sábado, abril 18, 2026

Rodolfo Serrano

 Rodolfo Serrano

Rodolfo Serrano, poeta y escritor, nació en 1947. Estudió Periodismo y ha sido siempre un periodista de raza, con premios como el Giménez Abad del Gobierno de Aragón, por sus escritos en ‘El País’, o el Mesonero Romanos por su colección de artículos «Historias de Madrid». Pero no se queda ahí su obra. Ha escrito obras sobre historia, novela y ensayo, y como poeta tiene en su haber nueve libros. Muchos de sus poemas han sido musicados por Ismael Serrano, Manuel Cuesta, Fran Fernández, etc. Con su nuevo libro de poemas, el autor quiere homenajear a los amigos y familiares que le han acompañado en su caminar en todos los aspectos. En definitiva, Rodolfo Serrano tiene una pareja de altura y excelencia que es la escritura. No sabríamos decir qué escritura alcanza más vuelo, si la poética o la prosa. Rodolfo Serrano es un gran referente como autor.

El título del libro de poemas , ‘Hotel en las afueras. Registro de viajeros’, es una metáfora que juega con el recuerdo amoroso de tiempos pasados que llegan al recodo donde comienzan a amarillear.

Efectivamente. Los hoteles siempre me han fascinado. Para mí son siempre recuerdos del pasado. En sus habitaciones está el tiempo detenido. El olor de los cuerpos que compartieron sus habitaciones, sus tristezas y alegrías. Instantes de unas vidas que ya sólo son jirones del calendario. En sus camas se unieron parejas eternas y parejas de una noche. Siempre que entro en una habitación de hotel, me pregunto ¿quién estuvo antes, que hicieron, de qué hablaron…? Para mí es fascinante.

Esta obra poética se compone de dos partes. La primera se titula: «Sin equipaje». Y el recuerdo del amor y el deseo se abrazan con amores bohemios, bares con la barra casi desierta, y el camarero ofreciéndole otra copa al último solitario de la noche. En la segunda, que lleva el título del libro, «El hotel en las afueras», el hotel parece unificar los diversos lugares recorridos y hacen que surja la soledad con el «ligero de equipaje» machadiano.

Es una parte en la que trato de describir esa soledad y la nostalgia por lo que imaginamos que pasó y no tanto por lo que realmente pasó. También he querido que fuera una representación de mis propios deseos, de lo que he aprendido en mi vida. De hecho, el libro, en el fondo, es un afán de retener en la memoria, nombres, lugares, sentimientos. Y por eso, los nombres de la gente que ha compartido conmigo momentos de mi vida, ocupando esas habitaciones, formando parte de mi añoranza, de mis amores.

Todo el poemario está escrito casi en voz baja, en la lejanía, cuando los bares, las copas y los cuerpos jóvenes imponían su sello, ahora tamizado ya por el recuerdo.

Claro. Ahora, cuando se llega a una edad como la mía, te das cuenta de que eres lo que fuiste. Que en tu carne viven otras carnes, que tus sueños de ahora no son otra cosa que los anhelos que tuviste cuando eras joven y guapo. Sin el recuerdo de aquello que fue no serías nada. Y, muchas veces, resulta que tus propios recuerdos son falsos, que, a lo largo de los años, has construido tus propios recuerdos que, en ocasiones, poco tienen que ver con la realidad vivida. Pero eso no importa. ¿Qué más da? La poesía tiene la maravillosa ventaja de permitirte reconstruir los recuerdos a tu gusto.

Si tuviera que titular este libro le pondría ‘Nostalgia enganchada en los sueños locos de la juventud’. Sí, nostalgia de aquellos cuerpos jóvenes, su aroma y noches clandestinas, siempre con dos cuerpos entre cigarro y copa.

