lunes, agosto 04, 2025

Pancho Varona

 


Joana Gieco & Alejo León


 

Carlos Salem

 Tienen forma de nota musical aún no inventada,

están forjadas con respuestas
que siempre llegan tarde
o antes de necesitarlas.
Presumen de alegorías penetrantes,
pero solo sirven para un único
y monogámico engranaje.
¿Sabe la llave si nació para cerrar
o para abrir las puertas?
¿Perderse es su manera de atentar contra la propiedad privada?
¿Es su padre, su médico,
o su amante, el cerrajero?
Tengo un cajón superpoblado
de llaves de casas
donde ya nadie me espera.
Por la noche me cantan,
como sirenas.
Y yo, Ulises de cercanías,
me ato a la cama
con pegatinas de cerrajerías.
Solo me gustan las llaves
que no pertenecen
a ninguna puerta.



La Mare & María Ruiz

 

Uruguayos en Madrid


 

Tute


 

domingo, agosto 03, 2025

Diego Capusotto

 Diego Capusotto: su relación con Alfredo Casero, por qué no está en Cha Cha Chá ni volvió con Todo x 2 pesos y su estreno en calle Corrientes

El 7 de agosto, debuta con la obra "Tirria", una comedia negra y grotesca, en el Metropolitan, donde lo acompañarán -entre otros- su hija Eva.

Cuenta que se hizo actor por descarte, que el dinero no lo moviliza y que no necesita afinidad ideológica para trabajar con alguien.

También revela por qué rechazó interpretar a José de Zer, en la biopic que finalmente hizo Leonardo Sbaraglia.

Diego Capusotto tiene algo que casi nadie tiene: fama. Algo de lo que se habla todo el tiempo sin que la mayoría sepa bien de qué se trata. El que no es famoso juzga actitudes de famosos. Los famosos se miran entre ellos, se comparan, se pelean, habilitan programas de chismes solamente ocupados por gente conocida.

La fama suele tener un correlato basado en el poder adquisitivo. Un famoso se mueve en determinado coche, vive en determinado barrio, veranea en determinado lugar. El famoso, además, posee un nuevo activo: la posibilidad latente, y lucrativa, de ser influencer.

Sin dudas es uno de los casos más interesantes de la famosidad criolla: vive en Barracas, nos cita en un bar de barrio que a veces usa de oficina, y obsérvese esta elección: desde que dejó Peter Capusotto y sus videos, hace casi diez años, su nombre no ha languidecido pese a quedar asociado a proyectos chiquitos, casi del under y los venerados ‘90.

Si por casualidad uno dijera “Capusotto es el mejor comediante argentino”, alguno podrá pensar en Olmedo, en Francella, en Pepe Biondi, pero nadie pensaría que tal afirmación es insoportablemente delirante.

El tipo llega al encuentro con algo de batik que se tiró encima. Un cocoliche de entrecasa profundo que hace juego con el desinterés de mal necesario que le resulta el periodismo. Idéntica apatía –eso es un logro suyo– nos provoca su vida privada: saber de su señora esposa, si cambio el auto, esas cuestiones.

No tiene muertos bajo la alfombra y lleva casi media vida en un barrio flagrante, con uno de los metros cuadrados más accesibles de la ciudad. Tampoco debe tener vecinos célebres en las inmediaciones de Montes de Oca al 1700, el bar donde nos citó a cinco cuadras de su casa.

Nunca un chisme en todos estos años de gente y popularidad. Eso también debe haber sido un desafío personal. Capusotto es su trabajo, su talento explícito, sus gustos musicales y algunas opiniones biempensantes. No deja saborear el defecto o la bajeza. En ese sentido se muestra mucho más humano el Gordo Casero.

Eva, la hija actriz
Por razones estrictamente profesionales, sin embargo, ahora mismo nos metemos en la intimidad de su hogar y preguntamos por su hija Eva.

-¿Vas a trabajar con ella?

