jueves, septiembre 03, 2026

Fito Páez

 Fito Páez ofrece un exorcismo de creación y amor por la música en español

El cantante argentino, acompañado de un noneto de cuerda, emociona en el Teatro Real de Madrid con un concierto de repertorio inédito.

Fito Páez había prometido un exorcismo, pero lo que ayer ofreció en el Teatro Real de Madrid fue un oasis. Aunque tal vez, en estos tiempos, un exorcismo sea un oasis. Y viceversa.

Con 34 grados y la temperatura de la calle aún más caldeada, la gente fue accediendo al teatro con cierta intriga.

—¿Qué repertorio hará? —, decía un chico.

—Es complicado, porque su obra es inabarcable—, le contestó otro que confesó haberse sumado recientemente a la pasión por Páez.

—¿Viste la polémica que hubo cuando tocó entero el último disco? —, planteó otro de acento argentino, en referencia a una actuación en mayo en Buenos Aires en la que interpretó íntegramente Novela, su por aquel entonces última grabación.

Por si hubiera poco intríngulis, el telón audiovisual de fondo con motivos navideños que se activó al apagarse las luces no ayudó a resolver el misterio.

Tampoco las primeras y enigmáticas palabras del cantante al aparecer en el escenario vestido con un traje oscuro a rayas, gafas de pasta y ese aura de hombre de 63 años en plenitud: “Todo en la vida es especialísimo, pero hoy un poco más. Voy a cerrar un círculo y voy a dar vuelta a un partido. Es una noche muy fuerte”.

Y ya, para rematar la gestión de expectativas, presentó a los músicos que lo acompañaban -un noneto de cuerda con cuatro violines, dos violas, dos violonchelos y un contrabajo dirigidos por Víctor Elías- como “la orquesta del doctor Víctor Frankestein Elías y la de los hijos e hijas malditos de la doctora Shelley”. También anunció que interpretaría “algunas gemas del siglo XX y del XXI”. Y con esa sensación de aquello que decía Ortega y Gasset de que sorprenderse es empezar a entender, comenzó el concierto.

El telón de fondo se abrió y apareció la imagen de dos corazones latiendo. Aún de pie, interpretó Dale alegría a mi corazón. Después se sentó al piano y empezó Cadáver exquisito. Cuando la orquesta tocó los primeros y -a priori- difícilmente reconocibles primeros acordes de 11 y 6, un grito de emoción se escapó desde varios puntos del público. Páez tiene himnos que se corean en los estadios, pero este poema urbano es su canción más reproducida en Spotify.

Pasado el inicio, se empezó a resolver el misterio. Cantó el Romance de la pena negra -texto de Lorca al cual puso música hace casi tres décadas para que lo cantara Ana Belén-, Desarma y sangra -de Serú Girán-, y, de pie, Te recuerdo Amanda -de Víctor Jara-. “Uno se acostumbra, pero las palabras y la música hacen una alquimia legendaria. Por eso estas canciones siguen teniendo esa poética y esa carga sentimental que nos emocionan a todos”, dijo Páez. Nota aquí.




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