sábado, mayo 02, 2026

Abraham Gragera

 


Edurne

 

José María Cruz Novillo

 Muere José María Cruz Novillo, el hombre que diseñó los grandes logos de la España democrática

En su obra destacan las imágenes de empresas como Correos, Repsol, Endesa o Renfe, y de entidades como Tesoro Público o la Policía Nacional, además del puño y la rosa del PSOE o la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid

El diseñador José María Cruz Novillo, autor de algunos de los logos más reconocibles de la España contemporánea, ha fallecido este sábado a los 89 años, según ha publicado el medio especializado Gráffica.

Cruz Novillo es el responsable del grafismo y de la imagen de Correos, de Renfe, del puño y la rosa del PSOE, de la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid, el cambio al azul de la Policía Nacional, los billetes de pesetas de 1979 a 1985 —que llevaban escritores en sus anversos—, de Endesa, Repsol, La Cope, El Mundo, el Grupo PRISA, Antena 3 Radio...

Pero es que además fue cartelista del mejor cine producido por Elías Querejeta: Ana y los lobos; Deprisa, deprisa; Los lunes al sol, Mi prima Angélica, El espíritu de la colmena... Novillo hizo los logos de la Transición y es considerado el diseñador gráfico más importante de la historia de España.

Cruz Novillo nació en Montilla del Palancar (Cuenca) en 1936 y empezó su carrera como dibujante en Publicidad Clarín en 1958. Un año después, inició su colaboración con la Sociedad de Estudios del Diseño Industrial (SEDI). En 1965 abandonó Clarín y creó su propio estudio. En el documental El hombre que diseñó España (2019), de Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya, explicaba que aquello fue un “salto espacio-temporal inverosímil”, porque el hijo del que fuera secretario de las juventudes socialistas de Cuenca antes de la Guerra Civil acabó con 26 años en Nueva York, ya que fue seleccionado, junto a otros artistas, para ser parte del pabellón español en la Feria Mundial en aquella ciudad en 1964. El creador recordaba en este filme que aquellas semanas en la ciudad fueron una enseñanza brutal, que vivió la efervescencia que se ve en la serie Mad Men, y que aprendió el diseño moderno como nunca hubiera podido en España. “Quienes se dedicaban al diseño eran dibujantes, que se comportaban como pintores. Cuando llegó el reciclaje, nació el diseño gráfico”.

El diseñador aseguraba sentir “la responsabilidad de trabajar ante los grandes clientes”. Y él construyó la nueva España: Correos, Renfe (“Lo más grande que he hecho”), medios de comunicación, los billetes de pesetas... De aquel encargo contaba orgulloso: “Aprendí muchas cosas... Como que lo más importante es que no puedan ser falsificados”. Cruz Novillo les estampó por un lado el retrato de grandes escritores del siglo XIX y XX (Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós o Juan Ramón Jiménez) y, por el otro, una cita y un lugar relacionados con su obra. Fue también el diseñador del puño y la rosa estilizados del emblema del PSOE, un trabajo que, al recordar a su padre, el artista calificaba de “sentimental”.

Su amistad de juventud con José Luis Borau —fueron tándem publicitario— le llevó a recibir el encargo del cartel de Las secretas intenciones (1970), de Antonio Eceiza, que se filmó en su despacho de la agencia Clarín con Jean-Louis Trintignant. Por Borau llegó a la productora de Elías Querejeta, y en lo que definía como los trabajos “que menos tiempo me ocupaban, unas dos semanas al año”, empezó a diseñar sus carteles, obras maestras como El espíritu de la colmena o Ana y los lobos (labor que le enorgullecía). “Venía de mi verano ibicenco, veía la película tras haberme leído el guion”, y en 15 días tenía el póster. Nota aquí.




Rubén Abella

 


Niña Pastori

 

Rafa Mora

 AMORES GRAMATICALES

Hay amores sin reglas ortográficas.
Sintácticamente desordenados.
Morfológicamente copulativos.
Hay amores sin tilde pero acentuados.
Amores de punto y seguido,
de punto y aparte,
de punto y final.
Amores en coma.
Amores que buscan sinónimos.
Amores que ansían antónimos.
Amores de complemento directo.
Amores circunstanciales.
Amores que se complementan indirectos.
Amores que habitan sólo en pronombres.
Amores encerrados entre preposiciones.
Amores sin ninguna conjugación.
Hay amores singulares.
Amores en plural.
Amores que se quedan sin palabras.
Amores sin tiempos verbales.
Amores que, al fin y al cabo, construyen diariamente un lenguaje que todos hablamos.



