No sé muy bien qué escribir porque baila alrededor una sensación extraña muy difícil de explicar.
Ayer se fue una parte importante de la música, un pilar y, para mí, el mejor y uno de los últimos trovadores.Siempre salí de sus conciertos creyendo más en la música, y sin saber muy bien por qué, sabiendo que había visto algo importante, importante de verdad.
Me enseñó a entender las canciones como las entiendo, a vivirlas como las vivo, a base de intentar entenderlas y vivirlas como lo hacía él.
La música es para algunos una necesidad y un lugar al que agarrarse, y la suya será siempre el otro extremo de mi cuerda, un lugar al que volver.
Por eso mi homenaje no será sólo cantar tus canciones, Glen, por suerte podré cantar las mías y verte un poco en cada una de ellas.
Ojalá te sea leve.
Aquí nos quedamos unos cuantos siguiendo tu inevitable legado.

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