lunes, marzo 16, 2026

Jorge Drexler & Falta y Resto

 


Gabriel Tuya

 Gabriel nos cuenta por Facebook.

Alejandro Romano... Yo tengo un hermano. Y desde hace años... mi hermano y yo compartimos fuegos, vinos y sentimientos. Él sabe cuando estoy mal... él sabe de mis desvelos. Él sabe donde apretar... con sus mensajes, con sus vídeos, con sus palabras, él sabe donde llegar. Yo tengo un hermano. Al que no siempre le escribo, pero él sabe esperar. Con la paciencia que solo pueden tener los buenos amigos. Él sabe esperar. Pero siempre está aquí, a mi lado... del lado zurdo del corazón... corazón ajado pero corazón al fin. Cómo no ser agradecido... cómo? Ya llegará el día en que juntos encendamos el fuego sagrado... el que pese a todo arde y vuelve a arder... que no se apague nunca. Por vos... por mí... porque te quiero hermano.

Carlos Chaouen


 

Chambao

 


Pedro Pastor

 Pedro nos cuenta por Facebook.

Hemos parido otra gira, de lo profundo de las entrañas.
Nunca hubo tanto trabajo, dedicación y amor por un tour y ayer ya entendimos que ha merecido el desvelo.
Porque ayer, en Rivas, en nuestra casa, con nuestra gente, todo salió: se palpó cada hora de ensayo, el mimo de cada arreglo, el ensamble de la nueva banda, la fuerza de los vientos, las luces, la estética, el sonido, luis y lulu.
El amor inconmensurable de todo el equipo y vosotrxs, una vez más, convirtiendo el auditorio en territorio de baile, de descarga, de llanto, de liberación, cantándolo todo, aplaudiendo en mitad de las canciones y siendo, literalmente, el mejor público que pudimos soñar.
Esto acaba de empezar y 2026 es nuestro año, os esperamos, nos vemos en los escenarios.














Cucuza Castiello


 

Santero y Los Muchachos

 

Yoani Sánchez

 Yoani Sánchez denunció que la policía del régimen cubano le impidió salir de su casa

La periodista compartió un video en sus redes sociales en el que se ve a un agente de la dictadura con la cara tapada y apostado en la entrada de su vivienda.

La periodista cubana Yoani Sánchez denunció este fin de semana que agentes de la policía del régimen cubano le impidieron salir de su vivienda en La Habana. Según sus declaraciones, un hombre vestido de civil y con el rostro cubierto bloqueó el acceso a la calle, negándose a identificarse y a explicar los motivos de la medida.

En un video grabado en los bajos de su edificio y difundido en redes sociales, Sánchez relató que el individuo, a quien describió como un desconocido ajeno a la comunidad, le prohibió que abandonara su domicilio. “Asegura que no me va a dejar salir. Además de esto, hay otro operativo. Veo, por ejemplo, por aquí dos señoras que no pertenecen a mi comunidad, una comunidad que conozco bastante bien”, señaló la fundadora del diario digital 14ymedio.

La periodista increpó al agente para que dijera ante la cámara quién había ordenado la vigilancia y la restricción, a lo que el individuo respondió: “No sé”. Sánchez insistió en que no posee antecedentes judiciales ni está sometida a medidas legales restrictivas. “Yo soy una ciudadana que no ha cometido delitos, no está juzgada en un tribunal, no tiene una orden de restricción ni prisión domiciliaria. Entonces, ¿por qué tú no me dejas salir?”, cuestionó en el diálogo registrado en video.

El hombre mantuvo la negativa y evitó proporcionar información adicional sobre su identidad o la procedencia de la orden. Sánchez advirtió que esta situación representa una vulneración de sus derechos y subrayó el carácter arbitrario de la medida. “Puedes ser un matón. Puedes ser un delincuente, un criminal de barrio”, manifestó en su intercambio con el agente, quien se limitó a responder: “Tú sabes quién es”.

La denuncia de Yoani Sánchez se enmarca en un contexto de hostigamiento y vigilancia frecuente a disidentes y periodistas independientes en Cuba. Organizaciones internacionales de derechos humanos han alertado sobre el aumento de operativos de vigilancia, citando casos similares en los que se restringe la circulación de activistas sin orden judicial previa. Nota aquí.



