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lunes, septiembre 07, 2026

Rosa Montero

 Lo aguantamos (casi) todo

Hablo de la porfía misma del cuerpo y de un montón de amenazas invisibles con las que convivimos

Pues ya estamos de vuelta, tras un verano bronco y cruel que se ha empeñado en atormentarnos con los incendios devastadores, la desolación de la tragedia de Ceuta, unos cuantos terremotos para que nada falte y hasta las inundaciones de finales de agosto, como calamitoso remate de temporada. Mucha pena todo y un sabor a ceniza entre los dientes.

Pero la vida sigue. Somos bichos tenaces; a poco que nos den unos días de tranquilidad nos venimos arriba y creemos estar de nuevo a salvo y al mando de nuestro destino. Fuegos, seísmos, pandemias, crisis migratorias, riadas; todo eso se sufre, pero en cuanto podemos lo olvidamos y volvemos a sentirnos los reyes del mambo.

En este tórrido y accidentado verano he pensado muchas veces en eso; en que las catástrofes nos dan la medida de nuestra total fragilidad, pero también la de nuestra increíble capacidad de supervivencia. Ya lo dice el refrán: que Dios no te mande lo que puedas soportar. Porque lo aguantamos todo, o casi todo. Y no hablo sólo de la entereza mental ante las grandes penalidades, sino de la porfía misma del cuerpo y de un montón de amenazas invisibles con las que convivimos. Por ejemplo, acabo de leer dos libros sobre sustancias tóxicas, Puro veneno, de Roberto Pelta Fernández, y El olor de las almendras amargas, de Daniel Torregrosa. Dos textos muy interesantes que me han recordado que vivir es una actividad de alto riesgo. Ya se sabe que a lo largo de la historia las mujeres han abusado de muchos ingredientes peligrosos en pro de un supuesto ideal de belleza. Como carmines con cianuro y arsénico, o el célebre albayalde, carbonato de plomo, que blanqueaba el rostro. Lo usaron las egipcias, las griegas, se lo untaba generosamente la famosa Isabel I de Inglaterra. A resultas de ello, la reina quedó calva, perdió los dientes, sufrió fatiga, temblores y deterioro cognitivo. Pero hay muchos otros envenenamientos además de los cosméticos. Los pobres mineros se intoxicaban a mansalva, muchos pintores enfermaron con sus pigmentos plúmbeos, los sombrereros perdían la razón por el nitrato de mercurio con que curtían sus pieles (de ahí que Lewis Carroll pusiera un Sombrerero Loco en su Alicia, era una profesión llena de gente demenciada). Incluso Isaac Newton se intoxicó con mercurio, lo que podría explicar ciertos trastornos mentales que por lo visto tuvo. Y hay otros riesgos que no recogen estos libros. Citaré sólo uno: tras el descubrimiento del radio por Marie Curie, durante varias décadas añadieron suplementos radioactivos hasta en las papillas de los bebés. Todas estas barbaridades las conocemos, pero nos suenan a un mundo remoto y superado. Ahora no sucede, nos decimos. ¿O sí?

Verás, el mercurio se ha utilizado en amalgamas dentales. Como a mí me han empastado las muelas desde niña, debo de haberme zampado un montón. Para que te hagas una idea, el uso general de la amalgama de mercurio no se prohibió en la UE hasta el 1 de enero de 2025, con una excepción hasta el 30 de junio de 2026 para pacientes de bajos ingresos (cosa que me alucina). Así que acabamos de librarnos de eso (aunque es posible que lleves algo de mercurio en la boca). En cuanto al resto del mundo, la OMS intenta erradicarlo para 2034. ¿Y qué decir del plomo? El médico griego Galeno ya advirtió a los romanos, que lo usaban en los acueductos, que beber de ahí era pernicioso para la salud, pero eso no ha sido óbice para seguir utilizando las tuberías de plomo. Si vives en un edificio construido antes de los años ochenta, es probable que las conducciones sean de ese metal. De hecho, en España no se prohibieron las cañerías de plomo en construcciones nuevas y en reformas hasta 2003. Y hay más: la ONG Pure Earth hizo un estudio el año pasado analizando 56 muestras de delineadores comerciales de ojos khol, kajal y surma, y más de la mitad tenían niveles preocupantes de plomo. Recuerdo ahora que en mi juventud usé khol marroquí durante años, así que más plomo para mi coleto (madre mía, no sé cómo he llegado hasta aquí). Y todo esto sin tener en cuenta los nuevos peligros de los que aún no sabemos nada, como no supieron los contemporáneos de Curie lo dañina que era la radioactividad. Por ejemplo: estos nuevos fármacos antiobesidad que la gente consume a troche y moche, ¿qué consecuencias tendrán a la larga? En fin, como digo, la buena noticia es que, visto lo visto, somos más resistentes que las cucarachas. Nota aquí.



domingo, septiembre 06, 2026

Alfredo González Ruibal

 “Soy Manuel Lluesma, ejecutado el 29 del 12 de 1942. Dejo hijos”

El arqueólogo Alfredo González Ruibal recopila casi dos décadas de investigación sobre el franquismo y revela el hallazgo de un oscuro pasado familiar.

“Llegan a tu casa. Se llevan a tu marido. Vuelven a tu casa. Esta vez vienen a por ti. Te llevan a prisión. Te acompaña tu hija, que no tiene con quién quedarse. Fusilan a tu marido. Te informan las monjas. Te preguntas qué será de ti, embarazada, con una niña. Pasas hambre. Tu hija pasa hambre. Estás a punto de dar a luz. Llega la condena: 20 años por apoyo a la rebelión. Tu hijo nace. Tu hijo muere. Se lo llevan. No sabes dónde. No podrás llevarle flores. Tampoco a tu marido. Tu hija pasa hambre. Enferma de tos ferina, tifus. No hay medicinas. Tu hija muere. Se la llevan. No sabes adónde. No podrás llevarle flores. Málaga, 1937″.

Es un extracto de País en ruinas, historias enterradas de la España franquista (1939-1975), de la editorial Crítica. Su autor, el arqueólogo Alfredo González Ruibal, premio Nacional de Ensayo 2024, recopila casi dos décadas de excavaciones en fosas comunes, trincheras, campos de concentración y chabolas, es decir, conversaciones con cientos de objetos que, 70 u 80 años después, seguían hablando de sus dueños: de quiénes eran, de cómo vivieron y de cómo murieron. Durante la preparación del volumen, de casi 400 páginas, descubrió un oscuro pasado familiar que tiene mucho que ver en la inusual dedicatoria del libro: “A mi suegra, María Mayorgas”.

“Es imposible entender el franquismo”, explica González Ruibal, “sin tener en cuenta dos cortes sobre el terreno: las trincheras y las fosas comunes. El primero es la épica de la guerra que actuaría como fuente de legitimidad para el régimen durante 40 años. El segundo, la huella del exterminio que neutralizó la oposición a Franco y le permitió reinar sobre la paz de los cementerios”.

