“Es una putada que cuatro crispados ofendidos dominen el debate en las redes, que podría haber sido maravilloso”
El músico y actor da un nuevo giro en su carrera y debuta en el teatro con ‘La ópera de los tres centavos’
Desde que irrumpió siendo todavía adolescente en el rock español con Los Ronaldos, Coque Malla se ha reinventado (o, más bien, diversificado) unas cuantas veces. Hay quienes siguen tarareando el estribillo de Adiós, papá, himno en los ochenta, mientras que otros se quedaron enganchados con No puedo vivir sin ti, popularizado por un anuncio publicitario en 2010. En paralelo, entre otras cosas, participó como actor en varias películas, ganó un Goya por la canción principal de Campeones y dio un giro a su carrera musical tras la disolución de Los Ronaldos.
Tal vez por eso, más allá de algunas etapas a la sombra, su huella atraviesa disciplinas y generaciones. Lo que ni él mismo vio venir fue que ahora, a sus 56 años, iba a encarnar a uno de los personajes más carismáticos de la historia del teatro contemporáneo: Mackie Navaja, protagonista de La ópera de los tres centavos, con música de Kurt Weill y libreto de Bertolt Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann (omitida históricamente como autora). La producción, estrenada en enero con dirección de Mario Vega, hace temporada en el teatro Infanta Isabel de Madrid desde este viernes hasta el 1 de noviembre y seguirá de gira hasta final de año.
Tampoco esperaba el impacto viral de su publicación en Instagram en defensa de la sanidad pública, tras una hospitalización “angustiosa” de su hijo el pasado agosto. “Imaginaba que iba a tener repercusión, porque de alguna manera lo hice por eso: para que tomemos conciencia del trabajo monumental que hace esta gente, de una manera tan generosa, tan humana, que desconcierta. Pero sobre todo lo hice para agradecérselo al personal que estuvo con nosotros, desde los médicos hasta los limpiadores”, confiesa en una entrevista en la platea del teatro Infanta Isabel. Hablamos de todo un poco, menos del libro de memorias que publicará en noviembre, escrito mano a mano con su mujer, la guionista Macarena Cabo. No puede comentar nada todavía, dice, por la estrategia promocional de la editorial.
Pregunta. El Mackie Navaja es un personaje mítico. ¿No le dio vértigo?
Respuesta. Llegó en el momento perfecto. Yo tenía una sensación de rutina (componer, grabar, salir de gira) y sentía la necesidad de tomar un desvío. Pero no sabía cómo hacerlo. Cuando me llegó la propuesta, me dio un escalofrío y dije: hostia, sí”.
P. ¿Sin pensárselo?
R. Sí, inmediatamente, ese día. El remate fue que mi hermano [Miguel Malla] iba a ser el director musical.
P. Es un registro musical muy distinto al suyo.
R. Eso ha sido lo más difícil. Obviamente, la parte actoral ha llevado un trabajo y al principio estaba un poco bloqueado, pero recuerdo un pase que hicimos que me solté, me lo pasé de la hostia y dije: ya está. Pero la parte vocal ha sido jodida. Porque son melodías y modulaciones a las que no estoy acostumbrado. Y también porque todas las imperfecciones y roturas de voz, esa inestabilidad de la voz que el rock y el pop agradecen, no se permiten en este tipo de música. Entonces, he tenido que adaptar lo que yo soy como cantante y lo que demandan las canciones y el espectáculo. También es cierto que este personaje casi nunca lo interpreta un cantante de ópera. Es un tipo de los bajos fondos de Londres y permite cierta imperfección. Nota aquí.

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