Love of Lesbian

 


Idígoras y Pachi


 

domingo, marzo 15, 2026

Gilberto Gil

 Gilberto Gil, la alegría y la melancolía

El legendario músico brasileño logró un adecuado recorrido de una carrera inabarcable, en una noche tan disfrutable como dolorosa: ya no se lo verá en el escenario.

Contradiciendo al sempiterno bossa nova “A felicidade”, “Tristeza não tem fim”. Y es que Gilberto Gil se despidió de los escenarios argentinos, como parte de la serie de recitales con le dice “adeus” a las giras. A ver si se entiende mejor: a uno de los más notables músicos brasileños de todos los tiempos nunca más se le volverá a ver por acá con su guitarra, ni sambeando, ni desenfundado su arsenal de clásicos, tal cual sucedió en la noche del miércoles en el Movistar Arena.

Por más que fueron dos horas y cuarenta minutos de alegría, ese público desaforado asistió básicamente a un acto de inmolación en directo. Aunque corpóreamente el baiano sigue pululando en el mundo de los vivos, se trata de una pérdida a la par de la muerte del salsero Willie Colón, cuyo funeral se hizo sentir el martes a punta de trombón.

La música popular latinoamericana se está quedando sin sus héroes. Esos que supieron hilvanar nuevos estilos, sin retar a la tradición, y que consiguieron con una habilidad aún vanguardista contar historias que versan acerca de la contemporaneidad. Renovando no sólo una estética, sino también el discurso, bien afín a esa idea de la “raza cósmica” sobre la que fantaseó Vasconcelos. Configurando de esta manera la gran banda de sonido del pundonor y del orgullo idiosincrático; resistiendo al imperialismo, a los cipayos y a los gobiernos totalitarios que osaron inhibir el clamor popular. Y de eso puede dar constancia Rubén Blades, otro de los que se despide este año de los tablados. Nuestros John Lennon, nuestros Fela Kuti y nuestros Bob Marley están en extinción.

Si bien es un trabajo complejo sintetizar 60 años de trayectoria, en el formato que sea, Gil logró con la maestría que lo distingue, carente de soberbia y solemnidad, registrar una radiografía de su obra. Apeló por las canciones de siempre, por supuesto, pero las organizó de forma que fueran esta vez un canal para evidenciar sus intenciones musicales y reflexiones artísticas. Al igual que sus influencias, sus camaraderías, sus amores y los contextos en los que se produjeron las creaciones. Un relato bien planificado, legado con dejo a testamento. Apoyado por una puesta escenográfica y en especial visual (a cargo de la realizadora Daniela Thomas) que, contraria a la estupidez nostálgica que atraviesa a estos acontecimientos memorabílicos, reforzó su dialéctica con la modernidad.

La leyenda de 83 años contó además con la complicidad de una banda tan numerosa (alrededor de 15 músicos sonando en simultáneo) como impecable, en la que destacaron varios integrantes de su familia. Comenzando por su hijo Bem en guitarra, bajo y dirección musical; a los que le secundaron su hija Nara y su nuera Mariá Pinkusfeld en coros, su hijo José en batería; y su “primer nieto”, João, en la guitarra.

Tempo rei es el título de este tour, tomado del tema homónimo de 1984 (“Transforma las viejas formas de vivir”, versa uno de sus pasajes), que originalmente debía consumarse en octubre de 2025 (su anterior recital en Buenos Aires fue en 2018, en el Teatro Colón). Pero por un tema de agenda tuvo que ser reprogramado.

La canción conmemorativa también fue parte del repertorio, integrando un inicio sutil que arrancó con los funks amigables “Palco” y “Banda Um”. Entonces saludó en español a la audiencia, y mechó esa elocuencia con un trocito de “Aqui e agora” (“El mejor lugar del mundo es aquí y ahora”). Para luego mixturarla con una reinvención más festiva del clásico del forró “Eu só quero um xodó”, de la autoría de Dominguinho (con presencia suya en la pantalla), y en la que despuntó la labor del acordeonista Mestrinho. Hicieron la samba “Eu vim da Bahia”, y, a continuación, rescató uno de sus rock en tiempos del auge de la Tropicália, “Procissão”, de su segundo álbum en solitario, titulado igual que él (data de 1968). Mucho más adelante desenvainó otro rock, aunque de 1981: “A gente precisa ver o lunar”.

