martes, junio 04, 2024

Rozalén


 

Tute


 

lunes, junio 03, 2024

Carlos Varela & Fran Fernández

 


Joaquín Pérez Azaústre

 Rodolfo Serrano en Córdoba

Cuántas rutas de amigos enlazarán a Córdoba y Madrid

Veo a Rodolfo Serrano cruzando el bulevar con una bonhomía de pasos en la hierba. Es otra mañana con su milagro de la primavera, y el cielo luce prístino y sonoro con su rotundidad. Lo que hablamos entonces se ha ido diluyendo en el caudal de las conversaciones, pero hemos recordado alguna vez esa fotografía. Nos conocemos antes, en 2004, cuando viene con Manuel Pérez a la presentación de mi novela ‘América’ en la librería Anaquel. La lucidez de Jaime Gil de Biedma: ahora que de todo hace ya veinte años, yo recuerdo el momento en que Rodolfo Serrano entra en mi vida. Luego hay una charla no entre dos edades, sino en un vitalismo parecido y salvaje que encontrará su espejo. En Rodolfo Serrano, que estaba en Córdoba como jefe de prensa de Rosa Aguilar, lo que descubres es una afinidad, una especie de camaradería actualizada en la poesía y el cine. Porque, cuando andaba por Córdoba, antes de comenzar con su reclutamiento de amigos sin tiempo, supongo que al verse solo en su piso, tras acabar la jornada, se iba al bar Mestizo, en la plaza de la Compañía, a leer ‘Moby Dick’ con un largo gin-tonic. La escena es el comienzo de una novela -un hombre solitario con sombrero leyendo ‘Moby Dick’ en la barra de un bar-, y fue el inicio de muchas amistades de Rodolfo en Córdoba.

Después, en Madrid, cuando empiezo a vivir en La Latina, Rodolfo me enseña ese mismo paso legendario de tabernas que él ha ido encontrando del Correo a Salinas. Y las rutas de amigos, de Dani a Casa Paco, bajo la mirada crepuscular de Manolete, enlazarán a Córdoba y Madrid: Pepe Villegas y Antonio Molina, Paco Cerezo y Matilde Cabello, el pintor Jerónimo Salinero, el mago Pepe Regueira. Juanjo, Elvira y Salva, Manuel Cuesta. Y pasan horas, rostros, ante una servilleta con versos a lápiz de Vicente Núñez. Esos días azules, con su voces perdidas, y ese sol de largos atardeceres en barras de hace un siglo. Nota.aquí.



Alberto Ballesteros


 

Víctor Manuel

 


Silvio Rodríguez

 “En los momentos difíciles creo que el arte es aún más necesario”

El trovador habla sobre "Quería saber", su nuevo disco a punto de lanzarse y del que se han adelantado dos sencilos.

“En los momentos difíciles creo que el arte es aún más necesario, imprescindible”, asegura en una entrevista a EFE el cantautor cubano Silvio Rodríguez, que el viernes próximo lanza su nuevo trabajo, el vigésimo segundo de su carrera, Quería saber.

Este icono de la nueva trova y uno de sus pocos integrantes en activo, responde por escrito que este nuevo disco es una mezcla de temáticas, momentos y géneros, defiende los “matices” y la tolerancia, y apela a la esperanza en tiempos de crisis como los actuales en la isla.

El álbum, el primero en tres años, es una colección de once temas compuestos entre 2015 y 2019 donde se combinan letras intimistas y sociales, canciones ricamente instrumentadas y otras reducidas a su esencia mínima, todas con el sello inconfundible de la voz y la poética de Silvio.

“Quería saber es la continuidad de que dispongo; las canciones que preferí juntar en esta ocasión”, resume este cantautor de 78 años.

Sobresale entre ellas “Para no botar el sofá“, un tema con el subtítulo de “canción editorial”, publicada en texto en 2016 e interpretada en directo posteriormente, y que ahora ha sido recogida en un trabajo de estudio.

Llama la atención por denunciar la migración “en masa”, “las hogueras de la homofobia”, los “vicios y dogmas” y la censura de medios y artistas, todo “en el parto de una era que se alargaba”.

“Me refiero a cosas que nos traban, que nos entorpecen, que en vez de liberarnos nos atan, nos complican. Algunas fueron culturas heredadas, como el machismo y la homofobia. Otras han sido sacralizaciones absurdas de un sistema de pensamiento que comenzó un alemán cuya divisa, según él mismo, era dudar de todo”, explica. Nota.aquí.