Alfonso Brezmes

 


Tute

 


viernes, mayo 01, 2026

Lucas Heredia

 

Luis Pastor

 


Dante Liporace

 Fue chef de Casa Rosada, ahora va abrir un restaurante en una balsa y otro bajo la tribuna de Nueva Chicago

En Mercado de Liniers, Dante Liporace revisita su célebre menú de pasos Secuencia de la Vaca mientras prepara sus nuevos emprendimientos

Si de algo está convencido Dante Liporace es de que el fine dining no está muerto. Provocador como siempre –aunque asegure que ya no tiene tanto tiempo de pelear en redes–, en el restaurante Mercado de Liniers revisita su célebre menú de pasos Secuencia de la Vaca, buscando incomodar al comensal, sacarlo de su zona de confort. Y lo hace en tiempos en que buena parte del público foodie prefiere ejercitar la nostalgia delante de una milanesa con fideos, en alguno de los tantos bodegones que se multiplican en la ciudad.

Chef del recordado restaurante Tarquino –donde nació la Secuencia de la Vaca– y de la Casa Rosada durante la presidencia de Maurico Macri, Liporace reparte hoy su tiempo entre las cocinas de Mercado de Liniers, Trade, Uptown y Dantte (Madrid). E incluso se encuentra detrás de dos nuevos proyectos gastronómicos que verán la luz a mitad de año.

–Dante, ¿qué te llegó a volver después de más 10 años a la Secuencia de la Vaca?

–Es mi menú que más amo y el más conceptual. El concepto se lo copié a Ferran Adrià [creador del restaurante elBulli], que hacía la Secuencia de la Trufa, la Secuencia de la Liebre... y dije: ¿por qué no hacer la secuencia de vaca? También fue el que más alegrías me dio, porque dio lugar a la primera nota zarpada que me hicieron en The New York Times. Y además, cada vez que la hago funciona. Soy como los Pimpinela: canto lo mismo y la gente sigue tarareando [se ríe].

–¿Será, como dice el dicho, que el público se renueva?

–¡Y mucho! Nos está pasando que la mayoría del público que viene a probarlo son pibes de no más de 30 años. No vivieron la época Tarquino, en la que hacía el menú. Por otro lado, la vaca es un producto que hoy está de moda. Todo el mundo está con la carne. Tanto las parrillas tradicionales como las modernas. Lo que diferencia a la Secuencia es que es fine dining puro. A mí me pone muy contento que los que vienen sean pibes, porque siempre estamos diciendo que el fine dining se muere, que los menús degustación se mueren, ¡pero se ve que no!

–¿Qué trae de nuevo esta Secuencia?

–La primera Secuencia fue más tradicional que esta, aunque en ese entonces productos como la molleja no era tan normales en la alta cocina. Hoy todo el mundo los tiene. Pero creo que ahora me fui al carajo: en el nuevo menú puse tendones, corazón, bofe... y va cambiando en función de lo que consigo. Ahora estoy buscando vejiga de vaca, para cocinar adentro unos riñones.

–¿Qué otros platos del menú reflejan la nueva propuesta?

–En el menú empezamos con algo bastante normalito, que es un paté de hígado de vaca, pero ya el segundo plato es una ensalada de mondongo y tendones. Para que sea más agradable lo cortamos chiquito y lo pusimos sobre un crocante, que es una especie de pizza fina. Pero después jugamos a que no haya crocantes en muchos platos. Porque hoy vas a comer afuera y por lo general en los menús degustación, más allá de que la premisa es que sean riquísimos los platos, meten mucho el crocante para que sea una textura fácil. Por el contrario, en la Secuencia yo busco texturas raras, blandas, ricas, sí, pero sin la facilidad de que haya un crocante ayudando. Quiero incomodar un poquito al comensal. Nota aquí.









Ismael Serrano


 

Milo J & Agarrate Catalina

 

Ramón Serrano

 LA MUSA Y SU POETA

Quise ser tu Poeta para ayudarte
llevar a tu molino
el grano y el agua
y el molinero de la palabra
y justo los vientos pusieron el mundo al revés
me siento campo que pide sembrado
me siento caballo
me siento arado
tú mi labradora
desbrozas mi acequia
preparas la simiente
y me llevas el sudor del barbecho
en una silla de ruedas
eres Musa que cosecha y gavilla los versos de mi pequeño abecedario cultivado
¡Que suerte poder crecer espigado
al lado de tu belleza y tu halo!



