domingo, febrero 01, 2026

Bruce Springsteen

 

Silvio Rodríguez

 La música de Silvio Rodríguez en la cámara de Daniel Mordzinski: “Los cancioneros de este gran trovador son poemarios”

El fotógrafo argentino presenta en el Hay Festival de Cartagena su nuevo libro sobre el cantautor cubano, con 149 fotos inéditas del artista de gira por América Latina.

En septiembre del año pasado, en medio de una de las peores crisis que ha vivido Cuba, su famoso cantautor Silvio Rodríguez (San Antonio los Baños, 79 años) ofreció un concierto para su pueblo que, según escribió en su diario, “superó por mucho lo esperado”. Reconoció que su pueblo tiene una “necesidad de cohesión”, de encontrar “un punto de reencuento. Varias generaciones unidas por la necesidad, parecieron identificarse”. Rodríguez, famoso por cantarle a las revoluciones de izquierda del siglo XX, encontró en las escalinatas de La Habana esa noche al menos a tres generaciones. Y con eso, “el jueves partimos” termina su nota, antes de arrancar una gira por América Latina. Daniel Mordzinski, conocido por muchos como el fotógrafo de los escritores y artistas icónicos del continente, lo ha acompañado a sus giras y presenta en el Hay Festival de Cartagena un nuevo libro con 143 fotografías inéditas sobre lo que representa el cubano para Hispanoamérica: Silvio Rodríguez: diario de un trovador.

“Que te haga un libro de fotografía un fotógrafo como Daniel, sería bobo decir que no”, dice Rodríguez por Zoom, ante un auditorio que lo escucha y donde están el fotógrafo y el actor y director de cine cubano Jorge Perugorría. Admite que no disfruta mucho estar frente a las cámaras, y que ningún otro fotógrafo profesional había entrado a fotografiar a su familia, sus perros, su casa. “No entró ninguno antes porque me estabas esperando a mí”, le respondió el argentino cuando viajó a La Habana hace nueve años, y pidió arrancar por el lugar más íntimo del trovador.

En un texto que envía a EL PAÍS, el fotógrafo explica su misión. “He querido hacer un recorrido visual, emocional y obligatoriamente sentimental por la vida de uno de los cantautores más importante de la lengua española”, escribe. Es una obra “que revela al trovador en su dimensión más humana y comprometida”, añade el fotógrafo. “Un libro para todos los amantes de la música, la fotografía y la palabra. Un talismán para quienes saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro”.

En el libro están también las giras internacionales y en Cuba, los encuentros de Silvio con los músicos Luis Eduardo Aute, Vicente Feliú, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina. “Aute fue un defensor de Cuba a capa y espada”, dice el cubano, recordando a su amigo español fallecido en 2020. La conversación en Zoom se enfoca en los músicos y escritores que tocaron el corazón del cantautor, desde Mario Benedetti a Gabriel García Márquez. “No estuvimos muy cerca, pero nos vimos cuantas veces y teníamos una comunicación muy fácil”, cuenta el cubano sobre el escritor del realismo mágico. Una de esas veces fue en un avión en México, en medio de una tormenta, en la que tomaron alcohol para pasar el miedo en medio de una tormenta, contó Rodríguez.

Las letras de Silvio- a secas, como se le conoce-, son en parte las letras de la historia latinoamericana, insiste Mordzinski en su libro. “Esto no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia, ni con el vil soldado”, cantó por ejemplo en Santiago de Chile, donde fue fotografiado por Mordzinski, en 2018, frente al Palacio de la Moneda. El lugar donde murió el presidente Salvador Allende en 1973 en un violento golpe de Estado.

Muchas de las fotos del cantautor se entremezclan en el libro con las letras de sus canciones y cortos textos de su diario. Nota aquí.