“Domingo no parque”, MPB orquestado partícipe de ese segundo disco en cuya tapa Gil luce vestido al estilo de Pedro I, con protagonismo esta vez de su terna femenina de cuerdas, dio pie a otra de las apropiaciones de la noche: “Cálice”. Aunque previamente hubo palabras de su autor, Chico Buarque, evocando cuando se conocieron, en plena renuencia contra la dictadura, y revelando la capacidad de su colega de no perder la calma. De los momentos más sublimes del show, al poner a dialogar, fiel a la imaginería de Heitor Villa-Lobos, a la música de corte clásico con la percusión afro. Lo que decantó en ovación. Situación perfecta para desconcertar con “Back in Bahia”, funk bien rockero compuesto con Caetano, en 1972, para celebrar su vuelta del exilio en Londres.

Después el músico brasileño se dedicó un rato a evocar su admiración (y traducción) del acervo sonoro jamaicano. Previo a eso, mandó al frente a dos de los MPB más lindos que existen: “Refazenda” y “Refavela”. Y un poco más adelante hizo su relectura de “No Woman No Cry” (él la llamó “Não chore mais”). Se metió con el reggae más blanco en “Extra”, y se puso en la piel de Marley en tiempos de The Wailers por intermedio de “Vamos fugir”. Cerrando el segmento con quizá su mejor acercamiento a Kingston, “A novidade”, tramada en complicidad con el grupo Paralamas. Y viró el volante hacia el funk “Realce”. En ese tramo recordó cuando abanderó a Brasil en un festival en Nigeria, en el que estuvieron Stevie Wonder, Fela Kuti y una señora que justificó: “Represento informalmente a la Argentina”.

El músico brasileño quedó solo con cuerdas y vientos en “Se eu quiser falar com Deus” y en una versión de “Drão” que superó por lejos a la original. No obstante, “Estrela” estuvo entre lo más agraciado del setlist, y seguidamente la multitud se sumó para cantar “Esotérico”. “Expresso 2222” sirvió para avisar que la performance estaba entrando en su recta final, lo que confirmaron el funk “Andar com fé”, la discotequera “Emoriô” y en especial la samba (con sabor a world beat) “Aquele abraço”. Bajaron un cambio con el forró “Esperando na janela”, pero sólo fue una distracción para procrastinar el desenlace.

No podía ser de otra manera que al mejor estilo del Carnaval, con papelitos, baile y amenizada por uno de los mejores samba reggae: “Toda menina baiana”. Recordatorio de que esto no volverá a pasar. Nota aquí.



Pedro Pastor

 


Funambulista

 

Manuel Vilas

 “Cuando escuchas la frase ‘ya no estoy enamorada de ti’, ocurre un cataclismo”

El escritor vuelve a mezclar realidad y ficción en su nueva novela, ‘Islandia’, en la que convierte en literatura la experiencia de su divorcio de la escritora Ana Merino.

Al noroeste de Madrid la ciudad sufre una arritmia urbanística. En medio de un barrio de toda la vida han surgido dos rascacielos, imponentes y modernos, desde cuya azotea se divisa cómo Madrid se va apagando hacia la A-6: la Dehesa de la Villa, Pozuelo, el Valle de los Caídos, Guadarrama. Son dos edificios modernísimos, de esos en los que los ascensores no tienen botones: pulsas en una tableta de la planta baja el piso al que quieres subir y ya te llevan solos. A la parte más alta se acaba de mudar un escritor, y si su piso parece de soltero es porque la forma encaja con el fondo: el escritor que vive en él se ha quedado soltero hace poco, y sobre la ruptura de su matrimonio trata su última novela, Islandia (Destino).

