martes, agosto 19, 2025

María José Llergo

 María José Llergo invoca a sus maestros en Jerez antes de partir para su gira europea

La cantante cordobesa celebra los dos años de su disco ‘Ultrabelleza’ con un concierto en el que se escucharon los ecos de La Paquera de Jerez, Lola Flores y Camarón de la Isla.

Es como si hubiera necesitado esta toma de tierra antes de volar a media Europa en otoño. María José Llergo (Pozoblanco, 31 años), una de las voces flamencas al servicio de la electrónica y los nuevos ritmos con más proyección nacional (cuando ganó en 2020 el Goya por su canción Te espera el mar, de la película Mediterráneo, su carrera explotó), da prácticamente por terminada su temporada de verano con el concierto que ofreció este sábado en Jerez de la Frontera (Cádiz), en el marco del Tío Pepe Festival. El recital tuvo mucho de olor a bodega antigua (en el sentido más literal del término, los efluvios de los vinos generosos más antiguos del país se colaban en el concierto con cada racha de aire, procedentes de las botas centenarias de la firma González-Byass, donde se celebró) y de las voces ancestrales con las que esta artista de juventud aún arrebatadora ha construido los cimientos de su carrera musical.

Mientras los teclados electrónicos, sintetizadores y la percusión se agarraban al presente, Llergo se acordaba de la Paquera de Jerez, que fue la reina de la Bulería y una mujer con pulso de hierro que desafió los convencionalismos de su época; de la eterna Lola Flores, de quien versionó un aplaudido Pena, penita, pena que inevitablemente se vio obligada a cantar con un mayor del lugar que se encontraba entre el público; e incluso de Camarón de la Isla —natural de la cercana ciudad de San Fernando—, con el que se despidió de Andalucía en una improvisación que fue rápidamente reconocida por un auditorio que venía a recordarle sus orígenes a esta cordobesa que estudió desde niña “toda la discografía antigua de Triana y de Jerez”, explicaba a EL PAÍS, aún en estado de euforia minutos después del concierto.

“Hay tanto poso flamenco en esta tierra que era un reto muy grande, y a la vez una alegría inmensa, poder estar aquí”, continuaba la artista tras el que ha sido su debut en la ciudad gaditana de Jerez, una de las grandes mecas del flamenco en el mundo. El público, de hecho, la despidió con unas atronadoras palmas por bulería. “Eso no pasa en todos los escenarios, y es muy mágico”.

A partir de aquí, le quedan tres bolos en España antes de partir en noviembre a la que será su primera gira europea: París, Mánchester, Londres, Bruselas, Berlín, Winthertur, Lausana… Ciudades que a priori podrían parecer más dadas a aplaudir su cercanía con la electrónica, pero donde la cordobesa ha decidido jugársela: irá con un piano y su voz. “Es mucho más orgánico, y eso me gusta especialmente”, explica. ¿Y cómo acogerán estos públicos esta voz desnuda tan flamenca, aunque se acerque a otras músicas? “Cuando alguien me pregunta cómo defino mi música, me gusta pensar en esta nueva forma de definir los géneros fluidos, los que no se identifican ni con uno ni con otro. Pues mi música es género fluido, totalmente. Cuando me pide el cuerpo ir más a la música clásica, me voy. Y cuando me voy más al flamenco es porque de verdad lo siento y me apetece. También cuando me vienen unos synths y una electrónica súper deep, pues también, ¿Por qué no? Al final, a la hora de componer, siempre manda una emoción. Y eso es lo que hace que al final tenga un carácter más electrónico, más orgánico, más acústico, lo que sea”.­ Nota aquí.



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