-Si, Eva todavía está estudiando, le faltan uno o dos años, pero tiene experiencia, ya actuó, de hecho estaba haciendo un protagónico. Sin experiencia ella no hubiera aceptado la propuesta.

-¿Le intimida ser Capusotto?

-Mmm... No creo, no sé, nunca lo hemos hablado. Seguramente intenta eludir eso para que no tenga más presencia el apellido del padre que ella misma. Le gusta ser ella, no hace mucho alarde.

-Tampoco se cambió el apellido...

-No, y no se lo va cambiar. Igualmente es inevitable que haga sus propias cosas. Mi otra hija es abogada, algo que yo jamás hubiese sido. Creo que el tema de mi reconocimiento les afectaba más cuando eran chicas y me paraban para pedirme autógrafos. En esa época eran autógrafos... Tienen el padre que tienen y, en este caso, tienen uno que las acompaña. Ser público no tiene vuelta atrás. Ya está, es inevitable.

Diego Capusotto hace unas entrevistas públicas muy simpáticas con la periodista Nancy Giampaolo como partenaire. Empezó siendo algo esporádico y se fue trasformando en una “biocomedia”. Últimamente filmó una película bizarra con su amigo Néstor Montalbano. Escribió un libro de poesía que si tapás el nombre jamás podrías adivinar que él autor es un comediante.

Ahora actuará en una obra de teatro al estilo convencional en la calle Corrientes. Tirria –”palabra de nuestro padres”–, tiene los créditos autorales de la propia Giampaolo y Lucas Nine, dibujante, hijo del prestigioso Carlos Nine. Del elenco participan Andrea Politti, Rafael Spregelburd, Daniel Berbedes, Juano Arana, Eva Capusotto y Galo Politti, hijo de Andrea.

La fama, la pizzería y el público
-Un amigo en común me contó que una vez se cruzó con vos en el cine Lorca y a la salida te dijo de ir a comer una pizza a Güerrín. Le dijiste que no y te tiraste de cabeza en el primer taxi que apareció.

-Es que yo evito lugares donde sé que hay un territorio que no será relajado. La televisión es un medio masivo, no es como el teatro. El teatro es más de gueto. A mí me saludan por la calle por programas de televisión que yo quise hacer. Trabajé por fuera de Chá chá chá y de Todo x 2 Pesos y nadie se acuerda... Nota aquí.





Eladio y los Seres Queridos & Gala Santos

 

Divididos


 

Félix Maraña

 Festín poético y clandestino

Para general disfrute,
de lugareños y extraños
vuelve cono en otros años,
y ya nadie lo discute,
con Ana Maria Matute
y un programa de Postín,
poesía de festín,
el Agosto Clandestino.
Poesía, canto y vino
de Rioja. Qué botín!
Pueblos, villas de Rioja,
en el teatro y la calle,
en la montaña y el valle,
un programa, se me antoja,
de tira de pan y moja,
de un repertorio surtido:
libros, poetas, rendido
ante un programa de oroño.
Vente otra vez a Logroño,
si es que otra vez no has venido.
Un programa tan variado,
con tantos actos de oferta
que precisa estar alerta,
pues augura un resultado,
como quedó demostrado
en pasadas ocasiones.
Sus libros son ediciones
esperadas y queridas.
Con esmero compartidas.
¡Arriba los corazones!



Migue Granados

 

Quique González


 

Jamie Lee Curtis

 “Vamos a tener que volver a salir a la calle para luchar como hicimos con los derechos civiles”

La actriz retoma el papel que la convirtió en icono adolescente junto a Lindsay Lohan en la secuela de ‘Ponte en mi lugar’

Jamie Lee Curtis es aristocracia de Hollywood y, a la vez, la estrella menos propensa a estirar el dedo meñique que se pueda imaginar. Ganadora de su primer Oscar hace solo dos años pese a su larga trayectoria (por Todo a la vez en todas partes), no duda ahora en lanzarse con una comedia para romper la taquilla recuperando un papel con el que inteligentemente se dio a conocer a las nuevas generaciones en el año 2003. Dos décadas después, vuelve a ser la doctora Tess Coleman de Ponte en mi lugar (Freaky Friday, también conocida como Un viernes de locos), la madre de Anna (Lindsay Lohan) y ahora, además, la abuela de Harper (Julia Butters) en Ponte en mi lugar otra vez, que se estrenará en cines el 8 de agosto. Amable y educada, estira las respuestas, regala un poco más del tiempo pactado y da abrazos al final de la charla.

