jueves, julio 23, 2026

Nito Mestre

 Nito Mestre en Bariloche: “Sui Generis fue el sueño del pibe”

El músico actuará el sábado en Wesley.

La llegada de Nito Mestre a Bariloche, a partir de la presentación que realizará el sábado en el Tap Garden de Wesley Brewery, devino en una visita del músico a la redacción del diario El Cordillerano. Llegó acompañado por el reconocido fotógrafo Diego Ortiz Mugica, con quien, tras saludar a los periodistas y sacarse fotos con aquellos que se lo solicitaron, ingresó al estudio radial.

Durante el programa Chocolate por la noticia, Nito mantuvo una extensa conversación con uno de los conductores de la emisión, Daniel Pardo.

Al finalizar el programa, Nito traspasó la puerta del estudio y ya se dirigía a la salida cuando fue interceptado por este cronista "pesado", que le propuso sentarse a charlar… ¡de nuevo!

El músico, lejos de poner reparos, aceptó de buena gana… 

—¿Qué se siente subir a un escenario en este momento de la vida?

—Es divertido. También lo es grabar, pero se trata de dos mundos distintos. Yo soy más un animal de gira, de actuar, por el contacto con la gente y todo lo que genera actuar, las pruebas de sonido en lugares distintos… Tocar en vivo me hace sentir joven.

—¿Y cómo recordás los primeros tiempos, los inicios artísticos?

—A veces, como si se tratara de algo que le hubiese sucedido a otro. Me pasó a mí, pero lo veo lejano en el tiempo. Lo recuerdo con cariño, pero como si no hubiese sido yo.

—Y recurriendo a aquel Nito de sus comienzos, ¿cómo se tomó la decisión de iniciar el álbum debut de Sui Generis, Vida, con Canción para mi muerte? 

—En realidad, el disco se llama Vida por el último tema (previo al instrumental Posludio), que es Cuando comenzamos a nacer. Ese era nuestro caballito de batalla e iba a ir primero, pero Jorge Álvarez (en aquel momento, 1972, al frente de la marca discográfica Talent), con muy buen criterio, dijo: “No, primero irá Canción para mi muerte, en cambio, Cuando comenzamos a nacer va a gustar con el tiempo y lo van a empezar a respetar, pero Canción para mi muerte 'pegará' directo”. Jorge, entonces, sostuvo: “Ese es el single”. En aquel momento, estaban los vinilos, así que ponías la púa y el primer tema tenía que “entrar” rápido, para que escucharan todo el disco. Si después del primero, no te gustaba el segundo, sacabas la púa y no escuchabas nada más. Entonces, las primeras canciones de los dos lados, sobre todo del A, tenían que “pegar”.

—Lo último que grabaron como Sui Generis, a partir de un registro en vivo, fue Si (detrás de las paredes), de 2001…

—Ese disco no me gusta nada, directamente. La pasé mal. Me parece un mazacote. Eso no es Sui Generis. El criterio de ese disco iba a ser otro. La realidad es que, cuando empecé a escuchar la grabación en vivo, la banda algunas veces aparecía, otras no… Hacían de cuenta que tocaban, estaban fuera de tiempo…  Y se empezó a corregir y corregir y corregir, pero cuando corregís todo es como agarrar una comida que está más o menos hecha y empezás a meter especias para mejorarla y queda cualquier cosa. Ese disco fue de goma, largo. Se empezó a emparchar y emparchar… El comienzo iba a ser tipo Steely Dan (un dúo de una elegancia sonora notable), pero hay trece mil billones de teclados por todos lados. A Charly le agarró lo de “la pared de sonido” (método que utilizaba el productor musical Phil Spector, superponiendo instrumentos hasta conformar una especie de muro sonoro). Adiós Sui Generis (1975), que es en vivo, no se corrigió, sólo se masterizó, y está bárbaro, es diez mil veces más prolijo que Si, que terminó como una pasta pasada…

—Por las sobregrabaciones...

—Sí, me resulta saturado. 

—¿Y qué te sucede con Sinfonías para adolescentes, la placa anterior, con la que Sui Generis había regresado? 

—Sinfonías me gusta más, pese a que tiene algo de desborde, pero cuenta con cosas más artísticas. De alguna manera, fue más arriesgado, pese a que hay muchos covers, y resultó divertido. El comienzo de la grabación fue medio enquilombado, porque Charly tenía una forma de grabar y yo otra, hasta que llegamos a unirlas. Habrán pasado cuatro o cinco sesiones y me empezó a gustar. En cambio, en el otro (Si), el proceso resultó engorroso, eran parches… En Sinfonías, en cambio, no había parches, aunque tampoco me “chifla” demasiado cómo está mezclado. En realidad, en ninguno de aquellos dos discos estaba muy de acuerdo con las mezclas, porque el técnico tenía mucha tendencia a Charly, no a Sui.

—Para vos, entonces, Sui Generis sería el de los inicios, no el del retorno del 2000…

—En aquel regreso, parte de Sinfonías está bien, pero el Sui verdadero es el de los tres primeros discos. Lo otro quedó bajo la influencia de Say No More, así que lo que siguió es y no es Sui. En Sinfonías hay más; en Si, muy poco.

—¿Cómo definirías a cada uno de aquellos primeros tres discos? Es decir, Vida, Confesiones de invierno y Pequeñas anécdotas para las instituciones.

—Los tres me gustan, cada uno a su manera. Con el tiempo, los escucho y, claro, hay una cosa con el sonido a la que uno se tiene que acostumbrar; el primero es súper inocente.

—Entre Vida y el tercero, Pequeñas anécdotas para las instituciones, no pasó mucho tiempo —el primero es de 1972; el otro, de 1974—, pero se nota una gran diferencia en el modo de abordar el sonido.

—En Instituciones cambió... En realidad, el cambio ya se había iniciado con Confesiones de invierno, porque Vida lo habíamos grabado en cuatro canales, era muy básico. En el segundo pasamos a ocho canales y fue otra cosa. Y en el tercero teníamos dieciséis.

—De aquella etapa también es Porsuigieco (la unión de Sui Generis con María Rosa Yorio, Raúl Porchetto y León Gieco)…

—El disco lo grabamos de a poquito, cada semana poníamos algo. Tardamos un año. Nunca coincidimos los cinco en el estudio. Cada uno tenía su carácter. Raúl era el que menos iba. De hecho, cuando hubo que hacer una foto de prensa no fue, así que puse, en un árbol, un cartel que decía “Porchetto”, y así quedó la fotografía. La gira estuvo divertida; era muy familiar, todos nos llevábamos bien. En cuanto a la grabación del álbum, cuando salió de nuevo (se reeditó en 2025, a cincuenta años de su registro), lo fuimos a escuchar juntos, y cuatro de los temas los oímos de la cinta original. Sonaban súper bien, como si estuviésemos tocando ahí; fue muy agradable. Nota aquí.






0 comentarios: