ÁLGEBRA PARA MUERTOS
No fueron unas cuantas preguntas
era un riguroso examen
de la floresta al desierto
del páramo al fondo del valle
para traspasar el dintel
de la puerta opaca tras el espejo
el cristal de vaporosa materia
donde el jardín se extiende
desde los cerros a la playa
y sigue por los azules de mar y cielo
respondí todas las preguntas
resolví las ecuaciones del tiempo
hasta el infinito problema
del surgimiento de los pétalos
y la savia de la tierra
me pareció que el tribunal era de humo
llevaba mis números a cuestas
al final aquí estoy ciego y mudo y trémulo
a merced de las olas revueltas
más que paraíso es desierto
dunas de dudas y guads inciertos

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