martes, enero 13, 2026

Rodolfo Serrano

 Alguna tarde, muchas tardes

Muchas tardes, cansado, cuando el día
se me acerca y me abraza, con la última
luz que rompe el cristal de la ventana,
me viene tu recuerdo, leve tacto,
relámpago fugaz de la memoria.
Entonces te imagino cuando eras
la sangre de mi vida, la caricia
más dulce, el vasito de vino que bebía
hasta mi corazón desde tus labios.
Te imagino en las noches, en tu risa
que vivía en hoteles sin maletas,
que rompía semáforos y abría
el corazón de hombres y de arcángeles.
El mundo amanecía entre tus piernas.
Eras azul como el mar de los veranos,
deslumbrante relámpago de dicha,
la palabra primera de los dioses.
Amada, tan lejana, te recuerdo
lo mismo que un latido, como un eco
recorriendo mi sangre, golpeando
muy suave cada yema de mis dedos.
Por eso, cada tarde, cuando llega
la fiebre y se agazapan en las sombras
los miedos de la infancia, me encomiendo
a tu nombre…
Y espero, amor. Te espero.
(No importa que la vida me deshaga
si revivo contigo en la nostalgia)
Foto de Raul Cancio.



Siloé


 

Rosana & Pau Donés

 

Manuel Jabois

 Xabi, una idea sin ejecutores y una autoridad mermada

La salida de Alonso se produce después de un Clásico que perdió, pero empezó mucho antes, en el Clásico que ganó.

Creo que fue Juan Antonio Palomino, el tuitero conocido como Van Palomaain, muerto en el accidente de tren de Angrois en 2014, el que dijo que al Madrid hay que venir a entrenarlo soltero. Se refería Van Palomaain a que ese banquillo no lo soporta ni el Mick Jagger de los 60: después de dos meses en el Bernabéu se cortaría el pelo y se matricularía en Derecho. Es probable que Alonso —casado y de cultura futbolística cosmopolita, que encontró el éxito abrumador como entrenador en un club, el Bayer Leverkusen, que no esperaba todo lo que el vasco le dio— haya calculado mal la presión asfixiante e insólita del club que mejor conoce de todos, y a quien dedicó años de juego y estudio. Es probable, digo, que hasta Alonso, un tipo inteligente, de carácter, que ha dado pocos o ningún paso en falso en su carrera, creyese en verano estar preparado para la empresa más grande de cualquier entrenador, que es ponerse al frente del Real Madrid. El secreto, sin embargo, es llegar al Madrid sabiendo que nadie lo está, que nadie dura aquí más de tres años seguidos sin que le cueste la juventud o la cordura.

Xabi llegó en condiciones extrañas para una carrera sin improvisaciones: el epílogo de la temporada pasada, el Mundial de Clubes en Estados Unidos. Es decir, se subió al tren en marcha, y un tren que había descarrilado ya en todas las competiciones. Fue un gesto de coraje, algo que en el Madrid puede pagarse caro. Quizá fuese ese el primer paso en falso.

En el campo, bloque alto, sacrificio de los delanteros y un chico de la cantera que ejemplificaba la mordiente que pretendía: Gonzalo. Fue la figura del Madrid en el Mundial y enseñaba lo que Alonso quería en Vinicius, de físico portentoso: morder en la presión y desbordar arriba. Los galones, la condición de primera estrella, se depositaron en Kylian Mbappé en cuanto empezó la temporada. Y el francés, descontrolado, sostuvo al Madrid con goles de todas las facturas. En la plantilla, tres laterales izquierdos, centrales eternamente tocados con antecedentes de lesiones graves y un centro del campo sin un jugador capaz de aguantar el balón, de parar el partido, de darle al equipo una posesión potable.

No dejaba de ser un equipazo, pero confeccionado de irregular manera. Para la idea de Xabi, esa presión alta, recuperación rápida y todos disparados para arriba, necesitaba de jugadores que o no dieron la talla o directamente se abstuvieron de deberes. Hace muchos años, cuando él era en el campo uno de los mariscales más reconocibles de Mourinho (el otro era Arbeloa), dijo una frase que levantó cierta efervescencia porque captaba bien el espíritu de aquel equipo que batió el récord de goles de la Liga: “En el Madrid no estamos muy cómodos con la posesión defensiva: somos de rock&roll. Pum. Tralla y que pasen cosas”, dijo al biógrafo de Guardiola, Martí Perarnau.

De alguna manera, de una manera más sofisticada porque los tiempos se mueven, la idea de Alonso en el Madrid no estaba lejos de aquella de Mourinho, el entrenador que hizo llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario por no perseguir al lateral izquierdo rival en un partido. Un equipo rápido y agresivo que ofreciese transiciones veloces, que levantase al público moviéndose como un violento acordeón para pánico del rival.

