ARROLLADORA INMENSIDAD
Es duro caminar por el pedregal
es tristeza el espejismo que veo más allá
no creo que el cielo me proteja
no hay guad que me lleve a parte alguna
ni que la noche sea un joyero de diamantes
el rotundo frío de la madrugada
no es otra cosa que la sinfonía del silencio
en el juego de luz y sombra
esas dunas que dibujan una extraña soledad
estar encerrado en un desierto
oír el chasquido de la noche sobre el viento
aldabonazos en la para siempre ya cerrada puerta
así imagino yo llevar irreductibles sombras
como abrigo de melancolía
tejida otrora de añoranza de aquella infancia

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