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lunes, septiembre 28, 2026

Alejandro Sanz

 El alma no tiene pasaporte

“Ser latino no es un punto de origen en el mapa: es una incapacidad casi biológica para aceptar que la vida se vive a solas”, escribe Alejandro Sanz en una carta en exclusiva para EL PAÍS tras subirse al escenario como invitado de la residencia de Shakira en Madrid. “Hoy el peligro no trae cañones; viene en forma de pantalla fría”, reflexiona también el cantante.

Dice mi querida Shakira, releyendo al maestro Gabriel García Márquez en su precioso texto del pasado 31 de agosto, que la soledad no tiene por qué durar cien años. Para curar ese frío no basta con mirarnos al espejo: hay que ensanchar la casa, abrir las puertas de par en par, tirar los tabiques y darnos cuenta de que la mesa es mucho más grande de lo que nos habían contado.

Ella escribe desde el tambor y la memoria, con ese pellizco inevitable de las cosas verdaderas. Y cuando escucho a Shakira hablar del vínculo, del dolor hecho ritmo y de esa segunda oportunidad sobre la tierra, no puedo evitar contestarle a compás, desde las tripas, con el corazón en la mano.

Veo estos días cruzar por el aire de Madrid una consigna que me reconforta la mirada: Madrid es latina, España es latina, América es latina. Me gusta el pulso de esa idea porque no se anda con rodeos. Llevamos demasiado tiempo enredados en debates de pasillo, en una especie de burocracia del idioma que pretende medir con escuadra si somos hispanos o latinos, como si la identidad fuera un trámite de aduanas.

Y así seguimos, en un callejón sin salida. Lo hispano no le quita un ápice de luz a lo latino, ni lo latino viene a despojar de su raíz a lo hispano. No son fuerzas que se anulen; son capas del mismo latido.

Pero si entre todos tenemos que ponerle un nombre a la casa común, elijamos uno donde la puerta sea lo bastante ancha para que nadie se quede tiritando fuera. La hispanidad es hermosa y profunda, pero a veces se nos queda estrecha en las costuras cuando intentamos abarcar todo lo que sentimos. La latinidad, en cambio, es un territorio infinitamente más ancho, un refugio que no exige pasaporte ni pide explicaciones.

Ser latino no es un punto de origen en el mapa: es una temperatura, un pudor distinto ante la distancia, una incapacidad casi biológica para aceptar que la vida se vive a solas. Traza una línea invisible que sube desde el Cabo de Hornos hasta los barrios latinos de Estados Unidos, atraviesa el Atlántico e integra a la Europa del sur, desde Portugal hasta Italia, pasando por el gigante luminoso de Brasil.

Los latinos somos una gran nación: una arquitectura de afectos que no necesita fronteras, ministerios ni ejércitos. No existe en todo el planeta otro grupo de pueblos que comparta tanto sin necesidad de impostarlo. La latinidad es un idioma anterior a las palabras: es la saudade portuguesa, la luz madura de Italia, la fuerza de Río de Janeiro, la dignidad originaria de México, la mística del Caribe y la pulsión del sur europeo. Llevamos más de cinco siglos construyéndonos a fuerza de mezcla, dolor superado y alegría rebelde. Y lo que queda. Nota aquí.










viernes, agosto 07, 2026

Alejandro Sanz & Eden Muñoz

 

miércoles, julio 01, 2026

Alejandro Sanz

 Alejandro Sanz en Barcelona: el eterno triunfo

El cantante tiró de clásicos e impuso en el RCDE Stadium su argumento central, él mismo.

Uno de los aspectos que nos gustan de los ritmos binarios –los más extendidos por propios del rock o del pop entre otros muchos estilos- es que nos hacen disfrutar por partida doble, al anticipar el acento rítmico, esperándolo, y cuando éste resuena y cumplimenta nuestras expectativas. Las certezas ayudan a orientarse y hacer la vida menos extraviada. Alejandro Sanz es una de esas certezas; desde hace años edita discos que dan lugar a giras que realiza con regularidad. ¿Necesita publicar discos para girar? En absoluto, los necesita porque es músico y los músicos, como los demás artistas, renuevan soy hoy con lo que será el ayer de su mañana en un gesto de vitalidad creativa y de supervivencia artística. Ello aunque la memoria cuente, y mucho. El último disco de Sanz apenas asomó el morrito en su repertorio: 4 de 22 canciones, las mismas que interpretó de Más, su disco más popular, y una más de otros álbumes también con memoria a cuestas como 3, El alma al aire o No es lo mismo. Es lo que se sabe que va a pasar y se anticipa, y llegado el concierto ocurre con Alejandro desempeñando su papel como siempre. Parece que el tiempo respeta sus gestos, sonrisas y ademanes, algo que se vive como si por extensión respetase a todo el mundo. ¿Qué más pedir?

Las 34.000 personas que lo vieron en el RCDE Stadium salieron encantadas, y eso que el concierto no cogió velocidad hasta mediado su recorrido. La primera mitad tuvo al público entregado pero sentado en las gradas, exceptuando su participación en Mi soledad y yo, cantada por las seguidoras, mayoritarias, como si fuese una historia vivida en primera persona. Pinchó hueso Alejandro antes, recuperando del mismo disco (año 1995) Por bandera, y eso que enarboló una senyera y también una bandera de Venezuela, cuya tragedia estuvo muy presente en todo el recital. Aún con todo, la actuación no tomaba aire, no acababa de despegar, tal y como patentó la interpretación de El vino de tu boca, en la que Sanz no consiguió implicar al público en el canto de sus estrofas. La bailable Try To Save Your Song se antojó un entremés para la banda con Alejandro fuera de escena y Quisiera ser fue el último eslabón de esa cadena de canciones que había comenzado casi una hora antes. Llegaba el momento de volar. Vino dado por los acentos tumbaos y flamencos de Hoy no me siento bien y Regálame la silla donde te esperé, seguida por un Amiga mía en la que entrelazaron sus manos dos desconocidas que a partir de ahí se hicieron amigas de grada para lo que restó de la actuación. No debieron ser las únicas. Microhistorias de los conciertos. Y por fin las sillas fueron decoración con Deja que te bese y el estadio fue voz femenina coreando el estribillo, y ya se alternó hasta el final el baile en pie o el suave balanceo de los cuerpos mecidos por los medios tiempos y baladas de Alejandro, que mantuvo el pulso al alza del recital hasta la final Corazón Partío.

Amén del repertorio, el gran argumento de Alejandro es él mismo, esa mirada chispeante de pillo, esa capacidad para dialogar con la audiencia en tono jocoso y comprensivo y su habilidad para unificar sin estrépito lugares comunes mil veces escuchados…”de pequeño soñaba con esto”…”siento una cosita que me dice que esta noche será especial”...”Barcelona es muy bonita” etc, con otros improvisados que manifiestan su humor e ironía “esta noche en el Mundial dan un fabuloso Armenia-Jordania, ¿lo estáis siguiendo? “ o las bromas que se trajo con Txell Sust, la cantante de Mataró que ha sido una de sus históricas coristas y que, abandonada la banda, ayer actuó de manera especial al estar la gira cerca de su casa. Con ella habló de calçots y de fuet en unas analogías que no precisan mucha explicación, como tampoco las muestras que se dieron de verdadero cariño. Ese es Sanz, metiéndose de lleno en el jardín de si la música ha de ser compromiso o evasión para apostar por lo segundo con la suya, citando a Jesús Quintero para decir que una canción no para un tanque pero sí puede parar el corazón de un tanquista, algo que seguro enternece al enemigo. Reivindicó a los gitanos enarbolando su bandera, agradeciendo lo que ellos le han prestado a su música, a toda la música, sacando a escena a Juanito Carmona, y ya en la configuración de su grupo siguió apostando por la presencia femenina dando el corazón rítmico del grupo a tres mujeres, encargadas de instrumentos de rancio abolengo masculino como la batería, el bajo y la percusión.

