lunes, mayo 27, 2024

Reynaldo Sietecase

 "La venganza es una pulsión humana con la que lidiamos a diario"

El periodista, escritor y poeta escribió una historia de redención, que tiene como protagonista a una mujer paraguaya que se transforma de víctima de abuso sexual a victimaria como jefa narco, en un relato que comienza en Ciudad del Este, pasa por la Villa 31 y termina en Madrid. "Es una suerte de Kill Bill del subdesarrollo", la define el autor.

Si bien dice que la literatura le permite “descansar” de la realidad, lo cierto es que Reynaldo Sietecase nunca se saca del todo la ropa de periodista. Ni siquiera cuando se deja llevar por la libertad que le permite su imaginación es capaz de poner en pausa al oficio que lo acompaña desde la adolescencia. La realidad, la búsqueda del dato, la información, la necesidad de conocer de primera mano lugares y hasta maneras de pensar se filtran inevitablemente al momento de desarrollar universos ficcionales. El periodista y el escritor conviven naturalmente en él. “Lo que pasa es que una novela negra necesita ser verosímil para atrapar al lector”, afirma Sietecase, para justificar un toc que está en su naturaleza y del que no puede zafar. El periodista, escritor y poeta acaba de publicar La Rey (Alfaguara), su última novela, que cuenta una historia de aventuras en la que el desamparo femenino, el narcomenudeo, la trata de personas y la violencia se entrelazan como postales de una fatal existencia.

“Hay tres cosas que la Rey sabe hacer bien: limpiar, coger y matar. Aprendió tempranamente y ahora es una experta en las habilidades que le salvaron la vida”. El textual bien puede sintetizar la historia de Blanca Rosa González, la protagonista de la cuarta novela de Sietecase, una mujer que sufrió de niña los abusos sistemáticos de la pareja de su abuela en Ciudad del Este, hasta que un día tomó armas en el asunto, hizo lo que tenía que hacer y escapó hacia la Ciudad de Buenos Aires para instalarse en la Villa 31. Sin otra cosa encima que una piedra de obsidiana "mágica" que la transporta a otros mundos, en la 31 se convierte en La Rey, la jefa de una banda de narcos paraguayos. Un status que -sangrienta lucha de bandas mediante- pierde, lo que la obliga a refugiarse en España, donde cae presa en una red de trata de personas. Escapar de ese infierno le será tan arduo como calmar al propio. Pero ella está decidida a hacerlo. Cueste lo que cueste. Nota aquí.



Sonora Guayabera

 

Manuel Cuesta & César de Centi


 

Muelle

 El grafiti de Muelle localizado en La Latina será restaurado y se quedará donde está

El Gobierno regional le dará “protección física” y no aclara qué técnicas se emplearán para conservarlo. “Si le ponen cristal o acetato se llenaría de moho y arañas que harían caer la pintura”, advierte un veterano grafitero.

Ha estado a punto de caer devorado por la piqueta, pero finalmente el último grafiti localizado del mítico artista callejero, poeta y músico Juan Carlos Argüello (1965-1995), más conocido como Muelle, será “protegido y restaurado” por la Comunidad de Madrid, según ha anunciado este miércoles el Gobierno regional. Una portavoz de la Consejería de Cultura aclara a este diario que, con “protegido”, no quiere decir que vaya a ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC), sino que se tratará de una mera “protección física”. La obra se quedará en el edificio en el que apareció, en el número 46 de la calle de Toledo, esquina a Cava Alta, en el barrio de La Latina de la capital, “a petición de la comunidad de propietarios”. El Gobierno regional no aclara qué medidas físicas se tomarán para protegerla, ni que técnicas se emplearán para conservarla ni cuándo procederá a su restauración.

El grafiti de este icono de la Movida y pionero del arte urbano en España es una firma negra hecha con un trazo y a spray que afloró en marzo en el transcurso de unas obras de rehabilitación que se están acometiendo en el inmueble. Sin embargo, ya se conocía su existencia: emergió en 2013, al retirarse de la fachada una gran capa de anuncios publicitarios, hecho que fue documentado por el experto en arte urbano Guillermo de la Madrid, responsable de Madrid Street Project.

