sábado, octubre 24, 2026

Patti Smith

 Patti Smith improvisa la canción ‘Wing’ ante los Reyes en los Princesa de Asturias

La artista estadounidense cantó a capela un tema de su disco más intenso, ‘Gone Again’

Estaba fuera del guion, pero muchos tenían la esperanza de que Patti Smith ejerciera de lo que siempre ha bordado: la poesía cantada. Su discurso en el Teatro Campoamor de Oviedo en la ceremonia de los premios Princesa de Asturias había sido breve. Y entonces llegó la sorpresa, la interpretación emocionada de Wing, una canción que incluyó en probablemente su disco más intenso, Gone Again (1996), el que editó después de vivir la muerte de su pareja, Fred Sonic Smith, músico del grupo MC 5, y de su hermano Todd.

“Yo era un ala en el cielo azul. / Volé sobre el océano. / Volé sobre España. / Y era libre. / No necesitaba a nadie. / Era hermoso. / Era hermoso”, cantó Smith en Oviedo, donde recogió el Princesa de Asturias de las Arte 2026.

Patti Smith aparecía en la portada de Gone Again con la mirada al suelo y pensativa, una imagen espectral de portada en la que la cantante advierte de que el contenido transitaba por territorios oscuros. El duelo como expresión artística y esta como vía para atenuar el dolor. Además de a su pareja y a su hermano, la artista dedica en este disco una canción sobrecogedora a Kurt Cobain, líder de Nirvana, fallecido en 1994: About a Boy, una plegaria de ocho minutos.

Con un agujero en el corazón, Smith compuso este álbum crudo y por momentos tétrico que influyó sobremanera en artistas como P J Harvey o Courtney Love. Hoy ha interpretado uno de sus mejores temas en Oviedo. Nota aquí.


Rosa Montero

 


Piero

 

Taberna Garelos

 Garelos, la taberna gallega que triunfa en Madrid: tortilla, carne de ternera y un tique medio de 35 euros

Antonio Couceiro abrió en 2020 su primer Garelos y ya suma cuatro locales en Madrid, donde cuida cada detalle: del pescado de Pescaderías Coruñesas a la vajilla de Sargadelos.

Fue el 24 de enero de 2020 cuando Antonio Couceiro (Betanzos, 48 años) abrió el primer local de Garelos en Madrid. Mes y medio más tarde tuvo que cerrar las puertas de esta pequeña taberna gallega, ubicada en el barrio de Chamberí. El confinamiento, sin embargo, no fue un impedimento para hacerse con una clientela fiel: empezó a servir comida a domicilio centrándose en los pilares de su carta, la tortilla de patatas estilo Betanzos, la croca de ternera gallega con patatas y el pulpo a la gallega. Con estos mimbres ha construido la base de un negocio de éxito que desde entonces no ha dejado de expandirse. En 2021 formó parte del proyecto gastronómico de Galería Canalejas, un local que cerró este año tras el fracaso de la iniciativa y el cambio de uso decidido por la propiedad, que lo ha transformado en un centro de bienestar.

Al año siguiente abrió un establecimiento en la calle Españoleto; en 2023, otro en Montesquinza, y en 2025, un tercero en Zurbano. Además, este año se ha mudado desde la calle Blanca de Navarra, donde comenzó todo y de donde tuvo que marcharse por una operación inmobiliaria, al local que durante años ocupó el restaurante Lúa. “Fue triste tener que dejar este sitio, que era un emblema de la calle, pero los clientes nos han seguido al nuevo local y hemos conseguido atraer a otros nuevos”.

