domingo, mayo 03, 2026

Raly Barrionuevo

 


Rafa Mora

 Su luz, siempre

COMO LA LUZ
Como la luz,
pura y ágil,
refracto en un haz —de súbito destello— la claridad de mis
días.
Un débil reflejo que se pierde en la letanía de esta fría
madrugada.
​Así, descansa sobre el asfalto la vida.
Nada puede evitar el inminente temblor de su tierra estéril.
Ya no basta la poesía,
ni la ética,
ni el silencio.
Ahora toca reiniciar el mundo.
Despertar,
como el pez abisal que brilla con luz propia
en la inmensa penumbra del océano.



Kevin Johansen & Liniers

 


Las Pastillas del Abuelo

 

Leonardo Padura

 Leonardo Padura en Buenos Aires: “Mi madre tiene una jubilación de 1.500 pesos cubanos y 30 huevos cuestan 3.000”

El autor presentó “Morir en la arena” en la Feria del Libro de Buenos Aires. Las nuevas olas migratorias, la erosión social y su apuesta íntima por la memoria. Sus últimos seis libros, dice, no se publicaron en su país.

Había lugar para 200 personas, pero agregaron 100 sillas y fueron 300. No alcanzó: abrieron las puertas y parte del público miró desde afuera la presentación de Leonardo Padura en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El escritor, en diálogo con la periodista de Infobae Patricia Kolesnicov, compartió sus inquietudes y las motivaciones detrás de Morir en la arena, su última novela, que está marcada por la realidad de Cuba y la memoria de su generación. Al final contará que en su próximo libro vuelve Mario Conde.

“Siempre seré cubano”, dijo al final, y lo aplaudieron. Cubano, enamorado, agradecido: habló de su mujer, Lucía, su más dura lectora. De su editor español, Juan Cerezo, que estaba en las primeras filas junto a otro gran autor, el vasco Fernando Aramburu. Y dedicó la charla a Beatriz de Moura, la fundadora de Editorial Tusquets, donde todavía publica (y que ahora es parte del Grupo Planeta).

Padura utiliza su experiencia y la de quienes lo rodean para crear historias que reflejan la realidad cubana, con énfasis en la precariedad económica, las migraciones y el desencanto generacional. Sus relatos muestran cómo la vida en la isla condiciona las aspiraciones, la identidad y los vínculos sociales, y muestran el peso de la historia reciente en las vidas cotidianas.

“Lo más importante para mí a la hora de empezar a escribir una novela es tratar de saber para qué voy a escribir la novela”, explicó el autoro. “No cómo la voy a escribir, sino para qué la voy a escribir. Ese para qué es la brújula que me orienta en un mar de posibilidades”.

El autor detalló que Morir en la arena nació de su preocupación por el destino de su generación: “La gente que llega a la edad que tenemos nosotros, sesenta y tantos, setenta años, se jubilan y, en el caso cubano, se encuentran en un estado de vulnerabilidad muy grande. No les alcanza la jubilación después de cuarenta y cinco años de trabajo para vivir dignamente”.

Pero la novela, señaló la periodista, empieza diciendo que está “basada en hechos reales”. Y hay un parricidio. ¿De qué habla? Padura relató que fue necesario encontrar un motor dramático para avanzar con la novela. Ese impulso surgió de la memoria de un parricidio ocurrido en una familia cercana: “Decidí utilizarlo, pero transformándolo mucho, porque creo que no tenía derecho a revelar cosas que eran de otra intimidad. Lo que es real en la novela es el contexto en el que se encuentran estos personajes”. Nota aquí.







Diego Ojeda

 


Ismael Serrano

 

Moris

 Moris graba dos tangos clásicos de Gardel y Lepera

A los 83 años, Moris reinventa dos piezas claves de la música ciudadana y prepara un disco dedicado al género.

