jueves, julio 30, 2026

Andrés Suárez

 Tenías 56 años. Tenías un hijo. Estabas casado. Acababas de grabar Don´t Settle, uno de los mejores discos grabados en directo de la historia. Estabas cantando y tocando mejor que nunca. Me enseñaste lo que es este oficio. Me enseñaste la dinámica. Me enseñaste a salir a la puerta después del concierto a darle la mano a cada persona del Vicar Street.

No querías firmarme la guitarra, me preguntaste tres veces si estaba seguro. Estoy seguro, Glen.
Me preguntabas si “había sonado bien” cuando terminaba el concierto. Estabas obsesionado con el sonido, con la perfección. Fuiste el artista más grande y más humilde al que le di un abrazo.
Quiero que vuelvas a ruborizarte cuando te diga en mi mal inglés que “eres el cantautor más grande de todos los tiempos, más que Bob Dylan”. Quiero decirte lo agradecidos que están mis padres por lo que hiciste por mí en Dublín y en Ferrol.
Ojalá alguno de los tuyos consiga superarlo algún día. Yo estaré aquí con mi vieja Takamine, honrándote. Te lo prometo.
Cambiaste la historia de la música. Tenías 56 años, eras el cantautor más grande de todos los tiempos y un accidente de moto se lo llevó todo.
Quiero que vuelvas a gritar. Quiero matar a la muerte con mis manos. No quiero volver a mirar las estrellas. Quiero que vivas.
Quiero que vivas.



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