Hoy, el llanto de la vieja Andalucía anega los corazones de todos los que alguna vez quisimos ser como el viento de poniente. Mañana crecerá la grama en las veredas y del tronco negro del Faraón brotará un dolor nuevo, pero nunca tan profundo como el pozo de tu alma, jamás tan oscuro como el mundo al que te enfrentaste. Ahora, por fin, podrás ser lo que siempre soñaste: pastor de nubes. Hasta pronto Cabrero, José, amigo. Aquí estaremos, con Elena y los tuyos, junto a tu raíz, esa que ni siquiera los malditos potros del tiempo pudieron ni podrán arrancar.
miércoles, mayo 13, 2026
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario