sábado, mayo 09, 2026

Quino

 El Espacio Cultural Quino abrirá sus puertas para preservar y difundir el legado del artista

La inauguración está planificada para mediados de año. Es un proyecto impulsado por la Subsecretaría de Cultura para rendir homenaje a la obra de Joaquín Salvador Lavado, Quino, a seis años de su fallecimiento.

El sitio funcionará en el edificio patrimonial de la antigua Escuela Mitre, en la Avenida San Martín 12, en el límite entre Ciudad y Godoy Cruz. Es una construcción de principios del siglo XX —inaugurada en 1906— que fue restaurada recientemente y que albergó dependencias vinculadas al patrimonio de la provincia.

La iniciativa se desarrolla junto con la familia del artista —que participa desde las primeras etapas— y ha cedido material original en calidad de préstamo para su exhibición.

El sitio tiene la misión de custodiar y promover el legado de Joaquín Salvador Lavado Tejón para preservar su estudio original y crear un lugar de reflexión e inspiración. Se pretende mantener vivo el espíritu crítico y filosófico de su obra y promover el humor gráfico como lenguaje accesible, universal y transformador.

El proyecto, de larga data, fue retomado con la intención de crear un ámbito de referencia dedicado al humor gráfico y al legado de uno de los artistas mendocinos de mayor proyección internacional.

La propuesta museográfica está a cargo de la curadora y artista visual Marcela Furlani, quien trabaja con un equipo interdisciplinario integrado por profesionales de distintas áreas, como arquitectura, diseño, investigación y accesibilidad. El recorrido tendrá varios ámbitos de exhibición, que combinarán salas interiores y espacios abiertos, e incluirá un sector de bienvenida pensado para contextualizar la figura de Quino y las actividades del lugar.

Uno de los elementos centrales será la recreación del estudio que el artista tenía en Buenos Aires —trasladado íntegramente a Mendoza— con sus herramientas, mobiliario y objetos personales. Este espacio permitirá acercar al público a su proceso creativo y a su forma de trabajo.

Contará con muestras permanentes y temporales. Entre los ejes previstos para las exposiciones estables se encuentran su vínculo con Mendoza, su desarrollo como dibujante, su mirada sobre el ambiente y el universo de Mafalda y sus personajes. También habrá exposiciones temporales vinculadas al humor gráfico, tanto del propio Quino como de otros artistas contemporáneos e históricos.

La propuesta incluirá recursos interactivos, material audiovisual, obras traducidas a distintos idiomas y una biblioteca especializada. También se prevé la incorporación de espacios destinados a actividades educativas, talleres y visitas escolares, con el objetivo de consolidar un perfil pedagógico. Nota aquí.





Adriana Varela

 


Arturo Pérez-Reverte

 

Verónica Forqué

 La historia de Verónica Forqué contada por su hija en un libro: “Se estaba muriendo, delante de mis ojos, y yo no podía hacer nada”

María Iborra Forqué repasa la vida de la cuatro veces ganadora de un Goya, y recuerda sin tapujos sus dificultades para quedarse embarazada, la adicción a los porros, los efectos de su paso por ‘MasterChef Celebrity’ y la dramática muerte de la intérprete en 2021.

“Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio. Lo que más llegaba a la gente era lo primero. Pero también había en ella una inclinación hacia lo oscuro, hacia lo inquietante, como si deseara ponerse a prueba y romper con todos los límites y convenciones”. Así comienza No soy Verónica Forqué (Vergara, 2026), la biografía de la fallecida actriz escrita por su única hija, María Iborra Forqué, y Antonio Álamo, publicada este jueves 7 de mayo. Un libro que le ofrecieron a la intérprete hacer en vida, pero para el que no aceptó ofertas. Ahora es su vástaga la que toma la palabra, la que intenta resumir en más de 300 páginas su trayectoria profesional, relatar capítulos inéditos de su vida y hablar sin tapujos de lo que ocurrió en las horas previas a que se quitara la vida, el 13 de diciembre de 2021. De momento, María Iborra Forqué prefiere que hable su libro; ella no quiere hablar con la prensa.