Otra baza que juega a su favor son los precios comedidos. “El tique medio es de 35 euros por persona. Ahí está el éxito: una relación calidad-precio de diez, algo impensable en Madrid”, explica este empresario, formado en la Escuela de Hostelería de Pontedeume. Su trayectoria profesional continuó en las cocinas de restaurantes como Refugio, en Oleiros (A Coruña), y el Casino Atlántico, en A Coruña. Más tarde se incorporó a La Penela, en Madrid, donde participó en la puesta en marcha de Okafú, la propuesta más informal del grupo, además de ejercer como cocinero ejecutivo del grupo Whitby. Hasta que finalmente decidió emprender por su cuenta. “Era algo que siempre quise, crear mi propio negocio”.

Garelos es una taberna acogedora, aunque bastante ruidosa, repartida en dos plantas y sin grandes artificios decorativos, salvo la elegante y vistosa vajilla de Sargadelos, donde priman el producto y el recetario gallego. Los platos estrella siguen siendo los mismos desde el primer día. Destaca la tortilla estilo Betanzos (14 y 17,50 euros), elaborada con patata de la variedad Kennebec y huevos camperos gallegos. “Aunque no la hacemos tan líquida como en Galicia, está cremosa. No es una sopa, ya que hay que comerla con tenedor, no con cuchara”, señala Couceiro, que calcula que en este establecimiento llegan a preparar entre 80 y 100 unidades al día. Entre todos los locales hay jornadas en las que alcanzan las 200. También sobresale la carne guisada de ternera, bautizada como Cañón de Sanchón (20,50 euros), elaborada con carne amparada por la IGP Ternera Gallega que les suministra Novafrigsa, perteneciente al grupo Coren, el mismo que les sirve los huevos. La merluza a la gallega, por su parte, se cocina al vapor y se acompaña de la clásica ajada con pimentón (24 euros). Nota aquí.



Miguel Ríos

 


Lionel Messi

 

Rosa Montero

 Bastaría con querer hacerlo

Creo que todos sabemos cuándo estamos comportándonos mal, solo que a los miserables eso les da lo mismo.

Desde luego no ha sido la primera vez que sucede algo así, ni, por desgracia, era inesperado, pero el rechazo de los decretos de vivienda ha vuelto a dejarme anonadada. Se ve que las fuerzas políticas de nuestro país son incapaces de colaborar en causas esenciales, tan esenciales, en fin, que van mucho más allá de los valores partidistas y son transversales, afectando a toda la sociedad, sea cual sea su ideología. No digo que los decretos fueran perfectos ni suficientes. Todo es susceptible de mejora. Pero usar la catástrofe habitacional para arreciar en el pimpampum electoralista y politiquero me parece deprimente (además de que deben de estar sordos y miopes, dada la indignación que arde en las calles).

La realidad es siempre compleja, molesta, tenaz e irreductible. No se adapta a nuestra voluntad ni a las ideologías. El caos inmobiliario es poliédrico y de muy difícil solución, y empeora por el hecho de que está todo pringado de demagogia. Tomemos, por ejemplo, el tema de la ocupación. El problema no es ni muchísimo menos tan grave como trompetean las desfachatadas empresas antiokupas, pero desde luego existe y es peor de lo que sostiene cierta izquierda negacionista. Un familiar muy cercano mío lo ha sufrido, sin ir más lejos; unos indeseables entraron en su único piso en propiedad en el breve tiempo que medió entre dos inquilinos, aunque por fortuna pudo echarlos. Porque además no todos los okupas son familias maravillosas aplastadas por el sistema: también hay canallas. Lo mismo que entre los inquilinos: hay sinvergüenzas a los que hay que desahuciar. En realidad, tampoco creo que haya que hablar sólo de los derechos de los pequeños propietarios y demonizar a todas las empresas; cuando sucedió la insensata tragedia de Maricarmen, un buen amigo me contó el caso de una prima anciana suya que vivía en Madrid en un piso alquilado por sus padres en los años treinta y que ella mantenía con una renta prehistórica. El edificio fue adquirido el año pasado por una inmobiliaria que, tras proporcionar a la mujer otro piso semejante en el mismo barrio (Lavapiés), se ha comprometido a alojarla gratis hasta el fin de sus días. Así que la cuestión no es ser una empresa o un particular. La cuestión es tener principios éticos o ser un tipo mezquino. Creo que todos sabemos cuándo estamos comportándonos mal, solo que a los miserables eso les da lo mismo. Diré por último que hay gente pobre malvada y gente rica estupenda, una obviedad tan rematadamente obvia que avergüenza escribirla, pero es que a veces me parece que vivo en un mundo que algunos se empeñan en ver como de Disney, plano y tópico, cuando, como digo, la realidad es pertinaz y maliciosa e insiste en emborronar los paisajes impecables que nuestros prejuicios han dibujado.

