viernes, junio 26, 2026

Nathy Peluso

 “Mi vida ha estado marcada por los desplazamientos, por empezar de nuevo, por adaptarme”

La argentina se ha lanzado a organizar sus propias fiestas para dar a conocer el talento local. En Madrid inauguró Heineken House, pero ya planea llevar a medio mundo Club Grasa, una juerga en la que cabe todo: salsa, hip hop y Borges.

Será porque sonaba el Indestructible de Ray Baretto, pero en ese momento todo parecía sacado de una salsa. El sudor corría a raudales, se bailaba, se jaleaba, apenas se respiraba. La pista no podía hacerse ya más pequeña. Hasta que se abrió uno de los cortinones. Detrás, un pasillo, una puerta que se abría, una luz que encendía y un tacón que ardía. Escoltada por tres moles, apareció la Malportada, la Mafiosa, la Sandunguera. Nathy Peluso. “Cú-Cu-Cú”, irrumpió con su ya mítico grito de combate. Segundos después, estaba subida a la barra, entregada al público y haciendo honor a cada uno de sus apodos. Cantó himnos propios como Sana Sana, coreó sobre los vinilos de maestros tan dispares como Dr. Dre o Willie Collon, y, sobre todo, se desvivió por infiltrar la salsa hasta en las caderas de la última alma del local.

“En un mundo donde cada vez estamos más aislados, más acelerados y más encerrados en nuestras propias burbujas, el baile sigue siendo un lugar de encuentro”, explica la artista días después a ICON por escrito. En esta ocasión el despliegue se debía a la inauguración de Heineken House, una experiencia de la cervecera que recorrerá los principales festivales del verano promocionando distintos artistas y talleres. Pero el club El internacional de Madrid, donde se celebró, es solo una de las muchas paradas que Peluso tiene preparadas con su nuevo proyecto: el Club Grasa. Es decir, una serie de fiestas, organizadas desde Roma a Los Ángeles, en las que mezcla su propia música con la de sus ídolos de la mano de los DJ y productores locales.

En esta juega eterna, con la que busca volver a poner a bailar a medio mundo, caben todos y todo: de la salsa al hip hop pasando por el mismísimo Jorge Luis Borges. Ficciones, el compendio de cuentos del escritor argentino, es uno de los libros que está acompañando a Peluso este verano y, en realidad, sirve también para explicar el fenómeno en el que se ha convertido. “Intento leerlo porque mi padre es fanático de Borges y yo admiro mucho a mi padre. Quiero entenderlo pero este libro todavía me resulta increíblemente difícil de entender. Lo utilizo como ejercicio de lectura, me saca de lo fácil y me obliga a estudiar”, explica. Como el universo laberíntico de Borges, Peluso también está llena de personajes, ficciones, distintas versiones de sí misma. Es, en definitiva, una estrella que te saca de lo fácil y te obliga a estudiarla con detenimiento. Este año se ha centrado en su papel de curadora de distintas escenas musicales con el Club Grasa, pero antes había sido ya las mil mujeres distintas que va plasmando en sus letras. Desde la businesswoman a esa perra sorprendente, curvilínea y elocuente y, por supuesto, la Sandunguera, la verdadera. Nota aquí.



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