A sus 83, Moris acaba de lanzar un single digital que incluye versiones de “El día que me quieras” y “Mi Buenos Aires querido”, dos clásicos de la dupla Gardel y Lepera. Funcionan como un adelanto de un álbum en el que uno de los padres fundadores del rock en la Argentina se propone homenajear a la música ciudadana. “Es un homenaje a los compositores, a los cantantes, a las orquestas, que iniciaron en el pasado esa obra tan grande como todo el tango que se grabó. Es un homenaje a mis colegas, que en sus letras han hablado del tango: Manal, Spinetta, Tanguito, Litto Nebbia… todos en el fondo son herederos del tango. Y yo también. Así que surgió así, naturalmente. Bueno, es algo que yo llevo dentro”, explica.

El trabajo funciona también como un homenaje a su madre, que no sólo escuchaba tango: también lo bailaba. “Ella escuchaba a Di Sarli, a Mores. Era la música de la época. Todos en mi familia bailaban tango, mis tías… Era la música de la época. Pero, naturalmente, yo no estaba para el tango en ese momento. Estaba para la música moderna, para el rock y  todo eso”. 

Moris ya había grabado una versión de “Tomo y obligo”, el último tango que cantó Gardel antes del accidente fatal en Medellín el 24 de junio de 1935, en su disco Sur y después, de 1995. “Gardel fue un gran músico. Con Lepera han hecho grandes canciones, la verdad. Era un hombre con una gran visión de la música, del arte, incluso del de cómo lleva adelante la música del tango en su época, que empezó, bueno, como picaresca y después se transformó en 1917 cuando graba ‘Mi noche triste’ de Contursi e inaugura el famoso tango canción, con mucha letra y ahí deja de ser picaresca para convertirse en sentimental”.

De estas canciones, casi centenarias, Moris destaca “la crudeza, la filosofía y el conocimiento de la naturaleza humana,del dolor, la alegría, la muerte, la vida…”. Agrega: “El tango abarca muchísimas cuestiones humanísticas cuyos poetas resumen en cuatro frases lo que a otros les ocuparía cinco libros. El tango tiene esa cosa de la vida, la muerte, el dolor, la incertidumbre del mundo y al mismo tiempo una esperanza, porque por momentos hay esperanza en algunas canciones. Las letras no sufren el el embate del tiempo, siempre y cuando estén tocando temas íntimos, universales, profundos. Las cosas humanas están más cerca del tiempo, el tiempo es una realidad que nos toca, pero como decía Perón, ‘La organización vence al tiempo’” . 

Para Moris, el género está vivo: “Cada vez que tomo un taxi, hablo con la gente, todo el mundo canta tango, los taxistas cantan tango, los mozos cantan tango, las señoras cantan, tango, todo el mundo canta tango. Es increíble cómo lo recuerda la gente. Frase a frase, estrofa a estrofa. Ha calado muy fuerte”.

Con Lolo Micucci y Javier Zubizarreta como aliados, Moris tuvo un papel preponderante en la construcción arquitectonica de estas piezas. “Los primeros arreglos lo hice yo. Yo puse la la base de cómo cómo empezar y cómo terminar, en qué tono se toca, la velocidad, todo lo que implica la canción. Lo que pasa que Lolo tiene una capacidad arreglística y una musicalidad muy grande.Para arreglar tango hay que ser muy sentimental, muy emocional. No solamente una cuestión técnica, es una cuestión de sentir la melodías, de sentir el tango, ¿no? Porque el tango tiene una altísima complejidad dentro de lo que parece sencillo, pero es muy complejo, muy complejo. Es musicalmente difícil. Pero, bueno, para mí ha sido fácil porque he cantado muchas veces y siento profundamente el orgullo de cantar el tango, porque representa la esencia argentina”. Nota aquí.



María Tena

 


Fernando Samalea

 

Arturo Pérez-Reverte

 “El lector inteligente se da cuenta de que no me lo he inventado todo“

El escritor español presentará en la Feria del Libro una nueva entrega de la saga del Capitán Alatriste, tras catorce años de pausa.

Durante la entrevista con Clarín, repasó su experiencia como cronista de guerra y su influencia en su obra literaria.

También reflexionó sobre el paso del tiempo, la escritura y los límites de su carrera.