“Tengo que aprender a vivir solo de nuevo”, cuenta Manuel Vilas (Barbastro, 63 años), que ordena la mesa del salón y enseña orgulloso su despacho: es una de las esquinas del edificio, con enormes ventanales al frente y a la derecha desde donde se ve la ciudad. “Si no escribes una buena novela con estas vistas, estás perdido como escritor”, ríe. Como en Ordesa, como en Alegría (finalista del Premio Planeta), Vilas vuelve a explorar la realidad a través de la ficción, en este caso el divorcio de su mujer, que en el libro se llama Ada. En la vida real se llama Ana (Merino, también escritora) y en el tenso hilo que une realidad y ficción se desarrolla la trama.

Pregunta. Lo primero es lo primero: Ordesa, Alegría, Islandia… ¿De dónde nace esa forma de escribir tan ligada a la experiencia personal?

Respuesta. Bueno, en mi cabeza conviven dos figuras. Por un lado está el ciudadano Manuel Vilas, pero por otro lado está el escritor, que vive dentro de mí y que está permanentemente al acecho de lo que le ocurre a ese ciudadano. Cuando en la vida aparecen acontecimientos importantes —cataclismos, dilemas morales— el escritor se apropia de ellos; se los lleva y los transforma en literatura.

P. Hay una idea de Borges que explica ese mecanismo: decía algo así como que él se dejaba vivir para que el otro, el escritor, pudiera tramar su literatura.

R. Yo siento algo parecido: me dejo vivir para que el escritor que hay dentro de mí recoja todo aquello que puede convertirse en relato. En cuanto se produce ese paso, cuando aparece el narrador, ya no estamos ante la vida pura, sino ante una subjetividad literaria que empieza a reorganizar los hechos. Los hechos son reales, pero el narrador los mueve hacia donde le interesa. Ahí se abre esa zona compleja entre realidad y ficción que en la literatura lleva décadas explorándose.

P. ¿Pero no se estaba cansando el mundo de la autoficción?

R. Yo creo que en la literatura contemporánea el conflicto entre realidad y ficción es central. Hay críticos que defienden la ficción pura, el modelo clásico de la novela, y consideran que estos caminos son una especie de herejía. Pero la literatura siempre ha evolucionado así. Lo que ha cambiado, en realidad, es el pacto entre lector y novela. Sigue habiendo ficción pura, novela de género, novela negra o fantasía, que tiene millones de lectores. Pero también existe otro territorio donde la vida del escritor entra en el libro de manera directa. A mí el término autoficción me parece impreciso. Lo que realmente ocurre es que se da otra vuelta de tuerca a la relación entre vida y literatura, algo que ya intuía Cervantes. Nota aquí.



Tato López & César de Centi

 


El Kanka e Ismael Serrano

 


Javier Gurruchaga

 Gurruchaga está cabreado: “Vivimos unos tiempos autoinquisitoriales terribles”

‘Showman’ incansable de la escena, el cine y la televisión, el fundador de la Orquesta Mondragón celebra con una gira los 50 años de la banda. Y aprovecha para insistir en una de las cosas que mejor se le dieron siempre: no callarse.

Al final, no fue ni el empleado de banca que querían sus padres ni el estudiante de Filosofía y Letras que quería él. Pero como ya con cuatro añitos contaba chistes en público, como se ve que el escenario lo quería y como su ama venía de una familia de txistularis y le obligó a estudiar solfeo, Javier Gurruchaga (San Sebastián, 68 años) iba a acabar ganándose la vida algo más que decentemente con la música. Con el show. En 1976 fundó junto con varios amigos la Orquesta Mondragón, un disloque creativo y transgresor a medio camino entre el rock and roll, el circo… y el manicomio. No por casualidad en Mondragón estaba el psiquiátrico de Santa Águeda, célebre en el habla popular de los guipuzcoanos: “¡Tú estás como para que te lleven a Santa Águeda!”.

Gurruchaga, Popotxo Ayestarán, Jaime Stinus y los demás parieron, desde una contrastada calidad musical que bebía de fuentes como Elvis Presley, John Lennon, Lou Reed y la música negra, sucesivos himnos al cachondeo. Sus títulos: Viaje con nosotros, Ellos las prefieren gordas, Corazón de neón, Ponte la peluca, Bésame, tonta… Todo ello, sin olvidar la vis interpretativa en el cine, el teatro y la televisión de un Javier Gurruchaga que marcó un antes y un después en la historia de los programas televisivos de entretenimiento con sus intervenciones en espacios como La bola de cristal, Viaje con nosotros o algún otro como el descacharrante Especial Nochevieja de 1988. La Mondragón celebra este año sus bodas de oro con una gira cuyas próximas citas serán este viernes 20 en el Circo Price de Madrid, el 26 de abril en Bilbao y el 7 de mayo en San Sebastián.