Algo que iba en consonancia con la admiración que Alonso siempre tuvo por Luis Suárez cuando Suárez jugaba en el Liverpool: un delantero rabioso, molesto, trepidante, que iba al choque con cualquiera y mataba. Quizá buscó en Gonzalo algo de eso porque no lo encontraba en Endrick en los entrenamientos —es una conjetura— ni en Mbappé ni en Vinicius —esto no lo es­— en los partidos. Pero no hizo llorar a ninguno, que se sepa, y por ahí empezaron los problemas. Quizá intentó hacer de Güler una especie de Kroos porque no le trajeron a nadie ni remotamente parecido; a nadie, en realidad. Sería estúpido en cualquier caso no responsabilizarle del juego y de las derrotas. Cambió de idea, transigió con jugadores que merecían un castigo (¿por indicación del palco? Peor sería) y al final terminó sin saber qué Madrid quería. Ayuda al desconcierto y la impotencia que haya jugadores ahí dentro, también Bellingham, cuyo nivel a veces es tan alarmante que se desconoce si no les gusta la posición o no les gusta directamente el fútbol.

Es paradójico que su salida se produzca después de un Clásico en el que mejor planteamiento expuso para los efectivos que tenía, consiguiendo descentrar al Barcelona en la primera mitad y apretarlo al final de la segunda gracias a los cambios. Paradójico, porque su salida empezó en otro Clásico, el que ganó en el Santiago Bernabéu. Allí sustituyó a Vinicius que, en el centro del campo y apuntado por todas las cámaras, la emprendió a gritos contra el entrenador. Así, una victoria que puso al Madrid líder con cuatro puntos de diferencia se convirtió en una crisis que aumentó cuando en las disculpas de la estrella no incluyó a su víctima, el entrenador. Casi al mismo tiempo, en Liverpool, la falta de respeto de la estrella Salah a su entrenador lo dejaba fuera de la convocatoria en el siguiente partido. Muchas veces se ganan más partidos educando que entrenando, dejando claro quién manda y por qué manda, que dejándose autoridad por el camino.

Este domingo, después de la final de la Supercopa, pidió a sus jugadores que presentasen respeto al Barcelona en la entrega de trofeos mientras Mbappé, contrariado, les dijo a sus compañeros que no, que se fuesen: y los jugadores se fueron.

“Si hay un equipo en el mundo que pueda llevar un dragón en la camiseta es el Real Madrid”, dijo Florentino Pérez cuando el Madrid, conseguida la Décima, presentó una tercera equipación. El dragón, sus llamas, vuelve a volar descontrolado por el Bernabéu a mitad de temporada con los grandes títulos en disputa. No sería la primera vez, en un nuevo arranque impredecible, que el animal vuelva la vista a Europa, donde siempre ha lamido sus heridas. Pinta no tiene, pero quién entiende al Real Madrid. Nota aquí.



Nach

 


Noelia Morgana & María Ruiz

 

Luis García Montero

 Sexo y bendición

Sería bueno que la Iglesia comprendiese que la castidad, entendida como un sacrificio divino, es un mandato antihumano.

¿Qué será Lázaro de mayor? Lo que haya sido Lazarillo. La literatura nos enseña el respeto que merecen los niños y el valor de la educación a la hora de valorar nuestros destinos. Debemos recibir con entusiasmo los acuerdos del Gobierno con la Iglesia para hacerle justicia a las víctimas de la pederastia sacerdotal. Reconocer que somos vulnerables es la mejor manera de defender la convivencia y de recuperar la fe en el futuro. Quizá convendría aprovechar estos debates para defender también la importancia de la sexualidad. Sería bueno que la Iglesia Católica comprendiese que la castidad, entendida como un sacrificio divino, es un mandato antihumano y que la represión sexual tiene consecuencias muy negativas. Significaría un paso adelante que los católicos aceptaran que se puede unir la vocación sacerdotal con el valor humano del sexo, algo inseparable del pan, el vino y los peces.

Yo no puedo estar en contra de la sexualidad de los curas. A ella le debemos algunos de los grandes milagros de la poesía contemporánea. España, en este sentido, es también una nación muy adelantada. Un cura de origen español llamado José Rufo estableció relaciones humanas y mestizas en Perú con una mujer llamada Justa. Tuvieron un hijo llamado Francisco de Paula. Otro cura español, Baltazar Joaquín, interesado por el mundo indígena, se unió con Natividad para hermanar la carne y la vocación. Fue padre de una niña llamada María de los Santos. Entre comentarios torpes sobre el bien y el mal, Francisco y María crecieron, se enamoraron, se casaron y tuvieron 11 hijos. El último de ellos, nacido en Santiago de Chuco en 1892, fue bautizado con el nombre César Abraham Vallejo Mendoza. Hubiera sido una gran tragedia para la cultura en español que la castidad sacerdotal nos hubiese dejado sin César Vallejo, grandísimo poeta de nuestra lengua. Autor de Poemas humanos, una palabra suya bastará para sanarnos. Nota aquí.