Leire Martínez


 

Nia

 

Juanlu Mora

 


Bruno Bonacorso

 


El Roto

 


jueves, abril 30, 2026

Manuel Muga

 Muga: un apellido puesto al servicio de la calidad

La bodega familiar riojana ha construido su identidad desde el cuidado del viñedo, el control del proceso y una visión de largo plazo en un mercado tensionado.

En el oficio del periodismo sabemos muy bien lo que significa tener el apellido como divisa. La firma como patrimonio: con el rigor como máxima para protegerlo. Con esa misma filosofía trabaja la familia Muga, que lleva casi un siglo poniendo su apellido en las etiquetas de sus vinos finos –por complejos, no por generosos– de Rioja, sabedora de que esos caldos con los que comparten el apellido tienen que tener, ante todo, la vitola de la calidad. Por encima del volumen o de las cifras de negocio.

Ese principio, trasladado al vino, explica buena parte de la trayectoria de Bodegas Muga desde su fundación en 1932 hasta hoy. La bodega familiar, asentada en el Barrio de la Estación de Haro desde 1967, ha construido su identidad sobre una premisa que apenas admite matices: crecer solo cuando la calidad acompaña y frenar cuando no lo hace, incluso si el mercado empuja en sentido contrario.

A las puertas de su centenario, que llegará en 2032, Muga mantiene intactos los rasgos que han definido el proyecto a lo largo de generaciones. “La clave ha sido la coherencia a lo largo del tiempo y tener muy claro desde el principio qué queríamos ser como bodega”, explica Manuel Muga Peña, vicepresidente de la compañía y miembro de la tercera generación familiar. Esa coherencia se ha traducido en una manera de entender el negocio que prioriza la visión de largo plazo frente a las tentaciones coyunturales.

El punto de partida siempre es el mismo. “En Muga todo empieza en el viñedo. Nosotros no hacemos el vino en bodega, lo interpretamos”, subraya Manuel Muga. La frase define una filosofía productiva que condiciona cada decisión posterior. La bodega cuenta con 425 hectáreas de viñedo en propiedad, que cubren alrededor del 60% de sus necesidades, y completa el 40% restante con uva procedente de viticultores históricos con los que mantiene relaciones estables y un seguimiento técnico continuo. No se trata de acumular hectáreas, sino de conocer cada parcela y trabajarla con precisión.

Artesanía, control y oficio

Ese vínculo con el viñedo se prolonga en la bodega mediante prácticas que subrayan el peso del oficio frente a la estandarización. La vendimia es 100% manual, las trasiegas y los clarificados se realizan de forma artesanal y la elaboración se lleva a cabo exclusivamente en depósitos de madera. Son decisiones que encarecen el proceso y reducen la capacidad de producción, pero que refuerzan el control y la identidad del vino.

La exigencia no se negocia cuando una añada no alcanza el nivel esperado. En esos casos, cuenta Manuel Muga, la bodega renuncia a embotellar parte del vino bajo sus etiquetas de referencia y opta por venderlo a otros productores como vino joven, incluso a granel. Es una decisión poco habitual en un sector presionado por el volumen, pero coherente con una casa que asocia su apellido a cada botella. La marca se protege también renunciando a vender cuando la calidad no acompaña. Nota aquí.




Colectivo Panamera

 


Carlos Vives

 

Paris Joel

 Con Madonna en Viena

Y nos hicimos viejos soñando el vals en Viena,
El día en que, solemnes, haríamos cimbrar
Las columnas de los salones imperiales,
Tú, la Venus de los ochenta en cueros de azabache,
Y yo, consciente de mi último tren, sin duda,
Vacié la esperanza con mi escrache.
De esa luz de nevera
apenas quedó nada,
Paredes desconchadas,
Ateridos relojes,
Y grandes puertas al frío,
Ventanales y portones.
Nos hicimos viejos sin ir a Viena,
Pero aún conservamos el compás,
Para hacer un último giro
Antes que cierren la caja
En la cual hacemos la ronda
Al son del metálico clamor
Del asombro de los niños.
Nos hicimos viejos soñando el vals de Viena,
Recuerdas,
Fue en el último tres por cuatro,
Tú, tan rubia, tan bella,
Yo, casi manteniendo el tipo,
Tan Danubio, tan serio,
tan calvo.




