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domingo, abril 26, 2026

Carlos Salem

 


martes, febrero 24, 2026

Carlos Salem

 


domingo, febrero 22, 2026

Carlos Salem

 


sábado, enero 31, 2026

Carlos Salem

 


jueves, enero 29, 2026

Carlos Salem

 


martes, octubre 14, 2025

Carlos Salem

Un atropello de sueños,
una tropilla de almohadas.
Un miedo más grande
que todas las las casas
en las que vive el hambre.
Y el hombre,
al borde de su propia fosa,
en lugar de inventar una escalera,
inventó la pala.
No estamos seguros de que exista el alma, pero ya la pesamos
para poder venderla
a precio de mercado.
21 gramos de de amores
que fueron y que no,
de droga mal cortada,
sobrecitos de cobardías legales,
amistades en porciones,
deseos como selfies,
las pasiones contadas.
¿Cuanto cuesta un alma nueva,
señor dealer,
o por lo menos
una que no esté tan usada?
21 cucharadas de recomendaciones
bajas en calorías,
libres de gluten y de conciencia.
21 colibríes volando amontonados
dentro de esta pequeña jaula.
21 gramos
de nada.



lunes, octubre 13, 2025

Carlos Salem

 

jueves, octubre 09, 2025

Diego Ojeda & Carlos Salem

 

miércoles, octubre 08, 2025

Carlos Salem

 

miércoles, octubre 01, 2025

Semana Negra BA


 

martes, septiembre 16, 2025

Carlos Salem


 

martes, septiembre 09, 2025

Carlos Salem


 












Tenía una forma de saludar
que sonaba a despedida.
Se quitaba la ropa
como si fuera de otra.
Volvía a vestirse
como si le doliera.
Cuando se iba de mi cama,
se dejaba la sombra, olvidada
Me quería de lejos si me tenía cerca.
Me extrañaba demasiado
a partir de la quinta cerveza.
Todos nuestros besos
sabían a whisky y promesas sin cumplir.
Ella se fue,
pero su sombra me abraza
todavía,
algunas noches,
cuando la luna tiene forma
de guadaña.

jueves, septiembre 04, 2025

Carlos Salem

 













Y te dije y te propuse:
Tejeremos con tus luces
y mis sombras,
un abrigo de pieles
sin memoria.
Inventaremos un idioma nuevo,
para decirnos todo sin prometernos nada.
Gozaremos del insomnio compartido.
La noche será solo
un decorado
para frenar el día.
No habrá telones
entre tú y yo,
mientras el mundo arde
detrás de las cortinas.
Pero vinieron los bomberos,
porque siempre vienen
los bomberos
cuando ya nadie los necesita.
Los bomberos y el amor existen
por el mismo motivo.
Son los extremos de un incendio
que siempre acaba
en una columna de humo espeso
y olor a cemento mojado.

martes, septiembre 02, 2025

Carlos Salem


 

domingo, agosto 31, 2025

Carlos Salem

 Queridos vecinos, compatriotras de escalera.

Colegas de fachada
(y lo digo sin segundas):
Reconoceréis que desde que ella se marchó,
ha descendido en el edificio
lo que llamábais
contaminación acústica
pero era pura música.
Bromeaba cuando dije
en mi descargo
que era una famosa cantante de ópera
y ensayaba sin cesar
el final de Rigolletto.
(Lo suyo ha sido
y será siempre de Halelujah).
Que disfrutéis,
censores de alquiler,
de este silencio asexuado
y pueril,
de esta cívica paz
de cementerio.
que al fin habéis logrado conseguir.
Solo escucho crujidos
de escalera,
estridencias programadas
de la tele,
canciones que ya no me dicen nada.
Y esta ausencia de ópera
en mi cama.
Ahora que ella no viene,
nada llega.



viernes, agosto 29, 2025

Carlos Salem

 La mano es una araña

con patas de caramelo.
Un árbol libre de raíces.
Un pulpo incompleto.
La mano es un país poblado de recuerdos.
En vano intenta aprender
el arte del olvido.
Existe solo porque ha rozado y quizás roce
el principio que hay
al final de un horizonte.
Lo que la mano toca
se lo queda y te devuelve
el papel de regalo
que protegía su piel
o la encerraba.
Mi mano se escapa cuando duermo,
a tejer con otras manos cierto guante,
un tacto de algodonosos simulacros
que acaricie de verdad
cada mentira.
La mano
es un pentagrama
y el cuerpo un piano.
Lo que escribe en el aire
se borra al pronunciarlo.



domingo, agosto 24, 2025

Carlos Salem

 A veces fui.

A veces yendo.
Vivir es colarte en el casino
con una corbata prestada,
apostar las pocas fichas
al número que te late
en la garganta.
Y a veces ganar.
Pero irte antes
de conocer el resultado.
A veces soy eclipse si te pienso,
y la luna y el sol hacen lo suyo,
que algunas veces fue lo nuestro.
A veces, todavía.
(Y que se joda el croupier
que maúlla todo el tiempo,
sin creérselo del todo,
su cansina canción
del «no va más»).



sábado, agosto 23, 2025

Carlos Salem

 Carlos Salem: la disciplina del desorden permanente

Aníbal Malvar conversa con sus cigarras particulares para que le canten qué podemos leer en este verano de canícula y siesta.

Carlos Salem (Buenos Aires, 1959) es escritor y profesor de poesía. Llegó a España en 1998 y durante años se ganó la vida como reportero en periódicos locales de Ceuta, Melilla y, ya instalado en Madrid, colaboró con Cosmopolitan, Marie Claire y otras publicaciones. En 2006, junto a unos amigos, funda el bar Bukowski en el barrio madrileño de Malasaña, cuna de La Movida. El Bukowski era un bar netamente literario, aunque también se permitía beber, y mucho. La taberna celebraba jam sessions poéticas y enseguida se convirtió en el corazón de la cultura vagabunda, maldita y noctívaga de Madrid. Llamó también la atención de escritores ya populares, académicos, poetas laureados, editores en busca de autor y grandes medios de comunicación. Sergio Fanjul lo describió en El País, en 2009, como "el bar de los letraheridos". La gentrificación acabó con el mítico Bukowski en 2013 y también terminó echando del barrio a Salem hace cuatro años. "Pero no digas dónde me he mudado. No por los fans: por los acreedores". Ha publicado 50 libros: novela, narrativa infantil, poesía, cuentos. El último, Tango del torturador arrepentido (AlRevés, 2024).

Autobiografía

Si tuviera que definirme, creo que como novelista soy un buen poeta y como poeta soy un buen novelista. Lo que más me gusta de la calle, de la noche, es que ves miles de historias pasar y te dices: ¿por qué no las escribo a mi manera? Puedo estar saliendo seis noches seguidas y seiscientas sin salir. Salgo a observar y me encierro a escribir. No me gusta salir por salir, como no me gusta la vida ordenada. Soy un desorden permanente.

Tu Malasaña, la del Bukowski, hoy día es irreconocible.

Es una queja muy general. Pero todos los barrios y todos los bares y barrios de Madrid ya estaban reciclándose. Me largué porque estaba hasta la polla de Madrid. Carabanchel está gentrificado. Vallecas también. Cuando abrimos el Bukowski en 2006, Malasaña ya se estaba gentrificando. Los bares de allí eran una leyenda, y los turistas iban a contemplar la leyenda, en busca del portal donde había muerto tal músico famoso por una sobredosis, a rastrear caras famosas, a escuchar a tipos que contaban leyendas (algunos las habían vivido, otros no). Malasaña no es hoy tan distinto al de hace veinte años. Lo veo igual. Supongo que sí sería muy distinto al de los 80, que no conocí. Yo he vivido en ciudades pequeñas, como periodista, y podía también salir tres o cuatro noches a bares donde daban conciertos y poesía, y hacía lo mismo, sentarme en un bar y tomarme cinco copas mirando el botellero y pensando o escuchando.

La noche.

La noche, muchas veces, ha sido mi excusa para estar solo por ahí. En la noche también hay mucha falsedad, mucha mentira, muchas historias de tipos que creen estar haciendo algo cuando no hacen nada. Y luego está la gente que de noche y de día es la misma, que es la gente que te quiere conocer y a la que tú quieres conocer, y esa es la que vale la pena. Eso sí, nuestra verdadera cara es la que usamos de noche.

La leyenda, ya que hablamos tanto de leyendas, dice que tú eres escritor de bares.

¿Sabes qué? Yo tengo muy mala letra. Una letra tan horrible que cuando la gente me pide una dedicatoria, al año siguiente, en el mismo festival o en la misma feria, me traen el libro para que les descifre qué coño había puesto. Así que no escribo en los bares. Lo que sí hago en los bares es observar. Tú te vas a cualquier bar y espías un montón de historias que empiezan. Yo escribo cómo  terminan. Porque la vida es muy hija de puta. La vida es muy mala escritora de finales, y por eso los escribo yo.

Me sorprendió mucho que en tu última novela, Tango del torturador arrepentido, arrancaras en tu patria, concretamente en Buenos Aires, al inicio de la dictadura de 1978. ¿Qué pasó? ¿Reconciliación con los orígenes?

Yo ya venía con esa idea en la maleta en 1987 o 1988, cuando llegué aquí. Quería ser periodista, quería ser escritor, ya había escrito un par de cuentos. Pero desde muy joven sentí que no tenía mucha prisa en escribir aquello. No quería ser una joven promesa, como ahora no quiero ser una vieja gloria. Solo quería escribir algo que me gustara. Traía un montón de ideas y un montón de historias. Y esta era una. La vieja historia de que te encuentres en la iglesia o en el teatro con el torturador de tu padre, de tu hermana, de tu novia o de tu hijo. Esa impunidad, y también la venganza, son temas que siempre me han llamado mucho la atención. Como aquella historia de un tipo que había asesinado a 355 personas porque le habían matado al perro. La venganza te deja vacío también. Es una represión, en muchos sentidos. Y fue importante para mí sacar este libro el año pasado porque es mi libro número 50 desde 2007, que empecé a publicar. Si me mato en un avión o en la moto, no quiero dejar de publicar este libro. Tenía posibilidad de lanzarlo el año que viene, que se cumplen los cincuenta años del golpe de Estado, del inicio de la dictadura argentina. Pero seguro que algún gilipollas iba a decir que era oportunismo, y como no iba a saber quién era, para partirle la cara, me iba a sentir mal. Soy cualquier cosa menos oportunista: soy estúpido. En vez de sacarlo el 25, lo saco el 24. Nota aquí.



lunes, agosto 04, 2025

Carlos Salem

 Tienen forma de nota musical aún no inventada,

están forjadas con respuestas
que siempre llegan tarde
o antes de necesitarlas.
Presumen de alegorías penetrantes,
pero solo sirven para un único
y monogámico engranaje.
¿Sabe la llave si nació para cerrar
o para abrir las puertas?
¿Perderse es su manera de atentar contra la propiedad privada?
¿Es su padre, su médico,
o su amante, el cerrajero?
Tengo un cajón superpoblado
de llaves de casas
donde ya nadie me espera.
Por la noche me cantan,
como sirenas.
Y yo, Ulises de cercanías,
me ato a la cama
con pegatinas de cerrajerías.
Solo me gustan las llaves
que no pertenecen
a ninguna puerta.



sábado, julio 05, 2025

Carlos Salem