Alberto Alcalá


 

Tute


 

lunes, enero 12, 2026

Joaquín Sabina & Luis Eduardo Aute

 

María Elena Walsh

 Barco quieto

(a 15 años de su partida.)

No te vayas, te lo pido,
de esta casa nuestra donde hemos vivido.
Qué nostalgia te puedes llevar
si de la ventana no vemos el mar.
Y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
Todo cansa, todo pasa,
y uno se arrepiente de estar en su casa,
y de pronto se asoma a un rincón
a mirar con lástima su corazón.
Y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
No te vayas,
quédate.
que ya estamos de vuelta de todo
y esta casa es nuestro modo
de ser.
Tantas charlas, tanta vida,
tanto anochecer con olor a comida
son una eternidad familiar
que en un solo día no puede cambiar.
Y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
Estos muros, estas puertas,
no son de mentiras, son el alma nuestra,
barco quieto, morada interior
que viviendo hicimos, igual que el amor.
Y afuera llora la ciudad
tanta soledad.



Fernando Lobo


 

Miguel Poveda & Sonia Poveda

 


Luiso García

 Don’t stop talking about Palestine.

No dejes de hablar de Palestina.



Corina Oproae


 

Juanes

 

Joaquín Sabina

 La emocionante despedida de los músicos de Joaquín Sabina: "Gracias por haberme sacado del pueblo"

Los integrantes de la banda que ha acompañado al cantautor de Úbeda le dedican un emotivo vídeo lleno de agradecimiento. 

El año 2025 ha sido el de la despedida de Joaquín Sabina de los grandes escenarios. Un itinerario de 71 conciertos que arrancó en enero en Ciudad de México y que terminó de forma apoteósica en el Movistar Arena de Madrid (un show que se puede ver en RTVE Play). Concluida la misión, la banda que acompaña al cantautor de Úbeda le ha dedicado un emotivo vídeo de despedida.  

Uno de los más emocionados es el guitarrista Jaime Asúa, que en unas pocas palabras sintetiza sus sentimientos: "Llegó el día que tanto temíamos. Cerramos la tienda. A partir de ahora, solo online. Estoy muy agradecido a Joaquín por haberme sacado del pueblo". 

El baterista Pedro Barceló transita por la misma vereda de agradecimiento: "Tengo un sentimiento sobre todo de agradecimiento a Joaquín por estos 25 años que para mí han sido poder vivir muchísimas cosas, ha sido un aprendizaje estar detrás de él siempre en el escenario. Ha sido una maravilla estar detrás de un artista de esa categoría, con ese carisma, que me sorprendió desde el primer día y me sigue sorprendiendo hasta el día de hoy". 

La corista Mara Barros, fundamental en los recitales de Sabina lo tiene claro: "Estamos muy agradecidas de haber trabajado con el mejor artista que ha dado, como poco, este país". Lo mismo que la bajista Laura Gómez Palma: "Esto ha sido un sueño que se acaba, pero ha sido increíble. Gracias jefe, gracias Joaquín. Esto ha sido increíble".

Unas elogiosas palabras a las que también se ha apuntado Antonio García de Diego, el director musical de Joaquín Sabina y su compañero fiel durante muchas décadas: "Yo no puedo decir si ha sido la mejor gira de Joaquín Sabina. Lo que sí puedo decir es que ha sido la más emotiva y emocionante. Nosotros seguiremos como banda intentando seguir cantando las canciones de Joaquín y haciéndolas cantar a la gente. Eso es lo que nos queda. Nos quedamos con el recuerdo de haber trabajado con el cantante más generoso". Nota aquí.



Ismael Serrano


 

Coque Malla

 


Gabriel Tuya

 Gabriel nos cuenta por Facebook.

LA BANDA SONORA DE MI VIDA...