No me parece mal porque, como te he dicho, los hoteles, son para mí pura nostalgia. Y, fíjate, no es una nostalgia extrema. Es la dulce añoranza de lo que fuimos. El recuerdo salvador de una piel en la que hemos dejado escritos nuestros mejores versos. Porque, al final, el sueño dorado es otra piel, otro espacio para vivir este presente, ya sin futuro, ya con los días contados.

El «qué» del poemario consiste en sacar los recuerdos del pozo de la mente para rellenar el vacío del futuro.

Sin duda. El poema, en este caso, es un camino a la inversa. Es la celebración del tiempo ido. Porque, me parece a mí, que hay que celebrar el tiempo, como un ente vivo. Y lo único vivo es el presente y el eco de los días que, aún y siempre, vive en nosotros. Construimos el ahora, como decía don Antonio Machado, hoy es siempre todavía. Ese ‘continuum’ que nos permite permanecer en la memoria y el espacio.

Si leo estos poemas despacio y en una tarde con los brazos caídos a lo largo del cuerpo, la nostalgia que sale de esos bares y tabernas solitaria me invade, y al mismo tiempo me atrae y se une a mí al lector. ¿Esta de acuerdo?

La tristeza tiene la atracción del abismo. En uno de los poemas digo que a mis amigos dejo mi tristeza, que la guarden con cariño. La tristeza, desde un punto de vista poético, es hermosa y enriquecedora. Naturalmente, hablo de la tristeza poética, de la tristeza melancólica de Pessoa. Yo no soy un hombre triste. Todo lo contrario. Creo que soy un hombre alegre, optimista. Pero hay una melancolía que, a veces, nos hace vivir otras vidas, otras situaciones. No hablo de esa tristeza ante el dolor, ante un mundo que nos agobia y mata. Nota aquí.



Andrés Suárez

 


Querido e Iván Ferreiro

 

Pablo Cano

 Fernando nos cuenta en su Blog.

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" –opera prima del cantautor sureño PABLO CANO– hoy creo que lo más importante es recomendar y proponer que lo escuchéis y lo disfrutéis si aún no lo habéis hecho. Creo que merece la pena.

Previamente, y como pórtico e introducción, me encanta poder compartir tres textos –o testimonios– de Javier Ruibal, Álvaro Ruiz y Pasión Vega en los que nos hablan de PABLO CANO y de "FLOR DE HABANERA"; disco en el que han participando aportando su sensibilidad y manifestando, sobre todo, la valoración y el reconocimiento que sienten hacia la obra del cantautor sureño.

Nada más escuchar "FLOR DE HABANERA" hablé con Javier, Álvaro y Pasión y encantados me enviaron los siguientes textos. Testimonios que estoy convencido de que a CARLOS CANO, esté donde esté, le van a llenar de orgullo, satisfacción y alegría.

«Quería comentaros que he participado en el hermoso disco del joven pero maduro Pablo Cano y he vuelto a sentir una cálida cercanía con nuestro querido Carlos. 

»En ese ambiente de afecto y buenos recuerdos he cantado un puñado de los versos de su canción “Olvidar para siempre”, que lejos de su título, dejará testimonio de esta entrañable reunión de cantores del sur.

»Eterna memoria a Carlos Cano y los mejores  deseos para este camino que inaugura Pablo Cano.» (JAVIER RUIBAL.)

«Cantar con Pablo ha sido como dar un paseo por las costuras de mi identidad. Un disco con peso, versatil, necesario, sanador, con mucha memoria y legado, así como también frescura y presente. Pablo sabe como portar su propio palio de canciones. Y yo estoy aquí para acompañar a esta alma, que tanto me recuerda a la mía. 

»Le deseo a este mundo, cada dia más convulso, una flor de habanera.» (ÁLVARO RUÍZ.)

«Lo que me fascina y enamora de Pablo Cano es su esencia de niño puro, su ternura, la fortaleza con la que se quiebra de emocion, su manera de contar la vida en sus experiencias: una vida que sin duda se ha visto marcada por la gran ausencia de su padre y también por algunas puertas cerradas, pero sobre las que él, ha sabido construir un jardín de amor, de respeto y memoria …podemos ver sus brotes frescos regados con hermosas melodías mestizas y versos conmovedores. 