Los obreros, que iban a derribar el jueves pasado el muro en el que emergió el grafiti de nuevo bajo una gruesa epidermis de carteles, le colocaron encima un acetato para que no se deteriore, tal y como pidió a la propiedad el concejal socialista Antonio Giraldo. Y ahí sigue, tras el acetato, semioculto todavía por papeles y pintura y detrás de unos andamios.

En las calles de Madrid se conservan al menos otros tres muelles. Uno está en la calle Montera y fue restaurado por la Escuela de Conservadores del Ayuntamiento en 2015 con técnicas de consolidación que evitan la disgregación del material de base de la pintura. La intervención costó apenas 780 euros. Otro ha resurgido, también recientemente, en la antigua cárcel de mujeres de Yeserías. Esta obra se conserva peor, ya que en su día intentaron borrarla, por lo que ha perdido la mayor parte de sus colores originales ―verde y naranja―. Y “en la calle Moratín apareció uno en 2018 y se le aplicó una capa de protección, pero hoy en día está medio borrado”, anota Remebe, otro de los míticos grafiteros madrileños y heredero y defensor del legado de Muelle. Nota aquí.





Emilio Aragón

 


El Kanka


 

Pulpería Gándara

 Se quedaron sin trabajo en la pandemia, se mudaron a un pueblo fantasma y acaban de abrir una pulpería

Viven en Gándara, un pueblo cerca de Chascomús.

Cómo es la pulpería que abrieron justo frente a la estación de tren.

La historia de Gándara es como la de muchos otros pueblos del país: el tren dejó de funcionar, la famosa fábrica de lácteos que le daba trabajo a la mayoría de los habitantes cerró y este paraje de Chascomús entró en decadencia.

Sin embargo, desde el 2020, y gracias a las ideas de una pareja de emprendedores, Virginia Costa Soto y Sebastián Cappiello, Gándara volvió a estar en el radar de los viajeros aventureros, volvió a cobrar vida.

Ese año, en medio de la pandemia, estos dos comisarios de abordo se quedaron sin trabajo cuando la aerolínea LATAM se fue del país. En busca de nuevas oportunidades, decidieron instalarse en el Chascomús natal de “Vika”, como le dicen a Virginia sus amigos.

Allí, comenzaron con su nuevo proyecto en Gándara: Refugio el Vergel, un servicio de alojamiento de dos cabañas, con pileta y parrilla, ideales para quienes buscan escapar de la ciudad y pasar el fin de semana en un entorno rural.

Pero decidieron ir por más. La pareja quería ofrecer algo que también lo pudieran disfrutar las apenas 15 familias que viven desperdigadas por Gándara entre casas abandonadas y calles de tierra.

Así es como a fines de marzo inauguraron Pulpería Gándara, el único espacio donde se puede ir a tomar algo, comer y distenderse con amigos en este paraje casi fantasma.

Porque, lo cierto es que los habitantes, casi todos relacionados a la actividad rural, viajan 25 kilómetros a Chascomús, para poder satisfacer sus necesidades básicas. No hay supermercados, bazares y hasta ahora, no había una casa de té o restaurante.

“Ustedes quizás no saben lo que significa para una familia que vive en el medio de la nada, no tener que hacer 40 km por unas medialunas o por una gaseosa. Nosotros sí, y es por eso que nos emocionamos cuando los vecinos nos visitan y se van contentos con su comida”, reza una de las publicaciones de instagram de @pulperiagandara. Nota aquí.







Víctor Manuel

 

Benjamín Prado


 

Tute


 

domingo, mayo 26, 2024

Robe Iniesta

 Un Robe en estado de gracia apasiona a 30.000 personas en Madrid

Un sonido impecable, una gran banda y un repertorio que mezcla belleza con bravura: tres horas para disfrutar con el mejor concierto de rock español de la temporada.