El arqueólogo se sumerge en los grandes enterramientos clandestinos, como el de Málaga, donde había hasta seis niveles de cadáveres —“la profundidad de las fosas revela que las autoridades franquistas tenían muy claro que pensaban asesinar a mucha gente y durante mucho tiempo”— y donde muchos años después fueron rescatados los restos de 322 menores de 10 años, hijos de presas. “En una de las fosas aparecieron 16 neonatos, criaturas que murieron al nacer o poco después. Nada sorprendente teniendo en cuenta la salud deshecha de sus madres y la insalubridad de la prisión. Los cuerpos de los niños se colocaban en los perfiles de las fosas comunes, que se rellenaban con los cadáveres de fusilados. Los difuntos pequeños venían muy bien para cubrir huecos”, recuerda el autor, citando la investigación del historiador Francisco Espinosa. En Paterna (Valencia) fueron enterradas más de 2.200 personas y hay fosas tan profundas que perforaron la capa freática y la humedad permanente del fondo hizo que los cadáveres se saponificasen, es decir, que la grasa corporal se transformase en una sustancia parecida al jabón y se conservase la ropa que llevaban las víctimas: camisas manchadas de sangre, vendajes por palizas, ligaduras de esparto en las muñecas. En algunas de esas exhumaciones fueron hallados, junto a los restos humanos, botellas que incluían en su interior un papelito con el nombre del represaliado: “Soy Manuel Lluesma Masià (Moncada). Ejecutado el día 29-12-1942 a las 7.30 de la madrugada. Dejo hijos”. El enterrador, Leoncio Badía, las colocaba junto a los cuerpos pensando que las familias podrían recuperarlos en el futuro, aunque seguramente ese futuro llegó mucho más tarde de lo que él imaginaba. En 2019, Badía recibió, a título póstumo, la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Hoy tiene una estatua en su honor en el cementerio de Paterna.

El libro visita también enterramientos individuales, como el de Villaverde del Ducado (Guadalajara), “excepcional en muchos sentidos”, explica González Ruibal, arqueólogo en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC. La hija de una vecina de la localidad contactó en 2019 con el arqueólogo para explicarle que el pueblo deseaba enterrar dignamente a una víctima desconocida que había sido inhumada fuera del cementerio, junto a la tapia, durante la guerra. Nadie sabía quién era. Los vecinos contaban que lo habían enterrado en una zanja muy superficial y que, al poco tiempo, “un pie o una bota del muerto acabó sobresaliendo o fue desenterrada por los perros” y un pastor que solía pasar por allí mandó a su hijo “colocar unas piedras para evitar que los animales extrajeran los restos”. Desde 1937, mujeres del pueblo habían depositado flores en la tumba anónima, cuidando del fallecido sin nombre. La exhumación constató que la víctima era muy joven, en torno a 21 años. Junto a los restos aparecieron medallas religiosas que alguien había deslizado en el enterramiento. “No solo documentamos un crimen de guerra”, explica González Ruibal, “sino un acto de humanidad: el del pueblo que cuidó 80 años de aquel muerto desconocido como si fuera un familiar”. Nota aquí.




El Roto

 


domingo, agosto 23, 2026

Federico García Lorca

 "No es solo Federico García Lorca. En España, hablamos de 115.000 fusilados por el franquismo que siguen en cunetas como perros, el segundo país con más fosas comunes después de Camboya"

El profesional cerraba su reflexión radiofónica con una crítica más amplia sobre la relación del país con su propia historia.

El historiador Ian Gibson situaba recientemente en el centro del debate la memoria histórica y la localización de los restos de Federico García Lorca, durante una intervención en la Cadena SER. El investigador reclamaba avances para esclarecer el destino del poeta y, al mismo tiempo, ha ampliado su reflexión a las víctimas del franquismo.

"No es solo Federico García Lorca. En España, hablamos de 115.000 fusilados por el franquismo que siguen en cunetas como perros, el segundo país con más fosas comunes después de Camboya", apuntaba Gibson.

El historiador subrayaba así que el caso del escritor granadino no puede entenderse de forma aislada, sino dentro de una cuestión todavía pendiente en España. El historiador consideraba que la búsqueda de los desaparecidos y la identificación de sus restos continúa siendo una obligación democrática que no debería aplazarse.

En relación con Lorca, el investigador también lanzaba una petición concreta a sus familiares para despejar dudas sobre el paradero del cuerpo del poeta: "Sería importante que la familia de Federico García Lorca declarase, ante notario, que ellos no han movido el cuerpo".

El historiador calificaba además de "vergonzoso" que una democracia avanzada no haya conseguido resolver esta cuestión después de tantos años y advirtió de que "no podemos dejar allí a todas esas personas". Gibson rechazaba también el argumento recurrente de que abordar las fosas y las víctimas supone volver sobre conflictos del pasado.

Frente a quienes defienden que es preferible "no reabrir heridas", el investigador respondía de manera tajante: "No se han cerrado". Para Gibson, la falta de respuestas mantiene abierto un problema histórico y humano que, a su juicio, continúa afectando a miles de familias que todavía desconocen dónde se encuentran sus familiares.

El historiador cerraba su reflexión con una crítica más amplia sobre la relación del país con su propia historia. Sus palabras insisten en la necesidad de afrontar el pasado desde las instituciones y ofrecer respuestas a quienes todavía las esperan: "España ha vivido durante siglos de espaldas a su propia realidad". Nota aquí.



martes, agosto 04, 2026

Ece Temelkuran

 Ece Temelkuran, escritora turca exiliada: “Pronto tendremos que redefinir el concepto de hogar”

La periodista turca acaba de publicar, desde el exilio, ‘La nación de los extraños’, sobre cómo encontrar un hogar cuando el propio deja de sentirse seguro.

Hace 10 años, la periodista y escritora turca Ece Temelkuran (Esmirna, 53 años) le dijo a su madre la fatídica frase que ningún inmigrante quiere pronunciar: “Mamá, no voy a volver a casa”. Llamaba desde Zagreb y desde ese mismo momento sintió que se había convertido en una persona sin hogar. En 2016 abandonó Turquía, un país cada vez más autoritario, para poder vivir, escribir y pensar en paz. Durante todo este tiempo se ha visto abocada a moverse por distintos países europeos con la constante sensación de no pertenecer, de tener las raíces expuestas al aire frío de lo ajeno. Después de publicar Cómo perder un país y Juntos, Temelkuran ha escrito La nación de los extraños (los tres, editados por Anagrama), su libro más personal y en el que repasa el sentimiento de exilio, pero también advierte: esto también te puede pasar a ti, tú también puedes perder tu casa de un día para otro.

Este libro es muy diferente a sus libros anteriores, ¿tenía pensado desde el primer momento escribir algo personal?

No, nunca. Me crie en una familia de izquierdas. Y vengo de una cultura donde empezar una oración con “yo” se considera vergonzoso.

¿Por su familia o por la sociedad?

Por culpa de la sociedad. Como eres de izquierdas, tienes que hablar de otras personas todo el tiempo. Así que nunca pensé en escribir mi historia. Creía que contar mi historia no solo era vergonzoso, sino que también sentía que me estaba poniendo en una situación de víctima, lo cual también es humillante. Así que nunca lo pensé hasta que, primero, tuve un colapso físico y recordé que también soy humana, vulnerable y frágil [ríe]. Y, segundo, vi que hay una fuerte conexión entre mi historia personal y la condición humana, que también es la de no tener hogar.

¿Cuál es su definición de hogar?

Mi hogar está hecho de personas. No es un lugar. Está hecho de amigos y está hecho de palabras, de promesas que nos hacemos el uno al otro. Eso es lo que te mantiene unido, como una red de seguridad, cuando hay incertidumbre. Pero dicho esto, no es fácil sentirlo todos los días, sentirme así todos los días. No es fácil sentirse como en casa cuando no hay un lugar al que puedas llamar hogar.