Forqué creció en una familia de artistas. Sus padres eran el reputado director José María Forqué y la escritora y actriz Carmen Vázquez-Vigo. Aunque tuvo claro desde pequeña que lo suyo era la interpretación, no fue hasta después de cumplir la mayoría de edad que comenzó a formarse para ello —aunque ya había participado en proyectos sin acreditar—. Pero antes de dar un paso en su carrera profesional, con el que quería “enamorar a su padre” —escribe su hija—, pasó una adolescencia marcada por el activismo. “Ella va al Liceo Italiano, uno de los pocos colegios laicos, si no el único, que había por entonces. No obstante, todas las mañanas les hacen cantar el Cara al Sol, el himno fascista por antonomasia. Con apenas 15 años la expulsan del colegio por hacer activismo político en contra de Franco y a favor de Mao", afirma Iborra Forqué.

La información que da forma al libro la ha podido recuperar gracias a los diarios que la actriz empezó a escribir siendo una niña. Reconoce que es una “suerte” tener estos escritos, ya que en sus últimos años de su vida Forqué decidió ir desprendiéndose de muchas cosas: “Tiró casi todos los recortes de críticas, entrevistas y reportajes de los periódicos y revistas que había guardado. También se deshizo de sus premios, de los Goyas, de la Biznagas, de los Sant Jordi, de los Feroz y demás. A la mierda. Y quiso tirar a la basura hasta su nombre, especialmente su nombre”. Pero sí hubo objetos que guardó: “No se deshizo de algunas de sus fotos, de unos pocos recortes de prensa, de las cenizas de sus seres queridos, de sus libretos de teatro y de sus diarios”. Y ahora pertenecen a su hija, quien quiere que todos se puedan acercar más a la persona que se escondía detrás del personaje.

Gracias a estos extractos de sus cuadernos personales, el lector conoce los amores y desamores de Forqué, las relaciones más estables y cómo conoció al que se convertiría en el amor de su vida y padre de su hija, Manuel Iborra. “El encuentro que tenía que ser”, así describe Forqué su primera quedada en persona con el guionista el 5 de enero de 1982. Unos días antes, ella había soñado que él la llamaría por teléfono. Luego efectivamente la llamó, quedaron y, a partir de entonces, mantendrían una relación a distancia. Nota aquí.



Kevin Johansen & Liniers

 


Alejo Stivel & Silvio Rodríguez

 


Rodolfo Serrano

 Los teléfonos muertos

A Belén Domínguez
y a Juan Luis Cebrián
(Habitación 132 125)
Esas cosas pequeñas que nos abren el pecho:
no borrar el teléfono de quienes ya se fueron.
Y a veces, muchas veces, desear que contesten
y nos digan que todo sigue bien. Y nos digan
que es un día perfecto para dar una vuelta
y recorrer las calles y comer en alguna
tabernita perdida con papel en las mesas
y amable camarero y parroquianos viejos.
Los teléfonos muertos. Ese dolor tan suave
de las voces perdidas que esperamos insomnes
en las noches sin nadie, de soledad y frío.
Es un puente ya en ruinas que no va a ningún sitio,
una estación desierta, abandonada, oscura.
Trenes en vía muerta de recuerdos lejanos.
La añoranza de un nombre, la sonrisa tan viva,
esa luz que inundaba entonces el teléfono
el ruido, la palabra que es ahora silencio.
Es como si al borrar ese número amado
tacháramos con él el pasado, los rostros
que nos dieron la vida con sus vidas, que hicieron
nuestro nombre su nombre en la cálida carne.
Y aún están con nosotros en la agenda del alma.
Foto de Raul Cancio.