Me siento muy feliz de acompañarlo en este su primer trabajo discográfico “Flor de Habanera” y me siento orgullosa de ser su amiga y de ser testigo de su talento y valentia.  Pablo es Pablo  pero también es Cano y es la nueva Voz del Sur”. (PASIÓN VEGA.)

Leyendo, este testimonio de Pasión Vega, y, en concreto, su referencia a las "puertas cerradas" a las que se está teniendo que enfrentar Pablo Cano –tanto personal como profesionalmente–, me viene a la memoria el disco de Carlos al que tituló "Si estuvieran abiertas todas las puertas" (1983). Disco que fué clave para nuestra entrañable amistad y del que surgió la biografía que le escribí y publiqué en la Editorial Júcar.

Con motivo de la presentación en Madrid de aquel disco y aquella biografía –en el teatro Salamanca y en el Círculo de Bellas Artes– , Carlos y yo, con la extraordinaria y generosa participación del escultor AMADEO GABINO y del pintor y grabador FERNANDO BELLVER, creamos e imprimimos el siguiente aguafuerte firmado y numerado que compartimos  con amigos y periodistas. Crónica aquí.






Benjamín Prado

 


Pedro Pastor

 

Luis Carrillo

 


Ramón Serrano

 NOCTURNO EMPEDERNIDO

Hoy no cayeron
estrellas
se encendieron sobre la mar
como semillas de besos
cuando la noche fue negra
hoy brillaron las luciérnagas
en sus contornos de olas
iluminando el camino
por donde corre la luna llena
las acacias están durmiendo
sueñan con la mar de cobalto
el parque extiende sus pasos
por la infinita pradera
hoy metales de fuego
cayeron sobre las tejas
por los caminos de pólvora
huye una niña muerta
¡Ay ay cómo duele la noche!
¡dejad de matar estrellas!



Fito Mansilla

 


Soledad & Miranda

 

Alfredo González

 


Joan Manuel Serrat

  "Yo vivo en una casita con jardín, pero sigo yendo a la calle oscura cerca del puerto donde nací"

El cantautor barcelonés, que abandonó los escenarios en 2022, se prodiga en homenajes y actos solidarios.

Pese a que se despidió de los escenarios hace tres años tras seis décadas en la carretera, Joan Manuel Serrat se mantiene en plena forma a los 82 años. El cantautor barcelonés se prodiga en actos públicos en los que exhibe su don de palabra para compartir reflexiones y entrañables recuerdos.

A Serrat le gusta bucear en su vida, en su infancia y adolescencia en la Barcelona de la postguerra. Así lo ha vuelto a demostrar en una muy interesante entrevista con el periodista argentino Felipe Pigna para su canal de Youtube. 

El autor de 'Mediterráneo' reivindica la educación que recibió de sus progenitores, un legado que todavía le acompaña a día de hoy. "No tuve un padre intelectualmente formado pero humanamente estaba bien amueblado. Sabía hacer de carpintero, de fontanero, de electricista, de albañil. Era un prodigio de todas estas cosas. Pero sobre todo era un buen tipo, un hombre educado y correcto. Yo no he necesitado que me dijeran qué era lo bueno y lo malo, me bastaba con ver lo que ocurría en casa. No nos pusieron unas normas de comportamiento, nos venían de fábrica", aseveró. 

Como es habitual en él, también recordó con cariño a su madre, la aragonesa Ángeles Teresa: "La mamá era el ying y el yang de mi casa. Era muy cariñosa y trabajadora, un poco exagerada como buena latina. Era muy temperamental, ponía orden cuando tenía que hacerlo". 

Esa patria común que es la niñez es un tema recurrente para Joan Manuel Serrat. "Lo último que perdemos es la niñez y la música. No nos acordamos de lo que hicimos hace 4 años pero sí de cómo se llamaba la lechera de nuestra calle. Vas recuperando la infancia", rememoró. 

