“Los cubanos están locos por que pase algo, cualquier cosa”
Tras cinco años en prisión y forzado al exilio, el artista reflexiona sobre la crisis en la isla, una posible intervención de Estados Unidos, y lo que considera un momento decisivo para Cuba.
Luis Manuel Otero Alcántara (La Habana, 1987), uno de los artistas disidentes más conocidos de la isla y fundador del Movimiento San Isidro, está convencido de que los cubanos están dispuestos a que ocurra “cualquier cosa” con tal de que haya un cambio de sistema.
“Lo que dice la gente es que están locos por que pase algo, cualquier cosa. La gente ni sabe qué cosa quiere, como tampoco sabe qué es la democracia, pero quieren que pase algo para aliviar la aflicción que hay en Cuba, producida por la dictadura”, asegura en una entrevista con EL PAÍS en el hotel del suroeste de Miami donde vive desde que llegó a Estados Unidos, hace poco más de una semana, en un exilio forzado después de cinco años de cárcel.
Para Otero Alcántara, la isla ha llegado a un punto de agotamiento extremo, y el pueblo está en “una situación sumamente precaria”. “Es un país que está asfixiándose”, señala el artista, que reflexiona sobre una posible intervención de Estados Unidos, qué expectativas ha despertado en la isla la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la política de Donald Trump.
Su compromiso con Cuba, sostiene, sigue siendo con su gente. “La patria no es lo que escribió [José] Martí en un libro hace mil años. La patria es la gente que camina por la calle. Esa patria está desnutrida”, dice. “En Cuba hay una especie de canibalismo total que viene de la despreocupación deshumanizada de un sistema. Si el sistema no es capaz de resolverte el hambre, las medicinas, si no te protege, sino que te expulsa y no tienes representación ni sientes protección, ¿quién va a querer eso? Por supuesto, la cúpula, una cúpula sumamente reducida, que son los que viven de eso y son corruptos”, señala.
Pregunta. ¿Cómo ve las relaciones entre Cuba y Estados Unidos bajo Trump?
Respuesta. Estamos en un momento decisivo para Cuba, donde habría que, primero, saber cuáles son las verdaderas negociaciones que hay entre el Gobierno cubano y la Administración de Estados Unidos. Pero creo que los cubanos tenemos que aprovechar este momento. Porque este momento no viene porque la Administración norteamericana quiso solamente. Viene también por el trabajo de todos estos años, del activismo, de la oposición, de gente influyente que lograron empujar a Cuba en esta dirección.
P. Después de cinco años encarcelado tras las manifestaciones de 2021, ¿cómo ve el hecho de que la isla esté saliendo nuevamente a protestar?
R. Cuba ha tenido un gran nivel de rebeldía durante los últimos cinco años. La gente no ha dejado de protestar. Han salido como la mayoría de los presos políticos del día 11 y han entrado más presos, jóvenes, adolescentes. Eso te dice que Cuba está aprendiendo a ser un país cívico. Depende también de nosotros empujar esa realidad en caminos democráticos. Eso es la democracia, que puedas entrar, decir, poner lo que quieras en tu televisora, en tu canal de YouTube, en tu historia independiente, pero dentro de Cuba, sin que te cueste la prisión o la persecución.
P. ¿Considera imprescindible la colaboración de otros países en el futuro de Cuba?
R. La única manera de que Cuba sea verdaderamente próspera es que haya libertad de expresión, que haya democracia. La única manera de que un presidente sea un funcionario público es que no tenga el poder absoluto para instaurarse en el poder. Y eso se genera a través de instituciones. Por supuesto que vamos a necesitar de la colaboración de instituciones internacionales, europeas, norteamericanas y otras naciones que tienen que enseñarnos a hacer democracia o enseñarnos a hacer instituciones sólidas que trasciendan al individuo.
P. Las recientes negociaciones entre Cuba y EE UU han sido muy opacas, mientras que Trump ha amenazado con “tomar” la isla.
R. La gente tiene mucho miedo, porque puede que se queden en el poder los Castro, puede que se quede [Miguel] Díaz-Canel, que haya una especie de transformación con una transición que puede durar 10, 20 años más. Si Estados Unidos, que es el que debería proteger los derechos humanos, se alía a este poder, que es el que nos machaca a nosotros, ¿quién nos va a proteger? ¿Quién nos va a dar la voz? Hay que perdonar, sí, pero el perdón no significa callarse, dejar fuera a los críticos del sistema anterior. Por el contrario, esa es la gente que hay que restaurar, que sacrificaron su vida y que tienen más cosas por decir. No desde el odio, sino desde el encuentro y desde una visión contraria, que es lo que verdaderamente genera el desarrollo.
P. Si hubiera una transición en Cuba en la cual Estados Unidos influyera de cierta forma, ¿habría un lugar ahí para los Castro, para el Gobierno comunista?
R. Creo que va a haber que implementar la justicia, porque ha habido casi 70 años de injusticias, de crueldades, y hay mucha gente que tiene muchos dolores y muchas heridas abiertas. Debe haber una comisión que sepa cómo gestionar eso también, porque no debe ser que si el bodeguero no me dio dos libras de arroz, tengo que fusilarlo, que es lo que se podría tergiversar y convertirse en una sangrienta carnicería. Debe haber instituciones internacionales democráticas que están altamente preparadas para lidiar con este tipo de situaciones. No somos ni la primera ni la última dictadura que se va a caer en el mundo ni que va a desaparecer. Vamos a necesitar mucha colaboración de afuera.
P. ¿Estaría de acuerdo con una intervención militar de Estados Unidos?
R. Te voy a decir lo que yo escuché en Cuba: la gente está loca por que pase algo, lo que sea. El tema de Maduro, que entraran y lo sacaran, educó a la gente, que dijo: “Coño, mira cómo entraron y se lo llevaron”. No es que van a bombardear el país entero, porque, como parte del adoctrinamiento en Cuba, te dicen que vamos a morirnos todos, “hasta la última gota de sangre”. Los cubanos están aprendiendo que una intervención quirúrgica podría salvar el país y la gente está pidiendo que pase ya.
P. Pero, ¿qué opina usted?
R. Yo soy pacifista y creo que no debe haber bombas, ni se debe matar a nadie. Pero sí hace falta una estructura radical de ir, colarse allí y sacarlo, porque es como un ratón, como un macho abusador que tiene a todo el mundo secuestrado y que amenaza con matarlos, y se está muriendo la gente. Imagínate que es un secuestro de nueve millones de víctimas que se están muriendo a diario. Nosotros le vamos a plantar cara, pero necesitamos alguien que nos ayude. La gente, a su manera, está pidiendo ayuda. No sé si serán los norteamericanos, los europeos, la ONU, los extraterrestres, pero necesitamos ayuda, sobre todo porque el proceso de un estallido social se puede demorar meses y puede costar mucha sangre. Nota aquí.


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