León Gieco, Joana Gieco & Alejo León

 


El Roto

 


viernes, mayo 08, 2026

Ale Kurz

 

Ismael Serrano


 

Aleja Stivel & Silvio Rodríguez

 “Este es el primer ‘rock and roll’ de Silvio Rodríguez”: Alejo Stivel y el cantautor cubano sellan 50 años de amistad en una canción

‘Déjame en paz’ es un tema tremendamente pegadizo en el que el antiguo miembro de Tequila compone la música, el autor de ‘Ojalá’ escribe la letra y ambos cantan.

“Este es el primer rock and roll de Silvio Rodríguez”, dice Alejo Stivel entusiasmado. Luego, matiza: “Bueno, puedes llamarlo rock lento o medio tiempo rock”. Habla de Déjame en paz, una canción que se puede escuchar desde hoy en las plataformas digitales y donde los dos artistas han trabajado como un equipo: el cubano escribe el texto, el argentino-español compone la música, y los dos cantan. Un tema tremendamente pegadizo, con pinceladas de country-rock y que habla de mantener en silencio a los juicios de nuestra conciencia y de vivir en armonía con nuestras inseguridades y contradicciones. El estribillo dice así: “Déjame en paz, conciencia que todo nombra / hay que tener paciencia con esta sombra. / Quiero vivir tranquilo con tu presencia / yo soy un tipo normal, trátame con otra ciencia”.

Sobre cómo llegan a emparentarse dos músicos alejados estilísticamente y de distinta generación cuenta mucho de los vasos comunicantes que se dan en el arte. “Nos conocemos desde hace nada menos que 50 años”, cuenta Stivel (Buenos Aires, 67 años), que arrasó en la España de finales de los setenta y principios de los ochenta como vocalista de Tequila y que después se convirtió en uno de los productores más solicitados, responsable, entre muchos otros discos, de la obra cumbre de Joaquín Sabina, 19 días y 500 noches (1999).

Stivel y Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 79 años) entablaron amistad en Madrid a finales de los años setenta. Stivel había llegado en 1977 a Madrid con su madre, Zulema Katz, actriz, directora de teatro y maestra de actores. Huyeron de la dictadura argentina, que unos meses antes asesinó al poeta y periodista Paco Urondo, el padrastro (Alejo lo llamé “mi papá”) del cantante de Tequila. “Mi madre conoció a Silvio y a Pablo Milanés en los sesenta en Cuba”, explica Stivel. “La invitaron a la Casa de las Américas de La Habana para ser jurado de los premios de teatro y coincidió con los músicos. Ella me trajo a Buenos Aires el single de Silvio La era está pariendo un corazón (1968). Y aunque yo tendría unos nueve años me encantó”.

Aproximadamente una década después y ya instalados en Madrid, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez actuaron en la capital. Después del recital, acudieron a casa de los Stivel. “Mi madre cocinó, cenamos, y luego los dos se pusieron a tocar. Vimos amanecer y todavía seguían cantando. Tenían una energía tremenda”. Alejo, que contaba unos 18 años y ya empezaba a dar los primeros pasos con Tequila, enseñó a Silvio todos sus discos del rock argentino, que viajaron con él en una especie de arcón en una larga travesía en barco de 15 días desde Buenos Aires a España. “Años después me dijo Charly García que coincidió con Silvio y le dijo que yo le había descubierto su música”, comenta Stivel.

La relación de amistad entre Zulema Katz (que falleció en 1994) propiciaba que cada vez que el cubano tocaba en Madrid acabarán juntándose. Así empezó a forjarse una relación, “entrañable, casi familiar”, entre Alejo y Silvio. El año pasado, 2025, el cubano aterrizó en Madrid y, como siempre, quedó con Alejo para comer. “Y entonces le comenté algo que nunca me atreví a decirle: ‘Silvio, me gustaría algún día producirte una canción”. La respuesta fue tajante: “No, no, yo me produzco solo desde hace mucho…”. Pero el intérprete de Ojalá añadió después de unos segundos de pausa: “Producir no, pero compongamos algo juntos”. Alejo casi se cae de la silla. Nota aquí.




