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miércoles, septiembre 02, 2026

Julio Cortázar

 


viernes, julio 31, 2026

Benjamín Prado

 Entrevista a Benjamín Prado

El escritor español acaba de publicar Qué estoy haciendo aquí, un libro de memorias donde el asombro y la risa van de la mano.

Algunos lo conocieron por haber escrito con Joaquín Sabina las canciones de Vinagre y rosas, pero la obra de Benjamín Prado es vasta y abarca la poesía, la novela y el ensayo. “Qué estoy haciendo aquí”, es un recorrido por algunos encuentros providenciales con algunas de las mayores plumas del siglo veinte, recreadas con una prosa que huye de toda pompa o tentación autocelebratoria, atravesada por el humor, y que se lee con el gozo de una novela de aventuras.

– Imagino que en España aún no se habrán apagado los ecos de los festejos por la Copa del Mundo.

–El fútbol es una picadura rápida. Se va deprisa.

–¿Cuán futbolero sos?

–Soy bastante futbolero. Tengo dos equipos: siempre fui del Atleti de Bilbao - tenía mi ídolo juvenil que era el portero Iribar con quien a veces, cuando voy a Bilbao, como y es una maravilla- y después me hice socio del Real Madrid, por Luis García Montero, básicamente para fastidiar a los amigos que son casi todos del Atleti.

–En este mundial, ¿hubo algún jugador que hiciera poesía en la cancha?

–Yo creo que hay un jugador maravilloso en la selección española que se llama Rodri, que seguramente es lo más parecido a Tony Kroos que hay en este idioma, Es un metrónomo, un distribuidor, jugador que hace mejores a todos los demás. Son los jugadores que me gustan. Parece un delineante más que un futbolista. Me gusta mucho.

–Últimamente se te ha dado por convocar fantasmas. Primero en versos con “La edad de los fantasmas”, luego en prosa con "¿Qué hago yo aquí?". ¿A qué se debe esa tentación por la ouija?

– Me temo que son los fantasmas los que lo convocan a uno. Con los años y con los muertos que se van sumando en las agendas de teléfono. Hay mucha más gente a la que echar de menos que gente a la que disfrutar. Mucho más pasado que futuro, sin duda. Creo que hay palabras más bonitas que otras en el diccionario. La palabra "cuidar" es muy bonita, por ejemplo. Y la palabra "gratitud", también. Y yo le estoy muy agradecido a mi vida, a la suerte que he tenido de encontrarme por el camino con personas extraordinarias, con personas que además de ser interesantes, de enseñarte cosas, te divertías.

–¿Cuál es tu muerto de cabecera, el que más asiduamente invocas para orientarte en la vida?

–Bueno, depende si me preguntas por muertos de sangre o no. Seguramente a mi madre es a quien yo traería un ratito más para volver a charlar con ella. De entre la gente del mundo de la cultura, seguramente Ángel González, que es la persona a la que más he cuidado probablemente; un tipo que tenía una cualidad rarísima en esta vida: escuchar con todo el cuerpo, no sólo con las orejas.

–¿Cuál es la primera persona que te abrió una puerta allí donde no sabías que había?

–Sin duda, Rafael Alberti. Cuando tenía diecisiete años entré un día en un bar, donde me mandó mi padre a comprar un helado para el postre, y ahí estaba sentado Rafael Alberti. Me cambió completamente la vida. Yo tenía diecisiete años, estaba empezando a leer; tenía un profesor del Instituto que me había dicho: "Tú tienes que ser poeta". No sé por qué. Y con Rafael pasé 15 años maravillosos. Era estar con un tipo que cuando decía: "Las manzanas le gustaban mucho a Pablo", tu tenías que preguntarle: ¿Neruda o Picasso? Porque ese era el nivel. Era como estar con un personaje recortado de un manual de literatura y disfrutar con su regreso a España, la vuelta de un país que había perdido 38 años por el exilio tras el golpe del estado del "funeralísimo" - como le llamaba siempre-. Además, luego era una persona cercana, divertida, humana.

–¿Cómo fue tu cena con Julio Cortázar?

–Una cena que demostró, primero, la suerte que conllevaba ser el escudero de Alberti. Porque claro, un día cenabas con García Márquez, otro día veías a Joseph Brodsky, otro venía por aquí Carlos Fuentes, en fin. Ese día, era una cena en la que recuerdo estaba Rafael, Matilde Urrutia -la viuda de Pablo Neruda- la actriz Nuria Espert, el actor Paco Rabal. Y apareció Cortázar, que acababa de publicar su libro "Nicaragua tan violentamente dulce". Cortázar, rápidamente, con una amabilidad exquisita, se fijó en mí y empezó a preguntarme cosas, con esa voz tan profunda, pronunciando mal la erre porque tenía un problema de frenillo:” ¿vos también escribís? Aquí, al lado del gran cronopio, ¿cómo es eso?”. Y me dio un consejo maravilloso: "Vos apilá nomás". Nota aquí.



martes, julio 28, 2026

Julio Cortázar

 




sábado, junio 13, 2026

Julio Cortázar

 


jueves, junio 04, 2026

Julio Cortázar

 


lunes, mayo 25, 2026

Julio Cortázar

 


miércoles, septiembre 10, 2025

Confitería Flores Porteñas

 En Once, los 140 años de la panadería de la hermana de Domingo Faustino Sarmiento: Perón compraba medialunas y Cortázar tomaba café

Flores porteñas todavía conserva un horno, muebles tallados y vitreaux originales.

Precios populares y una vasta oferta de productos: desde pan dulce hasta sfogliatellas y ensaimadas.

No hace falta saber con exactitud la fecha de apertura de la confitería Flores Porteñas. Con solo ver la fachada con vidrios curvos y entrada con puerta vaivén con manijones dorados ya se sospecha que se trata de un local de antaño. Con un mantenimiento impecable, que llevó varios meses de obra, la panadería que está cumpliendo 140 años de historia en el barrio de Once conserva reliquias desde el día de su apertura.

Su primera dueña fue Josefina Sarmiento, hermana de Domingo Faustino Sarmiento, ex presidente de la Nación, periodista y educador. Luego, fue pasando por varias manos hasta que llegó al cargo de Leonardo Messina, quien hace 23 años comanda la panadería. Gracias a las charlas con los clientes más longevos el panadero va recopilando datos y armando la historia del local con anécdotas, vivencias y recuerdos. Un rompecabezas que incluye a clientes como Juan Domingo Perón, ex presidente, y el gran escritor Julio Cortázar.

Dentro de su oferta culinaria se destacan las ensaimadas con crema pastelera, las sfogliatellas italianas, el pan dulce todo el año y las galletas tipo marineras. No quedan afuera las cremonas, que los trabajadores tempraneros de la zona van a buscar para acompañar al mate, fiel compañero de jornadas laborales.

La historia de la panadería Flores Porteñas

Leonardo Messina disfruta de su trabajo. Cuenta lo sacrificado que es pero no lo vive como una carga. Viene de una familia de panaderos que vivió un tiempo en Nueva York pero no se pudo adaptar y regresó Buenos Aires. Los Messina manejaron varias panaderías hasta que le ofrecieron a Leonardo comprar el fondo de comercio de la panadería Flores Porteñas.

Le encantó la zona, el ir y venir de la gente fue el imán necesario para que el panadero no dude y acepte el desafío de levantar un local que estaba venido a menos. “Con que sólo el diez por ciento de la gente que pasa por acá entre, yo con eso ya estoy hecho”, pensaba antes de firmar la compra del fondo de comercio.

En la panadería se respira historia. Paredes que atesoran recuerdos que llevan al visitante a transitar tiempos lejanos. Su apertura fue en el año 1885 de la mano de Josefina Sarmiento, hermana del ex presidente de la Nación. De esa época quedaron los muebles tallados a mano por ebanistas donde cuelga un reloj antiguo. El mismo que fue colocado hace 140 años, en el centro del salón.

Las maderas oscuras, con curvas perfectas fueron conservadas y son muy cuidadas por los nuevos dueños. Durante la obra, hace 23 años, se preservó todo lo posible. Incluso, al tratar de arreglar una pared encontraron un vitreaux oculto sobre la puerta de entrada, lo que hizo reformular la refacción ya que esa joya de vidrios de colores merecía estar expuesta.

El local es tan antiguo que tiene un desnivel en su interior producto del levantamiento de la avenida Rivadavia a través de los años. “El arquitecto me dijo que esa diferencia de 80 centímetros del piso es porque los locales se fueron levantando con los años ya que tienen que ir al nivel de la avenida”, dice Leonardo.

