Mostrando las entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas

sábado, julio 25, 2026

Rubén Blades

 Rubén Blades, un concierto con sabor a despedida en Barcelona

La estrella panameña se vació en un extenso concierto trufado con sus inmarchitables clásicos

Un señor en la sesentena manifestaba estar allí de consorte “estoy por mi mujer, yo soy más de Juan Luis Guerra”, decía, pero a la hora y media reconocía “la verdad es que se me están yendo los pies”. Es cierto que había tomado una copita de cava, pero ella sola no era responsable de su bailoteo. Varias parejas de parecida edad bailaban ya desde bastante antes, con ellas dando la vuelta bajo el brazo de él, también viceversa. Ya en el final, tras dos horas y tres cuartos, todo el Poble Espanyol cantaba Pedro Navaja al unísono, finalizado con un brusco corte. Despedían la actuación de Rubén Blades, que a sus 78 años recién cumplidos, indirectamente presumió de ellos, vino a decir que aquel era el último concierto que iba a protagonizar en Barcelona “uno debe organizarse la vida cuando hay más por detrás que por delante”, dijo antes de afirmar que en todo caso volvería de turista. Un capítulo más que se cierra, el de un artista que a sus visitas a la ciudad ha sumado tres recientes, dos en el Cruïlla y esta que en el Barts Festival certificaba que ha sido, es y será un pedazo de historia de Latinoamérica.

Rubén Blades es como el sol, al que no se le puede pedir que sea distinto a como es, y su generoso concierto de 21 piezas expuestas con la calma y el desarrollo que necesita la salsa, repasó su propia historia vinculándola a los grandes del género, “aquellos que no morirán nunca como Celia, Lavoe, Colón o Barreto”, algunos de los artistas que citó. Como siempre, o casi, iba de negro, como toda la fabulosa orquesta que le acompañaba, moviéndose bajo el sombrero “porkpie”, armado con una locuacidad que introducía con detalles y fechando los temas que interpretaba, más o menos los mismos que está tocando en esta gira aunque ordenados de forma distinta, como el sol cambiando la angulación de sus rayos. Alguna vez se acercaba a Roberto Delgado, el director de la orquesta, y le indicaba qué tocar. Y siempre todo era milimétrico, con un sonido poco menos que impecable en el que ni la potencia de la frondosa sección de metal tapaba los otros instrumentos, menos aún la voz de Blades, que lució en Buscando América tanto potencia como altura. Era el comienzo del concierto, lo volvería a hacer a lo largo del mismo, como en Arayué, una de las piezas que por su corta edad muestran que Rubén no sólo vive de su pasado. Aunque éste sea inevitable, pues Plástico sonó en primer lugar. En su listado final de países hispanoamericanos, recuperado por Bad Bunny en la Superbowl (súper tazón en sus términos) se notó que había muchos venezolanos en el lugar, también peruanos. Hablando de títulos e idiomas, Blades bromeó al presentar Ojos de perro azul, del que dijo este era su título en español y….también en inglés.

El concierto tuvo baile, mucho, con ese despliegue de movimiento corporal y contoneo sobre unos pies que no se mueven apenas del lugar, y enorme carga política, muy explícita. No se fue por los cerros de Úbeda al calificar a Donald Trump de “estúpido, corrupto y asno” y contraprogramó el racismo mostrando que en su camiseta ponía “migrante” y afirmando lo obvio, que a nadie le gusta marchar de su tierra y que si lo hace es forzado “mientras no se arreglen las causas que provocan la emigración no habrá solución”, dijo al cantar Emigrantes, un tema del año pasado. Cantó más temas recientes, como Fotografías o Canto Niche, pero el grueso del repertorio repescó sus clásicos sin olvidar sus temas con Seis del Solar, a los que definió como “una forma de abrir nuevas caminos a la salsa mezclándola con jazz y rock”, como la apoteósica Decisiones, la citada Buscando América, Cuentas del alma o Amor y control, un canto a la familia en los momentos más difíciles, como los que ampara la muerte.

