martes, mayo 12, 2026

Joan Manuel Serrat

 Joan Manuel Serrat, Premio de Honor de la Academia de la Música de España

La gala, que celebrará su tercera edición el martes 26 de mayo en Madrid, entrega el primer galardón de esta categoría al compositor.

La Academia de la Música de España ha concedido a Joan Manuel Serrat el primer Premio de Honor, un galardón creado para reconocer a las figuras fundamentales de la creación musical del país, según un comunicado de la institución. Con una carrera que abarca más de cinco décadas, Serrat ejemplifica a la perfección el espíritu de este premio: “Su trayectoria y legado son de una valía incalculable”, recoge el texto. El compositor, nacido en Barcelona hace 82 años, recogerá el premio en la gala que se celebrará su tercera edición el 26 de mayo en Madrid.

Serrat ocupa un lugar esencial en la historia cultural española que abarca la canción de autor, la poesía y el compromiso social, además de haberse convertido en un puente entre generaciones. Desde sus comienzos en los años sesenta, ha labrado una carrera que le ha convertido en referente de la canción de autor en todo el ámbito hispano. Su carrera alcanzó una dimensión histórica con álbumes tan fundamentales como Mediterráneo (1971), disco en el que se incluye una canción del mismo nombre que se ha convertido en un icono cultural. Muchos de sus temas, desde Penélope, Lucía o Para la libertad, forman ya parte del patrimonio cultural en castellano.

En palabras de Sole Giménez, presidenta de la Academia de la Música de España: “Las canciones de Serrat nos han acompañado en nuestras vidas, han puesto palabras a lo que sentíamos y han elevado la música a ese territorio donde conviven la poesía, la conciencia y la emoción verdadera”. También, asegura que “ha sido y será faro, referencia y casa para varias generaciones dentro y fuera del país”.

Con 43 categorías, los premios de la Academia buscan reflejar la riqueza, diversidad y calidad inagotable de la creación musical en España. Las nominaciones abarcan desde el pop, rock y música urbana hasta el flamenco, la música clásica y la música en directo, celebrando tanto a artistas consagrados como a nuevos talentos.

La Academia de la Música de España, fundada en 2023, que organiza los premios, pretendía en la segunda edición levantar unos galardones que empezaron en 2024 con una gala sosa y carente de emociones y grandes estrellas. El año pasado, ya de entrada, la ceremonia se transmitió en La 2 de Televisión Española (la anterior no llegó a eso) y la Academia apostó por dos presentadores de más peso: el asturiano Rodrigo Cuevas, Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2023 y María Peláe. Nota aquí.


El Kanka

 


Paula Maffía

 


Eva Baltasar

 Eva Baltasar, escritora: “Mis grandes maestros han sido las exparejas que me destruyeron”

La autora publica ‘Peces’, una historia de fascinación y abuso entre dos mujeres, y reflexiona sobre la naturaleza del amor, la soledad elegida, su educación religiosa y la escritura como reparación.

Eva Baltasar (Barcelona, 1978) recibe en su casa de Cardedeu, a unos 40 kilómetros de Barcelona, en esa frontera difusa donde el área metropolitana se convierte en bosque. Acaba de publicar Peces (Random House, en castellano; Club Editor, en catalán), una novela sobre una relación tóxica entre una escritora y una vendedora ambulante de pescado. Desde el éxito inesperado de Permafrost, monólogo interior de una mujer aislada y suicida que ahora se representa en versión teatral en el Espai Texas de Barcelona, Baltasar se ha convertido en una de las voces más influyentes y leídas de la literatura catalana. Habla despacio, piensa mientras responde y corrige sus frases sobre la marcha. “Soy muy voluble”, dice. “Lo que pensaba en enero quizá ahora ya no lo pienso”, decía a finales de abril. A saber qué opinará a mediados de mayo.

Pregunta. A menudo se la confunde con sus narradoras. ¿Se le parecen?