Con su traje amarillo, a Curtis, de 66 años, se la ve feliz. Reconoce estarlo, medio en broma, por no tener que enfrentarse de nuevo a una charla con un influencer: “Porque eres periodista y no me pedirás cambiarnos de sitio, o preguntarás qué ropa llevo, o qué significa no sé qué y tendré que decirte cosas que no significan nada... así que muy contenta”. La sinceridad de Curtis es legendaria, para algo lleva pisando platós desde que era bebé, al ser hija de dos leyendas como Tony Curtis y Janet Leigh, y con casi un centenar de títulos en su haber durante medio siglo de carrera. Del terror a la acción, pasando por la comedia, todo le va bien, incluido el célebre papel que ahora retoma: una madre que intercambia su cuerpo y su vida con su hija adolescente.

Y lo ha hecho por decisión propia. Ella es quien decidió que Ponte en mi lugar tendría segunda parte y, además, producirla. Quien levantó el teléfono y sacó de su retiro a Lindsay Lohan —han mantenido una estrecha amistad en estas dos décadas— y se lo puso en bandeja a los ejecutivos de Disney. Una posición diametralmente contraria a la de la primera película: entonces, se enteró de que iba a participar en ella apenas una semana antes de empezar a rodar. Nota aquí.



Fran Fernández & Carlos Goñi

 

Rafa Pons


 

Os Paralamas do Sucesso

 “Queríamos conquistar a los argentinos y nos conquistaron a nosotros”

El trío brasileño celebra cuatro décadas de carrera con una gira que los trae de regreso a Buenos Aires. En una entrevista con Página|12, describen el rock como una forma de rebeldía, rememoran un encuentro con Luca Prodan que dio comienzo a una relación única entre la banda y el público argentino y hablan del show que darán en septiembre en el país.

Cuesta pensar en otro grupo brasileño que haya sido tan adoptado por el público argentino como Os Paralamas Do Sucesso. Tanto, que en algún momento de la charla aparecerá una frase que bien podrían tatuarse: “La banda más argentina de Brasil”. Durante décadas reversionaron a Fito Páez, Soda Stéreo y Los Pericos; en “Dos Margaritas” –uno de sus hits– pidieron que Charly García “escriba la Constitución” e incluso uno de ellos le puso Luca a su hijo en homenaje al cantante de Sumo. 

A 40 años de su irrupción en la primera edición de Rock in Rio, el trío integrado por Herbert Vianna, Bi Ribeiro y João Barone regresa a Buenos Aires para presentarse –con entradas casi agotadas– en el Complejo Art Media el 27 de septiembre. 

“La ansiedad de volver a la Argentina es enorme. Queremos contarles la historia de Os Paralamas Do Sucesso a través de nuestra música”, dice a Página|12 Bi Ribeiro, en una charla que reivindica el vínculo con el público argentino y su amor y fanatismo por Luca Prodan, con quien tocaron por primera vez en Buenos Aires hace ya 39 años. “Argentina tiene muchísimas canciones que envidiamos y nos hubiese encantado que se nos ocurrieran a nosotros. Nos queda la deuda pendiente de unir la cultura brasileña con la argentina”, admite.

Desde Cinema Mudo, estrenado en 1983, Los Paralamas no pararon de hacer música, llegando a editar más de 20 álbumes, entre discos de estudio, grabaciones en vivo y recopilaciones de grandes éxitos.