Un lugar físico, geográfico.

Sí. Tienes que convencerte constantemente de que casa son otras personas. No es fácil, porque esta idea de hogar como un lugar es tan inherente a nuestra humanidad desde el principio de los tiempos… Tal vez tengamos que intentar cambiar eso, no porque vayamos a quedarnos sin hogar o sin techo a causa de las guerras o el fascismo, sino porque el espacio en el planeta está disminuyendo por la crisis climática. Pronto tendremos que redefinir el concepto de hogar.

Escribe que el hogar ya no es seguro. ¿Recuerda el momento exacto en el que sintió que ya no era seguro estar en casa?

Desde 2002, cuando Erdogan llegó al poder, supe que esto no sería un partido político normal, sino un movimiento político y que cambiaría profundamente Turquía. Pero me sentí completamente desamparada después del intento de golpe militar de 2016. Durante la noche, sonó la selah, que es una oración que los musulmanes hacen por los muertos. Fue entonces cuando pensé: “Están fundando una nueva república y este ya no va a ser mi hogar. No voy a sentirme segura”. Y luego, unos días después, vivía en una casa de una planta baja y tenía barrotes de hierro en mis ventanas, y alguien arrancó los barrotes y dejó las ventanas abiertas. No se llevaron nada de la casa, pero yo pensé: “Esto ya no es seguro”.

Fue un mensaje, un “sabemos dónde vives”.

Sí, exactamente. “Podemos hacer este tipo de cosas”. Así que ese fue el momento en que sentí que ahora sí estaba en peligro. Pero incluso entonces, no pensé en irme.

¿Por qué no?

No lo sé. Yo nunca planeé irme de casa, salir del país. Después de ir a Zagreb, decidí tras dormir allí una noche que me iba. Esa fue la primera vez que dormí sin pensar que iban a venir por la mañana a detenerme. Para ser sincera, no sabía que iba estar tanto tiempo fuera. Porque en el fondo siempre piensas: “Oh, claro que voy a volver”. Y ya han pasado 10 años. Parece irreal.

¿Quiere volver?

Quiero poder volver sin sentir terror.

¿Y qué opina de los ciudadanos que apoyan a Erdogan y al régimen?

Cada vez son menos… para empezar. Están los devotos acérrimos del régimen y hay quienes se están enriqueciendo con este régimen. Su sustento depende de la supervivencia política de Erdogan, así que, naturalmente, lo mantienen en el poder. Pero aquellos que votaron por él pensando que este hombre traería a este país prosperidad, democracia y libertad, bla, bla, bla, muchos de ellos ya han abandonado el barco. Nota aquí.



martes, julio 28, 2026

Luis Manuel Otero Alcántara

 “Los cubanos están locos por que pase algo, cualquier cosa”

Tras cinco años en prisión y forzado al exilio, el artista reflexiona sobre la crisis en la isla, una posible intervención de Estados Unidos, y lo que considera un momento decisivo para Cuba.

Luis Manuel Otero Alcántara (La Habana, 1987), uno de los artistas disidentes más conocidos de la isla y fundador del Movimiento San Isidro, está convencido de que los cubanos están dispuestos a que ocurra “cualquier cosa” con tal de que haya un cambio de sistema.

“Lo que dice la gente es que están locos por que pase algo, cualquier cosa. La gente ni sabe qué cosa quiere, como tampoco sabe qué es la democracia, pero quieren que pase algo para aliviar la aflicción que hay en Cuba, producida por la dictadura”, asegura en una entrevista con EL PAÍS en el hotel del suroeste de Miami donde vive desde que llegó a Estados Unidos, hace poco más de una semana, en un exilio forzado después de cinco años de cárcel.

Para Otero Alcántara, la isla ha llegado a un punto de agotamiento extremo, y el pueblo está en “una situación sumamente precaria”. “Es un país que está asfixiándose”, señala el artista, que reflexiona sobre una posible intervención de Estados Unidos, qué expectativas ha despertado en la isla la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la política de Donald Trump.

Su compromiso con Cuba, sostiene, sigue siendo con su gente. “La patria no es lo que escribió [José] Martí en un libro hace mil años. La patria es la gente que camina por la calle. Esa patria está desnutrida”, dice. “En Cuba hay una especie de canibalismo total que viene de la despreocupación deshumanizada de un sistema. Si el sistema no es capaz de resolverte el hambre, las medicinas, si no te protege, sino que te expulsa y no tienes representación ni sientes protección, ¿quién va a querer eso? Por supuesto, la cúpula, una cúpula sumamente reducida, que son los que viven de eso y son corruptos”, señala.

Pregunta. ¿Cómo ve las relaciones entre Cuba y Estados Unidos bajo Trump?

Respuesta. Estamos en un momento decisivo para Cuba, donde habría que, primero, saber cuáles son las verdaderas negociaciones que hay entre el Gobierno cubano y la Administración de Estados Unidos. Pero creo que los cubanos tenemos que aprovechar este momento. Porque este momento no viene porque la Administración norteamericana quiso solamente. Viene también por el trabajo de todos estos años, del activismo, de la oposición, de gente influyente que lograron empujar a Cuba en esta dirección.

P. Después de cinco años encarcelado tras las manifestaciones de 2021, ¿cómo ve el hecho de que la isla esté saliendo nuevamente a protestar?

R. Cuba ha tenido un gran nivel de rebeldía durante los últimos cinco años. La gente no ha dejado de protestar. Han salido como la mayoría de los presos políticos del día 11 y han entrado más presos, jóvenes, adolescentes. Eso te dice que Cuba está aprendiendo a ser un país cívico. Depende también de nosotros empujar esa realidad en caminos democráticos. Eso es la democracia, que puedas entrar, decir, poner lo que quieras en tu televisora, en tu canal de YouTube, en tu historia independiente, pero dentro de Cuba, sin que te cueste la prisión o la persecución.

P. ¿Considera imprescindible la colaboración de otros países en el futuro de Cuba?

R. La única manera de que Cuba sea verdaderamente próspera es que haya libertad de expresión, que haya democracia. La única manera de que un presidente sea un funcionario público es que no tenga el poder absoluto para instaurarse en el poder. Y eso se genera a través de instituciones. Por supuesto que vamos a necesitar de la colaboración de instituciones internacionales, europeas, norteamericanas y otras naciones que tienen que enseñarnos a hacer democracia o enseñarnos a hacer instituciones sólidas que trasciendan al individuo.

P. Las recientes negociaciones entre Cuba y EE UU han sido muy opacas, mientras que Trump ha amenazado con “tomar” la isla.

R. La gente tiene mucho miedo, porque puede que se queden en el poder los Castro, puede que se quede [Miguel] Díaz-Canel, que haya una especie de transformación con una transición que puede durar 10, 20 años más. Si Estados Unidos, que es el que debería proteger los derechos humanos, se alía a este poder, que es el que nos machaca a nosotros, ¿quién nos va a proteger? ¿Quién nos va a dar la voz? Hay que perdonar, sí, pero el perdón no significa callarse, dejar fuera a los críticos del sistema anterior. Por el contrario, esa es la gente que hay que restaurar, que sacrificaron su vida y que tienen más cosas por decir. No desde el odio, sino desde el encuentro y desde una visión contraria, que es lo que verdaderamente genera el desarrollo.

