domingo, junio 21, 2026

Alejandro Sanz

 Alejandro Sanz cautiva con la nostalgia en su concierto en Madrid

El cantautor español congrega a 55,000 personas en el estadio Metropolitano en una noche marcada por sus grandes éxitos, que resisten en el presente.

Minutos antes de las 21.00 apareció, guitarra en brazo, vestido de negro, cadenita al cuello y gafas de sol, en lo alto de una escalera. El rugido que salió de las 55.000 almas que abarrotaban el estadio Metropolitano de Madrid es el que consiguen despertar solo las grandes estrellas. Y Alejandro Sanz (Madrid, 57 años) lo conoce perfectamente. Su historia con la capital española es una historia de idilio. Fue ahí donde se disparó su carrera en 2001 con un concierto en el estadio Vicente Calderón abarrotado de público, algo hasta entonces solo al alcance de los Rolling Stones. Y ahí también, en el mismo escenario 16 años después, despidió la historia musical del emblemático campo antes de ser demolido, con un homenaje a su álbum Más, el disco español más vendido de la historia —2,2 millones de copias en España.

Este sábado llegaba a su ciudad de nuevo, pero con 37 años de carrera a cuestas y una pregunta, la que le da nombre a su nuevo disco y a la gira con la que ya recorrió Latinoamérica antes de recaer en España, merodeando: ¿Y ahora qué?

La clave de un éxito tan sostenido la tiene su legión de devotos seguidores que horas antes de su concierto en Madrid ya llenaban la explanada del Metropolitano con música y camisetas dedicadas al cantante. “Hemos envejecido, y él también, pero hemos sentido más sus canciones, nos han pasado las cosas que cuentan. Las entendemos mejor”, explica Katerina, de 40 años y que ha viajado junto con un grupo de amigas desde Gran Canaria —“Porque él nunca va a Canarias, pon ahí que no va nunca”, reclama socarrona— al concierto.

Su grupo, también representado por el de Carmen Ramjo y sus 12 amigas, mujeres de entre 40 y 50 años que han dejado “a los hombres en casa”, encarna perfectamente a la generación que ha acompañado al cantante éxito tras éxito. En el concierto hay una inmensa mayoría de mujeres, casi todas de 40 o cincuenta y pocos años, que se partieron el corazón al mismo tiempo que la canción. Y desde entonces, hasta hoy, la relación sigue firme. “Me ha acompañado en cada etapa de mi vida. Cada canción significa algo”, dice Ramjo.

También hay hombres, desde luego, pero basta acercarse a ellos para entender que, en muchos casos, es la pareja quien más idolatra al madrileño. A Julián de Pinto se le escapa un: “¡Ah! esa sí me gusta", mientras camina de la mano con Yolanda y de los parlantes de uno de los puestos de comida sale Corazón partío. “Bueno, me gusta mucho también, pero la fan fan es ella”, matiza después. Cuesta encontrar, entre 55.000, personas que hayan nacido antes de ese histórico álbum Más (1997), pero hay algunas. Ema y Lucía, de 12 y 18 años, vivieron ambas su primer concierto de Alejandro todavía en la panza de su madre. Desde entonces la acompañan a cada espectáculo en lo que ya se ha convertido en un ritual. “Las tengo un poco machacadas”, reconoce ella ante la risa de sus hijas.

Para la madre, Susana, vivir esta experiencia significa “juventud”. Otras cambiarán la palabra por “nostalgia”. Lo de esta noche en Madrid fue un triunfo de la nostalgia.

Y Sanz lo sabía. Articuló un concierto basado en sus grandes éxitos, clásicos obligatorios, y con algunas muestras de su nuevo disco —solo cinco de 21 canciones interpretadas—. Empezó con Desde cuando, ante el baile de miles de abanicos que recibían la primera ola de calor apabullante del año en la capital española. “Gracias a todos los que habéis venido, de donde sea que hayáis venido. Volver a casa y sentiros así es una cosa increíble. Os quiero mucho. Viva la música, quiéranse sin permiso y a gozar”, dijo el cantante. Siguió con Capitán Tapón y Por bandera, esa oda a la paz que compuso en 1994 y que, dijo, “lo peor de todo es que la letra hoy cada día tiene sentido”. Nota aquí.






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