En 1982 y en pleno guerra de las Malvinas, Argentina era gracias al cambio de moneda, muy barata para los uruguayos. Así que allá nos fuimos… Era la época del “dame dos”…. Aquella invasión de uruguayos a Buenos Aires era increíble. Podíamos ir a los mejores restaurantes, comprar ropa, pasear y asistir a los espectáculos de la calle Corrientes. Entre idas y venidas, recuerdo haber visto totalmente empapelada la ciudad con unos afiches que anunciaban un recital de Juan Carlos Baglietto, digno representante de la llamada “Trova Rosarina”. Pues en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé, existía un movimiento muy fermental a nivel cultural. Quise sacar entradas para el recital de Baglietto pero ya estaban agotadas. Recuerdo que paramos un taxi y al subir, sonaba una música cercana… como que la conociéramos de toda la vida. Le pregunté al taxista quien era el cantante y me respondió: “Es Baglietto…”. Justamente esa noche, Baglietto llevaría adelante su primer recital en Buenos Aires. Le comenté al taxista que había tratado de sacar entradas pero que estaban agotadas. Y no va el taxista y me dice: “Ah… mirá… yo saqué entradas pero mi cuñado no puede ir… si querés te la vendo…”. Y no solo se la compré sino que quedó en pasarme a buscar por el hotel para ir juntos al Obras. Aquella noche fue mágica. La banda sonaba como los dioses, todos rosarinos… La conformaban un muy joven Fito Páez (teclados), Silvina Garré (coros), Rubén Goldín (guitarra), Sergio Sainz (bajo) y Marco Pussineri (batería). Los primeros temas cantados por Baligetto fueron "Mirta, de regreso" y "Era en abril" . El Obras se caía abajo… Pero en el medio hubo una canción que sin quererlo, pasó a formar parte de la banda sonora de mi vida… “El Témpano”. Cantada junto a Silvina Garré aquello hizo que la gente se abrazara y la cantara. Eran tiempos de dictadura, donde Galtieri, un general borracho e hijo de puta, daba un discurso desde el Congreso diciendo que tropas argentinas habían recuperado las Malvinas y al mismo tiempo, mandaba a reprimir a aquella multitud reunida en la plaza. Por eso esa canción tenía un significado especial. Hasta el día de hoy me sigue acompañando. Fue esa, la primera canción que al llegar a casa luego de estar en coma casi dos meses, quise escuchar… "No te pares, no te mates, solo es una forma más de demorarse." Todo aquello ocurrió en 1982… hace 43 años! Y como dije… esta canción forma parte de la banda sonora de mi vida. Salud!
En 1982 y en pleno guerra de las Malvinas, Argentina era gracias al cambio de moneda, muy barata para los uruguayos. Así que allá nos fuimos… Era la época del “dame dos”…. Aquella invasión de uruguayos a Buenos Aires era increíble. Podíamos ir a los mejores restaurantes, comprar ropa, pasear y asistir a los espectáculos de la calle Corrientes. Entre idas y venidas, recuerdo haber visto totalmente empapelada la ciudad con unos afiches que anunciaban un recital de Juan Carlos Baglietto, digno representante de la llamada “Trova Rosarina”. Pues en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé, existía un movimiento muy fermental a nivel cultural. Quise sacar entradas para el recital de Baglietto pero ya estaban agotadas. Recuerdo que paramos un taxi y al subir, sonaba una música cercana… como que la conociéramos de toda la vida. Le pregunté al taxista quien era el cantante y me respondió: “Es Baglietto…”. Justamente esa noche, Baglietto llevaría adelante su primer recital en Buenos Aires. Le comenté al taxista que había tratado de sacar entradas pero que estaban agotadas. Y no va el taxista y me dice: “Ah… mirá… yo saqué entradas pero mi cuñado no puede ir… si querés te la vendo…”. Y no solo se la compré sino que quedó en pasarme a buscar por el hotel para ir juntos al Obras. Aquella noche fue mágica. La banda sonaba como los dioses, todos rosarinos… La conformaban un muy joven Fito Páez (teclados), Silvina Garré (coros), Rubén Goldín (guitarra), Sergio Sainz (bajo) y Marco Pussineri (batería). Los primeros temas cantados por Baligetto fueron "Mirta, de regreso" y "Era en abril" . El Obras se caía abajo… Pero en el medio hubo una canción que sin quererlo, pasó a formar parte de la banda sonora de mi vida… “El Témpano”. Cantada junto a Silvina Garré aquello hizo que la gente se abrazara y la cantara. Eran tiempos de dictadura, donde Galtieri, un general borracho e hijo de puta, daba un discurso desde el Congreso diciendo que tropas argentinas habían recuperado las Malvinas y al mismo tiempo, mandaba a reprimir a aquella multitud reunida en la plaza. Por eso esa canción tenía un significado especial. Hasta el día de hoy me sigue acompañando. Fue esa, la primera canción que al llegar a casa luego de estar en coma casi dos meses, quise escuchar… "No te pares, no te mates, solo es una forma más de demorarse." Todo aquello ocurrió en 1982… hace 43 años! Y como dije… esta canción forma parte de la banda sonora de mi vida. Salud!En 1982 y en pleno guerra de las Malvinas, Argentina era gracias al cambio de moneda, muy barata para los uruguayos. Así que allá nos fuimos… Era la época del “dame dos”…. Aquella invasión de uruguayos a Buenos Aires era increíble. Podíamos ir a los mejores restaurantes, comprar ropa, pasear y asistir a los espectáculos de la calle Corrientes. Entre idas y venidas, recuerdo haber visto totalmente empapelada la ciudad con unos afiches que anunciaban un recital de Juan Carlos Baglietto, digno representante de la llamada “Trova Rosarina”. Pues en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé, existía un movimiento muy fermental a nivel cultural. Quise sacar entradas para el recital de Baglietto pero ya estaban agotadas. Recuerdo que paramos un taxi y al subir, sonaba una música cercana… como que la conociéramos de toda la vida. Le pregunté al taxista quien era el cantante y me respondió: “Es Baglietto…”. Justamente esa noche, Baglietto llevaría adelante su primer recital en Buenos Aires. Le comenté al taxista que había tratado de sacar entradas pero que estaban agotadas. Y no va el taxista y me dice: “Ah… mirá… yo saqué entradas pero mi cuñado no puede ir… si querés te la vendo…”. Y no solo se la compré sino que quedó en pasarme a buscar por el hotel para ir juntos al Obras. Aquella noche fue mágica. La banda sonaba como los dioses, todos rosarinos… La conformaban un muy joven Fito Páez (teclados), Silvina Garré (coros), Rubén Goldín (guitarra), Sergio Sainz (bajo) y Marco Pussineri (batería). Los primeros temas cantados por Baligetto fueron "Mirta, de regreso" y "Era en abril" . El Obras se caía abajo… Pero en el medio hubo una canción que sin quererlo, pasó a formar parte de la banda sonora de mi vida… “El Témpano”. Cantada junto a Silvina Garré aquello hizo que la gente se abrazara y la cantara. Eran tiempos de dictadura, donde Galtieri, un general borracho e hijo de puta, daba un discurso desde el Congreso diciendo que tropas argentinas habían recuperado las Malvinas y al mismo tiempo, mandaba a reprimir a aquella multitud reunida en la plaza. Por eso esa canción tenía un significado especial. Hasta el día de hoy me sigue acompañando. Fue esa, la primera canción que al llegar a casa luego de estar en coma casi dos meses, quise escuchar… "No te pares, no te mates, solo es una forma más de demorarse." Todo aquello ocurrió en 1982… hace 43 años! Y como dije… esta canción forma parte de la banda sonora de mi vida. Salud!