En un salón versallesco del Hotel Alvear, se presentó un Arturo Pérez-Reverte que no es el columnista algo gruñón y enojado que acaso se muestra habitualmente en los medios. Tampoco es el miembro de número de la Real Academia Española que se adivina como un acartonado y distante purista del lenguaje.

Bueno, purista del lenguaje es.

El periodista, escritor y académico español es autor de más de cincuenta joyas literarias, en su mayoría históricas, muchas de las cuales han sido llevadas al cine, a la televisión y al cómic. Recibió numerosas distinciones internacionales, entre ellas, la de Caballero de las Artes y de las Letras del gobierno francés. Antes de eso, fue cronista de guerra durante veintiún años: cubrió los principales conflictos armados ocurridos entre 1973 y 1994, en territorios como el Golfo Pérsico, el Líbano, Eritrea, el Sahara, Bosnia, nuestras Islas Malvinas, entre muchos otros.

Está de visita en Buenos Aires para presentar, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, su más reciente entrega de la célebre saga que tiene al Capitán Don Diego Alatriste como hidalgo protagonista de múltiples andanzas a capa y espada, quien, junto a sus ya legendarios compañeros, acomete una importante y arriesgada Misión en París (Alfaguara, 2025).

Este libro, que aparece después de una pausa de catorce años, es el octavo de la saga, que ahora cumple treinta. Además, en unos días, se publicará Enviado especial (Alfaguara), que recorre la memoria de un reportero en primera línea.

La novela transcurre en 1627, durante el asedio de La Rochelle, que forma parte de los antecedentes históricos de Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas –quienes, de hecho, aparecen en la trama–, con lo cual Arturo Pérez-Reverte duplica aquí la ya difícil tarea de cruzar el dato histórico con la ficción: “Los Tres Mosqueteros es un libro fundamental para mí, marcó mi vida. Lo leí con ocho o nueve años, en una edición antigua y con grabados que era de mi bisabuelo, y quedé fascinado”, contó el autor español, con emoción.

–¿Cómo surge la idea de retomar el personaje del Capitán Alatriste?

–Primero, hay unos lectores que son muy fieles. Algunos, hasta llevan tatuajes de Alatriste. Entonces, me presionaban. Segundo, el aniversario y, por otra parte, había un desafío personal: “¿Seré capaz, después de haber hecho otras cosas, de recuperar ese mundo que tengo olvidado completamente?”. Y, después, quedaba una deuda íntima con Dumas, que es que mi primer libro leído fue Los tres mosqueteros. Ahí estaba todo: el amor, la amistad, la traición, la mujer peligrosa, la mujer dulce y amorosa, los amigos leales, el poder en la sombra, el misterio, estaba todo. Yo no era un lector, era uno más. ¡Yo formaba parte de esa historia! Me disfrazaba y me pasaba el tiempo jugando al espadachín.

–¿Es quizás ese mismo entusiasmo el que logró usted en sus lectores con la saga de Alatriste?

–Vamos a ver, hay dos tipos de lector: el lector testigo y el lector partícipe. Los dos son respetables, ¿eh? El testigo es el lector que lee un libro, como el que va a ver una película, asiste al espectáculo narrativo de una novela. El partícipe es el lector cuya imaginación lo lleva a meterse en la historia, a formar parte de ella. Ese es el lector, digamos, de verdad o de más alta categoría, de más alto nivel. No despreciemos al otro, porque todo acto de leer ya es noble. Pero ese introducirte en la historia me ha pasado siempre, entonces, ese es el lector que busco. Alatriste está hecho con los trucos nobles del oficio de que dispongo para que el lector sea un compañero de viaje y no un testigo.

–¿Cuáles son esos trucos?

–Los trucos se aprenden leyendo. No soy un artista, sino un artesano: soy un tipo que ha leído, un lector que accidentalmente escribe. A veces, frente a un papel o a una pantalla, no todo fluye, a veces se encuentra uno con problemas: “¿Cómo resuelvo esto?”. Entonces, me levanto y voy a ver a mis maestros: Conrad, Stendhal, Balzac, Flaubert, y siempre está ahí la solución. Pero ojo, esto es muy importante, tendemos a despreciar la literatura ligera y superficial. Hablo de Agatha Christie, Chandler, Conan Doyle, pero todo es literatura. Ese cóctel de literatura, alta y baja; ¡esos son mis trucos! Los he aprendido de ellos y los aplico a mi mundo, a mi época, a mis temas y a mi propia escritura. Nota aquí.