Gioconda Belli

 


Ferran Exceso

 

Ramón Serrano

 GESTION DE LA EXISTENCIA AMARGA

a mis Hadas y mis Anjanas
En la mesa de los potingues no está la vida
ni el esplendor de los versos de madrugada
ahí no hay más que polvo del recuerdo
y sucio barro
en la cama de los sueños sólo hay pinchos
arrobas de fatales descubrimientos
ruidos desconchados en las paredes sin límites
y agravios
no quedan sentimientos
en el hipocampo del escenario
por mucho que sobre las tablas griten los baldíos huesos
no hay ni rastro de las begonias de antaño
ella vendrá a cantarme unas Pirekuas
a mí que solo me resta una malla de nervios malogrados
y una poquita fronda por si acaso
me aferro al jardín de la memoria
un banco público
unos besos apasionados
quedó aquel olor a violetas
toda la vida la fragancia era fracaso
Ay de las carnes entumecidas
Ay de las torpes líneas imaginadas
retornarían las aguas primordiales
si me mantuviera en las redes de la Poesía
sobre campo de gules y el castillo al fondo de mi infancia
dadme una mano para asir mis huesos
las huellas del futuro se han borrado
la playa de las espinas y las esmeraldas
señores ha naufragado
los símbolos son gardenias sin el perfume seductor que antes arrebataba
sólo la mesa de los potingues
y un rayo de luz llamado Esperanza
se mantienen a flote
allá lejos tras la línea de la esperanza está la luz
escuchad mi grito de orgullo herido
se acabaron las begonias
los aromas y las metáforas
ahí delante las aguas nauseabundas de la noche
los pecios del amor muertos en mil batallas
mis amigas las hadas y las anjanas
aguardan mi llegada al bosque de las sombras
donde las acacias son tan esqueléticas como mis sombras
y el temblor de los tienblos agita en los ojos la mirada
Ay del páramo sin flores ni memorias
Ay del bosque de árboles muertos en la última tangana
un quilombo de tres al cuarto
en la mota de polvo azul perdida en el inmenso espacio
¡Ay de los ayes sin añoranzas!
Señores
he despertado de los largos insomnios de la terraza
¡Quiero salir del letargo y ver el mar!
¡Quiero atrapar los besos que corretean por las noches de verano!



El Kanka

 


Lichis

 

Jorge Fandermole

 "Va a ser un gusto estar de nuevo ante el público salteño"

Jorge Fandermole se presenta en la Usina Cultural

El domingo 8 de febrero, junto a Fernando Silva, presentará el repertorio que compone su último disco, “Tiempo y lugar”.

Pensar en Jorge Fandermole es pensar en un generoso racimo de canciones que han sido versionadas por artistas de diverso tamaño, desde Mercedes Sosa hasta cualquier anónimo en una guitarreada entre amigxs. Pero también es pensar en un autor, compositor e intérprete que, aún sin vivir exclusivamente de la música, tiene una trayectoria con más de diez discos de estudio, fundamentalmente como solista, aunque también en proyectos colectivos.

El próximo domingo 8 de febrero se presentará en la Usina Cultural, a las 21 horas, en el marco del ciclo La Totora me resuena, en cuyo marco ya se presentaron en este inicio de año Luciana Jury, Nadia Szachniuk y Liliana Herrero. Esta nueva presentación fue excusa para esta charla con el rosarino.

—Jorge, casi un año exacto después de tu última presentación volvés a tocar y cantar en Salta, ¿qué sensaciones te genera este reencuentro con la tierra y la gente?

—Hace ya tiempo que pienso en cada presentación en vivo como una singularidad, y realmente lo es, considerando esa instancia como única –para uno mismo y para todos, ya que el tiempo va haciendo su trabajo-, de modo que el sentimiento más genuino que uno podría expresar es la expectativa, la esperanza, el deseo que el encuentro sea afortunado para nosotros y para todos los que nos están escuchando, y siempre con la ilusión de que haya nuevos escuchas entre el público.

—Hace un par de meses sacaste tu último disco, “Tiempo y lugar”, a diez años del disco precedente (Fander, de 2014), un ritmo que, salvando las distancias tienen algunos proyectos como, por ejemplo, Divididos, ¿te sentiste condicionado por la temporalidad entre un disco y otro, y/o por los ritmos que pueden imponer tanto la industria como la demanda de la audiencia por un material nuevo?

—Diez años entre un disco y otro es un plazo imprudente, por decir poco, para cualquier músico. Por supuesto que fue inquietante todo ese lapso para mí, pero no pasó en vano; en medio hubo muchos trabajos, algunas cuantas creaciones y todo lo demás que ocurre en la vida. Para un artista periférico y que no tiene compromisos editoriales es un riesgo a asumir y aceptarlo con paciencia. Cada cosa al tiempo de cada uno.

—¿Y por dónde va la búsqueda, tanto en lo conceptual de la palabra como en lo musical, en este nuevo trabajo?