Otra vez en la carretera. Otra vez en el escenario. ¿No puede vivir sin él? ¿Hay un síndrome escenario?

Sí, sí, yo no puedo estar sin subirme a uno. Empecé a hacerlo con 12 años como presentador de un concurso de cuentos infantiles en la Biblioteca Municipal de San Sebastián, así que imagínate. Bueno, con cuatro ya contaba chistes en público en las Escuelas Nacionales del barrio de Amara y enseguida vi que la gente se descojonaba. Además, yo era buen estudiante, y un chaval guapito. Uno se da cuenta muy pronto de si tiene capacidad de seducción. Lo del escenario es adrenalínico. Yo, cuando acabo un concierto, tardo varias horas en bajar, y en coger el tono para poder dormirme, que, por cierto, me gusta dormirme muy tarde.

¿Es como que cuesta incorporarse a la vida normal?

Sí, yo no sé si es la serotonina o qué otra otonina o qué, o el hecho de estar con el público, esa química…, hay como una relación amorosa con el público, hay como unos rayos eléctricos que fluyen, es una ceremonia, ¿cómo no te va a gustar eso? Y es mutuo. Y eso lo ves desde arriba.

¿Porque usted lo ve, ve las caras y los gestos del público?

Lo veo, lo veo, aunque tengo que confesar que me ha ayudado bastante mi astigmatismo miópico, porque así he vencido un poco mi timidez. Si hubiera visto siempre las caras de la gente, probablemente me habría asustado. Como las veo desenfocadas, pues me lanzo más. Nota aquí.



Miguel Mateos


 

Jorge Drexler

 

Ramón Serrano

 LA CONSTANCIA DE LA MEMORIA

Marcadas en el cerebro
las putrefacciones de la infancia
los caballos del Corpus Christi
al trote casullas blancas
su estiércol en el asfalto
la blasfemia y el palo alto
después el escupitajo
del balcón la desconfianza
las gitanas con sus claveles
sobre los delantales manchados
aquel campo espigas de oro
quemando los cuatro pajares
muleros calle del aire
por el asfalto corren exhaustos
los camiones cargados
de jaleos y tiroteos
sus puños bayonetas en alza
en la comuna de los maderos
hozan los cerdos la grana
chillan los chinches la sangre
borrachas de humo acre
en las tapias del cementerio
el plomo canta epitafios
en las esquinas del asfalto
muñones de carne humana
moscones y escarabajos
siembran de miedo la plaza
el cielo dibuja las rayas
de reflectores y sirenas
donde antes cantaban campanas
la memoria son tres charcos espesos
tras los vidrios de las ventanas
generales sedientos de sangre
gritan capotes de lana
la vida es un estallido
en la oscuridad baila la llama
por el barranco bajan furiosos
los recuerdos de la infancia.



Alma Delia Murillo

 


Guillermo Francella

 

Morgan

 Elena nos cuenta por Facebook.

Un esbozo de imágenes de @morgan_musica de la entrevista de @chosagnier de #veladassonoras para el diario @sport y del posterior concierto que dieron en #barcelona en la @razzmatazzclubs el pasado 24 de enero.
Instantáneas que desprenden lo que esta banda es: sensibilidad, naturalidad, honestidad y complicidad.
Bellísima y bellísimos en actitud y aptitud.
La Música en su vertiente más humana, cuando se fundamenta en pasión y en verdad. Gracias #morgan por ser como sois y por vuestras creaciones artísticas que nos elevan y nos hacen emocionar y sentir.








Love of Lesbian

 


El Roto

 


sábado, marzo 14, 2026

Joan Manuel Serrat

 Serrat en la UNCUYO: una noche inolvidable.