P. Si hubiera una transición en Cuba en la cual Estados Unidos influyera de cierta forma, ¿habría un lugar ahí para los Castro, para el Gobierno comunista?

R. Creo que va a haber que implementar la justicia, porque ha habido casi 70 años de injusticias, de crueldades, y hay mucha gente que tiene muchos dolores y muchas heridas abiertas. Debe haber una comisión que sepa cómo gestionar eso también, porque no debe ser que si el bodeguero no me dio dos libras de arroz, tengo que fusilarlo, que es lo que se podría tergiversar y convertirse en una sangrienta carnicería. Debe haber instituciones internacionales democráticas que están altamente preparadas para lidiar con este tipo de situaciones. No somos ni la primera ni la última dictadura que se va a caer en el mundo ni que va a desaparecer. Vamos a necesitar mucha colaboración de afuera.

P. ¿Estaría de acuerdo con una intervención militar de Estados Unidos?

R. Te voy a decir lo que yo escuché en Cuba: la gente está loca por que pase algo, lo que sea. El tema de Maduro, que entraran y lo sacaran, educó a la gente, que dijo: “Coño, mira cómo entraron y se lo llevaron”. No es que van a bombardear el país entero, porque, como parte del adoctrinamiento en Cuba, te dicen que vamos a morirnos todos, “hasta la última gota de sangre”. Los cubanos están aprendiendo que una intervención quirúrgica podría salvar el país y la gente está pidiendo que pase ya.

P. Pero, ¿qué opina usted?

R. Yo soy pacifista y creo que no debe haber bombas, ni se debe matar a nadie. Pero sí hace falta una estructura radical de ir, colarse allí y sacarlo, porque es como un ratón, como un macho abusador que tiene a todo el mundo secuestrado y que amenaza con matarlos, y se está muriendo la gente. Imagínate que es un secuestro de nueve millones de víctimas que se están muriendo a diario. Nosotros le vamos a plantar cara, pero necesitamos alguien que nos ayude. La gente, a su manera, está pidiendo ayuda. No sé si serán los norteamericanos, los europeos, la ONU, los extraterrestres, pero necesitamos ayuda, sobre todo porque el proceso de un estallido social se puede demorar meses y puede costar mucha sangre. Nota aquí.




lunes, julio 27, 2026

Dora María Téllez

 La exguerrillera Dora María Téllez: “Ortega se ha convertido en dictador vitalicio de Nicaragua”

La legendaria militante revolucionaria exiliada en España afirma que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo “está en una crisis terminal”

“A Dora María, una compañera resuelta le trasquiló de dos tijeretazos su hermosa cabellera de combate, para que no se viera que era una mujer con boina negra”. Así describió Gabriel García Márquez en su crónica sobre la Operación Chanchera ―el asalto al Palacio Nacional de Managua, el 22 de agosto de 1978, el golpe con el que el Frente Sandinista de Liberación Nacional aceleró la caída de la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua― a la mítica “Comandante Dos” de la revolución, Dora María Téllez, la única mujer que, con 22 años, lideró aquella operación y negoció con el dictador. Al año siguiente, el 19 de julio, la guerrilla entró en la capital.

Ahora, 47 años después, aquella “muchacha muy bella, tímida y absorta”, según el Nobel colombiano, vive refugiada en un barrio popular de una ciudad del sur de España que exige no revelar por miedo a represalias del régimen nicaragüense. “Si lo consideran necesario, te mandan sicarios”. No es paranoia. Al menos tres críticos de la pareja presidencial formada por Daniel Ortega y Rosario Murillo fueron asesinados en Costa Rica entre 2022 y 2025 y también hubo un doble intento fallido de homicidio contra un matrimonio opositor.

Dora María Téllez recibe a EL PAÍS en una calurosa tarde de verano en el piso modesto en el que vive desde hace año y medio en compañía de su esposa, Ana Margarita Vijil, también encarcelada como ella por la dictadura en 2021, y con quien se casó en Washington cuando ambas fueron liberadas en 2023 tras 606 días encerradas en celdas de aislamiento en la siniestra prisión de El Chipote. La artesanía nicaragüense adorna todo el piso y hay una manta encima del sofá que reza: “Florecerás Nicaragua”.

Ambas parecen bien adaptadas a la vida española. Dora ha terminado un curso de fotografía y producción audiovisual este año y Ana Margarita, un máster. “La personalidad andaluza es más cercana a nosotros, hay una cierta identidad común entre Andalucía y Nicaragua, además del idioma, que es esencial, aunque al principio tenía que ponerme subtítulos. Pero ahora ya lo entiendo todo”.

A sus 70 años, la exguerrillera, historiadora y doctora honoris causa por las universidades de La Sorbona (París) y Helsinki, nacida en Matagalpa, que fue ministra de Sanidad en el primer Gobierno sandinista, vicepresidenta del Consejo de Estado y diputada, se ha quedado sin nada: sin nacionalidad (ahora tiene la española porque formó parte del grupo de 222 opositores expulsados a Estados Unidos por el régimen a los que el Gobierno de Madrid ofreció la ciudadanía), sin sus propiedades en Nicaragua (ha vivido en 30 casas en los últimos años) y sin pensión.

Vive de sus ahorros y de la única ayuda de un subsidio que recibe de Estados Unidos como inmigrante retornada por impartir clases en universidades de allí, pero mantiene intacto el porte militar, la entereza, la lucidez y el sentido del humor. Téllez rompió hace más de dos décadas con Ortega, al que conoció en 1977, y junto a otros sandinistas como el escritor Sergio Ramírez fundó el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), ahora conocido como Unamos, del que fue presidenta y ahora militante, y cuyos miembros son perseguidos con obstinación.

Pese a todo el sufrimiento, Téllez no guarda rencor, solo pide justicia, y cree que volverá a su país porque el final de la dictadura está cerca. “Están, como dirían los cubanos, tramitando el certificado de defunción. La dictadura está completamente aislada. No tiene alianzas y mantiene una política de detención y persecución sistemática. La semana pasada detuvieron a un obispo y días después cancelaron los títulos profesionales a cientos de abogados y notarios…”.

“Además”, continúa, “ahora están ejecutando purgas en las instituciones, la policía y el propio Frente Sandinista. Han metido en la cárcel a un grupo de gente próxima a Ortega. Todo esto ocurre por un proceso de instalación del poder de Rosario Murillo por encima de la lealtad a Ortega”. EL PAÍS contactó de nuevo por teléfono con Dora María Téllez tras el anuncio de Ortega, el 19 de julio, fecha del aniversario de la revolución, de que no habrá más elecciones en Nicaragua.

Pregunta. ¿Qué le ha parecido esta decisión? El régimen ya ha había retrasado las elecciones un año, a 2027, tras la reforma constitucional.

Respuesta. Se ha convertido en dictador vitalicio. Desde 2006 ha hecho fraude, primero disimulado y cada vez más descarado. Ortega y su mujer, Rosario Murillo, están contra las cuerdas. Por una parte, desafían el orden internacional y al tiempo muestran su debilidad. La dictadura tiene miedo porque está en una crisis terminal.

