Ece Temelkuran, escritora turca exiliada: “Pronto tendremos que redefinir el concepto de hogar”
La periodista turca acaba de publicar, desde el exilio, ‘La nación de los extraños’, sobre cómo encontrar un hogar cuando el propio deja de sentirse seguro.
Hace 10 años, la periodista y escritora turca Ece Temelkuran (Esmirna, 53 años) le dijo a su madre la fatídica frase que ningún inmigrante quiere pronunciar: “Mamá, no voy a volver a casa”. Llamaba desde Zagreb y desde ese mismo momento sintió que se había convertido en una persona sin hogar. En 2016 abandonó Turquía, un país cada vez más autoritario, para poder vivir, escribir y pensar en paz. Durante todo este tiempo se ha visto abocada a moverse por distintos países europeos con la constante sensación de no pertenecer, de tener las raíces expuestas al aire frío de lo ajeno. Después de publicar Cómo perder un país y Juntos, Temelkuran ha escrito La nación de los extraños (los tres, editados por Anagrama), su libro más personal y en el que repasa el sentimiento de exilio, pero también advierte: esto también te puede pasar a ti, tú también puedes perder tu casa de un día para otro.
Este libro es muy diferente a sus libros anteriores, ¿tenía pensado desde el primer momento escribir algo personal?
No, nunca. Me crie en una familia de izquierdas. Y vengo de una cultura donde empezar una oración con “yo” se considera vergonzoso.
¿Por su familia o por la sociedad?
Por culpa de la sociedad. Como eres de izquierdas, tienes que hablar de otras personas todo el tiempo. Así que nunca pensé en escribir mi historia. Creía que contar mi historia no solo era vergonzoso, sino que también sentía que me estaba poniendo en una situación de víctima, lo cual también es humillante. Así que nunca lo pensé hasta que, primero, tuve un colapso físico y recordé que también soy humana, vulnerable y frágil [ríe]. Y, segundo, vi que hay una fuerte conexión entre mi historia personal y la condición humana, que también es la de no tener hogar.
¿Cuál es su definición de hogar?
Mi hogar está hecho de personas. No es un lugar. Está hecho de amigos y está hecho de palabras, de promesas que nos hacemos el uno al otro. Eso es lo que te mantiene unido, como una red de seguridad, cuando hay incertidumbre. Pero dicho esto, no es fácil sentirlo todos los días, sentirme así todos los días. No es fácil sentirse como en casa cuando no hay un lugar al que puedas llamar hogar.
Un lugar físico, geográfico.
Sí. Tienes que convencerte constantemente de que casa son otras personas. No es fácil, porque esta idea de hogar como un lugar es tan inherente a nuestra humanidad desde el principio de los tiempos… Tal vez tengamos que intentar cambiar eso, no porque vayamos a quedarnos sin hogar o sin techo a causa de las guerras o el fascismo, sino porque el espacio en el planeta está disminuyendo por la crisis climática. Pronto tendremos que redefinir el concepto de hogar.
Escribe que el hogar ya no es seguro. ¿Recuerda el momento exacto en el que sintió que ya no era seguro estar en casa?
Desde 2002, cuando Erdogan llegó al poder, supe que esto no sería un partido político normal, sino un movimiento político y que cambiaría profundamente Turquía. Pero me sentí completamente desamparada después del intento de golpe militar de 2016. Durante la noche, sonó la selah, que es una oración que los musulmanes hacen por los muertos. Fue entonces cuando pensé: “Están fundando una nueva república y este ya no va a ser mi hogar. No voy a sentirme segura”. Y luego, unos días después, vivía en una casa de una planta baja y tenía barrotes de hierro en mis ventanas, y alguien arrancó los barrotes y dejó las ventanas abiertas. No se llevaron nada de la casa, pero yo pensé: “Esto ya no es seguro”.
Fue un mensaje, un “sabemos dónde vives”.
Sí, exactamente. “Podemos hacer este tipo de cosas”. Así que ese fue el momento en que sentí que ahora sí estaba en peligro. Pero incluso entonces, no pensé en irme.
¿Por qué no?
No lo sé. Yo nunca planeé irme de casa, salir del país. Después de ir a Zagreb, decidí tras dormir allí una noche que me iba. Esa fue la primera vez que dormí sin pensar que iban a venir por la mañana a detenerme. Para ser sincera, no sabía que iba estar tanto tiempo fuera. Porque en el fondo siempre piensas: “Oh, claro que voy a volver”. Y ya han pasado 10 años. Parece irreal.
¿Quiere volver?
Quiero poder volver sin sentir terror.
¿Y qué opina de los ciudadanos que apoyan a Erdogan y al régimen?
Cada vez son menos… para empezar. Están los devotos acérrimos del régimen y hay quienes se están enriqueciendo con este régimen. Su sustento depende de la supervivencia política de Erdogan, así que, naturalmente, lo mantienen en el poder. Pero aquellos que votaron por él pensando que este hombre traería a este país prosperidad, democracia y libertad, bla, bla, bla, muchos de ellos ya han abandonado el barco. Nota aquí.

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