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EL VIEJO TUYA... Buscando entre "mis" canciones para compartir con una amiga argentina, me topé con "Buitres", legendaria banda de rock uruguayo y con su tema "Carretera perdida". Para mí, la canción de Buitres que más me conmovió. Yo, que siempre amé la ética de los perdedores... porque ganar es tan fácil... pero perder... aún sabiendo que perdemos día a día y noche a noche... y aún así al otro día volvemos a salir a la carretera. Pero hay una estrofa que es especial. Me hace acordar tanto a mi padre... al Viejo Tuya... y qué tendrá que ver una canción rockera con mi padre? Pues la estrofa que dice: "Yo conozco al boxeador / Que besa la lona y escupe la cruz / Se arrastra hasta la esquina / Susurra al oído de su entrenador / "Agua fresca en las heridas y aire, por favor."// Resulta que mi padre, que venía de una familia muy humilde, se había mudado desde San José a Montevideo. Muy cerca del Colón Fútbol Club, que estaba en "San Martín esquina Fomento... la esquina del movimiento". Famoso por sus bailes de orquestas tropicales. Cuando mi padre vio que el fútbol no era para él, se dedicó al boxeo. Los viernes a la noche, el Club Colón se llenaba de gente para ver aquellos combates de amateurs... Y no serían pocos los que luego llegarían a ser profesionales. El caso es que mi viejo vio allí la posibilidad de que en un futuro, tal vez podría ayudar económicamente a su familia. Ganó los tres primeros combates. Pues sí!!! Me contó cada detalle... Yo, a mis 6 años me sentaba en las rodillas de mi viejo, que venía de trabajar todo el día repartiendo leña con su camión, lo escuchaba con tanta admiración... Pero lástima que la historia siempre terminaba igual... los boxeadores no podían elegir a sus rivales. Y sucedió que en la cuarta pelea, le pusieron enfrente a un moreno enormemente grande. Papá me contaba que no sabía como había podido aguantar los 3 rounds que duró la pelea. Pelea que terminó cuando el moreno le metió un guantazo que lo tiró a la lona... Mi viejo se levantó cuando ya el referee había dado ganador al moreno. Papá se reía cuando me contaba esto... él se levantó como pudo y fue hacia su rincón... pensando que el combate seguiría... y fue cuando le dijo a su entrenador, lo mismo que dice la canción... "Agua fresca y aire... por favor." No exactamente esas fueron las palabras de mi padre... pero sí que esta canción me hace recordar aquellas historias. Durante muchos años, tuve los guantes de boxeo de mi padre... hasta que en alguna mudanza se perdieron. Pero debo decir que a todas estas historias que me contaba el Viejo Tuya, hay que sacarle un porcentaje. Mi viejo era uno de los mejores contadores de cuentos que vi en mi vida. Y seguro que le agregaba y mucho a esas historias. Pero era capaz de reírse de aquella noche fatídica, en la que un moreno enorme lo durmió de una trompada. Tal vez y ahora que lo pienso... tal vez mi viejo haya sido el culpable de mi admiración por los perdedores. De lo que sí estoy seguro, es que mi padre... el Viejo Tuya, era un ser querible... sensible... y hermoso.
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