Nuestra Universidad homenajeó a Joan Manuel Serrat con el concierto “Folclore Sinfónico-Coral”, de la mano de la Orquesta Sinfónica, el Coro de Cámara y el Coro de Jóvenes junto a solistas invitados.
La emoción se potenció hacia el final de la velada en la @nave_uncuyo, cuando el propio Serrat subió al escenario y cantó “Serenata para la tierra de uno” de María Elena Walsh, provocando una ovación del público dentro y fuera de la sala.
Una noche especial en la antesala del Doctorado Honoris Causa que recibirá el artista catalán.









Carlos Chaouen

 


Macaco

 

Mario Casas

 “Se me puso la etiqueta del actor que se quitaba la camiseta, pero gracias a ella he seguido trabajando”

El actor lleva años poniéndose a prueba para escapar de clichés, pero en su última película, la superproducción de espías ‘Zeta’, se muere de ganas de abrazarlo.

La primera vez que vio el cartel de Zeta, su nueva película, a Mario Casas (A Coruña, 39 años) se le escapó una sonrisa. “Me vi ahí con un arma, con una explosión detrás, como el héroe de acción de una película americana. Me hizo muchísima gracia”. Posiblemente se acordó de todas las horas que había pasado viendo películas como aquella. “Soy de una generación que tiene idealizado el cine. Mi infancia fueron las películas, los videoclubs. Llegabas a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli. Yo con 13 o 14 años, mientras mis colegas jugaban al fútbol, cogía el autobús del centro comercial para ir al cine solo”.

En aquella época, cuenta, aún no se fijaba en lo que hoy le obsesiona, que es el trabajo de los actores. Cuando era un chaval de la periferia de Barcelona, a Mario Casas le volvía loco el cine de terror, las historias a lo grande. “Me acuerdo de Spielberg, de Parque Jurásico, de aquellas películas tan bestias, de entretenimiento, un cine muy comercial pero que también lo llevamos dentro”.

Sin embargo Zeta, dirigida por Dani de la Torre y que se estrena el 20 de marzo en Prime Video, no solo encaja en la biografía de Mario Casas por ser un artefacto de entretenimiento con un ritmo tan preciso y alambicado como el mecanismo de una bomba. También porque, desde hace años, Mario Casas se ha habituado a interpretar a hombres en busca de sí mismos. Solo en el último año y medio el actor español más popular de su generación ha encarnado a un atónito militar franquista en La cena (Manuel Gómez Pereira, 2025), a un paranoico incomprendido en Escape (Rodrigo Cortés, 2024) y a un emigrante que busca su identidad —y su sexualidad— en Muy lejos (Gerard Oms, 2025). Es decir, una comedia, una historia inclasificable y un drama realista.

Tres personajes fuertes e indecisos, hombres vulnerables que se vuelven creíbles gracias a la mirada adusta, a su gesto de concentración y a la voz inconfundible, no exenta de cierta timidez, de este actor empeñado en ponerse a prueba más allá de los clichés. Su segunda nominación al Goya, de hecho, la ha logrado con la película de Oms, una producción pequeña e independiente que ha crecido con parsimonia hasta convertirse en una de las cintas de la temporada y darle, de entrada, su segundo premio Gaudí.

Su papel en Zeta podría parecer una metáfora de su profesión: interpreta a un espía del CNI que cambia de piel, de nombre y de país en un suspiro, pero que es incapaz de huir de su propia historia. “Son personajes muy interesantes porque yo soy muy así”, reconoce. “Soy actor y de repente me pongo a dirigir. Y tengo la necesidad de ver qué sucede ahí, de tirarme al vacío. Todos estos personajes tienen algo de eso. Creo que no me conozco lo suficiente, y cuando sales de la zona de confort empiezas a pensar en quién eres realmente. Me gusta no estar cómodo en la vida. Lo sufro, porque me obsesiono fácilmente con las cosas, pero me gusta estar en los personajes”. Nota aquí.



Fernanda Trías

 


Tanxugueiras

 

Ismael Serrano

 Ismael Serrano abraza Tenerife en un concierto íntimo lleno de emoción y magia

El cantante presentó su nueva gira 'Guitarra y voz' en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones.