Un vínculo que no se ha roto en la edad adulta ni en la vejez: "Yo vivo en un barrio de Barcelona cerca de la montaña de Montjuic en una casita con jardín, muy distinto de donde nací, una calle oscura cerca del puerto. Sigo yendo allí porque aún me queda algún amigo y porque la casa donde yo nací es probablemente la última de mis propiedades que yo vendería. En ella ha podido vivir mi hermano hasta que murió. Allí vivieron mis tíos hasta que murieron. La voy restaurando constantemente a medida de que diferentes miembros de la familia la van ocupando". Nota aquí.



Rafa Mora & Moncho Otero

 


Tanxugueiras

 

Iván Noble

 


Ramón Serrano

 OBITUARIO LIGERO

a Beatriz de Moura
In Memoriam
Se van yendo
¡qué se sacion de impunidad la vieja dama!
cuchilla a cuchilla
siega las ilusiones ahora ya vanas
aquellos bellos ojos
en el recuerdo aquella limpia mirada
tras el oleaje de las aguas turbias
emborronada pizarra
de súbito desaparecen tantos álbumes
tantas canciones y silencios
y enriquecidas palabras
se van yendo como plumas al viento
como copas apuradas
bergantines a horizontes lejanos
cae la noche tras los opacos cristales
viejos ventanales de la infancia
ahora tragaluces del cuarto oscuro
no hay más camino que la bruma
la vendimia se ha terminando
brillantes recuerdos ajustados
como pantalones tejanos
humo atrapado tras el espejo
aquel mar se ha secado.



Sidecars


 

Rolo Sartorio

 

Gustavo Cordera

 


Jaime Urrutia

 La desconocida historia de supervivencia de Jaime Urrutia, ex Gabinete Caligari: un infarto y más problemas de salud de un grande de la Movida

Este gran compositor del pop-rock en castellano, que lleva más tiempo en solitario que con la banda con la que hizo historia, sigue en activo humildemente. Pocos saben de sus problemas de salud: trastornos cardiovasculares y una cadera rota. “Caí en picado”, confiesa

Diciembre de 2025. A Jaime Urrutia (Madrid, 67 años) un agente de la Policía Nacional lo da por muerto. Este redactor va en el coche cuando un control policial rutinario lo para a la altura de la madrileña glorieta del Marqués de Vadillo. En el asiento del copiloto descansa el vinilo Patente de corso, el primer disco en solitario de Urrutia, lanzado en 2002. Uno de los agentes se encarga de pedir la documentación cuando el otro, desde la otra ventanilla, ve el álbum, en el que el músico sale de perfil, con gafas de sol y tupé rutilante mientras se lee su nombre en letras grandes. “¿Este no era el que cantaba en Gabinete Caligari?”, pregunta el policía veterano. La respuesta no admite dudas: “Efectivamente, y he quedado con él ahora”. El hombre duda y, como si la respuesta fuera la típica que le dan aquellos que ocultan algo a las fuerzas del orden, mete la cabeza por la ventanilla. “Eso no puede ser. Este músico está muerto”, dice con aplomo mientras su compañero en la ventanilla del volante se endereza en señal de alerta. Se masca cierta tensión innecesaria, pero, al final, no hace falta bajarse del coche ni llamar a ningún abogado para convencerlo de que “el que cantaba en Gabinete Caligari” está vivo. “Prosiga y conduzca con cuidado”, dice para despedirse el agente veterano antes de echar un último ojo al disco del autor de canciones que forman parte de la memoria colectiva española como Camino Soria, La culpa fue del chachachá o Al calor del amor en un bar.