La cuadra es el corazón de toda panadería. Es donde se amasa y se preparan todos los productos. Allí, entre bollos, bolsas de harina y tarros de dulce de leche, conservan un horno original de 1885 donde se hornean las medialunas y facturas. Tiene una capacidad interna de 42 metros cuadrados. Leonardo asegura que es el mejor horno que tienen. Nota aquí.






lunes, agosto 18, 2025

Julio Cortázar

 Cuando Julio Cortázar se atrevió a ser Julio Cortázar

El autor de ‘Rayuela’ dejó de firmar sus textos con seudónimo y abandonó la docencia para centrarse en escribir durante su estancia en la ciudad argentina de Mendoza hace 80 años.

Aún faltaba un tiempo para que pusiera a Oliveira tras el rastro de la Maga en Rayuela, su novela más famosa. En el invierno austral de 1944, Julio Cortázar era un joven larguirucho, lampiño y repeinado que estaba a punto de cruzar la treintena. Acababa de aceptar el encargo de impartir tres cátedras de literatura en la recién creada Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), en Mendoza, Argentina, al pie de los Andes. Hasta entonces, había firmado un poemario, Presencia, bajo el seudónimo de Julio Denis, que también estampaba en sus libros y cartas. Año y medio después, dejó el puesto, abandonó definitivamente la docencia y sepultó a Julio Denis bajo su verdadero nombre. A principios de 1946, se justifica en una carta a su alumna mendocina Dolly Lucero: “¡Yo quiero ser escritor, no profesor!”.

El escritor y periodista mendocino Jaime Correas documentó el paso por su ciudad del autor de Todos los fuegos el fuego en el libro Cortázar en Mendoza. Un encuentro crucial (Alfaguara, 2014). Desde una cafetería del departamento de Godoy Cruz, próxima a una de las residencias que ocupó Cortázar, Correas explica a EL PAÍS la importancia de esta etapa en la carrera literaria de Cortázar. “Cuando llega, ya ha publicado algún cuento con seudónimo y tiene entre manos un libro” que luego destruirá. En ese momento, el autor que después se convertiría en una de las máximas figuras del bum latinoamericano de los sesenta ha impartido clases en dos ciudades de la provincia de Buenos Aires, Bolívar y Chivilcoy. “El ambiente universitario” y la amistad que entabla “con el artista Sergio Sergi y su mujer, Gladys Adams”, le descubren “un universo cultural” con el que nunca se había cruzado antes. “Aquí es donde termina de decidirse sobre ser escritor y viajar a Europa”, asegura Correas. Se percibe incluso en “el tono de su correspondencia. Antes de Mendoza es muy formal, pero después se convierte en un cronopio”.

Cortázar recibe la propuesta de trasladarse a Mendoza “de forma casual”, cuenta Correas. En una librería de Buenos Aires, su amigo Guido Parpagnoli, profesor de la UNCuyo, le ofrece impartir la cátedra de Literatura Septentrional y otras dos de Literatura Francesa, a pesar de que el joven profesor carece de título para ello. En la “bella ciudad, rumorosa de acequias y de altos árboles”, según la describe por carta a su amiga Mercedes Arias, Cortázar descubre un entorno que, según le apunta en la posdata, le pareció “que entraba en Harvard, o Cornell”. Las lecciones que imparte también le satisfacen. A su amigo Julio Ellena de la Sota le manifiesta que se divierte “enormemente” zambullendo a sus alumnas “en Rimbaud, en Valéry, en Nerval”, en Baudelaire y Lautréamont. “Estas gentes tienen aún mucha montaña en el espíritu; yo vengo cruelmente a quitarles la inocencia, esa que Rimbaud defendía con tan atroces blasfemias que hacen sonrojarse a veces a mis alumnos”, sentencia. Nota aquí.



martes, agosto 05, 2025

Julio Cortázar


Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento,
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.
Tan lejos ya de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.



jueves, diciembre 26, 2024

Julio Cortázar

 Poema para después de la fiesta

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.



miércoles, junio 19, 2024

Sara Facio

Murió Sara Facio, cronista visual de la cultura argentina en el siglo XX

La fotógrafa, editora y gestora tenía 92 años. Deja un legado artístico inigualable, con sus retratos de Julio Cortázar, María Elena Walsh, Jorge Luis Borges y otras personalidades como legado artístico. Sus restos serán velados este miércoles 19 de 11 a 15 hs. en Avenida Congreso 1757.