El reconocido cantautor Ismael Serrano ofreció este jueves una velada acústica en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, bajo la organización de El Búho Club Producciones. De este modo, interpretó los repertorios más emblemáticos de su trayectoria y presentó su último trabajo, Grabaciones Insospechadas. Con más de 30 años de recorrido en la industria, el madrileño demostró una vez más su capacidad para conectar con la audiencia mediante letras cargadas de sensibilidad, memoria y compromiso social.

Con un ligero retraso, apareció sobre la tarima acompañado de su guitarra y con su característico tono cercano. Tras invitar a los presentes a unirse desde los primeros compases, ofreció una declaración de intenciones sobre el significado de su profesión. Dedicando un guiño a Joaquín Sabina, afirmó que cantar “a veces trata de regresar a lugares donde has sido feliz”.

El programa combinó clásicos como Un muerto encierras, Vértigo o Ana con temas más recientes, entre los que se incluyeron Qué andarás haciendo y Cállate y baila. Entre cada actuación, el artista compartió reflexiones sobre el proceso creativo y las historias que inspiraron sus composiciones, generando un diálogo constante con quienes se encontraban en el auditorio.

Durante la velada, el cantautor recordó sus inicios en la universidad, cuando descubrió que las canciones “desafiaban las leyes del tiempo y el espacio”, permitiéndole tanto congelar instantes como viajar al futuro con la esperanza de construir un mundo mejor. Entre juegos de luz y suaves velos de humo, el espectáculo se desplegaba en una atmósfera tan mágica que nadie osaba interrumpir. Con Hoy es siempre, inspirado en los versos de Antonio Machado, invitó a los asistentes a encontrar poesía en la vida cotidiana y a valorar los pequeños momentos que a menudo pasan desapercibidos.

Uno de los actos más anecdóticos se produjo cuando tocó Inevitable de Shakira, intervalo donde el músico aprovechó para abordar el poder de los algoritmos en redes sociales y la importancia de utilizarlas de manera responsable. Todo ello fomentando el debate con quienes piensan distinto sin imponer superioridad. “El pesimismo, a menudo, es una herramienta política para que creamos que no podemos actuar. Ser optimista es una militancia necesaria, no un ejercicio ingenuo. Hay que generar vínculos para entender que no estamos solos y que tiempos mejores pueden venir”, afirmó.

El punto culminante de la noche llegó con Papá, cuéntame otra vez, un tema de protesta que rescata la memoria histórica española y la experiencia de quienes lucharon contra el franquismo. A su parecer, la Transición supuso una etapa de promesas de cambio que, décadas después, siguen sin cumplirse de todo. De ahí brotaron largos minutos donde la música se transformó en una vía para recordar la necesidad de no olvidar las lecciones del pasado.

Finalmente, el broche de oro del evento fue un cierre cargado de afecto, un abrazo compartido que resonó entre aplausos y elogios constantes. Ismael Serrano se despidió con afecto: “Gracias por todo, cuídense mucho. Hasta siempre”. Como resultado, se vivió una jornada en la que la música, reflexión y emoción se entrelazaron para dejar una huella imborrable. Nota aquí.




Mati Morata

 


Lila Downs

 

Félix Maraña

 CUBA RESISTE

Lanza amenazas a Cuba,
mientras ahoga sus días,
un bloqueo de energías,
Trump es una muy mala juba,
construyendo gruesa duba
para provocar la hambruna.
Es tan voraz que la luna
tiembla ante estas amenazas
de un hombre rudo y bocazas,
ladrón de toda fortuna.
Mientras, el pueblo resiste,
se rebela y se preocupa,
porque USA es un ocupa,
una obsesión que consiste,
desde que el yankee persiste
en matar al comunismo.
Trump representa el fascismo
en la democracia inserto.
Y, como asesino experto,
quiere aplastar al vecino.



La Banda Sabinera

 


Jack Johnson & Hermanos Gutiérrez

 

Gloria Fuertes

 SOLO TRES LETRAS

Sólo tres letras, tres letras nada más,
sólo tres letras que para siempre aprenderás.
Sólo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, sólo tres letras.
Sólo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la Z de zafiro o de zagal.
De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.
No hace falta ser sabio,
ni tener bayonetas,
si tú te aprendes bien,
sólo estas tres letras,
úsalas de mayor y habrá paz en la tierra.