Yoly Saa

 

Pancho Varona


 

Félix Maraña

 Mondragón

Mondragón es una orquesta,
que ha dado la vuelta al mundo.
Tengan mi aplauso rotundo:
50 años de fiesta!


Narea & Puche

 


Rolo Sartorio

 

María Guivernau

 MAR (Nostalgia)

Tengo
que poder ver el mar
más allá de los sueños,
más allá del pincel y el lienzo,
más allá de la canción
y de la fotografía en blanco y negro.
Tengo
que poder dejar de dibujar olas
en el sonido de los árboles
mecidos por el viento.
Tengo
que evitar ser faro tierra adentro
y luchar para que no encallen
barcos fantasma
en los acantilados de mi cuerpo.
Tengo
que poder ver el mar
antes de que mis heridas sin sal
se tornen incurables para siempre.



Noel Pérez Brey

 


Iván Ferreiro

 

Juanlu Mora

 


César de Centi

 


Tute

 


jueves, mayo 07, 2026

Pizzeria Yatasto

 En Paternal, la puesta en valor y reapertura de una pizzería de 73 años emblemática del barrio: pizza al molde y cocina de bodegón

Yatasto es un clásico que frecuentaban los hinchas de Argentinos Juniors antes o después de los partidos.

Durante casi un año se restauró su estética original con los detalles de toda la vida que son parte de su identidad.

Como Burgio en Belgrano, La Casa Blanca de Habana en Villa Pueyrredón o el reciente Antonito en Boedo, Yatasto se suma a la lista de pizzerías porteñas que volvieron a encender el horno después de años de cierre. El clásico de Paternal reabrió sus puertas con una renovación que respeta su historia y la pone en valor.

La economía ayuda a que se produzca este fenómeno. Salir a comer una pizza sigue siendo una de esas salidas que todavía nos podemos dar. Quizás por eso estas reaperturas encuentran tan buen clima. A eso se suma otra tendencia, la reivindicación de la pizza porteña de toda la vida, esa masa alta y esponjosa, con poca salsa y mucho queso.

Yatasto tiene historia de sobra. Abrió en 1953 y durante años fue el lugar adonde iban los hinchas de Argentinos Juniors a comer antes o después de los partidos en La Paternal. Ese peso simbólico es el que detectaron los emprendedores gastronómicos que hoy apuestan por devolverle vida al local, con todo lo que eso implica.

La historia de Yatasto

Yatasto abrió en 1953 y ya su nombre tiene una historia detrás. "Fueron dos matrimonios los que abrieron el local a partir de una carrera ganada del caballo Yatasto". En el ambiente del turf se lo considera como el mejor de su época: debutó en el año 1951 y ganó 22 de las 24 carreras que disputó.

No duró mucho la sociedad: las diferencias entre los socios terminaron con el local en venta. A principios de los 70 lo compró un grupo de cuatro socios, entre ellos Enrique Vidal, que terminó quedándose con Yatasto casi por descarte. Enrique, que hoy tiene 87 años y sigue siendo dueño de la propiedad, trabajó este negocio hasta 2014.

Durante su gestión, el local era un lugar donde cabía todo el mundo. "Comía el obrero, comía el administrativo, comía el gerente". Y la pizza siempre fue la misma: "media masa, mucho queso".

Después vino la decadencia. Enrique vendió el fondo de comercio, el local pasó por varias manos y fue manejado por un empleado. "Este muchacho destruyó prácticamente lo destruyó entre intervenciones estéticas que no ayudaban a nada, falta de mantenimiento y una impronta muy poco profesional".

Once meses duró la obra, y no fueron fáciles. El local estaba en un estado tan crítico que no quedó otra que ir al hueso: "No funcionaba ninguna heladera, no funcionaba la extracción, no funcionaba la cañería, no funcionaba la cafetera, no funcionaba nada". Todo lo que está detrás del mostrador se demolió y se rehízo desde cero, desde los baños hasta el tablero eléctrico, el agua y el desagüe.

