viernes, enero 09, 2026

Joaquín Sabina

 

Javier Ruibal


 

Lo de Jesús

 Un clásico de Palermo de 1953: el almacén de barrio que se transformó en “el templo de la carne y el vino”

Lo abrió el “gallego” Jesús y cerró en el 2000; renació de la mano del creador de Janio y hoy es paso obligado de turistas.

Primero fue la esquina de Gurruchaga y Cabrera. En palabras de los vecinos, “la del gallego Jesús”, famosa por sus jamones. Allí, donde durante 47 años funcionó el viejo almacén del barrio, abrió un bodegón que al tiempo devino en parrilla y que no tardó en convertirse en punto de paso obligado de los turistas. Después, al lado, abrió la vinoteca especializada en Malbec y, pronto, en un nuevo “al lado”, un bar de carnes con terraza.

Esa es la cara visible de Lo de Jesús/La Malbequería, que se extiende desde Cabrera por Gurruchaga. Lo que no está a la vista es el enorme centro de producción que alimenta a los locales y a las cuatro marcas de delivery (Lo de Jesús, La Malbequería, Doña Lola y La Casa de las Milanesas), que cuentan hoy con cinco sucursales, pero que apuestan a llegar a 2026 con más de 15, en un inesperado plan de negocios que nació de la necesidad de reinventarse ante la pandemia. Martín Sammartino, su alma máter, y el destacado chef Darío Gualtieri, su asesor gastronómico, cuentan la historia de una esquina emblemática de Palermo, que es mucho más que una esquina.

–¿Cuándo abre Lo de Jesús?

Martín: –En 1953, año en el que llegan de España Don Jesús Perna y su mujer Lola, que compran esta esquina en la que arman un almacén de ramos generales con comedero. Y durante los siguientes 47 años, Don Jesús regenteó el negocio al que venía gente del barrio, porque todavía Palermo no era un lugar de turismo. Lo que lo distinguía eran sus jamones crudos; nosotros conservamos y tenemos en exhibición la máquina Berkel de 1908, con la que los cortaba. Doña Lola, por su parte, era famosa por su matambre. Yo no llegué a ver el negocio, porque cerró en el año 2000, cuando Jesús, con 80 años, decide jubilarse. Ese año abrió acá un restaurante el hijo de Olmedo, lo llamó Rucucu, pero duró un año.

–¿Cómo llegaste a esta esquina?

Martín: –Yo abrí el restaurante Janio en el 2000 en Palermo, y en el 2003 vine acá a ver una máquina de vinos que me ofrecían. Llego y digo: “¡Qué linda esquina!“. Estaba en alquiler. Yo creo que todo lugar, aparte de tener buena comida y buena atención, tiene que tener un alma. Y esta esquina lo tenía. Le pusimos Lo de Jesús porque la gente del barrio seguía viniendo a preguntar por él.

–¿Cómo se llamaba antes?

Martín: –No tenía nombre. Era el bar del gallego Jesús. No era tan profesional como El Preferido, era un almacén de ramos generales. Nosotros arrancamos en el 2003 acá y antes en Janio, porque habíamos empezado a sentir que Palermo iba a ser lo que hoy es. Yo decía que acá en el futuro iba a haber gente con valijas, hoteles, y me decían “callate, loco”. Pero la locura es poder ver un poco más allá, y yo lo veía. Aunque no me imaginé que iba a llegar a ser todo lo que es. Nota aquí.





Víctor Manuel

 


Pasión Vega


 

Paris Joel

 Para Renee

Las calles despertaron ateridas de miedo:
Corre, ya están aquí!
Gritos, llantos, cristales rotos...
Enmascarados para evitar la vergüenza
Escupían aguas fecales por la boca
Dando manotazos de trueno y pólvora,
Buscaban, cual jauría hambrienta, carne morena, exótica,
Un porcentaje por dos hermanos,
Un plus por familia entera,
Excitados después del acto
Orinaban marcando el territorio,
Pero, mientras su odio levantaba la pata,
Una poeta dijo: basta!
La dignidad bloqueó la carretera,
Se vieron disparos, y un reguero rojo,
La libertad se estrelló en la otra acera,
Muerta de valor, resistencia, aplomo...
Ella era nieve, madre, poeta,
Ellos tienen pistolas,
Nosotros,
El canto
Sonoro.