Con recuerdos a Serrat, de quien dijo ha sido una de sus grandes influencias y evocó cantando Nadie sabe, donde es citado explícitamente, afirmando que recientemente un análisis genético ha demostrado que su abuelo no lo era y que había sido otro con raíces catalanas, Miró, dijo que se apellidaba, llamando constantemente a la participación de la ciudadanía para solventar la situación política y social en la que nos encontramos, manifestándose optimista pese a todo y dando rienda suelta a una personalidad en la que se mezcla el espectáculo, la pedagogía, un yo tras el constante nosotros, el activismo y el humor –cuando le lisonjearon respondió “me amas porque no vives conmigo y no me ves por las mañanas”- Rubén Blades se despidió de Barcelona y por extensión de Catalunya con una traca imparable con Héctor Lavoe en el retrovisor y El cantante en escena, María Lionza y una aplaudidísimo recuerdo a Venezuela, la crónica del dolor que se esconde tras la fiesta en Juan Pachanga y el ciclo de la vida que muestra Maestra Vida. Fue el Ruben Blades de siempre, el que ha venido siendo necesario desde hace décadas, un impulsor de lo que hoy es una realidad, la pujanza de la música latina y de su cultura. Moviendo los pies y cimbreando el cuerpo. Y él podrá decir orgulloso que jamás tuvo “cara de yo no fui”. Nota aquí.



miércoles, julio 01, 2026

Alejandro Sanz

 Alejandro Sanz en Barcelona: el eterno triunfo

El cantante tiró de clásicos e impuso en el RCDE Stadium su argumento central, él mismo.

Uno de los aspectos que nos gustan de los ritmos binarios –los más extendidos por propios del rock o del pop entre otros muchos estilos- es que nos hacen disfrutar por partida doble, al anticipar el acento rítmico, esperándolo, y cuando éste resuena y cumplimenta nuestras expectativas. Las certezas ayudan a orientarse y hacer la vida menos extraviada. Alejandro Sanz es una de esas certezas; desde hace años edita discos que dan lugar a giras que realiza con regularidad. ¿Necesita publicar discos para girar? En absoluto, los necesita porque es músico y los músicos, como los demás artistas, renuevan soy hoy con lo que será el ayer de su mañana en un gesto de vitalidad creativa y de supervivencia artística. Ello aunque la memoria cuente, y mucho. El último disco de Sanz apenas asomó el morrito en su repertorio: 4 de 22 canciones, las mismas que interpretó de Más, su disco más popular, y una más de otros álbumes también con memoria a cuestas como 3, El alma al aire o No es lo mismo. Es lo que se sabe que va a pasar y se anticipa, y llegado el concierto ocurre con Alejandro desempeñando su papel como siempre. Parece que el tiempo respeta sus gestos, sonrisas y ademanes, algo que se vive como si por extensión respetase a todo el mundo. ¿Qué más pedir?

Las 34.000 personas que lo vieron en el RCDE Stadium salieron encantadas, y eso que el concierto no cogió velocidad hasta mediado su recorrido. La primera mitad tuvo al público entregado pero sentado en las gradas, exceptuando su participación en Mi soledad y yo, cantada por las seguidoras, mayoritarias, como si fuese una historia vivida en primera persona. Pinchó hueso Alejandro antes, recuperando del mismo disco (año 1995) Por bandera, y eso que enarboló una senyera y también una bandera de Venezuela, cuya tragedia estuvo muy presente en todo el recital. Aún con todo, la actuación no tomaba aire, no acababa de despegar, tal y como patentó la interpretación de El vino de tu boca, en la que Sanz no consiguió implicar al público en el canto de sus estrofas. La bailable Try To Save Your Song se antojó un entremés para la banda con Alejandro fuera de escena y Quisiera ser fue el último eslabón de esa cadena de canciones que había comenzado casi una hora antes. Llegaba el momento de volar. Vino dado por los acentos tumbaos y flamencos de Hoy no me siento bien y Regálame la silla donde te esperé, seguida por un Amiga mía en la que entrelazaron sus manos dos desconocidas que a partir de ahí se hicieron amigas de grada para lo que restó de la actuación. No debieron ser las únicas. Microhistorias de los conciertos. Y por fin las sillas fueron decoración con Deja que te bese y el estadio fue voz femenina coreando el estribillo, y ya se alternó hasta el final el baile en pie o el suave balanceo de los cuerpos mecidos por los medios tiempos y baladas de Alejandro, que mantuvo el pulso al alza del recital hasta la final Corazón Partío.

