
Tenía otro asombro nuevo en esa cara que sabe de casi todos los asombros. Miraba con esa sonrisa breve que siempre parece una adaptación a la circunstancia feliz. Se quejó, a modo de gracia, de que el primer Balón de Oro de la FIFA (desde ahora una fusión nacida entre el premio que France Football entrega desde 1956 y que la máxima entidad otorga desde 1991) era bastante más pesado de lo que sus brazos podían cargar. Nota completa aquí.
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