lunes, junio 22, 2026

Malena Alterio

 “Mi gran herencia es el cariño de la gente, que amaba a mi padre”

MADRID.- Malena Alterio vive un gran momento. La avalan más de 30 años de trayectoria en los que más de una vez ha disfrutado de calurosos elogios y ha podido jactarse de sus muchas ofertas de trabajo, sí. Pero hoy se la nota especialmente consolidada, segura, con el aplomo que da elegir bien y lucirse en cada papel.

Nacida en Buenos Aires en un período convulsionado de la historia argentina —el 21 de enero de 1974, apenas unos meses antes de la muerte de Juan Domingo Perón, un detonante clave de la crisis política que desembocaría en la irrupción de la última dictadura militar en el país —, tiene ahora mismo una agenda cargada de compromisos profesionales que es una prueba concreta de la valoración de la que puede hacer gala.

Tras su exitoso estreno en Madrid, la obra escrita y dirigida por el argentino Mariano Tenconi Blanco que protagoniza junto con la española Carmen Ruiz, saldrá de gira por España este septiembre, apenas terminado el verano europeo. También aparece en carpeta el rodaje de la segunda parte de Odio el verano, una comedia de Fer García-Ruiz que alcanzó en 2024 una cifra inusitada de espectadores para los tiempos que corren (más de 800 mil entradas vendidas). Y un viaje a Uruguay para estrenar en Montevideo Los que hablan, obra de Pablo Rosal que protagoniza con su exmarido, Luis Bermejo.

Los que hablan se estrenó en 2020 en el Teatro del Barrio, en Lavapiés, y desde entonces ha girado por toda España y regresa de tanto en tanto a la cartelera de esa muy activa sala independiente madrileña, porque cada vez que la programan, se llena. Por otra parte, Amazon Prime Video acaba de lanzar Cochinas, una serie enfocada en la liberación sexual, en la que Alterio interpreta a una señora bien de Valladolid que encuentra en el porno una tabla de salvación para salvar un videoclub familiar.

El trabajo de Malena Alterio en La vida extraordinaria es fabuloso. Tanto ella como su compañera en escena se comprometen a fondo en lo que el diario español ABC definió ocurrentemente como “un decatlón olímpico sobre un escenario”. Es que realmente asombra el despliegue de las actrices en esta pieza de Tenconi Blanco que, en su versión original argentina, protagonizaron Valeria Lois y Lorena Vega. Es admirable por la exigencia física de una obra de dos horas muy intensas (vale la pena destacar el trabajo de la coreógrafa argentina Josefina Gorostiza, que aportó mucha organicidad al movimiento de Alterio y Ruiz en el espacio) y por la multiplicidad de recursos a los que echan mano para interpretar a esas dos mujeres entrañables que susurran y gritan, sufren y se divierten mientras repasan sus historias de vida desde la más rabiosa subjetividad, en un reencuentro atravesado por una catarata de emociones.

La vida extraordinaria estuvo dos semanas en cartel en el Teatro del Canal y agotó todas sus funciones. Es indiscutible que Alterio acertó al aceptar este papel. Lo hizo respondiendo a la intuición que tuvo cuando vio en Buenos Aires Las cautivas, otra obra de Tenconi Blanco protagonizada por Laura Paredes y Lorena Vega: “Me dije: ‘Quiero hacer este tipo de teatro, tengo que hacerlo’”, recuerda ahora. “Esa obra me pareció fascinante por el humor, la poética, la inteligencia, la estructura… Y cuando me llegó el ofrecimiento para hacer La vida extraordinaria y la leí, también quedé maravillada. Confirmé que Mariano es un gran dramaturgo y un gran director”, agrega.