En una mano, Robe lleva la guitarra, que se ha descolgado de su cuello. Alza el instrumento, como si fuese un apache con su fusil después de la batalla, porque prefiere “ser un indio que un importante abogado”, como dice la canción que está sonando. Con la otra mano saluda a los 30.000 espectadores. A veces, se choca el puño en el pecho por la parte del corazón, en una muestra de gratitud. Recorre el escenario de un extremo al otro, con una sonrisa relajada y un semblante de gran tímido. Detrás, los seis músicos de su grupo cabalgan sobre la parte final instrumental de Ama, ama, ama y ensancha el alma. Es la una de la madrugada, un ligero viento refresca una noche cálida en Madrid y Robe acaba de terminar uno de los conciertos de su vida.

Si existe un grupo tatuado a fuego en la piel del aficionado ese es Extremoduro. Por sus himnos, por el carisma de su líder, por el respeto ganado. Por eso algunos entraron anoche al repleto (todo vendido) Auditorio Miguel Ríos de Rivas, exponiendo cuentas pendientes: “Robe, nos debes la gira de despedida de Extremoduro”. Bien, pues hasta esos quedaron ayer subyugados por el espectáculo que ofreció el extremeño, que consiguió convencer hasta a los más nostálgicos de Extremoduro de que Robe ya ha pasado esa página gloriosa del rock español, que ahora su proyecto es otro, que su cuarto disco en solitario, el que presenta en esta gira e interpretó nueve de los 10 temas, Se nos lleva el aire, contiene algunas de las mejores canciones de su carrera, y que su banda actual suena escandalosamente bien.

Huelen los conciertos de Robe a porro, saben a cerveza y anuncian la llegada del verano. Inmortalizan ese momento de euforia y felicidad que se mantendrá durante largo tiempo en el lado festivo de la memoria. Pocos ambientes de concierto tan disfrutones como el de anoche, con una temperatura ideal y con la perspectiva de que al día siguiente no se tenía que trabajar. Fueron tres horas de recital con un sonido perfecto, con todos los instrumentos distinguiéndose. Parece algo obvio, pero se consigue en pocos espectáculos de rock: se escucha el violín, también el saxo; qué solo de guitarra tan nítido, y las teclas del piano se abren paso sin conflictos con los otros instrumentos. Y la voz de Robe, probablemente en el mejor momento de su carrera, limando su aspereza en las piezas serenas y sacando la metralla cuando la cosa se pone bestia.

Ocurre en los conciertos de Robe que se produce casi una escenificación en el público de lo que se escucha en el escenario. Si en Puntos suspensivos dice “de abrazos, de puro abrazo. / Fundidos en un abrazo, morir y en tus brazos volver a empezar”, en la grada se vio a gente estrujarse, amigos confraternizando, parejas besándose, el hijo veinteañero pasándole el brazo por el hombro al padre. Si en El poder del arte canta “voy alzando la mirada, y casi no se ve nada, nada que importe”, entre el público le hacen caso y viven el momento como si mañana nos quedáramos sin mundo. Y si en Salir exhorta a “beber”, pues qué quieren que les diga: allí corrían los minis sin parar de mano en boca.

El extremeño diseñó la primera parte con el repertorio menos virulento de la velada, como Destrozares (qué riesgo y qué belleza para comenzar: “Perdí la dignidad y el sentido del honor”), Adiós, cielo azul, llegó la tormenta o La canción más triste, que sonó justo cuando el atardecer se marchaba y el cielo se tamizó de color anaranjado mientras Robe cantaba: “He llorado tanto y he llorado tan adentro”. Fue un momento de nudo en la garganta. Interpretó tres piezas de Extremoduro en esta primera fase (Cuarto movimiento: La realidad, Standby y la bella Si te vas), porque a pesar de vivir el presente, en un concierto tan largo hay espacio para hacer relecturas de lo que uno fue. Y cerró con dos soberbios temas de su último disco, El hombre pájaro y El poder del arte. Tiene ya Robe a su público educado para saborear estas canciones nuevas casi podríamos decir elegantes, donde en alguna fase instrumental su fantástica banda bordea el jazz-rock sinfónico. La gente también las canta, pero desde una postura sosegada, degustándolas. Nota aquí.