P. ¿Apoyaría una solución como la de Nicolás Maduro?

R. Lo que queremos es salir de la dictadura. Si finalmente no hay elecciones libres, solo se estarán apretando la soga que ya tienen al cuello. Hay otra variable a tener en cuenta: la enfermedad crónica y misteriosa de Ortega, que está viejo y es un hombre debilitado. Rosario Murillo no disfruta de cohesión política sobre su figura. Nota aquí.




martes, julio 21, 2026

Julio Escámez

 Chile rescata un mural ocultado por la dictadura de Pinochet tras el golpe de Estado de 1973

La obra ‘Principio y fin’, creada por Julio Escámez, fue hallada bajo 12 capas de pintura en la Municipalidad de Chillán. El descubrimiento recupera una pieza marcada por el exilio del artista y el asesinato del alcalde que la inauguró.

El artista chileno Julio Escámez (Antihuala, Chile, 1925) murió en Heredia, Costa Rica, en 2015, a los 90 años. Uno de los dolores que cruzaron su vida, junto al exilio, fue creer que el mural Principio y fin, que pintó entre 1970 y 1972 dentro de la Municipalidad de Chillán, en la zona centro sur de Chile, durante la Unidad Popular que lideró Salvador Allende (1970-1973), había sido destruido por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. No solo él estaba seguro, sino también su familia y miles de chillanejos, pues la obra, de unos 42 metros cuadrados y que refleja simbólicamente la lucha de clases, desapareció, hace 53 años, de un día para otro. Permaneció oculta por más de medio siglo, hasta que unos primeros fragmentos fueron descubiertos en 2021 y, cinco años después, en julio pasado, arrancaron los trabajos definitivos para su recuperación: sacar, milímetro por milímetro, las 12 manos de pintura blanca que le echaron encima para intentar eliminar el mural de la historia.

Enterarse de la destrucción de Principio y fin, cuenta a EL PAÍS Catalina Sverlij, sobrina nieta del artista, de la Fundación Escámez, provocó que Julio Escámez tuviera que ocultarse, primero en Concepción y luego en Santiago, hasta salir al exilio en 1974. “Lo que él sentía respecto de lo que pasó con su mural condensaba la imagen de dolor que le quedó con Chile. Él nunca lo superó, porque lo vio como una afrenta directa, muy por el contrario de lo que le vivió en Costa Rica”.

Principio y fin es una de las varias obras del artista, que incursionó en técnicas múltiples, entre ellas el dibujo, el grabado, la pintura y la escenografía teatral. Pero esta tiene una particularidad que va más allá, incluso, de su recuperación. La historia está cruzada, trágicamente, por el asesinato de Ricardo Lagos Reyes, el alcalde socialista que inauguró el mural, en el salón del concejo del municipio, el 24 de junio de 1972. Fue ejecutado en su casa tres días después del golpe de Estado, el 16 de septiembre, junto a su esposa embarazada, Alba Ojeda, y su hijo Carlos Lagos, de 19 años.

La obra fue encargada en 1969 por el antecesor de Reyes, el alcalde Eduardo Contreras Mella (PC), fallecido en mayo de 2024, y quien en 1998 presentó la primera querella contra Pinochet, que investigó el juez Juan Guzmán. Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, envió unas palabras para la inauguración y dijo que “la pintura de Escámez y su carrera estética eran un lujo” para Chile. “Vemos cómo en su obra se han reconocido las esencias más extraordinarias de la creación, que tienen la quietud de la profundidad, de la verdad. Admiro en él tantos aspectos de una presencia creadora que es como una flor en su unidad maravillosa (...) Por una rara coincidencia, un libro mío toma el mismo tema que Escámez: el inmenso desgarramiento de un artista ante el espectáculo que agoniza, que se estremece para dar luz un nuevo concepto de la sociedad humana”, señaló el poeta.

Dos meses después, el 20 de agosto de 1972, otro hito marcó a Principio y fin. Ese día Allende fue nombrado Hijo Ilustre de Chillán y se fotografió junto al mural, en una imagen que marcó la historia de la obra. Nota aquí.



martes, julio 14, 2026

Yoani Sánchez

 Cinco años de una respuesta equivocada

Hay preguntas que no envejecen. Al contrario, el tiempo las afila. Cinco años después de las protestas del 11 de julio de 2021, me cuestiono sobre qué país tendríamos hoy si el poder hubiera escuchado a quienes gritaban "libertad", "queremos un cambio" o "Patria y Vida" durante aquella jornada a lo largo de esta Isla.
Nunca sabremos esa respuesta. Pero sí conocemos el camino que se eligió.
Se optó por la represión. Se eligió convertir una demanda ciudadana en un expediente policial. Se eligió responder con la frase que ya ocupa un lugar oscuro en nuestra historia contemporánea: "La orden de combate está dada", dicha ante las cámaras de la televisión nacional por Miguel Díaz-Canel. Se eligió encarcelar, golpear, vigilar, expulsar y sembrar miedo donde había una oportunidad de diálogo.
Los gobiernos, como las personas, terminan pareciéndose a las decisiones que toman en los momentos decisivos. Y aquel julio fue uno de esos momentos.
Aquel día no cayó un sistema político, pero sí se rompió un hechizo. Miles de cubanos descubrieron, al mismo tiempo y en decenas de ciudades, que no estaban solos en su inconformidad. Sin embargo, el precio ha sido enorme.
En estos cinco años Cuba ha perdido a más de un millón de habitantes por la emigración, según estimaciones de expertos independientes. Las propias autoridades reconocen una drástica caída demográfica. Los jóvenes se están marchando a raudales, las familias se fracturan y los vecinos aprenden a despedirse a una velocidad que recuerda los tiempos de guerra.
El peso cubano dejó de ser una moneda para convertirse en un símbolo de la desconfianza. La inflación devoró salarios, pensiones y ahorros. Los apagones pasaron de ser una molestia a convertirse en el reloj que organiza la vida cotidiana. Hospitales, escuelas, fábricas y hogares empezaron a funcionar alrededor de las horas de electricidad disponibles, como si el siglo XXI hubiera decidido retroceder varias décadas.
A la vez, las cazuelas volvieron a sonar en las noches oscuras. Ya no únicamente para reclamar comida o corriente, sino para recordar que el descontento sigue vivo aunque las calles estén más vigiladas y las cárceles repletas.
Entonces vuelvo a la pregunta inicial.
¿Habríamos llegado a este mismo lugar si en vez de movilizar tropas se hubiera convocado a un diálogo nacional? ¿Si el régimen hubiera entendido que un ciudadano que protesta no es necesariamente un enemigo? ¿Si hubiera aceptado que gobernar también consiste en escuchar?
No tengo manera de demostrar que hoy viviríamos en un país mejor. La historia nunca ofrece experimentos paralelos. Lo que sí sabemos es el resultado de la decisión que se tomó. Ese experimento ya fue realizado. Se llama Cuba, año 2026. Basta recorrer cualquier calle cubana para encontrar edificios casi vacíos porque sus habitantes emigraron, comercios donde los precios cambian varias veces por semana, ancianos comiendo de la basura y jóvenes cuya principal ilusión consiste en marcharse.
Cinco años después, el mayor fracaso del poder no es solo haber reprimido una protesta de aquella envergadura. Es haber desperdiciado la última gran oportunidad de reconciliarse con su propio país. El resultado está delante de nosotros: un país más triste, más pobre, más envejecido y más roto que el que salió a las calles aquel 11 de julio.



sábado, julio 04, 2026

Cristina Rota

 

lunes, junio 29, 2026

Luiso García

 Hoy he querido subir una ilustración que nos invitara a recorrer toda una vida, a ser testigos del paso del tiempo, el avance de una sociedad, el miedo, la visibilidad, el amor y, sobre todo, el orgullo frente al odio, el señalamiento y la intolerancia.