Fetén Fetén


 

El Roto

 


domingo, enero 11, 2026

Alejandro Vigil

Alejandro nos cuenta por Facebook.

Un amigo me manda este dibujo
y me dio hasta pudor.
Porque hay gestos que te dejan sin palabras
y dibujos que dicen más que mil discursos.
Gracias @wesleymir.
No se me ocurre otra forma de agradecerte que hacerlo acá,
compartiéndolo.
Y gracias también a @leomessi,
que en dos segundos dijo lo que muchos intentamos explicar durante años:
que el vino no es exceso,
es encuentro.
No es ruido,
es pausa.
No es protagonista,
acompaña.
Nuestro verdadero traductor de la simpleza.
🍷⚽️ aparte nunca el mejor momento !!!!!



Tato López


 

Luz Casal

 

Rodolfo Serrano

 Pura envidia

Envidio a algunos jóvenes poetas.
No sé llamar a las cosas por su nombre.
Por eso no te hablo de fluidos,
ni a hacer el amor lo califico
con la cuarta acepción del diccionario.
Yo prefiero decir que muero y que me rompo,
que me subes al cielo, que en tus piernas
existe un río de nombres y de ángeles,
que tienes en tu pecho un universo
de lunas que me salvan de la noche.
Hoy envidio a los jóvenes poetas.
Pero no sé decirte que te quiero
con el lenguaje que se habla en las tabernas.
Y qué vamos a hacerle, vida mía,
si prefiero Salinas a Bukoski.
si yo prefiero el alma de tu carne
a esa disección del cuerpo y de sus vísceras.
(Y eso que las tuyas, me parecen
las flores de un edén en que me matas
para volver a vivir entre los cielos.
Y tu cuerpo es la gloria de la tierra).
Foto de Raul Cancio.



Yoly Saa

 


Manuel Moretti

 

Tato Bores

 Un frac, un habano y el libreto de siempre: a 30 años de la muerte de Tato Bores, el humorista que explicó la Argentina mejor que nadie

Sus monólogos sobre el dólar, la inflación, la corrupción y la política nunca perdieron vigencia. Con una velocidad verbal, que explicó a qué se atribuía, Mauricio Borensztein dijo en broma lo que muchos no se animaban a decir en serio. Murió el 11 de enero de 1996, a los 70 años.