Con todo eso, la idea no era borrar la historia sino rescatarla. El piso original se mantuvo para no perder la identidad del lugar. La demora, se ríen, tuvo que ver con "un arquitecto lento, la dificultad de llevar a cabo proyectos en funcionamiento y una mudanza".

Hoy Yatasto llama la atención para todo aquel que pase por la esquina de la avenida San Martín y Alvarez Jonte. De noche, el neón artístico con su nombre convoca. Adentro su salón luce luminoso, ordenado, con mesas de madera y fórmica y sillas Thonet de color claro. La heladera restaurada aporta luz, la pizarra negra de ranuras y letras blancas intercambiables anuncia el menú del lugar. Nota aquí.





Quique González


 

Xoel López

 

Félix Maraña

 DON QUIJOTE EN BARCELONA

Tras larga cabalgadura,
a mi señor don Quijote,
le sobrevivo un rebrote:
recuperó la cordura,
tornándose la aventura
al llegar a Barcelona,
momento en que reflexiona
y reflexiona en posada,
volviendo a una razonada
paz que por amor condona.
Tal vez las aguas de mayo,
o el recuerdo de su amada
pero en aquesta jornada
la cordura fue el ensayo
que le propició el ayo
de rostro mediterráneo.
Mi señor despeja el cráneo
y decide posponer
los asuntos de comer
ante su estado espontáneo.
En playa Barceloneta
vence a don Quijote en duelo
Sansón Carrasco, señuelo
de un final que encuentra y reta
y se vuelve a la meseta,
es su derrota fatal,
caballero terminal,
aceptando su declive.
Pero se resiste y vive
a este golpe emocional.



Miguel Campello

 


The Rolling Stones

 

María Guivernau

 


Marta Espinosa

 


Ismael Serrano & Rozalén

 

Rosa Montero

 Razón y corazón

Era una máquina de pensar. Estabas a su lado y casi te parecía escuchar el tictaqueo de su cerebro incandescente.

No me ha dado tiempo a despedirme de ella. Y ahora sé que no puede tener tiempo suficiente para escribirle la nota de recuerdo que merece. Porque Sol Gallego-Díaz era enorme. Era, probablemente, una de las personas más grandes que he tenido el lujo de tratar en mi vida. Nos conocimos cuando ambas teníamos apenas 20 años, en las postrimerías del franquismo, mientras ella trabajaba en la agencia Pyresa y nuestra común amiga Malén Aznárez (también muerta: otro agujero de dolor) y yo colaborábamos en el Arriba, dos pisos más abajo en el mismo edificio. Por entonces sí que existía el tiempo, dilatado, turbulento, promisorio. Recuerdo a Sol con el pelo recogido en dos larguísimas trenzas de guerrera comanche. ¡Y esa cabeza deslumbrante! Habíamos nacido en el mismo año, pero ella siempre fue más inteligente, más madura, más sabia, más serena, no sólo que yo, sino que todo el mundo que yo conociera. Abría la boca Sol, incluso siendo tan joven, incluso con la informal liviandad de sus trenzas y su suave voz, y todos callaban y escuchaban. Una proeza increíble en aquellos tiempos en los que no se prestaba la menor atención a las mujeres.

Y era una cuidadora. Cuidaba con luminosa generosidad de su familia, de sus amigos, de los conocidos y los desconocidos, de la sociedad, del país, del mundo. A Sol le cabía la humanidad en la cabeza y ardía de ansias de convertir la realidad en algo más justo y más amable. Pero el suyo era un fuego sin excesos, sin gritos, sin imposiciones aparentes, aunque podía ser tremendamente cabezota cuando creía estar en lo cierto. Quería hacer el bien, quería hacer las cosas bien. Creo que Sol era una de esas almas viejas que, desde la niñez, vienen entregadas a una tarea. Y la suya, me parece, era vivir una vida digna; para lograr eso había que instruirse, y reflexionar mucho, y colaborar en un esfuerzo común para que la sociedad evolucionara dentro de la ética, dentro de ese conjunto de principios libertarios, sociales y humanistas que eran tan importantes para ella.