A todo este lío hay que añadir que la justicia nunca puede ser justa del todo. Aunque los legisladores intenten crear una ley lo más favorable posible para la mayoría de las personas, siempre habrá alguien que saldrá perdiendo. Así que, en democracia, resulta inevitable tener que elegir un mal menor, y esa elección sin duda está tamizada por nuestra manera de ver el mundo. Tomemos por ejemplo el sistema penal, que puede ser más o menos garantista, es decir, puede enfatizar la presunción de inocencia del acusado y sus posibilidades de defensa, o bien ser más restrictivo y punitivo. Porque desde luego es imposible conseguir un funcionamiento por completo perfecto; siempre habrá culpables que logren salvarse del castigo e inocentes condenados de manera injusta. Personalmente, ¿qué te preocupa más a ti? ¿Qué te parece más angustioso? Ambos errores son terribles, pero creo que, sin que estemos hablando de un coladero, yo prefiero la vertiente más garantista; me perturba más destruirle la vida a un inocente que el hecho de que un culpable quede suelto. Pues bien, sucede lo mismo en el ámbito inmobiliario. Prefiero que las personas de bien que tienen todo el derecho de desalojar a un sinvergüenza deban cumplimentar algún trámite engorroso, a que inquilinos en estado de extrema vulnerabilidad como Maricarmen puedan ser echados a la calle fácilmente. Son, ya digo, maneras de ver la realidad. Y, por otra parte, las leyes no están escritas en piedra; se prueban, se reforman y se pueden cambiar si no funcionan. A veces tengo un sueño, como Luther King. Sueño que sería fácil entendernos, y que bastaría con querer hacerlo. Nota aquí.



Pedro Pastor

 


Marwán

 

Juan Minujín

 “A través de Coppola podemos reírnos un poco de nosotros mismos”

El actor que interpreta al representante de Maradona en sus años de Nápoles y su posterior caída en desgracia habla de una serie que se propone entretener, más que revisitar con precisión histórica aquellos años de excesos.

Juan Minujín interpretó a docenas de personajes de todo tipo en el cine, la televisión y el teatro. En su prolífico recorrido, entre muchos papeles, se puso en la piel y mente de un profesor de literatura en una escuela pública secundaria del conurbano (El suplente), hizo de un ex policía extorsionado que se infiltra en una cárcel con una identidad falsa para resolver un delito (El marginal), incluso de un exitoso polista y padre de familia que ocultó su homosexualidad (Viudas e hijos del rock and roll) y hasta se vistió de Papa en la juventud de Jorge Bergoglio (Los dos papas). Siempre lidió con personajes que libran batallas internas. Sin embargo, ninguno de los personajes a los que dio vida en la ficción tiene los colores y la posibilidad de divertimento que alcanzó con su protagónico en Coppola, el representante, la serie sobre el hombre que acompañó a Diego Armando Maradona durante su ascenso al estrellato futbolístico mundial y también en sus años de caída, y que el viernes 23estrenó su segunda temporada en Disney+.