Ismael Serrano


 

Muerdo & Diego Guerrero

 


Miguel Rep & Pedro Saborido


 

Lisandro Aristimuño

 Lisandro Aristimuño en el Luna Park, un altar para las canciones

El músico presentó su más reciente disco, "El rostro de los acantilados", en una velada de mútiples matices estilísticos que incluyó una emotiva dedicatoria a Nora Cortiñas.

“Llevo valor, llevo juventud”, canta Lisandro Aristimuño, casi como una declaración de principios, en un Luna Park repleto. “Llevo mi fe en volver, amor/ Llevo cartas que nunca te di/ Llevo la luz que nos despertó”, sigue luego el músico patagónico en uno de los momentos más emotivos del sábado a la noche: “Green lover”, una canción dedicada a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. “Esta canción se la dedico con mucho amor a Norita Cortiñas”, precisó Aristimuño frente a seis mil personas. “¡Viva la democracia y los derechos humanos!”, arengó con los brazos en alto. Y el hit del 2024 en recitales de música popular no se hizo esperar: “El que no salta votó a Milei”, se escuchó enseguida desde abajo del escenario.

El segundo Luna Park de Lisandro Aristimuño –la primera vez que se había presentado en ese recinto había sido en septiembre de 2017- respondió a la presentación de su último disco de estudio, El rostro de los acantilados (2023). De hecho, el músico se tomó en serio el motivo principal del encuentro y en la primera parte del show se abocó a cantar las nuevas canciones: “El rostro de los acantilados”, “Tu mundo”, “Príncipe de lata”, “Por encima del fuego”, “1986” y “No ves tal vez” sonaron en una seguidilla. Un riesgo artístico que decidió tomar poniendo como prioridad a su presente musical. Acompañado por su banda Los Azules Turquesas, Aristimuño vistió a las nuevas composiciones con un ropaje rockero, sobrio y elegante, con aires de britpop, como se evidenció en “Príncipe de lata” o “Sweet Gloria”, que también es dueña de un estribillo que linkea con la tradición del rock argentino.

“Es un placer enorme cantar de nuevo en este lugar. Gracias por hacerse presente en estos tiempos que están corriendo”, lanzó el músico al comienzo del show, el primero de una extensa gira nacional que continuará por San Luis, Mendoza, San Juan, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Mar del Plata, Córdoba, Jujuy, Salta, Tucumán, Río Negro y Neuquén, entre otros lugares. El primer clásico de la noche, “Para vestirte hoy”, sonó más potente que en otras ocasiones –con la sección de cuerdas y la batería enfatizando su ambiente dramático, casi cinematográfico-, y “Me hice cargo de tu luz”, otro de sus pequeños hits de 39º, se escuchó con nuevos arreglos, menos templados que la original. “Es una versión más rockera”, deslizó el músico y retomó la presentación del nuevo álbum con “Tres de abril”, una canción fiel al estilo Aristimuño: con espacio para los pasajes instrumentales y mucha ambientación. Nota aquí.



Eduardo Sacheri


 

Paula Mattheus

 

Rozalén


 

Rafa Mora

SOLILOQUIO
Este poema, habla de ti.
De tu bello reflejo sobre el cristal en noche cerrada.
De tu tiempo en las estancias
de mi tiempo.
Este poema habla de tu mar,
de tu luz en la arena.
De canciones que acompañan
la esquiva madrugada.
Este poema eres tú.
Luna que llenas este cielo plomizo y desgastado.
Y tocas con tus dedos,
el calor de tu cuerpo sobre el mío.
Este poema habla sin voz,
sin credo,
pero habla de ti.



Ariel Rot

 


El Roto

 


domingo, junio 02, 2024

Ricardo Moya & Andrés Suárez

 


Paco Ramos

 


Silvio Rodríguez

 

Rodolfo Serrano

 José Antonio Martínez Soler nos cuenta por Facebook.

Más de cien amigos de Rodolfo Serrano… y de su poesía

Anoche, escuchando poemas de Rodolfo Serrano, con más de cien amigos y/o admiradores suyos, pensé que no todo estaba perdido para España. Algunos dirán !qué tonterías nos cuenta este jubilado! Y no les faltará razón, si nunca se han estremecido con un poema de amor o de desamor. Imaginaos: ayer mismo, viernes, una tarde espléndida de primavera en Madrid, donde la oferta de ocio y diversión es infinita. Cien personas sentadas y muchas otras de pie, de todas las edades, abarrotan la noble Biblioteca del Ateneo de Madrid. Conozco y quiero mucho a mi amigo Rodolfo Serrano, pero nunca pude imaginar que convocaría a tanto público ansioso de beber sus versos en directo. Yo cambié mi partido de tenis por sus poemas. Y no me arrepiento. Valió la pena. Gracias, Rodolfo, por emocionarnos con tu poesía y tu calor humano tan inconfundible y valioso.