La fotógrafa, curadora, periodista y editora Sara Facio murió en Buenos Aires este martes, a los 92 años. Personaje relevante de la cultura argentina durante más de 60 años, se destacó por su serie de emblemáticos retratos a artistas, escritores, músicos, deportistas y otras personalidades de la cultura en Argentina y Latinoamérica. Entre ellos, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Elena Walsh, Astor Piazzolla, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Una importante colección de fotografías de su archivo personal integra el patrimonio fotográfico del Museo Nacional de Bellas Artes. Su biblioteca personal fue constituida durante sesenta años, en los que trabó vínculos con artistas e instituciones de todo el mundo, a partir de su actividad como fotógrafa, editora y gestora cultural. Está formada por más de mil volúmenes dedicados a la historia del medio, colecciones especializadas y ensayos fotográficos.

“Hoy despedimos a personalidad fundamental de nuestra cultura, fue una trabajadora incansable que jerarquizó el arte de la fotografía y nos deja en su obra un legado invaluable para el patrimonio cultural argentino y del mundo”, expresó el Secretario de Cultura, Leonardo Cifelli.

“La vida de Sara Facio está repleta de clicks, pero no solo de los que disparó con su cámara Leica a lo largo de su carrera. De hecho, el encuentro con aquella cámara, que se convertiría en su aliada para siempre, fue una cuestión azarosa. Sara, graduada en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1953, recibió una beca del Gobierno de Francia en 1955. Viajó a Europa junto a Alicia D’Amico “para tener material y ver museos y obras en vivo”, para producir un libro de la historia del arte. El destino tenía otro objetivo para su vocación artística”, escribió Juan Batalla en una entrevista a Sara Facio, publicada por Infobae Cultura en marzo de 2018. Nota aquí.






domingo, marzo 03, 2024

Ramón Serrano

 Ramón nos cuenta por Facebook.

