PARA QUE HOY NO ESCAPE
La prisa, los nervios y este nudo
me endurecen como un caparazón
que no sirve a su propósito.
No me protege. Me cubre y deja
al descubierto la entraña.
Aplácala, rómpete y ablándate,
me exijo, mira fijamente al sol
hasta que te piquen los ojos.
Piensa mientras qué palabra
pronunciarías ahora de ser la última:
que no sea dura
que no sea prisa
que no sea ninguna
de las que enmarañan
la falsa urgencia.
No te mates de vacíos, me pido,
y froto suavemente los párpados,
para que penetre bien
el ungüento de esta luz
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