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Hay encuentros que no son solo momentos… son parte del camino.
Hoy estuve con hace 25 años con Nicolás Catena, alguien que marcó mi vida mucho más allá del vino. Mentor, guía… y sobre todo, alguien que supo ver antes que yo lo que podía llegar a ser.
Sigo trabajando con él, aprendiendo. Porque hay personas que no se terminan nunca de entender… siempre están un paso más allá, empujando, preguntando, desafiando.
Nicolás no solo construyó una bodega.
Construyó una manera de pensar el vino argentino.
Fue quien empujó a la Argentina hacia la calidad, hacia el mundo, quien se animó a ir más alto cuando nadie creía que era posible. 
Su legado no es solo Catena Zapata… es toda la viticultura argentina que hoy se anima a competir sin pedir permiso.
En lo personal, le debo algo que no se puede medir:
haber creído en mí más de lo que yo creía.
Y eso, cuando pasa… te cambia para siempre.

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