El Roto

 


jueves, enero 08, 2026

Luz Casal

 

Víctor Claudín


 

Joaquín Lera

 “ENTRAÑABLE FANTASÍA”

Esculpe nidos y sonrisas sin desaires.
Bicicletas pedaleando entre las nubes.
Como un ángel perfumando el aire
me traslada donde antes nunca estuve.
Pedalea por el libro de mis sueños,
con su vestido de encaje y armonía.
Cuando la imagino vuelvo a ser pequeño.
Como un niño en un jardín de poesías.
La deseo, aunque ella no lo sabe.
Es un hada real y está llena de virtudes.
Si el amor es un gran bolsillo, ella no cabe.
Su belleza proviene de otras latitudes.
En un lapicero de colores navego
por un mar de velas y cuartillas.
Quiero decirla te amo y no me atrevo.
Tiemblo como el aura de una cerilla.
Cada noche, entre las olas de un cuaderno,
soy la Luna que se cuela en su ventana.
Los mensajes que la escribo son eternos.
Su mirada transparente mi nirvana.
Es auténtica como su luz esta fantasía.
Ojalá su dulce corazón, sienta lo mismo.
Y este romance, que parece una utopía,
convierta en realidad mi surrealismo.



Residente

 

Leiva

Josemi Segaste

 La conmovedora despedida del músico zaragozano que ha tocado 20 años con Joaquín Sabina: "Ni en mis mejores sueños"

Josemi Segaste ha participado durante dos décadas en las giras y en las grabaciones del cantautor de Úbeda. 

Este viernes 2 de enero La 1 emitió el concierto de despedida de los escenarios que ofreció Joaquín Sabina el pasado 30 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid. Un show en el que participó un aragonés como integrante de la banda del cantautor de Úbeda. Un privilegio del que lleva disfrutando durante las dos últimas décadas. 

Se trata de Josemi Segaste, un talentoso multiinstrumentalista establecido en Ejea de los Caballeros, que en la reciente gira con Sabina ha tocado el saxofón, pero también la flauta, el clarinete, el acordeón y ocasionalmente teclados y percusión.

El zaragozano ha estado en cada uno de los 71 conciertos de un itinerario que arrancó el pasado enero en Ciudad de México, que recorrió América y que culminó en España y en capitales europeas como Londres y París. Una marchar triunfal en la que el público se ha volcado para decir adiós al autor de 'Princesa' y '19 días y 500 noches'. 

Segaste ha grabado un vídeo dirigido a Joaquín Sabina en el que sintetiza sus sentimientos y emociones ante lo vivido. "Decirte que muchas gracias por todo. Ni en mis mejores sueños hubiera soñado que habrían pasado 20 años tan buenos. Darte las gracias por estos 20 años, por lo que he aprendido, por el gran jefe que eres y lo bien que te has portado conmigo", proclama.

La relación profesional entre ambos viene de largo. “La primera vez que grabé con él fue en 2002, y la primera gira, en 2006. Es media vida, tira cuentas: tengo 50 ahora, aunque en mi cabeza aún ando por los 35", confesó a HERALDO el pasado junio en la antesala de los dos conciertos en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.  Nota aquí.



Las Calicas

 

Fran Fernández


 

Renee Nicole Good

 Renee Nicole Good, la poeta y madre de tres hijos que murió tiroteada en Minneapolis por un agente antinmigración

La mujer, de 37 años, falleció mientras intentaba huir en su coche. Trump y su Administración acusan a la víctima de “terrorismo doméstico”

Renee Nicole Good fue tiroteada en Minneapolis a plena luz del día, este miércoles, por un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) durante una redada en la zona. Tenía 37 años y tres hijos, de dos exparejas: una hija de 15 años, y dos hijos de 12 y 6, según ha informado uno de sus exmaridos a The Washington Post. Era poeta galardonada, guitarrista aficionada y cinéfila, según distintos medios internacionales.

De nacionalidad estadounidense, Good era originaria de Colorado Springs y hacía un año que se había mudado con su pareja a Minneapolis, desde Kansas City. Autoridades locales afirman que estaba en la zona de la redada como observadora legal de las actividades del ICE; un cargo voluntario que vigila las acciones de la policía antinmigración y las fuerzas de seguridad en protestas y redadas, según la BBC. El objetivo de estos observadores es ayudar a mantener la calma, disuadir a los agentes de las malas prácticas y garantizar el respeto de los derechos legales. La Administración Trump, sin embargo, la ha acusado de intentar atropellar al agente que la mató y han calificado lo sucedido como un “acto de terrorismo doméstico”.

Según los citados medios, Good estudió un máster sobre escritura creativa en la Universidad Old Dominion de Norfolk (ODU), en el Estado de Virginia. En 2020 ganó un premio otorgado por la Academia de Poetas Estadounidenses por su poema On Learning to Dissect Fetal Pigs. Se graduó en la Facultad de Artes y Letras de la ODU el mismo año con una licenciatura en Inglés, según declaró a The Post el rector de la universidad, Brian O. Hemphill, quien ha condenado su muerte. “Este es otro claro ejemplo de que el miedo y la violencia se han vuelto, lamentablemente, comunes en nuestra nación. Que la vida de Renee sea un recordatorio de lo que nos une: libertad, amor y paz”, declaró.