No es lo mismo fue la penúltima canción antes de los bises, y se pudo pensar que nada es lo mismo aunque haya cosas que lo parezcan. Sin ir más lejos un concierto de Alejandro Sanz, anoche tocado con una gorra con la visera hacia atrás, lo que acentuaba su aspecto juvenil. Señoras que teñían la edad de las muchas jóvenes allí presentes cuando Alejandro comenzaba, todas ellas reunidas de nuevo ante el romántico que no azucara en excesos sus baladas, expuestas con esa voz de arena que no raspa. Tocó sólo él al piano ¿Lo ves? y el estadio se licuó en suspiros. El romanticismo no muere con los años. Fue una imagen esperanzadora, como hermosa lo fue otra antes del inicio del recital, con toda la pista moteada por el frágil aleteo de centenares de abanicos que parecían miles de mariposas suspendidas en el calor. Al final fueron las linternas encendidas en ¿Y si fuera ella? las que volaron en la oscuridad. Alejando volverá, y no será lo mismo, pero casi. Nota aquí.





domingo, junio 21, 2026

Alejandro Sanz

 Alejandro Sanz cautiva con la nostalgia en su concierto en Madrid

El cantautor español congrega a 55,000 personas en el estadio Metropolitano en una noche marcada por sus grandes éxitos, que resisten en el presente.

Minutos antes de las 21.00 apareció, guitarra en brazo, vestido de negro, cadenita al cuello y gafas de sol, en lo alto de una escalera. El rugido que salió de las 55.000 almas que abarrotaban el estadio Metropolitano de Madrid es el que consiguen despertar solo las grandes estrellas. Y Alejandro Sanz (Madrid, 57 años) lo conoce perfectamente. Su historia con la capital española es una historia de idilio. Fue ahí donde se disparó su carrera en 2001 con un concierto en el estadio Vicente Calderón abarrotado de público, algo hasta entonces solo al alcance de los Rolling Stones. Y ahí también, en el mismo escenario 16 años después, despidió la historia musical del emblemático campo antes de ser demolido, con un homenaje a su álbum Más, el disco español más vendido de la historia —2,2 millones de copias en España.

Este sábado llegaba a su ciudad de nuevo, pero con 37 años de carrera a cuestas y una pregunta, la que le da nombre a su nuevo disco y a la gira con la que ya recorrió Latinoamérica antes de recaer en España, merodeando: ¿Y ahora qué?

La clave de un éxito tan sostenido la tiene su legión de devotos seguidores que horas antes de su concierto en Madrid ya llenaban la explanada del Metropolitano con música y camisetas dedicadas al cantante. “Hemos envejecido, y él también, pero hemos sentido más sus canciones, nos han pasado las cosas que cuentan. Las entendemos mejor”, explica Katerina, de 40 años y que ha viajado junto con un grupo de amigas desde Gran Canaria —“Porque él nunca va a Canarias, pon ahí que no va nunca”, reclama socarrona— al concierto.

Su grupo, también representado por el de Carmen Ramjo y sus 12 amigas, mujeres de entre 40 y 50 años que han dejado “a los hombres en casa”, encarna perfectamente a la generación que ha acompañado al cantante éxito tras éxito. En el concierto hay una inmensa mayoría de mujeres, casi todas de 40 o cincuenta y pocos años, que se partieron el corazón al mismo tiempo que la canción. Y desde entonces, hasta hoy, la relación sigue firme. “Me ha acompañado en cada etapa de mi vida. Cada canción significa algo”, dice Ramjo.

También hay hombres, desde luego, pero basta acercarse a ellos para entender que, en muchos casos, es la pareja quien más idolatra al madrileño. A Julián de Pinto se le escapa un: “¡Ah! esa sí me gusta", mientras camina de la mano con Yolanda y de los parlantes de uno de los puestos de comida sale Corazón partío. “Bueno, me gusta mucho también, pero la fan fan es ella”, matiza después. Cuesta encontrar, entre 55.000, personas que hayan nacido antes de ese histórico álbum Más (1997), pero hay algunas. Ema y Lucía, de 12 y 18 años, vivieron ambas su primer concierto de Alejandro todavía en la panza de su madre. Desde entonces la acompañan a cada espectáculo en lo que ya se ha convertido en un ritual. “Las tengo un poco machacadas”, reconoce ella ante la risa de sus hijas.