Daniel Mordzinski

 


El Roto

 


sábado, mayo 02, 2026

Joan Manuel Serrat

 


Jorge Drexler

 AIRES BUENOS

Cuando era más aprendiz
de lo que aún sigo siendo
vos me besaste, y sonriendo
tocaste mi cicatriz.
Acá aprendí a ser feliz
en tus noches torrenciales,
me abriste tus arrabales
se abrió tu boca en el beso,
quedé para siempre preso
de tus excesos teatrales.
Yo quiero tus aires buenos
mi Buenos Aires querida,
quiero tu abrazo, tu herida,
tu alegría, tu veneno.
Para entregarme de lleno,
a corazón descubierto,
quise, concierto a concierto,
dejar un verso en tu Arena.
Me voy con el alma llena
-como siempre- de tu puerto.




Kevin Johansen & Liniers

 


Juan Belda & Luis Fercán

 

Pedro Quevedo

 “Me encanta ser rico, pero a la vez es una condena”

El joven más escuchado de España, catapultado a leyenda internacional a los 20 años con su ‘Quédate’ junto a Bizarrap, reflexiona sobre la “depresión de caballo” por la que pasó, el reguetón o la fama. “Comparto piso de la manera más pija que hay, no quiero estar solo en Madrid”, confiesa

“Me contradigo todo el rato, pero me hace sentir vivo”, canta Pedro Quevedo (Madrid, 24 años) en El Baifo, su disco más esperado. Nada más publicarse ha reventado, de nuevo, las listas de éxitos. Las 10 canciones más escuchadas de España en Spotify son suyas. Pero son solo números: “Mi meta es ver que pasa el tiempo y se quedan”. Su vida también es una dualidad constante. Es Pedro y Quevedo. El chico normal que aparece y desaparece de su casa, en Canarias, y la estrella internacional. El veinteañero al que la fama arrastró y “el puto amo” de sus canciones. El arrogante y el humilde. El introvertido y el dulce. El artista que mira a los ojos y contesta, sin vacilaciones ni cortapisas, a todas las preguntas de la entrevista y el que llega acunado por su mánager, un jefe de prensa, un videógrafo, una estilista y una maquilladora.

Pregunta. ¿Se merece tanto éxito?

Respuesta. Es demasiado. No he hecho nada tan bueno en la vida. No sé si soy mejor o peor que nadie, pero soy diferente. Por mi voz, por cómo escribo o por la intuición sobre mi carrera, lo que quiero que pase con la música en las islas y lo que puedo aportar.

P. En El Baifo habla mucho de la gestión del dinero y de la fama y, sin embargo, los chavales de todas las edades conectan con sus canciones.

R. Son cosas lejanas para ellos, pero las perciben cerca porque lo que cuento es real. Mi público ha crecido conmigo y me ha visto evolucionar estos cuatro años. Dejo ver mucho a Pedro en las letras de Quevedo.

P. El carro, la mansión, el Cartier, los viajes, los diamantes... ¿Y esa obsesión por alardear?

R. Lo urbano y el reguetón nacen de la calle y de la necesidad. Hablan de la superación desde el mensaje de “antes no tenía nada y ahora lo tengo todo”. De eso hablan mis canciones. Hay días en los que me encanta ser rico, pero otras veces lo veo como una condena. Y todo es cierto dentro de mí.

P. ¿Una condena?

R. Puede sonar arrogante, pero es verdad. Yo vivía persiguiendo el dinero, como lo hacen mi familia y mis amigos, y de repente, me salto ese juego superrápido y dejo de saber qué me mueve en la vida. Todo el mundo tiene que levantarse el lunes para echarse unas copas con su dinerillo el sábado. Yo no tengo por qué levantarme. Ni el lunes, ni el martes, ni el mes que viene ni el siguiente. Es complicado. Me costó mucho entenderlo, tuve que buscar otras motivaciones, pero ¡benditos problemas!