Era una máquina de pensar. Estabas a su lado y casi te parecía escuchar el tictaqueo de su cerebro incandescente. Llegó a ocupar puestos de gran importancia y visibilidad, pero siempre lo hizo, de alguna manera, contradiciendo su impulso natural, que era el de mantenerse en segundo plano. Y así, me consta que años antes de convertirse en la primera directora de EL PAÍS ya le habían ofrecido el puesto y lo había rechazado. Pero al final aceptó, porque nunca huía de su responsabilidad. Ni de sus afectos. Ay, Sol, Sol; siempre creíste que lo mejor de ti era tu formidable capacidad racional. Pero en realidad era mucho más grande tu corazón. Nota aquí.



Vanesa Martín


 

Luis García Montero

 

Elena Roger

 “Charly despierta algo muy único en la sociedad”

La obra musical de Ricardo Hornos mezcla la primera de las invasiones inglesas con las canciones de Charly García. La puesta cuenta con más de treinta artistas en escena y puede verse de miércoles a domingo en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín.

Las invasiones inglesas de 1806 constituyen un episodio clave en la historia argentina. Si esos acontecimientos son narrados a través de las canciones de Charly García, el choque de planetas puede alcanzar una dimensión épica. Eso es lo que está ocurriendo de miércoles a domingos en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, donde se presenta Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires, obra musical protagonizada por Elena Roger, con idea, libro y dirección de Ricardo Hornos.

Roger –actriz, cantante y bailarina– es sin dudas una figura indiscutible del teatro musical no sólo a nivel nacional sino también internacional. Saltó a la fama por su interpretación de Evita (2006) en Londres y ganó el prestigioso Premio Laurence Olivier por su papel en Piaf (2009). Con una sólida trayectoria en la Argentina y el exterior, protagonizó obras como Passion y Mina... Che cosa sei?!? A lo largo de 30 años de carrera recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio Konex de Platino (2011) como Mejor Actriz de Musical de la década, además de premios Hugo y ACE. En el San Martín había protagonizado El cartógrafo, escrita por Juan Mayorga y dirigida por Laura Yusem, en 2019. Esa pieza se había estrenado en la sala Cunill Cabanellas; ahora llega a la Martín Coronado con una producción ambiciosa que promete tocar una fibra sensible en los corazones de los fans de la obra musical de García.

En diálogo con Página/12, asegura que el proyecto de Hornos tenía “unos títulos increíbles” por la fusión entre la música de Charly y el acontecimiento de las invasiones inglesas. “Me fascinó la idea. Las primeras invasiones inglesas, las de 1806, son importantes porque suponen el comienzo de la creación de nuestra patria, son el puntapié inicial. Y a cualquier cosa con la música de Charly García yo le diría que sí”, confiesa la artista. También dice que “es increíble cómo Ricardo unió las canciones” y puntualiza que hubo pequeñas intervenciones en la lírica para poder contar esta historia. “Los cambios son oportunos y muy graciosos. Hay momentos cómicos, emotivos y épicos. Charly es épico. Su música tiene ese aire clásico y a la vez es puro rock. Es un disfrute tremendo hacer esto”.

–¿Qué creés que significa Charly para la cultura argentina y qué vínculo tenías vos con su música antes de este proyecto?

