Rosa León vuelve 20 años después: "Cuando yo empecé en la izquierda había unos pedazo de señoros que ni te cuento. Ahora, al menos, se les señala"
La cantautora que llenó de ritmo la infancia de toda una generación prepara el lanzamiento de 'Carta de amor a María Elena Walsh', un disco de duetos homenaje a la poeta argentina que le cambió la vida, y reflexiona sobre música, televisión y machismo.
«He vuelto a grabar un disco porque Alejo Stivel me ha llevado de los pelos, esa es la verdad». Tiene Rosa León esa cosa paradójica de las mujeres que han pasado media vida rodeadas de hombres, mirándolos de tú a tú. Es dulce, risueña, cuidadora y halagadora, le gusta hacerte sentir bien pero tiene exactamente cero pelos en la lengua. Sabe lo que quiere, lo que no y lo dice sin ambages, por eso le gusta más producir que cantar: controla mejor el resultado. Por eso, también, nada más entrar en su casa de Madrid, bañada por el sol descendiente de una tórrida tarde de viernes, deja claro que el regreso al estudio no fue cosa suya. Hasta que el gusanillo le picó de nuevo y la vuelta del verano traerá consigo su primer disco en 20 años.
«Yo vengo del pleistoceno; más exactamente, del paleolítico inferior», se presenta a sus 74 años un huracán de energía que convierte inmediatamente en oxímoron su propia afirmación. Posa para las fotos en el rincón del salón donde nace la magia, sentada a su mesa de trabajo a rebosar de cables y papeles junto a una funda de guitarra tumbada en el suelo y ante un verdadero muro de libros. «Está un poco desordenado, pero qué le voy a hacer. Soy así». Se gira hacia la cámara con una sonrisa a medias, algo forzada. «Siempre pongo cara de foto del DNI», muestra, ahora sí, todos los dientes. «Hace poco me pidieron un retrato reciente y salí a hacerme un selfi al espejo del ascensor. Esa es mi relación con la fotografía».
El currículum de Rosa León entra y sale de la música, entra y sale de la televisión, entra y sale de la política, de lo institucional, pero nunca se aleja de la cultura. Ha sido cantautora, para niños y para adultos; ha producido a María Dolores Pradera y a El Consorcio, entre otros; fue concejal del Ayuntamiento de Madrid por el PSOE en tiempos de Gallardón; también, directora del Instituto Cervantes en Casablanca, Rabat y Dublín y, después, jefa de gabinete de su director, Luis García Montero; puso banda sonora a la televisión infantil de los 80 y ahora es consejera de RTVE.
Sentada ya en el sofá, aparta el último libro de Emmanuel Carrère, que le brindará una buena idea para cerrar esta charla, ofrece «agua, cerveza, vino, mezcal... ¿heroína? No, eso no» y se presta a una conversación sobre el presente y el pasado de alguien que ha marcado irremediablemente una época en España y que ahora regresará a sus orígenes con Carta de amor a María Elena Walsh, un álbum homenaje a la poeta y cantautora argentina a dúo con grandes amigos: de Sabina a Miguel Ríos, de Víctor Manuel a Ana Belén, pasando por Joaquín Reyes, Rozalén y, claro, con Alejo Stivel como productor. Nota aquí.

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