Cuando esto ocurre es lógico que una banda tome la decisión de refugiarse en un repertorio seguro y ya celebrado, pero ellos van más allá: siguen pensando al escenario como punto de partida para reivindicar y poner nuevamente a prueba su carrera. “Pasa una semana sin concierto y ya no sabemos qué hacer ni a dónde ir”, confiesa Bi, y anticipa sobre su llegada a Buenos Aires: “Vamos a salir al escenario como un equipo de fútbol enfrentando al público argentino: queremos convencerlos de que valió la pena pagar la entrada”.

- Cuarenta años juntos no es solo un logro artístico, es una forma de vida. ¿Cuál es la fórmula para evitar el divorcio?

(Risas) Fueron años intensos pero elegimos ir día por día, disco por disco, y cuando nos acordamos llegamos hasta acá, ya viejos. Somos muy amigos y supimos aprender a controlar los egos, que es una cosa muy difícil en los grupos de rock. Hay un encantamiento mutuo entre nosotros. La energía y el amor se fue renovando y todavía transitamos la música como si fuese una ruta en familia, con ganas de tocar y viajar. Nota aquí.




Tute

 


sábado, agosto 02, 2025

Zambayonny


 

Joaquín Lera

 AUTOEXILIO SIN FRONTERAS

Tengo insomnio.
Le canto nanas a la tristeza
para que duerma y sueñe bonito.
Parezco un búho.
Miro el espejo y me hipnotiza con disimulo.
¿Quién eres tú?
Sonambulito de arena fina y lluvia en los ojos.
Soy el desvelo.
Visto poemas, zanjo dilemas; tengo buen fondo.
Le cuento chistes a las farolas
y a las estrellas.
Hago preguntas que me responde la luna llena.
Me quedo en blanco cuando me besa.
Sintonizando con la armonía soy una bestia.
Tengo insomnio.
Le bailo al aire; vuelo cometas.
En mi refugio construyo nidos,
destilo flujos.
Con mi varita desnudo al cielo
y el me hace trucos.
¿De qué vas tú?
Caramelito que endulza mi alma
cuando estoy flojo.
Voy de consuelo.
Descubro velos, limo asperezas;
acuño asombros.
Me como al coco.
Tiendo corcheas de lino y seda
en la azotea.
Soy mar en calma, sireno en paro
escanciando estelas.
Equilibrista de paso sembrando huellas.
Sintonizando con la utopía soy una fiera.
Tengo insomnio.
En vez de píldoras abrazo el lienzo de mis ojeras.
Así concilio este autoexilio sin fronteras.



La Mare

 

Balta Cano


 

Félix Maraña

 Gloria de Soria

Porque Soria está que arde,
y la poesía hierve,
para cualquiera que observe
que poesía y memoria
es lo que pone en la gloria
a la ciudad de Machado.
Una gloria que le ha dado
don Antonio a la ciudad.
Una gloria de verdad,
de un poeta enamorado.
A la hora de entregar
y Machado se entregaba,
por eso murió sin nada,
y nos dio para heredar,
poesía para arar
nuevos Campos de Castilla.
Versos pura maravilla,
declaraciones de amor.
No hay un poeta mayor
ni lírica más sencilla.
Así presume esta villa
y lo canta con esmero,
mientras invariable el Duero,
sobre su base de arcilla
discurre de orilla a orilla,
espantando la mortaja.
¿Cómo es que ya nadie baja
a recoger tus estrofas?
¿Cómo discurren las hojas
que el otoño resquebraja?



Los Caballeros de la Quema

 

Tato López


 

Rafa Mora

 PUENTES

La sordidez del mundo y su espejismo.
El espejo,
su dualidad
y esta ceguera emocional no transitoria.
Y a lo lejos, siempre
en el horizonte,
el mar y la vida.
Así construyo yo mis puentes,
con barro de tristeza y luz esperanzada.
Feliz noche



Silvina Moreno

 

Miguel Campello


 

Daniel Divinsky

 Murió Daniel Divinsky, el señor de los libros

El creador de Ediciones de la Flor, la editorial que publicó a Mafalda, ocupa un lugar central en la historia cultural argentina. 