Los padres de Good, Donna y Tim Granger, la han descrito como una persona amable y compasiva, aunque él admitió al Post que su vida no siempre fue fácil. “Tuvo una buena vida, pero una vida difícil”, lamentó. Hablando con The Minnesota Star Tribune, un medio local, su madre aseguró que Good “probablemente estuvo aterrorizada” durante los sucesos y que ella era “cariñosa, comprensiva y afectuosa” y “un ser humano increíble” que “había cuidado de personas toda su vida”. “Era una persona maravillosa”, añadió su padre.

Su primer marido, quien no quiso revelar su identidad a los medios estadounidenses, afirmó que Good no era activista, sino una cristiana devota. Cuando era más joven, según él, su exesposa fue a Irlanda del Norte en misiones juveniles. Tuvieron dos hijos juntos, los de 15 y 12 años.

The Minnesota Star Tribune también reveló que Good solía presentar un pódcast, inicialmente con su segundo marido, Tim Macklin, quien falleció en 2023. Compartían un hijo, que ahora tiene seis años, confirmó el padre de Macklin.

En el pasado, Good ejerció como asistente dental y en una cooperativa de crédito, según informó la agencia Associated Press. Nota aquí.




Turf

 

Paco Ibáñez

 


Hasta Trilce

 Almagro: Hasta Trilce, sede de la segunda edición de la Semana del Cine Recuperado

El espacio cultural Hasta Trilce del barrio de Almagro (Maza e Hipólito Yrigoyen) será una de las sedes de la segunda edición de la Semana del Cine Recuperado Más allá del Olvido (MADO).

El evento se desarrollará entre el 14 y el 20 de enero en diversas sedes de la Ciudad de Buenos Aires y cuenta con organización del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, Filmoteca Buenos Aires y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Sedes: MALBA (Figueroa Alcorta 3415), Museo del Cine Ducrós Hicken (Caffarena 51) y Hasta Trilce (Maza 177).

“La segunda edición de la Semana del Cine Recuperado MADO nos encuentra consolidando una práctica que nació como apuesta y se ha convertido en compromiso: visibilizar el patrimonio audiovisual que resiste al olvido, no a pesar de sus imperfecciones, sino a través de ellas. MADO no es un evento aislado en el calendario cultural. Es la culminación visible de un trabajo permanente que el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y Filmoteca Buenos Aires desarrollan durante todo el año: investigar, catalogar, preservar, restaurar y, sobre todo, hacer circular aquellas imágenes que el tiempo, las políticas culturales o el simple descuido han mantenido fuera de los circuitos de exhibición”, indican en la organización.

“Cada título que se proyecta en MADO representa meses de labor silenciosa. Negociaciones con archivos de todo el mundo, consultas con familias que guardan rollos en cajas olvidadas, coordinaciones técnicas para exhibir todos los formatos posibles, investigaciones que reconstruyen contextos perdidos. Esta semana especial nos permite mostrar los frutos de esa dedicación cotidiana y, al mismo tiempo, plantear preguntas fundamentales sobre qué preservamos, cómo lo hacemos y para quién. El éxito inesperado de nuestra primera edición —salas repletas, conversaciones apasionadas, público joven descubriendo historias que creía lejanas— confirmó algo que intuíamos: existe un hambre genuina por estas imágenes recuperadas”, expone un texto del MALBA escrito por Paula Félix-Didier.

“No solo entre especialistas y cinéfilos, sino entre quienes buscan en el cine fragmentos de memoria colectiva, testimonios de mundos desaparecidos, espejos de transformaciones sociales. Esta segunda edición expande nuestro horizonte geográfico de manera significativa, trazando un mapa que conecta experiencias diversas de preservación audiovisual: India, Brasil, Perú, Chile, Uruguay, Estados Unidos, y un recorrido fundamental por el territorio argentino que incluye Tucumán, Santa Fe, Córdoba, La Plata y Avellaneda, además de Buenos Aires. Pero nuevamente esta edición de MADO pone especial énfasis en la descentralización del archivo argentino. Las colaboraciones con Santa Fe, Córdoba, La Plata y Avellaneda demuestran que la memoria cinematográfica nacional no se concentra en Buenos Aires: cada ciudad, cada región, cada comunidad local ha producido, preservado y cuidado sus propios registros audiovisuales. Materiales que documentan historias provinciales, movimientos culturales regionales, transformaciones urbanas específicas, memorias comunitarias que enriquecen y complejizan la narrativa nacional. Una de las apuestas centrales de MADO es la coexistencia sin jerarquías de materiales diversos”, se agrega.

