“No hay muchos personajes así en la ficción”
En la película de Nicanor Loreti que se estrena este jueves, dos mujeres deben llevar adelante un triple asalto que inevitablemente se complica: “El policial con una dosis de comedia hace una gran receta”, dicen.
Dos mujeres, un auto y un plan tan disparatado como urgente: asaltar tres financieras en un día para conseguir los 30 mil dólares que permitan sacar de prisión a la hermana de Pau. Así arranca Lu & Pau, la nueva película de Nicanor Loreti, que después de su paso por la sección Noches Especiales del 27° Bafici llegará a los cines el jueves 27 de agosto. Protagonizada por Jazmín Stuart y Lorena Vega, la película cruza thriller de atracos, comedia de enredos y una buena dosis de absurdo para contar, en el fondo, una historia sobre la amistad, la lealtad y la capacidad de hacer cualquier cosa por alguien querido.
Filmada íntegramente en Misiones, con la tierra roja, el paisaje y la luz de la provincia funcionando casi como un personaje más, Lu & Pau recupera el espíritu de las buddy movies clásicas, pero lo pone en manos de dos mujeres que avanzan a los tumbos por un mundo de negocios sucios, violencia y decisiones cada vez más delirantes. Lu (Vega) y Pau (Stuart) son muy diferentes entre sí —una impulsiva y desbordada (Pau), la otra más racional y estructurada (Lu), pero encuentran en esa diferencia la fuerza de un vínculo que sostiene toda la película.
Stuart y Vega llegan, además, a este estreno después de compartir otro proyecto muy diferente: Cautiva, la serie dirigida por Paula Hernández y la propia Jazmín Stuart que se estrenará en septiembre por TNT y Flow. Allí Vega interpreta a una Madre Superiora que somete durante años a una joven dentro de un convento de clausura, en una ficción inspirada en un caso real de abusos ocurrido en Nogoyá. El contraste entre ambos trabajos permite pensar también qué nuevos territorios están ocupando las actrices argentinas: mujeres capaces de ser heroínas y delincuentes, víctimas y victimarias, frágiles y violentas, sin quedar atrapadas en personajes ejemplares ni en estereotipos.
En Lu & Pau, esa libertad aparece atravesada por el humor, la acción y la amistad. En Cautiva, por el poder, el abuso y la violencia. Dos universos muy distintos que encuentran un punto de contacto en una misma pregunta: ¿Qué sucede cuando las mujeres dejan de ocupar los lugares secundarios que durante décadas les reservó el cine y pasan a estar en el centro de la historia, con todas sus contradicciones?
Lu & Pau tiene como motor a dos mujeres que deciden salir de cualquier lugar de subordinación y tomar las riendas de una situación límite. Consultada sobre ambos personajes, Stuart señala: “Para ellas es importante garantizar la libertad de Jessi, su amiga (y en mi caso, mi hermana), básicamente porque está embarazada, porque tienen este sentido de lo justo, aparte del amor que le tienen y, además, porque en algún momento descubren quién es el padre de ese hijo y quién fue el que involucró a Jessi en el delito que la terminó llevando a la cárcel. Y se dan cuenta de que nada de lo que le está pasando a ella es justo y que van a tener que hacer justicia ellas de la manera que puedan”, dice la actriz sobre el conflicto del personaje que interpreta Paula Manzone.
“Lu y Pau son dos minas que tienen como uno de los pilares la idea de la amistad, que también es un motivo, en general, de todas las películas del director y guionista, Nicanor. Con esa ética humana por delante, que es la amistad, se defiende y se es fiel por sobre todo a los amigos, a las amigas, y me parece que eso organiza a los personajes, los vínculos y toda la narración, toda la historia”, agrega Vega.
-En la película conviven el thriller de asaltos, la comedia y una mirada desfachatada sobre los vínculos. ¿Qué posibilidades abre el humor para hablar de situaciones que desde un registro tal vez más solemne podrían resultar demasiado previsibles?
Jazmín Stuart:-Es clave el humor, y en este caso me parece que lo interesante es esta mezcla de géneros porque la película podría inscribirse tranquilamente dentro del género policial. Si uno leyera el guion con una mirada muy neutra diría “Esto es un policial, son dos mujeres que están planificando toda una serie de actos delictivos para liberar a otra mujer, pero lo que no saben es que van a terminar siendo cercadas por la policía”. Podría ser un policial, pero lo que hace que sea una película diferente es la comedia. Siempre una dosis de comedia mezclada con cualquier otro género hace una gran receta, es un ingrediente que siempre viene bien; incluso de una manera muchísimo más solapada que, en este caso, es apareciendo pequeños tintes o mezclándose con algo oscuro, incluso. Siempre me parece interesante.
-Hay una tradición cinematográfica de parejas masculinas que atraviesan aventuras, delitos y situaciones absurdas. ¿Sienten que todavía resulta disruptivo poner a dos mujeres en ese lugar?
J. S.: -No sé si disruptivo, pero sí es novedoso y es audaz. La película tiene una audacia que es mostrar a estas mujeres que son queribles y, al mismo tiempo, son fallidas, y que están un poco rotas, son un poco estúpidas, pero al mismo tiempo son, por momentos, brillantes. No hay muchos personajes así en la ficción. Cada vez hay más, pero todavía hay pocos. Y me parece que, en particular, esta película muestra esa cosa de la intimidad, de la amistad entre mujeres, cómo funcionan los diálogos, cómo funciona lo cotidiano. Esta cosa de mientras ella se baña, yo hago pis y estamos charlando en el mismo baño, mientras yo trato de convencerla de no sé qué. Y yo me estoy arrastrando por un tipo que por ahí me está cagando y ella se da cuenta, pero me banca, suspira y me deja hacer cagadas. Hay algo ahí de la intimidad, de la amistad entre mujeres, que está muy crudo. Y, al mismo tiempo, no dejan de ser queribles por eso: por estar tan expuestas. Hay algo que me parece mágico de la peli. Y en ese sentido es audaz que un director como Nicanor diga: “A ver, yo dejo que esto de golpe se transforme en algo que está vivo, en algo orgánico”.
L. V.: -Sí, porque si recorrés la filmografía de Nica, estos lugares los tenían más desarrollados los personajes masculinos, no solo en la filmografía de él, sino en este tipo de películas. El es uno de los realizadores que tenemos, de los mejores que se dedican al género. Y lo sigue investigando, probando, buscando. Ha hecho películas muy grandes, muy mainstream, hasta películas de lo más independiente. Después de hacer Lu & Pau filmamos una serie de cuatro cortos que conforman una película que no tenía apoyo de ningún tipo. Bancamos el costo de ese rodaje y es algo totalmente indie. Y él prueba en todos esos campos, todos los registros en relación al género. Es alguien que ya tiene muchas horas de vuelo haciendo esto y se arrojó a hacer esta prueba poniendo la responsabilidad en estas dos mujeres. Y ese es un cambio, es interesante. Nota aquí.



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