Amén del repertorio, el gran argumento de Alejandro es él mismo, esa mirada chispeante de pillo, esa capacidad para dialogar con la audiencia en tono jocoso y comprensivo y su habilidad para unificar sin estrépito lugares comunes mil veces escuchados…”de pequeño soñaba con esto”…”siento una cosita que me dice que esta noche será especial”...”Barcelona es muy bonita” etc, con otros improvisados que manifiestan su humor e ironía “esta noche en el Mundial dan un fabuloso Armenia-Jordania, ¿lo estáis siguiendo? “ o las bromas que se trajo con Txell Sust, la cantante de Mataró que ha sido una de sus históricas coristas y que, abandonada la banda, ayer actuó de manera especial al estar la gira cerca de su casa. Con ella habló de calçots y de fuet en unas analogías que no precisan mucha explicación, como tampoco las muestras que se dieron de verdadero cariño. Ese es Sanz, metiéndose de lleno en el jardín de si la música ha de ser compromiso o evasión para apostar por lo segundo con la suya, citando a Jesús Quintero para decir que una canción no para un tanque pero sí puede parar el corazón de un tanquista, algo que seguro enternece al enemigo. Reivindicó a los gitanos enarbolando su bandera, agradeciendo lo que ellos le han prestado a su música, a toda la música, sacando a escena a Juanito Carmona, y ya en la configuración de su grupo siguió apostando por la presencia femenina dando el corazón rítmico del grupo a tres mujeres, encargadas de instrumentos de rancio abolengo masculino como la batería, el bajo y la percusión.

No es lo mismo fue la penúltima canción antes de los bises, y se pudo pensar que nada es lo mismo aunque haya cosas que lo parezcan. Sin ir más lejos un concierto de Alejandro Sanz, anoche tocado con una gorra con la visera hacia atrás, lo que acentuaba su aspecto juvenil. Señoras que teñían la edad de las muchas jóvenes allí presentes cuando Alejandro comenzaba, todas ellas reunidas de nuevo ante el romántico que no azucara en excesos sus baladas, expuestas con esa voz de arena que no raspa. Tocó sólo él al piano ¿Lo ves? y el estadio se licuó en suspiros. El romanticismo no muere con los años. Fue una imagen esperanzadora, como hermosa lo fue otra antes del inicio del recital, con toda la pista moteada por el frágil aleteo de centenares de abanicos que parecían miles de mariposas suspendidas en el calor. Al final fueron las linternas encendidas en ¿Y si fuera ella? las que volaron en la oscuridad. Alejando volverá, y no será lo mismo, pero casi. Nota aquí.





martes, junio 02, 2026

La Sagrada Familia

 El viaje eterno de la Sagrada Familia

Todas las hipérboles se quedan cortas ya para el templo de todos los récords ideado por Antoni Gaudí. La Sagrada Familia, que afronta la recta final de sus obras y acogerá el 10 de junio la visita del papa León XIV, es un género en sí misma en la arquitectura universal. ‘El País Semanal’ ha vivido en sus tripas durante una semana.

Qué habría pasado si aquel 7 de junio de 1926, en la Gran Vía de Barcelona entre las calles de Girona y Bailén, Antoni Gaudí hubiera acelerado el paso o si el tranvía hubiera frenado a tiempo? No ocurrió nada de eso y el genio de barba blanca y carácter de rayos (“lo he conseguido todo en la vida menos una cosa: dominar mi mal genio”), que como cada tarde y como buen soldado de Dios se dirigía a expiar pecados a la iglesia de Sant Felip Neri, fue atropellado. Murió tres días más tarde. Tenía 73 años. Barcelona se echó a la calle para despedir sus restos, que fueron enterrados en la cripta de la Sagrada Familia, la basílica imposible que nació de su mente y de sus manos y a la que dedicó 43 años de su vida. Doce de ellos en exclusiva y, los últimos ocho meses, viviendo de forma permanente en el taller que se hizo construir en el templo.

Así que habrá que conformarse con seguir contemplando sus obras. Y por encima de todas ellas, esta mole de cohetes de piedra despegando hacia el cielo incrustada en lo que apenas es una manzana del Eixample. Aunque en su libro Homenaje a Cataluña, George Orwell prefirió hablar de “agujas almenadas en la forma exacta de botellas de vino del Rhin” y “uno de los edificios más horrendos del mundo”.