P. ¿Qué se ha perdido este tiempo?

R. Maduré demasiado rápido. De repente, me vi girando por el mundo, lejos de mis colegas, con una economía distinta... Pero ahora me he vuelto un pibito de nuevo. Y disfruto de quedar en un banco, decir cuatro tonterías e irme a mi casa.

P. ¿Sigue todavía compartiendo piso?

R. Comparto piso de la manera más pija que hay [se ríe]. Con amigos y porque me da la gana. Es una decisión. No me gusta estar solo en Madrid.

P. En su mejor momento profesional, decidió parar. ¿Cayó en una depresión?

R. Cien por cien. Tuve una depresión de caballo, seguro. En esa época no fui al psicólogo ni una vez, pero me costaba salir de la cama, encontrar motivaciones, tuve pensamientos muy negativos. Me encerré mucho en mí mismo. Preferí tragar, y una vez cumplí los compromisos, me quité de en medio para arreglarme.

P. Qué madurez...

R. ¿Tú crees? Yo creo que es inmadurez porque me puse lo último. Ahora si me siento mal, lo primero es mi salud y mi estabilidad.

P. No se lo pueden permitir todos los artistas.

R. Estar a expensas del ritmo que marca la industria y no poder elegir tus tiempos es un putadón. También, las redes son desmoralizadoras. Si no estás ready te comen. Nota aquí.



Encuentro entre Músicos

 


Frank Delgado

 

Miguel Rep

 “Charly García es Chaplin y Don Quijote”

El dibujante, artista y humorista gráfico dice que intentó “sintetizar con imágenes” la figura y la trayectoria del músico argentino, que es, señala, “una larga historieta de 50 años”.

“Supongo que son indivisibles música, letra y Charly en acción”, reflexiona Miguel Rep. El dibujante, artista y humorista gráfico de Página/12 presentará en la Feria del Libro Charly Absoluto, dedicado a Charly García. La cita es este viernes en la sala Victoria Ocampo, a las 16.30 junto a Fito Páez. Luego, el autor se trasladará al stand de Penguin para firmar ejemplares del libro. “Fito ama a su mentor –cuenta sobre su compañero en la aventura de este 1 de mayo-. Vio el libro en pdf y es de la partida. La única noche que pasé con Charly fue gracias a Fito, que me arrastró a Bogotá y a esa habitación y vi el hermoso cuidado que tuvo Páez por un ingobernable genio. Fue muy importante para mí lo que vi esa vez para la elaboración del Charly Absoluto”.

-¿Qué significa Charly para vos?

-Charly representa la banda de sonido de gran parte de mi vida. Y es una de las pocas músicas a la que le preste atención a las letras. Charly es Chaplin, es Don Quijote, es canción de cuna y Viernes 3 am. Es hacer arte de sentado en el piano y parado con guitarra. Es un flaco con suerte. Es el cuerpo de Argentina, siempre. Charly es humor y amor. Es Chopin y Lennon. Pensá que Charly ya estaba en la primera tapa de Página/12.

-Charly es quizás el artista más importante de la música popular argentina de los últimos 50 años, ¿cómo hacés para sintetizar eso?

-Se sintetiza con imágenes. Como buen rock star, se hizo de imágenes. Desde Adiós Sui Generis donde se calzo la galera y el traje blanco y la barba bicolor que no deja de dar imágenes. Buscadas y no. Charly es rock, foto, pintura, instalación, performance y, si me apuras, una larga historieta de 50 años. Es una maravilla. ¿Cómo alguien puede generar tanto, dentro de una pais?

-Dedicaste un libro al Diego, a Evita, ¿qué comparte Charly con ellos?

-Charly junto a Diego y el peronismo, son la argentinidad absoluta.

-¿Podemos pensar en estos libros como una suerte de “serie de la argentinidad según Rep”?

