jueves, julio 30, 2026

Glen Hansard

 Muere el músico Glen Hansard, protagonista de ‘Once’ y ganador del Oscar, tras un accidente de moto

El cantante irlandés, líder de la banda The Frames, ha fallecido este miércoles en Dublín a los 56 años

El destino, siempre tan predispuesto a dar sorpresas desagradables, no ha querido que el mes de julio se marchara sin sacudirnos con la pérdida repentina del artista irlandés de folk-rock Glen Hansard, de 56 años, músico de influjo colosal entre los aficionados a la canción de autor, uno de los más brillantes y emotivos escritores de canciones que había conocido el siglo XXI y hombre asociado para siempre a aquel emocionantísimo Falling slowly que en 2007 se erigió en la pieza central de la película Once y unos meses más tarde se coronaría en Hollywood con el Oscar a la mejor canción de aquella temporada. Hansard sufrió en la madrugada del miércoles un grave accidente de motocicleta en Lucan, a las afueras de su Dublín natal, y los servicios de emergencias no pudieron hacer nada por su vida.

El hombre que lideró The Frames (una de las bandas irlandesas más exitosas e influyentes en el tránsito entre siglos) y compartió protagonismo con la checa Markéta Irglová, durante algún tiempo su pareja, en otro dúo de enorme calado sentimental, The Swell Season, deja un legado de nueve álbumes con estas dos formaciones y cinco elepés en solitario. Hace menos de un mes había publicado Don’t settle (Transmissions East / Transmissions West), doble elepé en directo en dos entregas independientes que recogía su paso por el Funkhaus berlinés de abril de 2025, un fin de semana que aprovechó para celebrar con esa pasión que tanto le caracterizaba su cumpleaños número 55. El álbum se convierte ahora en inesperado testamento de su escritura inconfundible, siempre entre la ternura y la visceralidad, muy impregnada por la escuela del celtic soul de su admirado Van Morrison, por la música tradicional de la isla esmeralda y por el rock enrabietado de los años noventa, una afinidad que propiciaría una conexión entrañable con el líder de Pearl Jam, Eddie Vedder, con el que compartió escenario en docenas de ocasiones.

La última visita de Glen a los escenarios españoles tuvo lugar en el verano de 2024, en Valencia, Santiago de Compostela, Vitoria, Madrid y Barcelona, con motivo de su quinto álbum solista, All that was East is West of me now, un epígrafe que ahora adquiere unas resonancias conmovedoras. Aquel título (Todo lo que era Este ahora está al Oeste de mí) era una alusión poética al tránsito por la segunda mitad de la vida, pero nadie podía imaginar que a un hombre aún al comienzo de su quinta década, recién casado con la poeta finlandesa Maire Saaritsa y con un chiquillo, Christy, que acaba de cumplir tres años, estaba escribiendo las últimas páginas de su devenir vital. Cuesta aún creerlo, más en un momento en que el dublinés atravesaba un momento particularmente dulce de reconocimiento y ajetreo artístico: en 2025 había retomado con Irglová el pulso de The Swell Season con un inesperado tercer elepé, el precioso Forward, y miles de personas le habían descubierto a finales de 2023 en el funeral de Shane McGowan, líder de The Pogues, cuando interpretó junto a Lisa O’Neill una fabulosa versión de Fairytale of New York.

La trayectoria de Hansard siempre fue así, una carrera de fondo con picos súbitos de popularidad: los números 1 al final de los años noventa con The Frame, el Oscar de Hollywood, el dúo con Vedder, el funeral de McGowan. A él, que se había dado a conocer con una participación secundaria en la película The Commitments (1991) y se había forjado como músico callejero durante cientos de horas en Grafton Street, la calle peatonal más popular de Dublín, le impresionaban muy poco los focos y los oropeles. Al contrario, seguía utilizando a menudo una vieja guitarra desvencijada con un gran agujero en la caja de resonancia, se permitía discos ásperos incluso para sus seguidores más fieles (This wild willing, 2019) y huía de las concesiones a la galería. En los dos volúmenes del disco en directo Don’t settle, de hecho, no aparecen ni su tantas veces celebrada Falling slowly ni su probablemente más desgarradora canción en solitario, la bellísima y desoladora Bird of sorrow, que incluyó en su primer elepé con nombre propio (Rhythm and repose, 2012).

El hechizo envolvente de Falling slowly no solo bendijo la película de John Carney que la incluía, Once, sino que catapultó a Hansard e Irglová, protagonistas de un largometraje con briznas autobiográficas, y acabaría propiciando cuatro años más tarde una versión del filme como musical en Broadway bendecido con ocho premios Tony. Glen fue desde entonces un nombre recurrente en los festivales españoles (el madrileño Noches del Botánico le dedicó este mismo miércoles una dolorosa despedida) y un músico muy admirado desde dentro de la profesión: trovadores españoles como Quique González o Ismael Serrano nunca disimularon su fascinación por el autor de temas como When your mind’s made up, Revelate, Didn’t he ramble o The feast of St. John.

El propio Glen también cultivó el reconocimiento a sus mayores certificando versiones prodigiosas de Van Morrison (Into the mystic), The Band (The weight) o Bruce Springsteen, del que convirtió su Drive all night en el título principal de un inesperado y hoy cotizado EP de 2013. Entre las docenas de muestras de dolor que su trágica desaparición dejó durante todo el día destaca la del ministro de Cultura irlandés, Patrick O’Donovan, con un resumen a la altura de los mejores análisis especializados: “Glen impregnó de pasión y vulnerabilidad cada nota, y su huella pervivirá durante generaciones en la música irlandesa, aunque se haya marchado demasiado pronto”. Nota aquí.





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