"Va a ser un gusto estar de nuevo ante el público salteño"
Jorge Fandermole se presenta en la Usina Cultural
El domingo 8 de febrero, junto a Fernando Silva, presentará el repertorio que compone su último disco, “Tiempo y lugar”.
Pensar en Jorge Fandermole es pensar en un generoso racimo de canciones que han sido versionadas por artistas de diverso tamaño, desde Mercedes Sosa hasta cualquier anónimo en una guitarreada entre amigxs. Pero también es pensar en un autor, compositor e intérprete que, aún sin vivir exclusivamente de la música, tiene una trayectoria con más de diez discos de estudio, fundamentalmente como solista, aunque también en proyectos colectivos.
El próximo domingo 8 de febrero se presentará en la Usina Cultural, a las 21 horas, en el marco del ciclo La Totora me resuena, en cuyo marco ya se presentaron en este inicio de año Luciana Jury, Nadia Szachniuk y Liliana Herrero. Esta nueva presentación fue excusa para esta charla con el rosarino.
—Jorge, casi un año exacto después de tu última presentación volvés a tocar y cantar en Salta, ¿qué sensaciones te genera este reencuentro con la tierra y la gente?
—Hace ya tiempo que pienso en cada presentación en vivo como una singularidad, y realmente lo es, considerando esa instancia como única –para uno mismo y para todos, ya que el tiempo va haciendo su trabajo-, de modo que el sentimiento más genuino que uno podría expresar es la expectativa, la esperanza, el deseo que el encuentro sea afortunado para nosotros y para todos los que nos están escuchando, y siempre con la ilusión de que haya nuevos escuchas entre el público.
—Hace un par de meses sacaste tu último disco, “Tiempo y lugar”, a diez años del disco precedente (Fander, de 2014), un ritmo que, salvando las distancias tienen algunos proyectos como, por ejemplo, Divididos, ¿te sentiste condicionado por la temporalidad entre un disco y otro, y/o por los ritmos que pueden imponer tanto la industria como la demanda de la audiencia por un material nuevo?
—Diez años entre un disco y otro es un plazo imprudente, por decir poco, para cualquier músico. Por supuesto que fue inquietante todo ese lapso para mí, pero no pasó en vano; en medio hubo muchos trabajos, algunas cuantas creaciones y todo lo demás que ocurre en la vida. Para un artista periférico y que no tiene compromisos editoriales es un riesgo a asumir y aceptarlo con paciencia. Cada cosa al tiempo de cada uno.
—¿Y por dónde va la búsqueda, tanto en lo conceptual de la palabra como en lo musical, en este nuevo trabajo?
—Cualquier respuesta debe ser tomada como provisoria, ya que uno va buscando muchas cosas diferentes, condicionado por la propia historia, las influencias, tradiciones y rupturas; al final uno cae en la cuenta de que forma una pequeña parte de la evolución de un infinito cancionero en el que se inscribe parcialmente toda la cultura de un pueblo diverso, sus peripecias, sus caídas y sus cambios. Lo que uno busca ante todo es quedar conforme frente a sus propias exigencias y capacidad crítica, y en segundo lugar ver si su canto, su palabra, dialoga o no con los demás, teniendo en cuenta que los demás son una infinidad de sensibilidades e ideologías. Nota aquí.

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