“Aquí conviven restauraciones digitales de alta calidad técnica con proyecciones analógicas de copias únicas y frágiles. Se exhiben obras reconocidas, desconocidas o revisitadas. Esta diversidad no es accidental: es política. Responde a la convicción de que las lógicas tradicionales de preservación han operado con criterios excluyentes, privilegiando ciertos formatos, géneros y procedencias por sobre otros. MADO propone que la «imperfección» técnica de muchos materiales latinoamericanos no es una falla a superar sino un testimonio de las condiciones reales en que se produjo, circuló y sobrevivió ese cine. Exhibir una copia rayada, con empalmes visibles y variaciones de luz, no es resignarse a la precariedad: es hacer visible la historia material del archivo, las marcas del tiempo y el cuidado, los recorridos que esas imágenes atravesaron para llegar hasta nosotros. Asumimos conscientemente una perspectiva situada en el Sur Global. Esto significa reconocer que las desigualdades en el acceso a tecnologías de preservación no son accidentes geográficos sino resultados de estructuras históricas que es necesario nombrar y transformar. Significa también valorar los saberes locales sobre conservación audiovisual y los conocimientos no institucionales que sostienen la supervivencia de materiales en contextos adversos”, se analiza. Nota aquí.



Tute




miércoles, enero 07, 2026

Sara Veneros & Salvador Amor

 

Rodolfo Serrano

 La herencia

Soy hijo de Marcelino, el albañil.
Mi padre
era un hombre callado y silencioso.
No tenía
nada cuando murió, ni tan siquiera
guardaba la memoria.
(Los dioses, sean malditos,
lo envolvieron en su olvido).
No he heredado sus manos, la habilidad gloriosa
de sus dedos haciendo en la madera
los juguetes
que no podía comprarnos,
revólveres, espadas, escudos de los sueños.
Sufrió como sufrían los gentes en la España
del miedo y de los golpes en la puerta.
Y siempre, no sé cómo,
puso el pan en la mesa.
Y la leña en la lumbre y el calor en sus manos
cuando, tierno y tranquilo,
en las noches de frío
nos rozaba la cara mientras llegaba el sueño.
Mi padre
vio morir a uno de sus hijos
(quizás el más amado)
y, más tarde, a su nieto.
Y supe entonces
cómo es el dolor que no tiene consuelo.
Terrible. Impronunciable.
Y, ya veis, desde entonces
las puertas de mi alma están cerradas.
Me quedé para siempre
el dolor de mi padre y su tristeza.
Mi padre está conmigo.
En la alta noche
los callos de sus manos me acarician.
Me traen hasta la cama
su espada de madera
que me defiende, firme,
de los heraldos negros
que me hieren
mi pobre corazón en donde habita su tristeza,
la que heredé yo entonces
y que ahora sólo es mía.
(Las puertas de mi casa se cerraron.
Su recuerdo las abre cada noche).
Foto de Raul Cancio.



Miguel Campello


 

Kutxi Romero

 

David Trueba

 ¡Viva Bardot!

Fue la amante oficial del planeta y pensar en ella ya era de alguna manera una infidelidad al orden establecido.

Es difícil encontrar una estrella tan icónica en el cine como Brigitte Bardot y que tenga menos películas memorables en su currículum. Lo memorable era ella, con ese físico incandescente, piernas de bailarina experta coronadas por aquella boca y los ojos de un bello y ligero estrabismo. El deseo que despertaba no venía avalado por promesas decentes, sino por la irrefrenable pulsión sexual. Y sostener ese edificio con personalidad le costó la persecución y la constante crítica moral. Chantajeada por todos, desde sus empleados hasta las asociaciones de ultraderecha durante la guerra de Argelia, no se avino a ningún trato y es más famosa la lista de buenas películas que rechazó que la de las que finalmente rodó. Fue la amante oficial del planeta y pensar en ella ya era de alguna manera una infidelidad al orden establecido. Tuvo una especie de vida paralela con Marilyn Monroe, con la que se cruzó en una ocasión en Londres. Su intento de suicidio con barbitúricos precedió en dos años a la muerte de la estrella norteamericana. No es difícil pensar que aquel intercambio de destinos le ayudara a dejar definitivamente la profesión de actriz con 38 años para volcarse en las reivindicaciones animalistas.