Minujín se toma unos segundos, repasa en su Google mental su pasado, compara lo que significó hacer a Guillermo Esteban Coppola con otros personajes ficticios y reales, y no duda. “Este tiene un abanico muy florido. Muchas aventuras. Es un personaje que podría ser de un comic. Es un tipo que estuvo con reyes, que a la vez se pelea con la mafia, que le maneja la carrera al futbolista más famoso del mundo, que cae en desgracia, que vuelve a resurgir y así al infinito. Tiene algo de eso que es muy divertido”, reconoce el actor en la entrevista con Página/12. “Pensé mucho en tratar de atrapar la energía del personaje, de tomar algunas cosas de su forma, como de algo más de la imitación, pero en donde en la interpretación tiene mucha presencia la energía que destila Coppola”.

Si la primera temporada de Coppola, el representante había sido un auténtico producto pop y lúdico alrededor de la figura de Guillote, la segunda redobla la apuesta con una puesta y una narración que rompe con todos los géneros y moldes. Con animaciones, diferentes texturas de imagen y hasta algún que otro musical, esta nueva temporada de seis episodios le hace honor a los excesos propios de la figura que retrata con más finalidad recreativa que histórica. Sátira y parodia a la vez, despojada de cualquier tipo de cronología, esta segunda parte es puro anecdotario inflamable, para empacharse de pochoclo sin culpa y a puro disfrute.

Un casamiento apócrifo. Un robo bancario que termina siendo un negoción para el clan Maradona pero también un dolor de cabeza. Un viaje a Arabia que casi culmina entre barrotes. Un balón de oro robado y la camorra haciendo de las suyas. El multitudinario casamiento en el Luna Park (y el caótico y desenfrenado viaje en avión desde Europa de los “afectos” de Diego). La despedida de Diego y la acusación a Coppola de haberse robado la plata “de las hijas”. La debacle del representante y la patética gira con su monólogo por desvencijados y vacíos teatros del conurbano. La muerte de Diego. Sólo algunas de las situaciones que la segunda temporada abordará sin temor a lo desmesurado. Nota aquí.



Kevin & Liniers

 


El Roto

 


viernes, octubre 23, 2026

Jack Johnson & Glen Hansard

 

José Larralde

 


César de Centi

 


Las Migas

 

Charles Bukowski

 


Vicky Gastelo

 


Soledad Pastorutti

 

Luis Miguel Malo Macaya

 SUICIDIO LENTO

Cuando poco ya importa
ese resto de vida que escribimos;
ese estar en un mundo
donde ya no cabemos:
un vivir agotándose en su luz desde entonces
y la sombra enlutándonos
hasta un fin que nos llega,
cada vez más cercano,
más y más ahora mismo ya rendido al mañana...
Cuando el resto es un casi,
un penúltimo esfuerzo por sabernos si somos,
por sabernos si estamos
aún conscientes de irnos en un sueño profundo,
pero ya decisivo, sin desvelo capaz
de escribirlo más tarde -ni siquiera otra página
donde quepa un poema
maltratando a la muerte cuanto en ella insistido-
La vejez claudicante, su certeza de tumba
inmediata seduce, acontece muy lenta
y morimos de pronto sin sabernos del todo.
Ya la soga del tiempo va apretando su nudo.



Santy Pérez

 


Antonio Orozco & Niña Pastori

 

Joaquín Lera

 EL VELERO LLEGÓ CON RETRASO

El velero llegó con retraso,
a la isla de nuestra resaca.
El arcoíris nos seguía los pasos,
con un vaso de hielo en las alas,
chapoteando licores.
Casi nos ahogamos
zarandeando a las olas, pero luego;
al llegar a la playa el destino
nos cantó las cuarenta…
canciones de amor con colores.
En una roca de sal divagamos.
Vestimos de nieve a la madrugada.
Contagiamos al sol que decía;
No me deis la brasa.
Tenéis sobredosis de ardores.
Disfrutamos…
como niños de mar en el puerto
que venció al delirio.
Aliviando nuestros corazones,
con racimos de versos en los bañadores.
En el faro que guía a los años
compartimos vacíos y escamas.
Desnudamos a la melancolía.
Anidamos en conchas de nácar
espantando alimañas y contradicciones.
Nos deshojamos.
Fuimos solo el preludio de un eco.
De un libro pirata no escrito.
Amando a deshora, como los soñadores,
mientras el misterio… nos echaba flores.
* Foto hecha por Patty Hair, en el Casino de Salamanca, mientras elegía las canciones que iba a cantar.