Respuesta. Me divierte esa identificación. El término autoficción no me apasiona, pero es verdad que utilizo a mis protagonistas como espejismos de mí misma. Aprovecho su voz para hablar de incomodidades que siento. En los clubes de lectura, que son como terapias de grupo, siempre psicoanalizan a mis protagonistas y, acto seguido, me psicoanalizan a mí. Entiendo que se quiera completar el puzle, pero a veces parece que el escritor esté ahí para ser diseccionado. Y la literatura no funciona así.

P. ¿Le incomoda?

R. No, me lo tomo bien. He aprendido a poner límites de manera simpática. A veces incluso invento historias. Y le aviso de que en algunas entrevistas también me invento cosas. Sobre todo, si el periodista no se ha leído el libro…

P. Peces se presenta como una historia de amor. Para usted, ¿esto es el amor?

R. No. Para mí, el amor tiene que ser bueno y sano. Si esta es una historia de amor, es monstruosa. Aunque eso nos ha pasado a muchos: vivimos historias que hoy llamaríamos tóxicas, en las que, en realidad, había muy poco amor. Yo he tenido tres amores monstruosos, que no está mal…

P. ¿Qué le dejaron?

R. Un gran aprendizaje. Mis grandes maestros han sido o grandes enemigos o personas que he amado mucho y que, consciente o inconscientemente, me han destruido. Pero las bendigo, porque me ofrecieron esa oportunidad de aprender. He aprendido más de esas personas que de quienes me han acompañado bien. Pero, gracias a Dios, ya basta. Ahora los veo venir y salgo corriendo. Nota aquí.



Dani Flaco

 


Edgar Oceransky & Pedro Guerra

 


Rodolfo Serrano

 Tu tristeza

A Ana Montojo, con todo mi aliento
Me dices que estás triste y que no sabes
lo que será de ti. Que echas de menos
a amigos, a los hijos, desconoces
qué futuro te espera, nos espera. Tan terrible.
El mundo te parece un sueño en negro.
Y el mañana está tachado en las agendas.
No sé. No sé. También yo tengo miedo.
Y miro a la ciudad que está muy lejos.
Y ni siquiera puedo consolarte.
Decirte que te espero donde siempre,
o invitarte al Libertad porque esta noche
Fran Fernández presenta un disco nuevo.
Tomar unas cervezas, salir fuera
a que fumes un cigarro mientras hablas
de tus nietos y ríes recordando
aquella tontería que te dije.
O hablar de Rabanera, que este año
Iñaki está dispuesto a organizarla
como nunca. Y todos los amigos
están ya preguntando fecha y días.
Te leo y estás triste. Estamos tristes.
Dura es la soledad. Y lo fue siempre.
Sobre todo cuando aquello que queremos
está fuera del cuarto que habitamos.
Posiblemente en estas ocasiones
no hay palabras amables que nos salven.
Y no vale el consuelo si no hay manos
que acaricien la piel de nuestros miedos.
Así que, mira, te escribo este poema
y, si hay Dios, que bendiga cada verso.
Que lo lleve hasta ti, que te recorra
la casa y que se duerma en tu tristeza.
Foto de Raul Cancio.



Homenaje a Pablo Guerrero



72 Kilos

 


lunes, mayo 11, 2026

Andrés Suárez

 

Divididos

 Divididos en vivo, esa sana costumbre

En el Arena de Villa Crespo, Mollo, Arnedo y Ciavarella brillaron junto a una selección de invitados que enriquecieron las canciones, en una noche con estilos para todos los gustos.

Como trío eléctrico arrollador. Como sutil trío acústico. Con guitarrista invitado. Con sección de vientos. Con quinteto de cuerdas + fagot. Con tres gaiteros y redoblante. Con esto y lo otro, con aquello o sin nada, con canciones viejas o nuevas, Divididos siempre cumple. Lo hizo de nuevo en la noche del sábado en el Movistar Arena: la excusa era presentar su nuevo disco, Divididos. Pero Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella no necesitan excusas para armar esa ceremonia que colma los sentidos. Un recital de rock, y muchas otras cosas. Una fiesta. Nada más y nada menos.

