sábado, septiembre 19, 2026

Juan José Millás

 Hasta el final del día

Frecuentamos poco los territorios intermedios. Nos gustan los extremos.

“Bebemos poco vino rosado”, dice alguien en una mesa cercana. La sentencia me alcanza como una revelación, no por cierta o por falsa (no tengo ni idea), sino porque posee la rara cualidad de aquellas frases bobas bajo las que se oculta un aviso encriptado o un elefante (el de la habitación, por entendernos). Sospecho que no se habla del vino, sino de otra cosa, así que intento averiguar de qué mientras doy cuenta de mi ensalada.

Se diría que el rosado representa una actitud. Bebemos poco vino rosado. En otras palabras: frecuentamos poco los territorios intermedios. Nos gustan los extremos. El blanco o el tinto. La izquierda o la derecha. La masculinidad o la feminidad. La juventud o la vejez. La verdad o la mentira. El sí o el no. Desconfiamos de cuanto participa de dos naturalezas a la vez. El rosado, en cambio, tiene algo de mestizo. Es un color que no acaba de decidirse. Ni siquiera su nombre parece definitivo. Rosado. Clarete. Ojo de gallo. Vive en una provisionalidad cromática que quizá explique su mala prensa. Nos incomodan las identidades ambiguas. Queremos saber enseguida a qué atenernos. Mientras doy vueltas al asunto, el camarero sirve una botella de ese vino ambiguo en la mesa vecina. El líquido recoge durante un instante el reflejo de una lámpara y adquiere el aspecto de un fluido humano. Si la sangre fuera de ese color, seríamos más amables, menos dramáticos quizá. La sangre roja exige finales catastróficos. Una sangre rosada admitiría probablemente desenlaces menos sombríos.

Al levantarme para salir, observo de reojo al individuo que pronunció la frase. Esperaba encontrar a un filósofo oculto tras el comensal. Pero es un hombre cualquiera que ya está hablando de otra cosa. Tal vez ni siquiera recuerde lo que ha dicho. Las frases importantes eligen a personas que ignoran su contenido. Luego vuelan a la mesa de al lado en la esperanza de que otro cargue con ellas hasta el final del día. Nota aquí.



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