Emiliano del Río

 


Charly García

 

Rodolfo Serrano

 Ya no hay miedos

Cuando todo esto pase. Cuando sea
la noche solo sombra recordada,
oscuridad pasada, nada apenas,
me acercaré, despacio, hasta tu nombre.
Y volverá el recuerdo. Por el aire
volarán esos pájaros del sueño,
se vestirán las calles de colores,
besaremos tú y yo la piel del mundo.
No habrá ya oscuridad que nos oculte,
ni dolor como un río inagotable.
Será todo distinto. Nuestros cuerpos,
desnudos, brillarán al sol de otoño.
Esta tarde, lejanos ya los miedos,
me refugio en tu piel y me abandono
a la dulce esperanza de los días
azules que levantan nuestra casa.
(No temas a la noche. Es ahora nuestra)
Foto de Raul Cancio.



Los Sinsorgos

 


Tute

 


jueves, octubre 22, 2026

Pablo Guerrero

 HORIZONTES

Me acerco al horizonte y ya no está.
Huye como rebaño de gacelas sorprendidas.
Siempre está allí el horizonte, en el lugar exacto a donde no se llega.
O a la espalda , en el lugar oculto donde vive lo que nunca ha existido,
lo que no tuvo forma.
Conozco a quien logró alcanzarlo y atravesar sus gasas.
Se miró en el espejo donde muere la muerte
para ser la mirada de lo recién nacido.
Donde brilla la belleza encadenada con cantares primeros.
Donde sigue latiendo la palabra que reza
a través del susurro de los palmerales.



César de Centi

 


Ale Kurz & Jóvenes Pordioseros

 

Javier Gurruchaga

 “Tengo 68 años, pero sigo teniendo ganas”

El cantante celebra los 50 años de la Orquesta Mondragón con un concierto el 23 de octubre en la sala Razzmatazz de Barcelona.

Dudábamos, pero Javier Gurruchaga no tiene problemas en confesar su edad: “Tengo 68, nací en 1958, el mismo año que Michael Jackson, Prince y Madonna. El mismo año que Hitchcock estrenó Vértigo”. Con 18 años fundó la Orquesta Mondragón y, medio siglo después, conserva las ganas de cantar, entretener y subirse al escenario. El 23 de octubre celebrará los 50 años de la banda en la sala Razzmatazz de Barcelona.

P. ¿Qué queda del Javier Gurruchaga que puso en marcha la banda en 1976?

R. El espíritu, las ganas, la ilusión de llegar al público, entretenerlo, hacerlo bien… Desde chaval me gustaba cantar, parodiar, jugar. Eso he hecho con la Mondragón: combinar entretenimiento, música, rock, teatro, music hall…

P. ¿Le sorprende más llegar a los 50 años o haber sobrevivido al camino?

R. La larga y tortuosa carretera tiene cosas buenas y otras que no salen tan redondas. Tengo 68 años, pero sigo teniendo ganas.

P. ¿Pensó alguna vez: “Hasta aquí hemos llegado”?

R. No. Charles Aznavour trabajó hasta los 94 años y los Rolling Stones siguen activos. Mientras haya salud, ganas y tenga voz, seguiré.

P. ¿Cómo empezó la Mondragón?

R. Tiene unos orígenes casi radiofónicos. Con 15 años quería cantar. Mi primer grupo se llamaba Calígula. Descubrí que también me gustaba divertir, parodiar, imitar… Combinábamos parodias, un blues, una canción de los Beatles, una jota… A los 18 quisimos llevarlo a un escenario.