A veces mirarla envejecer era también ver un poco envejecer a Marilyn y no podías dejar de tener una simpatía absoluta por sus luchas. Encarnaba un feminismo desprejuiciado e incómodo para todos. Derivó en declaraciones entre nacionalistas y chiripitifláuticas, que con el tiempo han pasado a ser un discurso habitual entre muchos europeos. Entre otras razones, supongo, porque todos los desgraciados de ese continente se han ido sintiendo cada vez más empoderados y más guapos a medida que llegaban otros más pobres y más desamparados que ellos. Pero es un error conceptual, porque cuando uno empieza a creerse Brigitte Bardot tendría que ir corriendo al psicoanalista; es mucho más loco que creerse Napoleón. Ni siquiera entonces para los ultras la Bardot fue alguien cómodo, porque era tentador querer elevarla a referente patriotero, pero cuando salía con su oposición frontal a las matanzas de ballenas, la caza deportiva o la tauromaquia, ahí ya no querían contar con ella ni para un mítin de provincias. Y es que la Bardot lo reventaba todo, hasta las costuras de sí misma.

Personajes así nos devuelven al territorio de lo imaginado, cuando el mundo no era realista, sino una construcción etérea que se iba fabricando en las mentes ambiciosas de quienes soñaban un mundo mejor y no un mundo peor como ahora es la norma de tantos líderes de opinión y figuras relevantes que pretender parar el reloj cuando no atrasarlo a un tiempo caduco y rancio. Mucha gente interpreta algunas declaraciones de B.B. como un síntoma de islamofobia, atisbo de esa regresión personal habitual en las vejeces. Seguramente lo son, pero a lo mejor conviene hacer un análisis más generoso. El mundo musulmán necesita a toda costa encontrar su propia Brigitte Bardot, una mujer que convierta en ridículas todas las limitaciones y tutelas que las mujeres están obligadas a padecer aún hoy. No hay más que mirar a las calles de

Irán. Brigitte Bardot encarnó una revolución para el entonces mundo cerril occidental, que la tildaba de puta en cada ocasión que podía desde los altares de la corrección y cuya versión reaccionaria hoy pugna por regresar. Pues esa misma revolución tendrá que encontrar una nueva versión femenina que sacuda el integrismo islámico. Nunca el sexo fue tan importante para la humanidad, como ella nos ayudó a ver. Nota aquí.



Rafa Pons


 

Loquillo

 

David Uclés

 David Uclés ficha por Planeta al ganar el Premio Nadal con una nueva novela de realismo mágico

El autor del superventas ‘La península de las casas vacías’ reúne a Laforet, Rodoreda, Bolaño y Freddie Mercury en la Barcelona de posguerra. El filósofo Francesc Torralba se alza con el Premio Josep Pla.

David Uclés ya había avanzado públicamente que estaba escribiendo un libro sobre Barcelona donde aparecía Mercè Rodoreda, pero lo que no se sabía es que se alzaría con el Premio Nadal de novela, en una gélida noche del día de Reyes por esta obra, titulada La ciudad de las luces muertas. El galardón, que concede la editorial Destino, integrada en el grupo Planeta, está dotado con 30.000 euros. Es la primera novela de Uclés tras el éxito de La península de las casas vacías, publicado por Siruela en 2024, que ha convertido al autor en un fenómeno literario y lo ha sacado del anonimato en tiempo récord. Con el galardón, además, Destino arrebata a Siruela una de sus firmas estrella.

Como es costumbre, el hotel Palace de Barcelona ha acogido este 6 de enero la gala de entrega de este histórico premio, que llega a su 82ª edición. El año pasado, cuando se llevó el galardón Jorge Fernández Díaz, Uclés se estrenó en el Palace y captó muchas miradas en una velada tradicional de la vida literaria barcelonesa. En la misma ceremonia se ha entregado el Premio Josep Pla, destinado a prosa en catalán, que llega a la edición 58 y está dotado con 10.000 euros, al filósofo Francesc Torralba por el ensayo Anatomia de l’esperança. Ambos premios, para los que se habían presentado 1.207 obras inéditas en castellano y 42 en catalán, se publicarán el próximo 4 de febrero.

Sin sacarse su habitual boina, David Uclés ha recogido el premio emocionado y ha contado que se había presentado al Nadal desde 2010 hasta 2020 cada año, hasta que desistió de su empeño. Pero este verano volvió a animarse y lo probó con esta obra coral que reúne a aquellos intelectuales que nacieron aquí o hicieron de Barcelona su ciudad. Entre las escritoras que le han inspirado ha mencionado a Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet. “Sin ellas y su literatura, esta novela no existiría”, ha enfatizado mientras el público ha arrancado en aplausos. También ha contado que pudo escribir el libro gracias al impulso de la beca Montserrat Roig.

El autor ha agradecido también el apoyo de su familia, de sus padres y su hermana, con quienes ha hecho un “núcleo de amor muy bonito gracias a este sueño extraño”. Y ha dado las gracias a sus tres agentes, a quienes ha comparado con la santísima trinidad, y a la editorial Siruela. “Soy el escritor que soy gracias a ellos; les quiero, son también mi familia”, ha afirmado.