—Cualquier respuesta debe ser tomada como provisoria, ya que uno va buscando muchas cosas diferentes, condicionado por la propia historia, las influencias, tradiciones y rupturas; al final uno cae en la cuenta de que forma una pequeña parte de la evolución de un infinito cancionero en el que se inscribe parcialmente toda la cultura de un pueblo diverso, sus peripecias, sus caídas y sus cambios. Lo que uno busca ante todo es quedar conforme frente a sus propias exigencias y capacidad crítica, y en segundo lugar ver si su canto, su palabra, dialoga o no con los demás, teniendo en cuenta que los demás son una infinidad de sensibilidades e ideologías. Nota aquí.



Joaquín Calderón

 


Eneko

 


sábado, enero 31, 2026

Rodolfo Serrano

 Un dios loco

Que vuelva pronto todo. Lo que amamos.
Mis calles y tus calles, el comienzo
de todo lo que fueron días de gloria,
las luces de la noche más hermosa.
Que vuelvan esas calles, cuando era
la ciudad un misterio tan sencillo
como el vino peleón de las tabernas,
el brillo del neón en el asfalto,
ese olor a café y a cigarrillos.
Ahora andamos buscando cada tarde
los recuerdos pequeños: una cita
sin pensar, para nada, para vernos,
para hablar de pavadas y que pasen
las horas del reloj sin darnos cuenta.
Y tomar unos vinos y pasarnos
de bar en bar y el tiempo sea un suspiro.
Y que la lluvia nos pille sin paraguas
y nos empape —qué importa— hasta los huesos.
Y, luego, como niños sin escuela,
saltar en cada charco, entrando en todas
las tascas más infames y más bellas.
Y pedir otra ronda a pie de barra.
Y que vuelva ese ruido de los bares,
el golpe de los vasos en el mármol,
el dulce tin-tin-tin de cucharillas,
el “qué se debe” y “ponga usted la última”.
Los paseos por plazas solitarias,
ese afán de cambiar el universo.
Las noches asombrosas y los árboles,
el claxon de los coches en la niebla.
Al fin y al cabo, no pedimos tanto
—la calle, la taberna, los amigos—,
solo lo que un dios maldito y loco
nos arrancó del alma y hoy lloramos.
La foto es de Raul Cancio.



Revolver

 

Cucuza Castiello

 


Félix Maraña

 Si se calla el tambor

El silencio donostiarra,
inunda nuestros oídos,
de otros momentos vividos
con aquel ruido que agarra.
Sones de fiesta y de farra
que tuvimos cada año,
este silencio hace daño,
es un silencio que hiere,
porque la gente prefiere
la tromba del Rataplán.
Silencio en San Sebastián,
en la fiesta del patrón,
un silencio cuyo son
invita al recogimiento.
Las gentes vienen y van
y saben que la ocasión
es de tristeza y contento.
Saben que están donde están
porque Sarriegi da aliento.
Y si se calla el tambor
también se calla la vida,
la fiesta que entretenida
procura un tiempo mejor.
Las calles van sin color,
como si la vida huyera,
como campo sin pradera,
como niños sin amor.
Mas vendrá un año mejor,
volverá a ser como era.
(C) Félix Maraña
(2Si se calla el tambor
El silencio donostiarra,
inunda nuestros oídos,
de otros momentos vividos
con aquel ruido que agarra.
Sones de fiesta y de farra
que tuvimos cada año,
este silencio hace daño,
es un silencio que hiere,
porque la gente prefiere
la tromba del Rataplán.
Silencio en San Sebastián,
en la fiesta del patrón,
un silencio cuyo son
invita al recogimiento.
Las gentes vienen y van
y saben que la ocasión
es de tristeza y contento.
Saben que están donde están
porque Sarriegi da aliento.
Y si se calla el tambor
también se calla la vida,
la fiesta que entretenida
procura un tiempo mejor.
Las calles van sin color,
como si la vida huyera,
como campo sin pradera,
como niños sin amor.
Mas vendrá un año mejor,
volverá a ser como era.
(C) Félix Maraña
(En 2022, la Tamborrada fue suspendida, como en el año anterior, por la pandemia).