Vivo, aunque como una estatua de sal, Jaime Urrutia espera ese día sentado en el camerino del Palacio de Vistalegre. Tiene concierto. Le cuesta moverse, pero su sonrisa de viejo camarada de barra es firme. Desprende el aura de un superviviente. No es para menos. Meses atrás, la realidad casi le da la razón al policía. Después de arrastrar problemas cardiovasculares durante años, el músico venía de sufrir un infarto que lo tuvo en coma durante 15 días, y de romperse la cadera. Todo le llevó a “estar en un pozo”. “Desde la pandemia, no hice otra cosa que caer en picado”, dice esa tarde. Una frase repetida varias veces durante los dos años de seguimiento para un reportaje que iba a ser la historia de un grande de la Movida que, con mucho menos público, resistía como músico humilde fuera de los focos, pero que, finalmente, se convirtió en un relato de auténtica supervivencia.

Jaime Urrutia, el artista al que Andrés Calamaro calificó como uno de los mejores compositores en castellano, estaba vivo y quería estarlo más que nunca.

Septiembre de 2024. La silueta de Urrutia se distingue de las demás gracias a los dos accesorios que más le caracterizan: su gorra chulapa y sus gafas de sol oscuras de aviador. Está haciendo algo de promoción por la reedición de Cuatro rosas, el segundo álbum de Gabinete Caligari, que, publicado en 1985 por Dro / Tres Cipreses, se convirtió en el primer disco de oro de una compañía independiente en España. Recibe en El Capote, el bar taurino cerca de su casa donde suele tomar el aperitivo. “Me compré la casa por estar cerca de las Ventas. Me encantan los toros, pese a que no tengan la popularidad de antes”, explica. Él tampoco la tiene. Fuera del radar mediático, este representante esencial de la Movida y uno de los compositores más importantes del pop-rock en castellano sigue activo. Mantiene una discreta carrera en solitario en la que toca con su banda allí donde le llamen. No le llaman mucho, pero lo hacen. “Veladas no me faltan”, señala. Salas pequeñas de ciudades o pueblos, festivales nostálgicos de los ochenta o cruceros aún más nostálgicos, como el que hizo por Italia y en el que participaron No me Pises que Llevo Chanclas o Rafa Sánchez, de La Unión. “Me toca los cojones que lo llamen el festival ochentero o el barco ochentero. Yo vivo en el año en el que estoy”, asegura. Nota aquí.



Celtas Cortos

 


Tute

 


viernes, abril 17, 2026

Las Pastillas del Abuelo

 

Pepo Paz Saz

 


Michel Rolland

 “Paren de arrancar Malbec, por favor”.

Así de visionaria fue la expresión de Michel Rolland cuando llegó a la Argentina. Una convicción que, con el tiempo, ayudó a consolidar el destino de la cepa que hoy representa al vino argentino en el mundo. Michel la defendió, la impulsó, la llevó como bandera.
Su influencia fue decisiva para reconocer ese potencial y proyectarlo internacionalmente. En Clos de los Siete, esa mirada sigue viva en nuestro vino, donde la cepa insignia ocupa el centro del ensamblaje: el blend de Malbec más exportado del país.
Hoy celebramos su día honrando no solo al Malbec, sino también a una de las figuras que más contribuyó a su consolidación y reconocimiento global.
17 de abril — Día Mundial del Malbec



Miguel Ríos


 

Siloé

 

Begoña Olavide

 


Félix Maraña

 EL VIAJERO Y LOS CRISTALES

Pisando la dudosa luz del día.
Camilo José Cela
Pisando la dudosa luz del día,
los árboles, los grillos, la campiña
curan el tiempo de vital morriña
y brindan al viajero nueva vía.
El lujo de vivir no se entendía
en el campo frugal de garapiña.
Las nubes son águilas rapiña
que restan a la luz su fantasía.
Entonces nace el hombre sin complejos,
y saltan los relojes y las fuentes
en los valles donde crece la natura.
La luz se despereza en sus espejos,
ayuda a resolver inconvenientes
en un mundo sin red ni cobertura.
© FÉLIX MARAÑA
[Para mi amigo, el músico Txetxo Bengoetxea , cantante y slms de "21 japonesas", donostiarra sin complejos].