En efecto, la Sagrada Familia, que ahora enfila la recta final de unas obras que arrancaron hace un siglo y medio, nunca creció demasiado en superficie, así que tuvo que hacerlo hacia arriba. Hacia muy arriba. Con la finalización el pasado 20 de febrero de la torre de Jesucristo y su cruz de cerámica y vidrio de 17 metros de altura y 100 toneladas de peso, el templo cuya obra se inició en 1882 (Gaudí se puso al frente en 1883) y que la Unesco catalogó como patrimonio de la humanidad (como los demás edificios de Gaudí que pueden visitarse en Barcelona y alrededores), alcanzó los 172,5 metros y se convirtió en el más alto del mundo, por delante de la catedral alemana de Ulm. No es el único récord que ostenta. También es el edificio más alto de Barcelona, el monumento más visitado de España (4,8 millones de entradas vendidas en 2025) y la segunda iglesia más visitada del mundo, solo por detrás de San Pedro del Vaticano. Ningún otro edificio religioso se parapeta, como es el caso, entre tantas torres, en concreto 18: la de Jesús, la de María, las 4 de los evangelistas y las 12 de los apóstoles (aunque de estas quedan 4 por construir: las que se sitúan en la fachada de la Gloria).

Existen pocos edificios en el mundo, puede que cuatro o cinco -y eso ya es ser generosos- con la capacidad de atracción visual, el poderío icónico y la capacidad polemizadora de la Sagrada Familia, magia hecha piedra para algunos, pastiche anacrónico para otros, creación apabullante para todos. El mundo entero lo ha contemplado a través de sus turistas -estadounidenses, españoles, chinos y franceses ocupando los primeros lugares del ranking-, los críticos de arquitectura siguen analizando sus revolucionarias soluciones estructurales, morfológicas y decorativas y cualquier peatón que transite por la confluencia de las calles de Mallorca, Marina, Provenza o Sardenya continúa quedándose embobado ante la dimensión del coloso.

La Sagrada Familia es, sí, la basílica imposible. Y, sin embargo, todo volverá a ser estruendosamente real cuando el papa León XIV ponga sus pies en ella el 10 de junio para bendecir la torre de Jesucristo y celebrar la eucaristía en el interior de la iglesia. ¿Un antes y un después en la vida del templo? “A ver, yo creo que en este aspecto, antes de nada, hay que hacer historia”, avanza sentado en su despacho Esteve Camps, desde 2011 presidente de la Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. “Llevamos 144 años trabajando en esta iglesia, y ahora todo es muy bonito, pero hasta que no se celebraron los Juegos Olímpicos en 1992, en Barcelona había poco turismo, y no ingresábamos nada por entradas. Con los Juegos hubo un resurgir, y luego, con la visita del papa Benedicto XVI en el año 2010 se produjo un incremento del 48% en las visitas. Y ese incremento hizo posible el salto cualitativo en la construcción de la basílica. Más tarde, con la inauguración de la torre de la Virgen María y su estrella luminosa [2021], hubo otro impacto. Y ahora hemos terminado la torre de Jesucristo”.

Ante la previsible avalancha de visitantes y de medios de comunicación con motivo de la visita de León XIV, Esteve Camps exhibe una mezcla de orgullo… y precaución: “La visita del Papa tendrá un impacto mundial, y tenemos que administrar muy bien todo eso. En estos momentos, la basílica tiene 4.000 localidades para el acto de la inauguración de la torre de Jesucristo y la bendición papal…, pero ya hemos recibido más de 10.000 solicitudes”. En la actualidad, en torno a 50.000 personas transitan cada día por el exterior de la Sagrada Familia, saturando a veces hasta lo insoportable las calles y plazas que la rodean. “Gaudí ya lo dijo: ‘Vendrán de todo el mundo para contemplarla’. Y yo digo: cuidado, porque la Sagrada Familia puede morir de éxito”, advierte Esteve Camps. Aunque de momento, el balance sale y la cuenta corriente sigue creciendo. Los visitantes que adquirieron entrada dejaron en la hucha de la Sagrada Familia 134 millones de euros en 2025. De ellos, 113 se destinaron a las obras en curso, y el resto a mantenimiento y funcionamiento diario de la basílica. Casi cinco millones fueron a parar a obra social a través del Fondo de Acción Social de la Sagrada Familia, dirigido a colectivos vulnerables. Nota aquí.