Flavio Cianciarulo

 

Fetén Fetén & Amigos


 

Luis Miguel Malo Macaya

 HABITACIÓN

No hay margen. Horas muertas.
Pesan zumbidos largos
de una mosca. No hay margen.
Se cierran las esquinas.
Se acercan las aristas
que señalan diedros
asfixiantes, a punto
de morder sentimientos.
Reloj. Miedo. Cansancio.
Techo. Paredes. Suelo.
La turbia soledad
sangra en los decorados
herméticos. Las luces
han de luchar por serlo.
¿Quién recluyó al poema
en sí mismo? Un silencio
ha ocupado el ambiente.
Cada palabra escrita
no se consigue al verso
capaz. El sueño agranda
su pesadumbre; el sueño
no se concilia hasta
llegar en verso a tiempo
donde dormir un nombre
hasta su fin. Ya términos
de sombra determinan
cada vez más el ciego
ir a tientas por páginas
de un libro en blanco. Negros
ojos cerrados, ojos
vacíos, más adentro
de sí mismos no pueden
leerse en quién se vieron.
No publicados nunca.
Jamás escritos. Tercos
latidos más despacio,
más tenues y más lejos
se aferran a relojes
agotados. Un peso
oprime desde todo
lo vivo. ¿Quién ha muerto
en vida? ¿qué resulta
en tumba? ¿cuánto pecho
no cabe a más...? ¡Silencio
total ya dice...! No hay
margen... Confinamientos
Informan que estoy solo;
he visto que estoy dentro
de mí y cavo mi propia
fosa. El poema lo acepto
resignado: no hay margen.
(Lo escribo sin saberlo)
Lo sufro en tanto llega
a su final. Lo dejo
así, sin más salida
que escribirlo. No hay término
en él sino en mi propio
confin: no alcanza lejos
de nada a pronuciarse,
de nadie en quien saberlo
leer ¡a buenas horas!
No hay margen para ello:
la mosca zumba y cifra
su fin en mi desvelo.



Fito Páez

 

Joana Gieco, Alejo León & Litto Nebbia

 


Aníbal Troilo

 El fuelle me atraía tanto como una pelota de fútbol. La vieja se hizo rogar un poco, pero al final me dio el gusto y tuve mi primer bandoneón: diez pesos por mes en catorce cuotas. Y desde entonces nunca me separé de él.



India Martinez & Coro ArteSí de Olvidados

 

Víctor Lemes

 


Carlos Salem

 


Haydée Milanés & Pablo Milanés

 

Alberto Conejero

 


Ramón Serrano

 VERSOS DE AQUELLOS AÑOS

Eran tiempos de locuras y estruendos desmesurados
el niño creció inocente
como cualquier indio de su barrio
una noche lo echaron al pozo
un cuarto oscuro
de vergüenzas tapizado
en la soledad del paseo burgués
se tiró al suelo
era un desmayo de disfrazado
aquel día en el parque
sonó su nombre
existía
lo miraron
era un capullo verde y cerrado
en el campamento
rayos y truenos
cayeron chuzos en vez de agua
después cantaba por ambos costados
montañas nevadas
con el rostro levantado
tomó el lapicero y escribió unos garabatos
aquí empezó una nueva vida
un fonema
unas notas altas
como jirafas
y ballenas encandiladas
usó los símbolos y las metáforas
de su secreto abecedario
llamó al genio de la botella
salió el humo y recitó un salmo
poco a poco
más angustiado que despacio
lo llamaron poeta mágico
vate perdido en el Parnaso
pasaron los años y las décadas
cambió el siglo
como de camiseta se cambia el payaso
se sentó en la escalera del suburbano
vendía versos como pétalos
de un rosal averiado
ahora está ilusionado
las montañas ya no son las nevadas
son altas cumbres
donde suenan y retumban
los tambores celestiales
aquel niño creció recio
de mirada levantada
sabe dibujar flores y pájaros
en un ¡ay!
como un suspiro
como una coma
en los adentros del hipotálamo
venía de otros tiempos
de ruidos y lamentos averiados.



El Roto

 


viernes, enero 30, 2026

José Larralde

No hay que andar por los caminos

solo tragando distancia,
no es ninguna exuberancia
galopi'ar el país de paso,
sin conocer de a pedazos
pueblos, obrajes y estancias.



