NUEVO FERVOR DE SILOS
El Monasterio de Silos
rima con horas y preces
que elevan los feligreses
y musitan con sigilos
benedictinos estilos,
con el rumor de las mieses.
La antena de sus cipreses
enhiestos, donde los mirlos
trinan por sobre los tilos
y del silencio enmudeces.
Y los trigos y las mieses,
y el tantán del campanario
trenzan un vocabulario
con armonía que creces,
una, cien, hasta mil veces,
al son de su gregoriano
que hace del enfermo sano
y al creyente da emoción.
La piedra, con su canción,
crea un viento más humano.
Queda registrado en pliego,
por el tiempo de los tiempos,
en este y en otros templos,
para solaz y sosiego,
lo dijo Gerardo Diego,
la oración y la plegaria,
en la historia literaria,
la civil y religiosa,
con el soneto y la glosa
de su prez originaria.
Y durante noche y día
se hospedan los peregrinos,
perdidos por los caminos
en la histórica abadía,
al coro y la melodía
de armónicas canciones
que curan los corazones
a quienes llegan cansados
y reposan encantados
sus piadosas ilusiones.

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