En simetría, Tenconi Blanco también quedó maravillado. “Malena es una estrella en España”, dice. “Pero además de popularidad, tiene reputación. No es solamente alguien muy conocido. Es una actriz realmente prestigiosa. Creo que llegó hasta acá porque es muy responsable y dedicada. Malena trabaja con mucha sutileza, va encontrando en cada ensayo algo que te sorprende. Siempre aporta algo más. Como tiene un catálogo de habilidades muy amplio, entonces va sumando algo nuevo todo el tiempo. Con ella pasa lo que pasa con las grandes actrices: le pedís algo y eso te vuelve transformado en algo muy potente, ya sea un signo, un gesto, un movimiento o una pausa. Y además escucha muchísimo y va a fondo. Como persona es inteligente, cálida, generosa y muy humilde. Disfruté mucho de las conversaciones que tuve con ella. Me gustó que me contara cosas de su padre”, agrega.

Como el público bien sabe, Malena Alterio es hija de Héctor Alterio, el gran actor argentino fallecido en diciembre pasado. Su madre, Ángela Bacaicoa, es una prestigiosa psicoanalista. Y su hermano, Ernesto, también es un popular actor. La vida de esta familia estuvo marcada por el exilio: se mudaron de Buenos Aires a Madrid después de que Héctor fuera incluido en una lista negra por la Triple A.

En España, Malena Alterio se formó en la escuela de Cristina Rota, otra argentina que sufrió de manera directa la violencia en la que quedó involucrada la sociedad argentina en los años 70. Fundadora de la reconocida Escuela de Interpretación en Madrid, Rota abandonó la Argentina después de que los militares secuestraran (en 1977) a Diego Fernando Botto, actor, igual que sus dos hijos María y Juan Diego Botto. Rota estaba embarazada de Nur Al Levi (también actriz) cuando decidió marcharse a España, donde formó a varias generaciones de actores, entre ellos Malena y Ernesto Alterio.

Los primeros pasos de Malena Alterio en el teatro, a mediados de los años 90, pueden ser considerados como la necesaria etapa de acumulación de experiencia previa antes de pegar el gran salto con Aquí no hay quien viva, una popular serie del canal Antena 3 de la que se habló muchísimo en España entre 2003 y 2006. Pero toda su carrera está jalonada por grandes hitos: fue nominada para un Goya en la categoría Mejor Actriz Revelación ya con su debut cinematográfico, en la comedia El Palo (2000); fue muy elogiada por su labor teatral —en Tío Vania (2008), en Madre Coraje (2010), en Los hijos se han dormido (2012)—; y fue también gran protagonista de otro suceso, Vergüenza (2018), serie de Movistar+ por la que ganó los premios Feroz y Fotogramas de Plata. En 2024, finalmente, llegó el esperado Goya como Mejor Actriz Protagónica por Que nadie duerma (2023), película dirigida por Antonio Méndez Esparza y basada en la novela homónima de Juan José Millás. En ese largometraje interpreta a Lucía, una programadora informática que, tras perder su empleo, decide convertirse en taxista en Madrid. Y su desempeño justifica plenamente el reconocimiento.

“Fue una alegría inmensa —rememora Alterio dos años después de aquel alegrón—. Y fue buenísimo que lo hayan podido vivir mi padre y mi madre. Me hizo sentir un gran abrazo de mis compañeros, mis amigos, mi familia. Toda la felicidad que hubo a mi alrededor en aquel momento me llenó durante mucho tiempo. Y me sigue llenando...”.

—Se suele preguntar a los actores y las actrices si es más difícil la comedia o el drama, ¿vos qué opinás?

—No separo tanto entre géneros, no entiendo el drama sin comedia ni la comedia sin drama. La comedia, que es con lo que generalmente se me identifica, debe estar muy bien escrita y debe tener ritmo. Tienes que saber reírte de ti mismo, además. Pasar vergüenza delante de todos sin tener pudor. Yo no tengo pudor, pero también soy bastante dramática; tengo una veta melancólica. Dicen que los cómicos siempre tienen algo de payaso triste. Yo me reconozco mucho en eso. Nota aquí.






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