domingo, agosto 31, 2025

Carlos Salem

 Queridos vecinos, compatriotras de escalera.

Colegas de fachada
(y lo digo sin segundas):
Reconoceréis que desde que ella se marchó,
ha descendido en el edificio
lo que llamábais
contaminación acústica
pero era pura música.
Bromeaba cuando dije
en mi descargo
que era una famosa cantante de ópera
y ensayaba sin cesar
el final de Rigolletto.
(Lo suyo ha sido
y será siempre de Halelujah).
Que disfrutéis,
censores de alquiler,
de este silencio asexuado
y pueril,
de esta cívica paz
de cementerio.
que al fin habéis logrado conseguir.
Solo escucho crujidos
de escalera,
estridencias programadas
de la tele,
canciones que ya no me dicen nada.
Y esta ausencia de ópera
en mi cama.
Ahora que ella no viene,
nada llega.



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