El señor de los libros, un editor tan curioso como afectuoso con los autores que publicó, murió a los 83 años. Daniel Divinsky ocupa un lugar central en la historia cultural argentina con Ediciones de la Flor, editorial que publicó Mafalda, de Quino, que llegó a tener tiradas iniciales de doscientos mil ejemplares, una cifra que hoy resulta increíble, pero que ilustra el fenómeno que generó la protagonista principal de la historieta. Rodolfo Walsh, John Berger, Griselda Gambaro, Umberto Eco, Vinicius de Moraes, José Lezama Lima, Rodolfo Fogwill, Martín Caparrós, Daniel Guebel, Roberto Fontanarrosa, Liniers, Rep, Caloi y Maitena, entre tantos otros, formaron parte de un catálogo ecléctico.

Divinsky, que nació el 1° de abril de 1942, tuvo una enfermedad renal que lo obligó a permanecer en cama. Las tías de ese niño de cinco años le enseñaron a leer y alentaron una precocidad excepcional porque rindió exámenes libres en la escuela y logró ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires con sólo quince años. A los veinte obtuvo el título de abogado con diploma de honor. Para él la carrera de derecho era una suerte de “vaciadero” de la gente sin vocación. El camino hacia la edición fue en paralelo con el ejercicio de la abogacía. El joven colaboró en una revista universitaria, después tuvo a su cargo la dirección de una colección del centro de estudiantes y conoció a Jorge Álvarez, un editor clave en los años 60.

Detrás del nombre del sello emblemático, hay una historia. En 1966 Divinsky junto a su socio Oscar Finkelberg y Álvarez decidieron incursionar en el mundo editorial. La escritora y periodista Pirí Lugones, la nieta del poeta Leopoldo Lugones, desaparecida durante la dictadura cívico militar, exclamó: “¡Flor de editorial quieren hacer!”. El primer libro de Ediciones de la Flor se publicó en 1967, la antología Buenos Aires, de la fundación a la angustia, con relatos de Julio Cortázar, Rodolfo Walsh y David Viñas. En 1970 se sumó Ana Maria “Kuki” Miler a la editorial, el mismo año en que se publicó la primera historieta de Mafalda. 

Los dos editores “Kuki” y Daniel estuvieron presos, a disposición del Poder Ejecutivo, un poco más de cuatro meses, durante la dictadura cívico militar, por la publicación del libro Cinco dedos, de la colección Libros para niños de Berlín. La tapa del libro, con un puño en alto, fue interpretada como “subversiva”. Otro libro prohibido de Ediciones de la Flor fue Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro. Nota aquí.



El Roto

 


viernes, agosto 01, 2025

Joaquín Carbonell

 

Bar La Academia

 Cafetines de Buenos Aires: el bar La Academia mudó sus juegos y sus fantasmas al local de un restaurante histórico

Fue inaugurado en 1930 sobre la avenida Callao. Este año cambió de dirección. Ahora ocupa el local que dejó libre el mítico Pippo sobre la calle Montevideo, en el centro porteño. La historia de los dueños ligados a la bailanta.

En anteriores relatos mencioné la cantidad de cafés y bares que abrieron en 1930. Todos muy próximos y aún en funciones: Los Galgos, Almacén Lavalle, La Giralda y La Academia. Hoy vengo por este último. Para contar su historia, dar cuenta de su reciente mudanza y, no voy a negarlo, saber de Borges.