–Creo que es como el tango pero mucho más cercano a nosotros. Es la música que yo escuchaba cuando era chica: mis hermanos mayores me la presentaron y yo absorbí un montón, sobre todo ese álbum increíble que es Confesiones de invierno. Recuerdo que antes de ir a Londres por primera vez para protagonizar Evita hice un recital de rock argentino y el 80% de las canciones que había elegido eran de Charly. Eso es Charly para mí. Creo que hay que valorarlo por cuestiones que van mucho más allá de su talento como artista. Él es increíble, las letras que escribió y la música que compuso son geniales, pero también es increíble la persona que es y los riesgos que asumió. Todo eso lo hizo ser quien es hoy y me parece que puede darnos ejemplos, a tomar y a no tomar. Él despierta algo muy único en la sociedad y eso es justamente lo que un buen artista debe hacer: mover, incomodar, no crear para que lo feliciten sino para empujar a otros a pensar alguna cosa.

La puesta en escena fue un gran desafío porque “había que responder a la épica” del astro musical. Roger pondera el trabajo de Elizabeth de Chapeaurouge (coreógrafa) y Virginia Magnago (directora residente), además del talento y la sensibilidad de sus compañeros. “Todos estaban predispuestos y con muchísimas ganas”, subraya. El proyecto cuenta con más de treinta artistas en escena y muchos fueron seleccionados en audiciones abiertas: “Lo que laburan estos chicos es increíble... Yo no hago nada”, bromea la actriz, y agrega: “Estábamos muy preocupados porque justo venían un montón de musicales y teníamos miedo de quedarnos sin gente. Primero hicimos unas audiciones cerradas y después se hicieron audiciones abiertas: se presentó gente que ni siquiera era del palo de los musicales, gente con experiencia y sin experiencia. Hubo de todo. Finalmente hay un mix de todo eso. Cada uno interpreta muchos personajes porque una de las ideas de Ricardo desde la dirección era tener mucha gente arriba del escenario en varios pasajes. No sabés lo que corren... Hay más de sesenta personas atrás del escenario; es mucha gente trabajando para esta producción”.

Lxs intérpretes son Christian Alladio, Nath Aponte, Pablo Arias García, Pamela Baigun, Carmela Barsamian, Facundo Basso, Juan Diego Bros, Matías Bruno, Walter Canella, Fede Couts, Francisco Cruzans, Juan Martín Delgado, Abril Ferrería, Ángel Hernández, Julián Kohl, Alan Madanes, Julián Mardirosian, Fernando Margenet, Nicolás Martínez, Luis Rodríguez Echeverría (LARE), Agustín Pérez Costa, Lisa Queti, Federico Salles, Violeta Socas, Fernando Ursino, Wally Valli, Pedro Vega, Pato Witis y Sebastián Ziliotto. Lxs músicxs en escena son Javier López Del Carril, Carlos Britez, Christine Brebes, Juan Bayón, Lisandro Etala, Francisco Paz y Octavio Estrin.

–Es un proyecto ambicioso para la escena teatral argentina. ¿Qué representa esta cruzada?

–Muchas veces pienso en esas obras que vamos a ver a Londres o a Nueva York. Los musicales que ganan los Premios Tony o los Laurence Olivier no se hacen en dos meses. Son procesos largos y, por lo general, no estrenan en el circuito comercial más importante del país; estrenan en otras ciudades y tienen funciones previas al estreno donde acomodan cosas. En ese sentido, nosotros estamos haciendo patria. Acá hay pasión. Si bien hacemos mucho teatro en la Argentina, no hay una industria de cómo hacer teatro musical. En esos países noté que hay una manera muy aceitada de hacer teatro: cada uno tiene su rol y sabe perfectamente qué hacer, está todo muy estudiado, ya saben lo que funciona y lo que no. Además, tienen plata para llevar adelante esos proyectos. Por eso valoro muchísimo todo esto: estamos haciendo magia. Invasiones I es una producción del Complejo Teatral de Buenos Aires y Club Media. Nota aquí.




Revolver


 

Tute

 


miércoles, mayo 06, 2026

The Rolling Stones

 Los Rolling Stones, tras más de seis décadas de rock, no se rinden: “Simplemente nos sigue gustando grabar en el estudio”

La legendaria banda fundada por Mick Jagger y Keith Richards en 1962 presenta en Nueva York ‘Foreign Tongues’, su álbum número 25, que se publicará el 10 de julio, y no aclaran si saldrán de gira.