Sí, como siempre, la monada aulló el grito de guerra de “La aplanadora del rock and roll...”. Pero como siempre también, las 28 canciones y más de dos horas de show dejaron nueva constancia de cuántas facetas caben en la propuesta artística del trío. Casi 40 años de historia no son joda. “Aprendimos a buscar, a cruzar por aguas claras, cielo adentro”, declaran en “Aliados en un viaje”, que abre el disco y abrió la noche en Villa Crespo, y los resultados de la búsqueda interna del grupo son bien sonoros. Divididos puede dar una cátedra punk en la arrasadora versión de “Elefantes en Europa”, deslizar momentos-Pink Floyd en “Señora Red”, producir un clima de absoluta, serena belleza en “Como un cuento”, provocar el pogo salvaje con el guitarrista Alambre González en “Sucio y desprolijo” y “Sobrio a las piñas” o contrastar la potencia de la hendrixiana “Monte de olvidos” con la solitaria voz de Mollo resonando que “No hay sueño que no lleve cicatriz...”

En Divididos, las cicatrices de sus sueños se traducen en canciones. Para armar un setlist cada vez más complicado y en vista de la circunstancia, el trío incluyó ocho canciones de su disco más reciente, que se integran fluidamente a su curso histórico (incluso más que Amapola del 66, ausente en la lista). Así fue como la primera parte de la noche dejó una perfecta trilogía con “Señora Red”, un “Revienta el mi mayor” que tributó a Luis Alberto Spinetta (“Madre selva, ven a mí / Madre selva, ven por vos”) desde las pantallas en forma de tapa deforme de Artaud, y que por momentos recordó a las salvajadas sonoras de The Who; para cerrar con el clásico de clásicos “Paisano de Hurlingham”, con un estadio entero saltando en un final zeppeliniano.

Pero después de semejante demostración de músculo, el remanso: el habitual segmento acústico alcanzó cotas inéditas de emoción, por los temas elegidos y la performance. “Como un cuento” abrió allá arriba y dejó paso a un diálogo delicioso con el trombonista Juan Luis Canosa en “Dame un limón”; “Spaghetti del rock” se vistió de lujo con la sección de cuerdas (Manuel Quiroga, Natalia Cabello y Elizabeth Ridolfi) y fagot, para dejar paso al reposado cierre del nuevo disco con un “Grillo” especialmente dedicado al fotógrafo Pablo Grillo, presente en el estadio. Nota aquí.





Eva Cosculluela

 


The Rolling Stones

 

Silvia Penide

 


Jesús Gutiérrez

 


Xoel López

 

Charly García

 El mural de Charly García en la esquina de Corrientes y Callao que transformó el centro de Buenos Aires y enamora a los fanáticos

La nueva obra de Martín Ron, inspirada en el mítico álbum “Clics Modernos”, ya se convirtió en parada obligada para amantes de la música, el arte urbano y quienes buscan sacarse una foto inolvidable.

En la esquina emblemática de Corrientes y Callao, corazón del centro de Buenos Aires, la historia cultural de la ciudad sumó un nuevo capítulo con la inauguración de un mural monumental dedicado a Charly García. La obra, a cargo del reconocido artista Martín Ron y su equipo, se erige sobre la terraza de la histórica disquería y librería Zivals, transformando el paisaje urbano con una intervención que rinde homenaje a uno de los íconos más influyentes de la música argentina.

La pieza, de 195 metros cuadrados, está inspirada en la icónica portada del álbum “Clics Modernos”, uno de los discos fundamentales del rock nacional. En la tapa original, Charly fue fotografiado en la intersección de Walker Street y Cortlandt Alley, en Manhattan, frente a un graffiti que decía “Modern Clix”, obra del artista canadiense Richard Hambleton, pionero del arte urbano neoyorquino en los años 80. El mural de Ron toma esa imagen y la traslada al universo porteño, estableciendo un puente visual y simbólico entre Nueva York y Buenos Aires.