Sus monólogos no pierden vigencia. El dólar, la corrupción, la inflación, los políticos... Hace ya 30 años que Tato Bores no está en este plano. Y, sin embargo, salvo por algunos detalles como el teléfono de línea con el cable rulo, es difícil saber de qué etapa de la historia argentina está hablando en sus soliloquios. O si está haciendo referencia a la época actual.

“Desde que era chiquitito que vengo escuchando que hay que sacrificarse en aras del futuro. El lema nacional siempre ha sido: ‘Jódanse hoy para disfrutar mañana’. Y uno pone el hombro, pero el futuro por definición se pianta y uno jamás lo puede alcanzar”, decía a fines de los ‘80. Para muchos, él fue el gran analista político y económico del país. Pero él prefería definirse, simplemente, como un “artista cómico”.

Su nombre real era Mauricio Borensztein. Había nacido el 27 de abril de 1927 en Buenos Aires y se crio en el seno de una familia judía de bajos recursos. Era muy inteligente, pero no le gustaba el estudio así que nunca terminó el colegio secundario. Decía que lo habían echado por “burro”, aunque la realidad es que había quedado libre por inasistencias. Y, como en aquellos tiempos el mandato indicaba que eran “los libros o el trabajo”, siendo un adolescente empezó a ganarse el mango como plomo (persona encargada de las tareas pesadas y de logística) en la orquesta de Luis Rolero y René Cóspito. El resto, fue obra del destino.

Uno de los músicos, llamado Santos Lipesker, había anunciado su casamiento y sus compañeros decidieron hacerle la clásica despedida de soltero. En medio de la celebración, el joven se animó a subirse al escenario del local en donde estaban tomando unos tragos para contar unos chistes. Y dio la casualidad que entre los presentes se encontraba Pepe Iglesias, El Zorro, quien rápido de reflejos lo convocó para que se sumara a su programa de Radio Splendid.

Fue el guionista de la emisora, Julio Porter, quien decidió rebautizarlo. Por aquellos años era normal que los artistas utilizaran pseudónimos. Máxime, cuando sus nombres no eran lo suficientemente pegadizos o fáciles de pronunciar. De manera que, desde entonces, pasó a ser Tato. Tato Bores. Así de simple, así de corto y así de impactante. Y comenzó a desarrollar una carrera en radio, cine, teatro y televisión, medio en el que se convirtió en una estrella en poco tiempo.

Pero claro, se presuponía que un hombre que se dedicaba al espectáculo no estaba en condiciones de hacerse cargo de una familia. Por eso, cuando pidió la mano de Berta Szpindler, el padre de la muchacha le advirtió que debería buscarse “un trabajo digno”. Tato se casó con la muchacha el 12 de mayo de 1954, la llevó de luna de miel a La Falda, Córdoba, y luego se instaló con ella en un departamento de la Capital Federal ubicado en Juncal y Rodríguez Peña, que le había prestado una amiga. A ella su familia le dio la espalda por elegirlo. Pero él nunca cambió de rubro. Ni necesitó buscar ningún rebusque extra como para poder mantener a su esposa y a sus hijos, Alejandro, Sebastián y Marina.

Para entonces, ya había empezado a demostrar su talento como monologuista desde 1956. Pero fue en 1957, cuando debutó con el ciclo Caras y morisquetas que contaba con libretos de Landrú, donde por primera vez se mostró con el clásico frac, la peluca despeinada y el habano, accesorios con los que el público lo sigue identificando hasta el día de hoy. Tato, siempre en domingo, Dígale sí a Tato, Déle crédito a Tato, Tato por ciento, Tato diet, Tato, que bien se tv...fueron algunos de los nombres que fue teniendo el programa a lo largo de los años. Se despidió en 1993, con Good Show, por Telefe. Y nunca se quedó sin tema de qué hablar.

Entre otros, han colaborado en los guiones de Bores escritores como César Bruto, Jordán de la Cazuela, Aldo Cammarotta, Juan Carlos Meza, Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya, Santiago Varela y sus propios hijos. Pero la realidad es que solo él podía recitarlos con esa gracia y con esa intensidad. ¿Por qué hablaba tan rápido? Él decía que era porque le daba vergüenza estar frente al público. “Tengo el miedo de torero: quiero terminar la faena rápido. El torero que le tiene miedo al toro hace rápido todas las morisquetas que el público espera para matar al toro e irse”, explicaba. Nota aquí.





Rocío Expósito & Javier Rodríguez del Barrio


 

Lionel Messi

 

Vinicius de Moraes

 Vinicius de Moraes, la vida es el arte del encuentro

El MAR de Río acoge una gran muestra sobre el músico, figura de influencia transversal entre la alta cultura y la cultura popular cuyos versos están grabados en la memoria de Brasil.