Visto con perspectiva, parece interminable el camino que Mick Jagger y Keith Richards iniciaron en aquellos días de 1961 en los que cimentaron su amistad en Londres gracias a su obsesión común por Chuck Berry y Muddy Waters, un recorrido que continuaría un año después con la fundación de The Rolling Stones y cuyo último episodio acaban de escribir en Nueva York, con la presentación de Foreign Tongues, su disco de estudio número 25, que lanzarán el 10 de julio.

Presentó el acto el cómico estadounidense Conan O’Brien, que se deshizo en elogios hacia el nuevo trabajo de los Stones, de quienes dijo que, siendo la banda más importante en la historia del rock and roll, siguen comportándose como si tuvieran algo que demostrar. “Simplemente, nos sigue gustando ir al estudio y ver lo que pasa”, se limitó a responder Richards, con problemas evidentes para hacerse oír por mover continuamente el micrófono en su mano, con O’Brien tratando de ayudarle, pero sin éxito. Jagger explicó de la forma más sencilla posible por qué quieren seguir grabando música: “Lo hemos pasado muy bien haciéndolo”, una diversión que justificó por la rapidez de su grabación. Frente a otros discos mucho más laboriosos, este se ha grabado en tan solo cuatro semanas en un estudio londinense. “Lo he escuchado 25 veces y es absolutamente fantástico. No sé cómo lo hacen”, dijo O’Brien.

Una de las grandes dudas en torno al último trabajo de los Stones, con el que los medios ya habían especulado en las últimas semanas, era si esta banda liderada por dos octogenarios estaba dispuesta a lanzarse a una gira internacional. Las sospechas estaban justificadas después de que los planes para dar la vuelta al mundo con Hackney Diamonds, el álbum que lanzaron en 2023, su primero de estudio en 18 años y con el que volvieron a conquistar a los críticos, se truncaran por los problemas de artritis de Richards. Este martes en Nueva York no han adelantado si piensan volver a recorrer el mundo con sus nuevas canciones bajo el brazo.

Jagger y Richards, los únicos de los cinco miembros originales que permanecen en la banda, han comparecido junto a Ronnie Wood, de 78 años, miembro de los Stones desde 1975, en Weylin, el antiguo banco de ahorros de Brooklyn reconvertido en un recinto de eventos de lujo, frecuentado por la mismísima Anna Wintour. Los dos, cada uno con 82 años a sus espaldas, no tienen ninguna intención de que este sea el capítulo final. Se ven aún con energía y material para lanzar un disco. Y las informaciones previas aseguraban que les quedan en el zurrón al menos 10 canciones más para el o los siguientes.

Jagger, que a los 31 años dijo que preferiría estar muerto a seguir cantando Satisfaction cuando tuviera 45, se resiste a las clasificaciones. Cuando le hablan de rock, él dice que le gustan el country, el blues e incluso el dance. Y justificó la canción country que han incluido como una declaración de amor a Estados Unidos. De Foreign Tongues, compuesto por 14 canciones, se han presentado ya dos sencillos, Rough and Twisted y In the Stars. O’Brien insistió en que este disco mantiene la idea de que lo mejor de la banda aún está por llegar.

La banda de los labios rojos ha recorrido un camino larguísimo, sí, casi siempre fascinante, aunque en algunas ocasiones con cierto sabor a repetido. Desde la pasión de los inicios a su estatus actual de figuras míticas. “Como dos alcohólicos, se desbordan, embelesados, ante un anhelo compartido: no la música en general, sino el blues”, recuerda el periodista Bob Spitz en una reciente biografía el momento en el que los dos adolescentes se conocieron en una estación de metro de Londres en 1961. De ese encuentro nacería uno de los grupos que mejor han definido el sonido del siglo XX y que, insisten, aún no han dicho todo lo que tienen que decir. Nota aquí.




Narea & Puche