Rafa Pons


 

Aurora Beltrán & Ariel Rot

 

Rodolfo Serrano

 ¡Ah de la vida!

“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
Francisco de Quevedo
Dejaron de pasar trenes y amores.
Los días de la gloria, los instantes
más dulces de la vida y esas noches
en que el mundo era un sueño inacabable.
¡Ah de la vida! (Lo escribió el poeta).
Y sigue ese silencio frente al muro.
Esta muerte sin dios, sin adjetivos
y el tiempo derrotando la memoria.
Pasa todo muy lento. ¿O muy deprisa?
¿Hay algo más allá de nuestro viaje?
Nos salvará el recuerdo. En cada esquina
nos abrazan las sombras de los días.
Y pasa todo ya. Ni la añoranza
vendrá hasta nuestro encuentro. Solo quedan
migas, restos de todo lo vivido
ocultos en el alma y los bolsillos.
Para, después, mirar, buscar la noche,
recrear una voz -labios amados-,
una piel, el calor, un cuerpo, el mundo.
Un destello fugaz del paraíso.
(¡Ah de La vida! Y ver que se deshace
su nombre como arena entre los dedos)
Foto de Raul Cancio.



Jimena Ruiz Echazú & Pupé


 

Karel García

 

Mr. Kilombo


 

Santa Regina

 Un pueblo bonaerense aislado, sin bancos ni cajeros automáticos, ahora pierde su oficina de correos después de 124 años.

Santa Regina es un pueblo de 500 habitantes, apartado de rutas pavimentadas, en el partido de General Villegas; el rol clave de Diego Mittino, el único cartero de la zona.

SANTA REGINA.– “La primera reacción fue llorar. Quería jubilarme como cartero, nunca pensé que las cosas iban a terminar así”. Diego Mittino lo cuenta desde la oficina de correo de Santa Regina, un pueblo de 500 habitantes, aislado de rutas y en tierras baldías del Partido de General Villegas, en el vértice de la provincia de Buenos Aires, y en los límites de Córdoba y Santa Fe. El pasado 8 de mayo le comunicaron que la oficina estaba dentro de la lista de las que iban a cerrar en la reestructuración de la empresa y que él ya no sería más el cartero del pueblo.

“El correo es mi vida, cumple una función social muy importante en los pueblos”, dice Mittino. Contra lo que se piensa, la actividad es intensa y es un servicio con vigencia: se siguen haciendo giros, todas las compras que se hacen en las plataformas digitales llegan como encomiendas y, acaso su función más crucial, es quien paga las jubilaciones y asignaciones en un pueblo en donde no hay bancos ni cajeros automáticos. “El cierre de la oficina afecta directamente a 140 personas”, dice Mittino.

Hace referencia a los 105 jubilados a los que paga en mano sus jubilaciones y 35 asignaciones universales por hijo. “No hay ninguna comunicación oficial sobre cómo se pagará en junio”, afirma Mittino. Nota aquí.




Rafa Mora & Moncho Otero

 Rafa nos cuenta por Facebook.

«El que cae hoy, mañana puede levantarse»
El Quijote
Esta tarde, a las 19.30 h, estaremos actuando en la Feria del Libro de El Escorial.
Un honor y un gustazo.
Estaremos muy bien acompañados de nuestro querido Manu Clavijo al violín y a los coros.
Poco más se puede pedir...
Os esperamos.
Versos y abrazos.


El Roto

 


sábado, mayo 25, 2024

Spinetta Day

 Homenaje a Luis Alberto Spinetta en el Teatro Colón: David Lebón, Abel Pintos y otros artistas repasaron sus canciones eternas

Fue durante la emisión de Soñé que volaba (Olga) y también participaron Lula Bertoldi, Germán Tripel y Nahuel Pennisi. El recuerdo de primera mano de su hija Catarina y los temas que siguen haciendo historia.

“¿Están listos para el Spinetta Day? Porque nosotros sí”. Las redes de Olga amanecieron transmitiendo simbólicamente desde el Teatro Colón, donde iban a homenajear la obra de Luis Alberto Spinetta. Como ya había ocurrido con Gustavo Cerati y con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el programa Soñé que volaba conducido por Migue Granados presentó una jornada conceptual entre emociones, canciones y anécdotas, todo supervisado por la magia inigualable de uno de los artistas más más importantes del país.