Feliz Orgullo LGTBIQ+ a todas, todos y todes.



lunes, junio 15, 2026

Taty Almeida

 Murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo y símbolo de la lucha contra la impunidad

La búsqueda de Lydia Estela Mercedes Miy Uranga comenzó el 17 de junio de 1975, cuando desaparecieron a su hijo Alejandro. Jamás logró dar con sus restos. Referente indiscutida del movimiento de derechos humanos, será recordada como una militante de la vida.

Lo último que le escuchó decir fue “mamá, ya vengo”. Ella miró el reloj y despotricó porque estaba por servir la comida. Alejandro salió. Y ya no regresó. Ese 17 de junio de 1975 empezó una búsqueda desesperada por ese hijo al que le habían arrebatado. Una búsqueda, de casi 51 años, que la llevó a golpear las puertas de los militares más poderosos y a reclamar siempre “justicia legal”, como le gustaba decir. A los 95 años falleció Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y referente indiscutida del movimiento de derechos humanos. Se fue sin cumplir lo que más deseaba –acariciar los huesos de su hijo– pero sin dejar de militar un solo día por la vida.

Lydia Estela Mercedes Miy Uranga nació el 28 de junio de 1930. La llamaban “Taty”. Su padre, que se retiró con el grado de teniente coronel, integraba el arma de caballería; su madre era ama de casa. La familia, por el destino militar del padre, vivió en varias ciudades del interior hasta que se asentaron en Lacroze y Cabildo, pleno barrio de Belgrano.

En su hogar, no simpatizaban con el peronismo. Las hermanas se casaron con integrantes de la Fuerza Aérea. Su hermano Carlos llegó a ser coronel del Ejército.

En Buenos Aires, Taty se recibió de maestra y, a los 21 años, se casó con Jorge Almeida, que también venía de familia castrense. Un accidente lo dejó fuera de las fuerzas, y se dedicó a trabajar como despachante de aduanas. Con Jorge tuvieron tres hijos: Jorge Martín en 1953; Alejandro Martín en 1955 y María Fabiana en 1956.

El matrimonio duró hasta 1970. Entonces, Taty habló con sus hijos y les dijo que se iba a divorciar. Les pidió que consiguieran un trabajo y que terminaran sus estudios de noche. Ella empezó a trabajar como secretaria en un consultorio. Juntaba otros pesos haciendo encuestas: era una buena opción porque a ella le encantaba conversar con la gente.

Taty le consiguió empleo a Alejandro en Télam. Uno de sus cuñados era el interventor de la dictadura de la Revolución Argentina. Alejandro no dudó en organizar protestas contra su propio tío. Con el carnet de periodista, pudo cumplir un sueño: entrar a un recital de Joan Manuel Serrat, acercarse y regalarle una de las pulseritas que fabricaba.

En 1974, Alejandro ingresó a trabajar al Instituto Geográfico Militar. Para entonces, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

–Esta gorilita de mierda… Sin embargo, yo la quiero tanto– le decía a su mamá mientras la abrazaba.

Cuando lo desaparecieron, Taty empezó a peregrinar. Fue a golpear las puertas de militares conocidos: Orlando Ramón Agosti, Leopoldo Fortunato Galtieri, Albano Harguindeguy y Ramón Camps, entre otros.

El 24 de marzo de 1976, ella tuvo cierta esperanza. Pensó que, con la irrupción de los militares –los conocidos de su familia–, iba a tener alguna respuesta. Nada de eso ocurrió. Tardó en sumarse a las Madres de Plaza de Mayo. Temía que la consideraran una espía por su entorno familiar.

Tomó coraje y se acercó a la Casa de las Madres, que estaba en la calle Lavalle. Lo primero que vio fue la pared repleta de los rostros de los desaparecidos. Por primera vez, sintió que la tragedia que estaba viviendo desde junio de 1975 no la afectaba únicamente a ella.

La atendió María Adela Gard de Antokoletz, entonces vicepresidenta de la asociación.

–¿A vos quién te falta?– le preguntó María Adela.

Taty hizo catarsis. Lloró, maldijo y finalmente se enojó con ella misma.

–No, mi hijita –la reprendió con cariño María Adela–. Cada Madre tiene su momento, y este es el tuyo.

En septiembre de 1979, hizo fila en Avenida de Mayo para denunciar la desaparición de Alejandro ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El 10 de diciembre de 1983, volvió a colgar la bandera argentina en su casa. Estaba esperanzada con la democracia.

A pesar de que las Madres querían una comisión bicameral, no dudó en ir a contar su caso a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). “Si me dicen que hay un brujo acá en la esquina con datos de Alejandro, yo voy”, argumentó entonces.

Dentro del movimiento de derechos humanos, Taty fue promotora de entender que la represión estatal no había comenzado el 24 de marzo de 1976. De hecho, a ella la había golpeado nueve meses antes.

“Yo me siento parida por Alejandro. Me bajó de esa burbuja en la que toda la vida había vivido. Y estoy muy orgullosa de que él haya sido quien me parió. Yo era una gorila fatal. Me afeité. Todo eso fue después de lo de mi hijo”, se sinceró en una entrevista para el Archivo Oral de Memoria Abierta.

“Es mentira eso que te dicen que el tiempo cura las heridas –continuó–: yo cada vez lo extraño más. Yo querría tener aunque sea un huesito de Alejandro”.

Una despedida

Taty no sabía que Alejandro escribía poesías. Encontró los textos en una agenda después del secuestro.

“Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre, porque para vos los tres seguimos en él, si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta, si la muerte me abrazara fuerte como recompensa por haber querido la libertad, y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir, quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros. La cita de control, la última, se la llevaron ellos, los caídos, nuestros caídos, mi control, nuestro control está en el cielo, y nos está esperando. Si la muerte me sorprende de esta forma tan amarga, pero honesta, si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento el último aliento, para decir te quiero.”

La conmovió profundamente descubrir que Alejandro, a sus 20 años, sabía que iba a morir y se despedía de ella.

A lo largo de los años, Taty cumplió: fue encontrando parte de lo que fue Alejandro en sus compañeros. A través de ellos, supo de su militancia en el PRT. Ella solía recordar con gracia que una vez vio una estrella de cinco puntas y le preguntó a su hijo si era la estrella de David –totalmente ajena a la militancia por el socialismo que abrazaba su hijo–.

Con más pena, contaba otra anécdota: cuando fue a visitar a su hijo Jorge a España y juntos viajaron a Marruecos, ella les bajaba las chilabas a los hombres que se tapaban la cabeza con la intención de comprobar si alguno de ellos era Alejandro. No perdía las esperanzas de volver a abrazarlo.

No pudo encontrar los huesos de su hijo, como tanto quería. Tampoco pudo saber qué hicieron con él después del secuestro. Durante todas estas décadas, Taty siguió viviendo en el departamento de Palermo desde donde lo vio partir para no volver.

Defender la alegría como trinchera

Desde 2024, Taty presidió Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Como tal visitó a Cristina Fernández de Kirchner en su prisión domiciliaria. Fue la cara y el empuje de la mesa de organismos de derechos humanos, que organizó la masiva movilización del 24 de marzo pasado, al cumplirse medio siglo del inicio de la dictadura.