La decisión de emplazar el mural en Zivals no es casual. El local, que celebra su 55º aniversario, fue desde sus inicios un punto de referencia para melómanos, coleccionistas y músicos, y supo sobrevivir al cierre de grandes cadenas musicales manteniendo viva la llama de la cultura en la ciudad. La esquina de Corrientes y Callao, en tanto, fue durante décadas epicentro de la movida cultural y contracultural porteña, con teatros, cines y cafés que marcaron generaciones.

La obra de Ron, uno de los muralistas más importantes del mundo, reproduce la imagen de Charly con su inconfundible estilo, sentado en una Buenos Aires intervenida por guiños visuales al disco y a la época. El fondo, en tonos oscuros y dramáticos, replica el clima de los años 80 y suma detalles como un colectivo de la línea 24, patentes y chapas que remiten a fechas clave en la historia de Zivals, y la cúpula del Congreso de la Nación, además del Obelisco y la famosa Calle Corrientes de noche. La escena, pintada como un negativo, invita a los transeúntes a interactuar con el mural y a jugar con la fotografía, recuperando los colores originales desde distintos ángulos. Nota aquí.





Maggie Cullen

 


No Te Va Gustar

 

Fabricio Portelli

 Fabricio nos cuenta por Facebook.

Hoy es el 12vo aniversario del fallecimiento de Miguel Brascó, el hombre que cambió la forma de ver, tomar y disfrutar los vinos argentinos. Un visionario que dejó frases tan eternas como actuales, un gran sibarita que nos legó tips para comer bien y beber mejor. En el año del centenario de su nacimiento y solo como anticipo a los homenajes que se vienen, levanto mi copa para brindar por él, porque gracias a él mis brindis nunca volvieron a ser los mismos e imagino que a muchos amantes del vino les pasó lo mismo. Gracias Miguel y que Dios te tenga en la gloria.



María Ruíz & Mocchi

 


Adrián Berra

 

María Eugenia Sampallo Barragán

 Una sangre común

María Eugenia Sampallo Barragán es hija de desaparecidos de la dictadura militar argentina. Al descubrirlo, en una decisión sin precedentes, se querelló contra el matrimonio que la crio, sus apropiadores. Esta es su historia

No sabe dónde nació. No sabe en qué fecha nació. No sabe cuánto tiempo su madre la tuvo con ella. No sabe qué nombre querían darle. No sabe dónde pasó su madre el último año y medio de vida. No sabe dónde pasó su padre el último año y medio de vida. No sabe si al final sufrieron, no sabe si les dolió, no sabe si fue rápido. Sí sabe en qué situación estaban ambos cuando ella misma empezó a desaparecer. Eso es todo. No hay final. Ni triste ni feliz: no hay final.

El primer encuentro es el 16 de septiembre de 2025 en la Cervecería Modelo, un bar y restaurante de la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, donde vive desde 2002. Tiene 47 y cumplirá 48 en un momento indeterminado de 2026 (aunque su documento dice que nació el 8 de febrero de 1978, es una fecha escogida más o menos al azar), pero la piel firme conserva una obstinación casi adolescente.

—Parecés mucho más joven.

—Es porque no tengo problemas: no tengo hijos, no tengo marido y no trabajo.

El chiste —expresado con sarcasmo— refleja parte de su vida actual: una parte pequeña de su vida actual.

—¿Cómo te dicen: María Eugenia, Eugenia?

—Mis amigos me dicen Maru.

—Si seguimos adelante, voy a tener que hablar con tus amigos, con tu abogado.

—Ya sé que la gente va a decir cosas que me van a parecer mal, pero está bien.

—No tenés contacto con tu familia biológica…

Corrige suavemente, sin hostilidad:

—Yo quitaría lo de “biológica”. Es mi única familia. No hay otra. Pero no tengo contacto con ellos.

—¿La próxima vez podemos encontrarnos en tu casa?

—Prefiero que no. No me gusta quedarme sola después de hablar de esto.