lunes, mayo 25, 2026

Canvis Nous

 Canvis Nous, la bodega de Barcelona que reivindica el Born: “Por aquí ya casi no pasan turistas, nuestros clientes son gente local”

Con un menú hecho de platillos de temporada y una decoración inspirada en los sitios favoritos de sus socios, es la prueba de que todavía hay espacio para locales con personalidad en la era del turismo global.

Los vecinos la conocen como la calle de la bomba. En Canvis Nous, una callejuela de apenas 100 metros en un rincón del barcelonés barrio de la Ribera, se produjo una masacre hace ahora siglo y pico. El jueves de Corpus de 1896, una célula anarquista liderada (presuntamente) por un obrero local de origen marsellés arrojó un explosivo de fabricación casera al paso de una procesión matando a una docena de feligreses de la cercana parroquia de Santa Maria del Mar. Hoy, Canvis Nous es una calle de una placidez bovina y parcialmente gentrificada, en la que empiezan a proliferar las galerías de arte contemporáneo y las tiendas de servicios informáticos.

Hace un par de años aterrizó en este lugar de las inmediaciones del Born la nueva bodega Canvis Nous, creación del colectivo Natural Wine Company. Empezaron, según nos explican dos de sus integrantes, Alfredo Lopez y Nacho Alegre, ofreciendo degustaciones de su amplio surtido de vinos naturales, es decir, obtenidos con la mínima intervención posible, sin clarificar, sin filtrar y sin añadir sulfitos. Por entonces eran alrededor de 200 referencias y hoy son ya más de 300.

Pronto constataron, tal y como explica Lopez, que la cultura del tapeo y el maridaje tiene mucha fuerza en Barcelona y que el trasiego de buenos vinos apenas se concibe si no es acompañado de comida con sustancia. Así que, en compañía de su nuevo socio, el empresario hostelero británico Frank Boxer, contrataron a un chef, el manchego (de Sonseca, Toledo, tierra de mazapanes) Miguel Rojas. Con él al mando de la minúscula cocina, añadieron a las gildas, olivas, mojamas de atún y tablas de queso un completo surtido de platillos de temporada que se renueva cada par de meses. Nota aquí.









martes, abril 28, 2026

Juana Molina

 Juana Molina: Bucles, humor y experimentación

La artista argentina cerró en Barcelona su gira europea

En ocasiones se da por sentado que la música de raíz electrónica, a base de sintetizadores, tiende a unificar los sonidos en directo y en disco, asimilándolos en un contexto sonoro similar. No es el caso de la argentina Juana Molina, quizás porque esta música y actriz sigue tomándose la música a sus 64 años como un elemento lúdico, una suerte de materia plástica con la que jugar dándole forma. En Barcelona cerró su gira de presentación de su octavo disco, Doga, primero con temas nuevos en ocho años, luego de haber ofrecido en la misma ciudad otro concierto la semana pasada, una prueba de cómo las fechas se iban sumando ante el éxito de público. De nuevo lleno, esta vez en la sala Upload, y de nuevo gran presencia de compatriotas que jalearon su presencia y cada una de las palabras que, en muchos casos bañadas con humor y distancia, cosieron su concierto. Y fue de música incalificable que se bailó.

Juana juega tanto con ritmos, como con ambientaciones como con palabras. Su voz filtrada, tirando a etérea y aniñada, era de difícil comprensión, todo y que en muchos casos se basa en la reiteración de términos en bucles que acompañan los propios bucles sonoros de las composiciones. La idea de “árbol dormido” pautó la primera canción, Uno es árbol, también la de apertura de Doga, mientras que en Paradoja es una concatenación de adjetivos la que abre el significado de un texto sobre temas afectivos que se cierra repitiendo casi como un mantra “los perros y los gatos van corriendo por ahí” en una suerte de recordatorio de que no siempre nos llevamos bien. Es, en todo caso, una interpretación, pues tanto los textos como la música de Juana se abren a los significados como la propia vida y la música que no opta por los perfiles regulares. El carácter experimental de su propuesta abunda aún más en los sentidos de un material de difícil clasificación que no se abre fácil al consumo automático.