Ni la tristeza ni la derrota estuvieron jamás unidas a su nombre. Ella solía repetir “no nos han vencido” como un mantra. Gozaba de la compañía y las buenas charlas, como lo mostraba en cada emisión de ¿Qué me contás? por la AM750. Compartía el programa con “Charly” Pisoni y Paula Maroni, dos H.I.J.O.S. Para ella, era muy importante saber que las Madres habían pasado la posta de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

En abril pasado, celebró y lloró cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) la distinguió con el honoris causa, que recibió rodeada de su hija Fabiana y sus nietos. “Le demostramos a (Javier) Milei que la resistencia continúa”, se entusiasmó.

Cada vez que recibía un reconocimiento, Taty imaginaba que Alejandro la miraba y se reía: “Mirá en lo que se convirtió la gorilita”. Tenía la tranquilidad de saber que su hijo estaría orgulloso de todo lo que ella hizo –por él y por tantos otros–.

“Quisiera que me recuerden con mi carácter –chinchuda–, con mis discusiones y con esa alegría de vivir. Y esa alegría dársela a la que está caída por algún motivo”, dijo en la entrevista con la que Página/12 inauguró el ciclo de charlas por los 50 años del último golpe de Estado.

Taty no dejó nada librado al azar. Será despedida en la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), donde tantas veces festejó sus cumpleaños. El velatorio será el lunes, de 14 a 24, y el martes, 8 a 12, en Hipólito Yrigoyen 3171. No querían que llevaran flores, sino que ayudaran al sostenimiento del organismo que ella presidía.

Taty estaba internada desde hacía casi tres semanas en el Hospital Italiano. El sábado había estado animada. Tanto que se maquilló y posó para unas fotos. También se tomó un rato para enviar un mensaje a este diario para pedir que se publicara una actividad sobre los 71 años de los bombardeos en Plaza de Mayo. Ella, que era una gorila depilada, como bromeaba.

“Luchadora incansable que honraste la vida”, la despidió CFK en X. “Taty querida, donde estés, con tu hijo Alejandro, descansando al fin en paz, queremos decirte que acá las locas seguimos de pie, y somos millones”, la saludaron sus amigas de Abuelas de Plaza de Mayo en un comunicado.

“Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”, escribieron sus compañeras de la Línea Fundadora en redes sociales.

Su partida deja una herida profunda en el movimiento de derechos humanos y para gran parte de la sociedad que no olvida a sus desaparecidos ni perdona a los criminales. En cada marcha, el vozarrón de Taty seguirá gritando que los 30.000 desaparecidos están presentes. Como ella. Nota aquí.



sábado, junio 13, 2026

Manuel Carrasco

 

jueves, junio 04, 2026

Ni Una Menos

 Ni Una Menos como nunca

Todavía no logramos salir de una encerrona: cada vez que se describe a las violencias contra las mujeres como fruto de desigualdades estructurales, la respuesta masculina cierra filas, se limita a una autodefensa.

Acercarse a los feminismos es ahora, como ayer, puro instinto de supervivencia. Poner distancia (como cuando se dice “los derechos están bien, pero ¿por qué ese capricho de dejar de ser femeninas?”) es reducir la transformación de la cultura entera que los feminismos proponen a sólo dejar de depilarse las axilas.

Cuando un femicidio por azar (porque hay uno cada día) se transforma en duelo nacional, se vuelve a poner a la vista que en el fondo la discusión es por el derecho a estar vivas, en una primera instancia, y después también, ¡ambiciosas!, por el derecho a vivir una vida medianamente vivible.

En estos años a estas cosas las repetimos tantas veces... Las suficientes para que suene a consigna o clisé. Pero no lo repetimos lo suficiente como para que dejemos de contar muertas a un ritmo que es el de una masacre.

Por más que los poderosos aseguren que le han puesto fin al patriarcado con un golpe de cuerdas, o que el femicidio es una sobreactuación de centroizquierda, todavía sigue siendo necesario correr el riesgo de ser un disco rayado aguafiestas y decir que el lugar de mayor peligro para nosotras es nuestra casa en caso de compartirla con un varón. El 56% de los asesinatos de mujeres en el mundo son cometidos por nuestras parejas o alguien del entorno familiar, mientras que sólo el 11% de los asesinatos de varones suceden en el ámbito privado.

Agostina Vega tenía 14 años cuando desapareció, hace poco más de una semana. Igual que Chiara Páez, asesinada en 2015. El asesinato de Chiara encendió la chispa para la organización del primer Ni Una Menos, movimiento que trascendió fronteras y fue replicado en todo el mundo. Entre ese debut y hoy llevamos 3424 muertes, según La Casa del Encuentro. De esos asesinatos, 3073 fueron femicidios y femicidios vinculados (cuando un hombre mata a alguien para causarle sufrimiento a una mujer).

Claudio Barrelier, el hasta ahora único acusado por el femicidio de Agostina, está detenido. El hombre de 33 años había sido denunciado el año pasado por privación ilegítima de la libertad por una mujer que salió de su casa desnuda y pidiendo ayuda. En mayo de 2025 estuvo detenido 20 días. El fiscal Iván Rodríguez lo dejó libre, fianza de por medio.

¿Era exclusiva responsabilidad de la madre de Agostina identificar a un posible femicida (como se lee y escucha por ahí)? Barrelier era un varón perfectamente integrado a espacios sindicales, laborales, deportivos, partidarios. Un empleado del Estado, públicamente legitimado, con antecedentes por violencia. ¿Nadie conocía ese prontuario?

¿Qué comunidades de varones interceden cuando un integrante ejerce esta clase de violencias? No podría nombrar ni una. Y eso sucede en todas las clases sociales y en los espacios políticos de todos los colores: los pactos de silencio masculinos son increíblemente transversales.

Todavía no encontramos las estrategias para hablar de este tema y salir de la encerrona que se suele producir en ese diálogo: cada vez que se describe a estas violencias como fruto de desigualdades estructurales, la respuesta masculina cierra filas, se limita a una autodefensa. El análisis del funcionamiento de un sistema se reduce a la ofensa personal (“No todos los hombres: porque yo nunca”). Nota aquí.



miércoles, mayo 13, 2026

Educación Pública

 Masivo reclamo universitario contra el Gobierno: “Cumplan con la ley, no hipotequen el futuro”

La multitudinaria movilización de la comunidad de universitarios y sus organizaciones colmó Plaza de Mayo para exigir que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. El reclamo se replicó en todo el país

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales convocaron a estudiantes, docentes, no docentes e investigadores a movilizarse este martes 12 de mayo en todo el país. La jornada constituyó la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción de Javier Milei como presidente.

El acto central se desarrolló en Plaza de Mayo. Entre los principales reclamos figuran el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte de la Casa Rosada, la falta de acatamiento a fallos judiciales que ordenaron en dos instancias el cumplimiento inmediato de los artículos 5 y 6 de la norma -que ajustan una recomposición de salarios y becas-, la reducción del presupuesto para el sector y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

El documento final, leído por estudiantes, exigió que el Gobierno cumpla de una vez la ley de financiamiento universitario, votada, ratificada y validada en dos instancias por la Justicia, mientras se espera la intervención final de la Corte.