Para la madre, Susana, vivir esta experiencia significa “juventud”. Otras cambiarán la palabra por “nostalgia”. Lo de esta noche en Madrid fue un triunfo de la nostalgia.

Y Sanz lo sabía. Articuló un concierto basado en sus grandes éxitos, clásicos obligatorios, y con algunas muestras de su nuevo disco —solo cinco de 21 canciones interpretadas—. Empezó con Desde cuando, ante el baile de miles de abanicos que recibían la primera ola de calor apabullante del año en la capital española. “Gracias a todos los que habéis venido, de donde sea que hayáis venido. Volver a casa y sentiros así es una cosa increíble. Os quiero mucho. Viva la música, quiéranse sin permiso y a gozar”, dijo el cantante. Siguió con Capitán Tapón y Por bandera, esa oda a la paz que compuso en 1994 y que, dijo, “lo peor de todo es que la letra hoy cada día tiene sentido”. Nota aquí.






miércoles, abril 15, 2026

Yami Safdie & Alejandro Sanz

 


lunes, marzo 30, 2026

Yami Safdie & Alejandro Sanz

 

lunes, marzo 23, 2026

Chambao & Alejandro Sanz

 


domingo, marzo 08, 2026

Alejandro Sanz

 Así fue el primer show de Alejandro Sanz en Buenos Aires: fotos y videos de un amor incondicional

El español se presentó en el Campo Argentino de Polo con localidades agotadas y un vínculo recíproco que parece eterno. Repite esta noche y el domingo se despide de la Argentina con un concierto en Córdoba

El Campo Argentino de Polo en Buenos Aires se colmó para recibir a Alejandro Sanz en la primera de sus dos fechas previstas en la ciudad, en el marco de la gira internacional ¿Y Ahora Qué?. El cantante español ofreció un repaso sostenido por los temas más reconocidos de su repertorio y las canciones de su último álbum, acompañado por su banda y por una audiencia que agotó la capacidad del predio y dándose el gusto de estrenar un tema con una cantante argentina.

A lo largo de más de dos horas, el vínculo entre el artista y el público se mantuvo constante, reforzado por gestos y mensajes que pusieron en primer plano la reciprocidad de afecto con sus seguidores argentinos. La minigira argentina que comenzó el 4 de marzo en el Autódromo de Rosario, continuará esta noche en el reducto de Palermo y concluirá el domingo 8 en el Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba.

Antes del concierto, el español mostró la gran cantidad de obsequios con los que lo esperaban sus fans. Collages de fotografías, flores, camisetas y banderas argentinas, así como globos en forma de corazón. El cantante compartió un video en sus redes sociales donde mostró estos regalos, evidenciando la gratitud y la relación especial que mantiene con su audiencia local. Y que repitió al finalizar el show, donde publicó un mensaje en el que destacó la particular energía de la capital argentina: “Buenos Aires tiene esa costumbre. Te canta una noche, y ya te quedas un poco a vivir en ella”.

Con ocho músicos en escena y una puesta imponente en la que se destacó una pantalla concavoconvexa de 300 metros cuadrados, Sanz revalidó sus credenciales de más de tres décadas con el público porteño. Canciones como “Desde cuando”, “Mi soledad y yo” y “Hoy no me siento bien” manejaron los climas y las emociones de una noche en la que hasta la lluvia pareció asociarse. El cielo que amenazó durante toda la jornada desplegó unas tenues gotas, las justas para condimentar el espectáculo.

Durante la parte más intimista del concierto, el madrileño se sirvió unos mates e invitó a la argentina Yami Safdie a estrenar el tema que grabaron juntos. Todavía inédito, “Cuéntame” se publicará el 26 de marzo y los afortunados que asistieron al Campo de Polo tuvieron la oportunidad de testearlo en vivo y en directo.

Pero Sanz también usó el escenario para dejar un mensaje de paz en un mundo convulsionado. Lo hizo a través del arte, con una intervención y la palabra graffiteada en diferentes idiomas a modo de plegaria, mientras empuñaba la bandera argentina a modo de gratitud. También interactuó con cada uno de sus músicos, haciéndolos parte de su gran fiesta, y de esa conexión con el público local que se reatroalimenta en cada visita. Y que tuvo en “Corazón partío” el final tan esperado como emotivo. Nota aquí.









lunes, febrero 23, 2026

Alejandro Sanz & Elena Rose

 

lunes, enero 26, 2026

Alejandro Sanz

 “La depresión no era tristeza, era una falta absoluta de sentimientos”

El cantante español prepara una nueva gira tras el lanzamiento de su disco ‘¿Y ahora qué?’ y el próximo estreno de un documental que celebra su obra.