Arco, Edu Espín & Makarena Rodríguez

 

Ismael Serrano


 

Rafa Mora

 ENCRUCIJADAS

Habitamos en encrucijadas.
En telarañas espesas.
Entre dudas constantes, vivimos.
Creamos espejismos a nuestra imagen y semejanza.
Nos mentirnos.
Porque en la mentira hallamos la verdad luminosa
donde transitar el dolor.
Soñamos, huidizos,
y se nos desgarra la piel,
esa que teje el tiempo con frágiles remiendos.
Elegir, ¿hacia dónde?
¿Hacia la luz?
¿Hacia el amor?
¿Hacia un sueño?
Tal vez, ¿hacia uno mismo?
Somos herida sobre herida.
Cicatrizamos a destiempo.
Nos perdemos en las palabras,
en los inocuos infinitivos.
Y nos consume el miedo a conjugar los verbos con firmeza.
Miramos sin convicción el futuro
y a golpe de pulmón, resistimos.
Exhalar.
Inhalar.
Así vivimos.
Pensando que la vida aún está por venir,
mientras pisamos cenizas,
sin darnos cuenta que no es ahí,
donde habita nuestra compleja existencia.



Leiva

 

Celtas Cortos


 

Café Central

 El Café Central baraja aterrizar en el Ateneo de Madrid como su nuevo domicilio entre varias propuestas

Los socios del popular negocio de la plaza del Ángel anunciaron el cierre en julio después de que los propietarios del inmueble descartasen renovar el contrato.

El Café Central no ha tocado todavía su última partitura. A pesar de que los encargados del emblemático local de jazz anunciaron en julio de 2025 el cierre como una realidad inminente, un resquicio legal y la voluntad de hierro de los 35 trabajadores en nómina ha mantenido el proyecto con vida al menos cuatro meses más. Ahora, con la vista puesta en el mes de marzo como fecha para el adiós definitivo, los socios del Café Central se han lanzado a una peregrinación por diferentes establecimientos de la capital en busca de un nuevo hogar para uno de los proyectos más queridos de la noche cultural madrileña. Y, después de varias semanas de trabajo, ya hay un candidato favorito: el Ateneo de Madrid.

Las familias propietarias del inmueble del número 10 de la plaza del Ángel (distrito Centro) soltaron la bomba en julio: el contrato de alquiler con los socios del Central no se renovaría más. Los titulares del club de jazz se resignaron entoces a la clausura y anunciaron públicamente que el 12 de octubre echarían el cierre con un concierto del pianista Joshua Edelman, el artista que más veces había pisado su escenario, con más de 700 actuaciones. Sin embargo, el equipo jurídico que vela por los intereses de la sala encontró “un resquicio legal” en los plazos de comunicación que permitirán prolongar la actividad del histórico café hasta marzo.

La noticia de que la meca del jazz en Madrid iba a bajar la persiana corrió como la pólvora entre los amantes de la música, asociaciones vecinales y múltiples locales de la capital. Así parecía que terminaba una historia de éxito que arrancó hace 43 años y que ha ido sumando, noche tras noche, más de 14.500 actuaciones y un total de 1,3 millones de espectadores. El encargado del Café Central no ha conseguido olvidar aquellos días: “Creíamos que el 12 de octubre se acababa todo, y un día después de anunciar el cierre recibimos unos 40 mensajes por teléfono con ofertas para trasladarnos a varios locales”. Una de las propuestas que recibió como agua de mayo la dirección del Central fue la de Luis Arroyo, el presidente del Ateneo de Madrid, que no dudó en ofrecer la institución cultural para acoger el histórico café. “Estaba en el cine con mi pareja y de pronto leí en EL PAÍS la noticia del cierre del central. En aquel artículo aparecía un correo electrónico al que se podía escribir para ofrecer ‘un local adecuado’. Inmediatamente les escribí”, recuerda Arroyo.

El encargado del Central admite que el Ateneo le parece “un sitio maravilloso” y deja entrever que el clásico lugar de reunión de los intelectuales madrileños tiene todas las papeletas para acoger los espectáculos de jazz del Café Central. No obstante, apela a la prudencia. “Todos queremos que el Café Central continúe, pero preferimos esperar un poco más de tiempo para comunicar nuestra decisión final, no hay tanta prisa”. Para la dirección del establecimiento es muy importante que “la gente se pueda ilusionar”, pero prefieren no cerrar la puerta a ninguna oferta, al menos de momento.