Resulta curioso que sea Carmen Laforet, la escritora que ganó el primer Premio Nadal en 1944 con su novela Nada, una de las protagonistas de esta obra de David Uclés (Úbeda, 35 años), que se sitúa en el mismo periodo histórico que la de Laforet y sigue el camino del realismo mágico recurriendo a personajes del mundo cultural como ya hizo con La península de las casas vacías.

La novela transcurre en una Barcelona de posguerra que se ha quedado a oscuras, y una joven Laforet podría ser la responsable de tal oscuridad. En un cruce de tiempos, serán personajes como Ana María Matute, Antoni Gaudí, Freddie Mercury, Roberto Bolaño o Mercè Rodoreda los que deberán encontrar la manera de unir sus artes para devolver la luz a la ciudad. Tampoco parece casual la presencia de Rodoreda, que ya aparecía en La península de las casas vacías y de la que Uclés se ha confesado devoto, en un momento en el que la obra de la escritora catalana, autora de La plaça del Diamant o La mort i la primavera, se está revalorizando con homenajes, relecturas y traducciones en todo el mundo. Nota aquí.



César de Centi


 

Idígoras y Pachi


 

martes, enero 06, 2026

Fernando Samalea

 “Podemos seguir matando al rock un rato más”

El baterista y bandoneonista va por su quinto libro, en el que repasa anécdotas vividas junto a Charly García, Bandalos Chinos y otros de los músicos con los que ha compartido aventuras.

“¡No hay nada más egocéntrico que escribir un libro!”, exclama mientras ríe Fernando Samalea. La pregunta de Página/12 circulaba en torno a los por qué y para qué de Viviendo el futuro, el quinto, que acaba de publicar desde que le dio por ahí cuando el debut en el rubro mediante Qué es un long play, en 2015. Y siguió vía Mientras otros duermen (2017), Nunca es demasiado (2019) y Memorias en cámara rápida (2021). Esta vez, como en los primeros tres, su propósito ha transitado por contar en primera persona sobre giras, sesiones clandestinas, escenarios, vivencias, hoteles y camarines. Secuencias y espacios, pues, propios del rock que ama y curte desde el segundo lustro de la década del ‘70. Oficialmente, desde que su batería empezó a sonar como parte fundacional de Clap, en 1984. Y no paró más. “Aunque lo diga casi en chiste, es difícil escapar de la propia identidad, ¿no? Ahí estará el motivo del libro”, retoma “Sama” acerca del chiste inicial. “Además, sabiéndome ligado a tantas movidas musicales, entendí que no vendría mal dejar esos testimonios. Al menos como agradecimiento, por ser yo mismo público y partícipe de infinidad de aventuras”.

Vaya que la pluma del también bandoneonista, arreglador y compositor tiene para contar. Su estadía en Clap fue apenas el comienzo de un zarandeado periplo que no solo replicó en bandas de aquella era (Fricción y Metrópoli, centralmente), sino también en reencarnaciones y relecturas dinámicas de viejos compañeros de ruta. Porque el tipo fue parte también de Electric Gauchos (Fernando Kabusacki), el Sexteto Irreal (Christian Basso), La Portuaria (Diego Frenkel) y la Orquesta Hypnofón de Alejandro Terán, además de haber girado y grabado con Charly García, Gustavo Cerati, Calle 13 e Hilda Lizarazu, entre muchísimos otros. “Se me hace sanador revivir esos momentos. Pienso en la Buenos Aires de los ‘80, en Europa, Manhattan, el Caribe, Río de Janeiro, Montmartre, la Kasbah de Tánger, cordilleras o selvas que tuve oportunidad de recorrer, y todo esto quedó un menjunje entre vida real y onírica, medio como El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, salvando distancias”, sostiene el batero. En el libro, entre una amplísima variedad de secuencias, habla de sus andanzas en Seattle y Nueva York; de ser una vieja loca rodando por las calles; de “grabar sin tocarse”, durante la pandemia; de actuar en barcos del río Sena, y de tocar con pibardos y pibardas . “Al estar involucrados tantos iconos populares en esto, puedo animarme a pensar en mitología griega, en los artistas de antaño tipo Midnight in Paris, en los beatniks del bebop, o en el post punk de Blondie y Talking Heads. ¡A fantasioso no me van a ganar!”, ríe él otra vez.

