EL MAR DE CADA DÍA
En este mismo mar también te veo,
en este mar salvaje y primitivo,
en este mar de entraña y algo esquivo,
en este mar de ensueño y de recreo.
Un mar que a veces frunce el ceño feo
en los días de invierno y de borrasca,
este mar rompiente en costa vasca,
en el que sueño, muero, vivo y leo.
Ojalá que vinieras a mis tardes
disfrazada de nube, luna o verso
para ver si tu nombre no ha cambiado.

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