León Gieco, Joana Gieco & Alejo León

 


Los Tipitos

 

Xavier Lozano

Xavier Lozano y la historia detrás de la ‘flauta silla’ de Amaia: “Vinieron a verme y lo hizo bastante bien”

La navarra es la protagonista del último Tiny Desk de NPR, un concierto en YouTube en el que mostró al mundo un curioso instrumento que esconde su secreto en Galicia

Rodeada de su grupo de músicos que la acompañaban en la percusión, a la guitarra y al violín, Amaia también mostró este jueves en el Tiny Desk de NPR sus habilidades como instrumentista. Fue la imagen más comentada de los 22 minutos que duró este concierto: la navarra haciendo sonar una silla plegable como una flauta para la introducción de Nanai, una de las seis canciones que interpretó en directo. Después sonaron C’est la vie, Zorongo, Auxiliar, Giratutto y Yamaguchi.

El polinstrumentista catalán Xavier Lozano es el culpable de la ‘flauta silla’ de Amaia. “Me llamó su hermano. Estaban muy sorprendidos con lo que hacía y les apetecía que ella tocase alguno de mis instrumentos en el Tiny Desk. Vinieron a verme a Badalona, tocó la silla y lo hizo bastante bien. Yo dudé, no la tocó como yo, que llevo muchos años, pero es de una familia de músicos y siempre ha estado rodeada de instrumentos”, explica a EL PAÍS.

Este artista es capaz de hacer música casi con cualquier cosa. Dice que empezó con la muleta de su abuelo. “La miré y me di cuenta de que era un tubo con agujeros y que se podía tocar como una flauta. La toqué y me sonó como siempre, bastante afinada”, relata. Pensó lo mismo de una pata de una silla: aunque no tuviese agujeros, se los podía hacer él. El detonante de un mundo de objetos que podía agujerear.

Cuenta que le diseñó una silla especial para este concierto con los agujeros que necesitaba para esta canción, para que le resultase más sencillo interpretarla: “Es fácil tocarla un poco, es díficil hacerlo muy bien, pero si eres flautista tienes muchos puntos, partes de arriba”. Lozano insiste que había más propuestas sobre la mesa, como un taburete, una lámpara o un bastón pero la silla fascinó a los hermanos. Una vez hecha, asegura que Amaia estuvo practicando y que le envío varios vídeos para que valorase cómo la utilizaba: “Es como si hubiese apadrinado su idea. Dijo que era una invención mía, no es apropiación de ideas. El día 1 me la devuelve. Es todo de buen rollo”.

Su magia puede hacer que salga música de una valla de obra, de una escoba, de una escalera, de una rueda, de una regadera o de un ladrillo. Siendo capaz de convertir todas estas cosas en flautas. “Me encantan las flautas del mundo y empecé a tocarlas cuando nadie las tocaba”, insistía recientemente en TV3. En su cuenta de Instagram afirma que “vive del aire”, porque sí, su música brota del aire y de cualquier objeto que permita jugar con él y que termina siendo un instrumiento de viento más. Nota aquí.







Ismael Serrano

 


Tute

 


miércoles, abril 29, 2026

Jorge Drexler & Young Miko

 

Patti Smith

 La cantante y poeta Patti Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes 2026

La creadora, de 79 años, se ha convertido en un mito del rock gracias a cinco décadas de una carrera que empezó con ‘Horses’, un disco legendario.

Tenemos reciente una imagen inolvidable de Patti Smith. Una estampa a recordar para siempre porque aquel concierto que ofreció en octubre de 2025 en el Teatro Real de Madrid fue primoroso y resume las cualidades de una artista que hoy miércoles ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Salió al escenario vestida de Patti Smith: pantalón negro, botas, una camiseta blanca, chaqueta oscura y la melena orgullosamente encanecida. Celebraba los 50 años de su obra cumbre, Horses, y la interpretó al completo, pero al mismo tiempo fue muchas cosas aquel espectáculo: un recital corajudo, reivindicativo, poético, bello. Y punk: llegó a escupir en la tarima (¡del Teatro Real!) en el fervor de People Have the Power. Un compendio de lo representa Smith (Chicago 79 años) se pudo disfrutar en ese recinto. Para cuando terminó el recital, los 1.600 espectadores le habrían entregado el Princesa de Asturias, el Nobel y hasta las llaves de su casa.

El jurado ha destacado: “Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”. Algunos de los componentes de este jugado son: la coreógrafa María Pagés, el actor y director teatral Josep Maria Flotats, la música Christina Rosenvinge o la fotógrafa Isabel Muñoz.

Quizá haya que recordar justo ahora que Patti Smith tomó una decisión insólita en el mundo de la música de la época, e incluso hoy: después de cuatro discos, en 1979 se mudó de Nueva York a Detroit para formar una familia con su gran amor, Fred Sonic Smith, guitarrista de los obligatorios MC5. Estuvo casi diez años atendiendo a su familia (dos hijos), alejada del foco público, aunque no dejó la poesía el dibujo y la composición de canciones. Pero en privado, mientras veía a su familia crecer. En 1988 regresó con el disco Dream of Life.

