martes, junio 23, 2026

Rozalén

 "Necesitaba que me dijeran te quiero y ha venido desde un lugar donde no he nacido"

La cantante albaceteña Rozalén recibirá este jueves 25 de junio la distinción de Hija Adoptiva de Murcia por «por su inquebrantable vínculo con nuestra tierra»

Hay voces que cantan y voces que curan. Y luego está la de Rozalén, que hace las dos cosas a la vez. Ella nació en Albacete, pero su corazón, sus canciones y sus raíces llevan años enredados en la huerta, en el Segura y en el alma de esta tierra. No solo es una de las cantautoras españolas más importantes y queridas; es una vecina de pleno derecho. Rozalén ya es, oficialmente, Hija Adoptiva de Murcia. El Ayuntamiento de la ciudad ha hecho oficial lo que el público y las calles de esta región ya sabían desde hace mucho tiempo: que María Rozalén es de los nuestros. La artista manchega recibirá la distinción el próximo 25 de junio, por su inquebrantable vínculo con nuestra tierra, su cariño demostrado en cada escenario y esa sensibilidad única que conecta con el lado más humano de los murcianos.

Rozalén sorprendió a sus seguidores anunciando un parón por tiempo indefinido ("necesito silencio. Hasta pronto"), pero esta cantautora, referente social que ha hecho de la vulnerabilidad su mayor fortaleza, rompió hace unos días su silencio para cantar ante el papa León XIV, lo que ha generado algunas polémicas. «Sigo de descanso, pero claro, hay cosas a las que no puedes decir que no» . ¡Bienvenida, Mary!

Tengo días de todo. Los primeros meses creo que no bajé de revoluciones, porque me dediqué a dar muchas vueltas, a viajar sin tener que trabajar, pero creo que iba huyendo precisamente de eso, de enfrentarme a parar de verdad, y luego cuando de verdad estuve muchos días seguidos en casa, aquí en mi casa donde vivo en la sierra de Madrid, sí que tuve días un poquito más oscuros, más tristes, pero necesarios, sin drama ninguno. Sobre todo estoy en casa, estoy yendo más a Albacete, a Letur, al País Vasco (mi chico es de allí), pero lo que más necesito es estar en casa y estar con la familia, con los amigos, que no les he dedicado el tiempo que merecían todo este tiempo. Y aun así, claro, estoy escribiendo, leyendo y componiendo ya desde hace tiempo, pero con toda la calma.

Siempre has dicho que Murcia es tu casa, pero ahora es ‘oficial’. ¿Qué se siente al pasar de ser una vecina querida a ser, formalmente, Hija Adoptiva de la ciudad?

¡Buah! Encima me vino en un momento que yo necesitaba ese cariño, ¿sabes?, necesitaba que me dijeran te quiero, porque no hace falta que explique en qué momentos estamos, y ahora parece que la amabilidad, el cariño, o que te digan desde un lugar donde tú no has nacido: "Oye, que esta es tu casa, aquí eres una más". Desde el momento en que lo recibí, lo recibí con más agradecimiento y más amor que nunca, por eso, porque como falta tanta estima, me siento superorgullosa de que lo tuvieran tan claro, y como sabéis de sobra lo que yo siento por Murcia, pues con más razón.

¿Qué rincón de Murcia o qué costumbre de esta tierra ha moldeado más a la Rozalén artista que conocemos hoy?

¡Buuff, madre mía, muchas cosas! Lo primero que se me viene a la cabeza... Es que si pienso, pienso en la Universidad, en el colegio mayor Azarbe, que fue como mi primer hogar allí..., pero inevitablemente me voy a las salas de Murcia, que creo que es una de las cosas que más destaca de la ciudad, que tiene muchísima actividad cultural, se apuesta mucho por la música en directo, y eso creo que es algo que hace que tantos artistas salgan de Murcia.

Yo siempre me pregunto qué hubiera sido de mí si no hubiera ido a estudiar a Murcia. Había, tanto por el CreaJoven como por todo lo que te rodeaba de tanta gente haciendo teatro, música, tantas cuestiones artísticas, que eso inevitablemente te hace a ti también crear y, en el buen sentido, competir. Si no tienes todos esos estímulos, quizá no hubiera pasado nada, no lo sé.

Me acuerdo de la Puerta Falsa, aunque tuve ahí como un sabor agridulce por el antiguo dueño, pero La Puerta Falsa, Ítaca... es casa, y Café de Alba. No sé, esos lugares para mí fueron muy especiales, y es que creo que canté en todas las salas de allí, canté mucho en la calle, en muchísimos actos sociales; creo que me dejé ver mucho y que disfruté mucho de la ciudad.

En cuanto a lo de la costumbre de los murcianos, cuanto más voy a Murcia, más cuenta me doy: aparte de que el murciano es trabajador y tal, creo que los murcianos saben también valorar y darle tiempo al descanso y al disfrute, y por eso tanta gente se va a vivir allí, o por ejemplo, todos los músicos amigos míos, aunque salgan un ‘ratico pa’ Madrid o para donde sea, acaban volviendo a Murcia o a la Región de Murcia, porque creo que hay un estilo de vida que es muy saludable, y que tiene que ver con saber dedicarle tiempo al descanso y al disfrute, sí, sí, las murcianas maneras. Hay mucha felicidad por eso.

Estudiaste en la Facultad de Psicología. Tu último trabajo y la gira han estado marcados por la idea del abrazo y el duelo sanador. ¿Ha sido este disco tu proceso más difícil —y a la vez más necesario— de compartir con el público?

Ha sido superhermoso este disco, porque en realidad era todo como muy amable. Tú estás hablando de las emociones, y eso es algo universal. Bueno, los temas principales eran el amor y la muerte, que es como el resumen quizá de lo vital: todo en la vida es cosas que nacen y cosas que mueren. Era muy amable en este sentido. Las partes duras de la tristeza y el duelo forman parte... Como decía Patti Smith, la vida es el pack completo.

No sé por qué solo nos dicen que son las cosas bellas. Transformarlo en canciones y cantarlo, siendo algo tan universal, ha sido una comunión muy guapa con el público. Quizá me costaron más otros discos, como el tercero, Cuando el río suena: eran historias de mi familia, y con el tiempo me di cuenta de que daban que hablar, porque hablaban también de los conflictos de nuestro país, o estaba también La puerta violeta..., muchas cosas que no eran solo una cosa mía, sino de mi familia, nuestra. Eso fue todo un poquito más fuerte, pero todos los discos tienen tanto esfuerzo, tanta lágrima, tanta sonrisa detrás, que si la gente lo supiera..., ¿eh? Para mí, lo terapéutico está superrelacionado con el arte en mi caso. Nota aquí.



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