No se puede descartar que en un futuro el mundo estudie y recuerde las décadas prodigiosas de la modernidad brasileña, entre la década de los treinta y el golpe militar de 1964, como una especie de Quattrocento tropical: como en Florencia, Venecia, Ferrara o Roma en el siglo XV, se dio allí una conjunción única y casi milagrosa de condiciones políticas, históricas y culturales que desembocaron en un momento de brillantez creativa deslumbrante en todas las artes, impulsada por una o dos generaciones de creadores geniales: de Niemeyer a Lygia Clarke, de Clarice Lispector a Tom Jobim, de Gal Costa y Maria Bethânia a Chico Buarque, Caetano Veloso o Gilberto Gil.

Fue el Brasil optimista y socialista que creyó poder dejar atrás la pesada herencia del colonialismo, la oligarquía imperial y el esclavismo y construyó su nueva identidad apoyándose en una fusión única de lo erudito y lo popular, y que encontró en políticos como Getúlio Vargas o Juscelino Kubitschek el apoyo político y la voluntad modernizadora. El que codificó el samba y lo llevó de los morros y favelas a la memoria compartida, musical y afectiva unificadora de un país vastísimo y dispar, que luego exportó la bossa nova al mundo entero y asombró con la modernidad rabiosa, lúdica y lisérgica del Tropicalismo. El que construyó Brasilia y encontró en su burguesía urbana e ilustrada el mecenazgo para construir por todo el país una de las variantes más gozosas y optimistas de la arquitectura del Movimiento Moderno. El que mostró al mundo las formas novedosas de un arte contemporáneo apegado a la calle, a las tradiciones de las escuelas de samba y a la sensualidad de las obras manipulables, bailables y catárticas de Hélio Oiticica y los Neoconcretos.

En esa especie de Risorgimento cultural ejemplar para lo que luego llamaríamos el Sur Global, emancipador y afirmativo, Vinicius de Moraes sería una figura verdaderamente parecida a los polígrafos multifacéticos del Renacimiento: poeta popular y culto, compositor y letrista de algunos de los himnos que el Brasil entero adoptó instantáneamente como propios, dramaturgo, dibujante, cantor maravillosamente desafinado, diplomático que no dudó en repudiar el golpe y la dictadura militar renunciando a su carrera, el poetinha (como todos cariñosamente lo conocen en Brasil) carioca vivió mil vidas, se casó siete veces, y es una figura cuya influencia y alcance transversal, sin distingos ni remilgos entre la alta cultura y la cultura popular (“não separo a poesia que está nos livros da que está nas canções”, acostumbraba a decir) nos resulta difícil de concebir de este lado del Atlántico: hay que imaginarse una mezcla de Neruda y de Borges, de Dylan y de Rafael Alberti, cuyos versos tararea aún todos los días todo un país que los lleva grabados en su memoria afectiva y sirven de santo y seña para los enamorados del Brasil esparcidos por el mundo.

El MAR de Río acoge ahora una magna muestra sobre su figura, que viene de São Paulo y de Porto Alegre y que ojalá viajase hasta España, para remediar un poco esa especie de ceguera selectiva que nuestro país tiene en lo que hace al Brasil, el gran elefante en la habitación de nuestras relaciones culturales y afectivas con América Latina.

Los comisarios Eucanaã Ferraz y Helena Severo arman su relato de forma visual y lúdica, y cuentan con la gran ventaja de que Vinicius mantuvo siempre vínculos muy estrechos con las artes visuales. Las artes plásticas y visuales desempeñan un papel fundamental en la exposición, reafirmando la interacción de Vinicius con grandes nombres de su generación. La exposición reúne obras de Portinari, Guignard, Pancetti, Santa Rosa, Cícero Dias, Dorival Caymmi, Carybé y Carlos Scliar, artistas que fueron amigos cercanos del poeta y con quienes mantuvo intercambios intelectuales y afectivos a lo largo de su vida. Llama la atención la elegancia enigmática del Retrato de Vinicius de Moraes (1938), de Candido Portinari, que se muestra por primera vez al público carioca. Arman así un recorrido luminoso con más de 300 piezas, entre manuscritos, fotografías históricas, vídeos, libros raros, portadas de discos, objetos y documentos personales, instrumentos musicales, esculturas y obras de arte de artistas amigos de Vinicius. La idea es organizar un recorrido emocional y estético por la vida y obra del artista a partir de sus principales ejes creativos: música, poesía, teatro, artes visuales y las ciudades que marcaron su trayectoria. Nota aquí.



Tontxu


 

72 kilos


 

sábado, enero 10, 2026

Carlos Gardel

 La nacionalidad de Carlos Gardel: aseguran que un documento hallado podría dar fin a la controversia

El máximo cantor de tango de toda la historia se describía como “rioplatense”, y desde su muerte, tanto Argentina como Uruguay se lo disputan como propio.