Más allá de tener pasajes vividos junto a Charly como centro neurálgico de la narración, Samalea elige destacar como eje de tal lo nutriente que ha implicado para él “aprender de los jóvenes” sobre las nuevas tecnologías, modas, estéticas y formas de hablar: “Intenté recrear conversaciones o detalles al milímetro, de manera cinematográfica, sabiendo que toda vez que alguien las lea, ahora o dentro de muchísimo tiempo, volverá a suceder en su cabeza como una obra de teatro perpetua. ¡Es un flash!”

-¿Por eso el nombre? ¿O a qué alude, en todo caso?

-A una humorada en las conversaciones telefónicas con mi amigo y prologuista Sandro Romero Rey, el literato colombiano, acerca de que ya estamos viviendo lo que imaginábamos lejano a los veintitantos. El futuro llegó y habrá que disfrutarlo.

-Hay un dato relevante que recorre y enaltece las casi 600 páginas que pueblan tu ensayo: la memoria. ¿Cómo hacés para recordar tanto?

-La memoria es mecánica. Incluso Krishnamurti o (el filósofo armenio) Gurdjieff hablaban sobre cómo nos bajan las “placas de pensamiento”. En mi caso, ayudó volver a los lugares citados, escuchar cada disco, ver videos de giras, fotografías, etcétera. Ahora, ¿por qué recuerdo tanto? Que alguien venga a decírmelo, pues. No quiero ser el Funes del cuento de Borges.

-La memoria, empero, es inocua sin la contemplación. ¿Cómo observás vos para recordar así, tan nítido?

-Sin ánimo de hacerme el místico, tal vez haya algo del “yo nací para mirar” de la canción de Seru Giran. Me llevo bien con la observación, direccionando las antenas hacia todo lo que aparezca dentro de un radio, eso sí, razonable. Nota aquí.



Residente

 

Miguel Vilanova


 

Ana Montojo

 QUE VIENEN LOS REYES

¡Vamos corre, mi niño,
ven a la cama!
¡Que ya he visto a los Reyes
por la ventana!
¡Vamos corre, mi niño,
y no te inquietes!
¡Que ya vienen los Reyes
con tus juguetes!
¡Vamos corre, mi niño,
ven a mi vera!
¡Que ya suben los Reyes
por la escalera!
¡Vamos corre, mi niño,
que ya han venido!
¡Y que vean los Reyes
que estás dormido!
(De JAIME Lastura 2016)

El Kuelgue

 

Sara Veneros & Salvador Amor


 

Juan “Tata” Cedrón

 Juan “Tata” Cedrón: “‘Pichuco’ Troilo es como nuestro Mozart”

Con su legendario Cuarteto, el cantor, compositor y guitarrista recorrerá lo más representativo de su repertorio en el espectáculo “Siempre estoy llegando…”.

Tiene 86 años. No bien levanta el teléfono para hablar con Página 12, Juan “Tata” Cedrón empieza a recordar. Justo está ensayando con su eterno compañero de Cuarteto, Miguel Praino, que tiene 84 y está recién llegado de Francia, donde se instaló en épocas bravas. Hace un año que no se ven, ni humana ni musicalmente, y urge ponerse a punto. “Estamos enteros, estamos bien”, asegura el “Tata”, mientras ambos, uno con la guitarra y el otro con la viola, desempolvan viejas piezas que piensan recrear durante un ciclo veraniego-dominguero en Hasta Trilce (11, 18 y 25 de enero a las 20 horas) junto a quienes hoy completan el legendario Cuarteto Cedrón: Daniel Frascoli en guitarrón y Miguel López al bandoneón.

El nombre del espectáculo no podría ser más pertinente: “Siempre estoy llegando…”. No solo porque marca la atemporalidad de la agrupación nacida en los primeros sesenta, sino también porque Aníbal Troilo –el autor de la frase, claro- es, para Cedrón, el más grande músico argentino. “El más grande, que quede claro”, repite. “Yo creo que habría que hacerle un monumento a `Pichuco`. Es como nuestro Mozart, qué se yo. Nosotros no tenemos en la Argentina músicos clásicos. No tenemos dioses como Mozart o Beethoven… tal vez Ginastera o Guastavino, un tipo que hizo mucha música popular. El disco que grabó Eduardo Falú con temas de él (Eduardo Falú interpreta a Carlos Guastavino, 1974) es hermoso. Pero Troilo es Troilo, che”.

Antes de reparar en los detalles de los conciertos en la sala musical de Maza 131, Cedrón se sumerge bastante en el pasado. Su memoria viaja hasta mayo de 1963 y aquel acetato conformado por “El último organito” y “Madrugada” que anticipó el disco debut de la primera formación del Cuarteto –Carlos Francia, Carlos Lavochnik y César Stroscio, más Cedrón- en 1964.