La puesta en escena de la docena de piezas interpretadas tuvo en directo un tacto mucho más crudo y rugoso que en disco. Una batería acústica también con pads digitales servía de base rítmica, en ocasiones acelerada, con acento en cada tiempo, para que sobre ella los sintetizadores de Juana, su guitarra en bucles muestreados en directo y su voz construyesen cada canción. Sonidos gruesos en muchos casos, sin ánimo de estilización, que sin embargo evocaban ritmos del folclore argentino, a menudo gracias a la guitarra, y que tenían un pulso bailable que en ocasiones acababa casi en desmán, con la batería redoblando asalvajada, como en Cara de espejo, Ay, no se ofendan o en Un dia. Era entonces cuando un público dispuesto a bailarlo casi todo, aunque no todo fuese formalmente bailable, se podía entregar a la euforia. Y aunque en algunos casos hubiese resabios de pop, como en Sin guía, no o en Caravanas, la canción más plácida de la noche, no se piense tanto en el pop redondo como en el de Radiohead, por poner un ejemplo. Y es que la música de Juana desea buscar el ángulo, no la comodidad de la circunferencia, aquello que rueda solo. Nota aquí.



martes, marzo 10, 2026

Lucas Masciano

 Elena nos cuenta por Facebook.

En el alma y los Sueños de @lucas_masciano_oficial
El placer de verlo de nuevo en un escenario es infinito. Acompañado por @alexandrerexach y @pablocruzmusic ofreció un delicioso concierto.
Este carismático compositor y músico argentino ha vuelto para deleitarnos con sus bellas canciones, su voz profunda y su magnética presencia que emana luz y buenas vibraciones.
Inició su carrera musical en 1997 en su tierra natal y en 2003 emprendió la aventura de su vida emigrando a #barcelona donde empezó a cantar guitarra en mano en el Metro y en alguna de las calles emblemáticas de la ciudad. Desde entonces nos ha regalado temas cargados de artesanía y de verdad. Nos ha mostrado su alma y nos ha mostrado su forma de ser a través de las confesiones hechas canciones.
Talento, actitud y aptitud en una música con raíces entre Buenos Aires y Barcelona, y a día de hoy podríamos sumar alguna ciudad más que le ha visto crecer a nivel humano.
Baraja sonoridades entre el #folk el #pop y el #rock
Un directo íntimo y personal. Una propuesta cercana y honesta. Una proyección de su propia alma y de su evolución como persona y como artista.
Tiene un Don a la hora de conectar con su gente y compartir su magia y saberes, enamora con su esencia y con su presencia.
Un recorrido cronológico de su trayectoria musical que ha sabido equilibrar sus temas más folklóricos con sus cortes más representativos.
Cada disco y cada canción son una necesidad de un momento concreto. Una revelación de ese instante.
Todos elementos variados a nivel estilístico, de composición , de lírica tienen un factor común en un Masciano: la sensibilidad y la belleza. Hemos descubierto a un artista más maduro, con otras inquietudes pero con la misma sonrisa y el mismo magnetismo que te invita a querer volver a sus conciertos. Salud y bienvenido.














martes, diciembre 02, 2025

Eduardo Mendoza

 “No queda nada de la Barcelona en la que nací”

EL PAÍS acompaña al escritor catalán, premio Princesa de Asturias de las Letras, durante la jornada de inauguración del salón literario de la FIL de Guadalajara

Un espeso bigote blanco avanza por los pasillos de la Feria de Guadalajara, indiferente al efecto que causa a su alrededor. Tras él se dibuja una sonrisa afable y pícara, y una boca que fluye entre el catalán y el español con la misma naturalidad con la que un vaso vuelca su contenido en otro. En el país de los bigotes, este no es, sin embargo, el bigote de un hombre mexicano, sino el del multipremiado y querido escritor Eduardo Mendoza, sobre el que todavía pesa el cansancio de un viaje que terminó la madrugada anterior. “La próxima vez, voy a pedir que el premio consista en estar tranquilo”, bromea el flamante Princesa de Asturias de las Letras de camino al salón literario que inaugurará media hora después. EL PAÍS lo acompaña a esta y a las demás actividades de un día en el que todo el mundo quiere intercambiar con él un beso, un abrazo o apenas unas palabras de cariño o admiración.