A mis Amigos

 


Xoel López

 

Andrés Suárez

 


Rafa Mora

 Te buscaba.

A oscuras.
Bajo la penumbra inerte de los días sombríos.
En el silencio alado de un tiempo sin red.
En la muerte de otra vida.
Ahí,
entre versos anclados y melodías diarias.
En ventanas al mar.
Yo te buscaba.
Y entonces,
todo fue luz.



Fito Mansila

 


El Roto

 


jueves, abril 16, 2026

Pancho Varona

 

Ismael Serrano


 

Félix Maraña

 Félix nos cuenta por Facebook.

Pablo Guerrero y un amigo suyo
En Rabanera del Pinar (Burgos), en los encuentros de música y poesía, organizados por Iñaki Auzmendi Lacunza, Javi Martín y Fran Espinosa , unas jornadas de 2022, inolvidables.
Me preguntan sobre los grados de la amistad con Pablo. No se pueden medir. He contado cómo fue en 1972, en un noviembre nevado y forzosamente muy frío, cuando sentimos en Pamplona el calor de su voz, sus canciones, su intención cultural, su visión histórica. Pablo cantaba en el colegio mayor Roncesvalles, donde sólo residían chicas. Los novios teníamos opción a acudir a esos actos culturales, lo que hizo posible aquel encuentro. Pablo estaba acompañado a la guitarra por Nacho Sáenz de Tejada, que venía de Nuestro Pequeño Mundo, aunque entonces aún seguía en el grupo. Era un dúo perfecto. Pablo cantó ya las principales canciones que han marcado su estilo, su conducta y su memoria. Con un magnetófono que me prestaron, que pesaba lo suyo, pero que apoyé en el escenario del colegio mayor, le hice una entrevista a Pablo, que publique en el periódico donostiarra "La Voz de España", y creo que se publico en algún otro periódico de los llamados del Movimiento, propiedad del Estado. Desde ese día tanto Pablo, como Nacho, como yo mismo, nos hicimos amigos, sintiéndonos parte de algo que había de venir, de un futuro mejor. Recuerdo que meses después le conté lo que había sido aquel encuentro a Joaquín Díaz González en Valladolid, quien, evidentemente, ha sido y es el mentor principal de la difusión, creacionista y proyección de la canción dignamente folklórica en España.
Con Pablo nos vimos la última vez en 2022, en el encuentro de Rabanera del Pinar a que se alude al principio. Fueron unas horas maravillosas. Me dijo que quería comer y cenar conmigo, pero que le tenía que perdonar, porque de vez en cuándo tenía que salir fuera a fumar un cigarrillo. Posteriormente, hemos hablado varias veces por teléfono. Y una larga conversación, que mereció haber sido grabada, sobre la publicación de su poesía completa. Pablo Guerrero sabía perfectamente que a su muerte, si me precedía, yo iba a escribir algo para él. Lo hice en los periódicos, y justo ese mismo día escribía el soneto que he incluido en la contraportada de mi libro "Vivir entre comillas. 20 poemas de amor y otras canciones sin fecha" (Búho Búcaro Poesía, 2025). Javi Martín, que comenzó en la música fijándose en el timón de Pablo Guerrero, le ha puesto música y lo canta. Se puede reproducir en el código QR que aparece en dicha contraportada.
De Nacho Sáenz de Tejada, artista desde la cuna, sólo diré que fue un periodista excelente, que hizo valer, en El País sobre todo, pero también en otras publicaciones, la misión, sí, misión, de los cantautores. Murió muy joven, pero es costumbre que no se puede corregir. Nos sobrevive su afecto por la cultura, su criterio, su sentido del humor y su discreto andar en este proceloso mundo de la creación. Va por ellos!

[Foto: Koro Saavedra]



Pipi Piazzolla

 


Carlos Chaouen