La mesa habitual del estudio René Favaloro en Humboldt y Cabrera mutó al emblemático edificio sobre Plaza Lavalle. Desde allí salió el ciclo de Granados y Lucas Fridman, que contó con la compañía de Catarina, una de las hijas del Flaco, y la participación de Sergio Marchi, autor de la biografía Ruido de magia. La velada corrió entre canciones históricas del rock argentino firmadas por Luis y anécdotas de su vida, algunas de primera mano en la voz de Catarina, y también de los músicos y en mensajes de los oyentes.

La DJ habló de cómo su padre abordó el arte de una manera particular que trasciende a las generaciones y a su propia existencia: “Es un iluminado del mundo, alguien que tiene un canal abierto para que le pase toda la data. Y él sabía que estaba transmitiendo algo que le caía con todos sus dones”.

Catarina aseguró que todo esa información no provenía de la academia sino de la intuición y la curiosidad. “No leía música, ni fue al conservatorio. Todo de oreja”, señaló. Y consultada por su relación con los otros grandes del rock de acá, afirmó que con el único con el que fue “amigo de verdad” fue con Fito Páez. “Con los otros monstruos había buena onda, admiración mutua. Con Charly García había un entendimiento desde que se miraban... era mucha energía”, detalló. Nota aquí.

Luis Eduardo Aute


 

Charly García

 

Robe Iniesta

“Algunos años de joven me cuentan como los años de perro”

El músico extremeño, que actúa este sábado en Madrid, dentro de su exitosa reciente gira, habla de su manera de escribir, la filosofía o su frustrada colaboración con C. Tangana.

“Robe te llamará a las 17.30 desde un número oculto y tienes 30 minutos de entrevista”. Estas son las instrucciones. A las 17.35 suena el teléfono. “Perdona el retraso, que estaba preparándolo todo para la entrevista”. Roberto Iniesta, Robe (Plasencia, Cáceres, 62 años), habla desde su casa, se ha leído los últimos artículos del periodista que le va a entrevistar, tiene unos libros a mano que luego sacará a relucir y destila buen humor. No le gustan mucho las entrevistas, pero en las dos últimas giras se ha prestado a realizar algunas, habitualmente por teléfono. Las primeras fechas de la gira de presentación (llamada Ni santos ni inocentes) de su cuarto trabajo en solitario, Se nos lleva el aire (el mejor español del año pasado para Babelia), se han celebrado con llenos y tres horas de espectáculo. Este sábado actúa en Madrid (Auditorio Miguel Ríos, en Rivas) con todo vendido (30.000 entradas). Con esta entregada aceptación continuará los recitales todo 2024, para luego borrarse durante un largo tiempo.

Pregunta. El otro día le vi en el Piornal (Valle del Jerte, Cáceres) recibiendo la Cereza de Oro, y conmoviéndose cuando un colegio de niños de allí le cantó el clásico de Extremoduro Ama, ama, ama y ensancha el alma. Una letra antigua suya dice: “¡Vamos a robar cerezas! de las del valle del Jerte”. Ahora le dan premios. Robe se ha convertido en un tipo dócil y familiar. ¿Quién se lo iba a decir?

Respuesta. [Risas] Cuidado, que los niños aquellos eran muy recios. Me lo pasé muy bien. Era una visita a un colegio de un pueblo pequeño con niños muy chicos. Tienen una emisora de radio y me hicieron una entrevista. Estuvo de puta madre.

P. A eso me refiero: usted, que era una oveja descarriada, ahora es un tipo entrañable.

R. Bueno, igual me llevaron allí para ponerme como mal ejemplo de lo que no hay que hacer [risas]. Hablando en serio. Creo que al final lo que manda es la música. Y aunque a la gente le dé mucho morbo mi pasado, lo que cuenta son las canciones. Cuando llevas tanto tiempo y haces músicas diferentes es normal que le gustes a mucha gente a la que le interesan las canciones, y no cómo tú eres o dejas de ser.