El 24 de marzo de 1976 los militares tomaron el poder en la Argentina, iniciando una dictadura que terminó en 1983. A lo largo de esos años, miles de ciudadanos —en su mayor parte militantes de agrupaciones de lucha armada, aunque no sólo— fueron secuestrados, torturados y desaparecidos en cientos de centros clandestinos de detención. Algunos de ellos eran mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio. Muchos de esos niños, unos 300, fueron apropiados por los represores y entregados a familias de militares o de civiles que los criaron como propios, falsificando su identidad, en lo que se conoce como Plan sistemático de apropiación de menores. Desde 1977, la ONG Abuelas de Plaza de Mayo busca a esos niños, hijos de sus hijos e hijas. Han encontrado a 140. María Eugenia Sampallo Barragán fue y no fue una de ellos. En cierta forma, se buscó a sí misma.

—¿Recordás cuántos nietos habían aparecido antes que vos?, ¿qué número te corresponde?

—No, ni idea. En aquel momento no lo supe, ahora menos.

Es la nieta número 71.

Era el mes de febrero de 2008, verano en Buenos Aires. La causa se había iniciado en 2001 y llegaba el momento del juicio en el Tribunal Oral Federal número 5. Ese año hubo otros procesos importantes, pero ninguno generó tantos titulares como este porque, si bien algunos casos de apropiadores —aquellos que criaban a los hijos de los desaparecidos ocultándoles su procedencia— habían llegado a la justicia, nunca la persona apropiada, la misma víctima, se había constituido en querellante, esto es, en alguien que no sólo denuncia sino que es parte activa del proceso penal acusando a los imputados. Después de un peregrinaje por un mundo de procedimientos burocráticos que hasta poco antes le resultaban ajenos, María Eugenia Sampallo Barragán se presentó como querellante y llevó a juicio a sus apropiadores, Cristina Gómez Pinto y Osvaldo Rivas, y al militar Enrique Berthier, integrante de Inteligencia del Ejército Argentino, que fue quien la entregó a esa pareja. “Es el primer caso en llegar a esta instancia en el que una hija de desaparecidos que recuperó su identidad es querellante”, publicó el periódico Página/12. “María Eugenia Sampallo Barragán es la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo que llega a los tribunales en carácter de querellante contra las personas que actuaron como sus ‘padres’, pero que eran en realidad apropiadores”, publicó Infobae. Otros titulares decían: “Hija robada enjuicia a padres”; “El juicio que una hija hizo al matrimonio que la apropió”. Hija. Padres. Ella, que dormía con un candado en la puerta de su cuarto para que Cristina Gómez Pinto no pudiera entrar. Ella, que, siendo niña, cuando las peleas de ese matrimonio escalaban, corría al departamento de su vecina y aporreaba la puerta gritando: “¡Susto, susto, susto!”. Nota aquí.





Iván Noble

 


Tute

 


domingo, mayo 10, 2026

Koino Yokan & Cruzando El Charco

 

Rafa Mora

 Parar.

Que el mundo quede,
por un instante, aislado.
Respirar.
Profundo.
Desde la raíz.
Sentir el latido.
Inhalar.
Exhalar.
Ser consciente de las maltrechas rendijas.
Saber que siempre es posible reparar los huecos emocionales.
Que hay luz cenital que ilumina el todo.
Que es posible combatir la nada.
Feliz noche



Maggie Cullen

 


Cucuza Castiello

 

Casa Oscarín

 El último fin de semana de Óscar González en "Casa Oscarín", que cierra por "cansancio", pero promete volver: "Algo voy a hacer"

El hostelero baja la persiana tras 18 años regentando el negocio de la calle Sebastián Miranda motivado por un momento vital "complicado" y "la pérdida de esencia de Cimavilla"

Con el cierre de "Casa Oscarín" se va el último reducto del Cimavilla de toda la vida. Así por lo menos lo cree el propio Óscar González, Oscarín, dueño del negocio que durante los últimos 18 años ha animado la calle Sebastián Miranda. "Una cajina de cerilles" que una ilustre del Barrio Alto como Violeta Gómez, "La Monrolla", definió en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA; con unas pocas mesas para comidas y una barra impracticable entre las vitrinas donde descansaban las monumentales tortillas y los escanciadores de sidra que se agolpaban cada día de martes a domingo. Un paraíso terrenal para los gijoneses que buscaban algo diferente, entre los locales de moda y negocios traídos de fuera, pero que a la vez querían regresar al Gijón de siempre. Llegó hace casi dos décadas bajo el nombre de "La Mar de Vinos" y se va como "Casa Oscarín" por todo lo alto.

