AGOSTO
Te esperaba, agosto,
como agua de mayo,
con las ganas contenidas
y el sueño de recuperar el norte
en mi brújula desquiciada
por el transcurrir frenético
de la inercia de la rutina.
Te esperaba, agosto,
tachando jornadas eternas
en una cuenta atrás que me lleve
a recuperar la calma,
a vaciar mis pulmones contaminados
y respirar vida junto al mar,
a soltar lastre y contemplarme
desde dentro, hacia fuera,
romperme con las olas,
sanar a golpe de salitre,
dejar de ser faro
y ser solo una mujer.
Sólo María.
Agosto, bienvenido.

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