P. Robe se ha convertido en una persona de fiar…

R. Bueno, no sé qué decirte. Pero sí, se me puede llevar a un sitio con niños.

P. ¿No existe “el amor sin condición”, como canta en Haz que tiemble el suelo, en su último disco?

R. Las letras no están hechas para contar cosas muy categóricas. Son para que la gente piense, para que le muevan la cabeza. Prefiero que cada uno interprete las letras como mejor las vea. No soy el más adecuado para interpretarlas. Una canción quiere decir lo que a ti te sugiera. Si tú entiendes una cosa en una canción no es menos acertado que lo que yo quiera decir, porque quizá lo que yo haya querido decir no haya acertado con ello. Lo que yo piense da igual: cada uno debe pensar por sí mismo. Nota aquí.




Cristina Narea


 

Fileteado Porteño

 


Fernando Lobo


 

The Rolling Stones

 The Rolling Stones en la interminable gira del rock and roll

Mick Jagger, Keith Richards y Ron Wood, junto al resto de la banda, tocaron por algo más de dos horas en el marco de la presentación de su flamante álbum de estudio. Pero la legendaria agrupación británica se paseó por temas de todas las épocas en un imponente Metlife Stadium que vibró ante unas 80.000 personas. Fue la parada número seis de los 19 conciertos pautados para este tour que los llevará por casi tres meses a través de los Estados Unidos y Canadá.

Desde Nueva Jersey

Los Rolling Stones sacudieron la plácida noche de Nueva Jersey. Fue el jueves en el primero de los dos shows pactados para esta ciudad y que repetirán el domingo. En el marco del Hackney Diamonds Tour, Mick Jagger, Keith Richards y Ron Wood tocaron por algo más de dos horas en torno a la presentación de su flamante álbum de estudio. La banda se paseó por temas de todas las épocas en un imponente Metlife Stadium que vibró ante unas 80.000 personas.

El pronóstico extendido anticipaba altas probabilidades de lluvias con actividad eléctrica. Pero claro, tocaban los Rolling Stones y ellos que al parecer todo lo pueden, acordaron con Dios o con el Diablo, hacerlo bajo la luz de una luna radiante y desbordante de energía. Creer o reventar, a las pocas horas, hubo un movimiento sísmico en la zona. Es probable que sólo haya sido una réplica del verdadero y arrasador terremoto que provocó el paso de la banda.

Todo parece indicar que para muchos, la vida es aquello que sucede mientras los Rolling Stones continúan grabando discos y girando por el mundo. Es reiterativo, pero el paso de los años no parece ser un obstáculo para los Stones que no detienen su marcha y así lo declara Jagger desde el mismo comienzo del show a través del clásico del '81, "Start Me Up".

Minutos antes de las 21:30, la primera bomba estalla desde la guitarra de Keith Richards. Se abren las jaulas y liberan las fieras. Mick sale desafiante a mostrar su silueta agraciada que no es precisamente la de un abuelo y con sus "jóvenes" 80 años vocifera sin desentonar una nota provocando la inmediata adoración de sus fieles. Y así será durante todo el show. Nota aquí.



Fran Fernández


 

Pedro Guerra & Valeria Castro

 

Daniel Mata


 

Pablo Torre

 Pablo Torre reivindica la figura de Leopoldo Torre Nilsson en "Mi padre y yo"

El hijo menor del gran cineasta sintió que otros se habían adueñado de la memoria de su padre y que se estaba olvidando su obra, por eso decidió hacer el film.

El 5 de mayo se cumplieron cien años del nacimiento del gran cineasta Leopoldo Torre Nilsson, hijo del director de cine pionero argentino Leopoldo Torres Ríos, y padre de Javier y Pablo Torre, quienes también siguieron la tradición familiar detrás de cámaras. El quinto film de Pablo Torre, Mi padre y yo, busca hacer repara lo que entiende como una injusticia: su padre está siendo olvidado. Nada menos que el creador de largometrajes que consagraron a artistas como Graciela Borges, Bárbara Mujica, Isabel Sarli, Lautaro Murúa, Elisa Christian Galvé, Alfredo Alcón, Elsa Daniel y Leonardo Favio. El documental Mi padre y yo se estrenará este sábado 25 en el Malba y podrá verse todos los sábados a las 18.

El documental, con guión del mismo director, es un emotivo homenaje a su padre. Destaca la entrañable y desconocida relación que el laureado cineasta tuvo con sus hijos. Repasa también los distintos momentos de su carrera, mostrando sus logros, premiado en los más importantes festivales internacionales, y considerado como uno de los diez mejores directores del mundo. En paralelo con fragmentos de sus más importantes ficciones, su hijo menor y colaborador recuerda distintos momentos compartidos, hasta el final prematuro de Torre Nilsson, a los 54 años, enfermo y amargado por la censura de su último film, Piedra libre (1976). Nota aquí.



Camino Surel


 

Dani Flaco

 


Benditos Malditos


 

El Roto

 


viernes, mayo 24, 2024

Ciro y Los Persas


 

Muerdo

 


Mr.Kilombo


 

Fernando Cabrera & Hugo Fattoruso

 "Tocar a dúo te pone la cabeza en otro lugar" 

Ambos tienen trayectorias que los colocan como referentes de la cultura uruguaya y más allá, pero sus caminos nunca se habían cruzado. La admiración mutua los llevó a buscar nuevos diálogos musicales: "Es todo un trabajo interpretativo y arreglístico muy serio”.

Fernando Cabrera (67) y Hugo Fattoruso (80) pertenecen a generaciones distintas, pero ambos son indiscutiblemente dos figuras influyentes de la música popular uruguaya. Lo son porque han realizado un aporte original y consistente a la música de su país y porque a lo largo de los años han mantenido una ética de trabajo que sirvió de inspiración para las nuevas generaciones de artistas. Si bien en “alguna ocasión fugaz” se habían cruzado en el escenario de algún festival y hace muchos años habían coincidido en un estudio de grabación, jamás habían compartido un concierto en formato dúo. Hasta ahora. Cabrera y Fattoruso se presentarán por primera vez juntos en un escenario y el debut será este jueves en Argentina, en la Sala Lavardén de Rosario. En tanto, el viernes a las 20.30 se presentarán en La Trastienda (Balcarce 460) y el sábado harán lo propio en Studio Theater de Córdoba. En Uruguay tocarán recién en septiembre.

La juntada surgió a partir de una propuesta que les hizo el productor argentino Javier Celoria, con quien Fattoruso viene trabajando hace veinte años. “A Javier, que adora la música y a Hugo, se le ocurrió la idea de juntarnos y cuando me lo propuso enseguida le dije que sí muy agradecido. Por suerte Hugo también tuvo ganas”, confiesa Cabrera. “Nos empezamos a juntar para preparar este concierto y todos los arreglos para la ocasión. Es un honor muy grande tocar con Hugo y una cosa muy especial que el destino me regale esto”, resalta el cantautor. Y recuerda un antecedente compartido: “Hace más de treinta años yo lo invité a tocar uno o dos temas en un disco mío. Fue una música que hice para una película. Yo trabajé más con Osvaldo, con su hermano, que era baterista. Osvaldo participó en tres discos míos e incluso me hizo un poco de producción. Pero de manera contundente es la primera vez que toco con Hugo”.

“Lo primero que pensé fue: ‘¿Y yo que toco?’. Porque Cabrera con la guitarra cubre todo, no entra nada. Pero él es muy generoso y me deja tocar con él”, bromea Fattoruso, un reconocido pianista, compositor y arreglador que junto a su hermano Osvaldo y a Ringo Thielmann fusionaron el jazz y el candombe en Opa. El repertorio del concierto estará construido con canciones de ambos. En el caso de Fattoruso, que integró o integra infinidad de proyectos -como Rey Tambor, Ha Dúo (con Albana Barrocas) o Dos Orientales (con el percusionista japonés Yahiro Tomohiro)-, la selección giró en torno a canciones con letra. No habrá ninguna pieza instrumental.Nota aquí.