Mendoza encabeza la delegación de la ciudad invitada a un encuentro del que solo tiene cosas buenas que decir. “Una feria es lo contrario de la guerra. La gente se junta, negocia, habla y luego se va a tomar unos vinos, y esto me parece la civilización”, afirma optimista. El escritor catalán está nervioso por el discurso que dará a continuación. Le preocupa quedarse corto o pasarse de tiempo, que la gente se aburra, que se quede sin cosas que decir. Su desenvoltura y su humor, sin embargo, apuntan en dirección contraria. El autor barcelonés, de 82 años, tiene motivos para la alegría. Este año no solo ha sido reconocido con el prestigioso galardón español, sino que celebra el 50 aniversario de su debut literario, La verdad sobre el caso Savolta, que venció a la censura franquista y puso la primera y decidida piedra en un camino empedrado de éxitos, aunque él se resiste a pensar en ello. “El tiempo hace cosas muy raras con las personas y con los libros. Este libro ha tenido una vida propia que yo no he controlado y ahora nos volvemos a encontrar: él, igual; y yo, 50 años más viejo”, señala.

Ha cambiado mucho en estas cinco décadas, dice, “de arriba abajo”. Quiere pensar, sin embargo, que conserva “la curiosidad, las ganas de aprender”. A veces es fácil engañar al tiempo, porque “uno se mira al espejo y no se ve”: solo distingue el paso de los años sobre la piel cuando se topa con una vieja fotografía en la televisión. Cosa distinta es su cosmopolita Barcelona natal. “Ha cambiado mucho, pero todas las ciudades cambian a una gran velocidad. Van mucho más deprisa las ciudades que las personas”, asegura: “Uno mismo no reconoce la ciudad en la que nació, porque ya no queda nada de ella. En cambio, de nosotros, sí”.

—¿No ve nada de la Barcelona de entonces?

—No, la recuerdo, pero no la encuentro, porque no está, no existe. Existen las piedras, las calles, el metro, pero todo ha cambiado: las relaciones, la forma...

A esa Barcelona que es escenario de su vida y de sus novelas, pero también protagonista de ambas y de esta convocatoria de la FIL, le ha dedicado el discurso inaugural, en el que ha hecho un repaso de la urbe desde la época de los íberos hasta la actualidad. “Les contaré cosas que no están en las bases de datos, seguramente porque son falsas, pero que forman parte de la memoria colectiva, de la manera que tenemos los barceloneses de ver Barcelona, y de la manera que tienen los forasteros de verla cuando llegan. Una historia imaginaria de la ciudad”, ha prometido, y el público ha reído cómplice y atento. Muchos harán cola más tarde para llevarse su firma estampada en alguno de sus libros, que son muchos y le han granjeado un club de lectores “devoto y fiel”, en sus palabras, que sigue “renovándose” con cada generación. Nota aquí.




viernes, noviembre 07, 2025

Tute

 


domingo, noviembre 02, 2025

Joaquín Sabina

 Elena nos cuenta por Facebook.