P. ¿En 1976?

R. Empezamos en junio de 1976, después de ver a los Rolling Stones en Barcelona. Éramos una mezcla de Fellini, cine mudo, Buster Keaton, Chaplin y The Rocky Horror Show. En 1978 actuamos en el Teatro de la Comedia de Madrid. Algunos pensaban que éramos una orquesta de cámara y me encontraron vestido de novia, interpretando a Lou Reed y a Popocho (Pedro Ayestarán al que Joaquín Sabina llamaba el enano de la Orquesta Mondragón) llevándome en silla de ruedas. Ese cóctel nos dio una entidad.

P. Destaque dos puntos de inflexión de la Mondragón.

R. Bon voyage fue un bum y Ellos las prefieren gordas también.

P. Gurruchaga fue también estrella de la televisión y el cine.

R. Me llamaron de La bola de cristal y después me encargaron Viaje con nosotros. Vinieron los escándalos televisivos, las parodias… Fueron programas históricos y nos dieron un Ondas. También hice películas muy alimenticias y horteras, pero hubo aciertos: El rey pasmado, Tirano Banderas, Si te dicen que caí…

P. ¿La Mondragón y Gurruchaga son lo mismo?

R. No, pero es la misma historia. La historia de Javier Gurruchaga se llama Mondragón. He contado con grandes letristas y buenísimos compañeros, como Popocho, que murió hace seis años. Le echo mucho de menos. Nota aquí.



Carlos Chaouen

 


Carlos Ares

 

Joaquín Lera

 LA CALLE DE LOS ECOS

Doblando la calle de los ecos,
donde los belfos de las farolas brillan; fondeamos.
Ensillando nuestra dulce presencia, junto al hielo de la incertidumbre, demolimos al engaño.
Llevábamos en las pestañas latidos de miel.
Veníamos de bebernos el crepúsculo.
Destilábamos llamitas de cielo que se convirtieron en balcones donde suspiraban rodajitas de azahar.
No podiamos permitirnos estar tristes…
Aunque las estrellas se fundieran.
Aunque las ausencias nos apuñalaran los labios.
Aunque el tabernero del miedo quisiera estafarnos con licor envenenado.
Era necesario emborracharnos con lágrimas liberadoras.
Brindar con la alegría.
Besarnos las pupilas.
Sin nervios, sin brechas.
Sin masticar brasas.
Solo canapés de esencia y chupitos de albricias.
No éramos fantoches.
Éramos luciérnagas espanta nieblas.
Lo teníamos clarísimo.
¡Qué le den al declive!
A la palidez del asfalto.
A los excrementos del calendario.
A las quemaduras del ocaso.
Chasqueando los dátiles de nuestros dedos,
decidimos columpiar a los sentidos.
Echarle un capote al compás de la ternura.
Sin postizos.
Sin caprichos.
Abriéndole al viento las puertas del alma.
Al fin y al cabo era nuestra novela,
nuestro poema, nuestro relato, nuestra batuta.
Teníamos que disfrutarlo.
A pesar de las erratas,
alguna que otra tacha…
y las sílabas mal acentuadas.
Las corregimos con las babas de la felicidad,
con el índice de nuestras lenguas,
con el sudor de la saliva riéndose de nadie.
No íbamos a tirar nuestra pureza por el desagüe.
No íbamos a escondernos.
Esa bulla formó parte de nuestra vida,
de nuestras idas y venidas,
de nuestros sueños.
No la blindamos con enredos.
Disfrutamos como enanos.
Desabotonamos al cansancio.
Desatamos a la pena.
Subimos el nivel.
Colmamos a la bondad.
Éramos, somos y seremos un círculo vicioso de humanidad.
Seguiremos así,
como antes y después.
Hasta el último aliento.
Hasta el último revés.
Evaporándonos con el tacto.
Doblando la calle de los ecos.