En enero de 2019 Juan Guaidó, frustrado presidente de Venezuela, llamó a Alejandro Sanz, una de las grandes naturalezas de la música de habla española, para agradecerle que se preocupara por el porvenir de su país. Lo que el cantante español le dijo a EL PAÍS entonces, acerca de aquella ocasión frustrada, fue que “aquel había sido el mayor error de Maduro, impedir la acción parlamentaria de la oposición [que había] salida de las urnas”. Siete eneros después el artista madrileño, y de todas partes, de 57 años, rememora aquel episodio. Coincide la actualidad con dos acontecimientos propios, el estreno el próximo 27 de enero de un documental en el que se celebra su obra, Cuando nadie me ve, en Movistar Plus+, y una larga gira que comienza el 13 de febrero en Latinoamérica, continúa en abril en Estados Unidos y le trae a España para actuar en estadios en junio. Todo ello, después de un 2025 que el artista cerró preguntándose ¿Y ahora qué?, frase que da titulo a su último disco, el primero en cuatro años.

Pregunta. ¿Cómo vivió usted aquel momento de 2019?

Respuesta. Se ha vuelto todo tan enrevesado, tan difícil de explicar, tan difícil de justificar. Sigo pensando que ese tipo de régimen es nefasto, no solo para ese país, sino para cualquiera al que le toque vivirlo. Y al mismo tiempo me da mucho miedo y me asombra la forma que está tomando la geopolítica mundial. Se produce un pistoletazo, saltan por el aire una serie de cosas y nadie va a dar explicaciones a nadie. Ahora mismo creo que se necesita la diplomacia mucho más que nunca. Los valores, la diplomacia, la empatía, la solidaridad, se han tirado por la ventana.

P. ¿Cómo puede ayudar la música?

R. La música tiene el poder de ponerle un foco a las cosas. La música sirve de refugio, pero no de solución. No somos trincheras, somos búnkeres. Es muy diferente. Nosotros esperamos que la gente se refugie en nuestras canciones, que se pueda aislar. En los conciertos digo mucho esto: “¿Os habéis dado cuenta de que llevamos dos horas y media aquí y nadie ha pensado en nada que no sea la música?”. No lo pensamos mucho, pero es verdad: ese es el poder de la música.

P. ¿Hasta dónde necesita usted la música?

R. He aprendido a convivir con ella porque la necesito, pero no quiero ser dependiente de ella en el sentido de tener que cubrir todas mis expectativas emocionales con ella. Así que también he de seleccionar mucho. Es como si eres cocinero y te lo comes todo. No se puede comer de todo.

P. ¿Cuándo se dio cuenta de que la música iba a ser su vida?

R. Desde que yo era muy chico. Era un gran devorador de música y de libros. Era mi alimento espiritual. Nunca me lo planteé como un oficio. Me preguntan si yo soñaba con la música. Yo no soñaba, yo vivía. Y, claro, primero quise tener una guitarra, luego quería tener un grupo, después quería viajar, quería componer una canción. En fin, quise ser, eso sí, guitarrista flamenco. Nota aquí.



martes, noviembre 25, 2025

Alejandro Sanz

 

viernes, noviembre 21, 2025

Alejandro Sanz

 

jueves, septiembre 25, 2025

Alejandro Sanz & Rels B

 

jueves, julio 24, 2025

Alejandro Sanz & Manuel Turizo

 

viernes, junio 27, 2025

Alejandro Sanz

 

domingo, junio 08, 2025

Alejandro Sanz

 

domingo, febrero 09, 2025

Alejandro Sanz

jueves, mayo 25, 2023

Alejandro Sanz


sábado, marzo 19, 2022

Alejandro Sanz

 

viernes, marzo 18, 2022

Alejandro Sanz