TRES CITAS CON EL GABO
Corría 1969. Todavía no habíamos fundado DOPESA. Llevaba algo más de un año trabajando en el Grupo Mundo de Sebastián Auger. Como redactor de la revista Meridiano reproduje parte del primer capítulo de Cien años de soledad recomendando un libro recién llegado a España que consideraba Cum laude. Entonces el nombre de García Márquez apenas era conocido en nuestro país para los no ilustrados. La Agente Doña Carmen, todavía sin bautizar el Boom Latinoamericano, entró en ira bíblica y presentó el flagrante delito ante mi Jefe. Pedí una cita con el Gabo que se prestó al momento y tuvo lugar en dos o tres días, en un bar cercano al lugar de trabajo.
Yo quería hablar y elogiar tu novela. Reconozco mi ignorancia, le solté compungido apenas nos trajeron los cafés. Soy nuevo en eso de los derechos y de la propiedad intelectual. Te pido perdón.
El Gabo me miró fijamente, escudriñándome los ojos con su mirada. Unos segundos de silencio me parecieron horas, se llevó la crema de café italiano a los labios y me dijo sosteniendo la tácita en su mano: te creo, pareces buena persona. Estás perdonado.
Muchas gracias pero quiero pedirte un favor. Quedó sorprendido. Te pido que intercedas por mi ante Carmen Balcells, que no presente una querella por daño a los derechos, tus derechos de autor. Eres muy osado, respondió enseguida. Luego sonrió. Lo intentaré dijo.
Y no pasó nada.
Vi al Gabo en algunos actos culturales, generalmente presentaciones de libros. Un buen día me llama por teléfono el director gerente de Edhasa, la editorial que en España representaba Sudamericana, la editora de Cien años. Me pregunta si tengo una grabadora profesional. En aquel tiempo se grababa sobre cintas magnéticas que requerían un aparato de cierto volúmen y peso. Casi como una pequeña maleta.
Le respondí que sí. Entonces me dice "Están reunidos en casa, de Mario Vargas Llosa el Gabo y Julio Cortazar para una entrevista por radio con una periodista danesa y se les estropeó su aparato magnetofónico... ¿Podrías prestarles el tuyo?" Ser el testigo de una reunión así no me lo podía perder. Tres grandes escritores juntos era una cumbre. Así que me fui con mi grabadora en un taxi hacia la Vía Augusta donde vivía Mario y allí permanecí cdurante toda la entrevista, sin estar presente por discreción. A Mario le conocía del mundillo cercano a la Balcells. Al Gabo, pues ya lo conté. De allí salió una cierta amistad con Julio Cortazar, al que por cierto me encontré años después en un Congreso Interamericano de Prensa en Caracas.
En diciembre de 1970 mi mujer y yo estuvimos en el encierro de Montserrat como protesta por la pantomima del llamado proceso de Burgos a seis etarras ante un tribunal militar cuyo fiscal pedía para todos ellos la pena de muerte. Éramos unos 250, todos gente de la cultura, escritores, editores, artistas, cantantes de la nova cançó, etc. algunos ya famosos, como Joan Miró, Tàpies, otros camino de serlo como Serrat, Oriol Bohigas, Castellet, Nunes, Gabriel Ferrater, Guinovart, Colita, Montserrat Roig, y un largo etc. Hubo una gran movida internacional y, tras muchas dudas, al final Franco les conmutó la pena de muerte por los 30 años de cadena perpetua. Nosotros fuimos fichados por la policía como "simpatizantes de ETA y multados. Una llamada del Gobernador Civil a mi jefe motivó una serie de dificultades en mi trabajo como director de la editorial DOPESA y del Club Mundo, espacio de conferencias y tertulias crítico con el gobierno franquista. En esta situación decidí presentarme como candidato a un anuncio de La Vanguardia que buscaba una "importante editorial" un gerente para una sucursal en un país latinoamericano. Fui elegido y pasé unos meses de entrenamiento para conocer el fondo editorial antes de partir para México, como director gerente de Labor Mexicana.
Fue entonces cuando pensé en Gabo. Él había vivido y trabajado en México antes de residir en Barcelona. Le llamé por teléfono, le expliqué la situación y quedamos para comer en un restaurante cercano al bar del rapapolvo de nuestro primer encuentro. El Gabo sólo me dijo "cuando llegues a México llama a este teléfono y pregunta por Max, el escritor español exiliado Max Aub, y dile de mi parte que haga por ti lo que él hizo por mí cuando yo llegué". Eso fue todo y supuso mucho para mí.
Al año de mi estancia en México me tropecé con García Márquez en el famoso bar de la Zona Rosa que llevaba el nombre de la película de Buñuel y Dalí El Perro Andaluz, me levanté de la tertúlia en que estaba y le saludé afectuosamente. Por desgracia el Gabo iba acompañado de varios amigos de compromiso y abandonaban el local. Le pedí para vernos y me dijo que partía de nuevo para España a los dos días. Yo marché de México al año siguiente y ya no le volví a ver. Esas fueron mis citas con el Gabo, Gabriel García Márquez, gran escritor, periodista y maestro de periodistas, buena persona y Premio Nobel de Literatura 1982, trece años después de nuestra primera cita.

25 abril 2022/2024
Acabo de leer "un cumpleaños con Gabo", un capítulo de "Dientes de perro" del escritor cubano Manuel Pereira Quinteiro y le he pedido amistad y me la ha concedido al punto. A él le dedico este recuerdo, publicado aquí hará pronto dos años.





sábado, febrero 24, 2024

Julio Cortázar & Ernesto Cardenal

 

domingo, febrero 11, 2024

Julio Cortázar

 "Tras las huellas de Cortázar", cronopios en la ciudad

Este lunes a las 16.30, un recorrido que se inicia en el Teatro Colón permitirá descubrir los vínculos entre la ciudad, el autor y sus historias.

En conmemoración del 40 aniversario de la muerte de Julio Cortázar, y para celebrar los 110 años de su nacimiento, este lunes se realizará el tour literario Tras las huellas de Cortázar, un recorrido peatonal por Buenos Aires que partirá a las 16.30 del Teatro Colón y abarcará 10 puntos claves de la ciudad vinculados con el autor de "Rayuela", como Diagonal Norte, Plaza de Mayo, el Estadio Luna Park y la calle Florida.

Buenos Aires es una ciudad literaria por excelencia y no queda al margen de la obra narrativa de Cortázar. El escritor argentino nació en Bruselas en 1914 y murió el 12 de febrero de 1984 en París.