"El cansancio y el agotamiento" han terminado con Oscarín. "Me dio mucha pena, creo que tengo una clientela maravillosa que hoy me lo demostró", explicaba el hostelero en su antepenúltimo servicio. Entre los clientes ya había corrido la noticia del cierre y este viernes, a primera hora de la tarde, el local ya gozaba de un ambiente envidiable. "Es una pasada, no sabía el cariño que me tienen. Llevo dos días que de mis ojos solo salen lágrimas y cada vez que lo pienso me emociono mogollón", reconoce. Más de 40 años de hostelería que terminan en un momento “complicado” y por una decisión que le costó tomar. "Es triste, pero se acabó", resume.

En la memoria de muchos quedarán las jornadas de vermú, las comidas en los bancos de afuera a base de tostas y tortillas aliñadas con exquisito aceite o los festines de la fabada o el pitu guisado de los domingos. El postre lo servía Oscarín que, si tenía el día, convidaba sin temor a sus licores caseros antes de tener que pagar siempre en efectivo y con precios relativos. El que Oscarín quería si eras de los conocidos, que para algo era el que mandaba. "Estoy muy agradecido a la gente aunque hubo momentos en los que también se pasó mal. No se llega a saber lo que te quieren, pero cuando pasan cosas así, es cuando se nota", reitera en su agradecimiento.

Pese a su carácter peculiar, el cariño de los clientes siempre lo tuvo. "Es mi gente, llevo muchos años sobreviviendo y ellos son los que crearon el bar. Este, el 'Gigia', 'El Busgosu'... todos ellos los crearon la gente. Que yo pude incitarlos a hacer que sean guays y tenerlos contentos, fue mi culpa, por supuesto. Igual que también para otros soy un déspota, un gilipollas... pero hay mucho cariño", explica, mostrando esa personalidad dual y a la vez auténtica. En el pasado ya quedan décadas tras la barra en su memoria. Este cierre, innegablemente, le lleva a pensar en sus anteriores negocios y también en un Cimavilla que, con resignación, asume que ha desaparecido. "Llevo aquí desde el 88. Viviendo en la plaza de la Corrada, teniendo la "Gigia", que eso fue maravilloso y luego pase para aquí. Pero se va perdiendo toda la esencia, esto es un pueblo turístico. Me acuerdo cuando todo el mundo se llamaba por los motes. Yo soy Casaronse, mis primos son los Balancho, la Monrolla... eso ya no existe y es la verdadera pena", lamenta el hostelero que reconoce que la situación del barrio "pasa factura". "Son todo pisos turísticos, es una mierda", concreta. Nota aquí.



Alma Guillermoprieto

 


Lila Downs & Alex Cuba

 

Félix Maraña

 GERNIKA Y LA HUMANIDAD

(Plegaria)
Steer denuncia y explica,
con un mensaje profundo,
para que supiera el mundo
quiénes quemaron Gernika,
tragedia que significa
y dibuja claramente
cómo murió tanta gente
arrasada por las llamas,
gritos, lamentos y dramas
creados por un demente.
Era un día de mercado,
lunes, finales de abril,
cielo mustio y algo gris,
el pueblo vivía angustiado,
temeroso y preocupado,
tras la quema de Durango.
Gernika no era Berango,
era villa juradera,
sin respetar que tuviera
fueros, historia y más rango.
Eluard y César Vallejo,
poetas del ancho mundo,
pusieron verbo profundo,
son sus poemas espejo,
y el mundo quedó perplejo
con el mural de Picasso.
Las guerras son un fracaso
de toda la Humanidad.
No hay en la Tierra piedad.
Las guerras marcan su ocaso.




Iván Noble


 

Paula Maffía

 


Juanlu Mora

 


Ismael Serrano


 

El Roto

 


sábado, mayo 09, 2026

María Guivernau

 


María Ruíz & Mocchi