En el corto plazo, antes de embarcarse en nuevas aventuras, los socios del Café Central invitan al público a seguir disfrutando de la “riqueza” del local de siempre, el que abrió un ya lejano 12 de agosto de 1982 y que la revista Wire colocó en su día como el octavo club de jazz más relevante de toda Europa. “Lo más importante es que seguimos aquí y que hay una esperanza en el futuro. Mientras podamos debemos celebrar el local que tenemos y asistir a los conciertos que ya hemos programado”. Nota aquí.



Cacho Castaña & Adriana Varela

 

Amancio Prada

 


Rosalía

 Rosalía irrumpe por sorpresa en el concierto por Palestina en Barcelona y canta ‘La Perla’

Amaia, Bad Gyal o Oques Grasses, entre otros, llenan el Sant Jordi en un evento que es el colofón de una campaña internacional para denunciar la matanza en Gaza y recaudar fondos.

Barcelona vibró este jueves con el concierto solidario por Palestina. El Palau Sant Jordi se llenó por completo para albergar a artistas como Amaia, Bad Gyal, Oques Grasses, Lluís Llach o Fermín Muguruza, entre otros. El concierto fue el colofón de una campaña internacional coordinada por ‘Act X Palestine’ para recaudar fondos. Antes, los organizadores rindieron homenaje a Hind Rajab, la niña palestina de cinco años asesinada en Gaza hace dos años y que conmocionó a la opinión pública internacional. Al final ha habido sorpresa. Y de las gordas. El Palau Sant Jordi de Barcelona se vino abajo con la inesperada irrupción de Rosalía en el escenario y la interpretación de uno de sus grandes temas del momento: Perla.

La presencia de la artista catalana no había sido anunciada, aunque se especulaba con su posible intervención tras publicarse en redes sociales imágenes de la intérprete en la ciudad. Su presencia fue un mensaje claro también a quienes habían criticado su tibieza en asuntos políticos, en contraste con hace unos años, cuando no tuvo reparos en insultar a Vox a través de su cuenta de Twitter. Más allá de esa polémica, su actuación fue el broche a una campaña internacional que quería denunciar la situación de Palestina y recoger fondos para su población.

El concierto estuvo precedido por varios actos, también en el Palau Sant Jordi, en los que participaron el intérprete y fixer gazatí Kayed Hammad, en conversación con el actor Eduard Fernández, o el entrenador de fútbol Pep Guardiola. Los asistentes al Palau Sant Jordi se volcaron desde el primer minuto con la música que ofrece un nutrido cartel, en el que también están Yeray Cortés, Morad, Guillem Gisbert o Mushka.

Desde el principio, el público se entregó a un concierto que había sido concebido como un gran manifiesto de apoyo al pueblo palestino. Apenas unas horas antes de conocerse todo el cartel, la organización había colgado ya el sold out al que la ciudad se ha acostumbrado por los conciertos de grandes estrellas.

Por la tarde, la playa de la capital catalana había acogido un homenaje a Hind Rajab, la niña palestina de cinco años asesinada en Gaza hace dos años, un caso que recorrió medio mundo tras difundirse su última llamada pidiendo auxilio mientras esperaba una ambulancia que nunca llegó. En el aniversario de su muerte, alrededor de 200 personas se han reunido frente al mar en una acción organizada por la organización social Avaaz, que ha incluido el despliegue de una lona de unos 1.000 metros cuadrados con el retrato de la menor y la presencia de su madre, Wesam Hamada. Según la organización, el objetivo era reclamar protección para la infancia palestina y exigir rendición de cuentas, en un momento en el que la historia de Hind ha trascendido también al ámbito cultural con la película La voz de Hind Rajab, nominada al Oscar.

En uno de los pocos días soleados de la semana, los asistentes se concentraron durante toda la tarde bajo consignas como “Gaza no está sola” o “Boicot a Israel”. Al son de música palestina, un grupo de activistas ha sostenido durante casi una hora la lona (de unos 50 metros de largo por 20 de ancho) con el rostro de la niña, frente al Mediterráneo. “Elegimos Barcelona porque es una ciudad representativa, que históricamente siempre ha estado al lado del pueblo palestino. Además, a Hind le encantaba el mar y el Mediterráneo, y queremos lanzar un mensaje al otro lado”, ha explicado Patricia López, portavoz de Avaaz. Nota aquí.