La maravillosa historia de la bajista argentina de Joaquín Sabina: “Ha sido el mejor jefe que tuve en mi vida”
Se llama Laura Gómez Palma y tiene 55 años. Tres meses y medio luego del retiro del cantautor español de los escenarios masivos, volvió a nuestro -su- país para acompañar el tour de La Banda Sabinera, que hoy se despide en La Trastienda. Con más de media vida radicada en Europa, así le cuenta a Revista GENTE su derrotero previo y junto “al maestro”.
“Empecé de manera casual, siendo adolescente y siguiendo a una amiga con ganas de tocar el bajo. Yo tenía un poquito de plata para comprarme algo, y finalmente compré un bajo eléctrico con la idea de que estudiáramos las dos. Ella nunca lo hizo, pero me dejó ese camino abierto y así empecé”, memora la porteña Laura Gómez Palma (55), quien comenzó su carrera musical antes de cumplir los dieciocho años, integrando la banda Man Ray, formó parte de los grupos Las Chicas y Suéter, realizó giras nacionales e internacionales acompañando a artistas como Fabián Gallardo y Pimpinela, y hace casi nueve temporadas -y he aquí el quid de la cuestión que nos trajo hasta aquí- se convirtió en la bajista de Joaquín Sabina.
-Nada menos.
-… Y ahora acaba de volver a su tierra natal, luego de que Joaquín se despidiera definitivamente de los escenarios a fines de noviembre último.
-Tal cual.
-¿Qué les dijo cuando le comentaron la idea de seguir adelante girando por el mundo, pero ya ahora sin él? ¿Hubo alguna bendición especial o alguna advertencia de esas que solo Sabina sabe dar?
-Joaquín está repleto de gestos humanos y cercanos. Es una persona muy entrañable. En las giras siempre se preocupaba por que estemos a gusto. Particularmente, cuando entré a su mundo se enteró de que yo había escrito algunos libritos de poesía y quiso acercarse para verlos, con una generosidad y una humildad no habituales para alguien tan grande. Eso no cambió nunca, estemos o no en tour con él.
¿En serio en los inicios se acercó a sus versos?
-En serio.
-¿Y le cercó alguna devolución sobre sus líneas?
-Claro. Yo publiqué cuatro libros (Llamarse abril -2005-, Desde el agua -2008-, Fin de gira -2011- y Animal de paisaje -2019-) y para ese entonces le acerqué unos versos que escribí. La verdad, te aseguro que jamás olvidaré y siempre agradeceré sus comentarios tan puntuales y lindos.
Cuenta Gómez Palma que decidió viajar a la Madre Patria “en el ’97, gracias a la invitación de dos amigos muy queridos, el baterista Marcelo Novati y el tecladista Adrián Schinoff, con quien en ese momento estábamos ensayando en Rosario para un show de Fabián Gallardo. Justo el otro día, en la misma ciudad -memora-, me acordaba de esta historia, ¡mirá vos!, porque prácticamente ahí empezó toda mi historia en España -continúa-. Adrián estaba muy entusiasmado porque ya tenía programado, tras el recital, irse a vivir con su familia a España. Hablaba maravillas del país. A mí, que si alguna vez había pensado en irme no sería para allá, el tema me quedó picando en la cabeza. Hasta que meses después…”, abre el interrogante.
-¿Meses después?
-Vislumbrando laboralmente un horizonte algo oscuro, lo llamé y le pregunté: “¿Esa invitación sigue en pie?”. Apenas me contestó que sí, vendí cuatro cosas que tenía, saqué un pasaje y me fui a ver qué onda. Ya de entrada me gustó, aunque debí volver por circunstancias personales. Pasados unos meses, regresé para quedarme. Si bien hubo intentos de volver y vivir acá, por diferentes cuestiones finalmente terminé yéndome otra vez. No sé si será para siempre -eso nunca se sabe-, pero ya transcurrí más tiempo en España que acá. Si bien me siento absolutamente argentina, la realidad indica que llevo veintinueve años allá y estoy muy feliz.
-Tras casi tres décadas radicada en la Madre Patria, ¿qué parte de su forma de tocar sigue siendo cien por ciento rioplatense?
-No sé si hay una cosa muy representativa en mi forma, aunque, por supuesto, todo lo que he mamado en mi vida, seguro, sigue estando en mi forma de tocar, que quizá se note un poquito más cuando hay ritmos ternarios -en Joaquín abundan-: ahí es como que me doy cuenta de que surge un dejo del folclore nuestro que llevo en la sangre y lo meto en algunas canciones.
"En los últimos años, visité Argentina casi siempre por trabajo en medio de una gira que me dejaba pocos días libres. Así que cuando tengo la oportunidad lo que valoro a estas edades es el tiempo en familia, tanto para salir como para quedarme en casa comiendo lo que sea entre los míos”, admite Laura. “Respecto a los amigos, antes iba a visitarlos de a uno, pero ahora más que nada trato de hacer alguna juntada mayor en lo de una de esas amigas divinas que tienen casa grande y siempre me la ofrecen. En uno u otro caso suelen ser encuentros en los que el tiempo pareciera que no hubiese pasado”, reconoce Gómez Palma. Nota aquí.




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