Malvinas en primera persona: cómo fue cubrir la guerra y por qué gran parte del material fue censurado
A más de cuatro décadas del conflicto, el testimonio del periodista que estuvo en las islas revela las limitaciones, la censura militar y las imágenes que nunca llegaron al público, en medio de una cobertura marcada por el control y el silencio.
El conflicto por las Malvinas en 1982 fue transmitido por televisión a millones de argentinos, marcando un antes y un después en la historia de la cobertura periodística de guerras en el país. Nicolás Kasanzew, director de La Gesta de Malvinas del Senado, fue quien relató desde las islas los combates para la pantalla nacional. Esta semana encabezó Malvinas, Epopeya Nacional – Homenaje a los héroes de la gesta, realizado en el Congreso.
Kasanzew recordó en Infobae en Vivo A las Nueve que después de regresar de las islas, él y su camarógrafo Alfredo Lamela supieron a través de sus colegas de ATC que “entre el 90 al 95% de nuestro material no solo no fue mostrado, sino que fue destruido por la censura militar”. Este hecho, señaló, dejó sin difundir cerca de 100 horas de grabaciones.
La censura, según relató, respondía a que el material filmado “no era funcional a la propaganda del momento” y tampoco contenía “ningún secreto militar”, pero de todos modos fue destruido. “Era censurar por censurar”, denunció Kasanzew.
Cobertura periodística bajo censura y limitaciones
Kasanzew no estaba en ATC al comenzar el conflicto, pero fue convocado por el productor días antes de la recuperación de las islas. “Me convocan sin que yo sospechara nada, me dicen: ‘Venite el 2 de abril a grabar tu promo de reingreso al noticiero’. El 2 de abril me llama Víctor Sueiro y me dice que habíamos retomado las Malvinas. Fue una mezcla de alegría y frustración porque me había perdido ese momento”.
Explicó que fue enviado a las islas en función de su experiencia y dominio del inglés. “Había cubierto algunas guerras civiles en Centroamérica. De traje y corbata, me fui con mi camarógrafo a Comodoro Rivadavia”, reconstruyó. Tenía 33 años en ese momento.
“Era muy intenso y conmocionante. Al principio uno no puede creerlo. Ver flamear la bandera argentina y a los soldados, muchos de ellos subtenientes que se arrodillaban y besaban el suelo, fue muy emocionante”, describió Kasanzew.
Durante la cobertura, enfrentó la presencia constante de un censor militar que le impedía cumplir su tarea. “Me habían adosado un censor del Ejército que me hacía la vida imposible. Si desobedecía, me mandaban de vuelta al continente”, relató. Nota aquí.



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