La vida de Cortázar en Buenos Aires se puede dividir en varias etapas. Desde su llegada a la ciudad en 1918 a la edad de cuatro años, vivió en Banfield hasta 1932, cuando se trasladó a Villa del Parque. Durante este tiempo, pasaba la mayoría de sus días en la Capital Federal. En 1937 se mudó a Bolívar y luego a Chivilcoy para enseñar, regresando a Buenos Aires los fines de semana. En 1944 comenzó a dar clases en Mendoza, antes de volver a Buenos Aires y luego mudarse a París en 1951. Realizó varias visitas a Buenos Aires, tanto con su esposa como solo, en distintas etapas de su vida. Nota aquí.




jueves, julio 27, 2023

Julio Cortázar

Los amigos

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote en tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.



miércoles, junio 28, 2023

Julio Cortázar

 Cortázar, “Rayuela” y Buenos Aires, o cómo un libro te puede cambiar (en serio) la vida

Un enamoramiento que parecía de un hombre pero era de una ciudad. Una novela que hoy cumple 60 años y que revolucionó la literatura de todo un continente.

Eran principios de los 90, tenía 20 años, vivía en la Ciudad de México y estudiaba periodismo. En uno de los últimos semestres, el profesor de Literatura nos encargó escribir la biografía de algún escritor. Elegí a Julio. Aunque de él sólo había leído Historias de cronopios y de famas, creí que sería suficiente. La propuesta era que los alumnos leyéramos los perfiles en voz alta.

Así lo hicimos, pero mi texto era un relato cronológico, anodino. Sobre todo, sin corazón. El maestro me retó y me dijo que debía rehacer la tarea; y para rehacerla, era indispensable leer más libros de Cortázar. En especial, la famosa Rayuela. No sabía de qué se trataba y el nombre no me decía nada, porque en México al juego de la rayuela lo llamamos “el avión”. Era un misterio que ya iba a descifrar.

En esa época ya trabajaba en un diario y estaba a punto de cumplir mi anhelo infantil de vivir sola y dejar de compartir espacio, habitaciones y camas con mis siete hermanas. Era tanta mi urgencia por irme de la casa familiar que alquilé un departamento que todavía no tenía luz, ni cama, ni tele. Nada. Nota aquí.





miércoles, marzo 18, 2020

Julio Cortázar

“Después sería la noche, las estrellas o las nubes, la vida”

En el cuento ‘La autopista del sur’ Julio Cortázar retrata la angustia del confinamiento

Algunos libros de Julio Cortázar, incluido Rayuela, cuentan historias de confinamiento. Casa tomada. Dos hermanos heredan una casa grande. Poco a poco la toma gente ajena, hasta que los herederos deben irse, desposeídos de lugar y de posibles. Cuando empezó la toma pensaron quedarse al menos con un rincón para seguir con la ilusión de tener casa. “Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo”. “Entonces tendremos que vivir de este lado”. Incluso se reconocieron afortunados al no tener ya tanto que limpiar. Se simplificó también la tarea culinaria. Estaban bien, aunque confinados, “y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar”. Cuando ya no tienen ni ese rincón, los hermanos han de abandonar la casa tomada. “Cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave por la alcantarilla”. Nota aquí.


martes, junio 04, 2019

Julio Cortázar

sábado, abril 06, 2019

Julio Cortázar

La RAE presenta en el Congreso de la Lengua una edición conmemorativa de ‘Rayuela’

Abierta en la esquina entre las calles Dean Funes y Obispo Trejo, la librería El Mundo del Libro de Córdoba (Argentina) es lo que promete su nombre: un mundo. En la segunda planta, los libros de Julio Cortázar (1914-1984) ocupan un largo estante al que en breve se sumará la edición conmemorativa de Rayuelaque Alfaguara y la Asociación de Academias de la Lengua han presentado este jueves en el Congreso de la Lengua con textos de autores como García Márquez, Vargas Llosa, Bioy Casares, Carlos Fuentes o Sergio Ramírez. El volumen se completa con textos de varios estudiosos y con el facsímil del cuaderno de bitácora que Cortázar llevó durante la escritura de la novela. Nota aquí.


jueves, febrero 14, 2019

Julio Cortázar