Copio y pego el comentario que Rodolfo ha colgado hoy en las redes sociales:

«Ayer viví uno de esos instantes únicos en la vida. Un grupo de amigos llenaron la Biblioteca del Ateneo de Madrid para hablar de mi poesía y mi trabajo: Joaquín Estefania, mi jefe en El Pais y Joaquín Pérez Azaústre, mi amado poeta y amigo, condujeron un acto que me arrancó las lagrimas del alma.

Cómo no emocionarme al ver tantos viejos amigos que habían venido a abrazarme. No debo dar nombres. No quiero olvidar a nadie. Solo diré que alli estaban desde mis antiguos y queridos compañeros de El País a queridos amigos juveniles de Palomeras. Y yo, aguantando las ganas de llorar y abrazarme a todos.

Sí mencionaré a mi hijo Ismael que, acompañado al piano, con tanta maestría y delicadeza,  por Jacob Sureda, cantó algunas de sus hermosa canciones. Y agradecer a Eboli de Merr y a Anita Wonham que recitaran con tanto sentimiento mis poemas.

La vida, a veces, te manda una caricia que te cura todas las heridas. Ya lejana mi juventud y, tras tanto dolor de enfermedades y tristezas, sentirme querido y abrazado es algo muy hermoso que he tenido la suerte de experimentar.

Gracias a cada una y cada uno de los que vinisteis. Gracias al Ateneo de Madrid – Sección de Literatura por su hospitalidad. Gracias». Crónica aquí. 






Rozalén


 

Carla Collado & Pedro Pastor

 


Paris Joel

 


Real Madrid

 El Real Madrid sigue en el más allá

El equipo blanco suma su 15ª Copa de Europa en un partido que empezó dominando el Dortmund y que desatascó Carvajal, que alcanza a Gento con seis Champions, como Nacho, Modric y Kroos.

Nadie puede conocer mejor los caminos que conducen a la eternidad que quien oficia como su creador, el Real Madrid, el equipo que se instaló allí en sus principios, que fue expulsado durante décadas después de levantar seis Copas de Europa, y que redescubrió la fórmula para regresar al lugar que trata como suyo, la gloria que el resto mira con codicia, y con temor reverencial. Y los caminos a veces son extrañísimos, y sobre todo rara vez son los mismos. De ahí el desconcierto, de ahí la repetición, la 15ª Copa de Europa atrapada en Wembley, el escenario más habitual de las finales, que aún no había coronado al rey, que ganó en Londres su novena final consecutiva, un partido que no pierde desde 1981.

.Contra el Borussia Dortmund echó mano de la agitación, del desmantelamiento de lo racional. Después de más de una hora atrapado en el laberinto construido por Terzic, enganchado a los raíles que le dictaban por dónde le estaba dado moverse, sin encontrar soluciones canónicas, hizo saltar la construcción por los aires en un rapto irracional. Cuando apenas había tirado a puerta y Courtois empezaba a coger un aire al héroe de París, el Real desmanteló la resistencia con una jugada ilógica: Carvajal, que mide 1,73m, se adelantó a Füllkrug, un especialista del aire de 1,89, y cabeceó a la red un saque de esquina de Kroos, que tuvo un adiós redondo. El canterano que puso con Di Stéfano la primera piedra de la ciudad deportiva del club le abrió otra vez las puertas de la gloria.

Marcó Carvajal, el único de los cuatro —con Nacho, Modric y Kroos— que alcanzaron las seis Copas de Europa de Gento que ha sido titular en las seis finales, y así parecía introducir al menos un punto de lógica narrativa en el momento irracional que acababa de desatar. La final se dio la vuelta en ese punto, cuando el Dortmund, repleto de novatos en este territorio, entendió que con el Madrid los planes no servían para nada, cuando el Madrid olió que había tocado la tecla. Kroos obligó a Kobel a otra parada, como Nacho, como Camavinga. Un alud. Nota.aquí.





Tute

 


sábado, junio 01, 2024

Rodolfo Serrano

 Rodolfo nos cuenta por Facebook.

Ayer viví uno de esos instantes únicos en la vida. Un grupo de amigos llenaron la Biblioteca del Ateneo de Madrid para hablar de mi poesia y mi trabajo: Joaquín Estefania, mi jefe en El Pais y Joaquín Pérez Azaústre, mi amado poeta y amigo, condujeron un acto que me arrancó las lagrimas del alma.
Cómo no emocionarme al ver tantos viejos amigos que habían venido a abrazarme. No debo dar nombres. No quiero olvidar a nadie. Solo diré que alli estaban desde mis antiguos y queridos compañeros de El Pais a queridos amigos juveniles de Palomeras. Y yo, aguantando las ganas de llorar y abrazarme a todos.
Sí mencionaré a mi hijo Ismael que, acompañado al piano, con tanta maestría y delicadeza, por Jacob Sureda, cantó algunas de sus hermosa canciones. Y agradecer a Eboli de Merr y a Anita Wonham que recitaran con tanto sentimiento mis poemas.
La vida, a veces, te manda una caricia que te cura todas las heridas. Ya lejana mi juventud y, tras tanto dolor de enfermedades y tristezas, sentirme querido y abrazado es algo muy hermoso que he tenido la suerte de experimentar.
Gracias a cada una y cada uno de los que vinisteis. Gracias al Ateneo de Madrid - Sección de Literatura por su hospitalidad. Gracias.
Las fotos me las pasa Anita Wonham





Víctor Alfaro


 

Mr.Kilombo

 

Joaquín Lera

 REFUGIO

Tenia un refugio.
Un peine de hierba entre los dedos.
Una raíz de nube en la almohada.
Una certeza diluida en las pupilas.
Tenía un refugio.
Un lecho de cuartillas y de cielos.
Una gotera de luces en el alma.
Una ventana con vistas a su isla.
Tenía un refugio.
Un oído con partituras y arroyuelos.
Una marea que me acariciaba.
Un manantial de soles y alegrías.
Entonces, nunca era demasiado tarde.
Se posaban en sus trenzas mis palabras.
Nada era excesivo.
La dicha habitaba en un susurro.
El éxtasis en el zaguán del equilibrio.
La belleza era el único destino.
Ahora;
solo queda un calendario de dudas.
La querencia desvaneciéndose
en una lágrima sedienta.
Bagatelas en el licor de sus labios.
Su ausencia derritiendo mi boca.
Se murió de tanto amor… aquel refugio.



Claudia Batanero


 

Lila Downs, Niña Pastori & Soledad Pastorutti

 


Rafa Pons


 

Ramón Serrano

 HE VUELTO COMO EL ALBATROS

Parece que vuelve el albatros
a volar alto y albo
parece que vuelven las tardes
luciendo aires de verano
permanecí unos días
angustias del mes de mayo
terribles horas inciertas
más asustado que un pavo
sin respirar los colores
todo negro
detrás de un velo muy blanco
el dolor era un cuervo
que pinchaba como un clavo
no acertaba en qué lugar estaban
las letras en el abecedario
ay madre qué miedo me dio
no ver tres en un burro paseando
me mantuve de pie y agarrado
por las nubes con mi palo
hoy regresó la luz de penumbra
he visto en las acacias su halo
la tarde extendió la sábana
aire de casi verano
para que yo me sintiera albatros
volando muy alto y albo.



Benjamín Prado


 

El Plan de la Mariposa

 

Silvia Penide & Manu Clavijo

 


Nora Cortiñas

 Adiós a Nora Cortiñas: una despedida que fue una celebración de su vida

La velaron en el espacio de memoria que funciona en lo que fue la Mansión Seré. Anécdotas, cantos y la promesa de sus compañeras: "No vamos a abandonar la lucha contra estos genocidas sin corazón".

Plena dictadura. Una mujer menuda golpea las manos, habla fuerte, inventa una excusa ante su interlocutor. Dice que quiere comprar esa vieja casona para montar un geriátrico. Finalmente se va con sus sospechas a cuestas. La mujer es Nora Cortiñas. Cree que su hijo Carlos Gustavo Cortiñas, al que busca desde hace meses, puede estar secuestrado en la Mansión Seré. Pasaron los años, nunca pudo comprobarlo. Volvió infinidad de veces a ese predio de Castelar, lindante con las vías del tren. Este viernes fue su última vez en ese lugar que ya no es un campo de concentración, sino la Casa de la Memoria y la Vida. La velaron cientos de personas que lloran la pérdida de la Madre de Plaza de Mayo –la madre de todas las batallas– y que celebran su vida.

Una fila de personas se agolpa para pasar frente al féretro –ubicado en uno de los laterales del microestadio que funciona dentro de lo que fue Mansión Seré. Nora descansa ahí. Tiene la foto de su hijo desaparecido. Marcelo, su hijo menor, conversa con quienes se acercan hasta allí.

Nora es la madre de todas las luchas. La rodean cientos de pañuelos de distintos colores, remeras de agrupaciones de derechos humanos, de sindicatos, la bandera de Palestina. A un costado colocan la bandera con la que solía marchar todos los jueves en la Plaza de Mayo: la que dice 30.000 desaparecidos presentes. Nota aquí.





Eneko


 

Tute