lunes, febrero 08, 2010

Rodolfo Serrano

Elegía para un perro callejero

Nunca supo estar sólo. Y era como
si algo de humanidad hubiera entrado
en su corazón de perro callejero.
Por eso convertía en una fiesta
tu regreso a la casa. Eras el héroe
que vuelve derrotado y que recibe
atropellos, jadeos y ladridos,
claros clarines y los truenos de oro.

Completo aquí.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por colgarlo aquí.
Un beso
Alicia