en el Metropolitano fuese, una vez más, sencillamente pavoroso, al menos desde la grada y durante la primera hora. Un detalle menor cuando lo que se dirime es una fiesta mayor. El sonido rebotaba por todas partes y las letras se volvían a ratos tan ininteligibles como si en el escenario se hubiese colado una banda de versiones en moldavo, pero la multitud se desgañitaba con todas, ya fueran viejas, nuevas o intermedias. Incluso con las de la entrega más reciente, Estopía, aunque apenas lleve tres meses en danza y les haya quedado sosainas, facilona y medio anémica. Llegarán más fiestas de cumpleaños para Estopa —30, 40 o los que vayan cayendo— y las seguiremos celebrando mientras el cuerpo no torne en cochambre, pero entonces nadie echará de menos títulos como El día que tú te marches, Ké más nos da o Sola. Solo a La ranchera quizá pudiéramos indultarla. Nota aquí.





martes, mayo 28, 2024

Estopa