-No me di cuenta cuando pensé la serie con Evita, y luego con Diego, pero creo que con esta trilogía se podría decir que sí, que es mi tributo a lo argentino absoluto. De ahora en más voy a trabajar autoconscientemente. Aunque creo que mi siguiente laburo en libro, si es otra biografía, no va a ser tan potentemente del ser nacional.

-En el libro aparecen muchas otras figuras del rock y de la cultura nacional. Un poco retratas una época, ¿no?

-Lo que me parece, ahora viendo el disco completo, el álbum con mis canciones, que es un gran tributo a todos los que acompañaron y acompañan construyendo la imagen de Charly: Juan Gatti, Renata Schussheim, Andy Cherniavsky, Sagramoso, Nora Lezano, Hilda, el mismo Charly, y lateralmente, Yoko Ono. Por supuesto no habría Charly absoluto sin la pasión por García, de Nacho Iraola, Juan Boido, Jorge Repiso y Rodrigo Fresán, los libros de Marchi y de Roque di Pietro, Riera y Sánchez, y los de Gourmet Musical. Aún no sé cuál es mi aporte al “universo Charly”, quizás este libro de dibujos y de humor. Pero este largo retrato acerca de la gran crisálida nacional que es García, a este corpus lo voy a militar por todo el país: yendo de caballito a la Antártida. Y en España también.

-Señalás cosas que si hubieran sucedido, Charly no hubiera sido Charly. ¿Y qué nos hubiera pasado como sociedad si no hubiera existido?

-No me imagino a esta sociedad, a esta clase media sin Charly. es recontra Caballito. Es un gran promedio de lo que es la cultura y la educación nuestra. Un artista súper atento a todo. Le sacás Charly a nuestra democracia y le falta quien la cante. Aun hoy, que estamos en manos de la lógica de escorpiones. Estos alacranes se aprovechan de que ni Diego ni Charly ni Hebe tienen la palabra hoy, y pueden pegar sus gritos desafinados. No son tiempos para oídos absolutos. Nota aquí.



Ismael Serrano

 


Miriam Lewin

 

Carlos d'Ors

 Carlos d'Ors nos cuenta por Facebook.

UN INGENIO DE ESTA VILLA Y CORTE...
*Rodolfo Serrano* , POETA DE LA AMISTAD
Y DE LA NOSTALGIA...
Hay Poetas Nobles y Buenos que en su sencillez poética y arcangelica Amistad nos regalan versos de Compañerismo y Verdad humanas. Como diría Goethe, DICHTUNG UND WAHRHEIT ( Poesia y Verdad)...
Este es el caso de *Rodolfo Serrano*, al que todo el mundo quiere y los Poetas nos tomaríamos un vino con el en cualquier momento en una taberna de nuestros madriles...
Ayer nos regalo un precioso Recital de su espléndido y luminoso poemario *UN HOTEL
EN LAS AFUERAS* editado con cuidadoso primor por Editorial LASTURA. Y tuvimos el privilegio además de escuchar a su nieto Manuel Serrano, tocando magistralmente la *CÓRDOBA* de Albéniz, entre otras composiciones musicales. . Y acompañado en la presentación por 2 grandes: *José Luis Morante*, prologuista excepcional, y *Manuel Rico* ..
Y he tenido el privilegio de que me reservase una preciosa *HABITACION, la 226*, con un bellisimo poema *EN LA TARDE* y me regalase una preciosa DEDICATORIA:
*A *Carlos D'Ors* que me ha regalado tanta Amistad y Versos. Siempre tan cerca, aún en la distancia...*
Y otros maravillosos poemas dedicados a tantos amigos mios y suyos Félix Maraña , Miguel Ángel Yusta, Javier Lostalé, Juan Carlos Mestre, Manuel López Azorin, Juana Vázquez, Yolanda Corell, Francisco Caro, *Rafa Soler*, Ana Montojo, Moncho Otero...
Un libro único para conservar en el mas querido estante de nuestra Biblioteca...
INOLVIDABLE ESTE POETA SIEMPRE EN LIBERTAD...