Fran Fernández

 


José Larralde

 

Andrés Rábago

 Rábago, OPS y El Roto conquistan Toledo

El pintor, ilustrador y dibujante satírico madrileño irrumpe con fuerza en el nuevo Museo de Arte Contemporáneo y Diseño de Castilla-La Mancha con la donación de 301 de sus obras.

Como una hidra de tres cabezas dispuesta a cuestionar las innumerables certidumbres que tientan cada mañana a las sociedades contemporáneas se ha colado en el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha de Toledo un tal Andrés Rábago. Entiéndase por esto la triple presencia, en el renovado museo ubicado en el convento de Santa Fe y en forma de una generosa donación de 301 obras, de los heterónimos puestos en pie por el artista a lo largo del tiempo: el propio Andrés Rábago (Madrid, 1947), pintor simbolista y metafísico de la soledad; OPS, aquel autor de viñetas oscuras, surreales e inquietantes que removieron las oscuras aguas del franquismo en su última fase y también las de la Transición; y El Roto, dibujante y escritor satírico, incansable bisturí cotidiano hurgando en las verdades y mentiras de lo político, lo social y lo cultural en las páginas de Opinión del diario EL PAÍS.

La sala 12, que alberga un total de 65 obras de OPS y El Roto, se convierte así, si no en un legado del artista (no parece la palabra que más le vaya a gustar) sí en un fascinante compendio concentrado en el espacio pero alargado en el tiempo de sus devaneos artísticos y filosóficos. A todo ello se suman las ocho pinturas al óleo y los ocho bocetos que ocuparán en breve la capilla de Santa Fe, construida por los caballeros de la Orden de Calatrava entre 1253 y 1266.

Y decimos que conceptos como “legado” y “posteridad” no parecen obsesionar a Andrés Rábago porque, si lo hicieran, probablemente habría decidido donar sus obras a la Biblioteca Nacional, lo que sin duda le habría asegurado grandes dosis de prestigio y unas estupendas condiciones de conservación. Y le habría privado de la que era una de sus prioridades: que su obra pueda ser contemplada por el público. Así que prefirió inclinarse por el museo de Toledo frente a la oferta de la BN. No en vano dejó escrito en uno de sus libros de aforismos: “Una buena imagen es aquella que mantiene su misterio al exponerla”.

Lo menos que puede decirse es que es un momento de intensa actividad para Andrés Rábago. A este desembarco en Toledo se suma la actual exposición de su obra pictórica en la Lonja del Pescado de Alicante hasta el 1 de noviembre (Un museo imaginario) y la inminente publicación en Galaxia Gutenberg de Cantos rodados, su nuevo libro de aforismos: una suerte de galería de espejos donde los pensamientos del autor surgidos mientras pinta se reflejan en las ilustraciones que ejecuta mientras piensa… y viceversa. “Un territorio interior donde emergen fantasmas e imágenes que yo dejo salir”, según su autor.

Texto e ilustración, la relación entre ambos y el producto final que su mezcla suele ofrecer al público es uno de los temas de conversación con Andrés Rábago esta mañana en las salas del museo de Toledo. El autor de Los tiempos bárbaros y La Edad del silencio explica así la imbricación de la palabra y la forma artística, y sobre todo la relación entre ese cruce de caminos y su caminante, es decir, entre la viñeta y el lector: “Lo verdaderamente importante es que el dibujo sea bueno, eso es lo que de verdad sujeta la viñeta”, defiende Rábago cuando habla de sus poéticas y a la vez cáusticas viñetas diarias. “A mí me gusta decir que por la boca muere el pez… y tengo que decir que mis viñetas de El Roto desde luego aguantan si son buenos dibujos, pero no si son sólo buenos textos”. Nota aquí.





Colectivo Panamera

 


Tute