Amás de 90 años de su muerte, Carlos Gardel sigue ocupando un lugar privilegiado en el universo de la música rioplatense y mundial, pero también despertando ciertas polémicas. Una de las principales, es su nacionalidad. Si bien está claro que pasó su infancia, adolescencia y juventud en la Argentina, uruguayos y franceses también se disputaban el honor de haberlo visto nacer en sus tierras. Esta semana, apareció un importante documento que podría poner fin a esa vieja disputa.

La Comisión Gardel Rioplatense, conformada por investigadores y gestores culturales tanto de la Argentina como de Uruguay, realizó en noviembre de 2025 este importante hallazgo, que recién fue dado a conocer este jueves por el semanario Búsqueda: el 8 de octubre de 1920, el cantor de tango más famoso del mundo obtuvo un documento que certifica su fecha y lugar de nacimiento.

El acta, que en rigor es el folio 907 de un viejo bibliorato en el Consulado Uruguayo en Buenos Aires, certificaría que Gardel nació en Tacuarembó, Uruguay, el 11 de diciembre de 1887. En ese documento, que fue tramitado por el cantante el 8 de octubre de 1920, cuando tenía 32 años, acredita, además, que era hijo de Carlos y María Gardel, también uruguayos, que su profesión era artista y su estado civil, soltero.

Este certificado funcionaba, de manera provisional, como una partida de nacimiento, y gracias a él habría podido tramitar su ciudadanía argentina.

Según trascendió, el documento habría sido encontrado por una escribana uruguaya en el Consulado de su país en Buenos Aires, y se espera que sea sometido a una batería de pericias para establecer su veracidad.

La controversia en cuanto a la nacionalidad del intérprete de “Volver” y “Por una cabeza” es tan antigua y perdurable como su fama. En 1930, durante el primer mundial de fútbol de la historia, Uruguay y la Argentina se enfrentaban en la final y cada selección debía tener un artista que los representara. Sin embargo, hubo uno solo: él. Cuando la prensa le preguntó por cuál de las dos selecciones hinchaba, él respondió: “Tengo mi corazoncito dividido”.

Walter Santoro, presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel, que almacena casi el 100% del patrimonio heredado del “morocho del Abasto”, tiene una mirada concisa sobre la discusión: al músico no le interesaba dar respuesta a la pregunta sobre sus primeros años de vida ni a cualquier otra que estableciera una grieta entre sus seguidores. “Siempre decía que no había que dividir, sino multiplicar. No se conoce su religión, ni equipo de fútbol, ni inclinación política. Él entendía que todo eso dividía”, explicó el especialista hace un tiempo a LA NACION.

La versión que relata que nació en Uruguay surgió en 1920, cuando fue invitado a hacer una temporada teatral en España. Según algunas investigaciones, el cantautor no podía sacar su pasaporte porque en su certificado de buena conducta tenía un prontuario con algunos antecedentes, como robos. Amparado por una legislación de la época, se presentó en el consulado uruguayo junto con dos testigos que avalaron que había nacido en Tacuarembó. Por eso, el supuesto hallazgo de ese documento podría resultar determinante.

De todos modos, y tal como dice Santoro, Gardel no quería dividir. Al respecto, remarca: “Es inteligente la respuesta que dio en el Mundial 1930. Él sabía que cualquier cosa que divida no le servía ni le sumaba en su carrera. Y es por eso que no tiene detractores. Te puede gustar o no, pero no vas a encontrar a nadie que lo odie”.

“Todos los países quieren tener aquello que triunfa, lo que tiene éxito. Entonces, hoy tenemos fanáticos nacionalistas que lo único que les interesa es apropiarse de Gardel por un tema de nacionalismo. Lo que sí sabemos es que uno decide en dónde vivir, pero no dónde nacer”, indicó el especialista.

Y remarcó: “Cuando quiso decir a dónde pertenecía, dijo a Buenos Aires”. Gardel declaró que “se hizo, se construyó y quería morir” ahí porque fue la ciudad en donde decidió vivir, a la que amó, a la que le cantó y en donde quería pasar sus últimos días. Nota aquí.




Daniel Cros


 

No Te Va Gustar

 

Félix Maraña

 Si te matan, que sea con un beso

Si te matan, que sea con dos besos.
Si rematan, con dos besos más.
Pero no te resistas jamás
a morir entre amor y embelesos.
A morir como mueren los huesos,
sobre todo si no se los das,
cuando vives y saben que estás,
amarrado como están los presos.
Tú reparte entretanto más besos
suficientes, alegres, traviesos,
entregados generosamente.
No repares si son en la frente,
en los labios o la mano abierta.
Bésame hasta que muera despierta.
(C) Félix Maraña
[Para Rodolfo Serrano , que me cita, como se cita a los clásicos, después de haberlos leído].