República popular (1931-1939)
La República Española,
construida con fervor,
fue aplastada con furor
y aarrasada por la ola,
niña huérfana y muy sola,
por culpa de gobernantes
europeos y tunantes,
que protegieron a Franco,
el inglés, también el franco,
con alianzas repugnantes.
Dignos, los trabajadores,
las mujeres, los mineros,
los estudiantes y obreros,
los niños y sus mayores.
Querían días mejores,
pan, trabajo y libertad,
una historia de igualdad
y modernos diccionarios,
cultura, escuelas, salarios,
un plus de modernidad.
Los poetas con el pueblo
y el pueblo con sus poetas
propusieron nuevas metas,
en concubino tinieblo,
unidos, sólido reblo,
pusieron la historia en marcha,
canciones, coplas y jarcha
para uncir el compromiso.
Pero el fascio dio el aviso
y aplicó la contramarcha.
Todos aquellos valores,
democráticos principios,
en ciudades, municipios,
crecieron como las flores,
republicanos colores
de abril por la primavera.
Pero acechando la fiera,
militar para más señas
y las fascistas enseñas
cercenaron la quimera.
Porque le esperaba a España,
para darle un tajo fuerte
que se pintara de muerte
la tierra, que una guadaña,
muy afilada, con saña,
aventara la venganza
cortara toda esperanza
y liquidase el futuro.
Luego vino un tiempo oscuro,
de prisiones y matanza.
En tapias de cementerio,
en cunetas, en las fosas,
mataron a nuestras Rosas,
y por dios y por su imperio,
mataron al Magisterio
de Giner y de Machado.
No hubo piedad ni cuidado
y mataron a inocentes.
Contra el derecho de Gentes,
el miedo quedó instalado.
Sacristías y misales,
rezos y más rogativas,
Falange y las fuerzas vivas
culpaban de muchos males
a unos intelectuales
que soñaron el progreso.
Algunos, de mucho peso,
serían asesinados,
como Lorca, o rematados,
y Miguel aún sigue preso.
(C) Félix Maraña



0 comentarios:
Publicar un comentario