Joaquín Sabina
Maestro de tanto y de varias generaciones, se despide de los escenarios con su Gira “Hola y Adiós”. Ocasión única para rendir homenaje y ver en directo al Maestro desparramando sentimientos y compartiendo confesiones, agradecimiento y sobretodo canciones con las que hemos crecido y hemos aprendido de la calle, del amor, de la rebeldía y de la Libertad. La larga estela que deja su trayectoria musical está plagada de éxitos, himnos, anécdotas y vida, su vida, la nuestra y la de cualquier personaje imaginable está escondida en sus letras y poemas.
Mucho arte acumulado en estos más de 50 años dedicados a la composición, creación y comunicación.
Sus versos arañan.
Sus estrofas evocan vida y vidas.
Hay poesía en cada sílaba,
emoción en cada acorde y
las notas están llenas de Historia.
Historia de este país, historias de la calle y por encima de todo historias desde el corazón que nos atraviesan el alma y se quedan a vivir con nosotras para siempre.
Un agradecimiento mutuo, por tanta devoción y complicidad, por ese compromiso por la lealtad y los principios.
Gracias Joaquín por tantas situaciones virales cantadas durante estos años porque buceando, nadando en alguna de ellas hemos podido entender , aprender y conocer al ser humano en sus matices más pasionales, más viscerales y más irreverentes o divertidos.
Un Talento desmesurado bajo un bombín que se ha convertido en uno de sus símbolos de identidad (las rayas en su vestimenta para mí, son otro y su irreverencia medida, su ironía desatada y su pasión por la vida son definitorias de puro arte.
Amores febriles, pasiones no correspondidas, nocturnidad y alevosía, Sinceridad (cuando toca y cuando no) emanando de su lírica, de sus cuentos y de sus canciones.
Fenómeno popular universal en la música latinoamericana y más allá, su obra forma parte de nuestro imaginario colectivo.
Único e irrepetible ha sido un honor compartir tantos conciertos y un privilegio conocer el abanico de vidas hechas lírica y romance que nos has cantado de forma excepcional con esa voz tan singular y desgarrada que dispara directamente al corazón.
Duelen las despedidas pero querido Joaquín tú ya eras y serás eterno y omnipresente en el universo musical de cada uno de tus millares de seguidores desparramados por todo el planeta, siempre atentos y cómplices del de Úbeda. Que forma tan elegante y gloriosa de despedirse: una gira de 71 conciertos por América y Europa para ofrecer
Un último vals, un último verso o un último guiño que Sabina ha sabido conjugar, cantar y bailar con todos los estilos que ha querido bordar.
Un largo camino lleno de aventuras y desventuras que se han convertido en melodías que han palpitado y acelerado corazones, que han vestido de magia y nostalgia, opuestos tan sensibles como canallas, dicotomías imposibles y reales. Nos ha pintado esbozos que describen toda la gama de emociones con una destreza y fuerza excepcional.
El multinominado y premiado artista (última nominación a la mejor canción Pop//Rock un Último Vals de estos próximos Grammy) abre la boca y el mundo escucha.
Gracias por venir nos dices.
Gracias por ser y existir y por el lujo de bailar ese último vals juntos.
Gracia hasta para poner el punto y final a esos puntos suspensivos que tanto nos han evocado .
Altas dosis emotivas con muchas cápsulas de melancolía, alegría y también tristeza y dolor.
Ha sabido calar hasta las trancas como nadie en nuestro espacio personal e íntimo ofreciéndonos parámetros y posibilidades de ver y conocer muchos mundos.
Es refugio, enciclopedia y manual filosófico. Alenta, calma. Excita y apacigua.
Sus metáforas, sus dualidades y dicotomías literarias y filosóficas, sus liminalidades y ambigüedades quedan escritas en forma de poemas, acordes y lienzos para la posteridad.
El Maestro se retira de la vida pública y de los escenarios y desde ahora su voz y sus peculiaridades seguirán resonando desde las ondas, los coches, los hogares y los bares y las salas, esos espacios que tantos tesoros nos permiten descubrir.
Ilumina con su presencia, entusiasma con su actitud y convence con una aptitud y un temple que solo la gracia del arte y del talento otorga.
Miles de escenarios a sus espaldas lo convierten en uno de los cantautores más memorables y reconocidos.
Muchísimas Gracias por tantas incontables noches históricas e inolvidables. Te llevamos grabado a fuego y tatuado en el alma.
Hola Y Adiós. Un Hasta siempre y un Hasta ahora porque tus canciones van a seguir sonando en el espacio musical.
El cantante Joaquín Ramón Martínez Sabina dice Adiós y resurge el Mito Sabina indispensable y revolucionario diciendo Hola.
Gracias por todo y por tanto.
Disfruten a tope de estos últimos directos hasta que caiga el telón definitivo. Vivamos esta comunión de almas unidas por la capacidad de convocatoria y seducción de este madrileño de adopción que encaja y gusta allí donde va.













domingo, octubre 19, 2025

Gustavo Santaolalla


 

domingo, octubre 05, 2025

Joaquín Sabina

 Juan Miguel nos cuenta en su Blog.

JOAQUÍN SABINA DIU ADÉU A BARCELONA AL PALAU SANT JORDI AMB LA SEVA ÚLTIMA GIRA: EL ÚLTIMO VALS (04/10/2025)