Milei siguió la marcha universitaria desde la Quinta de Olivos y el Gobierno criticó la politización del reclamo

En la Casa Rosada insisten con cuestionar la transparencia de las casas de estudio, aunque reconocen que la mayoría de los manifestantes tenían un reclamo legítimo Nota aquí.




lunes, mayo 11, 2026

María Eugenia Sampallo Barragán

 Una sangre común

María Eugenia Sampallo Barragán es hija de desaparecidos de la dictadura militar argentina. Al descubrirlo, en una decisión sin precedentes, se querelló contra el matrimonio que la crio, sus apropiadores. Esta es su historia

No sabe dónde nació. No sabe en qué fecha nació. No sabe cuánto tiempo su madre la tuvo con ella. No sabe qué nombre querían darle. No sabe dónde pasó su madre el último año y medio de vida. No sabe dónde pasó su padre el último año y medio de vida. No sabe si al final sufrieron, no sabe si les dolió, no sabe si fue rápido. Sí sabe en qué situación estaban ambos cuando ella misma empezó a desaparecer. Eso es todo. No hay final. Ni triste ni feliz: no hay final.

El primer encuentro es el 16 de septiembre de 2025 en la Cervecería Modelo, un bar y restaurante de la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, donde vive desde 2002. Tiene 47 y cumplirá 48 en un momento indeterminado de 2026 (aunque su documento dice que nació el 8 de febrero de 1978, es una fecha escogida más o menos al azar), pero la piel firme conserva una obstinación casi adolescente.

—Parecés mucho más joven.

—Es porque no tengo problemas: no tengo hijos, no tengo marido y no trabajo.

El chiste —expresado con sarcasmo— refleja parte de su vida actual: una parte pequeña de su vida actual.

—¿Cómo te dicen: María Eugenia, Eugenia?

—Mis amigos me dicen Maru.

—Si seguimos adelante, voy a tener que hablar con tus amigos, con tu abogado.

—Ya sé que la gente va a decir cosas que me van a parecer mal, pero está bien.

—No tenés contacto con tu familia biológica…

Corrige suavemente, sin hostilidad:

—Yo quitaría lo de “biológica”. Es mi única familia. No hay otra. Pero no tengo contacto con ellos.

—¿La próxima vez podemos encontrarnos en tu casa?

—Prefiero que no. No me gusta quedarme sola después de hablar de esto.

El 24 de marzo de 1976 los militares tomaron el poder en la Argentina, iniciando una dictadura que terminó en 1983. A lo largo de esos años, miles de ciudadanos —en su mayor parte militantes de agrupaciones de lucha armada, aunque no sólo— fueron secuestrados, torturados y desaparecidos en cientos de centros clandestinos de detención. Algunos de ellos eran mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio. Muchos de esos niños, unos 300, fueron apropiados por los represores y entregados a familias de militares o de civiles que los criaron como propios, falsificando su identidad, en lo que se conoce como Plan sistemático de apropiación de menores. Desde 1977, la ONG Abuelas de Plaza de Mayo busca a esos niños, hijos de sus hijos e hijas. Han encontrado a 140. María Eugenia Sampallo Barragán fue y no fue una de ellos. En cierta forma, se buscó a sí misma.

—¿Recordás cuántos nietos habían aparecido antes que vos?, ¿qué número te corresponde?

—No, ni idea. En aquel momento no lo supe, ahora menos.

Es la nieta número 71.

Era el mes de febrero de 2008, verano en Buenos Aires. La causa se había iniciado en 2001 y llegaba el momento del juicio en el Tribunal Oral Federal número 5. Ese año hubo otros procesos importantes, pero ninguno generó tantos titulares como este porque, si bien algunos casos de apropiadores —aquellos que criaban a los hijos de los desaparecidos ocultándoles su procedencia— habían llegado a la justicia, nunca la persona apropiada, la misma víctima, se había constituido en querellante, esto es, en alguien que no sólo denuncia sino que es parte activa del proceso penal acusando a los imputados. Después de un peregrinaje por un mundo de procedimientos burocráticos que hasta poco antes le resultaban ajenos, María Eugenia Sampallo Barragán se presentó como querellante y llevó a juicio a sus apropiadores, Cristina Gómez Pinto y Osvaldo Rivas, y al militar Enrique Berthier, integrante de Inteligencia del Ejército Argentino, que fue quien la entregó a esa pareja. “Es el primer caso en llegar a esta instancia en el que una hija de desaparecidos que recuperó su identidad es querellante”, publicó el periódico Página/12. “María Eugenia Sampallo Barragán es la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo que llega a los tribunales en carácter de querellante contra las personas que actuaron como sus ‘padres’, pero que eran en realidad apropiadores”, publicó Infobae. Otros titulares decían: “Hija robada enjuicia a padres”; “El juicio que una hija hizo al matrimonio que la apropió”. Hija. Padres. Ella, que dormía con un candado en la puerta de su cuarto para que Cristina Gómez Pinto no pudiera entrar. Ella, que, siendo niña, cuando las peleas de ese matrimonio escalaban, corría al departamento de su vecina y aporreaba la puerta gritando: “¡Susto, susto, susto!”. Nota aquí.





sábado, mayo 02, 2026

Miriam Lewin

 

domingo, abril 19, 2026

Ana Belén

 

Nicaragua

 Censura, periodistas exiliados y zonas de “silencio informativo”: así arrasó la dictadura de Ortega con la libertad de expresión en Nicaragua

Un informe elaborado por la red de periodistas “Las Exiliadas Nicas”, con el apoyo de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España, documenta la estrategia empleada por el régimen sandinista en los últimos 20 años para erradicar el periodismo independiente.

En las últimas dos décadas, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha ejecutado una estrategia sostenida para aniquilar el periodismo independiente en Nicaragua, con más de 300 periodistas exiliados y el cierre de 61 medios, según un informe elaborado por la red de periodistas nicaragüenses “Las Exiliadas Nicas”, con el apoyo de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España.

El informe documenta una estrategia progresiva por parte del régimen para erradicar cualquier vestigio de prensa independiente. “El balance del informe es demoledor: decenas de periodistas en prisión, al menos 61 medios cerrados o confiscados, más de 309 periodistas forzados al exilio y el 65% del territorio nacional sin información independiente”, expuso Maryórit Guevara, fundadora del colectivo y coautora del documento, durante la presentación oficial celebrada en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Carlos Fernando Chamorro, periodista independiente y fundador del medioConfidencial, fue uno de los invitados destacados durante la presentación. Confidencial fue clausurado por el gobierno y su director obligado a exiliarse. “El exilio no es una situación de emergencia, que es tal y como la tratan los Estados y organizaciones de apoyo a periodistas y defensores de derechos humanos. El exilio es permanente y así debe ser considerado y respaldado. Gracias al periodismo independiente exiliado, los ciudadanos nicaragüenses siguen informados, porque afortunadamente aún disponen de acceso a Internet. El periodismo sí vence a la propaganda”, afirmó durante el evento.

En tanto, Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de RSF España, remarcó la urgencia de actuar desde la comunidad internacional: “Nicaragua se sitúa en el furgón de cola de la libertad de prensa junto a países como Afganistán, Irán, China o Corea del Norte. Es deber de los periodistas apoyar a sus compañeros en el exilio y darle la relevancia a Nicaragua que merece en la agenda mediática española, más centrada en regímenes como el cubano o el venezolano por motivos políticos y económicos”. Nota aquí.




miércoles, abril 01, 2026

Iván Noble