“Brillaba no solo el tema epónimo, que era mío, sino también `Organito de la tarde`, del enorme Homero Manzi. El tema lo hicimos con Carlitos Francia mediante algo que no se hizo nunca en el tango, un dúo de guitarra y cello. No hay ningún grupo así. Hay dúos de piano y violín, de piano y saxo, de todo lo que quieras, pero en el tango nunca se hizo un dúo entre guitarra criolla y cello”, asegura el guitarrista y luego salta de ahí a 1966 (cuando el cuarteto era pasajeramente trío ya con Praino en sus filas) porque se lo hace recordar un folletín que anunciaba la participación del grupo en Mar del Plata. Para entonces, los muchachos no solo hacían y grababan temas tradicionales del tango argentino (“La última curda”, “Malena”, “Che Bandoneón”) sino también poemas de Juan Gelman musicalizados en trance de balada por el propio “Tata”, como aquella del hombre que se calló la boca.

“Tocábamos mucho en esa época. Cuando había bolonqui, nos presentábamos en actos de solidaridad en las universidades, o contra los yanquis que le hacían la guerra a Vietnam. ¡Qué épocas!”.

-Ya que estás sumergido en la historia, es imposible contar la del Cuarteto sin detenerse en “Gotan”...

-El Café Concert, claro. Entonces estaba también “Caño 14”, en el que tocaba Troilo, pero en “Gotan”, que lo abrimos nosotros, había tango y mucho más. Tocaban (Astor) Piazzolla y (Eduardo) Rovira, por ejemplo, que se peleaban por ver quién era más moderno y qué se yo ¡y yo los metí a tocar el mismo día! (risas). Bueno, la cosa es que esa vez tocó Piazzolla y Rovira lo escuchó, pero cuando subió a tocar Rovira, Piazzolla se fue al bar de la esquina.

-¿Cómo era Rovira, vos que lo tuviste bien cerca en su mejor momento?

-Un tipo bonachón. Un proletario. Un tipo de suburbio. Vivía en Lanús. Había tocado en las orquestas de Caló y de Gobbi. Nosotros, con el Cuarteto, fuimos los primeros en grabar su obra. Tenemos cuatro o cinco temas de él. Ahora está como de moda, ¿no? Hay un grupo belga que se llama Sónico y graba sus piezas, pero nosotros, el tango “Sónico” ya lo grabamos en el 68` y lo tocamos con un quinteto de cuerdas en el Olympia de París. También hicimos “A Evaristo Carriego”, “A Luis Luchi” y otros temas” Nota aquí.



El Roto

 


lunes, enero 05, 2026

Paris Joel

 

Luis García Montero

 Una carta

Me gustaría que cuando se levante y vaya al salón familiar encuentre lo que se merece: a ser posible nada de nada, o un desastre

Queridos Reyes Magos, espero que comprendáis el sentido de mi carta, porque necesito poner las cosas en su sitio y estoy cansado de que mi hermano Pedro se haya convertido en el hijo predilecto de papá y mamá. Creo que es justo pediros que acomodéis vuestra justicia a mi irritación y que no le traigáis ninguno de los regalos que os ha pedido. Me gustaría que cuando se levante y vaya al salón familiar encuentre lo que se merece, a ser posible nada de nada, o un desastre, un secuestro, un bombardeo, juguetes rotos, caramelos chupados y ropa que le quede mal, demasiado grande o más pequeña de la cuenta. Una cabalgata no deja de ser un acto familiar hipócrita y la verdadera realidad tiene que ver con los dulces pasados de fecha, el balón pinchado y el teléfono con las teclas envenenadas. Sólo así, queridos Reyes Magos, conseguiréis que esta familia sea justa y viva feliz. Porque él se ríe de nosotros, y el humor es muy malo en este mundo sin valores.

Mejor. Os propongo una cosa. Estoy pensando en dejar abiertos esta noche los grifos de la cocina y el baño. Dejaré abierto también el cuarto de nuestro hermano pequeño. Que empiece a salir agua, que se inunden los suelos, que se aneguen los armarios y todo quede sumergido. Cuando vengáis a casa a dejar los regalos, no podréis entrar, pero sí podréis dejar un aviso a mis padres de que no habéis conseguido cumplir vuestro deseo porque alguien, seguro que mi hermano Pedro, quién si no, dejó los grifos abiertos. Él tiene la culpa de todo, de las protestas de los vecinos por las goteras y de los gastos que va a ocasionar este desastre. Se le ve venir y conviene repetirlo. Es un niño mentiroso, imprudente, ladrón, se merece todo lo peor. Y no lo digo por maldad, sino porque quiero lo más hermoso para esta familia, nuestra familia, de la que él no merece formar parte. Espero que se puedan cumplir mis deseos en 2026. Moitos bicos, voso amigo Alberto. Nota aquí.