El Bar La Academia no es ni será el primer café que cambia de domicilio. Entre los que siguen abiertos podemos nombrar al Gran Café Tortoni, Los 36 Billares y el Bárbaro. La Academia funcionó durante 95 años en Callao 368. No obtuve datos sobre quiénes fueron los socios fundadores. Sí que su denominación respondió a la proximidad de escuelas y casas de altos estudios en la zona. La otra certeza es que, para 1976, Luis López, un inmigrante oriundo de Lugo, terminó de comprar al grupo societario la totalidad del fondo de comercio. Me detengo para poner el acento en las dos fechas mencionadas. Dan cuenta de coraje, desafío histórico e instinto de supervivencia de una sociedad. El Bar La Academia se fundó en 1930. Y la última familia dueña lo compró en 1976. Sin más.

La mudanza de un clásico

Hoy La Academia se mudó a Montevideo 341, el lugar que hasta la pandemia ocupó el restaurante Pippo. La visité para charlar con Roberto López, su dueño. Roberto y Sebastián López son hijo y nieto respectivamente de Luis López, el gallego oriundo de Lugo que llegó a Buenos Aires en 1946 para emplearse en gastronomía y terminó adquiriendo todos los puntitos del bar. Antes de la compra, don Luis fue dueño de Karim y Gong. También tuvo dos bailantas y fue uno de los primeros que confió en Rodrigo y le dio la oportunidad de cantar con su movida cuartetera.

La familia López viene de una tradición de largas jornadas de trabajo de sol a sol, más todas sus noches. Le pregunté a Roberto los motivos de la mudanza. La respuesta tuvo sus ramificaciones. En primer lugar, porque se venció el contrato de alquiler y los propietarios del local de Callao le exigieron, a su cliente de cincuenta años de relación, un aumento desconsiderado. También es cierto que la afluencia de público a La Academia de Callao había decaído mucho y, como consecuencia, era un riesgo muy alto comprometerse a cumplir con las nuevas condiciones contractuales. Nota aquí.






Paco Cifuentes & Tontxu Ipiña


 

Carlos Recio

 

Ramón Serrano

 CANTO DEL SILENCIO

¡Qué lejos quedaron los cencerros!
¡Qué lejos el vuelo de las campanas
la rueda de carro
el vigoroso bosque de silencio!
¿dónde están las blancas velas de lo cierto?
ahí están las acacias de enfrente
aguardan acompañarme donde las cruces oxidadas sin tiempo
los enraizados pinos siembran espantos en vez de anhelos
el mar es una eternidad de gotas
el celaje es el sueño de un pintor de soledades
donde la fuente mana para nadie
como los trinos del jilguero
cantan para el absurdo silencio
no esperéis al invitado
Godot está entretenido jugando a los dados
allí donde el silencio es fuego y frío
y el espacio es absoluto
oscuro silencio de desasosiegos.



Yoly Saa


 

Babasónicos

 

Félix Maraña

 Las arrecogidas de Santa María Egipciaca

Estas monjas que caminan,
ex monjas en procesión,
quieren lograr el perdón
ahora que las examinan
los jueces y no escatiman
lloriqueos efectivos
buscando curas festivos,
que les procuren la meta,
seguir cabreando a Izeta
por este y otros motivos.
Mié usté, señoa juez,
nosotras sólo queremos
que nos den lo que tenemos,
por cuantos rezos y prez,
por nuestra santa vejez
hemos elevado al cielo.
Algo de mimo y consuelo
para seguir trajinando,
rogando y el mazo dando,
como decía el abuelo.
Con la conciencia tranquila
van hacia el patibulario,
rezando acaso el rosario
y oraciones de concilia,
como si fuera vigilia,
para que sintamos pena.
Van a la última cena
previa a la condenación,
pues no merecen perdón
sino una dura condena.
Santa María Egipciaca,
ermitaño del desierto
intervendrá en el entuerto,
pues de su fervor destaca
una virtud elegiaca,
acogedora y sincera.
Casquivana en su primera
juventud se arrepintió,
dejó el pecado y vivió
ejerciendo de enfermera.



Fito Mansilla


 

Marta Soto

 

Tute