Nunca fue una artista fácil de catalogar, y eso le honra en un entramado cultural tan monolítico. Se mueve con fluidez entre los géneros de la música, la poesía, la fotografía o las artes visuales. Smith ha publicado una decena de libros y otros tantos álbumes, que han obtenido premios y reconocimientos. Cuenta, entre otros, con un National Book Award, una Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia o un honoris causa por la Universidad de Columbia. La autora es también célebre por su activismo, en contra de las guerras, a favor de Palestina o, entre otras causas, para que no se destruyeran los jardines de la calle Elizabeth de Nueva York. Publicó el año pasado en castellano Pan de ángeles, sus memorias definitivas.

“Escribir es solitario. Actuar es lo opuesto: es colectivo, es eléctrico, es comunión. Amo ambos, pero vienen de diferentes partes de mí misma. Cuando escribo, estoy construyendo algo en silencio; cuando actúo, estoy compartiendo lo que he construido. No podría vivir solo como intérprete. Escribir me mantiene con los pies en la tierra; es donde entiendo las cosas. Actuar es donde las celebro”, relataba a EL PAÍS SEMANAL el pasado octubre.

Smith creció como la mayor de cuatro hermanos en una familia humilde. Su madre era camarera y su padre maquinista, pero ambos con inclinaciones artísticas. Fue educada como testigo de Jehová, empezó a trabajar a los 10 años, entre campos de cultivo o el cuidado de niños, y se mudó dos veces en su juventud con su familia: de su Chicago natal a Filadelfia y, luego, a Nueva Jersey. Descubrió la poesía a los 16 años, gracias Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud, al que adora desde entonces. Se hizo fan de Bob Dylan cuando su madre vio en una tienda Another Side Of Bob Dylan (1964) y se lo regaló. Luego, Dylan se haría fan de ella. Nota aquí.




Luis Pastor


 

Xoel López

 

Miguel Ángel Yusta

 Miguel Ángel Yusta nos cuenta por Facebook.

Emoción, cariño, buena poesía de un grande, Rodolfo Serrano.

Una presentación inolvidable. Cita de buenos amigos con la introducción de Rafael Soler, promotor de los encuentros literarios y alma del Comercial. Saludo de la editora Lidia LM con cariñosas referencias a Rodolfo. A continuación las palabras justas, atinadas, de Manuel Rico, narrador, poeta, ensayista, crítico literario y presidente de la ACE, pasando revista a un poemario que conecta emocionalmente con la poesía de la experiencia en un recorrido nostálgico por cines, bares, estaciones nocturnas donde acontecen despedidas, amor, deseo, amaneceres en soledad en hoteles de las afueras...La clara influencia de Angel González y Jaime Gil de Bieznma y, en fin, la dilución de ilusiones y sueños de la generación de los '50.
Sigue la intervención central del poeta y prologuista Jose José Luis Morante con un certero análisis de la genesis y estructura del poemario a través de su solvente visión literaria desde el conocimiento ya del manuscrito, incidiendo en el sentido de "huir de la soledad" como bálsamo de la poesía de Rodolfo y añadiendo la oportuna frase "Comprad el libro y olvidad el Megusta" Atinada y sagaz observación, entreverada de fino humor, ante las servidumbres impuestas por las RRSS...
Rodolfo ha tomado la palabra y nos ha emocionado con su cercanía de hombre bueno y poeta grande, con su lectura de poemas que tocan en profundidad los recuerdos y los sentimientos. Sus versos claros, inteligibles, musicales y rítmicos (bellisimos endecasilabos y alejandrinos en muchos de sus poemas) van directos al corazón...
Música ha habido, mucha y buena. Un pianista de diecisiete años -Manuel Serrano, nieto de Rodolfo- que nos ha asombrado con varias piezas interpretadas con excelente técnica y estilo que auguran un muy buena carrera; Rafa Mora y Moncho Otero siempre grandes y hoy más, cantando poemas del libro, así como un emocionado Antonio Sanz Misotrascosas.
Y recordado, nombrado y leído nuestro gran Félix Maraña que ha estado de corazón.
Un gran acto que daría para una mucho más extensa relación. Baste decir que ha habido además abrazos y mucho cariño, que Rodolfo Serrano ha sido muy feliz y que nosotros lo hemos sido tanto como él.
(Fotos: Mayusta).